Etiqueta: Príncipe Akishino
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Akishino de Japón no ve mucho futuro a la boda de su hija tras el escándalo financiero del novio
En una conferencia de prensa, el hermano del emperador Naruhito también manifestó preocupación por el futuro de la dinastía imperial.
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El 76% de los japoneses quiere una emperatriz tras la Era Reiwa
(más…)La ley imperial actual no permite que la hija del emperador, la princesa Aiko, pueda ascender al Trono del Crisantemo.
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El prometido de Mako de Japón aclara su situación financiera pero la boda todavía está en duda
Kei Komuro iba a casarse con la nieta de los Emperadores de Japón en 2018, pero un problema financiero, que involucra a su madre, hizo que la casa imperial perdiera su confianza en él. Mientras tanto, la emperatriz Michiko presiona para que nieta suspenda la boda.
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La familia imperial japonesa se sumerge en una guerra interna por la coronación del próximo emperador
El príncipe Akishino de Japón criticó públicamente el proyecto de financiar a través de fondos públicos los ritos religiosos para la entronización de su hermano mayor en 2019, un gesto raro de un miembro de la familia imperial. Durante una conferencia de prensa organizada la semana pasada y cuyo contenido fue desvelado al público el viernes, el príncipe entró en una controversia en curso en Japón sobre si una de las ceremonias de la ascensión del príncipe heredero al trono podría contravenir el principio de separación entre religión y Estado.
Akishino, de 54 años, afirmó que la ceremonia “Daijosai” que se celebrará en noviembre de 2019 es “de una naturaleza muy religiosa”. “Me pregunto si es correcto financiar una cosa tan religiosa con dinero público”, declaró, agregando que expresó su oposición al jefe de la Agencia de la casa imperial pero que este no le escuchó. Según la prensa japonesa, el jefe de la Agencia, Shinichiro Yamamoto, se disculpó pero también le explicó de manera clara el proceso de decisión.
Los comentarios del príncipe Akishino, que se convertirá en el príncipe heredero (“Koshi”) cuando su padre abdique el año que viene en favor del primogénito Naruhito, suscitan dudas ya que la Constitución del país prohíbe cualquier intervención imperial en los asuntos políticos.
“Si sus comentarios se consideran como un rechazo al financiamiento público (decidido por el gobierno), podrían ser una violación”, de este principio, declaró a la agencia de prensa Kyodo una fuente del despacho del primer ministro. El príncipe expresó sus “puntos de vistas personales” y “no hay problema constitucional porque no tienen ninguna influencia sobre la política del país”, declaró sin embargo el portavoz adjunto del gobierno, Yasutoshi Nishimura.
Cómo serán las ceremonias

Un total de 2.600 invitados asistirán a la ceremonia de proclamación como emperador de Japón del príncipe Naruhito, prevista para el 22 de octubre de 2019, seis meses después de la abdicación de su padre, Akihito. El comité gubernamental encargado de organizar las ceremonias relacionadas con la abdicación y la sucesión imperial, presidido por el primer ministro, Shinzo Abe, dijo que la cifra contempla 800 representantes del interior y exterior del país asiático menos de las que acudieron a la proclamación de Akihito en 1990.
El príncipe heredero Naruhito, de 59 años, ascenderá al Trono del Crisantemo el 1 de mayo, un día después de la renuncia del emperador Akihito (que entonces contará con 85 años), mientras que la ceremonia oficial de entronización será seis meses más tarde. Sin embargo, el Gobierno nipón también decidió reducir de siete a cuatro el número de recepciones que los nuevos emperadores realizaran en relación con su ascensión al trono y que tendrán lugar los días 22, 25, 29 y 31 de octubre, según detalló Abe.

La ceremonia de proclamación de Akihito como emperador, el 12 de noviembre de 1990, constó de siete banquetes que se repartieron en cuatro días consecutivos y reunió a 3.400 invitados. El Gobierno optó por celebrar menos banquetes en esta ocasión para reducir la carga de trabajo al futuro emperador y al resto de miembros de la familia imperial que participarán en los actos, entre ellos su esposa, la princesa Masako.
El próximo octubre, el Palacio Imperial de Tokio recibirá representantes y dignatarios del país y del resto del mundo en una serie de actos que, entre otros detalles, incluirán un desfile de los emperadores en un descapotable de fabricación japonesa. Cuando en noviembre de 1990 Akihito y la emperatriz Michiko recorrieron el centro de la capital japonesa lo hicieron en un Rolls-Royce cuya restauración costaría 18 millones de yenes (139.714 euros), lo que llevó al Ejecutivo a descartar la opción de reutilizarlo.
SD/DS
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La princesa que no se puede casar
La princesa Mako de Japón deberá postergar por segunda vez su boda debido a que su futura suegra y madre de su novio Kei Kimuro está envuelta en un problema financiero que avergüenza a la familia imperial nipona. Así lo reveló esta semana la prensa japonesa pese a que la información aún no es oficial y todo indica que esta historia de amor está lejos de ser un cuento de hadas.
Al parecer la señora habría pedido prestado a su ex compañero 4 millones de yenes (cerca de 30 mil euros) para financiar los estudios de su hijo y nunca los habría devuelto. Los padres de Mako, el príncipe Akishino y la princesa Kiko, dieron un ultimátum a la madre de Kei en varios reuniones cara a cara. O resuelve sus problemas económico o el casamiento será anulado. Fumihito es el segundo hijo del Emperador Akihito de Japón y Príncipe de la familia imperial japonesa. Es el segundo en la línea de sucesión al trono imperial.

KEI KOMURO Y MAKO CUANDO ANUNCIARON SU BODA (JT). La pareja tenía previsto contraer nupcias el próximo 4 de marzo con una ceremonia tradicional a través del rito “Nosai no Gi” y hacer así formal su compromiso (el equivalente a la pedida de mano al padre de la novia). Hace tres meses que había sido anunciada la fecha, en un principio, para la boda, poco después de que la princesa Mako y Kei Komuro llamasen la atención de los medios haciendo público su compromiso.
En febrero pasado sorpresivamente había sido anunciado la postergación de la boda, prevista para el otoño de 2020. Poco tiempo para los preparativos, había hecho saber la Casa Real. La princesa, según el periódico The Japan Times, “se dio cuenta de que no hay tiempo suficiente para los preparativos”. Ella misma señaló que están de acuerdo en haberse “apresurado en varios aspectos”.
“Ahora queremos dedicar suficiente tiempo a pensar sobre el matrimonio y a prepararlo”, dijo la nieta del emperador Akihito, al tiempo que se disculpó en un comunicado por “la inmadurez demostrada en querer acelerar el matrimonio”. Según la princesa Mako, posponer el enlace para el 2020 servirá también para que la familia pueda atender algunas ceremonias cercanas. La abdicación del emperador Akihito, la más importante de ellas, será a finales de abril de 2019.

AKISHINO, PADRE DE MAKO, SERÁ EL PRÓXIMO PRÍNCIPE HEREDERO. (JT) La princesa Mako y su novio se conocieron en 2012 en la Universidad Internacional de Tokio. Un año después, Komuro pidió matrimonio a la princesa y ella dijo que sí. Casarse con un plebeyo supondría para la nieta del emperador dejar atrás sus derechos como miembro de la familia imperial nipona, renunciando a cualquier tipo de título imperial, Tal como establece el protocolo de la más antigua monarquía del mundo.
De este modo, la boda de la princesa pone de nuevo sobre la mesa la necesidad de estudiar cambios en la normativa de la casa imperial nipona, que no se altera desde 1947. Cuando la princesa Mako se case, la familia imperial al completo contará con 18 miembros, y los únicos que podrán acceder al trono serán 5 varones.
Por otra parte, Mako sabe que una corona no es garantía de felicidad. Su tía es la “princesa triste” Masako, la ex mujer de carrera que quedó encarcelada en las asfixiantes reglas reales. Ironía de la suerte de ella, no obstante, en 2019 se convertirá en emperatriz de Japón después de la abdicación de Akihito, de 84 años, y el ascenso al trono de su esposo Naruhito. Mako, por otro lado, si tiene éxito, podrá vivir feliz para siempre con su abogado y con la buena voluntad de 100 millones de yenes (más de 700 mil euros) que el gobierno de Tokio ya le asignó.