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  • Ecos de una corona sin rey: ¿regresará la monarquía a Nepal?

    Bajo el cielo despejado de Katmandu, el sonido de cánticos resuena una vez más, evocando un pasado que muchos daban por enterrado. El 9 de marzo de 2025, miles de personas se reunieron en el Aeropuerto Internacional Tribhuvan para recibir al ex rey Gyanendra Shah, cuya figura despierta tanto nostalgia como división. Con banderas ondeando y gritos de “¡Dejen el palacio real para el rey!”, más de 10.000 manifestantes transformaron su llegada en un símbolo de esperanza para quienes ven en él una salida a los males de una república inestable. A sus 77 años, Gyanendra, derrocado en 2008 tras siglos de dominio dinástico, ha regresado al centro del debate: ¿podría la monarquía renacer en las montañas del Himalaya?

    La trayectoria del rey Gyanendra es un reflejo de los altibajos de Nepal. Ascendió al trono en 2001 tras la trágica masacre que acabó con la vida de su hermano, el rey Birendra, y gran parte de la familia real, un evento aún envuelto en misterio. Durante sus primeros años, gobernó como monarca constitucional, pero en 2005 asumió el poder absoluto, disolviendo el gobierno para enfrentar a los rebeldes maoístas. Su reinado autoritario desató protestas masivas que lo forzaron a ceder en 2006, y dos años después, un Parlamento dominado por ex insurgentes abolió la monarquía de 240 años, convirtiendo a Nepal en una república secular. Desde entonces, ha vivido como ciudadano privado, pero su reciente reaparición ha reavivado el fervor monárquico. “La democracia que buscábamos debía traer prosperidad, pero quienes prometieron cambio han fallado”, afirmó Gyanendra en un discurso en febrero de 2025, dejando entrever su interés por influir en el futuro del país.

    El ex rey Gyanendra de Nepal
    El ex rey Gyanendra de Nepal

    El descontento que impulsa este movimiento es evidente. Nepal, con 13 gobiernos en 17 años, lucha contra la corrupción, la inestabilidad política y una economía debilitada por desastres naturales y la pandemia. En las calles, voces como la de Thir Bahadur Bhandari, un manifestante de 72 años, resuenan con fervor: “Estamos aquí para darle al rey nuestro apoyo total y llevarlo de vuelta al trono”. Incluso Kulraj Shrestha, un carpintero de 50 años que participó en las protestas de 2006 contra Gyanendra, ha cambiado de postura. “Estuve en las marchas que quitaron la monarquía esperando un mejor futuro, pero me equivoqué; el país ha empeorado”, confesó a un reportero en marzo de 2025. Este malestar ha avivado un movimiento que mezcla nostalgia por una era estable con un anhelo de reafirmar la identidad hindú, históricamente ligada a la corona.

    El rey Birendra, la reina Aishwarya y su familia fueron asesinados en circunstancias todavía sin esclarecer en junio de 2001.
    El rey Birendra, la reina Aishwarya y su familia fueron asesinados en circunstancias todavía sin esclarecer en junio de 2001.

    Sin embargo, el camino de regreso al trono está lleno de barreras. Los analistas dudan de que Gyanendra recupere el poder pronto. La constitución republicana, apoyada por los principales partidos, sigue siendo un obstáculo sólido, y las fuerzas políticas dominantes, como el Partido Comunista de Nepal, rechazan la idea. “La monarquía es un concepto obsoleto”, afirmó un líder del partido en abril de 2025, reflejando el consenso entre las élites. Además, la violencia de las protestas de marzo, que dejó dos muertos y decenas de heridos, ha generado críticas incluso entre algunos simpatizantes. “Con tanta violencia, los monárquicos han debilitado su causa”, señaló una estudiante universitaria en un análisis reciente.

    El apoyo a Gyanendra no es unánime. Mientras miles lo recibieron con entusiasmo, muchos nepalíes, especialmente los jóvenes que no vivieron su reinado, lo miran con escepticismo. Las redes sociales muestran videos que glorifican a los reyes como guardianes de la soberanía, pero también comentarios que recuerdan su gobierno autoritario. Algunos sugieren un rol ceremonial, como en Japón, pero Gyanendra, que en 2012 expresó su deseo de volver como monarca constitucional, no ha detallado sus planes. Su silencio tras los disturbios de marzo ha alimentado especulaciones, mientras el primer ministro KP Sharma Oli advierte que cualquier intento de frenar el progreso no será tolerado.

    Gyanendra de Nepal
    Gyanendra Shah, el último rey de Nepal, fue depuesto en 2008 al final de una guerra civil que duró una década y que dejó más de 16.000 en esta nación de mayoría hindú.

    Aun así, el simbolismo perdura. La visita de Gyanendra a sitios religiosos y su recepción en Bhutan e India sugieren un esfuerzo por fortalecer lazos culturales y políticos. Para algunos, como Rajendra Lingden, líder de un partido monárquico, el rey es “un custodio de los intereses nacionales”. Pero otros, como un ex embajador indio, argumentan que resucitar la monarquía no beneficiaría a nadie y que Nepal debe avanzar como república. En las calles de Kathmandu, el debate sigue vivo, entre el eco de los cánticos y la incertidumbre de un futuro que aún no se define. ¿Podrá Gyanendra, el último rey, liderar una restauración, o su corona seguirá siendo un eco del pasado? 

    Las claves de esta historia

    • Gyanendra Shah, el último rey de Nepal, fue depuesto en 2008 al final de una guerra civil que duró una década y que dejó más de 16.000 en esta nación de mayoría hindú.
    • Shah fue coronado en 2001, después de que su hermano mayor, el rey Birendra Bir Bikram Shah, y su familia murieran en una masacre en palacio.
    • El apoyo público a la restauración de la monarquía creció en el último año, a la par que el descontento por la inestabilidad política, la corrupción y el lento desarrollo económico de este país de 30 millones de habitantes.
    • Hasta ahora, Gyanendra Shah se abstuvo en gran medida de hacer comentarios sobre la tensa política nepalí, pero recientemente hizo varias apariciones públicas con simpatizantes.

    Artículo original de Monarquias.com. Fuentes utilizadas: The New York Times (28 de marzo de 2025), Al Jazeera (9 de marzo de 2025), Reuters (29 de mayo de 2025), Le Monde (16 de abril de 2025).

  • El ex rey Gyanendra de Nepal negó haber estado implicado en la masacre real de 2001

    El último rey de Nepal, Gyanendra, está intentando limpiar su imagen y aseguró públicamente que no tuvo nada que ver con la matanza de gran parte de su familia ocurrida en junio de 2001.

    En junio de aquel año, el príncipe heredero Dipendra disparó a miembros de su familia antes de una cena en el palacio real de Narayanhiti, matando, entre muchos otros, a sus padres, los reverenciados reyes Birendra y Aishwarya.

    Después de matar o herir a una decena de miembros de la familia, el príncipe se disparó a sí mismo y quedó en grave estado durante tres días. A su muerte, el príncipe Gyanendra, que se salvó de morir porque no estaba esa noche en el palacio, fue coronado rey.

    Por entonces un príncipe impopular, Gyanendra ascendió al trono rodeado de sospechas de que había sido el instigador de la masacre. Se decía que, con ayuda de su hijo Paras Shah, había convencido a Dipendra de matar a su familia porque no le permitirían casarse con la mujer de la que estaba enamorado.

    Casi 23 años después de la masacre real, el ex rey -que fue derrocado cuando Nepal se convirtió en una República en 2008- expresó su preocupación con respecto al hecho y dijo que desde entonces generó conceptos erróneos sobre él y su familia.

    En un programa organizado en Birgunj el sábado, el ex rey comentó el trágico incidente ocurrido el 1 de junio de 2001, afirmando que provocó su autoaislamiento y sembró sentimientos negativos en la mente del pueblo nepalí.

    “El catastrófico incidente del 1 de junio de 2001 no sólo nos dejó físicamente afectados sino que también creó una nube de conceptos erróneos y emociones negativas en las mentes del pueblo nepalés”, dijo el ex rey. 

    “Nuestra familia también fue objeto de un ataque fatal”, recordó el ex monarca, citado por el diario Khabarhub.

    Se cree que la masacre de los populares reyes Birendra y Aishwarya precipitó la caída de la monarquía siete años después, en medio de una crisis atenuada por la impopularidad de Gyanendra y las sospechas que recayeron en su contra.

    La masacre palaciega que convirtió al impopular príncipe Gyanendra en rey

    El 1 de junio de 2001, el rey Birendra, la reina Aishwarya y sus hijos menores -príncipe Niraján y la princesa Shruti, recién salida del parto de su segunda hija- fueron asesinados por su hijo mayor, el príncipe heredero Dipendra. 

    Las princesas Shanti y Sharada, el esposo de esta última, Kumar Khadga, y una prima de Birendra, la princesa Jayanti, también murieron esa noche en el palacio real de Narahanhiti. 

    El príncipe Dhirendra, hermano del rey Birendra, fue también mortalmente herido, pero no falleció al instante, y otros quedaron gravemente heridos. 

    De acuerdo con la versión oficial, que se basaba en los testimonios de los supervivientes y del personal del palacio, el príncipe heredero Dipendra se encontraba en estado de embriaguez cuando efectuó los disparos.

    El príncipe perpetró la masacre en la sala de billar del palacio, vestido con ropas militares y armado con un fusil de asalto M-16 con mira telescópica, una metralleta MP-5K y una pistola. Algunas de las víctimas fueron acribilladas por Dipendra en el jardín interior del palacio.

    El primogénito de Gyanendra, el príncipe Paras, muy impopular por su carácter despótico y libertino, pero sobre todo por haber provocado el año anterior un accidente de tránsito que causó la muerte de un cantante de moda, estaba en Narayanhiti y presenció la masacre, pero salió ileso de la misma. 

    En cuanto a Gyanendra, no se encontraba en Katmandú y posteriormente se dijo que estaba en la ciudad de Pokhara.

    Durante años se lo acusó de ser instigador de la masacre. Incluso el prominente político Khadga Prasad Oli, primer ministro bajo la república, señaló al ex monarca el centro de “una conspiración horrible” para quedarse con la corona.

    Al matar a su padre, Dipendra se convirtió automáticamente en rey, pero había intentado suicidarse y estaba en estado de coma y su reinado duró menos de 72 horas. Puesto que el segundo en la línea de sucesión, el príncipe Niraján, figuraba entre las víctimas, la corona pasó a su tío Gyanendra. 

    Gyanendra, que sería el último rey de la dinastía Shah, fue coronado inmediatamente por un oficiante hindú en una sobria ceremonia que tuvo lugar junto a la puerta del Palacio Hanuman, lugar tradicional de entronización de los reyes de Nepal.

    Monarquias.com

  • La reina madre Ratna, reliquia de un pasado monárquico que ya no existe en Nepal

    El 11 de junio de 2008, mientras Katmandú, todavía envuelta en la oscuridad, aún no salía del shock que habían supuesto las violentas protestas antimonárquicas, el rey Gyanendra abandonó el Palacio Real de Narayanhiti para vivir como un ciudadano común en un pabellón de caza construido en un denso bosque a las afueras de la ciudad. No hubo ceremonia de despedida, ni disparos de cañones, ni guardia de honor para marcar la retirada de la que había sido una de las dinastías reales más notables del subcontinente.

    El Reino de Nepal fue declarado república en mayo de 2008 después de elecciones en las que los ex rebeldes comunistas del país obtuvieron la mayor cantidad de escaños en una asamblea especial encargada de reescribir la constitución. El rey Gyanendra aceptó la decisión, lo que marcó el fin de la dinastía Shah, fundada en el siglo XVIII. A continuación, entregó a las nuevas autoridades de la república la histórica corona de plumas de pavo real, pelo de yak y las joyas reales, junto con el cetro que había recibido en 2001.

    El gobierno de la flamante república tomó el control del palacio Narayanhiti, que había sido el hogar de Gyanendra desde que se convirtió en rey en 2001 después de una masacre en la que un hombre armado, supuestamente el príncipe heredero Dipendra, asesinó al rey Birendra, a la reina Aishwarya y a gran parte de la familia real antes de suicidarse. Pero se otorgó una pequeña y amable concesión al permitir a dos mujeres ancianas permanecer en el palacio porque no tenían familia ni otro lugar adonde ir: la reina madre Ratna y la ex amante de otro rey.

    La ex reina madre Ratna Rajya Laxmi, que tiene actualmente 95 años, es la madrastra del difunto rey Birendra y del ex rey Gyandendra y viuda de su padre, el rey Mahendra, que reinó hasta su muerte en 1972. Tras la revolución que derrocó la monarquía, a petición de Gyanendra, se permitió que la reina siguiera viviendo en Mahendra Manzil, una cabaña ubicada en los terrenos del palacio Narayanhiti de Katmandú. Las autoridades de la nueva república permitieron además que la nonagenaria Sarala Gorkhali, la amante del padre de Mahendra, el rey Tribhuvan, fallecido en 1950. Se dice que cuando Gyanendra recibió el aviso de su derrocamiento, quedó horrorizado al saber que su familia se negaba a alojar a las dos ancianas en sus viviendas.

    La ex reina madre Ratna fue una figura olvidada durante las tumultuosas últimas décadas de la monarquía en Nepal. Era la hermana menor de la primera esposa del difunto rey Mahendra, Indra Rajya Laxmi (madre de Gyanendra), quien murió en el nacimiento de su sexto hijo, Dhirendra, en 1950. El ex primer ministro nepalí Koirala reveló en su autobiografía que cuando el príncipe Mahendra expresó su deseo de casarse con Ratna, el rey Tribhuvan se puso furioso e incluso amenazó con eliminar el nombre de su hijo del orden de sucesión. Mahendra estaba dispuesto a renunciar al trono y el gobierno tuvo que intervenir y advertir a Tribhuvan de no interferir en la vida personal de su hijo. El matrimonio se llevó a cabo, pero la relación entre Mahendra y Tribhuvan, quien tenía al menos una docena de amantes, siguió siendo tensa. 

    Quién es la reina Ratna de Nepal

    Nacida en 1928, Ratna Rajya Lakshmi Devi Shah se casó con el príncipe Mahendra en 1953, dos años después de que la princesa real Indra falleciera por complicaciones durante el nacimiento de su sexto hijo. La joven princesa Ratna se convirtió así en la madre sustituta de los seis hijos de su hermana, el mayor de los cuales, el futuro rey Birendra, tenía 10 años en ese momento.

    Mahendra se convirtió en 1955 en el séptimo ‘maharajadhiraja’ o monarca de la dinastía Shah, fundada en 1768 por el gobernador gurkha Prithivi Narayan Shah. Por entonces, los reyes nepalíes vivían en virtual arresto domiciliario, reducidos a figuras decorativas, desde mediados del siglo anterior. La llamada masacre de Kot, en 1846, que costó la vida al entonces hombre fuerte del reino, Gagan Singh, al primer ministro Fateh Jang Chautaria y a buen número de aristócratas de las familias Pande y Thapa, dejó al general de origen indio Jang Bahadur Rana el camino libre para proclamarse primer ministro y convertirse en el nuevo gobernante absoluto tras obligar al rey Rajendra a abdicar en su hijo, Surendra, quien terminó siendo un mero peón en las manos del antiguo militar.

    Bahadur Rana fundó una dinastía ministerial paralela a la de los reyes Shah, que continuaron como jefes nominales del Estado aunque eran los Rana, primeros ministros por derecho de herencia familiar, los verdaderos detentadores del poder absoluto. Desde entonces, los Rana proporcionaron consortes a los reyes Shah. Por lo demás, la oligarquía de los Rana se amoldó cooperativamente al protectorado de hecho instalado por Gran Bretaña en 1816 y que duró hasta 1923, cuando el país vio reconocida su soberanía.

    En 1950, el rey Tribhuván Bir Bikram, hastiado tras cuatro décadas desempeñando un papel de títere medio secuestrado en el palacio real de Katmandú, se fugó a India junto con Mahendra y otros miembros de la familia real, y desde allí, con la ayuda del Gobierno de Nehru, se puso al frente de un poderoso movimiento opositor contra la familia Rana. En respuesta, Tribhuván fue desposeído del trono y su nieto Gyanendra, de tres años, fue coronado rey. Pero los Rana, odiados por el pueblo, no pudieron sostener su dictadura y un año más tarde se resignaron a devolver a Tribhuván el reconocimiento como rey.

    Testigo mudo de la trágica historia de la dinastía Shah

    El 18 de febrero de 1950 Tribhuvan retornó triunfalmente a Katmandú y proclamó el comienzo de una era de democracia. En marzo de 1955, tras la inesperada muerte del rey, que todavía no había cumplido cincuenta años, su hijo Mahendra, un aristócrata cosmopolita, familiarizado con las costumbres de Occidente y aficionado a las composiciones poéticas, se convirtió en rey para adquirir prestigio como liberalizador del régimen: alumbró la primera Constitución nacional y permitió la celebración ese mismo año de elecciones a una Cámara de Representantes.

    La reina Ratna, que nunca tuvo hijos, quedó viuda en 1972, cuando tenía 43 años y asistió a la coronación de su hijastro Birendra, manteniendo desde entonces un segundo plano discreto aunque, en el ámbito privado, continuó ejerciendo una férrea influencia en los asuntos familiares. En junio de 2001 le tocó presenciar de cerca la masacre en el palacio, cuando al menos 10 miembros de su familia y familiares cercanos fueron asesinados a tiros. Fue casi la única persona que se salvó del tiroteo, ya que se había retirado a su mansión minutos antes de que comenzara. Siete años después, vio cumplida una maldición dinástica del siglo XVII con el abrupto final de la monarquía, de 240 años de historia. Desde su casa, vio en silencio cómo su hijo Gyanendra abandonaba el palacio y la corona.

    Su actitud tranquila y sus sacrificios le hicieron ganar a la reina Ratna mucho respeto entre la gente común, un sentimiento que sobrevivió a la caída de la monarquía Shah. La única vez que personas de su entorno vieron signos de indignación en ella fue cuando visitó el Hospital Militar el 2 de junio de 2001, donde la mayoría de las víctimas de la masacre de palacio fueron ingresadas. Se negó a visitar la cama del agonizante príncipe Dipendra, su nieto, quien había abierto fuego en una reunión familiar, deseando que muriera.

    “Recuerdo que el primer ministro Girija Prasad Koirala vino al hospital de Chhauni al día siguiente y él estaba sentado en el suelo junto a la reina madre Ratna y le preguntó Sarkar, ¿qué debo decirle a la gente?”, contó una sobrina y sobreviviente de la masacre. “La Reina Madre respondió: Esto no es algo que deba esconderse de la gente. Puede empañar a nuestra familia, podemos vivir con eso. Pero ocultar los hechos verdaderos dañará a la nación’ (…) Si el primer ministro hubiera seguido el consejo de la reina madre, tal vez las cosas hubieran sido muy diferentes para el país”.

    Actualmente, la anciana reina, bajo tratamiento médico constante, pasa la mayor parte de vida en oración y meditación encerrada en la casa que la república le otorgó de gracia y favor y rodeada de los recuerdos familiares. Raras veces se la ha visto salir de la mansión Mahendra Manzil, que había sido construida para ella por su esposo casi cinco décadas antes. En 2016, se desataron violentas protestas en Katmandú tras saberse que el gobierno cortó el suministro eléctrico de la casa porque acumubaba una deuda de varios millones de rupias.

    La indignación desatada en las redes sociales se tradujo a una protesta multitudinaria en el parque Ratna, que lleva el nombre de la reina madre, y la quema pública de una estatua del ministro de Energía. Al palpar el estado de ánimo del público, el gobierno dio marcha atrás rápidamente, y veinticuatro horas más tarde restauró el suministro eléctrico a la residencia real. Durante sus horas en la oscuridad, la exreina no hizo nada excepto pedirle a su secretaria que le informara sobre el corte de energía al ex rey Gyanendra, y le pidiera prestado combustible para los generadores.

    Gyanendra y su familia suelen visitar a la reina Ratna al menos una vez por semana, pero durante los últimos quince años ella ha evitado tener que encontrarse con otros parientes y simpatizantes. Rara vez habló en sus últimos años, pero cuando lo ha hecho sus palabras tuvieron el peso de un decreto para sus antiguos súbditos, hoy ciudadanos de la República. Persona estricta y obstinada, rechaza vivir en el esplendor, uno de los factores que desencadenaron la crítica hacia el rey Gyanendra: siempre se negó a pasar una noche fuera de su casa o a comer en un restaurante, lo cual le granjeó el respeto de buena parte de un país signado por la pobreza.

    Darío Silva D’Andrea, editor de Monarquias.com

  • A 20 años del crimen del rey Birendra: “Si estuviera vivo, Nepal seguiría siendo una monarquía”

    Hace 20 años, el 1 de junio de 2001, el príncipe heredero de Nepal disparó contra su padre, el rey Birendra, su madre la reina Aishwarya y casi una decena de miembros de la familia real en un arrebato de ira. La masacre de rey, hombre reverenciado por sus súbditos, sellaría el destino de la dinastía Shah, pero personas que conocieron al monarca asesinado aseguran que, si estuviera vivo, la monarquía de Nepal no hubiera caído.

    Si el rey Birendra estuviera vivo hoy, Nepal seguiría siendo una monarquía y habría dedicado todo su tiempo y energía a enfrentar un desafío como la pandemia de Covid-19”, dijo recientemente Vivek Shah, quien trabajó con Birendra como su secretario militar durante más de 27 años.

    El ex cortesano agrega: “No hablaba mucho, pero cuando lo hacía, era una opinión profunda y considerada, y mostraba una gran compasión por las personas que lo rodeaban. Amaba y admiraba al pueblo nepalí y se preocupaba constantemente por la limitación de recursos del país para seguir adelante”.

    “Si la trágica masacre no hubiera ocurrido, quizás Nepal aún podría ser una monarquía constitucional y el estado del país hubiera sido muy diferente de lo que es ahora”, reafirmó Vivek. “Trabajé con él durante más de 27 años y tenía los pies en la tierra, era sencillo y de buen corazón”.

    Y agrega: “Trabajando con él durante tanto tiempo, hay una cosa que siempre cumplió: ‘Sea lo que sea, tengo que hacer todo lo que esté en mi capacidad para estar allí para mi gente’. Nepal no era solo su tierra natal, era toda su razón de ser. A menudo le preocupaba la falta de recursos para desarrollar el país y la agitación política y la insurgencia. La violencia y la guerra le preocupaban mucho”.

    Nacido en 1945, Birendra Bir Bikram Shah Dev fue coronado en 1972, tras la muerte de su padre Mahendra. Sus súbditos lo reverenciaba como una encarnación del dios Vishnu. Los historiadores recuerdan que desde su niñez Birendra fue conocido por su comportamiento tranquilo, modales apacibles y una personalidad bondadosa de voz suave.

    Educado en Darjeeling, Eton, Harvard y Tokio, Birendra nunca se sintió cómodo siendo un monarca absoluto. “Había hecho las paces con la idea de quedarse en un segundo plano”, recordó Bhekh Bahadur Thapa, quien era embajador de Nepal en India cuando tuvo lugar la masacre. “El rey Birendra odiaba la guerra y la violencia, y sabiendo que la insurgencia maoísta iba en aumento, estaba ansioso por encontrar una solución pacífica. En realidad, estaba trabajando en un plan de paz cuando ocurrió la masacre “.

    Como príncipe heredero, y después de regresar del extranjero, Birendra viajó por todo Nepal disfrazado para comprender la situación socioeconómica de su pueblo. “En su mente, sabía que había Nepal más allá de Katmandú y su amor y devoción por su gente se mostraban en su profundo sentido de patriotismo”, dijo Thapa. “Una de las cosas más memorables que me dijo una vez fue: ‘Sabes, no soy como mi padre, tengo mi propia visión de mi país’. Esa frase todavía resuena en mis oídos hasta hoy”.

    “Nunca he conocido a una persona más genuina que el rey Birendra”, recuerda ahora la ex princesa Ketaki, prima hermana del monarca. “Como persona, era un ser humano maravilloso y bueno. Era amable con todos. Rara vez escuché su voz levantada con ira. Hubo una etapa en nuestras vidas, cuando subíamos al jardín y nos metimos en muchos problemas por ello. Cuando era niño, era bastante travieso. Tenemos dos años y medio de diferencia. Fue muy amigable con todos nosotros, sus primos”.

    “Una vez que se convirtió en el monarca reinante, Birendra fue una persona muy popular a la que todos amaban, y estoy seguro de que el país habría estado en mejores manos hoy si él todavía hubiera existido”, aseguró Ketaki, sobreviviente de la masacre que 2001. “Me hirieron en la masacre e incluso 20 años después, tengo que vivir con el terrible recuerdo… No he olvidado ni el más mínimo detalle de esa noche”.

    Rajni Singh, primo hermano del difunto rey, afirmó por su parte: “Birendra y yo teníamos una diferencia de edad de aproximadamente 10 a 12 años. Estaba en la escuela o en la universidad cuando yo era pequeño. Por lo que pueda recordar de él, era una persona muy tranquila y de buen corazón. Durante esos días, teníamos la tendencia de coleccionar autógrafos, y recuerdo con qué dulzura me firmó un autógrafo y dibujó mi boceto”.

    No todo el mundo sabe que él también fue un muy buen artista”, recordó Singh. “A menudo nos llevaba a dar un paseo cuando yo era niño. No hablaba mucho, pero escuchaba bien. También íbamos en el mismo vuelo a la escuela en Darjeeling. Siempre se aseguraba de venir a cenar y a las sesiones de cine con nuestras abuelas y cada vez que regresaba de su viaje al extranjero, siempre traía regalos para toda la familia. Tuve la suerte de recibir algunos regalos. Era una persona muy considerada y muy diferente al resto de la familia”.

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  • Hace 20 años: la masacre de los reyes y la familia real sacudió al reino de Nepal

    Hace 20 años, el Reino Nepal fue testigo de una tragedia inimaginablemente impactante. El rey Birendra, la reina Aishwarya y otros miembros de la familia real fueron asesinados durante la cena familiar en el Palacio Naryanhiti. Según la versión oficial, el príncipe heredero Dipendra mató a su padre, a su madre, a su hermano, a su hermana, a un tío, a sus tías y a otros parientes antes de suicidarse. La masacre conmocionó no solo a Nepal, sino al mundo: un regicidio, parricidio, fratricidio, homicidios múltiples y un suicidio, todo en minutos.

    Aproximadamente a las 9 de la noche del 1 de junio de 2001, Dipendra abrió fuego en uno de los edificios de la residencia real en medio de una fiesta. Como consecuencia del tiroteo perpetrado por el príncipe heredero fallecieron su padre Birendra Bir Bikram Shah Dev (monarca popular y reverenciado desde 1972), su madre Aishwarya, y otros ocho miembros de la familia real, entre ellos, su hermano y hermana menores.

    El rey Birendra de Nepal y su esposa, la reina Aishwayra, fueron asesinados en 2001.

    Tras el tiroteo, Birendra se disparó a sí mismo causándose heridas muy graves en la cabeza y consecutivamente fue hospitalizado en estado de coma. A pesar de que había asesinado casi a la familia real entera, el príncipe heredero Dipendra se convirtió en la primera persona en la línea de sucesión y, a pesar de estar en estado vegetativo, fue proclamado el rey de Nepal en el hospital.

    Hasta hoy no queda claro qué motivó al príncipe heredero a matar a sus allegados. Existen varias teorías en cuanto a las razones detrás de su decisión de matar a la familia real y la principal tiene que ver con una historia de amor. El príncipe Dipendra aparentemente soñaba con casarse con una hermosa miembro del poderoso linaje nepalí Rana —considerada una adversaria de la dinastía real Shah—, Devyani Rana.

    El príncipe heredero Dipendra mató a su familia e intentó suicidarse, pero quedó en estado grave. Fue rey en estado de coma durante tres días.

    Los padres de Dipendra le prohibieron la relación con esa mujer de sangre india. Algunos dicen que esto tenía que ver con los puntos de vista políticos del padre de Devyani o con el origen de su madre que pertenecía a una dinastía india de clase inferior. También hay quienes aseveran que los padres del príncipe heredero temían que en caso de que Dipendra y Devyani hubieran sellado el matrimonio, la monarquía nepalí se habría sometido a la influencia política india.

    Según una teoría mucho menos probable, Dipendra no estaba contento con el cambio en la forma de Estado en Nepal. El país se convirtió en una monarquía constitucional sustituyendo la monarquía absoluta. En particular, se asevera que no le gustaba que se le hubiera privado a la monarquía nepalí de los numerosos poderes de los que gozaba antes. Sin embargo, muchos expertos rechazan estas aseveraciones.

    El príncipe Gyanendra, tío de Dipendra, estaba ausente de la cena familia que terminó el tragedia. Al morir Dipendra, se coronó rey y las sospechas sobre su participación nunca fueron disipadas.

    Los detalles precisos del tiroteo no están claros. Según una de las versiones disponibles, el conflicto verbal entre Dipendra y su familia tuvo que ver con el hecho de que el príncipe se encontraba en estado de embriaguez durante la fiesta en el palacio real y en un instante empezó a ofender a uno de los invitados. El rey le pidió a su hijo que abandonara la fiesta. El príncipe se retiró del lugar. Una hora después, Dipendra apareció en el palacio con dos armas y fuego y perpetró la masacre.

    Tras la muerte del rey Dipendra, el 4 de junio, su tío, el príncipe Gyanendra, ascendió al trono y gobernó el país hasta la abolición total de la monarquía absoluta en 2008. Curiosamente, Gyanendra, quien ya había gobernado el país cuando era niño, entre 1950 y 1951, no se encontraba entre los asistentes a la cena al igual que su hijo mayor, Paras Shah, lo que despertó dudas jamás aclaradas sobre su implicación en en regicidio. Aún hoy hay nepalíes que ponen en duda que Dipendra hubiera perpetrado la masacre y, en particular, no creen los hechos y las pruebas presentadas por la investigación oficial

  • Los ex reyes de Nepal, infectados de Covid-19 tras un viaje religioso a la India

    El último rey de Nepal, su esposa y su hija se encuentran internados en un hospital de Katmandú después de haber contraído Covid-19. Gyanendra Shah, de 73 años, y la ex reina Komal, de 70 años, fueron diagnosticados con la enfermedad el 20 de abril.

    Los ex reyes y la princesa Prearana Singh, fueron ingresados el sábado en el Hospital Internacional Norvic tras haber dado positivo en la prueba de coronavirus a su regreso de la India después de participar en el festival religioso “Maha Kumbh”.

    Un asistente del exrey, quien ejerció como secretario de prensa del palacio antes de la caída de la monarquía, confirmó que Gyanendra y Komal “no tienen complicaciones de salud y su condición es estable por ahora”.

    La pareja había regresado de la India, donde se había dado un baño sagrado en Haridwar’s Har Ki Pauri durante el Maha Kumbh, una festividad religiosa de videntes y devotos hindúes, dijo el Ministerio de Salud de Nepal.

    India, ahora epicentro de la pandemia de Covid-19, vive una verdadera catástrofe sanitaria y superó los 200.000 muertos por la enfermedad este miércoles, con más de 3.000 muertes registradas en 24 horas por primera vez, según datos oficiales.

    La explosión del número de casos, atribuida a una variante del virus y a las masivas manifestaciones políticas y religiosas de las últimas semanas, desbordaron a los hospitales, que carecen de camas, medicamentos y oxígeno.

    Según el diario Himalayan Times, cientos de personas se habían reunido en el aeropuerto de Katmandú para dar la bienvenida al ex rey Gyanendra y la reina Komal durante su regreso al país.

    Gyanendra Shah fue coronado rey de Nepal en 2001, días después de que su hermano mayor, Birendra Bir Bikram Shah Dev, y su familia fueran asesinados en una masacre en el Palacio Real de Katmandú.

    Una investigación culpó al hijo de Birendra, el príncipe heredero Dipendra, quien habría intentado suicidarse, quedando gravemente herido. Gyanendra perdió el tronoen 2008, después de que una revuelta popular lo obligó a abdicar, y la monarquía Shah fue abolida, convirtiendo al país en una república.

    Profundamente impopular cuando tomó el control directo de la nación en 2005, alegando que los partidos dominantes no habían logrado abordar la letal insurgencia maoísta, Gyanendra mantiene desde entonces un perfil bajo y ocasionalmente ha hecho apariciones públicas.

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  • Investigan a príncipe de Bahrein que pretendía donar 2 mil dosis de vacunas a Nepal

    Nepal está investigando cómo un príncipe del Reino de Bahrein, que quiere escalar el Everest, llegó al país con 2.000 dosis de vacunas contra el coronavirus sin la aprobación oficial. El jeque Mohammed bin Hamad Al Khalifa, que llegó a Katmandú el lunes, tenía la intención de donar las dosis de la vacuna de AstraZeneca a una aldea, según la embajada de Nepal en Bahrein.

    Las dosis de vacunas “entraron sin seguir el procedimiento necesario y sin la aprobación previa de nuestra oficina, estamos investigando y decidiremos si se pueden utilizar”, explicó Santosh KC, portavoz del departamento de administración de medicamentos. 

    El príncipe y su equipo, que incluye a miembros de la guardia real bahreiní, volvían a Nepal, donde en octubre ya habían escalado dos picos del Himalaya, el Manaslu (8.163 m), el octavo más alto del mundo, y el Lobuche (6.119 m). Las autoridades concedieron entonces un permiso especial al jeque y su grupo para entrar en el país, a pesar del cierre de las fronteras por la pandemia de coronavirus.

  • El “Príncipe Negro”: por qué el ex heredero del trono es tan impopular en Nepal

    Con fama de alcohólico y violento, Paras Shah llegó a ser odiado por sus súbditos, que lo acusan de organizar la masacre de la dinastía en 2001.

    Fue el estilo de vida despótico como príncipe heredero lo que en parte alimentó la impopularidad de la dinastía Shah, derrocada tras 240 años de reinado.

    Cuando el 7 de julio de 1947 nació el príncipe Gyanendra, nieto del rey Tribhuvana de Nepal, los astrólogos de la Corte, figuras más que influyentes en la corte, exclamaron asustados: “¡Mala suerte! ¡Mala suerte!”. El rey quedó asombrado y sumamente preocupado, tomando la decisión pronta de que el niño no fuera criado por sus padres, sino por otros parientes, lejos del palacio real. Los astrólogos no se equivocaron: Gyanendra sería el último rey de Nepal.

    Hoy, Nepal ya no es una monarquía, que cayó tras una escalada de violencia desatada por el autoritarismo de Gyanendra. El impopular príncipe se había convertido en rey, contra el deseo de sus súbditos, cuando el príncipe heredero Dipendra mató a su padre, el rey Birendra, y a numerosos miembros de la familia real en un sangriento episodio jamás aclarado. Con la corona de plumas sobre su cabeza, Gyanendra nombró heredero a una persona aún más impopular que él, su hijo Paras Shah.

    Mientras hoy se suceden numerosas protestas contra el gobierno de la República y a favor de la restauración de la dinastía Shah en el trono, los nombres del ex rey Gyanendra y del ex príncipe heredero brillan por su ausencia entre los manifestantes. Recuerdan con angustia los últimos años de la monarquía, y prefieren centrarse en la figura del joven príncipe Hridayendra, hijo de Paras. Pero, ¿por qué su padre es detestado por los nepaleses?

    Nacido en 1971, hijo de Gyanendra y la reina Komal, el príncipe Paras Shah fue muy impopular por su carácter despótico y libertino, pero sobre todo por haber provocado en estado de ebriedad un terrible accidente de tráfico que causó la muerte de un cantante de moda. Huyó del lugar y no fue llamado a comparecer ante la justicia por ese homicidio involuntario. Hubo manifestaciones violentas que exigieron justicia en las calles de Katmandú, y más de 600 mil ciudadanos firmaron una petición al rey Birendra exigiendo que tomara cartas en el asunto y enjuiciara a su sobrino. Paras nunca se enfrentó a los cargos y un oficial del ejército se adjudicó la responsabilidad por el incidente.

    Con fama de alcohólico y violento, hasta se lo relacionó con el “negocio” que enviaba cada año a más de 7.000 mujeres nepalesas a los burdeles de la India para ser sometidas a esclavitud sexual. Los dueños de las discotecas de Thamel, el barrio más turístico de Katmandú, se aterrorizaban cada vez que veían llegar al “Príncipe Negro” -como era conocido-, siempre armado y acompañado por robustos guardaespaldas que causaban disturbios.

    El odio popular hacia Paras se vio alimentado por los fuertes rumores de que alentó personalmente a su primo, Birendra, para que realizara la masacre en el palacio Narayanhity de Katmandú y, de esta forma, ganar terreno para convertirse en rey. En efecto, Paras Shah se encontraba en el palacio en el momento de la matanza familiar pero se salvó milagrosamente, lo que alimentó las dudas de la población. Dado su historial, los nepaleses todavía sospechan que Paras participó de el complot para que su primo asesinara a casi toda la familia real.

    Después del baño de sangre, el padre de Shah, Gyanendra, asumió el cargo de rey y cuatro años más tarde tomó el poder absoluto, lo que provocó grandes protestas que finalmente lo obligaron a restaurar el parlamento. Los eslóganes que denunciaban al ampliamente al desagradable príncipe Paras aparecieron de manera prominente en las manifestaciones contra la coronación de su padre. Se rumoreaba que su familia le había pedido a menudo que controle su consumo de alcohol.

    Con toda su familia ya sin trono, tras la traumática coronación de Gyanendra, en diciembre de 2010 el príncipe fue detenido en Pohkara por intentar asesinar a tiros a Melanie Koirala , la hija del primer ministro nepalés, tras una discusión en la que acusó a la familia Koirala de conspirar para abolir la monarquía que anhelaba heredar. Su sueño no se cumplió: el acuerdo de paz de 2006 puso fin a la guerra civil entre el Estado y la guerrilla maoísta, y una Asamblea Constituyente aprobó en 2008 la proclamación de la República.

    El ex príncipe heredero se mudó a Singapur con su esposa, la princesa Himani, y sus tres hijos (el príncipe Hridayendra y las princesas Kritika y Purnika), pero mantiene una casa en Nepal y viaja de un lado a otro. Su esposa, que proviene de una familia principesca en la India, ha estado trabajando en favor de los desfavorecidos, pero las esperanza de que el príncipe se gane el favor de los manifestante pro monárquicos en la nación del Himalaya han desaparecido.

  • Miles claman por la restauración de la monarquía en Nepal para “salvar al país”

    La dinastía Shah fue expulsada del trono en 2008 pero, ante la corrupción gobernante, una parte de la población favorece su restauración. Varios partidos políticos los apoyan.

    Miles de personas estuvieron saliendo a las calles de las principales ciudades de Nepal para reclamar la restauración de la Monarquía, doce años después de que fuera proclamada la república. El último rey nepalí, Gyanendra, fue entronizado en 2001 tras la masacre que su hermano, el rey Birendra, y de prácticamente toda la familia real, inaugurando así etapa de retrocesos democráticos e irrupciones autoritarias. El impopular monarca fue derrocado en 2008.

    La dinastía Shah había reinado Nepal durante 240 años. Críticos del gobierno comunista que ahora ocupa el poder, el partido derechista Rastriya Prajatantra de Nepal (RPP), los grupos realistas y los miles de ciudadanos pro-monarquía de Katmandú y otras ciudades dijeron que están listos para intensificar las manifestaciones pidiendo la restauración de un estado hindú, o Rashtra, y de la monarquía constitucional, informó Asia Nikkei.

    Como respuesta, el Ministerio del Interior envió una directiva a 77 distritos en siete provincias de Nepal para sofocar las manifestaciones a favor de la monarquía, por la fuerza si es necesario, pese a lo cual los manifestantes dijeron que se mantendrán firmes: “Apoyamos a los realistas y nuestro movimiento continuará a pesar de la directiva del Ministerio del Interior. Si usan la fuerza, tomaremos represalias”, dijo Damodar Wagle, presidente de la organización juvenil RPP Bagmati.

    Nnumerosas protestas a favor de la restauración de la monarquía se vieron esporádicamente en los últimos 12 años, y la actual ola de manifestaciones comenzó a pequeña escala en junio en Katmandú. En medio de la pandemia de coronavirus, el débil desempeño del gobernante Partido Comunista de Nepal llevó a más grupos de derecha y nepalíes pro-monarquía a apoyar las manifestaciones y exigir que Nepal se convierta nuevamente en un estado hindú, informó el periódico Kathmandu Post.

    Gyanendra, último rey de Nepal, en su coronación (2011)

    En las últimas manifestaciones, se escucharon frases como “la monarquía debe volver para salvar al país”. El líder del Rastriya Shakti Nepal (RSN), Keshar Bahadur Bista, dijo que el rey Gyanendra “no tiene paralelo en la historia mundial, donde un monarca cedió silenciosamente el trono para darles una oportunidad a los líderes, pero lo que hicieron en los últimos 14 años fue entregarse a la corrupción y el saqueo desenfrenadamente”.

    “Nuestro objetivo es restablecer la monarquía y un estado hindú en Nepal. Recaudaremos el apoyo de las calles y también presionaremos por un referéndum basado en la constitución de 2015 al ganar las próximas elecciones generales”, dijo Damodar Wagle. Los manifestantes, sin embargo, no todos demuestran su apoyo al regreso al trono del rey Gyanendra Bir Bikram Shah Dev, que era visto como la reencarnación del dios Vishnú, ni de su hijo Paras Shah, dos figuras altamente impopulares. (monarquias.com)

  • Un antiguo palacio real, escenario de una masacre, revela los secretos de los reyes de Nepal

    Allí, en 2001 el príncipe Dipendra mató a su padre y buena parte de su familia, tragedia que marcaría el fin de la monarquía siete años después.

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