Realizamos un breve repaso a las preguntas más comunes sobre la princesa heredera de España.
¿Quién es Leonor de Borbón?
Leonor de Todos los Santos de Borbón y Ortiz nació el 31 de octubre de 2005 Hospital Internacional Ruber de Madrid.
Leonor de Borbón es la primera hija del rey Felipe VI y de la reina Letizia (Ortiz), una ex periodista de la cadena pública española TVE.
La princesa Leonor es, además, nieta del rey emérito Juan Carlos I y la reina Sofía, nacida princesa de Grecia y Dinamarca.
¿Qué títulos reales tiene Leonor de Borbón?
Nacida como Infanta (princesa) de España, Leonor es Princesa de Asturias, Gerona y Viana desde julio de 2014, cuando se convirtió en la heredera del trono.
La ley no ha cambiado en España, donde la monarquía todavía favorece al primogénito varón. Pero parece poco probable que Leonor tenga un hermano menor a estas alturas.
Su hermana menor, Sofía, conserva su título vitalicio de infanta que le corresponde como hija del rey y ocupa el segundo lugar en la sucesión al trono.
¿Cuáles son los deberes de Leonor como Princesa de Asturias?
En su cumpleaños 18, la princesa Leonor juró lealtad a la Constitución española, lo que significa que puede actuar oficialmente como regente en caso de ausencia en el extranjero o incapacidad de su padre.
Se espera que en el futuro asuma el deber de representar al rey de España en viajes oficiales al extranjero y que asista a ceremonias de alto nivel, como las juras de presidentes extranjeros, como lo hizo Felipe VI durante su etapa de heredero.
¿Dónde vive actualmente la princesa Leonor?
La residencia oficial de la princesa Leonor es el Palacio de La Zarzuela, donde vive con sus padres y su hermana menor.
El Palacio de La Zarzuela, ubicado en las afueras de Madrid, fue construido originalmente en el siglo XVI como pabellón de caza de los monarcas españoles.
El palacio es ahora la residencia oficial de la familia real española y se utiliza para ceremonias oficiales, recepciones y cenas de estado.
¿Dónde estudia la princesa Leonor?
La princesa estudió dos años en el privado Atlantic College de Gales (Reino Unido), donde obtuvo su diploma de Bachillerato Internacional.
Actualmente, cursa su primer año de formación militar como cadete de la Academia General Militar de Zaragoza.
En preparación para su papel como jefa de Estado y comandante en jefe de las fuerzas armadas de España, Leonor debe completar los tres años en la Escuela Naval y la Academia General del Aire.
Se espera que, siguiendo el ejemplo de su padre, tras su formación militar la princesa Leonor estudie en una universidad extranjera y en una española.
¿Cuándo será reina Leonor de Borbón?
La Constitución de España dice que la corona es hereditario y se pasa del monarca a su heredero: puede ser cuando Felipe VI fallezca o abdique.
Cuando ascienda al trono, Leonor será la primera reina de España por derecho propio en 150 años: su antepasada la reina Isabel II fue entronizada en 1833 al morir su padre Fernando VII.
La reina Isabel II fue derrocada y enviada al exilio en 1868 y desde entonces fue la última mujer que ocupó el trono de España.
¿Cómo se va a llamar Leonor cuando sea reina?
Leonor será la segunda reina en la historia de la España unificada, y por lo tanto tendrá el nombre de “Leonor I”.
Anteriormente, en el siglo XV, hubo una reina llamada Leonor, pero sólo fue Reina de Navarra, no de Castilla. La hija de Felipe VI será reina de toda la extensión de la nación española.
Antes que ella, hubo varias mujeres con su nombre en la Península Ibérica: Leonor de Aquitania, reina consorte de Francia e Inglaterra; Leonor de Provenza; Leonor de Castilla; Leonor de Navarra; Leonor de Trastámara y Leonor de Sicilia, reina de Aragón.
El UWC Atlantic College, un centro con alumnos de todo el mundo situado en un castillo del siglo XII de Gales y por el que ya han pasado el actual rey holandés, Guillermo Alejandro, y la princesa Isabel de Bélgica, recibirá próximamente a otra princesa heredera europea, Leonor de Borbón.
El lugar elegido por el rey Felipe VI y la reina Letizia para la formación de su hija mayor, Princesa de Asturias, fue fundado en 1962 con vistas a promover el entendimiento internacional a través de la educación y en él se originó la institución educativa Colegios del Mundo Unido (UWC).
La princesa tendrá que compartir habitación con otras tres alumnas de distintas nacionalidades y en su residencia habrá dos supervisores, además de contar igualmente con un tutor de apoyo en todo momento.
El Atlantic College tiene su sede en el castillo de San Donato, construido en el siglo XII y emplazado en un valle con vistas al mar en el sur de Gales. El instituto se creó en 1962 y fue el fundador de lo que actualmente es el movimiento UWC, que se lanzó en 1967.
Antes de ello, el castillo fue propiedad del magnate estadounidense de la prensa William Randolph Hearst, quien lo compró en 1965 y se gastó una pequeña fortuna en remodelarlo. Por sus fiestas pasaron personajes como el futuro presidente John F. Kennedy, el actor Charles Chaplin o el dramaturgo George Bernard Shaw.
Con quiénes convivirá la princesa de Asturias
La princesa Leonor cursará el programa de Bachillerato Internacional que ofrece este centro, al que acuden unos 360 alumnos con edades comprendidas entre los 16 y los 18 años procedentes de unos 80 países de todo el mundo, si bien en torno al 25 por ciento son europeos y el 20 por ciento británicos.
El internado cuenta con ocho residencias en las que se alojan unos 48 estudiantes, con pasillos masculinos y femeninos separados. La princesa tendrá que compartir habitación con otras tres alumnas de distintas nacionalidades y en su residencia habrá dos supervisores, además de contar igualmente con un tutor de apoyo en todo momento.
Dentro de estas actividades que acompañan el currículo, figuran en el apartado de los servicios comunitarios por ejemplo residencias de ancianos, cuidado de burros o granjas de ovejas.
Una rutina de estudios muy completa
Los alumnos deben estar en sus residencias a las 22.15 de domingo a jueves, mientras que viernes y sábado el horario se amplía a las 23.15. “Se espera que los estudiantes gestionen bien su tiempo y duerman suficiente”, dice el colegio, por lo que está prohibido visitar otras habitaciones entre las 23h y las 7h, y no se puede abandonar la residencia antes de las 6 de la mañana.
Vivir en un internado lejos de casa y en un dormitorio compartido con “personas de distintos estratos, puede dar un poco de miedo al principio, pero todo el mundo se siente igual”, reconoce el instituto en su web, destacando que ello forma parte del aprendizaje que se quiere ofrecer.
“Mantener buenos hábitos de tiempo”
La asistencia a todos los actos del instituto es obligatoria, incluida la asamblea que hay todos los lunes. El centro defiende que esto es bueno para “mantener buenos hábitos de tiempo” y fomentar la “autogestión y el equilibrio entre los plazos”. Además, deja claro que lo que se busca es fomentar la “independencia y la madurez” de los alumnos y que estos sean responsables tanto con su aspecto académico como con su vida.
Para obtener el título de Bachillerato Internacional, la princesa Leonor deberá elegir seis asignaturas una de cada uno de los siguientes grupos: estudios de lengua y literatura; adquisición de lenguas; individuos y sociedades; ciencias; matemáticas y artes. Tres de estas asignaturas se realizan a nivel estándar y otras tres a nivel superior.
La princesa Leonor deberá comprometerse a “un estilo de vida saludable, que evite el daño potencial a uno mismo y a otros”, dice el colegio.
A esto se suma un curso bajo el título de “Teoría del Conocimiento” que busca incentivar a los estudiantes a reflexionar sobre la naturaleza del conocimiento y la manera en la que conocemos lo que afirmamos saber. Para completarlo con éxito la princesa Leonor deberá realizar una presentación oral y un ensayo de 1.600 palabras.
Por último, la princesa deberá presentar una monografía resultado de la investigación de un tema de interés personal y que normalmente suele estar enmarcado en uno de los seis grupos de asignaturas. Dicho documento debe tener un máximo de 4.000 palabras y para su elaboración los alumnos cuentan con apoyo de un supervisor.
El instituto se creó en 1962 y fue el fundador de lo que actualmente es el movimiento UWC, que se lanzó en 1967.
Servicio en geriátricos y cuidado de burros y ovejas
El horario lectivo de la princesa de Asturias será entre las 8.00 y las 13.10, pero también tendrá que cumplir servicios comunitarios, otras dos horas de actividad física y otras dos horas más de actividad creativa a la semana. En cuanto a este “curriculum holístico”, como lo define el centro, se realizarán durante las tardes y noches y los fines de semana.
Dentro de estas actividades que acompañan el currículo, figuran en el apartado de los servicios comunitarios por ejemplo residencias de ancianos, cuidado de burros o granjas de ovejas, mientras que en el apartado artístico se proponen, entre otras materias, pintura, cerámica, cocina o teatro. En cuanto a deportes, entre otros hay tenis, natación, baloncesto, badmington o zumba.
Una vida “saludable” y de respeto hacia los demás
La princesa Leonor deberá comprometerse a “un estilo de vida saludable, que evite el daño potencial a uno mismo y a otros”, dice el colegio. En este sentido, el centro deja claro que tiene “tolerancia cero” frente a cualquier tipo de acoso o ‘bullying’ y prohíbe el consumo de alcohol, tabaco o drogas. En caso de infracciones de este tipo, en función de la gravedad de la falta, está prevista la expulsión.
Igualmente, se exige el respeto por la propiedad ajena, por lo que no se tolera “tomar prestado sin permiso”. En este sentido, el centro advierte que son posibles registros de habitaciones e incluso pedir la presencia policial llegado el caso.
La princesa de Asturias completó el proceso de selección, que prevé una fase inicial de preselección, que es anónima, y una fase final, que se ha llevado a cabo de forma telemática con diferentes pruebas. Dicho proceso es el mismo tanto para los alumnos becados como los de pago, como es el caso de Leonor.
El apartado artístico del colegio propone pintura, cerámica, cocina o teatro. En cuanto a los deportes, entre otros hay tenis, natación, baloncesto, badmington o zumba.
Entre los requisitos de admisión, además de tener nacionalidad española y haber nacido en 2005 o 2006, se exige haber aprobado el curso anterior, tener un buen expediente académico y conocimientos básicos de inglés.
El instituto explicó que, a la hora de seleccionar a los candidatos, se valora en particular la madurez personal, el compromiso social, el interés y respeto por otras culturas, la iniciativa y creatividad, junto con la capacidad para convivir y entablar amistad.
Leonor de Borbón, Princesa de Asturias, llevará a cabo la próxima semana su primera actividad en solitario con motivo del acto de conmemoración del 30 aniversario del Instituto Cervantes, según anunció este jueves la Casa Real.
Felipe VI encargó a su hija y heredera del trono que presida el acto en el mismo escenario elegido donde ella pronunció sus primeras palabras en público el 31 de octubre de 2018, coincidiendo con el 40 aniversario de la Constitución, informó Europa Press.
Leonor, hija mayor del rey Felipe VI y la reina Letizia, nació el 31 de octubre de 2005 en Madrid. Su hermana menor, Sofía, nació en 2007, y ambas se verán impulsadas tempranamente a desarrollar actos oficiales después de que las hermanas del rey, las infantas Elena y Cristina, fueran apartadas de la agenda oficial.
En esta ocasión, en el acto previsto para el 24 de marzo, la princesa de Asturias depositará en la Caja de las Letras el ejemplar de la Constitución que leyó precisamente en 2018 así como el ejemplar de ‘El Quijote‘ cuya lectura compartió el 23 de abril de 2020 con la infanta Sofía.
Durante el acto del próximo miércoles, la Princesa Leonor hará un recorrido por las instalaciones del Instituto Cervantes, donde tendrá oportunidad de conocer los proyectos de digitalización que lleva a cabo y de visitar una exposición con una muestra de obras destacadas de la literatura en las distintas lenguas cooficiales en España, informó el palacio.
El costo del bachillerato que cursará la alumna Leonor de Borbón será cubierto con asignación anual de los reyes Felipe VI y Letizia.
La casa real española anunció que Leonor, princesa de Asturias, cursará el programa de estudios del Bachillerato Internacional de la institución educativa Colegios del Mundo Unido (UWC) en el UWC Atlantic College de Gales, Reino Unido, al que asistieron, entre otros, el actual rey de Holanda y la princesa Isabel de Bélgica.
La princesa Leonor se ha sometido a todo el proceso de selección exigido por la Fundación Comité Español de los Colegios del Mundo Unido (UWC España), que consta de una fase inicial de preselección, desarrollada de forma anónima por cada candidato, y de una fase final, llevada a cabo de forma telemática con diferentes pruebas, informó la agencia de noticias Europa Press.
Se detalla que el programa académico se desarrolla en dos cursos (2021-2022 y 2022-2023) y comprende tanto materias de ciencias como de letras. Este programa se completa con un curso interdisciplinario común sobre teoría del conocimiento, una monografía de carácter investigador, así como un programa especial de creatividad (teatro, música, arte, etc.) acción (deportes).
El programa incluye servicio a la comunidad (apoyo en escuelas locales, trabajo con niños con discapacidad intelectual, tercera edad, primeros auxilios, mantenimiento de costas y bosques próximos, control de los índices de contaminación medioambiental, cuidado y recuperación de especies animales, rescate marítimo, guardacostas, etc.).
La incorporación al colegio está prevista entre finales de agosto y primeros de septiembre. Europa Press informó que la princesa Leonor vivirá, como el resto de alumnos, de acuerdo con el régimen de internado que el UWC Atlantic College tiene establecido dentro de su recinto, donde dispone de varias casas en las que los alumnos se distribuyen por grupos de nacionalidades, orígenes y confesiones diferentes, que conviven con profesores y empleados del centro.
Según la nota de prensa, los colegios UWC se convierten en una pequeña comunidad internacional en la que jóvenes de todo el mundo tienen la oportunidad de convivir y estudiar juntos. Así, en un colegio puede haber unas 80 nacionalidades, con alumnos procedentes de diversos estratos económicos.
Los estudiantes son seleccionados en atención del mérito y del potencial de los candidatos. Su condición económica no es determinante en el proceso de selección. El 75 % de los alumnos cuenta con una beca total o parcial.
Las hijas de los reyes Felipe VI y Letizia posan en Somao, el “pueblo ejemplar” de Asturias que visitaron este año.
El tradicional saludo navideño de la familia real española, en forma de tarjeta, llegó este año con una imagen de la heredera del trono, la princesa Leonor, y su hermana, la infanta Sofía. También se publicó la postal navideña firmada por los reyes eméritos Juan Carlos y Sofía, con una imagen religiosa.
El rey Felipe VI y la reina Letizia emitieron este año una una fotografía de la Princesa de Asturias y su hermana en Somao (Pravia), el “pueblo ejemplar” que visitaron en el marco de los actos de los Premios Princesa de Asturias, repitiendo la tradición de los últimos años al optar por felicitaciones vinculadas a viajes realizados a Asturias.
11/12/2020 Lor Reyes felicitan la Navidad con una imagen de Leonor y Sofía en Somao (Pravia) POLITICA CASA REAL
El pasado año, los reyes eligieron una tarjeta con una fotografía en la que posaban junto a sus hijas en Asiegu, el “pueblo ejemplar” de 2019, y en 2018 usaron una foto de los lagos de Covadonga, en el principado de Asturias.
Las tarjetas, que pueden verse en la web de la Casa del Rey, van acompañadas de un mensaje firmado por los reyes, la heredera de la Corona y la Infanta Sofía, tanto en castellano como en inglés. “Que esta Navidad nos traiga un Año Nuevo 2021 especialmente lleno de esperanza. May this Christmas bring us a specially hopeful New Year 2021. Con nuestros mejores deseos”, dice el texto.
El rey emérito, quien se encuentra en Emiratos Árabes desde el pasado mes de agosto en medio de noticias sobre su deseo de volver a España, y la reina Sofía firmaron una tarjeta con el mensaje “Felices Fiestas y Año Nuevo 2021” y una imagen de una obra de arte religioso, el Retablo de la Natividad de Juan Correa de Vivar.
De todas las infantas de España, pocas han tenido una vida más trágica que la hermana mayor de Alfonso XIII, quien nació hace 140 años, el 11 de septiembre de 1880.
Definida como una joven “de corazón noble y recto espíritu”, Mercedes fue Princesa de Asturias desde su nacimiento, Era la hija mayor de un matrimonio de Estado, el del rey Alfonso XII y la archiduquesa María Cristina de Austria. Ocupaba ese título por haber sido la primogénita de la pareja y siguió ocupándolo cuando en 1886 nació su hermano menor, el futuro Alfonso XIII. Su padre había muerto meses antes sin poder haber visto nacer al esperado heredero varón. Ahora, la corona recaía en un bebé recién nacido, la regencia estaba en manos de la reina viuda y la pequeña Mercedes, una niña de seis años, era la heredera del trono, estatus que ocuparía hasta su muerte.
La niña fue bautizada con el nombre de la que fuera primera esposa de su padre, la hermosa reina María de las Mercedes de Orleáns, fallecida también de forma prematura cuando tenía 18 años, una muerte que desgarró a la sociedad española y conmocionó al rey Alfonso. Llevaba además los nombres de Isabel, María Teresa, Cristina, Alfonsa, Jacinta, Ana, Josefa, Francisca, Carolina, Fernanda, Filomena y María de Todos los Santos. Deprimido, en 1879 Alfonso XII había dejado en manos de su hermana mayor la tarea de encontrar una segunda esposa que le asegurara la supervivencia de la dinastía y la elegida, María Cristina de Habsburgo, no podía contrastar más con la fallecida reina: religiosa, culta, seria, responsable, estricta… era la reina perfecta. “La novia había sido prácticamente escogida por la infanta Isabel, que la consideraba ‘la princesa más completa de nuestros días y la más adecuada para ceñir la corona de España’. Alfonso XII no amó a aquella sobrina del emperador austriaco, culta, prudente y distinguida, aunque no guapa…”
“La Princesa de Asturias fué desde muy niña de un carácter serio y reflexivo. Se ajustaba admirablemente a las prescripciones de la etiqueta, y sabia desempeñar con mucha gravedad su papel cuando iba, como decía ella, de persona”, escribió el diario El Heraldo. Mercedes y su hermana menor, María Teresa, “fueron gentiles, cariñosas, buenas piadosas y caritativas”, escribió el historiador Juan Balansó. “Pero su madre las educó rematadamente mal. Mejor dicho, no las educó para ocupar un trono, lo que nos deja atónicos cuando comprobamos que el peloncete Alfonso XIII era un niño de delicadísima salud, como hijo póstumo de un tuberculoso, y que a punto estuvo la Parca de arrebatar su vida en la infancia (…) Y que nadie venga con el cuento de que la formación que proporcionó la regente a sus dos hijas se encuadraba en la que recibían las jóvenes aristócratas de la época. Naturalmente que sí (…) Victoria de Inglaterra, Guillermina de Holanda, Adelaida y Carlota de Luxemburgo, por citar pocos ejemplos, estaban educadas para ceñir una corona; las hijas de doña María Cristina, segunda y tercera personas llamadas a la sucesión, hubieran precisado una formación a tono”.
“La educación de la inmediata sucesora en el trono dejaba bastante que desear, ciertamente. Y eso que su hermano Alfonso XIII requería todos los desvelos de su madre y de los médicos para sobreponerse a su delicada salud, que a punto estuvo de llevarle a la tumba con apenas cuatro añitos. (…) A diferencia de Victoria de Inglaterra o de Guillermina de Holanda, las infantas María de las Mercedes y María Teresa, segunda y tercera personas llamadas a la sucesión, no fueron educadas para tan elevadas funciones. Con razón, su tía Eulalia advirtió: «La pobre Mercedes no tiene ni idea de lo cerca que se halla del trono». Las infantas permanecían la mayor parte del tiempo recluidas en palacio, donde, como observaba su tía Eulalia, «las costumbres se habían ido haciendo cada vez más severas, la vida más rígida, el protocolo más estricto y los ánimos más concentrados». (…) María de las Mercedes no entendía que, con casi veinte años, su madre no le dejase a ella ni a su hermana, de dieciocho, asistir a las fiestas y bailes de disfraces que se celebraban con gran pompa en los soberbios palacios de la nobleza y aristocracia madrileñas. La mediación de sus tías Isabel y Eulalia resultó vital para que la reina María Cristina diese finalmente su brazo a torcer. Pero hasta entonces, María de las Mercedes debió resignarse a escuchar el relato de aquellas deslumbrantes celebraciones de labios de sus tías, o a leer las crónicas de sociedad en las revistas de la época” (José María Zavala).
Por otra parte, Mercedes y su hermana pasaron su infancia en una Corte dominada por el luto, la religiosidad y el protocolo de estilo prusiano que impuso su madre, deseosa de desterrar las alegres vulgaridades que habían dominado la vida de los Borbones en los reinados anteriores. “En la Corte española de la regencia”, escribió sobre esos años la infanta doña Eulalia, tía de Mercedes, en sus Memorias, “todo terminaba y empezaba con rezos y, fuera de orar, nada se hacía. Además de las numerosas fiestas del calendario católico -únicas fiestas que había entonces-, teníamos no menos de siete días al año de los conceptuados como ‘de gala’, con servicios religiosos, recepción palaciega, revista militar, besamanos y cuanto constituía tradición o costumbre (…) Por muchos años la Corte de España fue la más triste y cerrada de Europa”. “El luto había pasado a convertir la antaño festiva Corte española en un espacio marcado por la tristeza para las dos pequeñas”, dice la periodista española Cristina Barreiro. “Mercedes fue instruida acorde a su rango como posible heredera del trono, mientras que su hermana, recibió una formación ligera propia de las costumbres de beneficencia y labor social, destinadas a una Infanta de la época. Pero las niñas crecieron a la sombra de su hermano, en un ambiente dirigido por la rigidez de costumbres que imponía la regia Infanta Isabel, la Chata, alma mater en los asuntos domésticos y protocolarios de la casa”.
La reina regente no deseaba dar una imagen pública que diera pie a comentarios ya que era una viuda que tenía el deber de educar al futuro rey. Así, María Cristina insistió en llevar una vida pública y privada caracterizada por la sobriedad y por un moralismo con ribetes de beatería, otorgándole a la corte madrileña un tinte más sombrío, recatado, religioso. En el Palacio Real, la reina cambió hasta la decoración, las salas, la servidumbre, otorgándoles un aspecto prusiano. En el plano privado, la familia real no tuvo momentos de verdadera intimidad durante años. “Se ignoraba en la corte la comida familiar, la hora acaso más grata del día”, recordó doña Eulalia. “En el comedor, a las siete y media durante toda la regencia de mi cuñada, se sentaban con nosotras un gentilhombre, el jefe de alabarderos, el de la guardia, una dama de honor, el jefe de la escolta real y algunos otros dignatarios. Nunca éramos menos de veinte personas, pero siempre las mismas, sin una sola cara nueva y teniéndonos que medir en cada frase y antes de cada palabra, pues ni una opinión, ni un comentario podía expresarse allí sin que al día siguiente lo conociera toda la ciudad”.
Cuando aún no tenía 20 años, María de las Mercedes desafió a su madre al pretender casarse con el hombre que amaba, el príncipe napolitano don Carlos (“Nino”) de Borbón, hijo de los reyes de las Dos Sicilias. Una austera ceremonia nupcial tuvo lugar en 1901 en la Capilla de Palacio de Madrid y una carta de la princesa a su madre, escrita semanas antes, expresaba: Me siento feliz de poder casarme pronto con Nino”. “Joven , de gallarda presencia y afable carácter, sus dotes personales, bien conocidas en la intimidad del trato familiar”, escribía entonces la prensa española, “explican cumplidamente la elección de la Princesa , y justifican su cariño, que mereció el beneplácito de su augusta madre, atenta á su felicidad. No hay que decir si con esta inclinación de S. A. coincidía la de Don Carlos, pues la belleza de la Princesa, su natural elegancia, la hermosura de su alma y la exquisita educación que la ha procurado la amanto solicitud de su augusta madre , son prendas tales que constituirían la felicidad do un hogar aunque no se hallara en las gradas del trono de San Fernando y fuera modesta su condición”.
“Persona conocedora do la vida intima de Palacio, contábanos, hace tiempo, pormenores del nacimiento do aquel amor que determinó el matrimonio de la Princesa Mercedes con el Príncipe D. Carlos”, relató el diario madrileño La Época. “Como en todo idilio, el germen de aquel amor fue un sentimiento de oculta simpatía. Una conversación sorprendida entre las dos augustas niñas, señaló el primer asomo de los amores. Hablaban las dos Princesas de los hermanos Casería, el Duque de Calabria y el Principe Don Carlos, elogiando las nobles cualidades de cada uno. ‘A mí—dijo la Infanta—me gusta más Nando…’. ‘Pues á mí—interrumpió ingenuamente la Princesa—me gusta más Carlos’” (…) “Don Carlos fue invitado a almorzar por S. M. la Reina. Tuvo noticia D. Mercedes de esta invitación, y escribió a su madre una carta. Conviene advertir que cuando las Infantas, siendo niñas, no podían ver á su madre por impedirlo las graves ocupaciones de la Reina, le escribían billotes, consultándola en sus deseos ó haciéndola cualquier ruego. La carta que escribió la Princesa, el día a que nos referimos, decía, sobre poco más o menos: «Querida mamá: Sé que hoy viene Carlos a almorzar, para despedirse de ti antes de emprender su viaje a Cuba. Su resolución te habrá causado tanto orgullo como á mí; es un hermoso rasgo. ¡Dios quiera que nada malo le pase! Desearía felicitarle y despedirme de él. ¿Nos permites á Teresa y á mi que vayamos al salón, cuando haya terminado el almuerzo?,.. Tu negativa me causarla verdadera tristeza…» Muchas décadas después, Juan Balansó da la razón a la infanta Eulalia al notar que la princesa y la infanta apenas habían tenido oportunidad de vivir: “Cuando María de las Mercedes enloqueció de amor por un apuesto primo napolitano… todo el mundo se extrañó, menor la práctica infanta Eulalia, que esta vez dio en el clavo al manifestar: ‘Pero, Señor, ¿por qué se asombra nadie de que mi sobrina Mercedes se haya enamorado de Carlos? ¡Si la pobre no ha visto de cerca más hombre que a él y al obispo de Sión!”
El matrimonio tuvo tres hijos: el primero nació en 1901 y fue bautizado como Alfonso (“Alfonsito”); el segundo, Fernando, nació en 1903 y murió dos años después. La princesa no sobrevivió al tercer parto, de una niña que sería bautizada como Isabel Alfonsa, y murió a los 24 años pocos días después del nacimiento. “Durante este último embarazo, el médico de cámara Manuel Agustín de Ledesma no las tuvo todas consigo sobre su feliz término. Se equivocó, pero sólo en parte, pues le costó finalmente la vida a la parturienta a causa de una peritonitis que no se supo diagnosticar. Por si fuera poco, el segundogénito de la infanta, Fernando, falleció también a los dos años de edad. Los últimos instantes de María de las Mercedes fueron angustiosos. Cuando el marqués de Casa Irujo anunció a la familia que iban a administrar a la infanta los últimos sacramentos, el 17 de octubre, todos sus miembros redoblaron las oraciones. Poco después, la moribunda intentó gritar, pero no pudo: «¡Ay, que me ahogo!», suspiró. La intensa agonía duró alrededor de seis minutos”.
“La reina madre y el esposo permanecían arrodillados junto a la cama, como dos estatuas de sal. María Teresa no cesaba de llorar. El peor momento, a juicio de uno de los testigos, fue cuando trajeron al infantito Alfonso para que besara la mano de su madre muerta. El rey Alfonso XIII, de diecisiete años, no lo pudo resistir y abandonó precipitadamente el cuarto. Poco después, entre María Cristina, Carlos y María Teresa vistieron a la difunta con el hábito de carmelita. A las dos de la tarde se había producido ya el deceso, y a las ocho seguían allí aún los tres casi tan inertes como ella. Los restantes miembros de la familia, incluidos los hijos de la infanta Paz, tuvieron que sacarles casi a la fuerza para que tomasen una taza de caldo. Al día siguiente, en el instante de sellar el féretro, don Carlos, ya viudo, no quiso separarse del cadáver. Hubo que convencerle para poder cerrar el catafalco”. (José María Zavala).
Relató así el diario La Época el momento de la despedida: “Las personas que presenciaron ayer la triste escena de la separación de la Real familia del cadáver de la malograda Princesa, al ser trasladado éste a la capilla, hacen de ella dolorosa descripción. (…) El Príncipe D. Carlos, llorando con profundísimo desconsuelo, besó repetidas veces en la frente y en la mano a la amadísima esposa. Su gran dolor impresionaba tristemente y hacía asomar lágrimas a los ojos. Más terrible impresión produjo la despedida de la Reina. La pobre madre no lloraba; sus ojos, secos y enrojecidos, parecían haber agotado la fuente del dolor. Loca por la pena, como presa de un síncope, besaba fuertemente el rostro de su hija. El Rey y las Infantas también la besaron con profundísima emoción. Sus Altezas Doña María Teresa y Doña Isabel, sacando fuerzas de flaqueza y haciéndose superiores a su inmenso dolor, procuraron apartar a la Reina y al Príncipe de aquella tremenda escena, consiguiéndolo á duras penas”.
Los funerales fueron multitudinarios. Los restos de Mercedes fueron entregados a los monjes del Monasterio de El Escorial para que los sepultaran en el panteón real los los Infantes junto a decenas de príncipes y princesas de las dinastías de Austria y Borbón. Cerca de la tumba de la princesa se hallan los restos de Felipe, hijo de Felipe V; de Francisco, hijo de Carlos III; de Gabriel, hijo de Carlos III; de doña Antonia, doña Josefa y doña Isabel, esposas de Fernando VII; de Luis I y Luisa, reyes de Etruria; de Antonio, hijo de Carlos III; de Francisco, hijo de Carlos IV; de Fernando, nieto de Carlos IV; de Sebastián, biznieto de Carlos IV, y del rey consorte Francisco de Asís, abuelo de la princesa Mercedes. Un profundo luto cayó sobre la familia real que paralizó a la corte y a la vida social de los españoles durante meses. Alfonso XIII, un rey joven de 19 años, aún no estaba casado ni tenía hijos, por lo que se apresuró en nombrar Infante Heredero al hijo mayor de su fallecida hermana, Alfonsito. El viudo, don Carlos de Borbón-Dos Sicilias, se había ganado el cariño de toda la familia real, por lo que siguió viviendo en la corte al cuidado de sus hijos pequeños hijos. La familia real recibió con alegría que, tres años más tarde, el viudo de María de las Merecedes se casara con la princesa francesa Luisa de Orleáns, junto a la cual tendría varios hijos. Una de esas niñas sería bautizada María de las Mercedes, como la amada y fallecida primera esposa de su padre.
La periodista española Almudena Martínez-Fornés, autora de un libro sobre María de las Mercedes y María Teresa de Borbón, afirma que las hijas de Alfonso XII educación muy exigente pero, a la vez, “crecieron enclaustradas en la atmósfera asfixiante” de un palacio real “entristecido por el luto, aisladas de otros niños de su edad y sometidas al férreo control de su madre”. “La vida de las niñas giraba en torno a la de su hermano menor, Alfonso, que había nacido”, dijo la autora, quien participó de Conversaciones con Secretos Cortesanos con motivo del 140 aniversario del nacimiento de la princesa Mercedes.
Princesa de Asturias, Mercedes nació el 11 de septiembre de 1880 y fue la primera hija de Alfonso XII y María Cristina de Habsburgo. Dos años más tarde nació su hermana, María Teresa, y el padre de ambas falleció cuando eran apenas unas niñas. Las hermanas del rey Alfonso XIII tuvieron una vida privilegiada aunque “enclaustrada en la atmósfera asfixiante” de la corte de María Cristina, dice Martínez-Fornés, quien detalla que la reina “fue mucho más exigente con sus hijas que con su hijo”. Contrario a la tradición, la autora afirma que Mercedes tuvo la buena fortuna de casarse “por amor” después de haber desafiado la autoridad materna.
—Se sabe que la corte de María Cristina era muy estricta, piadosa, carente de diversiones ¿qué puedes decirme sobre la infancia de Mercedes y su hermana?
—La Princesa Mercedes y la Infanta María Teresa se quedaron huérfanas de padre cuando tenían cinco y tres años, y a partir de ese momento crecieron enclaustradas en la atmósfera asfixiante de aquel Palacio Real, entristecido por el luto, aisladas de otros niños de su edad y sometidas al férreo control de su madre, la Reina María Cristina. La vida de las niñas giraba en torno a la de su hermano menor, Alfonso, que había nacido Rey.
MERCEDES, PRINCESA DE ASTURIAS, Y DON CARLOS DE BORBÓN-DOS SICILIAS
¿Es cierta la afirmación que hace muchos sobre que la reina María Cristina no se ocupó de educar a Mercedes para ser reina a pesar de ser la presunta heredera prácticamente durante toda su vida?
—No. La Reina María Cristina había recibido de niña una exigente educación austriaca, muy por encima de la que se impartía en España a las mujeres en aquella época, y quiso que sus hijas recibieran una formación similar. Para ello, contó con la ayuda de institutrices extranjeras, como fueron la baronesa de Basilly, una dama austriaca de gran talento y cultura; la británica miss Etta Hugues y la también austriaca mademoiselle Paula Czerni, que, ayudadas por escogidas profesoras, se ocuparon de la formación de las dos hermanas. Yo creo que la Reina fue mucho más exigente con sus hijas que con su hijo, el Rey, al que educó entre “lisonjas y adulaciones”, según Romero Robledo. De hecho, la educación del Rey motivó agrios debates políticos en aquel momento.
—¿Se puede decir que su matrimonio con el príncipe don Carlos fue por amor, como se difundió en su época? ¿Qué tanto hay del deseo de Mercedes de ser “libre” de su madre?
—Fue una boda por amor, sin ninguna duda. Mercedes, que aparentemente era dócil y sumisa, se plantó con una voluntad de acero para defender al hombre que amaba frente al rechazo de los políticos, que se oponían frontalmente a ese matrimonio y pusieron en contra a la opinión pública. De hecho, la boda se celebró en el Palacio Real en medio de fuertes protestas ciudadanas contra el enlace y hubo que declarar el estado de guerra para garantizar la seguridad de los novios. Por todo ello, no hubo Te Deum en los Jerónimos ni el tradicional recorrido del cortejo nupcial por las calles de Madrid. Creo que nunca hubo tanto rechazo contra una boda real. Por otra parte, esa boda no liberaba en absoluto a la Princesa de la influencia de su madre, pues los recién casados siguieron viviendo con ella en el Palacio Real.
—¿Qué sucedió con los hijos de la princesa Mercedes y su viudo, que es el abuelo del rey Juan Carlos? ¿Por qué él continuó siendo parte de la casa real?
—Tras la muerte de la Princesa Mercedes, su hijo Alfonso se convirtió en Heredero de la Corona, y Carlos, el viudo, se quedó en el Palacio Real como Príncipe viudo consorte y padre del Heredero. Si el Rey moría sin descendencia, su hijo sería proclamado Monarca y Carlos tendría que ser Regente hasta su mayoría de edad. Poco después de la muerte de Mercedes, Carlos se enamoró de la Princesa Luisa de Orleans, pero esperó a que el Rey tuviera descendencia para casarse con ella. Carlos había tenido tres hijos con la Princesa Mercedes (el segundo murió a los dos años) y tuvo otros cuatro con Luisa. Muchos años después, con la Familia Real en el exilio, la quinta hija de Carlos, María de las Mercedes, contrajo matrimonio con el quinto hijo del Rey Alfonso XIII, Don Juan de Borbón, Príncipe de Asturias, y tuvieron un hijo que con el tiempo restauró la Monarquía en España y reinó como Juan Carlos I.
—¿Qué encuentras de especial en la princesa como para haber estampado su vida en tu libro? ¿Hay algo sobre ella que no te haya preguntado y desees contarme?
—Tanto la Princesa Mercedes como la Infanta María Teresa eran dos desconocidas, cuyas vidas han sido eclipsadas por el protagonismo arrollador de su hermano, Alfonso XIII, a pesar de los acontecimientos excepcionales que vivieron. Mercedes debió haber sido proclamada Reina en el momento que murió su padre, Alfonso XII. Sin embargo, María Cristina anunció que estaba embarazada y, en un hecho sin precedentes, se dejó a España cinco meses sin Rey, a la espera del parto, ante la posibilidad de que naciera un varón. Las dos hermanas protagonizaron una etapa muy convulsa de la historia de España que merece ser conocida.
“Este momento será inolvidable para mí”, reconoció Leonor, en un emotivo discurso en la ciudad asturiana de Oviedo, donde se entregaron los “Premios Princesa de Asturias”.