Etiqueta: TAILANDIA

  • Preocupación en Tailandia por la popular princesa Sirindhorn, ingresada en un hospital

    La hermana menor del rey deberá ausentarse durante dos meses de sus compromisos públicos tras sufrir una severa caída el fin de semana.

    La princesa Maha Chakri Sirindhorn, a menudo vista como la persona más popular de la familia real de Tailandia y favorita de muchos monárquicos para ocupar el trono, despertó preocupación después de ser hospitalizada en Bangkok, capital del reino.

    Maha Chakri Sirindhorn, de 65 años, fue ingresada en el Hospital Phramongkutklao para recibir tratamiento por lesiones en el tobillo después de sufrir una caída el domingo 10 de enero, según un comunicado emitido por la Oficina de la Casa Real.

    La princesa es la hermana menor del rey Maha Vajiralongkorn e hija del fallecido rey Bhumibol. Su madre, la reina madre Sirikit, de 89 años, reside permanentemente en un hospital de Bangkok, donde es tratada por sus enfermedades. La princesa permanece soltera.

    Sirindhorn tropezó y se cayó durante una caminata matutina del domingo, en la que se lesionó ambos tobillos, dijo la casa real. Esto le ha causado dificultades para caminar y los médicos le recomendaron suspender todos los compromisos durante unos dos meses en espera de un tratamiento adicional.

    Sirindhorn, comunmente llamada “Phra Tehp (“Princesa Ángel”), es el miembro de la familia real más amado por los tailandeses desde que remplazó a su padre, el rey Bhumibol. A menudo su nombre sonó como futura reina de Tailandia, en parte gracias a la ilusión de sus súbditos y las poco claras reglas de sucesión al trono.

    Durante años, una gran parte del entorno íntimo del fallecido rey Bhumibol y de la corte manifestaron su preferencia por Sirindhorn, frente al impopular rey Vajiralongkorn, que hizo poco por conocer a los tailandeses durante su época como príncipe heredero y se ganó la antipatía nacional por su conducta.

    La princesa tiene una visión muy clara y moderna de la monarquía, cooperando en las causas sociales más importantes, y realiza extensas excursiones por la Tailandia rural, a menudo equipada con una cámara alrededor de su cuello y un cuaderno de notas, de la misma manera que lo hacía el rey Bhumibol en sus años más activos.

  • El cuestionado rey de Tailandia pide “conducta virtuosa” a sus súbditos para enfrentar la pandemia

    El rey Maha Vajiralongkorn de Tailandia habló en un discurso televisado a los tailandeses en la víspera de Año Nuevo y los instó a recurrir a sus tradiciones y cultura en para ayudar a superar la amenaza de la pandemia de coronavirus. Llamó a la protección de las fuerzas sagradas que supervisan el reino y pidió una conducta virtuosa a los súbditos para hacer frente a la crisis.

    Tras un año en que la monarquía se convirtió en el blanco de multitudinarias protestas, el rey, también conocido como Rama X, pidió unidad y comprensión a medida que el reino se enfrenta a un 2021 que estará marcada por la crisis de Covid 19, cuyo impacto está aumentando en Tailandia.

    Todos los tailandeses deben comprender el valor de la virtud, la belleza y el progreso y permanecer seguros y fuertes al ser razonables y veraces”, dijo el monarca en un mensaje difundido a través de todos los canales de televisión tailandeses.

    “Tailandia superará las crisis actuales, planteadas por enfermedades y dolencias, y avanzará hacia la estabilidad, la prosperidad y la felicidad de la gente. Las personas deben continuar, preservar y desarrollar estas excelentes cualidades mientras se mantienen fieles a sus virtudes, lo que les permitirá superar la crisis de salud”, agregó en el mensaje.

    LA TARJETA DE AÑO NUEVO DE VAJIRALONGKORN Y LA REINA SUTHIDA.

    El rey, cuestionado por su lujoso y licencioso estilo de vida, dijo que esos valores se pueden ver en todos los aspectos de la cultura tailandesa, incluidos sus rituales religiosos clave, su idioma, la expresión del país de sí mismo y los desarrollos en el mundo empresarial que se extienden a áreas de nueva tecnología.

    En su mensaje, mientras aumentan los casos de coronavirus en el reino asiático, el monarca de 68 años subrayó la necesidad de “comprensión y cooperación” entre todos los tailandeses en este momento de crisis. También dijo que la “conducta virtuosa” de todos contribuirá a la victoria.

    “Independientemente de los problemas que podamos enfrentar en nuestro país, creemos que si trabajamos juntos podemos superar y aliviar cualquier situación”, dijo el rey.

    Para celebrar el 2021, el rey y la reina Suthida, con quien se casó en 2019, publicaron nuevamente una tarjeta de felicitación personal extendiendo los saludos de Año Nuevo a los ciudadanos. La tarjeta lleva los emblemas de la dinastía Chakri, así como las insignias personales del rey Vajiralongkorn y la reina Suthida.

    Durante 2020, miles de jóvenes tailandeses se lanzaron a las calles de las principales ciudades de Tailandia en protestas de creciente tamaño y audacia, para exigir la renuncia del primer ministro Prayuth Chan-ocha, un jefe del ejército retirado que tomó el poder en un golpe de estado en 2014, y para criticar públicamente al rey, que está protegido por una estricta ley de lesa majestad.

    El día de Año Nuevo, largas filas de personas esperaron fuera del Gran Palacio de Bangkok para escribir sus mejores deseos al rey en libros dispuestos para la ocasión. Entre los miles que visitaron el palacio se encontraban el primer ministro y miembros de su gabinete junto con representantes de partidos políticos, altos burócratas, comandantes militares, diplomáticos extranjeros, otros dignatarios y algunos ex primeros ministros.

  • Filtración de fotos íntimas destaparía la guerra interna de la reina de Tailandia y su mayor rival

    En noviembre, dos periodistas afirmaron haber recibido tarjetas de memoria con contenidos privados de la concubina real, Sineenat.

    En medio de la crisis política sin precedentes, el palacio real de Bangkok está atravesando su propia lucha interna y una “fea lucha” por el poder entre los dos personajes más cercanos al rey Maha Vajiralongkorn: su esposa, la reina Suthida, y su concubina oficial, Sineenat Wongvajirapakdi.

    El mes pasado, al menos dos observadores de la monarquía tailandesa dijeron que se había puesto en marcha un nuevo complot para derrocar a Sineenat de parte de las mismas facciones que causaron su caída el año pasado y que la batalla de las dos mujeres incluye la filtración de fotografías íntimas de una de ellas, como adelantó MONARQUIAS.COM en noviembre.

    Pavin Chachavalpongpun, un académico de la Universidad de Kioto y refugiado político, dijo en noviembre que había recibido una colección de fotografías personales de Sineenat, algunas de las cuales compartió en Facebook.

    Andrew McGregor Marshall, un periodista escocés que cubre las noticias de la monarquía tailandesa desde hace décadas, dijo que había recibido una tarjeta de memoria que contenía 1.443 fotografías de Sineenat “poco antes de que fuera liberada de la prisión de mujeres Lat Yao en Bangkok y viajara a Alemania el 29 de agosto para reunirse con Vajiralongkorn”.

    Sineenat, la “Noble consorte real” de Tailandia

    Las imágenes “aparentemente habían sido extraídas de tres iPhones que Koi solía tener”, dijo. “La mayoría de las imágenes son fotografías que ella misma tomó, y decenas de ellas son muy explícitas”, dijo. “Parece probable que hubiera tomado estas fotografías explícitas de sí misma para enviarlas a Vajiralongkorn”, agregó.

    En noviembre de Facebook, McGregor Marshall escribió que el regreso de Sineenat a palacio fue “amargamente recibido” por los leales a la reina y la princesa Bajrakitiyabha, la hija mayor del rey. “Es muy probable que las imágenes de Koi se filtraron en un esfuerzo por sabotear su regreso como consorte de Vajiralongkorn”, afirma.

    En las redes sociales, los admiradores de la reina ignoran a la consorte, y viceversa. No hay fotos de ambas mujeres juntas desde que ambas se integraran a la primera plana de la monarquía, apenas han aparecido juntas en público intencionalmente, y cuando están en la misma ceremonia, apenas se miran, sobre todo durante la coronación del rey el año pasado.

    McGregor Marshall dijo que esta “fea lucha por el poder” en el palacio debido a la “complicada vida sexual” del rey probablemente empeorará, ya que Sineenat y Suthida continuaron compitiendo por el estatus y la atención pública.

    La reina Suthida (cuarta esposa del rey), rodeada por los hijos de las otras consortes: la princesa Bajrakitiyabha Narendira Debyavati, la princesa Sirivannavari Nariratana Rajakanya, y el príncipe Dipangkorn Rasmichoti.

    Sineenat, una general de división de 35 años, fue nombrada Noble Consorte Real en julio de 2019, para servir como concubina del rey junto a su esposa oficial Suthida Tidjai, con quien se casó solo unos meses antes. Aunque Vajiralongkorn, de 68 años, ya se había casado tres veces antes de casarse con Suthida, el nombramiento de Sineenat como consorte secundaria era algo que Tailandia no había visto en casi un siglo.

    Sin embargo, solo tres meses después, la concubina real fue despojada de títulos, honores y rangos militares y, según los informes, enviada a la cárcel tras ser acusada de ser irrespetuosa y de portarse mal con la reina Suthida al tratar de promover sus propias “ambiciones y aspiraciones” y ser “desleal” al rey, según decía la declaración real.

    Pero este septiembre Sineenat, también apodada por algunos como Koi, regresó a la corte después de que la Gaceta Real informara que los títulos de consorte serían restaurados y ningún registro mostraría que alguna vez había perdido sus rangos militares o privilegios.

    El encarcelamiento de Sineenat había “empeorado” la reputación de la monarquía tailandesa”, dijo McGregor Marshall, y agregó que ahora la reina Suthida estaría “mirando el destino de las tres esposas anteriores de Vajiralongkorn… con gran temor”. Por eso, “es natural que haya una intensa rivalidad entre las dos mujeres, y esto provocará faccionalismo e inestabilidad en el palacio”, dijo. “Es difícil ver cómo la situación puede terminar bien”.

  • La ONU expresó su “preocupación” por la ley de lesa majestad en Tailandia

    La legislación castiga los delitos de lesa majestad con penas de hasta 15 años de prisión, algo que los críticos consideran una manera de silenciar las críticas contra la monarquía.

    La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos dijo el viernes que estaba “profundamente preocupada” por la aplicación de las leyes de lesa majestad en Tailandia a por lo menos 35 manifestantes, entre ellos un menor de 16 años. La ley “conlleva sentencias que van desde los tres a los quince años de prisión”, dijo la portavoz de la Oficina, Ravina Shamdasani.

    Estamos particularmente preocupados por un manifestante de 16 años que fue llevado ayer [jueves] por la policía a un tribunal de menores con una solicitud de detención“, dijo Shamdasani, aunque se felicitó del rechazo del tribunal de la demanda de detención. También recordó que muchas instancias, incluido el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, habían exhortado repetidamente a Tailandia a armonizar esa legislación con las obligaciones internacionales del país.

    Naciones Unidas pidió a las autoridades tailandesas que dejen de recurrir al delito de lesa majestad para imputar a los manifestantes que llevan semanas protestando por la regeneración política en el país, tanto por la dura pena de cárcel que conlleva como por la propia encarcelación en sí, en especial cuando amenaza a un menor de edad, como ha ocurrido en los últimos días. “Es sumamente decepcionante que después de un período de dos años sin ningún caso [de aplicación de esta legislación], veamos de repente un gran número de casos incluyendo uno, y esto es chocante, contra un menor“, dijo la portavoz.

    El delito de lesa majestad, que implica sentencias de entre tres y 15 años de cárcel por criticar, difamar o amenazar a la Familia Real, es el argumento esgrimido por las autoridades contra los detenidos. El Comité para los Derechos Humanos de Naciones Unidas lleva meses pidiendo a Tailandia que adapte el delito de lesa majestad a los estándares internacionales, en especial al Convenio Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

    Desde mediados de año, además de una reforma de la monarquía, los manifestantes piden la dimisión del primer ministro Prayut Chan-O-Cha tras el golpe de Estado de 2014 y la reforma de la constitución, considerada demasiado favorable al ejército. El Alto Comisionado está preocupado por la respuesta judicial desproporcionada a las manifestaciones pacíficas de los últimos meses y pide al gobierno de Tailandia que no aplique acusaciones tan graves y que cambie la legislación de lesa majestad.

  • Tailandia: la implacable ley de Lesa Majestad cobra fuerza en medio de protestas

    La justicia está impartiendo decenas de inculpaciones por crímenes contra el rey Vajiralongkorn en un momento crítico para la monarquía.

    Catorce representantes del movimiento prodemocracia de Tailandia fueron inculpados el martes de “lesa majestad“, acusados de haber difamado al rey Maha Vajiralongkorn y a la realeza durante unas manifestaciones en las que reclamaban una reforma de la poderosa y riquísima monarquía.

    Frente a las protestas que sacuden el reino desde el verano, las autoridades recurrieron al temible artículo 112 del código penal, que castiga con hasta 15 años de cárcel los insultos, difamaciones y críticas hacia el rey y su familia. Se trata de la primera vez en más de dos años que se lanza un proceso de lesa majestad contra ciudadanos tailandeses.

    Pero eso no impidió que los manifestantes siguieran tomando las calles para pedir la abolición de esa ley, que según sus detractores persigue reprimir cualquier tipo de oposición. Además, reclaman que se controle la gigantesca fortuna real y la no injerencia del monarca en la política, algo nunca visto en un país en el que la monarquía era considerada un tema completamente tabú hasta hace bien poco. 

    El gobierno tailandés utiliza la monarquía y la sección 112 para apuntar contra personas con posiciones políticas distintas“, lamentó Panupong Jadnok, apodado “Mike”, uno de los líderes acusados, al tiempo que advirtió que las manifestaciones no cesarían. “El artículo 112 es injusto, no le doy ningún valor“, dijo el líder de las protestas estudiantiles Arnon Nampa. “Estoy preparado para luchar legalmente hablando”, destacó.

    Junto a Arnon acudieron al juzgado los activistas Panupong Jadnol, Panusaya Sithijirawattanakul y Parit Chiwarak, todos ellos acusados de violar la legislación en el marco de las últimas protestas registradas en la capital, Bangkok. “Hemos negado los cargos”, dijo Arnon, que explicó que son decenas las personas que se enfrentan a procesos judiciales en relación con las protestas.

    Entre las demandas de los manifestantes se encuentra la dimisión del primer ministro, el general Prayuth Chan Ocha, la reducción de los poderes y la vigilancia de las cuentas de la Casa Real y la reforma de la Constitución. Los críticos con la monarquía lamentan que el poder de la Casa Real haya favorecido décadas de dominación militar, en un país que vivió trece golpes de Estado desde la caída de la monarquía absoluta, en 1932.

  • Una “fea lucha de poder” en la corte de Tailandia envuelve a la reina y a su rival

    Tras el regreso a la corte de Sineenat, concubina del rey Rama X, crecen los rumores de un complot para derribarla.

    Cuando el rey Maha Vajiralongkorn de Tailandia salió a las calles en noviembre para saludar a miles de monárquicos reunidos en Bangkok para contrarrestar el peso de las protestas prodemocráticas, las cámaras se enfocaron en él y la reina Suthida.

    También en la multitud estaba la concubina real Sineenat Wongvajirapakdi, celebrando así su regreso al centro de atención después de casi un año en el destierro por “deslealtad” a la corona.

    Desde que obtuvo el perdón real en septiembre, Sineenat recorre las provincias de Tailandia en una campaña de relaciones públicas para recuperar la confianza popular en la deteriorada monarquía. Según el politólogo Puangchon Unchanam de la Universidad de Naresuan, el papel público de Sineenat, conocido como Koi, es hacer que los jóvenes tailandeses se reconcilien con la realeza porque “es joven, enérgica, hermosa, en forma, amigable y deportista”.

    Pero el regreso de la consorte también revivió una intrigante lucha interna en el palacio, incluida la especulación sobre un complot de simpatizantes de la reina Suthida para expulsarla de la corte, especialmente a raíz de un escándalo desatado tras la filtración de cientos de fotografías íntimas de Sineenat.

    Si bien la aparente sencillez de Sineenat podría ser una bendición para una familia que durante mucho tiempo se ha considerado desconectada de la realidad, su condición de consorte, la primera en casi un siglo, plantea problemas de imagen, ya que una nueva generación de tailandeses cuestiona la reverencia incondicional de la monarquía como parte de una demanda más amplia de mayor democracia e igualdad en el país.

    “Su estatus no encaja con los valores sociales de los jóvenes de hoy, que promueven la monogamia, la igualdad de género y la ideología feminista en la sociedad tailandesa”, dijo Puangchon.

    Consecuencias nefastas” para quien desobedezca al rey

    Cuando Sineenat fue despojada de su título en octubre del año pasado, se sospechó ampliamente que era un trabajo interno para sabotear su reputación. El anuncio decía que había actuado con “arrogancia” y que había hecho “todos los esfuerzos posibles para equipararse con la reina”.

    Nadie sabe qué pasó con ella durante su desaparición. Se cree que Sineenat, despojada del título de Noble Consorte Real, siguió el destino de las tres ex esposas del rey, que fueron públicamente deshonradas y exiliadas.

    La destitución de Sineenat y la decisión posterior del rey tailandés de perdonarla por sus errores han sido destacadas por los críticos como evidencia del abuso de poder de la monarquía, informó SCMP.

    “(El rey) puede nombrar una consorte, ‘hacerla desaparecer’ abiertamente, luego chasquear los dedos y hacer que se la traigan directamente a su lujosa finca en Alemania”, dijo Tamara Loos, profesora de historia en la Universidad de Cornell.

    “Él puede hacerla circular por todo el país en una guerra relámpago mediática en un intento por salvar su imagen y construir su popularidad, como si ella fuera simplemente una extensión de él”, dijo Loos. “Significa que no hay consecuencias por el comportamiento del rey, sino consecuencias nefastas para quienes lo rodean y quienes lo confrontan”.

    La castigaron como a una sirvienta”

    La relación entre Vajiralongkorn y Sineenat no está aprobada legalmente ya que la ley tailandesa no reconoce la poligamia. Y mientras que el papel histórico de una concubina era proporcionar herederos, conexiones políticas o riqueza al trono, el papel de Sineenat ha sido ampliar el apoyo a la monarquía.

    En las últimas semanas, ha recorrido muchas regiones de Tailandia en solitario, luciendo vestimentas tradicionales, un gesto que le valió elogios en los medios de comunicación, no solo por su sentido del estilo y atención al detalle, sino por su respeto hacia las culturas regionales de Tailandia.

    Wan, de 36 años, una manifestante feminista prodemocracia, dijo que si bien no tiene ningún problema con la decisión de una persona de practicar la poligamia, la “falta de debido proceso [tomada por el rey] cuando Koi fue enviado a prisión… muestra cuán injustamente la autoridad suprema de Tailandia trata a las mujeres”.

    Cuando Koi fue despojada de sus títulos, la afirmación fue que rompió las reglas del palacio para los sirvientes. Así que mientras antes la proclamaron esposa, la castigaron como a una sirvienta”, dijo Wan. “Esta no es la práctica de un modelo a seguir que se supone que representa el rey y la monarquía como institución”.

    Andrew McGregor Marshall, un periodista escocés que cubre las noticias de la monarquía tailandesa desde hace décadas, y que fue acusado por el gobierno de violar las estrictas leyes de lesa majestad del país, dijo: “La mayoría de los tailandeses progresistas se preguntan por qué su monarca puede hacer alarde de sus dos mujeres, además de las muchas otras mujeres en su harén que el palacio trata de mantener en secreto”.

    Koi vs Nui: una “fea lucha de poder”

    En medio de la crisis política sin precedentes, el palacio está atravesando su propia crisis interna. El mes pasado, al menos dos observadores de la monarquía tailandesa dijeron que se había puesto en marcha un nuevo complot para derrocar a Sineenat de parte de las mismas facciones que causaron su caída el año pasado.

    Pavin Chachavalpongpun, un académico de la Universidad de Kioto y refugiado político, dijo en noviembre que había recibido una colección de fotografías personales de Sineenat, algunas de las cuales compartió en Facebook. McGregor Marshall dijo que había recibido una tarjeta de memoria que contenía 1.443 fotografías de Sineenat “poco antes de que fuera liberada de la prisión de mujeres Lat Yao en Bangkok y viajara a Alemania el 29 de agosto para reunirse con Vajiralongkorn”.

    Las imágenes “aparentemente habían sido extraídas de tres iPhones que Koi solía tener”, dijo. “La mayoría de las imágenes son fotografías que ella misma tomó, y decenas de ellas son muy explícitas”, dijo. “Parece probable que hubiera tomado estas fotografías explícitas de sí misma para enviarlas a Vajiralongkorn”, agregó.

    En noviembre de Facebook, McGregor Marshall escribió que el regreso de Sineenat a palacio fue “amargamente recibido” por los leales a la reina Suthida y la princesa Bajrakitiyabha, la hija mayor del rey. “Es muy probable que las imágenes de Koi se filtraron en un esfuerzo por sabotear su regreso como consorte de Vajiralongkorn”, afirma.

    En las redes sociales, los admiradores de la reina ignoran a la consorte, y viceversa. No hay fotos de ambas mujeres juntas desde que ambas se integraran a la primera plana de la monarquía, nunca han aparecido juntas en público intencionalmente, y cuando están en la misma ceremonia, apenas se miran, sobre todo durante la coronación del rey el año pasado.

    McGregor Marshall dijo que esta “fea lucha por el poder” en el palacio debido a la “complicada vida sexual” del rey probablemente empeorará, ya que Sineenat y Suthida continuaron compitiendo por el estatus y la atención pública.

    El encarcelamiento de Sineenat había “empeorado” la reputación de la monarquía tailandesa”, dijo McGregor Marshall, y agregó que ahora la reina Suthida estaría “mirando el destino de las tres esposas anteriores de Vajiralongkorn… con gran temor”. Por eso, “es natural que haya una intensa rivalidad entre las dos mujeres, y esto provocará faccionalismo e inestabilidad en el palacio”, dijo. “Es difícil ver cómo la situación puede terminar bien”.

  • El dinero, otra “vergüenza” para la realeza de Tailandia, dice Andrew McGregor Marshall

    El periodista especializado en la política tailandesa dijo que es “probable que la fortuna de Vajiralongkorn sea de miles de millones de dólares”. Es “uno de los hombres más ricos del mundo” pero “espera que los contribuyentes financien su lujoso estilo de vida”asegura.

    El movimiento prodemocracia de Tailandia tenía previsto inicialmente marchar el miércoles hacia el Crown property bureau (CPB), que administra la fortuna real. Sin embargo, para evitar eventuales enfrentamientos con los ultramonárquicos, al final decidió reunirse ante las oficinas del Siam Commercial Bank, uno de los mayores bancos del reino de los que el rey, a título personal, es uno de los principales accionistas.

    Los manifestantes se muestran cada vez más virulentos con la realeza y demandan una reforma en profundidad, reclamando en particular el control de las gigantescas finanzas reales. El rey Maha Vajiralongkorn, también conocido como Rama X, hizo adoptar una ley que le da un poder absoluto sobre el CPB. Antes, el ministro de Finanzas se sentaba en el consejo, un paripé que hacía ver que el gobierno lo controlaba.

    “Esta es la razón por la que los manifestantes se están manifestando hoy en la sede del Siam Commercial Bank: su rey es uno de los hombres más ricos del mundo, pero todavía espera que los contribuyentes tailandeses financien su lujoso estilo de vida en Alemania. La mayoría de los tailandeses cree que ya han tenido suficiente”, dijo el periodista Andrew McGregor Marshall, experto conocedor de la política tailandesa.

    El CPB, que tiene ramificaciones en la construcción, banca, química, seguros e inmobiliario, no está obligado a publicar sus cuentas, pero los analistas estiman que administra entre 30.000 y 60.0000 millones de dólares en activos, lo que convierte a la monarquía tailandesa en una de las más ricas del mundo.

    Un “mito absurdo”

    “Durante muchos años, los medios internacionales informaron de forma rutinaria que la monarquía tailandesa valía alrededor de US$ 30.000 millones. Esta cifra se basa en estimaciones antiguas de la revista Forbes, que comenzó a producir una lista anual de las monarcas más ricas del mundo en 2008”, dijo el periodista al explicar los motivos de la inquietud popular por la fortuna real.

    ¿Adivina quién era el número 1? El rey Bhumibol de Tailandia, con una fortuna estimada en 35 mil millones de dólares”, dijo el periodista. “Para 2009, su riqueza estimada había caído a $ 30 mil millones debido a una crisis económica global, pero seguía siendo el monarca más rico del mundo. Según las estimaciones de Forbes, el Libro Guinness de los Récords comenzó a nombrarlo año tras año como el rey más rico del mundo”.

    Según el experto, eso “fue realmente vergonzoso para la monarquía porque la propaganda palaciega siempre insistió en que la familia real estaba trabajando incansablemente para desarrollar la nación y dando enormes donaciones a las personas necesitadas”.

    “Bhumibol solía decirle a los tailandeses que vivieran de acuerdo con una filosofía que él llamaba ‘economía de suficiencia’, viviendo de manera simple y frugal en lugar de intentar hacerse ricos. Según la propaganda, él también vivió así, sin ningún interés en amasar una gran fortuna”, dijo.

    El periodista explicó en su cuenta de Twitter que “este mito se volvió cada vez más absurdo cuando se les dijo a los tailandeses que Bhumibol era tan ahorrativo que exprimía hasta la última gota de pasta de dientes de cada tubo y no compraba lápices nuevos hasta que los actuales se habían usado hasta el final”.

    “Sus viejos tubos de pasta de dientes y sus lápices son venerados como objetos sagrados”, reveló McGregor. “Mientras tanto, supuestamente donaba cada baht que le sobraba para ayudar a los necesitados y mejorar la prosperidad de Tailandia”. Por ello, la aparición de Bhumibol en el ranking de Forbes “fue un gran golpe para esta imagen cuando fue nombrado el monarca más rico del mundo”.

    La familia real trató de fingir que en realidad no eran ricos”

    A partir de entonces, “la familia real trató de fingir que en realidad no eran ricos”, reveló el experto. “El palacio minimizó el tamaño de la fortuna real y reclamó que la Oficina de Propiedad de la Corona, que controlaba la mayor parte de la riqueza real, pertenecía a la nación y al pueblo de Tailandia, en lugar del rey”, explicó.

    McGregor Marshall explicó que los informes anuales de la Propiedad Privada de la Corona (CPB, por sus siglas en inglés) decían habitualmente que la CPB es “propiedad estatal y propiedad pública”, de la que el gobierno a través del Ministro de Finanzas como presidente es responsable, y de la que se ocupa la CPB. “Pero esto era completamente falso”, advirtió el periodista.

    Los magnates ricos solían hacer grandes donaciones para ganar el favor real”

    “Aunque los realistas pasaron décadas afirmando que el CPB pertenecía a la nación, la verdad se reveló después de la muerte de Bhumibol”, dijo el periodista, quien dice que “difícil estimar el tamaño de la fortuna que Vajiralongkorn heredó” porque “demás de los activos de la Oficina de Propiedad de la Corona, la familia Mahidol también acumuló una gran cantidad de riqueza privada durante el reinado de Bhumibol”.

    “Los magnates ricos solían hacer grandes donaciones para ganar el favor real”, aseguró.

    “No sabemos cuánta riqueza personal acumuló Bhumibol y cuánto de ella heredó Vajiralongkorn, pero es probable que valga miles de millones de dólares”, dice el periodista, y asegura que el monarca, de 68 años, “también recibe grandes donaciones regulares de magnates adinerados”. “Por ejemplo, en su cumpleaños el año pasado, las familias corporativas más ricas de Tailandia hicieron cola para darle aún más dinero”, agregó.

    Tras cuatro meses de protestas, la tensión aumenta en Tailandia. La semana pasada, la policía recurrió a cañones de agua y gas lacrimógeno contra los manifestantes y seis personas resultaron heridas por bala, cuyo origen no está definido.

    La respuesta de la autoridades también tiene lugar en el frente judicial: esta semana, 12 activistas del movimiento prodemocracia fueron citados por la policía y podrían ser acusados de “lesa majestad”, un hecho sin precedentes desde el inicio de la protestas que prevén una nueva manifestación el miércoles en Bangkok para denunciar la opacidad de las finanzas reales.

    Desde la primera manifestación del 18 de julio, al menos 174 personas fueron acusadas de “participación ilegal en una manifestación” y al menos 46 están acusadas de “sedición”, un delito que puede acarrear siete años de cárcel.

  • Tailandia: protestas pro democráticas apuntan al monedero real, otro tabú de la monarquía

    Los cuestionamientos eran impensables hasta hace algunos años en Tailandia, donde el rey es considerado casi un ser divino.

    El banco más antiguo de Tailandia, el Siam Commercial Bank, se enfrentó a una especie de ajuste de cuentas político y financiero en septiembre cuando los jóvenes manifestantes que reclaman aperturas democráticas lanzaron una campaña para que la gente retirara su dinero del banco. La medida fue parte de las demandas de los manifestantes para reformar la monarquía atacando el propio monedero privado del rey Maha Vajiralongkorn, quien es actualmente el mayor accionista del banco.

    En términos monetarios, el Siam Commercial Bank, fundado por el rey Rama V, en 1907, que es una de las instituciones financieras comerciales más grandes del país asiático, y aún no sintió el impacto del boicot de los manifestantes, pero la campaña enfocó la atención sobre cómo el rey acumula y gasta su fortuna, lo que agrega presión sobre la monarquía tradicionalmente venerada como nunca antes. Las crecientes protestas eran impensables hasta hace algunos años en Tailandia, donde el rey es considerado casi un ser divino.

    El líder del movimiento pro reforma, Anon Nampa, dijo que las demandas sociales incluyen la derogación de la Enmienda Real de 2018 sobre la Ley de Propiedad de la Corona, para evitar que el monarca gaste su riqueza a su discreción e iniciar la supervisión pública de los ingresos de la familia real. Al hacerlo, “independientemente de cuántos reyes futuros haya, los activos de la nación no se perderán”, dijo Anon Nampa.

    Desde que ascendió al trono en 2016 tras la muerte de su padre, el rey Vajiralongkorn, también conocido como Rama X, anuló el papel tradicional de la Oficina de Propiedad de la Corona como un brazo de inversión del familia real, poniendo todos los activos que habían estado bajo su control bajo su propio nombre en 2018.

    Aunque desde entonces los activos están sujetos a impuestos y son administrados por la Oficina, esto no impidió que los manifestantes exijan una investigación y revisión de la conducta financiera del rey. El rey designó a confidentes de confianza para dirigir la oficina, incluido el exjefe del ejército ultrarrealista Apirat Kongsompong como subdirector, haciendo imposible una auditoría pública, incluso por parte del gobierno, informó SCMP.

    En un país donde los militares y las grandes familias que controlan la economía se escudan con reverencia en la monarquía para cimentar su influencia, los intereses económicos en juego son enormes. Y a medida que avanzan las protestas, más aumenta el riesgo de la violencia: si los jóvenes a favor de la democracia se animan con los videos del automóvil del rey rodeado por una multitud hostil, los leales a la monarquía ven las mismas imágenes y se ponen aún más rígidos, pensando que los manifestantes son tailandeses malos que han perdido la razón.

    Para muchos tailandeses, el resentimiento hacia la monarquía se agravó por el desempeño económico del país mientras que millones se ven obligados a dejar sus trabajos en el turismo y la manufactura. Sin embargo, la estadía de meses del rey en un resort de lujo en Baviera, Alemania, durante la pandemia, noticia que fue ampliamente cubierta en medios occidentales, fue el detonante de las protestas sociales.

    “Lo que hace que esto sea particularmente atroz es que el rey vive generosamente en el extranjero de los fondos derivados de los impuestos y los ingresos generados por los tailandeses”, dijo Tamara Loos, profesora de estudios tailandeses y del sudeste asiático en la Universidad de Cornell.

    “Además de los fondos generados por la Oficina de Propiedad de la Corona, los tailandeses pagan más de mil millones de dólares en costos generados por la monarquía para mantener los salarios del personal que trabaja en la Oficina de la Casa Real, más fondos para proporcionar seguridad real y proyectos de desarrollo”, explicó.

    “Eso por sí solo es un gran conflicto de intereses: usar fondos públicos para apoyar a un monarca represivo que no parece tener en mente los mejores intereses de su población”, dijo.

    Loos estima que las acciones del rey en Siam Commercial Bank, Siam Cement Group y otras propiedades tienen un valor de alrededor de US$ 40 mil millones, aunque agregó que “el monto total varía entre US$ 30 mil millones y US$ 70 mil millones” y que “el punto es que nadie realmente sabe porque eso no está sujeto al control público”.

    “Gracias a la ideología real de que [el rey Bhumibol] era un hombre frugal, nadie realmente prestó atención a cómo acumulaba riqueza para él y su familia”, dijo Puangchon Unchanam, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Naresuan.

    Pero la publicación de la revista Forbes de su lista de miembros de la realeza más rica a principios de la década de 2000, que incluía a la familia real tailandesa, “lo cambió todo” para los tailandeses, dijo. “De repente, algunas personas comenzaron a preguntarse cómo el rey tailandés encabezaba el ranking mundial de miembros de la realeza más ricos”, dijo. Las cuentas de la OPC “se volvieron muy incómodas”, dijo Puangchon.

    “Por un lado, aún mantiene todos los privilegios políticos que ha recibido del gobierno. Por otro lado, se parece más a una empresa privada que es propiedad exclusiva del rey”, agregó.

    Tamara Loos recordó que las demandas de los manifestantes para la reforma de la gestión de la riqueza del rey tenían un precedente en la era posterior al fin de la monarquía absoluta en 1932, cuando el estado tailandés dividió la Propiedad Real en aquellas propiedades que pertenecían al rey y “los considerados propiedad del estado, como los palacios, y las unidades de negocio utilizadas para financiar la institución de la monarquía, que se colocaron bajo la Oficina de Propiedad de la Corona” en 1936.

    Este mes, Vajiralongkorn donó títulos de propiedad reales por un valor de alrededor de US$ 329 millones a cuatro instituciones educativas de Bangkok en una medida que reduce la presión sobre la monarquía. Idealmente, si el rey renunciara a algunos de sus poderes y activos, o aceptara las demandas de reforma de los manifestantes, “disminuiría su riqueza y poder político, pero aumentaría potencialmente el capital cultural de la monarquía como institución, que se redujo precipitadamente en términos de popularidad y respeto”, dijo Loos.

  • La concubina del rey de Tailandia de Tailandia quiere reconciliar a la monarquía con la gente

    Sineenat Bilaskalayani volvió al palacio con una misión: ser la cara visible de una poderosa campaña de relaciones públicas para reconciliar a los tailandeses con el cuestionado rey Vajiralongkorn.

    Después de haber sido expulsada de la corte y despojada de todos los honores reales que ostentaba, la concubina del rey Maha Vajiralongkorn de Tailandia parece estar siendo la estrella de la campaña de relaciones públicas que el palacio lanzó para reconciliar a la monarquía con la gente. Sineenat Bilaskalayani, una ex enfermera de 35 años, reaparece ahora como la pieza central del mecanismo publicitario mientras Tailandia se encuentra convulsionada por las crecientes manifestaciones populares que piden reformas a la Corona.

    En apariciones públicas coreografiadas, Sineenat, una ex enfermera del ejército criada en el campo del norte, ha sido la imagen radiante y juvenil de la accesibilidad, posando para selfies y agachada para tomar las manos de los fanáticos que hacen genuflexión”, dice el diario Los Angeles Times. “Para un palacio que ha cultivado un aura de casi piedad a pesar de las pretensiones de un gobierno constitucional de Tailandia, las imágenes sugieren un esfuerzo concertado para ganar admiradores con su toque común”.

    Las apariciones de Sineenat Bilaskalayani son “estratégicas”, según Pavin Chachavalpongpun, un académico tailandés., quien opinó que su presencia constituye “una forma de reducir la brecha entre la monarquía y el pueblo”. Para los críticos de la monarquía, sin embargo, “Sineenat representa algo más preocupante: el regreso de la poligamia a una corte real que consideran regresiva y feudal, y un recordatorio del comportamiento impredecible del rey”, dice el LA Times.

    En las últimas semanas, Sineenat jugó un papel clave en la campaña de relaciones públicas del palacio, apareciendo en todo el país, generalmente solo, aunque casi nunca cerca del rey Maha Vajiralongkorn y la reina Suthida.

    “Parece que el rey piensa en ella como su propia muñeca Barbie privada”, criticó Tamara Loos, profesora de historia en la Universidad de Cornell que estudia la monarquía tailandesa. “Él la expulsa y la saca a voluntad”, resumió. “El rey piensa que puede hacer cualquier cosa con estas mujeres porque son sus activos”, reclamó una joven en una de las manifestaciones.

    Maha Vajiralongkorn, de 67 años, conmocionó a la sociedad tailandesa el 21 de octubre de 2019 con su decisión de despojar a Sineenat de todos los títulos, honores reales y rangos militares por “mala conducta y deslealtad contra el monarca”. En un anuncio publicado en nombre del rey en la Gaceta Real de Tailandia, el palacio declaró que Sineenat mostró comportamientos “irrespetuosos” y actuó con la intención de suplantar a la reina Suthida, lo que provocó su despido.

    Si bien los monarcas tailandeses tienen un historial de elegir consortes reales, quienes, en el caso de Tailandia, son compañeras oficiales del rey, además de su esposa, el título de “Noble Consorte Real” no se utilizaba desde que el país se convirtió en una monarquía constitucional en 1932. El último rey en tomar públicamente una consorte fue el rey Rama VI, que gobernó desde 1910 hasta 1925. El título de consorte colocó a Sineenat en una relación poligámica con la reina Suthida, de 41 años, la cuarta esposa de Vajiralongkorn.

    Las fotografías de Sineenat y Vajiralongkorn juntos comenzaron a aparecer en línea en 2016, el año en que ascendió al trono tras la muerte de su padre. La joven fue vista a menudo en eventos reales en años anteriores, incluida la ceremonia de cremación del difunto rey Bhumibol Adulyadej en octubre de 2017.

    Pero después de ser designada Noble Consorte Real, la corte le dio al público tailandés una mirada más cercana a Sineenat con el lanzamiento de 60 fotografías junto con su biografía oficial en agosto de 2019. Las escenas la mostraban vestida de gala arrodillada al pie del trono del rey hasta sentada vestida con un sujetador deportivo de camuflaje en la cabina de un avión militar.

    Expulsada y enviada a una prisión

    Nacida el 26 de enero de 1985 en la provincia de Nan, en el norte de Tailandia, Sineenat trabajó por primera vez como enfermera después de graduarse con una licenciatura en enfermería de la Escuela de Enfermería del Ejército en 2008.

    En 2015, Sineenat se unió al cuerpo de guardaespaldas del rey, donde completó una variedad de cursos militares, incluida la guerra en la jungla y el paracaidismo, y obtuvo una licencia de piloto privado. Luego ascendió para servir como mayor general antes de convertirse en la consorte real.

    Según la declaración oficial del palacio, Sineenat había “mostrado resistencia y presión de todas las formas para detener el nombramiento de la reina” Suthida antes de su coronación el pasado mes de mayo en un intento de convertirse ella misma en la reina.

    Dos meses después de casarse con Suthida, el rey le dio a Sineenat el puesto de consorte real con la esperanza de que aliviaría la situación. Sin embargo, la corte dijo que una vez en el puesto, Sineenat no se mostró contenta con su nuevo estatus y trató de “elevarse al mismo estado que la reina”. Se acusó a Sineenat de abusar de su poder para emitir órdenes personales y pretender que eran órdenes reales.

    Si un día molestas al rey, podrías ser degradado”

    Sus acciones demostraron que “no honra al rey y no entiende la tradición real… sus acciones son para beneficiarse a sí misma”, señaló el palacio. Aparentemente desde aquel entonces la exconsorte, también conocida como Koi Wongvajirapakdi, estuvo encerrada en la prisión de máxima seguridad Bang Kwang, en la que, según varios informes, están recluidas unas 1.000 personas condenadas a muerte, y donde en 2018 Tailandia llevó a cabo la primera ejecución en casi una década.

    El perdón, sin explicaciones públicas, llegó en septiembre de 2020. El rey fue personalmente al aeropuerto de Múnich para recogerla una vez que su avión aterrizó para instalarla junto al Grand Hotel Sonnenbichl, situado en el balneario alemán de Garmisch-Partenkirchen. Le restituyó sus títulos y honores y la Noble Consorte Real comenzó a ser vista con cada vez más frecuencia en público mientras Tailandia comenzaba a protagonizar cada vez más manifestaciones antimonárquicas.

    “El caso de Goy es un ejemplo de lo que se ha vuelto tan normalizado: este clima de miedo en torno al rey”, dijo Pavin Chachavalpongpun. “Por supuesto que puedes ser recompensado, pero si un día molestas al rey, podrías ser degradado. O no solo degradado sino despedido. O no simplemente despedido, tal vez podría ser encerrado o incluso asesinado”.

    Tailandia atraviesa tiempos turbulentos con la realización de numerosas protestas antigubernamentales. La protesta social, que es violentamente reprimida por el gobierno, incluye reclamos al rey Vajiralongkorn, reconocido por su lujosísimo nivel de vida y por alejarse cada vez más tiempo de Tailandia para vivir con su esposa, su concubina y una larga lista de mujeres en Europa.

    Pavin Chachavalpongpun, profesor asociado en el Centro de Estudios del Sudeste Asiático de la Universidad de Kyoto y uno de los críticos más severos de la monarquía tailandesa escribió en el diario Washington Post que la ley de lesa majestad impone penas de prisión de hasta 15 años a cualquiera que insulte al monarca tailandiés:

    “El problema para el rey es que dicha ley solo puede funcionar mientras sus súbditos continúen considerando a la monarquía con cierta reverencia. Su padre, el difunto rey Bhumibol Adulyadej, aún podría afirmar que sirve como símbolo de la unidad nacional, pero Vajiralongkorn ya no parece disfrutar de ese respeto. Al no tener ningún tipo de legitimidad comparable, ha elegido gobernar por intimidación y Tailandia se ha convertido en un reino del terror”.

    Tras las cada vez más frecuentes noticias sobre el desmedido lujo en el que vive Rama X y la desaparición de su exconcubina Sineenat, el malestar popular creció y el republicanismo está ganando terreno en Tailandia. “Vajiralongkorn simplemente hace lo que quiere, sin ninguna preocupación por la ley”, afirma Pavin.

    “A los críticos les preocupa que el rey haya establecido un grado de control sin precedentes sobre los militares, la policía y el poder judicial que plantea serias dudas sobre la responsabilidad del palacio y el estado de derecho”, agregó Pavin. “La popularidad de la monarquía tailandesa está en su punto más bajo. Vajiralongkorn no muestra interés en responder al problema, aparentemente confiado en su propio poder y el continuo apoyo de instituciones poderosas”, finaliza.

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  • Tailandia, dividida: “el rey es humano”, claman unos, “la monarquía es dios”, gritan otros

    En las crecientes protestas, los manifestantes pro democracia enfatizan que buscan reformar la monarquía, no abolirla, aunque los monárquicos desconfían de ellos.

    Hace apenas unos meses, criticar la monarquía de Tailandia era un tabú y pocos se atrevían a desafiar las duras leyes reales que envían a prisión a quienes critiquen al rey y a la familia real.

    Ahora, después de varios meses de protestas sociales, defender la monarquía también puede generar críticas y discriminación, un cambio monumental en un reino donde la institución se ha promovido durante décadas y debe ser venerada de acuerdo con la constitución.

    “Hay muchas personas que todavía aman a la monarquía y adoran a la monarquía, pero no salen”, dijo Thitiwat Tanagaroon, el gerente de un restaurante de 50 años. “Quien sale es acosado”, agregó.

    “La nueva generación y los jóvenes no están interesados”, dijo el líder de la protesta, Tattep Ruangprapaikitseree, de 23 años, sobre la deferencia que las generaciones de tailandeses han mostrado por la monarquía. “Ven que son humanos, el rey es humano, no un dios”, afirmó.

    Thitiwat, quien una década se unió a las protestas callejeras, vistiendo “camisas amarillas” realistas, para derrocar a un gobierno populista electo, no está de acuerdo: “La monarquía era lo único en lo que siempre tenía fe”, dijo. “Es el mismo amor que tengo por mi padre y mi madre. Para mí, la monarquía es dios”. Participó de la vigilia cuando el rey Bhumibol agonizaba y vistió de negro durante un año después de la muerte del monarca, en 2017.

    Las crecientes manifestaciones contra el sistema reclaman frenos a los poderes de la monarquía, a la que los críticos acusan de incitar a la dominación militar, tomar una autoridad excesiva, gastar generosamente y permitir la represión de los críticos. Los manifestantes enfatizan que buscan reformar la monarquía, no abolirla, aunque los monárquicos desconfían de ellos. Para Thitiwat, todas las acusaciones contra el rey son mentiras y la monarquía está por encima de la política.

    El surgimiento de Thitiwat como un héroe para los monárquicos se produjo cuando el rey lo elogió fuera del palacio la noche del 23 de octubre mientras se arrodillaba con miles de simpatizantes. Thitiwat dijo que el encuentro no fue organizado, como han sugerido los críticos, lloró de emoción y luego no pudo dormir. El video que publicó de la reunión se volvió viral

    Pero muchos no se mostraron comprensivos. Thitiwat fue calificado de “repugnante” en las redes sociales y las calificación del restaurante donde trabajaba bajaron a 1 estrella. Su dueño recibió cientos de llamados pidiendo que lo despidieran.

    Sus críticos acusaron al rey de avivar la división alabando a Thitiwat e ignorando las demandas de protesta. Una semana después, el rey dijo que los manifestantes eran “amados de todos modos”, pero que no ha habido una respuesta real a sus demandas. Algunos monárquicos radicales dicen que están listos para la violencia, pero Thitiwat no ve lugar para eso: “Intentaré ser más fuerte y soportar el odio”.

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