Etiqueta: Paola de Bélgica

  • Hace 63 años: quiénes asistieron a la boda de Balduino y Fabiola de Bélgica en Bruselas

    Como monarca de una de las familias reales mejor emparentadas del mundo, el rey Balduino de Bélgica logró reunir una importante masa de invitados de sangre azul cuando se casó el 15 de diciembre 1960, hace 63 años, con Fabiola de Mora y Aragón.

    El joven monarca, de 30 años, a quien muchos imaginaban soltero de por vida, sorprendió a Europa en septiembre de 1960 al anunciar que se casaría con la aristócrata española.

    En Madrid, la joven de 33 años, muy cristiana y solidaria, que estaba a punto de convertirse en monja, dejó boquiabierta a toda su familia al anunciarles que tenía novio y que ese joven era un rey.

    La familia más cercana de Balduino y Fabiola el 15 de diciembre de 1960.
    La familia más cercana de Balduino y Fabiola el 15 de diciembre de 1960.

    Catalogada como la boda del año, el romance despertó un frenesí de alegría en Bélgica, que hacía años no celebraba un casamiento real y veía con tristeza cómo la familia real aún no podía recuperarse de los años amargos de las trágicas muertes del rey Alberto I (1934) y la reina Astrid (1935), la guerra y la posguerra.

    Con tantos motivos para celebrar, el gobierno belga ofreció a Balduino la boda real más grande que vivió Bélgica en el siglo XX y, en, respuestas, decenas de miembros de la realeza viajaron hasta Bruselas para presenciar el evento.

    La relación de la familia real con las cortes de Europa quedó reflejada en la inmensa lista de invitados de sangre azul y casi no hubo ausencias notables.

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    La reina viuda Isabel de Bélgica con la reina Juliana de Holanda.

    La reina abuela viuda de Alberto I, Isabel de Baviera (sobrina de la emperatriz Sissi), no quiso perderse el casamiento de su nieto. Fallecería cinco años más tarde, en 1965, y fue sepultada junto a la tumba de su esposo.

    Artística, intelectual, la denominada “reina enfermera” había sido muy popular por su labor solidaria en la Primera Guerra Mundial, pero al enviudar se sumergió en un estilo de vida bohemio, cercano al comunismo, que le hizo perder la simpatía de los belgas. Pocos ciudadanos lloraron su muerte.

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    La presencia del ex rey Leopoldo III y su segunda esposa, Lilian, princesa de Réthy, no despertó una gran emoción entre el público que se congregó en Bruselas.

    Impopular por su papel y por su segundo matrimonio mantenido en secreto durante la Segunda Guerra Mundial, se había visto obligado a abdicar en Balduino en 1951, retirándose mayomente de la vida público.

    Su hermano Carlos, conde de Flandes y tío de Balduino, declinó la invitación a la boda porque se encontraba desde hacía años distanciado de la familia.

    Leopoldo III con su hijo Alberto y su yerno, Juan de Luxemburgo.

    Tres monarcas y decenas de príncipes: quiénes asistieron a la boda real de Balduino y Fabiola

    También asistieron a la boda todos los hermanos de Balduino: la mayor, Josefina-Carlota (1927-2005), estaba casada desde hacía siete años con el gran duque heredero de Luxemburgo, Juan (1921-2019).

    La pareja asistió a la boda acompañada de sus dos hijos mayores, el príncipe Enrique y la princesa Marie-Astrid. La representación de la familia real luxemburguesa estuvo presidida por la gran duquesa Carlota, por entonces la soberana más antigua de Europa (con 41 años de reinado), quien abdicaría en 1964, y su esposo el príncipe consorte Félix, príncipe de Borbón-Parma.

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    Josefina-Carlota se convertiría en la gran duquesa consorte de Luxemburgo cuatro años más tarde, en 1964, cuando su suegra abdicó al trono granducal y su esposo, Juan, se convirtió en el nuevo soberano.

    La gran duquesa, tercera princesa de la historia belga que se convertía en soberana en el extranjero, tuvo una enorme familia (5 hijos y más de 20 nietos) y murió de cáncer en 2005. El gran duque Juan abdicó en 2000 y murió en 2019. Están sepultados en la cripta granducal de la Catedral de Notre-Dame de Luxemburgo.

    Josefina Carlota de Luxemburgo junto al ex rey Humberto II de Italia.
    Josefina Carlota de Luxemburgo junto al ex rey Humberto II de Italia.

    Alberto, príncipe de Lieja, y su esposa italiana Paola Ruffo di Calabria, fueron los que se llevaron la mayor cantidad de aplausos del público, admirados por su juventud y su belleza.

    También asistieron los hermanastros de Balduino (hijos de Lilian), los príncipes Alejandro, María Esmeralda y María Cristina.

    El príncipe de Lieja, en tanto, sucedería a Balduino en el trono en 1993 porque, como se sabe, la reina Fabiola no tuvo hijos. Paola de Lieja fue una reina popular, pero una figura ensombrecida por los escándalos protagonizados por su esposo.

    Pese a la reticencia de Balduino y Fabiola de dejar el trono a la díscola y rebelde pareja, y de preferir en su lugar al príncipe Felipe, el destino siguió su curso. Alberto II abdicó al trono en 2013, tras veinte años de reinado.

    Balduino y Fabiola durante su boda civil en el Palacio Real de Bruselas.
    Balduino y Fabiola durante su boda civil en el Palacio Real de Bruselas.

    Nacida en la familia real belga, como hija de Alberto I e Isabel, asistió a la boda la última reina de Italia, María José (1906-2001). Le acompañaban su esposo, Umberto II (1904-1983), y sus hijas, las princesas María Pía, María Gabriela y María Beatriz.

    Conocido como el “rey de mayo”, Humberto I había abdicado tras la Segunda Guerra Mundial y la caída del fascismo en 1946. Convertida Italia en una república, las autoridades prohibieron el regreso al país de toda la dinastía con excepción de María José, que no hizo uso de ese privilegio. Separada entonces de su marido y poco relacionada con la familia belga, María José viviría tranquilamente en Suiza hasta su muerte.

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    La doble boda (civil en el Palacio Real de Bruselas y religiosa en la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula) contó con la presencia del rey Olav V de Noruega (1903-1991), primo hermano de Balduino.

    Reinante desde hacía tres años, era viudo y se rumoreaba entonces que tenia un romance con la empleada de una tienda de ropa de Oslo pero tuvo que sacrificar la relación por el bien de la corona. Reinaría hasta su muerte en 1991, después de haber sido el segundo rey de la moderna monarquía noruega.

    A la boda le acompañó su segunda hija, la princesa Astrid, que solía ejercer como primera dama por ausencia de una reina. Tres años después protagonizaría su propia boda con un plebeyo, asistente de un comercio de Oslo.

    Balduino y Fabiola después de su boda religiosa en la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula.
    Balduino y Fabiola después de su boda religiosa en la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula.

    La reina Juliana de Holanda (1909-2004) y el príncipe consorte Bernardo (1911-2004) se hallaban en el máximo de su popularidad cuando asistieron a la boda de Balduino y Fabiola.

    Asistieron con su hija mayor, la princesa Beatriz, quien sería reina de los Países Bajos desde 1980, cuando Juliana abdicó.

    En los años 70, Bernardo fue acusado de haber recibido sobornos de una fábrica de aviones estadounidenses y perdió no solo su popularidad y su prestigio internacional, sino también sus cargos oficiales.

    Avergonzada, Juliana abdicó poco después alegando estar (a los 71 años) demasiado mayor para reinar. Juliana y Bernardo murieron en 2004, después de haber alcanzado los 67 años de matrimonio, mientras Beatriz reinó hasta su abdicación en 2013.

    Balduino y Fabiola después de su boda religiosa en la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula.
    Balduino y y la flamante reina Fabiola a la salida la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula.

    Decenas de príncipes, parientes del rey Balduino, dijeron presente en su boda con la reina Fabiola

    Los reyes de Suecia y Dinamarca no asistieron a la boda belga pese a estar ampliamente relacionados con Balduino.

    El rey sueco Gustavo VI Adolfo envió en su representación a su hijo, el príncipe Bertil, duque de Halland (1912-1997). Soltero a los 48 años, era el único de los cuatro hijos del rey que no había perdido su estatus real ni sus derechos sucesorios a causa de sus matrimonios con plebeyas.

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    El propio Bertil estaba entonces en pareja con la inglesa Lilian Davies, pero no se casó con ella sino hasta 1977 porque antepuso sus deberes reales justo cuando la casa real sueca se encontraba en un grave peligro sucesorios: su sobrino y heredero del trono, Carlos Gustavo, era apenas un adolescente.

    Desde la casa real de Dinamarca, viajaron a la boda de los reyes belgas el príncipe Axel, de 72 años, y su esposa Margarita. Hija mayor del fallecido príncipe Carlos de Suecia, duque de Västergötland, Margarita era la única hermana sobreviviente de la fallecida reina Astrid, madre de Balduino. Axel moriría en 1964 y su viuda regresó a su país natal para reintegrarse como miembro de la casa real de Suecia y participó de numerosos actos oficiales hasta su fallecimiento a los 78 años en 1977.

    Balduino y Fabiola después de su boda religiosa en la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula.
    La procesión nupcial de Balduino y Fabiola.

    La familia real española, exiliada y sin patria, no podía estar ausente de la boda belga a causa de la estrecha relación que mantenían con la familia de Mora y Aragón.

    En una presencia censurada en los medios españoles por el régimen franquista -adverso a los Borbones-, viajaron a Bruselas don Juan de Borbón y Battenberg (1913-1993), jefe de la casa real y conde de Barcelona, su esposa doña María de Borbón-Dos Sicilias (1910-2000), su hijo el príncipe don Juan Carlos y la infanta María Cristina, hermana de don Juan.

    Pese a haber luchado incansablemente para restituir la monarquía española, don Juan no logró su cometido por oposición del general Francisco Franco, quien “heredó” la corona al príncipe Juan Carlos.

    Don Juan, después de años de distanciamiento con su hijo a causa de la sucesión, retorno a España donde murió en 1993 y fue sepultado con honores de rey, con el nombre de “Juan III”. Juan Carlos reinaría 39 años, desde la muerte de Franco hasta una abdicación envuelta en escándalos en 2014.

    Las familias reales destronadas después de la Segunda Guerra Mundial aistieron en masa a la boda de Balduino y Fabiola. El ex rey Simeón II de Bulgaria, quien había ascendido al trono en 1943, a los 6 años de edad, y abdicado en 1946, encabezaba la lista, seguido por el ex rey Miguel y la reina Ana de Rumania. El heredero del último emperador austrohúngaro, el archiduque Otto de Habsburgo-Lorena y los duques de Braganza, pretendientes del trono de Portugal, completaban la lista de asistentes.

    La princesa Margarita de Inglaterra, la estrella de la boda de Balduino y Fabiola

    La familia real británica, que durante bastante tiempo había tenido una relación fría con la familia real belga desde 1962, cuando, contra el deseo de su pueblo y los deseos británicos, Balduino se negó a asistir al funeral del rey Jorge VI en 1952.

    Según el protocolo belga, el monarca solo podía asistir a un funeral de Estado en el extranjero si ya había visitado ese país oficialmente. Como Balduino reinaba desde apenas siete meses antes y aún no había visitado el Reino Unido, rechazó la invitación para asistir al funeral y envió a su hermano Alberto en su representación.

    La princesa Margarita de Inglaterra tenía 30 años cuando asistió a la boda de Balduino y Fabiola.
    La princesa Margarita de Inglaterra tenía 30 años cuando asistió a la boda de Balduino y Fabiola.

    En represalia, los británicos no asistieron a la boda de Alberto y Paola en 1959, en una escalada que continuó en mayo de 1960, cuando Balduino se negó a asistir a la boda de la princesa Margarita de Inglaterra.

    Al igual que el resto de las casas reales, el rey belga consideraba absolutamente inapropiado que una princesa inglesa se casara con un fotógrafo. En lo que muchos entendieron como una sutil “revancha”, la reina Isabel II aceptó la invitación a la boda de Balduino y Fabiola enviando, en su lugar, a su hermana Margarita y al fotógrafo.

    La hermosa princesa Margarita (1930-2002) acaparó la atención de todos los medios de prensa acreditados en Bruselas y fue la que más gritos de admiración cosechó entre las multitudes.

    Famosa por haber renunciado al amor en 1955 para obedecer los preceptos reales, había logrado su cometido de casarse con Tony Armstrong-Jones, pero el matrimonio no fue feliz. Primera divorciada de la familia real en 400 años, Margarita tuvo un final amargo ensombrecido por diversos problemas de salud. Tony, casado en segundas nupcias con una amante, murió en 2008.

  • Alberto II y Paola de Bélgica, vacunados contra el coronavirus en un centro público

    El rey Alberto II y la reina Paola de Bélgica, padres del actual monarca, recibieron este jueves 18 la primera dosis de la vacuna contra el coronavirus.

    Por su edad e historial médico, son pacientes de alto riesgo”, informó el periodista belga Wim Dehansdchutter en Twitter.

    El ex rey, de 86 años, y su esposa, de 83, recibieron la vacuna anti Covid-19 en el centro de vacunación del Heysel, en las cercanías de su residencia en Bruselas.

    El ex rey, de 86 años, y su esposa, de 83, recibieron la vacuna anti Covid-19 en el centro de vacunación del Heysel, en las cercanías de su residencia en Bruselas, el Castillo de Belvédère.

    Alberto II, quien fue el jefe de Estado belga desde 1993 hasta su abdicación en 2013 y su esposa hicieron fila como cualquiera de los ciudadanos belgas a la espera de su turno, según imágenes publicadas por el periódico belga Nieuwsblad.

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  • Paola de Bélgica hablará “sin tabúes” en un documental sobre su vida

    La reina Paola de Bélgica, esposa del ex rey Alberto II y madre del rey Felipe, contará la historia de su vida “llanamente” y “sin tabúes” en un documental que emitirá próximamente la cadena pública belga RTBf.

    El proyecto promete ser “el primer documental que esboza la historia completa e íntima de la reina Paola”, reflejando la infancia de Paola en Italia y su vida adulta como princesa de Lieja y posteriormente reina de Bélgica.

    “Es la primera vez que habla de manera tan extensa”, informó el diario Nieuwesblad. “Paola, que pasó por una crisis matrimonial con Alberto y tuvo que aprender a vivir con su hija ilegítima Delphine, quiere hablar ‘en interés de la historia’”.

    La reina madre también hablará de la crisis matrimonial que sufrió en los años 60 y 70 y la existencia de Delphine Boel, la hija que Alberto tuvo con su amante, la baronesa Sibile de Selys-Longchamps.

    Según el periodista belga Wim Dehandschutter, el palacio real confirmó la noticia pero “no está involucrado en la producción”. “Los planes se han filtrado porque el fondo de cine Brussels Screen ha concedido una ayuda económica de 15.000 euros”, explicó el cronista real de Nieuwesblad.

    El citado periódico informó que la grabación se extendió durante 10 días y se realizó tanto enel Chateau de Belvédère, la residencia de Paola en Bruselas, como en su retiro campestre en el sur de Francia.

  • Efecto Delphine: los reyes Alberto y Paola de Bélgica modificaron su contrato matrimonial

    Los exmonarcas dividieron sus bienes en una jugada legal que podría reducir ampliamente el legado que le corresponde a la hija extramatrimonial de Alberto II.

    Los ex reyes de Bélgica, Alberto II y Paola, modificaron su contrato matrimonial, en un arreglo que reduce la herencia a la hija reconocida del exmonarca, Delphine de Sajonia-Coburgo. Hasta el momento, los ex reyes, con 61 años de matrimonio, mantenían un contrato matrimonial de bienes comunes, pero recientemente han decidido enmendarlo para dividir la propiedad.

    La ley de enmienda consiste en dividir la propiedad común de la pareja de ancianos. Si la mayor parte de la propiedad va a Paola, Alberto reduce la herencia de su hija recién reconocida Delphine”, explicó el periodista y conocedor de la monarquía belga Wim Dehandschutter.

    El reconocimiento de la artista Delphine Boel como hija extramatrimonial de Alberto II con la baronesa Sibile de Selys-Longchamps, tras muchos años de batalla judicial, implica que la ahora princesa de Sajonia-Coburgo adquiriera el derecho a recibir parte de la herencia de su padre tras su muerte.

    Primer encuentro de Delphine con Alberto II y Paola en octubre.

    “Hasta hace poco, Alberto y Paola estaban casados bajo un contrato matrimonial con una separación de bienes con una comunidad de bienes limitada. Convirtieron eso en una separación de bienes. Eso significa que vuelven a ser económicamente independientes entre sí. Todo lo que estaba incluido en su propiedad común, el rey retirado y la reina lo dividieron de común acuerdo”, explicó Dehandschutter.

    Para el rey Felipe, Astrid y Laurent, la división de bienes de sus padres no cambia nada, porque ya sea que los bienes se agreguen a los activos de Alberto o Paola, los heredarán de todos modos. “Pero para Delphine hace una gran diferencia si la mayor parte fue para Paola”, agregó el experto. No se sabe qué porcentaje del patrimonio común fue a parar a cada uno de los cónyuges.

    Delphine de Sajonia-Coburgo con su hermano, el rey Felipe.

    Citando a un juez de familia, el periódico belga Nieuwsblad explica que “la ley belga no define si hay que dividirlo en cincuenta por ciento”, por lo que “bien podría ser el 80 por ciento para uno y el 20 por ciento para otro”.

    “De modo que puede asegurarse de que la mayor cantidad posible vaya a uno de los dos”, dijo la fuente. “De esta manera evitan que, por ejemplo, el dinero, los bienes raíces o las joyas preciosas terminan en el lado equivocado de la familia. Entonces parece que Alberto está asegurando su patrimonio”.

  • Stéphane Bern sobre la reunión de Delphine y Alberto II: “El acto de perdonar viene de la reina Paola”

    Según el periodista especializado, la razón por la que fue necesario esperar tantos años para una reconciliación está en la crisis conyugal por la que atravesaron Alberto y Paola en los años 70 y 80.

    El encuentro de la princesa Delphine de Sajonia-Coburgo primero con su hermano, el rey Felipe, y después con su padre, el rey Alberto II, es emblemático: después de años de escándalos que desprestigiaron a la monarquía belga, la familia real busca perdón y reconciliación, pero no sólo entre puertas adentro del palacio sino con los ciudadanos.

    La familia real anunció este martes que llegó a hora de la reconciliación después de años de amargas batallas judiciales, con el reencuentro del exrey Alberto II y la reina Paola con su hija extramatrimonial y ahora princesa, Delphine. El palacio real sorprendió a todos al divulgar una carta firmada por el exmonarca, su esposa y Delphine, acompañada de una fotografía en que se puede ver a los tres en una sala del Castillo de Belvedere, en las afueras de Bruselas.

    La nota -firmada por “Delphine, Paola y Alberto“- dice que el exmonarca y su hija decidieron “abrir un nuevo capítulo”, después de una guerra judicial entre ambos que se arrastró por siete años en tribunales belgas para que Alberto II asuma la paternidad de la escultora Delphine Boel. “Después de los escándalos, las heridas y el sufrimiento, ha llegado el momento del perdón, de la cura y de la reconciliación”, afirmaron los tres personajes de esta historia que durante muchos años mantuvo en vilo a los belgas.

    Según el periodista especializado en asuntos de la realeza Stéphane Bern, la razón por la que fue necesario esperar tantos años para una reconciliación está en la crisis conyugal por la que atravesaron Alberto y la exreina Paola en los años 70 y 80. “Alberto no quería herir a la reina, por eso no reconoció a Delphine. Cuando él y Paola se reconciliaron, intentaron borrar los obstáculos”, dijo. “Hoy podemos decir que el acto de perdonar viene de la reina Paola”, consideró.

    Delphine nació en febrero de 1968 de la larga relación (1966-1984) que mantuvo su madre, la baronesa Sibylle de Sélys Longchamps, con Alberto, quien era en ese entonces el príncipe heredero de la corona belga y estaba casado con la italiana Paola Ruffo di Calabria. Alberto asumió el trono belga en 1993, con el nombre de Alberto II, y su esposa se convirtió en la reina Paola. El monarca abdicó en 2013, en favor de su hijo mayor, Felipe, manchado por las acusaciones y los rumores sobre su intensa vida sentimental fuera del matrimonio.

    Educada en el Reino Unido y Suiza, la joven Delphine Boel (apellido del marido de su madre) se transformó en una reconocida artista plástica y escultora. El caso llegó a los tribunales en 2013 y según Delphine eso ocurrió a raíz de la negativa del exrey de admitir su paternidad o incluso de ayudar a la baronesa Longchamps. Finalmente a fines de 2019 un tribunal belga obligó a Alberto II a someterse a un examen que, en enero de 2020, confirmó la paternidad. Finalmente, a inicios de octubre de este año la justicia le concedió el título Princesa de Bélgica.

    “¡Que giro increíble en toda esta situación!”, exclamó Stéphane Bern. En su opinión, el gesto que abrió la puerta a esta reconciliación familiar fue la decisión del actual rey de los belgas, Felipe, de recibir a su media hermana a inicios de octubre. Otro especialista en la familia real belga, Vincent Dujardin, profesor de historia contemporánea, coincidió plenamente con Bern y apuntó que el rey Felipe “impulsó” a su padre, para recomponer su imagen, afectada por su anterior negativa a aproximarse de su hija.

    “Después de 21 años de silencio obstinado y 7 años de duros litigios, de repente invita a su hija ilegítima Delphine con los brazos abiertos”, opinó el periodista especializado Flip Feyten. “Aparentemente, Alberto y Paola acaban de reconocer cuán anticuados son sus puntos de vista sobre los valores familiares y los privilegios reales”.

    Refiriéndose al rey Felipe, Feyten explicó que “sus manos estuvieron atadas durante el proceso” judicial ya que “cada declaración suya podría interpretarse como un intento de influir en el proceso”, pero tras el juicio decidió reconciliarse con Delphine y despejar “la sombra que todo este asunto arrojó sobre la monarquía y su autoridad moral”. “Felipe tiene un compromiso personal sincero y su padre debió de mirarlo asombrado ”, apuntó.

    Para Patrick Weber, un analista de temas reales belgas, la reaproximación “es muy positiva para la familia real porque esto se había convertido en una cosa sucia”, y en cambio el encuentro “permite iniciar la vía de la reconstrucción entre Alberto y Delphine”. Alberto II “sólo recientemente ha comenzado a darse cuenta de que su actitud fue percibida por la población”, dijo Feyten.

    “Los devastadores comentarios de la prensa y las redes sociales no son una mentira”, agregó el experto. “Hijos, hijos ilegítimos, hijos biológicos: son todos los hijos. Incluso en una familia real. El hecho de que Alberto y Paola aparentemente aún no se dieran cuenta de esto dice algo sobre su falta de mundo y sus ideas obsoletas sobre los valores familiares y los privilegios reales”.

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  • La suerte de Delphine: qué sucedió con los hijos ilegítimos de los anteriores reyes de Bélgica

    Delphine Boel no es la única: desde 1831 se cuentan al menos 8 personas que aseguraron ser hijos de monarcas belgas, nacidos de amores fugaces extramatrimoniales.

    Durante los últimos veinte años años, el rey Alberto II de Bélgica ocupó los titulares de la prensa mundial a causa de la disputa legal que mantuvo contra él una de sus supuestas hijas ilegítimas, la artista y aristócrata Delphine Boël, quien finalmente fue reconocida como tal. Sorprendente, pero no inusual: desde la fundación de la monarquía belga, hace casi 190 años, todos los reyes, excepto Balduino, ocultaron hijos extramatrimoniales alrededor del mundo.

    A lo largo de los años, algunos nombres nuevos podrían haberse agregado al árbol genealógico de la dinastía Sajonia-Coburgo-Gotha, o al menos eso sucedería si todas las salvajes historias y los rumores difundidos por la prensa a través de las décadas son ciertas: desde 1831 se cuentan al menos 8 personas que aseguraron ser hijos de monarcas belgas, nacidos de amores fugaces extramatrimoniales.

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    ARCADIE CLARET FUE LA MADRE DE GEORGES Y ARTHUR, PRESUNTOS HIJOS DE LEOPOLDO I.

    La larga tradición de reyes adúlteros con hijos ilegítimos hizo necesaria la creación de un fondo especial que, según la historiadora belga Kathy Pauwels, se usa para apoyar monetariamente a los hijos extramatrimoniales de la familia real y “para apaciguar su propia conciencia”. “Es una tradición de larga data, pero que aún existe. Los hijos ilegítimos, por lo tanto, todavía reciben dinero de ellos “, dijo la experta.

    El historiador Victor Capron, quien escribió un libro sobre el amor secreto de Leopoldo I, el primer rey de los belgas, confirmó la existencia de esa ayuda económica. Según él, el fondo existe desde mediados del siglo XIX y fue utilizado por primera vez, en el mayor secreto, por Leopoldo I, quien depositó unos 2,4 millones de francos en la cuenta en ese momento una cantidad inmensa, para sus hijos bastardos.

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    BLANCHE DELACROIX Y SUS HIJOS, LUCIEN Y PHILIPPE DURRIEUX.

    El primer rey belga, Leopoldo I, fue el primero en dar el mal ejemplo. El tío amado de la reina Victoria de Inglaterra engendró dos hijos con su amante, la joven Arcadie Claret, de 36 años, hija de un soldado. Una aventura que comenzó cuando aún era menor de edad.

    Los hijos Georges y Arthur recibieron el nombre de “von Eppinghoven” en el momento de su nacimiento, y también fueron elevados a su nobleza por decisión del rey. Los dos vivieron juntos con su madre, que ocultó su relación con Leopoldo I, en una mansión especial cerca del palacio real. Sin embargo, algunos creen que Arcadie vivió vivió allí poco tiempo, porque Leopoldo habría necesitado el lugar para instalar a nuevas amantes.

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    Leopoldo II siguió el ejemplo de su predecesor. De todos los reyes, sus aventuras sexuales son, sin duda, las más difundidas. Entre otras cosas, tuvo un romance con Blanche Delacroix, una prostituta que tenía apenas 16 años cuando comenzó a compartir las sábanas con el viejo rey de 66 años, según relata el periodista Eigen Berichtgeving, del diario belga Het Laatste Nieuws.

    Los dos se habrían conocido en la Exposición Universal de 1900 en París, tras lo cual Delacroix tuvo dos hijos de Leopoldo II: Lucien y Philippe Durrieux, llamados así por el proxeneta y el marido oficial de su madre. Al igual que su padre, Leopoldo II también cuidó de su familia extramatrimonial: sus hijos pronto fueron elevados a Duque de Tervuren y al Conde de Ravenstein, respectivamente, y su madre fue obsequiada con un castillo en el sur de Francia.

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    ALBERTO I Y SU ESPOSA, ISABEL DE BAVIERA.

    El historiador Bram Bombeek también mencionó en el pasado las aventuras parisinas de Leopoldo II, donde habría corrido detrás de conocidas damas de nobleza belga. Su presunta aventura con la bailarina y aristócrata Cléo de Merode le valió el apodo de “Rey Cléopold”. Y también en Londres se difundieron rumores sobre sus aventuras escandalosas: Leopoldo II aparece mencionado en el “escándalo de Jefferson”, en el que una prostituta de Londres lo habría ayudado con prostitutas menores de edad.

    Alberto I, sobrino y sucesor de Leopoldo II, fue apodado “Rey Caballero” a causa de su valeroso papel contra los alemanes en la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, en su libro ‘The Fall of Albert‘, el autor Jacques Noterman escribe que tuvo entre cinco y seis hijos ilegítimos, uno de los cuales luego se convertiría en secretario del palacio real.

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    LA PATINADORA LISELOTTE LANDBECK HABRIA SIDO MADRE DE UNA HIJA DE LEOPOLDO III.

    Los rumores nunca fueron probados, pero el rey Alberto, en cualquier caso, mantuvo una vida amorosa llena de acontecimientos. Cuando se estrelló en Marche-les-Dames, surgieron todo tipo de teorías: el monarca no me había caído de las rocas, sino que fue asesinado por una amante o incluso por su esposa, la reina Isabel, que estaba cansada de su infidelidad.

    Leopoldo III, al contrario de su padre, fue el rey belga más impopular a causa de su actitud pasiva sostenida ante la invasión nazi, que fue catalogada de colaboracionismo, lo cual le costó el trono en 1951. Padre de ocho hijos, Leopoldo III fue, en cualquier caso, el más fértil de los reyes belgas.

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    EL CONDE MICHEL DISISHEIM, PRESUNTO HIJO DEL REY LEOPOLDO III.

    Leopoldo III sería en padre de una hija de la campeona de patinaje Liselotte Landbeck, llamado Ingeborg Verdun. O al menos eso dijo la mujer que murió en 2013. En una revista belga, Ingeborg aseguró que cuando tenía cincuenta años supo que era hija de un rey belga.

    Según Leo Van Audenhaeghe, quien escribió el libro “De Küssnacht a Argenteuil” sobre los dramas en la casa real belga, Leopoldo III también tuvo un hijo ilegítimo: el conde Michel Didisheim (actualmente de 88 años), quien fue durante un cuarto de siglo el secretario privado de Alberto II. El conde habría recibido el apellido del esposo de su madre, pero en realidad sería un hijo de Leopoldo III.

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  • “Felipe y Delphine tienen mucho en común porque sufrieron la falta de amor paterno”

    El rey “demostró que no está de acuerdo con las decisiones de su padre” y “que realmente ve a la nueva princesa como un familiar”, dijo Mario Danneels, el periodista que descubrió el caso Boel.

    “Un evento único en la historia de la familia real belga”. Así es como el periodista belga Mario Danneels se refirió al encuentro entre el rey Felipe y la más reciente incorporación de la casa real, la princesa Delphine de Sajonia-Coburgo: “Ambos han carecido de amor paternal. Así que deben haber tenido suficiente material para charlar”, dijo Danneels, quien tenía 18 años cuando publicó un explosivo libro sobre la relación entre el rey Alberto II y la reina Paola y mencionó por primera vez el nombre de Delphine Boël.

    Pero aunque conoce bien la historia, Danneels dice que le sorprendió mucho la reunión en el Castillo de Laeken. “No podía creer lo que veía cuando vi el comunicado de prensa sobre la reunión entre Delphine y nuestro rey”, dice. “Había escuchado que había tenido lugar un evento importante, pero nunca pensé que se trataría de esto. Ésta es una señal muy positiva”, opinó en el diario belga Het Laaste Nieuws.

    “El comunicado también contrastaba con los anuncios habituales del palacio real. Por ejemplo, el mensaje fue firmado con ‘Felipe y Delphine‘ sin mencionar sus títulos. Esto demuestra que realmente ven a la nueva princesa como una familia. Que ella pertenece y que su contacto es muy casual. Es un gesto muy lindo. Por supuesto, esto es importante para Delphine, aunque ella misma no habrá presionado para este anuncio público”, dijo el periodista.

    Para Danneels, el rey Felipe merece respeto el gesto con su hermana. “Porque, por supuesto, esto es difícil para sus padres. Sus palabras y hechos contrastan marcadamente con los de Alberto en ese momento”, explicó. El exmonarca, quien abdicó en 2013, “seguía insistiendo en que nunca había tenido una conexión emocional con Delphine y que no estaba involucrado en su educación. Esas fueron mentiras descaradas y, además, fue un balde de agua fría para Boël”.

    Danneels recuerda que “sorprendentemente” el comunicado posterior a la reunión afirma que el vínculo continuará desarrollándose dentro de la familia. “Por tanto, los contactos permanecerán. Eso abre la puerta a las reuniones con la reina Mathilde y sus hijos. Ahora todo es posible. También estoy seguro de que Felipe y Delphine tenían mucho de qué hablar. Ambos han experimentado una falta de amor paterno. Eso crea un vínculo”.

    El rey Felipe, opina el periodista, “demuestra que no está de acuerdo con las decisiones de su padre”. Para los reyes Alberto II y Paola el asunto sería “una píldora amarga de tragar de todos modos”, y que “lucharon durante 21 años contra el reconocimiento de Delphine y utilizaron todos los procesos legales para arrastrar todo”. “Dado que la salud de Paola se había deteriorado, después de su fractura de cadera y un derrame cerebral, hubo más contacto entre Felipe y su madre, pero esta decisión nuevamente no habrá ayudado a su vínculo. Esto habrá sido difícil para Paola en particular”, opinó.

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  • “Abuso”, “trauma” y “negligencia”: psiquiatra infantil alertó sobre la penosa infancia del rey de Bélgica

    Peter Adriaenssens cree que la existencia de Felipe I fue amargada por sus padres, pero reconoce: “El rey demuestra que la gente puede recuperarse de una infancia traumática, y eso me parece alentador“.

    El psiquiatra infantil belga Peter Adriaenssens cree que la crianza que los reyes Alberto II y Paola de Bélgica impartieron hacia sus tres hijos sería vista como “inaceptable” en nuestros tiempos y muchos de sus elementos serían catalogados en la actualidad como “abuso infantil”. “Lo que pasó, hoy sería inaceptable. De hecho, justificaría la intervención de la asistencia social”, afirmó en un documental emitido por la TV belga sobre el rey Felipe I, el hijo mayor de la pareja de exmonarcas.

    Alberto de Bélgica, príncipe de Lieja y rey de Bélgica de 1993 a 2013, y su esposa italiana fueron en diversas oportunidades acusados de haber descuidado a sus hijos para desplegar una vida más asociada a las fiestas de la jet-set europea. “Si miras eso a través de los lentes de hoy, es negligencia emocional y afectiva. Sería una forma de abuso infantil en la actualidad”, dijo en el documental ‘Filip van België: el largo camino hacia el trono’.

    Alberto y Paola se casaron en 1959 y tuvieron tres hijos (Felipe, Astrid y Laurent) antes de que reconocieran que su amor se había acabado. Dejados en manos de niñeras e institutrices, los niños crecieron lejos de sus padres y protagonizaron muchos de sus enfrentamientos. Paralelamente, mientras se difundían noticias sobre presuntas aventuras románticas de la princesa Paola, Alberto mantenía una nueva familia paralela con la baronesa Sybille de Selys de Longchamps y su hija Delphine Boël.

    A su juicio, el rey Felipe fue descuidado emocionalmente en su juventud y, por lo tanto, abusado de niño: “La negligencia emocional es una forma de abuso infantil”, dice Adriaenssens. “También es la forma de abuso infantil más común, pero de la que hablamos menos. Creo que es importante que mencionemos eso, independientemente de la persona, porque explica muchas cosas”. “No quiero evaluar a sus padres y lo que pudo haber sucedido allí. Solo establezco que lo ha pasado”, afirmó.

    “Durante los últimos quince años, hemos aprendido mucho sobre el impacto del abandono emocional. Hoy sabemos que las heridas emocionales influyen en el desarrollo de habilidades como atención, concentración, memoria, motricidad, y que un efecto importante es que no aprendes a lidiar con las emociones de niño. Si las personas que necesitas, tus padres, están muy ausentes, entonces no aprendes a hablar de emociones. Aprendes que la vida no es segura”.

    La “falta de seguridad” en el hogar se traduce en “niños que piensan mucho, pero no dicen mucho sobre lo que piensan” y “desarrollan un estilo evitativo”. “Has aprendido que las personas que deberían amarte están ausentes, por lo que sospechas”. “La negligencia emocional tiene un impacto grave en su desarrollo. Mucha gente experimenta lo que el rey ha pasado”, dijo Adriaenssens.

    Adriaenssens cree que la historia del rey Felipe puede inspirar a otros. “Ha dicho varias veces en los medios en los últimos años que no tuvo una infancia tan linda”, dice el psiquiatra infantil. “Creo que es una función ejemplar importante. El miedo de muchas personas que experimentan algo como esto es: nunca podré hacerlo. ¿Cómo se sale de eso? El rey demuestra que la gente puede recuperarse de una infancia traumática, y eso me parece alentador”.

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  • Cuánto podría cambiar la vida de Delphine Boël al ser reconocida hija biológica del rey Alberto

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