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  • Ena de Battenberg: la reina que luchó por ser feliz en España inspira una serie de TV

    Victoria Eugenia de Battenberg (1887-1969), conocida cariñosamente como Ena, fue reina consorte de España desde su matrimonio con Alfonso XIII en 1906 hasta la proclamación de la Segunda República en 1931. Su vida, marcada por desafíos personales y políticos, es el eje de la nueva serie de la cadena pública española TVE, “Ena”, que se estrenó mundialmente el 21 de octubre de 2024 en MIPCOM Cannes y pronto llegará a las pantallas españolas. Basada en la novela homónima de la historiadora Pilar Eyre, la serie, creada por Javier Olivares y dirigida por Anaïs Pareto y Estel Díaz, retrata a una mujer moderna en un entorno tradicional, navegando entre el amor, la tragedia y la lucha por la supervivencia de la monarquía.

    Nacida el 24 de octubre de 1887 en el Castillo de Balmoral, Escocia, Victoria Eugenia era hija de Enrique de Battenberg y Beatriz, hija menor de la reina Victoria del Reino Unido. Creció en un ambiente victoriano estricto, en residencias reales como Windsor y Osborne. Su infancia estuvo marcada por la muerte de su padre en 1896 y una conmoción cerebral severa a los seis años, que dejó secuelas físicas. En 1905, durante una fiesta en Biarritz organizada por su tío Eduardo VII, conoció a Alfonso XIII, quien, a pesar de la oposición de su madre, María Cristina, la cortejó. La reina madre desaprobaba la unión debido al linaje menor de los Battenberg y al riesgo de hemofilia en la familia. Sin embargo, Victoria Eugenia se convirtió al catolicismo y fue elevada a Alteza Real, allanando el camino para su boda el 31 de mayo de 1906 en Madrid.

    Victoria Eugenia de Battenberg
    La serie Ena de TVE retrata su vida moderna y progresista, destacando su labor filantrópica y su lucha en una corte tradicional.
    Victoria Eugenia de Battenberg
    La serie Ena, rodada en palacios históricos, combina rigor histórico y narrativa emocional, posicionando a Victoria Eugenia como símbolo de resiliencia y modernidad.

    El día de su boda, Victoria Eugenia enfrentó un atentado perpetrado por el anarquista Mateo Morral, quien lanzó una bomba contra el carruaje real, causando decenas de víctimas. Aunque ilesa, la reina apareció ante los invitados con su vestido ensangrentado, un presagio de las dificultades que marcarían su vida. Su matrimonio con Alfonso XIII, inicialmente idílico, se deterioró por las infidelidades del rey y la tragedia de la hemofilia, que afectó a dos de sus hijos, Alfonso y Gonzalo. La serie Ena explora cómo estas tensiones personales se entrelazaron con la inestabilidad política de España, desde la dictadura de Primo de Rivera hasta la Guerra Civil. Según Kimberley Tell, quien interpreta a Ena, “los baches y las traiciones del matrimonio influyeron en el destino del país”.

    Victoria Eugenia destacó por su mentalidad progresista, siendo un icono de moda y defensora de la liberación femenina. Fumaba, practicaba deportes como el golf y se interesaba por la política, actitudes que le valieron críticas por ser “demasiado moderna”. Pilar Eyre, autora de la novela que inspira la serie, la describe como “culta, solidaria, de mentalidad liberal, moderna y muy leal”. Su labor filantrópica, especialmente en la regeneración de la Cruz Roja, marcó su legado. Sin embargo, nunca se sintió plenamente aceptada en la corte española, en parte por su origen extranjero y su dificultad con el idioma. Tell, de ascendencia anglo-danesa, conecta con este aspecto: “Al marcharte a otro país, nunca te sientes del todo integrado”.

    Victoria Eugenia de Battenberg
    Victoria Eugenia de Battenberg, reina de España, enfrentó un matrimonio trágico con Alfonso XIII, marcado por infidelidades y la hemofilia de sus hijos.
    Victoria Eugenia de Battenberg
    Exiliada tras la Segunda República, preservó la dinastía borbónica, regresando a España en 1968 para el bautizo de Felipe VI.

    Tras la proclamación de la Segunda República en 1931, Victoria Eugenia y Alfonso XIII se exiliaron. La reina se dedicó a preservar la educación monárquica de sus hijos y nietos, asegurando la continuidad de la dinastía borbónica. Vivió en Lausana, Suiza, donde falleció el 15 de abril de 1969. Su regreso a España en 1968, para el bautizo de Felipe VI, fue un momento simbólico. La serie, rodada en escenarios como el Palacio Real de Madrid y el Palacio de la Magdalena, refleja esta trayectoria desde 1905 hasta 1945, destacando su resiliencia en una época convulsa. Javier Olivares subraya que Ena “luchó por ser feliz en una época amarga” marcada por dos guerras mundiales y la Guerra Civil.

    Ena ha generado gran expectación. Con un reparto liderado por Kimberley Tell como Victoria Eugenia y Joan Amargós como Alfonso XIII, la serie combina rigor histórico con una narrativa emocional. Rodada en palacios históricos, su vestuario utiliza materiales de época, y la música de la cabecera, compuesta por Tell, refuerza su autenticidad. Presentada en Cannes como parte del programa España País de Honor, Ena destaca el auge del audiovisual español.

    Artículo original de Monarquias.com

  • A 116 años de la boda de Alfonso XIII: el destino de las siete princesas europeas que pudieron ser reinas de España

    El 31 de mayo de 1906, hace 116 años, el rey Alfonso XIII de España se casó con la princesa británica Victoria Eugenia de Battenberg, en una magnífica boda en Madrid celebrada por multitudes. De esta forma, Victoria Eugenia se convirtió en la nueva reina consorte del país, que durante meses había especulado sobre la princesa que llevaría la corona.

    En 1905, el rey Alfonso XIII tenía veinte años y era el “soltero de oro” de Europa. La búsqueda de una esposa para el joven monarca alimentó las febriles especulaciones de la prensa europea y los ciudadanos de a pie comentaban por todas partes sobre la posible futura reina.

    En Madrid, el diario monárquico “ABC” hizo una encuesta popular en la que se preguntaba “¿Quién será la futura reina de España? y adjuntaba retratos y datos biográficos de varias princesas solteras y en edad de casarse. Entre ellas figuraba la que, en efecto, fue la esposa del rey, Victoria Eugenia de Battenberg.

    ALFONSO SE CASÓ CON LA FAVORITA DE LOS LECTORES DE ABC, VICTORIA EUGENIA DE BATTENBERG.

    La encuesta se hizo inesperadamente popular y los madrileños compraban las boletas de votaciones en las tiendas, oficinas del gobierno, clubes, cafés y hasta en los más humildes almacenes. A Alfonso XIII el asunto le parecía tan divertido que, cuando iba a desayunar, tomaba el periódico del día y se preguntaba: “¿Hoy con qué princesa me casan los periódicos?”

    La lista de ABC incluía a cuatro princesas inglesas -Ena de Battenberg, Beatriz de Sajonia-Coburgo, Patricia de Connaught y su hermana, Margarita, todas ellas nietas de la reina Victoria-, una princesa francesa y varias princesas alemanas, entre ellas la hija del káiser alemán y una descendiente de los reyes de Gran Bretaña y Hannover. ¿Qué sucedió con ellas después de sonar como posibles prometidas del rey?

    Olga de Cumberland (1884-1964), nacida en Gmunden, Austria, era la hija del Príncipe Heredero Ernesto Augusto de Hannover y de la princesa Thyra de Dinamarca. Tataranieta del rey Jorge III de Inglaterra, era, además, nieta del rey Christian IX de Dinamarca y sobrina de la entonces reina consorte de Inglaterra, Alejandra. Aunque tenía riqueza y belleza, la postulación de Olga como reina de España fracasó y ella permaneció soltera por el resto de su vida hasta su muerte en Austria.

    Victoria Luisa de Prusia (1892-1980) parecía la candidata de más importancia en cuanto a linaje. Era nada menos que la única hija mujer del entonces emperador Guillermo II de Alemania y tenía sangre británica (condición muy importante para ser consorte en cualquier país de Europa). Su problema es que era bastante joven, ya que tenía solo 13 años cuando ABC la colocó en la lista de favoritas, y el káiser se hubiera negado a apoyar a su hija si se convertía al catolicismo.

    VICTORIA LUISA Y SU MARIDO, ERNESTO DE HANNOVER

    En 1913, Victoria Luisa contrajo matrimonio en Potsdam con el príncipe Ernesto Augusto de Hannover (hermano de la mencionada Olga de Cumberland), logrando que el emperador alemán restituyera a su dinastía el tesoro de la corona de Hannover y el ducado hereditario de Brunswick, que ocupó hasta la caída del imperio en 1918. Si bien Victoria Luisa no fue reina de España, sí llegó a serlo su nieta, Sofía de Grecia.

    Wiltrude (1884-1975), de la casa real de Baviera, era otra princesa alemana que sonó como posible esposa de Alfonso XIII y, si bien no fue reina de España, puso haber sido reina de Lituania. Décima de los 13 hijos de Luis III, último rey bávaro, y sobrina del “rey loco” Luis II, Wiltrud de Baviera se casaría a los 30 años con el aristócrata alemán Wilhelm, duque de Urach, quien sería brevemente rey de Lituania durante tres meses en 1918, bajo el nombre de “Mindaugas II”.

    La princesa británica y nieta de la reina Victoria Patricia de Connaught (1886-1974) era la favorita del gobierno de España y, de hecho, se organizó el viaje de Alfonso XIII a Londres con el objetivo de que la conociera. Ese noviazgo, sin embargo, no se concretó ya que en medio de las recepciones y fiestas que la corte británica ofreció en su honor, el joven rey español quedó encandilado con una prima de Patricia, Ena de Battenberg.

    PATRICIA DE CONNAUGHT

    Hermosa, solidaria, feminista y ferozmente inteligente, cortejada por reyes y príncipes de toda Europa, la bella Patricia viajó a todas partes con su amado loro (a menudo parado sobre uno de sus hombros) y se casó con un plebeyo por amor en 1919. Ese año, abandonó la “realeza” y adoptó un título secundario para vivir discretamente el resto de su vida. Patricia manifestó su apoyó al derecho de sufragio de las mujeres e hizo una declaración contundente al nombrar a una sufragista prominente como su dama de honor.

    María Antonieta de Mecklemburg (1882-1944) tenía todo el apoyo del Papa Pío X y del káiser Guillermo II para casarse con Alfonso XIII, ya que era católica. También en España se consideraba una buena candidata que contentaría a carlistas y a los católicos más fervientes. En 1906 Alfonso viajó a Berlín, donde conoció a la duquesa en un banquete en su honor, pero no mostró demasiado interés en ella ya que, para entonces, estaba decidido a casarse con Victoria Eugenia.

    María Antonieta nunca llegó a contraer matrimonio. Guardiana de los tesoros de su dinastía, mantuvo toda su vida buenas relaciones con distintas familias reales europeas, con las que habían emparentado sus hermanos, pero nunca encontró al príncipe ideal. María Antonieta murió en 1944 en Bled, después de nombrar como su heredera a su fiel dama de compañía, Antonia Pilars de Pilar, que la había acompañado durante gran parte de su vida.

    Benefactora, elegante, rebelde y hasta escandalosa, Beatriz de Sajonia-Coburgo-Gotha (1884-1966) era nieta de la reina Victoria a través de su padre, el príncipe Alfredo, y del zar Alejandro II de Rusia. Y aunque no llegó a ser reina de España, sí se casó con un infante de la familia Borbón y vivió en España casi toda su vida. En 1906, en Madrid, después de asistir a la boda del su prima Ena con Alfonso XIII, conoció a su futuro marido, el infante don Alfonso de Orleáns-Borbón, primo del rey e hijo de la infanta Eulalia.

    BEATRIZ DE SAJONIA-COBURGO-GOTHA

    Alfonso y Beatriz se casaron pese a la oposición de la corte y del gobierno español, ya que la princesa se negó a convertirse al catolicismo. El acto le valió a Alfonso que se le despojara de su título real y durante veintidós meses debieron vivir en el extranjero. Se rumoreó que Beatriz mantuvo un affaire con Alfonso XIII, lo que la enfrentó a la reina Victoria Eugenia y le costó un nuevo exilio en 1916. De regreso, Beatriz y Alfonso conservaron el cariño y el respeto de los españoles después de la caída de la monarquía y continuaron viviendo en España el resto de sus vidas.

    Luisa de Orleáns (1882-1958), tres años mayor que Alfonso XIII, fue otra de las protagonistas de la encuesta de ABC. Hija del conde de París, pretendiente del trono de Francia, ofrecía una buena dosis de sangre azul, ya que era nieta de la infanta española Luisa Fernanda, tía abuela del rey. La familia Orleáns vivía entonces en el exilio, esparcida en varias propiedades distribuidas por Europa, y las princesas de la familia eran muy codiciadas por los príncipes solteros.

    LUISA DE ORLEÁNS Y SU ESPOSO, EL INFANTE DON CARLOS

    Dos años después de que Alfonso XIII se casara con Victoria Eugenia, Luisa se casó con el infante don Carlos de Borbón-Dos Sicilias, quien era viudo de María de las Mercedes, princesa de Asturias y hermana mayor del rey Alfonso. Una de sus hijas, María de las Mercedes de Borbón y Orleans (1910-2000) fue casi reina al casarse con don Juan de Borbón, conde de Barcelona. El nieto de Luisa sería el rey Juan Carlos I de España, y su bisnieto, Felipe VI, ocupa actualmente el trono.

  • Una reina de España fue el primer royal nacido en Escocia después de 300 años

    Fue la nieta menor de la reina Victoria de Inglaterra y ahijada de la emperatriz Eugenia de Francia. Según el autor Gerard Noel, el castillo donde nació se convertiría en su hogar favorito.

    Carlos I Estuardo, rey de Escocia y rey de Inglaterra, nació en Escocia en 1600 y desde entonces, durante casi tres siglos, ningún miembro de la monarquía nació allí hasta Victoria Eugenia. Se trata de la nieta más joven de la reina Victoria, Victoria Eugenie Julia Ena de Battenberg, quien nació el 24 de octubre de 1887 y fue bautizada con los nombres de su abuela, Victoria, y de su madrina Eugenia de Montijo, emperatriz de Francia. Para celebrar su nacimiento, se encendió una gran hoguera en Craig Gown.

    El 23 de noviembre de 1887 se celebró el bautizo de la futura reina de España en el salón del castillo de Balmoral, que según el autor Gerard Noel, se convertiría en el hogar favorito de la princesa de Battenberg. A menudo Victoria Eugenia se refería cariñosamente al lugar en cartas a una de sus primas, la princesa María de Teck. A diferencia de otros miembros de la familia Battenberg, a quienes se les otorgó el rango inferior de Alteza Serena, Victoria Eugenia nació con el rango de Alteza debido a una Orden Real emitida en 1886 por la reina Victoria y que muestra el apego que tenía hacia su hija menor, Beatriz, madre de la niña.

    Para su familia y el público británico, era conocida por el último de sus nombres, Ena. En 1905 conoció al joven rey Alfonso XIII de España, quien había viajado a Londres con la intención de buscar una esposa británica y estaba interesado en la princesa Patricia de Connaught. Sin embargo, se enamoró de Victoria Eugenia de Battenberg y la convirtió en reina de España en 1906. Se casaron en el Real Monasterio de San Jerónimo en Madrid y en la ceremonia estuvieron presentes la madre y los hermanos de Ena, así como sus primos, el Príncipe y la Princesa de Gales.

    Ena se dedicó toda su vida a trabajar para hospitales y servicios para los pobres, así como a la educación, y también participó en la reorganización de la Cruz Roja Española. En 1929, la ciudad de Barcelona erigió una estatua de ella con uniforme de enfermera en honor a su labor de Cruz Roja. Desde entonces, la estatua ha sido destruida, pero varios monumentos españoles llevan el nombre de Victoria Eugenia, incluido el “Puente de la Reina Victoria” de Madrid que cruza el río Manzanares. Murió en Lausana el 15 de abril de 1969, a los 81 años, después de haber presenciado seis reinados británicos y la caída de la monarquía española.

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