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  • La reina Hope, una estadounidense en el trono de Sikkim

    En las brumosas colinas del Himalaya, hace más de seis décadas una joven neoyorquina de 22 años se convirtió en la protagonista de un cuento de hadas que cautivó al mundo. Hope Cooke, nacida el 24 de junio de 1940 en San Francisco, se transformó en la Gyalmo –reina consorte– de Sikkim, un pequeño reino montañoso que dejó una huella imborrable en su vida y en la historia. Su trayectoria, desde una infancia marcada por la pérdida hasta su reinado y su regreso a Nueva York, es una historia de amor, ambición y desencanto, entrelazada con los últimos días de una monarquía olvidada. Como escribió The New York Times en 1981, “la disparidad entre el sueño público y la realidad privada” de Hope Cooke es una narrativa de inteligencia y talento, pero también de desafíos insuperables.

    Hope creció en un mundo de privilegios y aislamiento. Huérfana a los dos años tras la muerte de su madre, Hope Noyes, en un accidente aéreo, y abandonada por su padre, un instructor de vuelo irlandés-estadounidense, fue criada por sus abuelos maternos en un apartamento de Nueva York. “Mis abuelos eran bienintencionados pero distantes”, relató en su autobiografía Time Change, publicada en 1981, describiendo una infancia con niñeras que a veces la castigaban duramente, como cuando una la golpeó con una percha por no recordar el Padrenuestro. En su apartamento, rodeada de libros de cuero rojo y dorado que su abuelo consideraba “clásicos”, Hope desarrolló una imaginación vívida y un amor por lo exótico.

    Hope Cooke, la última reina de Sikkim
    Hope Cooke, nacida en 1940 en San Francisco, se convirtió en la Gyalmo (reina consorte) de Sikkim al casarse con el Chogyal Palden Thondup Namgyal en 1963. Su esposo, Palden Thondup Namgyal (1923-1982) fue el duodécimo y último Chogyal (rey) de Sikkim, un pequeño reino en los Himalayas, cuyo reinado marcó el fin de la monarquía en ese territorio

    A los 19 años, mientras estudiaba Estudios Asiáticos en Sarah Lawrence College, Hope viajó a India en 1959. En el lobby del hotel Windamere en Darjeeling, conoció a Palden Thondup Namgyal, príncipe heredero de Sikkim, un viudo de 36 años con tres hijos. “Me enamoré de sus ojos tristes”, confesó Hope a la prensa, recordando cómo su soledad compartida los unió. En 1961, en su segunda cita, él le propuso matrimonio, y ella aceptó con entusiasmo. “Dije ‘sí, sí, sí’”, relató en una entrevista. La boda, sin embargo, se retrasó hasta 1963 debido a advertencias astrológicas que declararon 1962 como un año no auspicioso.

    Hope Cooke y el príncipe Palden: una boda de cuentos en el Himalaya

    Hope Cooke, la última reina de Sikkim
    Su matrimonio, inicialmente visto como un cuento de hadas, enfrentó tensiones personales y políticas, incluyendo la anexión de Sikkim por India en 1975.

    El 20 de marzo de 1963, Hope se casó con Palden Thondup Namgyal en un monasterio budista en Gangtok, en una ceremonia oficiada por catorce lamas. El evento, cubierto las revistas estadounidenses por National Geographic y The New Yorker, atrajo a la realeza india, generales y al embajador estadounidense John Kenneth Galbraith. Hope, renunciando a su ciudadanía estadounidense para cumplir con las leyes de Sikkim y demostrar su lealtad, lució el tradicional kho, un vestido sikkimés hasta los tobillos. “No soy un brazo estadounidense en el Himalaya”, afirmó. Sin embargo, la boda no estuvo exenta de sombras: la cuñada de Palden, Cocoola, rompió un platillo la víspera, un mal augurio, y él mismo coqueteó con otras mujeres durante la celebración.

    Hope, quien practicaba el budismo desde joven pero no se convirtió oficialmente, se sumergió en su nuevo rol. Como señaló Henry Kissinger, “se volvió más budista que la población”. Dos años después, en 1965, Palden fue coronado Chogyal (rey) de Sikkim, y Hope se convirtió en la Gyalmo, la primera reina consorte estadounidense. Fue comparada con Grace Kelly, la actriz de Filadelfia que se casó con el príncipe de Mónaco, pero en un escenario mucho más remoto.

    Hope Cooke, la última reina de Sikkim
    Tras la destitución de su esposo y su divorcio en 1980, regresó a Nueva York con sus hijos.

    Como Gyalmo, Hope se propuso modernizar Sikkim, un reino de colinas esmeralda y orquídeas silvestres. En 1969, la revista Time describió cómo paseaba por Gangtok, vestida con el kho, saludando a los sikkimeses con una naturalidad que desdibujaba la formalidad. Revivió la industria artesanal, exportando alfombras y joyas a tiendas como Lord & Taylor en Nueva York, y promovió la educación y la electrificación, elevando la alfabetización del 25% al 40%. Sus días estaban llenos: desde supervisar a los quince sirvientes del palacio hasta planificar el presupuesto real, que dejaba solo 15.000 dólares de margen tras gastos fijos.

    Sin embargo, su ambición chocó con las intrigas palaciegas y las tensiones políticas. Sikkim, un protectorado indio desde 1950, enfrentaba presiones de anexión. Hope, parte de un grupo de estudio que asesoraba al Chogyal, escribió un artículo en 1967 reclamando la devolución de Darjeeling a Sikkim, lo que desató sospechas de que era una agente de la CIA. Su origen estadounidense alimentó desconfianzas. Las críticas de la Kazini, una belga casada con un político sikkimés, también avivaron las tensiones, acusándola de ser una “falsa Lepcha” en un poema mordaz.

    Hope Cooke, la última reina de Sikkim
    Tras la abolición del reino de Sikkim, Hope escribió una autobiografía, Time Change, y se dedicó a la historia urbana, la escritura y la docencia. Actualmente reside en Brooklyn.

    El matrimonio de la reina Hope y el rey Palden se deterioró bajo estas presiones. Él luchaba con el alcoholismo, mientras ella dependía del Valium. Ambos tuvieron aventuras extramatrimoniales, y la relación se fracturó aún más cuando la mayoría nepalí, marginada por el enfoque del Chogyal en las comunidades budistas Bhutia y Lepcha, comenzó a exigir reformas democráticas.

    En 1973, las protestas estallaron en Gangtok, y el rey Palden, incapaz de controlar la situación, solicitó ayuda a India. En abril de 1975, el ejército indio tomó la capital, depuso al Chogyal y lo puso bajo arresto domiciliario. Un referéndum posterior integró Sikkim a India como su vigésimo segundo estado, aboliendo la monarquía. Hope, sintiendo que su presencia era “contraproducente” debido a las acusaciones de ser una influencia extranjera, huyó a Nueva York con sus hijos, Palden Gyurmed y Hope Leezum, y su hijastra Yangchen Dolma, en agosto de 1975. “Me fui para inscribir a los niños en la escuela”, explicó, negando rumores de que se escondía por temor a secuestros.

    En Nueva York, Hope enfrentó un nuevo desafío: no era ciudadana estadounidense. En 1975, los congresistas James W. Symington y Mike Mansfield patrocinaron un proyecto de ley para restaurar su ciudadanía, pero la oposición en el Congreso resultó en la concesión de solo la residencia permanente en 1976. Ella y Palden se divorciaron en 1980, y él murió de cáncer en Nueva York en 1982. De vuelta en Manhattan, Hope se reinventó. Con el apoyo económico de Palden y una herencia de sus abuelos, alquiló un apartamento en Yorkville, donde se sentía “profundamente desplazada. Comenzó a explorar la ciudad a pie, creando recorridos históricos basados en diarios holandeses, sermones y periódicos. Escribió una columna semanal, “Undiscovered Manhattan”, para el Daily News y publicó Time Change, una memoria premiada sobre su vida en Sikkim, además de Seeing New York y Teaching the Magic of Dance con Jacques d’Amboise En 1983, se casó con el historiador Mike Wallace, pero el matrimonio terminó en divorcio.

    Artículo original de Monarquias.com