Los reyes de España, Felipe VI y Letizia, planifican para el próximo abril una visita de Estado a Países Bajos por invitación por el rey Guillermo-Alejandro y la reina Máxima, en lo que constituirá su primer viaje de este tipo al país desde el inicio de su reinado, hace casi 10 años.
El viaje del rey Felipe VI y la reina Letizia, planeado para los días 17 y 18 de abril, será la segunda ocasión que los reyes visitan Holanda, país al que realizaron su primera visita oficial a una monarquía europea en octubre de 2014, cuatro meses después de la proclamación del rey.
El gobierno español informó que los monarcas viajarán a los Países Bajos acompañados por el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. Se trata del 14° viaje de Estado que protagoniza Felipe de Borbón desde el inicio de su reinado.
Cómo será la visita de Estado de Felipe VI y Letizia a Países Bajos
Según el protocolo real, los monarcas españoles serán recibidos en la Plaza del Dam, ubicada frente al Palacio Real de Ámsterdam, por los reyes Guillermo Alejandro y Máxima, con quienes comparten generación y mantienen una relación de amistad.
El viaje de Estado de los reyes españoles implicará además la visita a los poderes del Estado neerlandés y un banquete estatal tradicionalmente ofrecido por el rey Guillermo Alejandro en el Palacio Real, en el que se espera que las mujeres luzcan las tiaras familiares.
En su primer viaje a Países Bajos en 2014, de una sola jornada de duración, el rey Felipe VI visitó el Palacio Noordeinde, donde celebró una reunión con los reyes de Holanda; después, visitó la sede del Senado, donde mantuvo una reunión con los presidentes de las dos cámaras, y por la tarde, se reunió con el primer ministro.
La última visita de Estado española a Países Bajos fue protagonizada por el rey Juan Carlos I y la reina Sofía en 2001, cuando fueron recibidos en La Haya por la reina Beatriz (quien abdicó al trono en 2013) y el entonces príncipe heredero, el príncipe Guillermo Alejandro de Orange, con su prometida, Máxima Zorreguieta.
Ubicado en el Bosque de La Haya, fue desde 1982 la residencia de la reina Beatriz, quien tras su abdicación en 2013 se mudó al pequeño castillo de Drakenstein. Después de la partida de Beatriz en 2014, el palacio no estuvo en uso durante varios años debido a las obras de renovación y restauración, que costaron en total 63,1 millones de euros, 30 millones más de lo planeado.
El palacio es un monumento nacional y está completamente protegido después de la renovación. Por ejemplo, hay catorce postes negros en frente de la entrada, hay puertas de vidrio de seguridad que pueden cerrar completamente la entrada y hay cámaras por todas partes alrededor del palacio, informó el diario holandés Algemeen Dagblad.
En los terrenos, la policía, los bomberos y otros servicios de emergencia realizaron un importante ejercicio a principios de diciembre para actuar en situaciones de peligro que puedan ocurrir mientras la familia real esté allí. Según el diario holandés Volkskraant, entre las instalaciones disponibles para la familia en Huis ten Bosch se encuetran un spa, un gimnasio, servicio de peluquería, una pista de tenis y una piscina.
La parte central de Huis Ten Bosch data del año 1645 y fue construida por encargo de la condesa Amalia van Solms, la esposa del príncipe gobernador Federico Enrique de Orange-Nassau. “La República, entonces todavía en guerra con España, estaba rodeada de reinos y principados”, explica el periodista Sander van Waldum. “Con el palacio a las afueras de La Haya, y en particular con el glorioso Oranjezaal, el titular de la ciudad quería demostrar que no le importaban las cabezas coronadas”.
La construcción del palacio comenzó en 1645, de la mano de Amalia van Solms.
El palacio real se había concebido como residencia de verano para esta pareja principesca, con el diseño de Pieter Post, pero su dueño no pudo disfrutar de su proyecto, ya que murió en 1647. Tras la muerte del príncipe, la viuda encargó a famosos pintores de la época que embellecieran el Salón Orange central para que sirviera de mausoleo en memoria de su marido. En 1733 el palacio pasó a manos del príncipe Guillermo IV de Orange, quien después de su matrimonio decidió añadir al edificio dos alas laterales, según el diseño de Daniel Marot.
En las siguientes décadas, el palacio fue embellecido y ampliado varias veces. En 1795, después de la revolución de Batavia, cayó en manos del estado y durante mucho tiempo el nuevo propietario no supo exactamente qué hacer con este residuo del reinado del rey. De esta forma, Huis Ten Bosch sirvió como prisión y, más tarde, como galería nacional e incluso como un burdel. En la época del dominio francés, el palacio sirvió de residencia oficial del funcionario jubilado Rutger Juan Schimmelpenninck y del rey Luis Napoleón y la reina Hortensia.
El Salón Orange, el más esplendoroso rincón de Huis Ten Bosch.
Al regresar los Orange en 1813, Huis Ten Bosch continuó siendo propiedad del Estado pero fue puesto a disposición del rey desde 1815. En el siglo XIX, Huis Ten Bosch fue principalmente residencia de verano de Sofía de Württenberg, esposa del rey Guillermo III y excepto por ella, los siguientes monarcas ignoraron el palacio: Guillermo III se fue a vivir al palacio de Het Loo después de su separación y la reina Guillermina también se estableció allí. La reina Juliana vivió en el palacio de Soestdijk.
La reina Beatriz vivió con su familia en Huis Ten Bosch desde 1981.
En 1899, se celebró en este palacio la primera conferencia mundial de la paz, por iniciativa del zar Nicolás II de Rusia. Durante la primera mitad del siglo XX, el palacio fue habitado varias veces durante poco tiempo por la familia real. En 1943, los nazis lo quisieron demoler para construir una zanja antitanques para defenderse de los ataques de los aliados, pero finalmente desistieron del intento. Solo fueron destruidas dos casas de servicio. Después de la liberación de Holanda, el palacio quedó absolutamente inhabitable, aunque por decisión de la reina Juliana sus jardines y algunos salones fueron restaurados con el objetivo de utilizarlos para recepciones oficiales.
LAS OBRAS DE RENOVACIÓN DEL PALACIO COSTARON 63,1 MILLONES DE EUROS.
La entonces princesa Beatriz y su marido alemán, Claus van Amsberg, vivieron con sus tres hijos -los príncipes Guillermo Alejandro, Johan Friso y Constantino- hasta 1981 en el castillo Drakensteyn en Laage Vuursche. Pero después de ser investida como reina, Beatriz se trasladó con su familia a la “Casa del bosque” que el gobierno había restaurado por completo para ellos. Desde entonces, es la residencia oficial de los reyes de Holanda.
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Bajo gélidas temperaturas, Guillermo Alejandro y Máxima patinaron en el lago de La Haya donde el entonces príncipe de Orange le pidió matrimonio a la economista argentina.
“Más de 20 años después, mismo lugar. ¡Disfrutando en el hielo!”, escribió el rey Guillermo Alejandro de Holanda en Instagram al postear una imagen en la que recrea la pedida de matrimonio que hizo a la reina Máxima.
Guillermo Alejandro -que firma el posteo de Instagram con las siglas WA– le pidió matrimonio a la argentina Máxima Zorreguieta en febrero de 2001 sobre un lago congelado ubicado dentro del palacio real Huis Ten Bosch, en La Haya.
El príncipe de Orange le entregó a Máxima un anillo de diamantes naranjas, el color emblemático de la Casa de Orange. Un mes más tarde, la reina Beatriz y el príncipe Claus anunciaron el compromiso de su heredero y la boda se celebró el 2 de febrero de 2002.
Al igual que los reyes, los holandeses sacaron sus patines para el hielo este mismo Día de los Enamorados (San Valentín), aprovechando el último día de fuerte frío, que heló parcialmente los canales del país, algo que no sucedía desde hacía tres años.
Decenas de patinadores se congregaron en el Prinsengracht, el icónico canal del centro de la capital holandesa, a pesar de que en algunas zonas el hielo fuera demasiado fino. También decenas de personas patinaron cerca de los molinos de Kinderdijk, inscritos en la lista de patrimonio mundial de la UNESCO.
Los aficionados al patinaje ya tomaron masivamente lagos y cursos de agua helados el sábado por todo el país, donde esta actividad, muy popular, cada vez se puede practicar menos. Algunas localidades cortaron incluso las carreteras para evitar multitudes.
Después de que Guillermo Alejandro y Maxima recibieran críticas por su escapada a Grecia, decidieron quedarse en casa en Navidad.
Los reyes de los Países Bajos, Guillermo Alejandro y Máxima, decidieron cancelar sus planes de viajar a Argentina en Navidad para evitar problemas después de que el primer ministro del país, Mark Rutte, pidió a los holandeses que no vayan al extranjero hasta mediados de enero.
En lugar de una Navidad en América del Sur, según informó un programa de la cadena holandesa RTL, los reyes y sus tres hijas se se quedarán durante las vacaciones de Navidad en el castillo Het Oude Loo, cerca de Apeldoorn.
Desde que se casaron en 2002, los reyes y sus tres hijas, las princesas Catalina-Amalia, Alexia y Ariana, pasan las vacaciones de fin de año con la familia Zorreguieta en la Patagonia argentina, en el país natal de la reina Máxima.
“No está claro si María del Carmen Cerruti Carricart tendrá la oportunidad de viajar a Holanda en su lugar. Máxima tendrá que prescindir de su país de origen, pero al menos la familia estaría unida por Navidad”, dijo el diario Schweizer Illustreirte, que recordó que la madre de la reina pasó cuatro meses en Holanda debido al forzado confinamiento mundial y las restricciones de viaje.
El pasado 21 de octubre, Guillermo Alejandro se disculpó tras haber sido obligado a interrumpir sus vacaciones familiares en Grecia ante el descontento de los holandeses, actualmente en “confinamiento parcial” para luchar contra la segunda ola del Covid-19. “Lamento haber traicionado vuestra confianza en nosotros, declaró el monarca, sentado junto a la reina Máxima, en un video difundido en Twitter.
Guillermo Alejandro admitió que fue “muy imprudente” al “no tener en cuenta el impacto de las nuevas restricciones en nuestra sociedad”, y precisó que le correspondió la decisión de interrumpir el viaje. El rey afirmó que tomó en cuenta la “intensa” reacción de sus compatriotas, que han sido instados a limitar al máximo sus desplazamientos.
En diálogo con MONARQUIAS.COM, el periodista Rick Evers dice que las polémicas vacaciones reales dañaron la percepción pública de la Casa de Orange y se pregunta si realmente el gobierno es responsable o si el rey rechazó las advertencias.
El asunto de las vacaciones de la familia real holandesa en Grecia, mientras su país teme la llegada de una segunda y más letal ola de la pandemia de Covid, shockeó a los holandeses al punto de que los monarcas tuvieron que pedir disculpas públicamente en un dramático discurso.
En diálogo exclusivo con MONARQUIAS.COM, el periodista holandés Rick Evers, expertos en asuntos de la realeza, reconoce fue “una semana extraña” que dañó la percepción pública de la Casa de Orange y se pregunta si realmente el gobierno es responsable de la actitud de la familia realidad o “fue el rey quien rechazó su consejo y eligió volar a Grecia”.
“Antes de que comenzaran las vacaciones, el gobierno aconsejó a todos que se quedaran en casa y no viajaran al extranjero. Salga de su casa únicamente para los viajes necesarios (trabajo, hospital, comestibles…)”, explicó Evers.
En su mensaje de este miércoles, junto a la reina Máxima, Guillermo Alejandro explicó que tomó en cuenta la “intensa” reacción de sus compatriotas, que han sido instados a limitar al máximo sus desplazamientos. Un día antes, la sociedad holandesa había reaccionado con ira después de que el gobierno reconociera que no toda la familia real regresó al país cuando se anunció, sino que la princesa heredera Amalia y la princesa Alexia se quedaron en Grecia por falta de pasajes de avión.
“Fue muy extraño que el rey y la reina decidieran volar a la casa de su familia en Grecia” después de las advertencias del gobierno, afirma Evers. “Se podría decir: vuelan con su ‘propio’ avión (es el avión del gobierno, también para los ministros) y se quedan en su propia casa, en lugar de ir a un hotel y restaurantes. Pero puedes imaginar que siempre hay otros involucrados: conductores, seguridad, pilotos, tripulantes de aerolíneas, personal de Grecia en la casa. Como jefe del gobierno, el rey dio un mal ejemplo al pueblo”.
“Lo que hizo que la situación fuera extraña fue que el portavoz de la casa real y el viceprimer ministro dijeron que no sabían sobre el viaje”, dijo Evers en un correo electrónico.
Tras criticarse duramente la noticia de que la familia real vacacionaba en Grecia, los reyes “decidieron volar de regreso al día siguiente con un vuelo regular de KLM”, relató el experto. “El primer ministro asumió su responsabilidad, ya que él siempre es responsable de lo que hacen el rey y los miembros de la Casa Real. ¿Pero era él realmente responsable, o fue el rey quien rechazó su consejo y eligió volar a Grecia? Probablemente nunca lo sabremos”.
La noticia de que las princesas Amalia y Alexia se quedaron en Grecia causó otra “tormenta” en las redes sociales, admite Rick Evers. “El rey y la reina no pudieron imaginar lo que sucedería en el país”. Los holandeses “estaban muy conmocionados por eso”.
“La gente podría pensar que Guillermo Alejandro y Máxima son bastante normales, y podrían ser tus vecinos o amigos, esta situación demostró que hay una gran distancia entre los reyes y su gente. ¿No entendían la situación del país, donde todos los restaurantes tuvieron que cerrar, se pedía a la gente que se quedara en casa y también se cancelaban los juegos deportivos?”, cuestionó.
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“Lamento haber traicionado vuestra confianza en nosotros”, declaró el rey, sentado junto a la reina Máxima, en un video difundido en las redes sociales.
El rey Guillermo Alejandro de Holanda se disculpó públicamente este miércoles 21 de octubre tras haber sido obligado a interrumpir sus vacaciones familiares en Grecia ante el descontento de los holandeses, actualmente en “confinamiento parcial” para luchar contra la segunda ola del Covid-19.
“Lamento haber traicionado vuestra confianza en nosotros”, declaró el monarca, sentado junto a la reina Máxima, en un video difundido en las redes sociales por el Palacio real.
Guillermo Alejandro, de 53 años, admitió que fue “muy imprudente” “no tener en cuenta el impacto de las nuevas restricciones en nuestra sociedad”, y precisó que le correspondió la decisión de interrumpir el viaje.
“Me dirijo a ustedes con pesar. Nuestro viaje a Grecia ha provocado fuertes reacciones de muchos holandeses”, dijo el monarca. “A pesar de que el viaje estuvo en línea con las regulaciones, fue muy imprudente no tomar en cuenta el impacto de las nuevas restricciones en nuestra sociedad”.
Según Guillermo Alejandro, él y la reina tomaron la decisión de regresar. “No deberíamos haber ido”, afirmó.
El mensaje se grabó este miércoles por la mañana en el Palacio Huis ten Bosch. El rey dijo que desde el inicio de la crisis del coronavirus, la familia hizo todo lo posible por “encontrar un espacio dentro de los límites de las restricciones y estar allí tanto como sea posible para todos los que buscan apoyo en tiempos inciertos”.
“Es un momento difícil para todos. Un tiempo de carencias, limitaciones y preocupaciones. Del miedo, la ira y la inseguridad también. Hemos escuchado las conmovedoras historias en muchos encuentros, en persona y digitalmente. Sentimos un vínculo contigo y con todas aquellas personas que han sido afectadas directa o indirectamente”, afirmó.
La pareja real dijo que continuarán trabajando en la lucha contra el coronavirus en su país, donde desde la aparición de la enfermedad se registraron oficialmente 244.391 casos positivos, con 6.814 fallecimientos, según las últimas cifras oficiales.
El trabajo de la familia real estará orientado, dijo el monarca, “a que todos en nuestro país puedan retomar la vida normal lo antes posible”. “Eso es ahora lo más importante y continuaremos haciéndolo lo mejor que podamos. Estamos involucrados, pero no somos infalibles”.
En estado de shock
La familia real acortó el sábado sus vacaciones, un día después de haber llegado a Grecia. Afirma que tomó en cuenta la “intensa” reacción de sus compatriotas, que han sido instados a limitar al máximo sus desplazamientos.
El asunto pareció cerrado pero el martes volvió a hablarse del tema después de que el gobierno admitiera que no toda la familia real regresó apresuradamente a Holanda, sino que la princesa heredera Amalia y su hermana menor, Alexia, se quedaron unos días más en Grecia porque la familia no consiguió pasajes de avión para todos.
“Esto causó más conmoción, porque el Servicio de Información del Gobierno y el Primer Ministro Rutte no le habían dicho que las princesas se habían quedado”, dijo el periodista Jeroen Schmale.
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En una semana de asueto, los reyes Guillermo Alejandro y Máxima habían pasarla con su familia en Kranidi, en la península de Peloponeso, donde poseen una villa.
El primer ministro de los Países Bajos, Mark Rutte, se vio forzado a hacer un mea culpa tras la tormenta que estalló contra los soberanos holandeses que partieron de vacaciones a Grecia a pesar de las últimas medidas anti-Covid implementadas por el gobierno que desaconsejaban, entre otras cosas, los viajes innecesarios. Rutte admitió que estaba al tanto de los planes del rey Guillermo Alejandro y la reina Máxima y no intervino.
“Me equivoqué”, dijo el premier, quien recientemente introdujo un bloqueo parcial en el país frente a un nuevo aumento de casos de coronavirus. En una carta al parlamento, el primer ministro reconoció que “se dio cuenta demasiado tarde de que” la fiesta real no estaba en línea con las nuevas medidas” frente a la pandemia. En Países Bajos, el primer ministro es responsable de las actuaciones del rey y los miembros senior de la Casa Real.
Los miembros de la familia real holandesa volaron a Grecia a bordo de un avión del gobierno, pero debido a la controversia interrumpieron las vacaciones y regresaron a Holanda en un vuelo programado de KLM. En una semana de asueto en Países Bajos y los reyes Guillermo Alejandro y Máxima habían pasarla con su familia en Kranidi, en la península de Peloponeso, donde poseen una villa.
Las críticas desatadas por el viaje fueron feroces, porque el propio Ejecutivo había pedido mesura a la población “y desplazarse lo menos posible”. “Cancelamos nuestra vacaciones. Hemos visto la reacción de la gente plasmada en la presa, y es intensa y nos afecta”, dijeron los monarcas en una nota. Y luego acotaron que no quieren que haya dudas sobre “la necesidad de observar las medidas de seguridad para combatir la covid-19, y una polémica como la de estas vacaciones no tiene cabida aquí”.
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Los reyes Guillermo Alejandro y Máxima suspendieron abruptamente su viaje mientras Europa mira con extrema preocupación el aumento de casos de Covid.
El rey Guillermo Alejandro de los Países Bajos y su familia cancelaron abruptamente sus vacaciones en Grecia este viernes 16 de octubre. Lo anunciaron en un comunicado de prensa después de las críticas reacciones que el viaje despertó en su país porque el descanso iba a desarrollarse mientras aumentan los casos de Covid en Europa, en lo que posiblemente sea la segunda ola -incluso más grave que la primera- de la actual pandemia.
El monarca, la reina Máxima y sus hijas Catalina Amalia, Alexia y Ariana planeaban iniciar hoy su viaje a Grecia y hospedarse en su casa veraniega, ubicada en el área donde la pandemia de Covid azota más fuertemente. El viaje se iniciaría precisamente días después de que el primer ministro Mark Rutte pidiera a los holandeses que permanezcan en los Países Bajos tanto como sea posible durante las vacaciones de otoño debido al preocupante aumento de casos.
Grecia, con una población de unos 11 millones de habitantes, registró casi 24.000 infecciones por el nuevo coronavirus y más de 480 muertes desde febrero. Las autoridades griegas intentan evitar un nuevo confinamiento en Atenas, donde se concentran la mayoría de los casos. La región de Kozani, en el norte de Grecia, con una población de unas 150.000 personas, se ve sometida a un nuevo confinamiento a partir del viernes, tras la aparición de decenas de nuevos casos en octubre.
“Cancelaremos nuestras vacaciones”, escribió el rey en el comunicado. “Vimos las reacciones de la gente a los informes de los medios. Son intensos y nos afectan. No queremos dejar ninguna duda al respecto: para contener el virus Covid-19, es necesario seguir las reglas. La discusión que siguió a nuestras vacaciones no contribuye a eso”, reconoció el rey, citado por la cadena NRC.
Horas antes, varios parlamentarios, tanto de la coalición gobernante como de los partidos de oposición, reaccionaron descontentos por las vacaciones reales. El partido progresista D66 dijo que encontraba la decisión de la familia real “imprudente e incomprensible” mientras el líder del partido de izquierda GroenLinks habló de “una señal realmente incorrecta” y pidió una aclaración del primer ministro, responsable constitucional de las acciones de los miembros de la Casa Real.
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El gasto y los costos anuales de la familia real holandesa se someterán a una revisión después de que la oposición del gobierno pidiera más transparencia.
La princesa Amalia comenzará a recibir una considerable asignación, que consiste en 1,6 millones de euros, lo que despertó amplias quejas de partidos opositores.
El primer ministro holandés Mark Rutte cedió a las demandas de la oposición, a pesar de calificarlas de “populista”. Después de que un partido oposición opositor pidiera una auditoría quinquenal del presupuesto estatal destinado a la Casa Real, el Gobierno acordó proporcionar detalles “extensos” sobre los gastos y las necesidades financieras del rey Guillermo Alejandro y su familia antes de fin de año.
Sin embargo, Rutte dijo que dejar el Parlamento para discutir y auditar estos gastos probablemente conduciría a un debate que fácilmente podría caer en el ámbito populista. “Tenemos que tener cuidado con una discusión que rápidamente se vuelve populista. Nunca se va a poner de acuerdo sobre la cantidad”, afirmó. Cualquiera que sea el salario que reciban los miembros de la realeza, agregó, algunos parlamentarios aún lo considerarían “injusto”, informó RTL News.
En los últimos años, la Casa de Orange-Nassau recibió entre 40 y 42 millones de euros de los contribuyentes. El próximo año, se espera que el presupuesto real aumente en un cinco por ciento, a 47.5 millones de euros. Este aumento en el gasto de la realeza se produce cuando el poder adquisitivo del ciudadano medio en los Países Bajos ha crecido solo en un 0,8 por ciento. Y el aumento de los costos no cubrirá todo el gasto público de la Familia Real, ya que el presupuesto no toma en cuenta las visitas de estado, el mantenimiento de palacios y el costo de la seguridad.
Según el presupuesto del próximo año, el rey Guillermo Alejandro recibirá 998.000 euros, además de 5,1 millones de euros en asignaciones oficiales para su personal y gastos. Su esposa, la reina Máxima, recibirá 1,1 millones de euros, mientras la ex monarca Beatriz, que abdicó al trono en 2013, recibirá 1,7 millones de euros.
Además, después de cumplir 18 años en abril próximo, la heredera al trono, la princesa Catalina Amalia, también comenzará a recibir una considerable asignación, que consiste en 1,6 millones de euros, incluido un salario de 300.000 euros. El parlamentario laborista holandés Attje Kuiken, que reclama más transparencia sobre el dinero público entregado a la Casa Real, bromeó sobre la suma increíble que la princesa tiene derecho a recibir: “Es una generosa beca de estudios. Quizás sea muy relevante, quizás sea muy útil, pero me gustaría saber en qué se basa… y si todavía encaja en el tiempo actual”.
Mark Rutte dijo que esta asignación era apropiada, dado el estado y el destino de Catalina Amalia, quien necesitará aprender a administrar sus fondos, y es justo que comience a desarrollar independencia financiera al llegar a la edad adulta. “Ella no es una chica cualquiera de 18 años. Ella es la Princesa Heredera. Sin duda, todo esto se ha dejado de lado con mucha sensatez, de manera que le permita crear su propia secretaría y su propio personal”, afirmó.
Ronald van Raak, un diputado del Partido Socialista, desafió a Rutte, preguntándole si se considera económicamente independiente a pesar de ganar mucho menos que la princesa de Orange, a lo que el primer ministro respondió: “Sí, lo soy, pero puedo ganar mi propio dinero antes y después de esto. El rey Guillermo Alejandro y Amalia no tienen eso”.
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El rey de los Países Bajos representa un papel principal en la apertura oficial del año parlamentario, que tiene lugar cada tercer martes de septiembre en la ciudad de La Haya y es conocido como el “Día del Príncipe”.
Este año, sin embargo, el rey Guillermo Alejandro se verá obligado a modificar ciertos puntos del protocolo con motivo de la pandemia del coronavirus. La necesidad de distanciamiento social entre los asistentes hizo que el Parlamento holandés cambiara el escenario tradicional de la ceremonia del Ridderzaal (Salón de los Caballeros), ubicado en el Binnenhof o sede parlamentaria, a la Grote Kerk de La Haya, una catedral de más de 300 añosde antigüedad que ofrece un espacio más amplio.
Tradicionalmente, los reyes se traslada en un carruaje de caballoss al Binnenhof, donde se celebra la asamblea conjunta de los Estados Generales. Allí, el rey pronuncia el Troonrede, o Discurso del Trono, en presencia de los miembros de las dos cámaras parlamentarias. Su discurso es una exposición de las intenciones políticas del gobierno para el año siguiente.
Este año, sin embargo, el gobierno optó por cambiar radicalmente el operativo, suprimiendo tanto el desfile de carruajes como el saludo desde el palacio con el objetivo de evitar la aglomeración de multitudes. La Municipalidad de La Haya ha pedido a la gente que no vaya a la ciudad este martes 15 de septiembre y que siga el Discurso del Trono de una manera diferente, por ejemplo a través de la televisión o en internet.
El cambio de planes de la ceremonia implicó que los tronos del rey y la reina fueron trasladados hasta allí el fin de semana por una empresa especializada en el transporte de arte. Normalmente unas mil personas asisten al Ridderzaal para escuchar el discurso del rey, pero esta vez solo se permitirá la presencia de un total de 270 e, entre ministros del gobierno y legisladores, que se sentarán una distancia personal de metro y medio.
El ceremonial militar también se redujo, ya que de los más de 2.500 soldados y agentes a lo largo de la ruta, “quedan unas pocas docenas” y solo se establecerá una guardia de honor con una banda de música del Ejército, según informó el diario holandés RNC. Se trata de la primera vez desde 1904, con la excepción de los años de ocupación nazi, que la ceremonia no tendrá lugar en el Binnenhof, sede de los Estados Generales y el gobierno.