Etiqueta: Laurent de Belgica

  • Clement Vandenkerckhove, otro hijo “bastardo” en la realeza belga: ¿será nombrado príncipe?

    En un desarrollo que ha captado la atención de los medios belgas, el príncipe Laurent, hermano del rey Felipe, ha reconocido formalmente su paternidad biológica sobre Clement Vandenkerckhove, un joven de 25 años nacido de una relación extramatrimonial con la presentadora y cantante flamenca Iris Vandenkerckhove, conocida como Wendy Van Wanten.

    “Reconozco ser el padre biológico de Clement Vandenkerckhove”, escribió Laurent. “En los últimos años hemos tenido conversaciones abiertas y honestas sobre esto”, agregó el príncipe, quien describió su anuncio público como el resultado de un “camino tomado” en conjunto con su hijo.

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    Clement Vandenkerckhove, nacido en 2000, se crió en un ambiente familiar estable en Flandes, bajo el cuidado de su madre y su padrastro, Frans Vancoppenolle, a quien consideraba como su figura paterna durante la infancia. Iris Vandenkerckhove, una destacada personalidad en la televisión flamenca que comenzó su carrera como modelo en la década de 1980, sostuvo una relación apasionada pero efímera con el príncipe Laurent en los años 1990, un período marcado por desafíos personales para el príncipe.

    Aunque rumores persistían desde hace años, respaldados por similitudes físicas y el apellido materno, no fue hasta recientemente que se oficializó el reconocimiento. Clement ha manifestado en entrevistas su interés en forjar un lazo personal con su padre biológico, declarando: “Solo quiero ir a tomar una cerveza con mi papá”, en una transmisión de la cadena VTM que coincidió con el anuncio.

    La relación con Wendy Van Wanten se remonta a mediados de los años 90, cuando se conocieron en la Semana de la Moda de París.
    LAURENT Y WENDY. La relación con Wendy Van Wanten se remonta a mediados de los años 90, cuando se conocieron en la Semana de la Moda de París.

    Este caso ha suscitado reacciones inmediatas en la prensa belga. El periodista Marc Danneels, en Le Soir, señala que indicios como el parecido físico y el nombre familiar eran evidentes, por lo que el resultado no resulta sorprendente. El abogado Marc Uyttendaele, especialista en derecho familiar, ha indicado que el reconocimiento se circunscribe por el momento al ámbito biológico, sin detallar procedimientos legales adicionales que pudieran modificar el estatus de Clement.

    Respecto a las posibilidades de obtener un título nobiliario o herencia real, expertos como el constitucionalista Christian Behrendt, citado en Sudinfo, sostienen que Clement no ingresará en la línea de sucesión al trono belga, ya que la monarquía belga limita tales derechos a descendientes legítimos en la línea principal. Además, no se anticipa su participación en eventos oficiales, como el Día Nacional de Bélgica, dado que el reconocimiento no conlleva automáticamente la integración en la familia real ampliada.

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    El episodio establece paralelismos notables con el caso de Delphine Boël, quien en octubre de 2020 fue reconocida como hija legítima del rey emérito Alberto II tras una extensa disputa judicial ante la Corte de Apelación de Bruselas. Delphine, ahora princesa de Bélgica y portadora del apellido Saxe-Coburgo, obtuvo no solo el reconocimiento de paternidad, sino también derechos nobiliarios, aunque sin acceso a la sucesión al trono ni a dotaciones financieras reales sustanciales. 

    En ambos casos, se trata de hijos extramatrimoniales de miembros de la realeza belga, revelados en la edad adulta y impulsados por la búsqueda de identidad familiar. No obstante, mientras Delphine inició acciones legales en 2013 para reclamar su estatus —incluyendo el título de princesa y la inclusión en homenajes reales—, el reconocimiento de Clement parece derivar de una decisión voluntaria por parte del príncipe Laurent, sin señales iniciales de controversias judiciales. Periodistas de La Libre Belgique han enfatizado que, al igual que en el asunto Boël, subsisten secretos en las dinámicas familiares reales, pero la resolución de Delphine ha establecido un precedente para que descendientes reconocidos accedan a títulos honoríficos sin alterar la sucesión constitucional.

    Wendy van Wanten
    El príncipe Laurent, hermano menor del rey Felipe, ha reconocido públicamente ser el padre biológico de Clément, el hijo de 25 años de la popular cantante y modelo belga Wendy Van Wanten.

    Este reconocimiento de Clement Vandenkerckhove se inscribe en una larga tradición de hijos ilegítimos en la realeza belga, que ha marcado la historia de la dinastía Saxe-Coburgo desde sus inicios. El rey Leopoldo I, fundador de la monarquía belga (1831-1865), mantuvo una relación con Arcadie Claret, con quien tuvo al menos dos hijos ilegítimos: Georges-Frédéric von Eppinghoven (nacido en 1849) y Arthur von Eppinghoven (nacido en 1852), y posiblemente una tercera descendiente, según relatos históricos. Leopoldo I los reconoció de manera indirecta al casar a Arcadie con un oficial para legitimar su estatus, aunque no integrarlos en la línea sucesoria. 

    Su sucesor, Leopoldo II (1865-1909), conocido por su controvertida gestión del Congo, tuvo una vida privada tumultuosa que incluyó hijos ilegítimos con Blanche Delacroix, baronesa de Vaughan: Lucien (1906-1948) y Philippe (1907-1914). Estos fueron reconocidos en su testamento, pero sin derechos reales, y se mencionan revelaciones adicionales sobre su intimidad en investigaciones históricas recientes. En cuanto a Alberto I (1909-1934), existen rumores persistentes de paternidades ilegítimas, aunque sin detalles confirmados en fuentes periodísticas, aludiendo a posibles descendientes no reconocidos que han sido tema de biografías y debates históricos. 

    Leopoldo III (1934-1951), por su parte, enfrentó alegaciones de una hija ilegítima, Ingeborg Verdun (nacida en 1940), fruto de una relación con la patinadora Liselotte Landbeck; aunque nunca fue reconocida oficialmente, Ingeborg ha expresado públicamente el impacto en su vida, sin lograr avances legales significativos. Finalmente, Alberto II (1993-2013) es el caso más reciente antes de Clement, con Delphine como hija extramatrimonial reconocida judicialmente en 2020, tras un proceso que incluyó pruebas de ADN y que ha redefinido el tratamiento de tales descendientes en el contexto constitucional belga.

    (Artículo original de Monarquias.com)

  • Laurent de Bélgica reconoció paternidad de Clément, hijo de la cantante Wendy Van Wanten, tras décadas de rumores

    El príncipe Laurent, hermano menor del rey Felipe, ha reconocido públicamente ser el padre biológico de Clément, el hijo de 25 años de la popular cantante y modelo belga Wendy Van Wanten. La revelación pone fin a más de dos décadas de especulaciones que han rodeado a la familia real belga.

    El príncipe Laurent, de 61 años, ha confirmado su paternidad en un contexto de rumores persistentes que datan del año 2000, cuando Wendy Van Wanten dio a luz a Clément. Según fuentes periodísticas belgas, Van Wanten, cuyo nombre real es Iris Vandenkerckhove, ha mantenido el misterio sobre la identidad del padre durante todos estos años, alimentando así las conjeturas que apuntaban directamente al príncipe.

    Un príncipe controvertido y una relación prohibida

    La relación con Wendy Van Wanten se remonta a mediados de los años 90, cuando se conocieron en la Semana de la Moda de París.
    La relación con Wendy Van Wanten se remonta a mediados de los años 90, cuando se conocieron en la Semana de la Moda de París.

    El príncipe Laurent, con frecuencia apodado por la prensa como el “enfant terrible” de la familia real belga, nació en 1963 como el hijo menor del rey Alberto II y la reina Paola. Su vida ha estado marcada por escándalos financieros, como el uso indebido de fondos de la Marina belga para reformar su villa en 2006, que su padre tuvo que reembolsar, o la inclusión de gastos personales en sus reembolsos estatales en 2014, lo que generó presiones políticas para que devolviera el dinero.

    Además, el príncipe Laurent ha protagonizado incidentes diplomáticos, como visitas no autorizadas a líderes extranjeros, incluyendo un viaje privado a Congo en 2011 y contactos con diplomáticos angoleños y srilanqueses, que han tensado las relaciones diplomáticas de Bélgica. 

    Laurent también ha lidiado con problemas personales y de salud mental. En un documental emitido en 2023, se reveló que su madre, la reina Paola, buscó ayuda para él en el sacerdote francés Guy Gilbert, quien se convirtió en una figura paterna para el príncipe durante sus dificultades emocionales en la juventud, marcadas por un entorno familiar carente de afecto.

    Wendy van Wanten
    El príncipe Laurent, hermano menor del rey Felipe, ha reconocido públicamente ser el padre biológico de Clément, el hijo de 25 años de la popular cantante y modelo belga Wendy Van Wanten.

    A pesar de estas controversias, Laurent es descrito como un padre dedicado a sus tres hijos legítimos –Louise, Nicolas y Aymeric– nacidos de su matrimonio en 2003 con la británica Claire Coombs, una unión que él mismo bendijo Gilbert y que ha resistido rumores de crisis matrimoniales.

    La relación con Wendy Van Wanten se remonta a mediados de los años 90, cuando se conocieron en la Semana de la Moda de París. Van Wanten, una figura prominente en la escena musical y televisiva flamenca, era considerada una de las solteras más codiciadas de Bruselas en esa época.

    Su romance con Laurent fue serio y apasionado, pero enfrentó la oposición del rey Alberto II, quien la veía como inapropiada para integrarse en la realeza debido a su origen plebeyo y su carrera en el entretenimiento ligero. Fotos de la pareja en eventos sociales, como una tomada en Bruselas en 1996, han circulado ampliamente, alimentando la narrativa de una conexión romántica.

    Clément, el hijo de 25 años de la popular cantante y modelo belga Wendy Van Wanten
    Clément, el hijo de 25 años de la popular cantante y modelo belga Wendy Van Wanten

    Los rumores sobre la paternidad surgieron inmediatamente después del nacimiento de Clément en agosto de 2000. Factores como el nombre del niño, que coincide con el de la Villa Clémentine (residencia de Laurent en Tervuren), y las declaraciones vagas de Van Wanten sobre “tiempos divertidos” compartidos con el príncipe, intensificaron las especulaciones.

    Publicaciones belgas y británicas han insinuado repetidamente que Clément podía ser hijo ilegítimo de Laurent, aunque el príncipe lo negó en su momento y Van Wanten mantuvo el silencio sobre la identidad del padre biológico.

    Durante años, las partes involucradas desmintieron las alegaciones. En 2021, Clément, entonces de 21 años, apareció en un programa de televisión de la VRT donde calificó los rumores como “una fábula” y “mágicos”, pero insistió en que no le interesaban y que no lo perseguían. Afirmó que su padre era Frans, el esposo de Van Wanten desde 2007, y que no fluía “sangre azul” por sus venas.

    El príncipe Laurent de Bélgica
    El príncipe Laurent de Bélgica con su esposa, la princesa Claire, y sus hijos: Luisa, Nicolás y Aymeric.

    Van Wanten, por su parte, explicó que dejaba la decisión de responder a su hijo, sin negar ni confirmar nada directamente. A pesar de estas declaraciones, las especulaciones persistieron en la prensa belga, con artículos que destacaban similitudes físicas entre Clément y Laurent, y reavivando la historia en contextos como documentales sobre la vida del príncipe. En 2023, un documental sobre Laurent volvió a mencionar su romance con Van Wanten, subrayando cómo esta relación fue un punto de inflexión en su vida de soltero.

    Este 9 de septiembre, el príncipe Laurent ha roto el silencio al reconocer su paternidad biológica, según anunció la prensa belga. Aunque no se han proporcionado detalles sobre las circunstancias que llevaron a esta admisión –posiblemente pruebas de ADN o una decisión personal–, la noticia llega en un momento en que Laurent ha enfrentado otros desafíos, como su reciente derrota legal en 2025 para reclamar beneficios de seguridad social además de su asignación real de aproximadamente 300.000 euros anuales.

    Esta revelación podría tener repercusiones en la imagen de la monarquía belga, ya marcada por escándalos pasados, como el reconocimiento en 2020 de la princesa Delphine como hija ilegítima del rey Alberto II.

    Aunque Clément, ahora de 25 años, no tendría derechos sucesorios directos –dado que Laurent no es el heredero principal y el niño nació fuera del matrimonio–, el reconocimiento podría abrir puertas a cuestiones legales sobre herencia o apoyo financiero. Por ahora, ni el Palacio Real ni Van Wanten han emitido declaraciones oficiales adicionales. Sin embargo, esta admisión cierra un capítulo que ha intrigado a la prensa belga durante un cuarto de siglo.

    (Artículo original de Monarquias.com)

  • Laurent de Bélgica volvió a lamentar su dependencia financiera: “Debí casarme con un multimillonario”

    El príncipe Laurent de Bélgica, hermano del rey Felipe, afirmó que fue boicoteado por la casa real y reconoció que su vida “no ha sido un lecho de rosas” después de lamentarse porque su esposa, la princesa Claire, no recibe una subvención estatal.

    “Parezco alguien que nunca está satisfecho y siempre tiene problemas. Un verdadero dolor de cabeza. Pero no. Lucho por los valores básicos”, dijo Laurent, de 60 años.

    “Mi esposa debería poder beneficiarse de la dotación real, como todos los demás”, reclamó en la entrevista, publicada en el periódico belga “SudInfo”.

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    El príncipe, hijo menor del rey Alberto II y la reina Paola, se ha quejado reiteradas veces de la familia real y del gobierno porque su esposa, con la que se casó hace veinte años, no recibe una parte del presupuesto real.

    El año pasado, el príncipe Laurent afirmó dramáticamente que tenía miedo de que su esposa y sus tres hijos -la princesa Luisa, de 20 años, y los príncipes Nicolás y Aymeric, de 18tuvieran problemas financieros si él moría repentinamente.

    En una anterior entrevista, Laurent de Bélgica admitió que no tiene nada que dejarle a su familia “si muriera mañana”. “Si muero mañana, mi esposa y mis hijos no recibirán ni un centavo. No es normal, ¿verdad?”, se lamentó.

    El príncipe Laurent de Bélgica
    El príncipe Laurent de Bélgica es el hijo menor del rey Alberto II, quien abdicó al trono en 2013, y de la reina Paola.

    El príncipe Laurent de Bélgica busca seguridad para su esposa y sus hijos: “Recibo la subvención porque me impiden hacer otro trabajo”

    En la nueva entrevista, el príncipe Laurent comparó su situación con la de su hermana mayor, la princesa Astrid, cuyo esposo, el archiduque Lorenz de Austria-Este tampoco recibe una dotación estatal. “Astrid se casó con alguien de buena ascendencia”

    “Debería haberme casado con un multimillonario. Entonces no habría tenido ningún problema con las regulaciones. Pero no me gusta el dinero y me casé con una mujer que amaba”, afirmó Laurent.

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    “Tengo un instrumento de trabajo (una organización sin fines de lucro con la que quería plantar bosques en Libia, entre otras cosas, pero hay juicios en curso por el proyecto fallido, ed.). Y puedo darle un trabajo a mi esposa con eso”, explicó. 

    Y agregó: “Pero para que esta herramienta vuelva a funcionar, el gobierno debe implementar las decisiones de los tribunales. Pero eso no sucede. No somos reconocidos. Estoy desconcertado por esta situación. Pero seguiré luchando por los derechos de mi esposa y nuestros hijos”.

    El príncipe Laurent recibe una subvención anual de 366.000 euros, pero asegura que le molesta tener que rendir cuentas de gran parte de ese dinero: “Tampoco recibo esos 366.000 euros en efectivo: “Las personas que desarrollaron esta ley no están sujetas a este tipo de rigor. Eso me parece bastante repugnante”.

    El príncipe Laurent de Bélgica
    El príncipe Laurent de Bélgica con su esposa, la princesa Claire, y sus hijos: Luisa, Nicolás y Aymeric.

    Laurent también afirma que nunca pidió su dotación real y que preferiría trabajar independientemente de su trabajo en la casa real: “¿Pedí esta asignación? No. No la quería en absoluto, pero la recibo porque me impiden hacer otro trabajo. ¿Cómo reaccionarías si no te permitieran trabajar?”

    “Algunas personas pueden estar felices con esto, pero para mí ese no es el caso. Si la gente me entendiera, sabrían por qué lucho para que mi familia actúe de manera sostenible”, sostuvo el príncipe. 

    Y lamentó: “Si hubiera podido darle un trabajo a mi esposa, ella tendría un salario que le permitiría vivir una vida digna cuando yo ya no esté. Esa es mi visión como esposo y padre, esos son mis valores. Tengo alma de emprendedor”.

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    El príncipe vuelca todo su enojo en la clase política: “No quiero tachar a todos los políticos con el mismo pincel, porque también conozco a algunos simpáticos. Pero en general estoy de muy mal humor”, aseguró. 

    En la entrevista con Sudinfo, el príncipe Laurent también recordó que no pudo terminar su carrera de veterinario porque dos personas lo “boicotearon”.

    “No voy a recordar mi pasado, pero dos personas se opusieron a mí. Un día decidí quitar este bloqueo porque ya había tenido suficiente. Mi vida no ha sido un lecho de rosas. Soy el único de todas las familias reales que piensa de esta manera. Y los conozco a casi todos. Hay pocos príncipes que se oponen como yo. De hecho, no conozco ninguno”, dijo.

    Consultado sobre quiénes fueron las personas que impidieron que mantuviera una carrera laboral independiente de la casa real, el príncipe Laurent señaló al exfuncionario Jacques van Ypersele, jefe de gabinete del rey Balduino y de Alberto II.

    “No me molestó ni un poco, fue brutal. Afortunadamente, eso quedó atrás. Toda mi vida he estado en la frontera entre el sistema arcaico de mi familia y la vida moderna. Me alegro que mis hijos no tengan que pasar por esto. Se volverían locos”, finalizó.

  • Fondos libios congelados: nuevo golpe al reclamo de 44 millones de euros de Laurent de Bélgica

    Naciones Unidas rechazó el descongelamiento de fondos otorgados por el gobierno de Muammar Khadaffi a favor de una ONG del hermano del rey Felipe.

    El comité de sanciones de Naciones Unidas rechazó descongelar los fondos libios a favor de la deuda a una organización ecológica del príncipe Laurent de Bélgica, deuda que viene reclamando desde hace años.

    La información fue difundida este lunes por el diario belga Le Soir, que indicó que el 29 de enero, un comité ministerial envió una notificación a Naciones Unidas con miras al descongelamiento de estos fondos colocados en Bélgica y bloqueados desde 2011 debido a las sanciones internacionales decretadas contra Libia.

    La organización sin fines de lucro Global Sustainable Development Trust (GSDT), del príncipe Laurent, exige el pago de 44 millones de euros por un proyecto de reforestación abortado en Libia antes de la Primavera Árabe tras el fallo a favor del Tribunal de Apelación en 2014.

    La justicia belga ya había dictaminado en 2014 que el Fondo de Desarrollo Sostenible Global del Príncipe Laurent (GSDT) tenía derecho a recibir los US$ 44 millones que se le adeudan.

    “El hermano menor del rey se quejó en varias ocasiones de que no contaba con el apoyo del Estado belga en sus intentos de recuperar esta deuda de las autoridades libias, a diferencia de otras empresas que fueron compensadas”, indica la prensa belga.

    La justicia belga ya había dictaminado en 2014 que el Fondo de Desarrollo Sostenible Global del Príncipe Laurent (GSDT) tenía derecho a recibir lo que le adeudan, pero no se tomó ninguna medida en Bruselas.

    El anterior gobierno belga se opuso a este descongelamiento y el príncipe, hermano menor del rey Felipe, se sintió discriminado mientras otras instituciones recibieron apoyo en sus intentos de recuperar las deudas del régimen libio.

    El actual gobierno decidió dar seguimiento a la solicitud de los liquidadores de la asociación pero no convenció al comité de sanciones.

    “A Laurent se le pidió que plantara árboles en el desierto”

    El ex líder libio, general Muammar Ghadaffi, ofreció a la ONG del príncipe Laurent un presupuesto de 70 millones de euros por una “fallida aventura”.

    “Se suponía que debía plantar árboles en el desierto de Libia, pero la aventura árabe resultó ser un fracaso para el príncipe Laurent. No es culpa suya, dijo en una entrevista con el periódico en francés Le Soir. Dice que se opuso”, explicó a Monarquias.com el periodista belga Wim Dehandschutter.

    A Laurent se le pidió que plantara árboles en el desierto. Además de eso, la intención era establecer un jardín botánico donde científicos de todo el mundo pudieran desarrollar técnicas de plantación”, dice el periodista, quien recordó que el príncipe afirmó que su trabajo funcionaría “al 100 por ciento con energía verde” y que tenía la misión de convertir su emprendimiento en “un escaparate de desarrollo sostenible”.

    Laurent “lo dejó todo porque le gustó mucho este proyecto” y ahora afirma que ha perdido entre 11 y 12 millones de euros debido a sus fallidas aventuras comerciales en Libia. “Dice que enfrentó años de oposición, por lo que sus proyectos de vida silvestre estaban condenados al fracaso”, explica Dehandschutter.

  • Laurent de Bélgica, cerca de ganar una batalla de su larga guerra con el gobierno

    El príncipe Laurent de Bélgica se encuentra un poco más cerca de recibir millones de dólares provenientes del gobierno de Libia que reclama desde hace muchos años. El gobierno belga finalmente tomará medidas para garantizar que su fundación obtenga el dinero, que se invirtió en un proyecto de reforestación que el país norteafricano detuvo abruptamente.

    La justicia belga ya había dictaminado en 2014 que el Fondo de Desarrollo Sostenible Global del Príncipe Laurent (GSDT) tenía derecho a recibir los US$ 44 millones que se le adeudan, pero no se tomó ninguna medida en Bruselas. El príncipe, hermano menor del rey Felipe, se sintió abandonado por el gobierno mientras otras instituciones recibieron apoyo en sus intentos de recuperar las deudas del régimen libio.

    En comunicación con MONARQUIAS.COM el periodista belga Wim Dehandschutter explica que Laurent, de 56 años, inició su movimiento medioambiental en 2006 en Libia por encargo del entonces líder Muammar Ghadaffi, quien le ofreció un presupuesto de 70 millones de euros por una “fallida aventura”.

    Se suponía que debía plantar árboles en el desierto de Libia, pero la aventura árabe resultó ser un fracaso para el príncipe Laurent. No es culpa suya, dijo en una entrevista con el periódico en francés Le Soir. Dice que se opuso”, explicó. El derrocamiento de Ghadaffi, la guerra civil y varios cambios de régimen lo obstaculizaron todo.

    Laurent “lo dejó todo porque le gustó mucho este proyecto” y ahora afirma que ha perdido entre 11 y 12 millones de euros debido a sus fallidas aventuras comerciales en Libia”. “Dice que enfrentó años de oposición, por lo que sus proyectos de vida silvestre estaban condenados al fracaso”, explica Dehandschutter.

    “A Laurent se le pidió que plantara árboles en el desierto. Además de eso, la intención era establecer un jardín botánico donde científicos de todo el mundo pudieran desarrollar técnicas de plantación”, dice el periodista, quien recordó que el príncipe afirmó que su trabajo funcionaría “al 100 por ciento con energía verde” y que tenía la misión de convertir su emprendimiento en “un escaparate de desarrollo sostenible”.

    Todo muy noble, si vamos a creer a Laurent, pero pronto vio la desventaja. El príncipe ha sido amenazado y enfrentado a la corrupción en varias ocasiones, afirma él. Un miembro del séquito de un ministro de Gadafi una vez puso una pistola de 9 milímetros sobre la mesa frente a él, para intimidarlo”, explicó el periodista del Het Nieuwesblad.

    En 2010, Ghadaffi rompió unilateralmente el contrato porque, según se alega, el príncipe Laurent se negó a pagar sobornos a algunas figuras importantes del gobierno, incluido un ministro. La justicia belga dictaminó que Libia le debía 50 millones de euros en daños, pero se negaron a pagarle. Laurent escribió una carta al entonces primer ministro Charles Michel para ayudarlo a recuperar el dinero. “Esa solicitud cayó mal en la política belga”, dice el experto.

    Según Dehandschutter, Laurent está cansado de los problemas con Libia. “Esto ya me ha hecho un daño indescriptible. Quiero que la gente sepa que hice esto con mi corazón y mi alma. En ese momento incluso estaba buscando un apartamento en Trípoli. Dejo que mis hijos aprendan árabe”, firmó el príncipe, que calcular que su aventura libia le causa unos 150 mil euros anuales en pérdidas.

    Hasta el momento, el gobierno de Bélgica no quiso hacer muchos esfuerzos por cambiar esa situación para que la fundación de Laurent recibiera el dinero que le corresponde. Sin embargo, el ministro de Finanzas, Vincent Van Peteghem, informó a una comisión parlamentaria que retirará sus objeciones después, entre otras cosas, de haber consultado con los patronos de la fundación. Le pidió al ministro de Asuntos Exteriores que notifique a la ONU que el desembolso se puede realizar “descongelando” los fondos.

  • El salario real de Laurent de Bélgica vuelve al ojo de la tormenta: ¿qué hizo en 2019?

    Los políticos quieren conocer cuáles fueron las actividades del príncipe que justifican sus 93.000 euros, pero no tiene la posibilidad: el informe de cuentas se ha extraviado.

    El informe anual sobre las actividades oficiales del príncipe Laurent de Bélgica durante 2019 desapareció, justo cuando políticos nacionalistas flamencos creen que el príncipe, hermano menor del rey Felipe, no debería recibir ningún subsidio estatal, al igual que su hermana, la princesa Astrid.

    Para monitorear el uso responsable y adecuado de los fondos públicos que recibe la familia real belga, los funcionarios de la casa real deben presentar un informe anual obligatorio, informó el diario Het Nieuwsblad.

    Un portavoz de la casa real le aseguró al citado periódico en nombre de un asesor del príncipe Laurent que el informe fue entregado a la entonces primera ministra Sophie Wilmès en abril de este año, al igual que los informes anuales del rey Alberto y la princesa Astrid.

    Sin embargo, el diputado del N-VA Peter Buysrogge, que quiso leer este documento para tener una visión de las actividades del príncipe, sólo encontró los últimos documentos sobre el ex rey Alberto II y la princesa Astrid y ahora le pidió al nuevo primer ministro, Alexander De Croo, que rastree con urgencia el informe de actividades desaparecidas de Laurent.

    El salario anual del príncipe Laurent ha sido objeto de discusión durante años, especialmente en el partido nacionalista flamenco N-VA, que cree que el príncipe, de 57 años, suele realizar actividades que difícilmente pueden tomarse en serio y que apenas justifican su generosa asignación, de la que 93.000 euros cuentan como ingresos. En años recientes, el príncipe había asegurado que la dotación oficial es escasa para mantener a su familia.

    La Casa Real de Bélgica recibe 13 millones de euros anuales provenientes de los fondos públicos, de los que una parte está destinada a salarios y el resto cubre el mantenimiento de las viviendas reales, los gastos de las visitas oficiales, los de la calefacción, la electricidad y el parque automovilístico. No se incluyen los costos de viajes oficiales ni de seguridad.

    En 2014, el Senado belga reorganizó el sistema de subvenciones de la familia real. Los hijos del rey, con la excepción de la heredera al trono, ya no recibirán salarios provenientes de fondos públicos. Desde entonces, la Lista Civil se reparte entre el rey, la reina consorte, el príncipe heredero y su consorte, el ex monarca y su consorte o la reina viuda.

    Sin embargo, la nueva ley no planteó cambios en los salarios de los príncipes Astrid y Laurent, quienes asumen tareas oficiales de representación y, por lo tanto, no pueden ejercer una actividad profesional. “Esto significa que tienen derecho a su donación de por vida”, explicó Marc Uyttendaele, experto constitucionalista belga.

    (monarquias.com)

  • Sangre azul: quién es quién en la línea sucesoria al trono de Bélgica

    Dieciséis personas, todos ellos descendientes del rey Alberto, ostentan el derecho a reclamar la corona belga.

    La confirmación de que la artista belga Delphine Boel es hija del ex rey Alberto II de Bélgica ha traído interrogantes sobre si ella y sus descendientes tienen derechos al trono, es decir, si son “elegibles” en el caso de que la actual familia real se viera incapacitada, imposibilitada o extinguida. En total, 16 personas tienen derecho a ascender al trono belga, todos ellos descendientes del rey Alberto II.

    El trono ahora lo ocupa el rey Felipe, sexto monarca de los belgas. De nombre completo Philippe Léopold Louis Marie en el original en francés (Filip Leopold Lodewijk Maria en flamenco), vino al mundo el 15 de abril de 1960 como el primogénito de los entonces príncipes de Lieja, Alberto, hermano menor del rey Balduino, y Paola, noble de origen italiano, los cuales habían contraído matrimonio el año anterior. Al niño, que en el momento de su nacimiento adquirió la condición de príncipe de Bélgica con tratamiento de alteza real, le siguieron dos hermanos, Astrid y Laurent.

    El hecho de que los reyes Balduino y Fabiola no tuvieran hijos colocaba a su hermano Alberto, con el título de príncipe de Lieja, al frente de la línea sucesoria, pero sólo sobre el papel. En la década de los 80 la opinión pública se convenció de que Alberto, que ya era cincuentón y había arrastrado una imagen de cierta indolencia mundana o de desapego a las obligaciones institucionales, terminaría renunciando a sus derechos sucesorios, probablemente en favor de su vástago mayor, con el que las relaciones en público, empero, no destacaban por su calidez.

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    En efecto, el discreto príncipe Felipe, cuya personalidad era descrita como introvertida y lacónica, quizá insegura, muy diferente al carácter de su padre cuando tenía su edad, venía recibiendo una instrucción tal que sugería su preparación para convertirse en el sucesor directo de su tío cuando llegara el momento. Pero también podría estar pensándose en su hermana Astrid, más popular entre los belgas, tal como sugirió el cambio de reglas del juego sucesorio realizado por Balduino.

    En 1991, en sus últimos años de reinado, Balduino impulsó que el derecho al trono se adquiera por primogenitura absoluta entre todos los descendientes del entonces príncipe Alberto. Pero los descendientes de monarcas y príncipes de generaciones anteriores solo tienen derecho al trono si son descendientes del rey Leopoldo I en línea masculina, lo que significa que los descendientes de todas las princesas belgas no descendientes de Alberto II están excluidos del trono.

    Aquel cambio se vio apoyado por la preocupación sobre la soltería del príncipe Felipe, quien era entonces el segundo en la línea sucesoria y, a los 31 años, aún no había contraído matrimonio. La opinión pública belga se mostró favorable a que la ley sálica (que niega a las mujeres el derecho de sucesión) fuera abolida para ubicar a la princesa Astrid en el tercer lugar, desplazando al cuarto puesto al príncipe Laurent. Astrid, más popular que Felipe, era considerada una princesa ejemplar y tenía una nutrida descendencia de su matrimonio con un miembro de la Casa de Habsburgo.

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    El rey Balduino murió en 1993 y fue sucedido por su hermano menor, Alberto II. Nacido en 1934 y titulado príncipe de Lieja contrajo matrimonio en 1959 con Donna Paola Ruffo di Calabria (n. 1937), hija de Fulco Ruffo di Calabria, VI Duque de Guardia Lombarda, y la Condesa Luisa Gazelli di Rossana e di San Sebastiano. En 2013, Alberto II abdicó al trono. Fue sucedido por su hijo, el actual rey Felipe I, casado desde 1999 con la condesa Mathilde d’Udekem d’Acoz (n. 1973), hija del Conde Patrick d’Udekem d’Acoz y la condesa Anna Maria Komorowska.

    Según lo dispuesto, los padres del nuevo monarca conservaron la condición real, lo que convirtió a Bélgica en una insólita monarquía parlamentaria con dos reyes, Felipe –el único reinante- y Alberto II, y tres reinas, Mathilde, Paola y Fabiola, los cinco con tratamiento de majestades. Mathilde se convirtió en la primera reina de origen belga en la historia del país, después de una francesa, una austríaca, una alemana, una sueca, una española y una italiana, las esposas respectivamente de Leopoldo I, Leopoldo II, Alberto I, Leopoldo III, Balduino y Alberto II.

    Esta es la línea sucesoria al trono belga:

    1) Princesa Isabel (nacida en 2001): es la heredera natural del trono, por lo tanto llamada a ser la primera Reina de los Belgas después de su padre, Felipe I. Ostenta el título de Duquesa de Brabante, tradicionalmente otorgado al heredero del trono (anteriormente lo llevaron antes de ascender al trono Leopoldo II, Leopoldo II, Balduino y Felipe).

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    2) Príncipe Gabriel (n. 2003), segundo hijo de los reyes Felipe y Mathilde.

    3) Príncipe Emmanuel (n. 2005), tercer hijo de los reyes Felipe y Mathilde.

    4) Princesa Eléonore (n. 2008), cuarta hija de los reyes Felipe y Mathilde.

    5) Princesa Astrid (n. 1962); segunda hija de los reyes Alberto II y Paola; contrajo matrimonio en 1984 con el archiduque Lorenz de Austria-Este, creado Príncipe de Bélgica en 1995 (n. 1955), hijo del archiduque Robert de Austria-Este y la princesa Margherita de Saboya-Aosta. Astrid se convirtió en la primera mujer ubicada en la sucesión al trono tras la abolición de la Ley Sálica en 1991.

    Los hijos de la princesa Astrid ostentan los títulos de Príncipes de Bélgica y Archiduques de Austria-Este, aunque no transmitirán los títulos de Príncipes de Bélgica a sus descendientes, desde 2015 derecho solo otorgado a los hijos del monarca y los hijos del heredero al trono. (Debido a que son descendientes de la infanta Luisa Fernanda de Borbón, el archiduque Lorenz y sus hijos tienen además derecho a sucesión en el trono de España).

    6) Príncipe Amedeo de Bélgica (n. 1986); primogénito de la princesa Astrid y el archiduque Lorenz; contrajo matrimonio en 2014 con Elisabetta Rosboch von Wolkenstein (n. 1987).

    7) Archiduquesa Anna Astrid de Austria-Este (n. 2016), primera hija del príncipe Amedeo y la princesa Elisabetta.

    8) Archiduque Maximiliano de Austria-Este (n. 2019), segundo hijo del príncipe Amedeo y la princesa Elisabetta.

    9) Princesa Maria Laura de Bélgica, archiduquesa de Austria-Este (n. 1988), segunda hija de la princesa Astrid y el archiduque Lorenz.

    10) Príncipe Joachim de Bélgica, archiduque de Austria-Este (n. 1991), tercer hijo de la princesa Astrid y el archiduque Lorenz.

    11) Princesa Luisa Maria de Bélgica, archiduquesa de Austria-Este (n. 1995), cuarta hija de la princesa Astrid y el archiduque Lorenz.

    12) Princesa Laetitia Maria de Bélgica, archiduquesa de Austria-Este (n. 2003), quinta hija de la princesa Astrid y el archiduque Lorenz.

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    13) Príncipe Laurent de Bélgica (n. 1963); tercer hijo del matrimonio formado por el rey Alberto II y la reina Paola; contrajo matrimonio en 2003 con la británica Claire Coombs (n. 1974), quien recibió el título de Princesa de Bélgica por matrimonio.

    Sus hijos ostentan los títulos de Príncipes de Bélgica:

    14) Princesa Louise de Bélgica (n. 2004), primogénita del príncipe Laurent y la princesa Claire.

    15) Príncipe Nicolas de Bélgica (n. 2005), segundo hijo del príncipe Laurent y la princesa Claire

    16) Príncipe Aymeric de Bélgica (n. 2005), tercer hijo del príncipe Laurent y la princesa Claire.

    La descendencia de la princesa Josefina-Carlota (1927-2005), hermana mayor del rey Alberto II y consorte del fallecido gran duque Juan de Luxemburgo, se encuentra fuera de la línea sucesoria belga, al igual que la descendencia de la princesa María José de Bélgica (1906-2000), hermana menor del rey Leopoldo III y consorte del último rey de Italia, Umberto II. Ninguna persona nacida fuera de Bélgica puede ser llamada a reinar.

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