En un libro basado en entrevistas, Harald V se refirió al “shock” que sufrió la familia real con el suicidio de Ari Behn y recordó su propia experiencia tras perder a su madre, Marta de Suecia.
En un libro basado en entrevistas, Harald V se refirió al “shock” que sufrió la familia con el suicidio de Ari Behn y recordó su propia experiencia tras perder a su madre, Marta de Suecia. El autor de Kongen forteller, Harald Stanghelle escribe que Behn, exesposo de la princesa Martha Luisa, iba a visitar a la familia real en Kongsseteren el día en que se quitó la vida.
“Estábamos juntos cuando sucedió. Fue un shock. Estábamos muy sorprendidos, aunque sabíamos que estaba en problemas. Es doloroso y lleva mucho tiempo superarlo. El hecho de que estuviéramos juntos cuando nos enteramos de la muerte nos dio, como abuelos, la oportunidad de acercarnos más a nuestros nietos. Nos hemos acercado mucho más el uno al otro”, dice el rey Harald en el libro.
El monarca, de 83 años, asegura que “no tenía ninguna duda de que lo que le había sucedido a Ari Behn debía incluirse en el discurso de Año Nuevo”, que debía dar una semana más tarde. “Cuando su familia decidió ser transparente con el tema fue algo natural para mí. Habría estado totalmente mal si no lo hubiera incluido, sin embargo, fue difícil para mí encontrar las palabras adecuadas porque hablaba del padre de mis nietas”, explica el rey. En las páginas del libro Harald V reconoció que la muerte de Ari Behn le recordó a su propia historia, con la muerte de su madre, la princesa heredera Marta, quien murió de cáncer en 1954, cuando su hijo tenía 17 años.
La muerte de Marta a los 53 años ensombreció la existencia de la pequeña familia real de Noruega. “Era una familia de luto. Lo tuve que procesar yo solo, no había nadie con quien hablar del tema, solo uno de los buenos amigos de papá (el rey Olav V) me sacó el tema. Él entendió cómo me sentía, de lo contrario no mucha gente hablaba de ello”, reveló el rey.
“Mucho ha cambiado a medida que las personas ahora asumen lo personal y lo emocional con más frecuencia”, reflexionó. “Ese no fue el caso entonces. No sé si el hecho de que perdí a mi madre se resolvió tanto. Pero la vida tenía que continuar. Tenía que hacerlo. Fue un momento difícil, pero peor fue para el rey Olav, creo. Perder a tu madre es malo. Tuvimos que vivirlo, tuvimos que superarlo de una forma u otra”.
La princesa Marta nació el 28 de marzo de 1901 en Estocolmo y fue bautizada con los nombres de Märtha Sofia Lovisa Dagmar Thyra. Como Noruega estaba en unión con Suecia en este momento (esta unión se disolvería cuatro años después), también se convirtió en la princesa de Noruega al momento de su nacimiento. Sus padres fueron el príncipe Carlos de Suecia (1861-1951) y la princesa Ingeborg de Dinamarca (1878-1958), y su hermana menor fue Astrid, futura reina de Bélgica fallecida en un accidente automovilístico. Siendo joven se comprometió con el príncipe heredero Olav de Noruega, quien era primo hermano suyo, ya que ambos tenían una abuela común en la reina Luisa Josefina Eugenia de Dinamarca (1851-1926).
La boda entre Olav y Märtha fue la primera boda real celebrada en suelo noruego en 340 años. La última había ocurrido el 23 de noviembre de 1589, cuando Noruega estaba en unión con Dinamarca, y fue protagonizada por el rey escocés James VI (1566-1625) y la princesa danesa Anna (1574-1619). La pareja se instaló en la residencia de Skaugum, donde criaron a sus hijos, la princesa Ragnhild (1930-2012), la princesa Astrid (nacida en 1932) y el príncipe Harald (nacido en 1937). La muerte de su suegra, la reina Maud, en 1938, convirtió a Martha en primera dama del país y en un gran apoyo del rey Haakon VII.
Desafortunadamente, los tres hijos eran muy jóvenes cuando experimentaron la muerte de su madre, que nunca logró convertirse en reina de Noruega. “Märtha y yo íbamos a celebrar nuestras bodas de plata, pero tres días antes fue internada en el Rikshospitalet”, relataría mucho después el rey Olav. “Fue la enfermedad del hígado la que volvió a atacar. Mi esposa falleció la noche del 4 al 5 de abril de 1954. Para mí, fue una pérdida muy, muy grande. Sí, para todos. Mi padre, que también era su tío, la amaba. Y fue mutuo”. Haakon VII murió tres años después y el viudo de Martha, Olav V, nunca volvió a casarse.
Harald V fue dado de alta este lunes 12 de octubre tras ser operado el pasado viernes. El príncipe Haakon dijo que se encuentra “muy bien”.
El rey Harald de Noruega, de 83 años, abandonó este lunes el Rikshospitalet de Oslo tres días después de haber sido sometido a una operación de cambio de válvula en el corazón, informó la Casa Real. “El rey está en buen estado y dejará hoy el hospital”, señaló en un breve comunicado su médico personal y jefe del departamento cardíaco de ese centro.
El príncipe heredero Haakon le dijo a la cadena NRK el domingo que su padre está feliz y y se recupera bien después de la exitosa operación cardíaca: “Él está bien. Y me gustaría agradecer a todo el equipo del hospital, con Bjørn Bendz al mando, que ha hecho un trabajo increíblemente bueno”, dijo el príncipe.
El monarca noruego fue internado el pasado jueves para una operación rutinaria de sustitución de la válvula que le había sido instalada en 2005. Durante la intervención, que transcurrió sin complicaciones, se usó anestesia local, por lo que el rey mantuvo el conocimiento. La operación del viernes se realizó a través de la ingle con anestesia local y el rey Harald estuvo despierto durante la operación, que se describió como exitosa, informó Aftenposten.
Fue el segundo ingreso hospitalario en el último mes de Harald, que pasó tres días en el mismo centro a finales de septiembre por problemas respiratorios. El monarca estará de licencia durante todo el mes, período en el que será el príncipe heredero Haakon el que desempeñe sus funciones.
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En ausencia de esta figura unificadora con poderes esencialmente simbólicos, el príncipe heredero Haakon, de 47 años, ejerce como jefe de Estado interino.
La intervención al rey Harald, de 83 años, que fue operado del corazón para la implantación de una nueva válvula cardíaca, resultó “exitosa”, anunció este viernes en un comunicado el Palacio Real noruego. “Su Majestad fue operado en el día de hoy en el Hospital Nacional de Oslo”, continuó la nota, que agregó que “la operación fue un éxito y el rey se encuentra en buenas condiciones”.
El soberano, que había sido puesto bajo anestesia local, permaneció despierto a lo largo de toda la intervención, según la misma fuente. En el año 2005, el rey había sido sometido a una operación a corazón abierto. Estas válvulas tienen una vida útil de entre 10 y 15 años y “por lo tanto, no es inhabitual que deban ser renovadas luego de un tiempo determinado”, había señalado el Palacio Real en un comunicado.
En el trono hace más de 29 años, Harald sufre desde hace algunas semanas “dificultades respiratorias” que no están ligadas al covid-19 pero que ya lo llevaron a pasar tres días en el hospital a fines de septiembre. En ausencia de esta figura unificadora con poderes esencialmente simbólicos, el príncipe heredero Haakon, de 47 años, ejerce como jefe de Estado interino.
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“El estudio que hemos realizado recientemente ha demostrado que esta intervención es necesaria para mejorar la respiración del rey”, dijo el médico real Bjørn Bendz.
El rey Harald V de Noruega fue ingresado en el Hospital Real (Rikshospitalet) de Oslo este jueves 8 de octubre para someterse a una operación para cambiar la válvula cardíaca. La operación está prevista para el viernes 9 de octubre, informó la Casa Real en un comunicado.
“En 2005, el Rey se sometió a una operación en la válvula cardíaca entre el corazón y la arteria principal, la llamada válvula aórtica. Luego, la válvula aórtica del rey fue reemplazada por una válvula cardíaca artificial, hecha de material biológico. Estas válvulas cardíacas biológicas artificiales tienen una vida útil de entre 10 y 15 años. Por tanto, no es raro que estas intervenciones tengan que repetirse después de algún tiempo”, dijo la Casa Real.
“La operación esta vez no será una operación a corazón abierto. El rey estará despierto y la operación se realizará a través de la ingle con anestesia local”, se afirma en un comunicado de prensa publicado en la página web del Palacio.
El médico personal del rey, Bjørn Bendz, dijo por su parte: “Su Majestad el Rey ha acudido a revisiones periódicas, y el informe que hemos realizado recientemente ha demostrado que esta intervención es necesaria para mejorar la respiración del Rey. Cientos de este tipo de operaciones se realizan al año en Rikshospitalet, y los operadores noruegos tienen mucha experiencia”.
Se amplía la baja por enfermedad
Tanto el rey como la reina Sonia cancelaron la visita prevista a la ciudad Trondheim este fin de semana, y serán reemplazados por el príncipe heredero Haakon, quien cumple las tareas del monarca durante la licencia de su padre. Harald V fue internado el pasado 25 de septiembre después de sentirse mal estando en la residencia real de Bygdø en Oslo y el príncipe tuvo que remplazarlo tanto en la reunión del Gabinete como en la apertura del parlamento.
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Por primera vez en 30 años, el Harald V se ausentará de ceremonia debido a que fue internado en Oslo por problemas respiratorios.
No será el rey Harald V, sino el príncipe heredero Haakon Magnus quien abrirá la 165ª sesión del Storting, el parlamento noruego el próximo 2 de octubre. El monarca, de 83 años, “está de baja por enfermedad”, anunció esta semana la Casa Real, y el príncipe heredero Haakon, de 47 años, asumió temporalmente sus funciones oficiales en calidad de regente, anunció el palacio en un primer comunicado.
“¡Un día histórico la semana que viene! Cuando el príncipe heredero Haakon abra el Parlamento noruego el viernes, esta semana será la primera vez que lo haga. También será exactamente 30 años después desde que un Príncipe Heredero abrió el parlamento”, recordó el periodista Oskar Aanmoen, de Royal Central.
El príncipe heredero Haakon ha sido regente desde el viernes y asumirá todas las funciones de su padre, que permaneció todo el fin de semana en el Rikshospitalet de Oslo y regresará a su residencia veraniega de Bygdø Kongsgård el lunes. Esto ha ocurrido con cada vez más frecuencia en los últimos años, pero desde 1990, cuando el entonces rey Olav V estaba gravemente enfermo, nunca ha sucedido que el príncipe heredero haya leído el discurso del trono en la apertura del año parlamentario.
En agosto, el presidente del Storting, Tone Wilhelmsen Trøen, anunció que debido a las restricciones sanitarias obligadas por la pandemia del coronavirus, la apertura parlamentaria de este año será diferente de lo habitual: será más breve y la asistencia se reducirá de los 750 habituales a unos 200, incluidos los 169 parlamentarios y la familia real, informó el diario Dagbladet.
La cena ofrecida por el rey para los representantes del Storting, del gobierno y los representantes oficiales de Noruega, que estaba programada para el 22 de octubre, también fue suspendida. “La cena del Storting se ha celebrado desde que el rey Haakon invitó a los representantes del Storting a cenar en el castillo en 1906. Solo unas pocas veces antes no se había celebrado”, dijo la prensa.
Haakon actúa como regente y jefe de estado interino cuando el rey está de baja por enfermedad. En una entrevista con NTB realizada a principios de septiembre, el príncipe comentó cómo la división del trabajo en la familia real ha funcionado generalmente durante el período de la pandemia, cuando la mayoría de las tareas oficiales recaen sobre él y el rey Harald V.
“Hasta ahora, creo que hemos logrado trabajar bastante bien juntos. Creo que somo un equipo, y que repartimos las tareas de trabajo de forma coordinada entre nosotros para conseguir el mejor resultado posible. Creo que también continuaremos haciéndolo en los próximos años”, dijo el príncipe heredero Haakon a NTB sobre la dinámica del trabajo en la familia entre tanto el rey padece cada vez más problemas de salud.
El rey Harald V de Noruega, de 83 años, fue hospitalizado este viernes 25 de septiembre en en el Rikshospitalet de Oslo a causa de “dificultades respiratorias”, anunció el palacio real, indicando que no se trata de covid-19.
“El rey está siendo examinado actualmente”, dijo el palacio en una declaración. “El covid-19 ya está excluido”, añadió. El monarca, de 83 años, “está de baja por enfermedad” y el príncipe heredero Haakon, de 47 años, asume temporalmente sus funciones oficiales, anunció la casa real.
Hijo del rey Olaf V (1903-1991) y la princesa Marta de Suecia (1901-1954), Harald V ya había sido hospitalizado a principios de enero. Harald, una figura unificadora en su país, deportista y capitán experto, participó en los Juegos Olímpicos y ganó varias competiciones. En los últimos años tuvo problemas de salud pero se niega a abdicar: en 2003 fue operado de un cáncer de vejiga y en 2005 se sometió a otra operación por problemas en las válvulas del corazón.
Con los atributos de regente en tanto que presidente del Consejo de Estado desde junio de 1990, Harald sucedió de hecho a Olaf el 17 de enero de 1991, el mismo día de su fallecimiento, y de derecho el 21 de enero, con su jura de acatamiento de la Constitución en el Parlamento. El 23 de junio fue solemnemente entronizado en la catedral Nidaros de Trondheim. Como jefe del Estado el rey es comandante en jefe del Ejército y la Armada y ostenta el rango de general y almirante de las tres armas.
Obligado a comportarse como un “noruego”, el joven príncipe hizo lo que pudo para evitar leer y escribir en la escuela.
El historiador noruego Tore Rem obtuvo acceso a los archivos personales del rey Olav V (1903-1991) para revelar detalles hasta ahora desconocidos sobre los primeros años de vida del hombre que durante sus 33 años en el trono sería conocido como el Folkekongen o “el rey del pueblo”. Bautizado como Alejandro, príncipe de Dinamarca, llegó desde Copenhague hasta Oslo a la edad de dos años, en 1905, cuando su padre, el rey Haakon VII (ex príncipe Carlos de Dinamarca), fue elegido rey de Noruega. Junto con su madre, la reina Maud, nacida en Inglaterra, los tres se mudaron a un país desconocido: para Alejandro fue un cambio enorme, y el cambio de su nombre por Olav, que sonaba más noruego, fue la principal de esas transformaciones.
“Olav era un extraño y creo que estaba muy solo. La familia llegó al país sin ninguna conexión y él era hijo único. Esto se vio reforzado por crecer en una casa rígida, rodeada solo de adultos y sin compañeros de juegos”, dice Tore Rem. En palacio, la pequeña familia real noruega hablaba inglés y Rem se pregunta si esta puede ser una de las razones de los conocidos problemas del pequeño heredero con la lectura y la escritura: cuando comenzaba a aprender a hablar en danés, se le enseñó a hablar en noruego y, a la vez, sus padres se comunicaban en inglés, la lengua materna de la reina Maud.
El biógrafo escribe que el príncipe Olav tenía diez años y escribía cartas que eran muy difíciles de descifrar. Esto provocó complejos y llegó a negarse a volver a escribir. Su maestro decía que el hijo de los reyes que estaba muy por abajo de sus compañeros en lectura y escritura. “Al mismo tiempo, buscó todo tipo de excusas para alejarse de estas materias en la escuela”, escribe Rem. “Los problemas también se vuelven muy claros durante los estudios en Oxford en Inglaterra. Los informes de los profesores muestran que luchó mucho. No entendían por qué deletreaba correctamente una palabra una semana y completamente mal la siguiente”, dice.
Esto sucedió en un momento en que existía un conocimiento limitado sobre la dislexia. “Esto llevó a que algunas personas pensaran que era un vago, algunas personas pensaron que era un estúpido. Experimentó otra forma de vergüenza. Y fortaleció una forma de timidez que tenía en su juventud y adultez”, dice Rem. Las dificultades del lenguaje lo caracterizarán durante toda la vida del futuro rey. “Lo que me ha llamado la atención es lo que deben haber significado para él estos desafíos. Estaba condenado a una vida en público y luego tuvo esta desventaja, que fue significativa. Se nota sobre todo cuándo debe dar discursos de manuscritos”, dice Rem citado por la cadena NRK.
El autor asegura que en un principio la dislexia le provocó modestia y timidez al príncipe, que se mostraba muy nervioso ante este tipo de eventos, donde tenía que dar discursos escritos. “Eventualmente mejoró, pero nunca escapó de los manuscritos en los discursos de Año Nuevo. A veces, sucedía que se detenía, hacía un énfasis incorrecto o tropezaba con las palabras”. Su situación es muy parecida a la de su primo hermano, el rey Jorge VI de Inglaterra, joven tímido criado en un entorno estricto que superó sus dificultades del habla gracias a la ayuda de su esposa, la reina Isabel.
Tenía que parecer “noruego”
Tore Rem escribe además que el príncipe Olav se enfrentó a la difícil tarea de ser lo más “noruego” posible en un momento en que la monarquía era una institución frágil en Noruega. Si bien el rey Haakon y la reina Maud se adaptaron muy fácilmente a la vida noruega, su hijo enfrentó muchas dificultades. Pero según el autor, la iniciación en los deportes de invierno fue una de las mejores cosas que le pudo pasar al joven Olav: “Lo veo como un rescate de la tarea escolar. Se lanza a los deportes, especialmente al salto de esquí. El gran clímax es cuando en 1922 salta en Holmenkollen”, una zona montañosa en las afueras de Oslo que se convirtió en el área recreativa de esquí por excelencia desde finales del siglo XIX.
DATOS SOBRE EL REY OLAV V. Nació el 2 de julio de 1903 en Appleton House en Inglaterra, fue bautizado como Alexander Edward Christian Frederik y fue Príncipe de Dinamarca. Hijo del entonces príncipe Carl y la princesa Maud. Tenía dos años cuando su padre se convirtió en rey de Noruega, el rey Haakon VII, en 1905. El príncipe Alejandro se convirtió en príncipe heredero Olav. Se casó con su prima, la princesa sueca Märtha en la catedral de Oslo el 21 de marzo de 1929. Tuvieron tres hijos: la princesa Ragnhild, la princesa Astrid y el príncipe Harald (actual rey de Noruega). Su esposa, la princesa heredera Märtha, murió en 1954 y nunca se volvió a casar. Se convirtió en rey el 21 de septiembre de 1957 cuando murió el rey Haakon VII. Murió el 17 de enero de 1991 y fue sepultado en la Fortaleza de Akershus (Oslo).
La próxima semana se publicará en Noruega el libro “Konge for sin tid” (Un rey para su época), en el que el biógrafo Christian Borch ilustra la vida del rey Harald V. Con una gran experiencia periodística, Borch rastreó la historia del desde su infancia en los Estados Unidos -mientras su país estaba bajo la ocupación alemana-, a través del largo camino hacia un matrimonio controvertido y hasta convertirse en el primer rey nacido en Noruega después de tres siglos.
En una entrevista a la prensa noruega, Borch explicó que el plan originalmente era tener la colaboración del propio rey, pero que no salió como estaba planeado: “Un día de otoño, mi editor y yo caminamos juntos hasta el Palacio Real con un proyecto del libro que presentamos a dos miembros del personal de la casa real. Aún no hemos entendido por qué, pero creemos que ha sido una mala interpretación del objetivo principal. Pero, paradójicamente, el ‘no’ del rey se convirtió en un ‘sí’. Al menos ahora era libre, sin ataduras. La corte real no se ha inmiscuido en el libro. De esa manera, la tarea se volvió más desafiante, pero también más libre y divertida de lo esperado , dice Borch.
En el libro, Borch escribe sobre cómo la sociedad noruega ha cambiado de carácter durante el reinado de Harald V, que comenzó en plena Guerra del Golfo, mientras el propio monarca y la reina Sonia tuvieron que encontrar su propia forma de hacer las cosas. Las circunstancias que rodearon a la monarquía cambiaron drásticamente desde la muerte de Olav V, opina Borch: “Justo fuera de las fronteras de Noruega, nuevos conflictos repentinamente cayeron unos sobre otros, viejas verdades se marchitaron, valores conocidos se resquebrajaron. El mundo cambió su lenguaje y el rey y la reina recibieron desafíos de contenido desconocido. No había manuales de usuario para navegar; tenían que valerse, palpar y probar suerte ”, escribe Borch. Desde entonces, destaca el autor, “la monarquía noruega se ha convertido en un factor mucho más importante en el desarrollo de la sociedad durante los 30 años que ha estado en el trono”.
El pasado 9 de abril se cumplieron 80 años de la invasión nazi en Noruega y el 8 de mayo los 75 años de la liberación, crisis en la que Haakon VII, el primer rey de la monarquía moderna de Noruega, tuvo un papel importantísimo. La popularidad de la que gozó este rey durante sus 50 años de reinado estuvo basada en algo más que en su amistosa sencillez y su accesibilidad democrática. Cuando en 1947 se celebró su septuagésimo quinto cumpleaños, toda Noruega se vio engalanada con su retrato. Un turista norteamericano que presenció tal cosa, comentó en tono de broma: “Este Haakon debe estar haciendo campaña para su reelección“. Y no sabía que, en realidad, el rey Haakon había sido elegido para su cargo.
¿Quién fue HaakonVII?
UN MONARCA ELECTO
En 1905, al separarse Noruega de Suecia después de haber permanecido como un solo reino por casi un siglo, el gobierno de Noruega ofreció la corona al príncipe Carlos de Dinamarca (1872-1957), casado con una nieta de la reina Victoria de Inglaterra, la princesa Maud.
Para estar más seguro de que Noruega deseaba tenerlo como monarca, Carlos pidió celebrar un referéndum en el que, con un voto del 78%, el pueblo noruega lo eligió como rey. Carlos, después de adoptar un nombre tradicional a fin de restituir la estirpe de los antiguos reyes noruegos. Haakon VII embarcó con rumbo a Oslo y se convirtió en el primer rey de Noruega desde Olaf IV, muerto en 1387.
“¡Un monarca electo! ¡Eso es demasiado horrible!”, escribía la gran duquesa de Mecklemburg a su sobrina, la Princesa de Gales.
Una gran tormenta de nieve dio la bienvenida a los nuevos reyes con su pequeño hijo el príncipe Alejandro, quien fue rebautizado con el nombre de Olav. Al llegar a su nuevo país, Haakon VII recorrió las principales ciudades, donde recibió una cordial bienvenida. Recibió, también continuas alusiones respecto a su papel constitucional.
En la recepción que se le brindó en una pequeña aldea de pescadores, un orador, señalando una gran piedra, le recordó a Haakon VII que, en los tiempos de los vikingos, los campesinos habían decapitado sobre esa piedra a los reyes que abusaron de su poder. Al volver a Oslo, el rey reflexionó: “He escuchado 300 discursos y en todos se me ha advertido que no tengo nada que decir en este país“.
CAE LA NOCHE EN NORUEGA
Cuando Haakon VII ya había reinado sobre la pacífica y próspera Noruega por 35 años, cayó la noche el 9 de abril de 1940. En la mañana de ese día, un sujeto que se había registrado en un hotel de Oslo como vendedor de medias bajó vestido con el uniforme de general del ejército alemán y asumió el mando de las fuerzas nazis que habían invadido a Noruega en paracaídas y transportes marítimos y por medios similares a la táctica del Caballo de Troya.
En Oslo, tanto el rey como los ministros y el Storting (parlamento) rechazaron el ultimátum por el cual se exigía a Noruega aceptar el dominio nazi. El día después de la invasión, el embajador alemán Curt Bräuer solicitó una reunión con el rey en la que le exigió detener cualquier tipo de resistencia noruega. Pero esto no fue todo. Además, anunció que Adolf Hitler había solicitado que se nombrase al nacionalista noruego Vidkun Quisling como primer ministro.
ULTIMATUM REAL
El rey rechazó la demanda, haciendo notar que el partido político de Quisling, el nacionalsocialista, tenía apenas diez mil miembros y jamás había alcanzado en elecciones noruegas más de un dos por ciento de los votos. “En vuestras manos está la decisión“, proclamó el rey ante su gabinete. “Pero si deciden aceptar las demandas alemanas, me veré obligado a abdicar, puesto que to no puedo nombrar a Quisling como primer ministro“.
Aún cuando la mayor parte de los periódicos y de las estaciones de de radio estaban ya en manos de los invasores, la noticia de la posición asumida por el rey Haakon se extendió rápidamente por toda Europa. ¡El rey de Noruega se niega a obedecer a Hitler! La parálisis, que fue la primera reacción de la población noruega, se tornó en una determinada resistencia y el rey se convirtió en su principal líder.
“Noruega estaba en una situación delicada. El país se convirtió en un objetivo capital para el Reich, porque este pretendía utilizar los fiordos como bases de sus submarinos y el puerto de Narvik para el tránsito del hierro que llegaba a Suecia por ferrocarril y luego por mar a Alemania. Además, las bases aéreas disimuladas en esos mismos fiordos le permitirían atacar al Reino Unido” (Jeans Des Cars)
ESCAPANDO DE LAS BOMBAS
El rey, su hijo, su nuera, Marta de Suecia, y sus tres nietos se marcharon de Oslo en un tren especial hacia el Norte. Ese día, Quisling se autoproclamó primer ministro. La familia real se separó en Hamar: la princesa Marta y sus tres hijos cruzaron la frontera hacia Suecia, donde estuvieron cuatro meses antes de partir a los Estados Unidos como huéspedes del presidente Roosevelt.
El rey y el príncipe, ataviados con sus uniformes de general, declararon que irían al frente a luchar y se dirigieron a Elversum: “Nos negamos a rendirnos“, anunció el rey. El 15 de abril estuvieron a punto de ser destruidos por las bombas, pero afortunadamente llegaron a arrojarse a tiempo sobre la nieve.
Por orden del alto comando alemán, Haakon fue colocado como primero en la lista de los objetivos militares: debía ser secuestrado y ejecutado sin contemplaciones. Se emprendió entonces una desesperada cacería a través de los bosques y montañas del sur de Noruega adonde el monarca y su gobierno libre se habían ocultado. El rey dormía con su uniforme de comandante en jefe de las fuerzas armadas noruegas porque, si era capturado, lo sería como rey.
Las bombas de los aeroplanos reducían a escombros, una tras otras, aldeas indefensas por si en alguna de ellas pudiera hallarse el rey. Este, en constante movimiento, rara vez dormía dos veces en el mismo lugar. En cierta ocasión pasó por una zona infestada de alemanes, en un tren de correo, disfrazado con gafas oscuras y un sombrero viejo. A pesar de sus 68 años, el rey no aceptaba ningún privilegio en cuanto a alimentación o comodidades para dormir.
La desigual batalla no podía durar mucho tiempo. En la primera semana de junio de 1940, Gran Bretaña y Francia anunciaron el retiro de las fuerzas con que habían estado prestando su ayuda. Terminó así la guerra de 63 días en Noruega. El 7 de junio, la misma fecha de la separación de Suecia y Noruega en 1905, Haakon VII se reunió por última vez con su gabinete, en Nybergsund, y expidió una proclama en la que explicaba por qué se veía obligado a salir del país.
Con lágrimas en los ojos declaró terminada la reunión que cerró con las palabras: “¡Dios bendiga a Noruega!” De inmediato se embarcó con su hijo en el crucero británico “HMS Glasgow” con rumbo a Londres, donde habitó en el palacio de Buckingham gracias a la hospitalidad de los reyes Jorge VI e Isabel. Hitler estaba furioso: ¡el rey se le había escapado!
SÍMBOLO DE LA RESISTENCIA
A pesar de su ausencia, el rey siguió siendo en el corazón de los noruegos un símbolo de libertad. Como reto a los nazis, los noruegos estampaban en todas partes las iniciales “H-7”. Las grababan en los troncos de los árboles y las pintaban con letras de dos metros en las carreteras de asfalto y aún en los muros de los cuarteles nazis. Cuanto más empeño pusieran las autoridades de ocupación en impedir estas muestras, más se practicaba.
¡Viva el rey!, era el saludo de los noruegos. Y no hablaban esperanzados del “día que termine la guerra” sino del “día que vuelva el rey”.
El gran día llegó el 8 de mayo de 1945. Las fuerzas alemanas de ocupación se rindieron a los luchadores de la Guardia Nacional, el ejército noruego subterráneo que había estado hostigando a los nazis durante los últimos cinco años. El 7 de junio los fiordos de Oslo se encontraron colmados de cientos de barcos que saludaban al crucero británico “Norfolk”, que entraba al puerto llevando a bordo al rey Haakon y su familia.
El príncipe heredero recibió en el puerto a su padre con estas palabras: “¡Rey y señor! Cuando por primera vez después de cinco años de ausencia pones nuevamente tus pies en suelo noruego, todos nosotros, las fuerzas armadas, tus soldados y tu pueblo, te damos la bienvenida de todo corazón”.
“En 1944, el príncipe Olav fue nombrado comandante en jefe de las fuerzas noruegas, cargo que conservó hasta la liberación final de su país en mayo de 1945 y el retorno triunfal de la familia real. La monarquía noruega había sido el símbolo de unidad y continuación de la nación durante los cinco largos años de la guerra, y fue más popular que nunca en la paz que siguió” (Veronica MacLean)
La curiosa monarquía electa selló su popularidad y su prestigio el día que el rey Haakon dijo “no” a las demandas de Adolfo Hitler. El 21 de septiembre de 1957 el monarca murió a los 85 años. Su esposa, la reina Maud, había fallecido hacía casi dos décadas. Sepultado en la fortaleza de Akershus de Oslo, fue sucedido por su único hijo, el rey Olav V, el “folkekongen” (rey del pueblo) quien fortaleció a la monarquía más democrática del mundo.
En TV, Durek Verrett afirmó que había predicho la pandemia de coronavirus en su libro “Spirit Hacking”, que se publicó el año pasado.
Durek Verrett, quien previamente afirmó haber predicho los ataques terroristas del 11 de septiembre en EEUU, haber curado a los enfermos de cáncer mediante la sanación, haberse levantado de entre los muertos y cambiar la edad de las personas gracias a su poder para afectar átomos y electrones dijo ahora que sabía de antemano que el mundo experimentaría un desastre mayor en 2020. El curandero estadounidense y autoproclamado ‘chamán’ Durek Verret, mejor conocido en Europa por ser el novio de la princesa Marta Luisa de Noruega, está envuelto en polémica en medio del brote de coronavirus, que ya llegó a casi todos los países de la Tierra y, hasta ahora, infectó a más de 850.000 personas y mató a más de 42.000.
En una entrevista reciente con el programa televisivo británico “The Morning”, Verrett, de 45 años, que recorre el mundo como guía espiritual y tiene numerosas celebridades entre sus clientes (entre ellos, la actriz Gwyneth Paltrow), afirmó que había predicho la pandemia de coronavirus en su propio libro “Spirit Hacking”, que se publicó el año pasado. Verrett se refirió a algo que “en el chamanismo se llama el apagón”, describiéndolo como un “punto en la evolución, donde todos tenemos que unirnos y comenzar a soltar muchas de las cosas superficiales en las que ponemos nuestra energía”. Verrett se aventuró a que esta era la primera etapa, conocida como la “plaga”.
En el libro, los “apagones” se describen como “momentos clave que requieren saltos cuánticos en la evolución para garantizar la supervivencia de las especies”, que ocurren cuando los “estados planetarios alcanzan niveles extremos de desequilibrio”. La palabra “virus” se menciona cuatro veces en el libro, pero nunca en el contexto de lo que el mundo está experimentando ahora. Las palabras “pandemia” o “epidemia” tampoco se mencionan en el libro. Esto llevó a muchos a creer que Verret está utilizando la crisis como una oportunidad para la autopromoción.
La crítica literaria noruega y Cathrine Krøger dijo que Verrett era “peor que Donald Trump”. “El libro está lleno de deseos y es lo suficientemente vago como para afirmar que había previsto algo. Sí lo recuerdo escribiendo algo sobre ‘apagón’, sí. Pero todos los libros de ese género, una especie de mezcla de profecía cristiana del fin del mundo, fantasía y charlatanismo, hablan de una especie de tiempo final”, dijo Krøger al periódico noruego Dagbladet. “El hecho de que Occidente tenga miedo de un brote de virus es bien conocido. Tanto el ébola como la gripe porcina asustaron a la gente”.
La periodista de opinión Ingeborg Senneset, del diario Aftenposten, calificó sus acciones de “desagradable”. “Supongamos que lo compramos como un hecho, me gustaría saber: ¿Por qué no dio aviso previo? ¿Por qué no trató de advertir? ¿Qué más ha previsto sin decir? ¿Y por qué no mencionó la palabra pandemia en el libro?”, preguntó Senneset, quien argumentó que aquellos a quienes ella se refirió como “oportunistas desvergonzados” hacen uso de una calamidad global para afirmarse: “No hay nada de malo en ganar dinero con consejos o trabajo, como hacen los médicos y los periodistas. Lo incorrecto es sacar provecho de falsas promesas, mentiras o engaños”. “Los virus no se preocupan por el chamanismo, pero si un chamán puede lograr que las personas mantengan la distancia social, puede frenar la propagación y así salvar algunas vidas. Pero también lo puede hacer Netflix”, concluyó.