Etiqueta: JAPÓN

  • Kakan-no-Gi, Sokutai, Kanmuri: el vocabulario de la mayoría de edad de Hisahito de Japón 

    La ceremonia de mayoría de edad del príncipe Hisahito, programada para el 6 de septiembre de 2025, marca un hito significativo no solo para el joven, sino también para la familia imperial de Japón. Este evento, el primero de su tipo para un varón de la familia imperial en 40 años, desde la ceremonia de su padre, el príncipe heredero Akishino, pone de relieve la importancia de las vestimentas tradicionales en los rituales imperiales japoneses. Estas prendas, cargadas de simbolismo, conectan al príncipe con una tradición que se remonta a siglos atrás, reflejando la continuidad de la monarquía más antigua del mundo.

    Hisahito, segundo en la línea de sucesión al Trono del Crisantemo, celebrará su mayoría de edad a los 19 años. Aunque la edad legal de adultez en Japón se redujo a 18 años en 2022, la ceremonia de Hisahito se pospuso para coincidir con sus estudios universitarios, según anunció la Agencia de la Casa Imperial. La ceremonia, conocida como Kakan-no-Gi (rito de colocación de la corona), incluye rituales que simbolizan la transición del príncipe de la niñez a la adultez, un momento clave para un futuro emperador. Durante este evento, la vestimenta desempeña un papel central, no solo como atuendo ceremonial, sino como un vínculo tangible con la historia y la identidad imperial japonesa.

    Sokutai: la vestimenta tradicional que lucirá el príncipe Hisahito

    El príncipe Akishino vestido con un "sukotai" durante su ceremonia de proclamación como heredero del trono en 2021.
    El príncipe Akishino (padre de Hisahito) vestido con un “sukotai” durante su ceremonia de proclamación como heredero del trono en 2021.

    En la ceremonia del 6 de septiembre, el príncipe Hisahito participará en el Kakan-no-Gi, donde usará el sokutai, un atuendo tradicional reservado para nobles, aristócratas y miembros de la familia imperial. El sokutai, que tiene sus orígenes en el período Heian (794-1185), es un conjunto complejo que consta de varias capas de ropa, cada una con un significado específico. Según fuentes japonesas, el sokutai que usará Hisahito como miembro menor de la familia imperial incluirá pantalones blancos holgados (ue-no-bakama), una túnica exterior amarilla (ho) inspirada en las túnicas chinas, y un sombrero lacado negro con un penacho (kanmuri). Este atuendo, decorado con patrones de fénix (fenghuang), paulownia, bambú y kirin (criatura mítica), simboliza la autoridad imperial y la conexión con la tradición.

    El color amarillo de la túnica exterior es especialmente significativo, ya que históricamente estaba reservado para el emperador, aunque los tonos más oscuros o claros denotan rangos inferiores dentro de la corte. En el caso de Hisahito, su sokutai reflejará su estatus como príncipe menor, con colores y diseños que lo distinguen del atuendo imperial completo usado por el emperador Naruhito durante su ceremonia de entronización en 2019. Además, el príncipe llevará un shaku, una tableta de marfil que simboliza el poder imperial, inspirada en el hu chino, utilizado por los emperadores de la dinastía Tang. Este accesorio refuerza la conexión histórica entre Japón y China, mostrando cómo las influencias culturales extranjeras se adaptaron a lo largo de los siglos en la corte japonesa.

    Kanmuri: una corona de estilo japonés para Hisahito

    El príncipe Akishino luciendo la corona tradicional "Kanmuri" durante su ceremonia de proclamación como heredero del trono en 2021.
    El príncipe Akishino luciendo la corona tradicional “Kanmuri” durante su ceremonia de proclamación como heredero del trono en 2021.

    Tras el Kakan-no-Gi, Hisahito cambiará su vestimenta a un atuendo de adulto, conocido como “sueki-no-hao”, que incluye la corona con una cola colgante llamada “kanmuri”. Este cambio simboliza su entrada oficial en la adultez y su preparación para asumir responsabilidades imperiales. Posteriormente, el príncipe viajará en un carruaje ceremonial hacia los tres santuarios del Palacio Imperial para ofrecer oraciones, un acto que subraya su rol espiritual como miembro de la familia imperial, según explica el sitio web Nippon.

    La tradición de la ceremonia de mayoría de edad en Japón tiene raíces profundas, que se remontan al período Nara (710-794), cuando se celebraban rituales como el genpuku para marcar la transición a la adultez. Durante este período, los jóvenes de la aristocracia, incluidos los príncipes imperiales, cambiaban sus ropas infantiles no diferenciadas por género por atuendos de adulto, lo que simbolizaba su nueva posición social. El genpuku era particularmente significativo en la corte Heian, donde los niños, considerados “hijos de los dioses” antes de la ceremonia, asumían roles de género y responsabilidades adultas tras completarla.

    En el caso de los príncipes imperiales, el genpuku a menudo se llevaba a cabo en el Palacio Imperial de Kioto (Shishinden) o en la residencia de un dignatario (kakan). El atuendo desempeñaba un papel crucial, ya que las ropas infantiles, amplias y sin género, se reemplazaban por prendas que reflejaban el estatus y el género del individuo. Para los hombres, esto incluía el sokutai o atuendos similares, mientras que las mujeres adoptaban el jūnihitoe, una vestimenta de múltiples capas reservada para las damas de alto rango. Aunque el jūnihitoe es más conocido hoy en día por su uso en ceremonias femeninas, el sokutai sigue siendo el estándar para los varones de la familia imperial, como se vio en las ceremonias de entronización de los emperadores Akihito y Naruhito.

    Choken-no-Gi: el saludo formal del príncipe a los emperadores

    Tras el Kakan-no-Gi, Hisahito participará en el Choken-no-Gi, una audiencia con el emperador Naruhito y la emperatriz Masako, donde se espera que vista ropa occidental, probablemente un frac, siguiendo el precedente de ceremonias recientes.
    Tras el Kakan-no-Gi, Hisahito participará en el Choken-no-Gi, una audiencia con el emperador Naruhito y la emperatriz Masako, donde se espera que vista ropa occidental, probablemente un frac, siguiendo el precedente de ceremonias recientes.

    En el contexto moderno, la ceremonia de mayoría de edad del príncipe Hisahito es una continuación de estas tradiciones, pero también refleja adaptaciones al mundo contemporáneo. Por ejemplo, tras el Kakan-no-Gi, Hisahito participará en el Choken-no-Gi, una audiencia con el emperador Naruhito y la emperatriz Masako, donde se espera que vista ropa occidental, probablemente un frac, siguiendo el precedente de ceremonias recientes. Este cambio de atuendo, de lo tradicional a lo moderno, simboliza la dualidad de la familia imperial: arraigada en la tradición, pero conectada con el Japón actual.

    La vestimenta en la ceremonia de Hisahito no es solo un elemento estético, sino un símbolo de la continuidad de la monarquía japonesa, considerada la más antigua del mundo, con una historia que se remonta al emperador Jimmu en el 660 a.C. La elección del sokutai y el sueki-no-hao refuerza la conexión del príncipe con sus antepasados y su papel como futuro garante de las tradiciones imperiales. En un momento en que la sucesión imperial enfrenta desafíos debido a la falta de herederos varones y las restricciones legales que impiden a las mujeres heredar el trono, la ceremonia de Hisahito adquiere un significado adicional como una afirmación de la estabilidad dinástica.

    La ceremonia tiene resonancia en el contexto social y político de Japón. Según una encuesta reciente, casi el 90% de la población japonesa apoya la idea de permitir que una emperatriz ascienda al trono, lo que refleja un debate en curso sobre la sucesión imperial. La aparición pública de Hisahito, vestido con el sokutai y participando en rituales tradicionales, puede servir como un recordatorio de la importancia cultural de la monarquía, incluso mientras el país considera modernizar sus leyes de sucesión. 

    Artículo original de Monarquias.com

    Encuentre más información sobre el príncipe Hisahito de Japón

  • La Familia Imperial de Japón en la guerra: los recuerdos de la maestra estadounidense Elizabeth Gray Vining

    Cuando Elizabeth Gray Vining, una educadora estadounidense de origen cuáquero, llegó a Tokio en 1946, la ciudad aún daba signos de devastación. La Segunda Guerra Mundial había dejado Japón en ruinas, y el Palacio Imperial, aunque intacto, se alzaba como un símbolo de un imperio destrozado. En sus memorias, Windows for the Crown Prince (publicadas en 1952) y Return to Japan (1960), Vining ofrece una mirada íntima y humana a la vida de la familia imperial japonesa durante los últimos años de la guerra y la tumultuosa posguerra. Invitada a ser la tutora del príncipe heredero Akihito, Vining no sólo educó a un futuro emperador, sino que también presenció cómo la familia imperial navegó un Japón en transformación, atrapada entre la tradición y la modernidad impuesta por la ocupación aliada.

    Un palacio silencioso en tiempos de guerra

    Elizabeth Gray-Vinning y el príncipe heredero (futuro emperador) Akihito de Japón
    Elizabeth Gray-Vinning y el príncipe heredero (futuro emperador) Akihito de Japón

    En Windows for the Crown Prince, Vining describe el Palacio Imperial como un mundo aislado durante la guerra. El emperador Hirohito, conocido entonces como la deidad viviente de Japón, vivía rodeado de rituales estrictos y consejeros que lo mantenían alejado del pueblo. Aunque no estaba en el frente, la guerra permeaba la vida de la familia. Vining relata que la emperatriz Nagako le confesó, en una rara muestra de apertura, cómo los bombardeos aéreos de 1945 resonaban incluso en los jardines imperiales, donde los niños, incluido el joven Akihito, podían escuchar los rugidos de los B-29. La familia, sin embargo, permanecía recluida, protegida por muros físicos y culturales. “El palacio era un capullo”, escribe Vining, “donde la guerra era un eco distante, pero imposible de ignorar”.

    El príncipe Akihito, de apenas 11 años al final de la guerra, vivía separado de sus padres, criado por tutores y chambelanes en un ambiente de disciplina rígida. Vining señala que, durante la guerra, Akihito y sus hermanos fueron evacuados a Nikko y Numazu para protegerlos de los bombardeos. Esta separación, según Vining, marcó profundamente al príncipe, quien creció con una mezcla de reverencia por su padre y una soledad que lo hacía anhelar conexiones humanas. La guerra, aunque no los alcanzó directamente, los obligó a enfrentar la mortalidad de su nación y su dinastía.

    La posguerra: la monarquía japonesa ante el desafío de un Emperador Humano

    Elizabeth Gray-Vinning y el príncipe heredero (futuro emperador) Akihito de Japón
    Elizabeth Gray-Vinning y el príncipe heredero (futuro emperador) Akihito de Japón

    Tras la rendición de Japón en agosto de 1945, la ocupación aliada, liderada por el general Douglas MacArthur, buscó desmantelar el carácter divino de la monarquía. Vining, llegada a Japón por invitación de Hirohito, describe en sus memorias cómo el emperador, en un acto sin precedentes, renunció a su divinidad en 1946. En una audiencia privada, Hirohito le dijo a Vining: “Quiero que mi hijo entienda el mundo más allá de estas paredes”. Este deseo reflejaba un cambio profundo: el emperador, antes un kami (semi dios), ahora buscaba ser un símbolo humano para un Japón democratizado.

    La vida en el palacio, según Vining, era austera en la posguerra. La escasez de alimentos afectaba incluso a la familia imperial. La emperatriz Nagako, con una dignidad silenciosa, supervisaba menús frugales que incluían arroz y pescado seco, un contraste con la opulencia de antaño. Vining recuerda cómo Nagako, en una conversación, expresó su preocupación por el pueblo japonés, que sufría hambre y pobreza. “Ella era una madre, no solo de sus hijos, sino de una nación herida”, escribe Vining. Esta empatía, sin embargo, se mantenía oculta tras la fachada de la tradición imperial.

    Educando a un futuro emperador

    Elizabeth Gray-Vinning y el príncipe heredero (futuro emperador) Akihito de Japón
    Elizabeth Gray-Vinning y el príncipe heredero (futuro emperador) Akihito de Japón

    La misión de Vining era educar a Akihito en valores democráticos y pensamiento crítico, una tarea que chocaba con siglos de tradición. En su libro, describe al príncipe como un joven tímido pero curioso, ansioso por aprender sobre el mundo exterior. Las lecciones, que incluían inglés, literatura y debates sobre democracia, se daban en una sala sencilla del Palacio de Azabu. Vining nota que Akihito, inicialmente reservado, comenzó a cuestionar la rigidez de la corte. En una ocasión, le preguntó: “¿Por qué mi padre debe ser tan distante?”. Vining vio en él un deseo de romper con el aislamiento que había definido a la familia imperial durante la guerra.

    La influencia de Vining también tocó a la familia más amplia. La emperatriz Nagako, aunque reticente al principio, asistía ocasionalmente a las lecciones, fascinada por las ideas occidentales. Vining relata en Return to Japan cómo Nagako, en un raro momento de confidencia, admitió que la guerra había enseñado a la familia la fragilidad de su posición. “Hemos aprendido que incluso los emperadores deben cambiar”, le dijo. Este cambio se reflejó en la decisión de Hirohito de permitir que Akihito viajara al extranjero, algo impensable en generaciones anteriores.

    Pero no todo fue armonioso. Vining describe las tensiones entre la corte tradicional y los reformadores de la ocupación. Los chambelanes, guardianes de la etiqueta imperial, veían con recelo la influencia de Vining. En una ocasión, un consejero le reprochó que sus enseñanzas “occidentalizaban” demasiado al príncipe. Sin embargo, Hirohito respaldó a Vining, consciente de que el futuro de la monarquía dependía de su adaptación. “El emperador era un hombre atrapado entre dos eras”, escribe Vining, “devoto a la tradición, pero obligado a aceptar un nuevo Japón”.

    La posguerra también trajo desafíos personales. Vining observa que los hermanos menores de Akihito, especialmente el príncipe Masahito, resentían la atención que recibía el heredero. La familia, aunque unida por el deber, vivía bajo la presión de representar una nación en reconstrucción. La emperatriz Nagako, según Vining, actuaba como el eje emocional, manteniendo la cohesión familiar mientras Hirohito se enfocaba en su nuevo rol simbólico.

    Cuando Vining dejó Japón en 1950, el príncipe Akihito era un joven transformado, más abierto y consciente del mundo. En Return to Japan, al visitar Tokio en 1959, Vining se sorprendió al ver cómo Akihito, ahora casado con Michiko Shoda, una plebeya, encarnaba los valores democráticos que ella había intentado inculcar. La familia imperial, aunque aún anclada en la tradición, había comenzado a reflejar un Japón más moderno. “El palacio ya no era un capullo”, escribe Vining, “sino una ventana al mundo”. Como Vining concluye en Windows for the Crown Prince, “la familia imperial no solo sobrevivió a la guerra; aprendió a vivir en un mundo que ya no los veía como dioses, sino como humanos”.

    Artículo original de Monarquias.com

    Fuentes citadas: 

    – Vining, Elizabeth Gray. Windows for the Crown Prince. J.B. Lippincott Company, 1952.

    – Vining, Elizabeth Gray. Return to Japan. J.B. Lippincott Company, 1960.

  • Japón revive antiguos rituales para la mayoría de edad del príncipe Hisahito

    La Agencia de la Casa Imperial de Japón anunció esta semana los detalles de la ceremonia que marcará la mayoría de edad del príncipe Hisahito, hijo del príncipe heredero Akishino y la princesa Kiko, programada para el 6 de septiembre, coincidiendo con su 19 cumpleaños. Este evento, el primero de su tipo para un varón de la familia imperial en 40 años, marca un hito para la monarquía japonesa, en un contexto de crecientes preocupaciones por la sucesión al trono del Crisantemo. 

    “Kakan-no-Gi” y “Choken-no-Gi”: rituales para la mayoría de edad del príncipe Hisahito

    La ceremonia, que seguirá los precedentes establecidos por las de su padre, el príncipe heredero Akishino, y el emperador Naruhito, comenzará a las 8:45 de la mañana en la residencia del príncipe heredero en el Akasaka Estate de Tokio. Un mensajero del emperador Naruhito entregará una corona al príncipe Hisahito, simbolizando su transición a la adultez. Posteriormente, a las 10:00, el príncipe participará en el ritual “Kakan-no-Gi” en el Palacio Imperial, vistiendo atuendos tradicionales de un miembro menor de la familia imperial. Luego, cambiará a vestimenta de adulto y se trasladará en un carruaje ceremonial hacia los tres santuarios del palacio, donde ofrecerá oraciones. En la tarde, está programada una audiencia con el emperador Naruhito y la emperatriz Masako en el ritual conocido como “Choken-no-Gi”.

    El príncipe Hisahito es el único hijo varón del príncipe heredero Akishino y la princesa Kiko (Foto: Kunaicho)
    El príncipe Hisahito es el único hijo varón del príncipe heredero Akishino y la princesa Kiko (Foto: Kunaicho)

    El 8 de septiembre, el príncipe visitará el santuario de Ise Jingu en la prefectura de Mie y el mausoleo del emperador Jimmu en Kashihara, Nara, continuando con las tradiciones imperiales. El 10 de septiembre, un almuerzo de celebración en Tokio contará con la asistencia del primer ministro y otras figuras prominentes. Además, el príncipe recibirá la Gran Cinta de la Suprema Orden del Crisantemo, otorgada por el emperador, un reconocimiento formal de su nuevo estatus.

    El príncipe Hisahito, segundo en la línea de sucesión tras su padre, es considerado una figura clave para la continuidad de la familia imperial, que enfrenta una crisis de sucesión debido a la escasez de herederos varones. La Ley de la Casa Imperial de 1947 permite solo la sucesión masculina, excluyendo a las mujeres, como la princesa Aiko, hija del emperador Naruhito, de ascender al trono. Con solo 17 miembros en la familia imperial, de los cuales solo cuatro son hombres, Hisahito es visto como el “último heredero” viable de su generación, lo que ha reavivado debates sobre la necesidad de reformar las leyes de sucesión. Algunos proponen permitir que las mujeres mantengan su estatus imperial tras casarse con comunes, aunque el gobierno conservador sigue resistiendo cambios significativos.

    Un futuro emperador estudiante de Biología

    La princesa Kiko de Japón
    Retrato de Año Nuevo publicado por la casa imperial: la princesa Kiko junto a su marido, el príncipe heredero Akishino, y sus hijos menores Kako e Hisahito.

    El príncipe Hisahito se ha destacado por su educación no convencional dentro de la familia imperial. A diferencia de la tradición de asistir a las escuelas afiliadas a la Universidad Gakushuin, Hisahito estudió en la Escuela Primaria y Secundaria de la Universidad Ochanomizu y, desde 2022, en la Escuela Secundaria de la Universidad de Tsukuba en Otsuka, Tokio. En abril de 2025, ingresó a la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Tsukuba, donde estudia biología con un enfoque en la conservación de insectos, particularmente libélulas, un interés que ha cultivado desde la infancia. En 2024, coautoró un artículo académico sobre libélulas en la finca Akasaka, publicado en el Boletín del Museo Nacional de Naturaleza y Ciencia.

    En su primera conferencia de prensa en marzo de 2025, tras alcanzar la mayoría de edad a los 18 años en septiembre de 2024 (debido a la revisión del Código Civil japonés que bajó la edad de adultez de 20 a 18), Hisahito expresó su compromiso con sus deberes imperiales. “Es importante prestar atención a la vida de las personas y al estado de la sociedad”, afirmó, destacando su interés en temas como el cambio climático y los desastres naturales, como el terremoto de la península de Noto. Su visita a Hiroshima en 2018 y al Museo Conmemorativo de la Repatriación en Maizuru en 2025 reflejan su interés por la paz y la historia de la posguerra, temas que ha estudiado profundamente.

    A pesar de la presión pública sobre su futuro matrimonio y la necesidad de asegurar la continuidad de la dinastía, Hisahito ha mantenido un enfoque reservado, declarando que aún no ha pensado profundamente en el momento o la pareja ideal. Este tema, sin embargo, seguirá siendo un punto de interés nacional, dado el reducido número de miembros imperiales y la urgencia de garantizar herederos varones.

    Artículo original de Monarquias.com

  • El debate sobre la sucesión en Japón se estanca: los políticos resisten cambios y la familia imperial languidece

    Durante varias décadas, la cuestión de la sucesión al trono en Japón ha sido uno de los desafíos más persistentes del sistema político japonés. La legislación actual restringe la sucesión a los varones nacidos de un padre perteneciente a la línea imperial, lo que ha provocado una drástica disminución del número de herederos varones. Desde el nacimiento del príncipe Hisahito en 2006, solo él ha sido incluido en la familia imperial, mientras que la única hija del emperador y la emperatriz, la princesa Aiko, que ahora tiene 23 años, no puede acceder al trono debido a restricciones legales.

    Tras extensas conversaciones entre los partidos gobernantes y de oposición, se esperaba que se presentara un proyecto de ley para reformar la Ley de la Casa Imperial durante el periodo ordinario de sesiones, cuya conclusión estaba prevista para junio de 2025. Sin embargo, las negociaciones no han avanzado, lo que reduce las perspectivas de una rápida resolución de este asunto.

    Aiko de Japón
    La princesa Aiko es la única hija de los emperadores de Japón, Naruhito y Masako. Pero el trono japonés solo puede ser heredado por hombres de la familia. Los hijos de mujeres que se han casado con plebeyos quedan excluidos de la línea de sucesión.

    Las propuestas debatidas se centraron en dos puntos principales: permitir que las mujeres de la familia conservaran su estatus real tras el matrimonio y adoptar a descendientes varones de antiguas ramas de la línea imperial para aumentar el número de herederos. Sin embargo, a finales de mayo, los líderes de las conversaciones, Asō Tarō, asesor principal del Partido Liberal Democrático (PLD), y Noda Yoshihiko, líder del Partido Constitucional Democrático, decidieron descartar la segunda propuesta debido a preocupaciones constitucionales y a la falta de consenso público, priorizando la idea de permitir que las mujeres conservaran su estatus tras el matrimonio.

    A pesar de esta propuesta, surgieron desacuerdos sobre si mantener el estatus real debía ser opcional o automático, y si los esposos e hijos de estas mujeres también debían tenerlo. A pesar de las diferencias, ambos acordaron continuar las conversaciones con la esperanza de avanzar en un tema que había permanecido estancado durante años.

    La princesa Kiko de Japón
    Retrato de Año Nuevo publicado por la casa imperial: la princesa Kiko junto a su marido, el príncipe heredero Akishino, y sus hijos menores Kako e Hisahito.

    Sin embargo, a principios de junio, Asō revirtió su postura sobre la propuesta anterior y reafirmó su deseo de reincorporar a la familia imperial a los descendientes de antiguos miembros de la realeza. Noda criticó este cambio como un revés en las negociaciones. Nukaga Fukushirō, presidente de la Cámara de Representantes, expresó su esperanza de un acuerdo durante la sesión extraordinaria de otoño; sin embargo, muchos lo consideran improbable.

    El análisis del debate político sobre la sucesión imperial durante los últimos 20 años sugiere que la postura del PDL es resistirse a cambios sustanciales. Influenciado por la firme convicción de los conservadores dentro del partido que abogan por la sucesión masculina, el PDL cree que la actual Ley de la Casa Imperial representa la mejor solución posible. Sin embargo, si esta insistencia en la sucesión masculina continúa, es probable que la casa imperial se enfrente a la extinción natural debido a la disminución de sus miembros.

    El príncipe Hisahito de Japón
    El príncipe Hisahito es el segundo en la línea sucesoria de Japón. Su padre, el príncipe heredero Akishino, será emperador después de Naruhito.

    La opinión pública muestra una creciente aceptación de la idea de una emperatriz. El PDL es consciente de que no puede permanecer inactivo; por lo tanto, organiza paneles asesores y debates con la oposición, que a menudo resultan en impases. A pesar de las frecuentes menciones a la restitución de los descendientes varones de las ramas más antiguas de la familia imperial, no se ha realizado ninguna investigación significativa sobre cómo podría implementarse.

    Además, un problema crítico que enfrenta la familia imperial es la dificultad para encontrar parejas matrimoniales adecuadas. Con la tasa de natalidad total de Japón alcanzando un mínimo histórico —tan solo 1,15 para 2024—, muchas personas no se casan debido a factores económicos y a la cambiante percepción del matrimonio y la familia. Históricamente, la aristocracia japonesa proporcionó una base sólida para las parejas potenciales; hoy, esa base desapareció tras la Segunda Guerra Mundial.

    La profética advertencia del príncipe Mikasa sobre el futuro de la familia imperial de Japón

    El difunto príncipe Mikasa (1916-2019) advirtió sobre esta posible crisis durante su vida. En un programa de radio de 2004, abordó las dificultades que enfrentó su madre, la emperatriz Teimei, al ingresar a la familia imperial y predijo que el frenesí mediático actual alejaría a las posibles candidatas comunes al matrimonio con miembros de la realeza.

    En los últimos años, la creciente popularidad de la princesa Aiko ha impulsado el creciente debate público sobre la posibilidad de una emperatriz. Sin embargo, muchos miembros de la Dieta se muestran reticentes a apoyar una línea de sucesión femenina directa por temor a la discriminación de género. Este enfoque conservador crea un escenario donde se podrían evitar cambios significativos.

    La lucha por modernizar las normas que rigen la sucesión imperial es crucial para asegurar el futuro de esta institución como símbolo nacional. Es necesario transformar el entorno familiar imperial en un espacio más acogedor y humano para evitar presiones indeseadas sobre sus miembros y sus decisiones personales. Ignorar estas necesidades solo acelerará el declive de la línea imperial japonesa.

    “Si queremos que continúe el papel simbólico del emperador, debemos tomar medidas urgentes para transformar la casa imperial en un lugar que se sienta más humano, uno al que la gente común pueda ingresar sin temer por su felicidad y salud mental”, escribió el periodista japonés Inoue Makoto. “Si continuamos imponiendo sistemas, entornos y cargas de obediencia que serían intolerables para la mayoría de las personas, solo aceleraremos la desaparición de nuestra larga línea imperial”.

    Artículo original de Monarquías.com

  • La centenaria princesa Yuriko de Japón fue hospitalizada por un posible infarto cerebral

    La princesa Yuriko, tía abuela del emperador Naruhito de Japón, fue hospitalizada después de que el domingo le diagnosticaran posible infarto cerebral y neumonía por aspiración, informó la Agencia de la Casa Imperial.

    La princesa Yuriko, que a sus 100 años es la persona más longeva de la familia imperial japonesa, fue internada en el Hospital Internacional St. Luke en el distrito Chuo de Tokio, se encuentra en condición estable y puede hablar, dijo el palacio.

    Según la casa imperial, la princesa Yuriko no se sentía bien debido a una leve deshidratación el sábado por la tarde y llegó al hospital el domingo por la tarde. Tenía algunas dificultades para mover la mano y la pierna derechas y tenía mucha flema. El domingo le pusieron un goteo intravenoso en la unidad de cuidados intensivos.

    Yuriko de Mikasa, la princesa más longeva de la familia imperial de Japón

    La princesa Yuriko de Japón cumplió 100 años el 4 de junio de 2023. Su marido, el príncipe Yoshihito de Mikasa, falleció a los 100 años en 2016.

    La princesa Yuriko nació en 1923 como la segunda hija del vizconde Masanari Takagi. Se casó con el príncipe Mikasa, hijo del emperador Taisho y hermano menor del emperador Hirohito, en 1941 y la pareja tuvo tres hijos -ya fallecidos- y dos hijas. La princesa tiene nueve nietos y ocho bisnietos. 

    El 4 de junio de 2023, Yuriko cumplió 100 años, convirtiéndose en la segunda persona en conmemorar el centenario entre los miembros de la familia imperial nacidos desde de la Era Meiji (1868-1912). El primer centenario de la familia fue su esposo, el príncipe Mikasa, quien falleció en 2016 a la edad de 100 años.

    Pese a su avanzada edad, la princesa Yuriko lleva una vida saludable en su residencia en el dominio imperial de Akasaka, ubicado en el distrito Minato de Tokio. Estuvo hospitalizada durante dos semanas en julio del año pasado debido a una infección por coronavirus.

    Por su salud, la princesa hace ejercicio unos 15 minutos cada mañana. Cuando hace buen tiempo, pasa tiempo en el jardín de la finca para disfrutar del sol y pasear en silla de ruedas. Su rutina diaria también incluye la lectura de varios periódicos y revistas. También le gusta ver partidos de béisbol, las noticias y otros programas de televisión, informó la casa imperial.

    A lo largo de toda su vida, la princesa Yuriko fue testigo de la historia de cuatro reinados en Japón: el de su suegro Taisho (1912-1926), el de su cuñado Hirohito (1926-1989), el de su sobrino Akihito (1989-2019) y el de su sobrino nieto, el actual emperador Naruhito (desde 2019).

    Monarquias.com

  • La princesa Aiko de Japón consiguió su primer empleo: fue contratada por la Cruz Roja

    La princesa Aiko de Japón, hija única del emperador Naruhito y la emperatriz Masako, trabajará como empleada de la Sociedad de la Cruz Roja Japonesa a partir de abril después de graduarse de la universidad. 

    Según el anuncio de la Agencia de la Casa Imperial, la princesa Aiko, de 22 años, combinará sus deberes oficiales como miembro de la monarquía y su empleo en la Cruz Roja, viajando diariamente desde el palacio imperial a su sede en el distrito Minato de Tokio.

    La princesa dijo que “siempre ha tenido interés” en la Sociedad de la Cruz Roja Japonesa, que tiene desde hace mucho tiempo estrechos vínculos con la familia imperial. Desde finales del siglo XIX, las sucesivas emperatrices han actuado como presidentas honorarias.

    La princesa Aiko de Japón
    La princesa Aiko no puede heredar la corona nipona porque la “Ley de la Casa Imperial”, de 1947, prohíbe la sucesión femenina.

    Lea además: Takako Shimazu, la primera princesa japonesa que trabajó como una ciudadana común

    “Estoy feliz de participar en las obras de la Cruz Roja Japonesa”, dijo la princesa, que no tiene derecho al Trono del Crisantemo.

    “Al mismo tiempo, me siento decidida. Trabajando duro y con la conciencia de que me he convertido en miembro de la sociedad, espero poder ayudar aunque sea un poco a la gente y a la sociedad”, afirmó también.

    Los emperadores Naruhito y Masako, que ascendieron al trono en 2019, expresaron su esperanza de que su hija continúe trabajando duro y creciendo como miembro de la sociedad, según la casa imperial.

    Aiko de Japón
    Desde el nacimiento de la princesa Aiko, en 2001, ha habido debates sobre cambiar la reglas sucesorias ante la fuerte oposición de los tradicionalistas, que rechazan la posibilidad de una mujer en el trono.

    Lea además: Aiko de Japón no tendrá tiara propia, pero el príncipe Hisahito recibirá un “kanmuri” de US$ 18.000

    Nacida en diciembre de 2001, Aiko, princesa Toshi-no-Miya, es actualmente estudiante de cuarto año en el Departamento de Lengua y Literatura Japonesas de la Facultad de Letras de la Universidad Gakushuin.

    En diciembre la princesa Aiko presentó una tesis de graduación centrada en los poemas “Waka”, la forma clásica de poesía japonesa, durante la época medieval.

    En octubre, la princesa visitó la Sociedad de la Cruz Roja Japonesa con sus padres para observar una exposición sobre las actividades de ayuda de la sociedad tras el gran terremoto de Kanto de 1923 que sacudió Tokio y las prefecturas circundantes. La princesa dijo que hizo la visita porque quería profundizar su conocimiento de la organización.

    El previsible futuro de la princesa Aiko de Japón

    Aiko de Japón
    La princesa Aiko es la única hija de los emperadores de Japón, Naruhito y Masako. Pero el trono japonés solo puede ser heredado por hombres de la familia. Los hijos de mujeres que se han casado con plebeyos quedan excluidos de la línea de sucesión.

    Se espera que la hija de los actuales emperadores desempeñe sus tareas ceremoniales como princesa, pero perderá este título si contrae matrimonio, según las leyes de la Casa Imperial promulgadas después de la Segunda Guerra Mundial. 

    En ese caso, la princesa debería ser indemnizada por el Estado y, tras asumir el apellido de su esposo, llevar una vida como una ciudadana común. Esto ocurrió por última vez en 2021, cuando la princesa Mako, prima de Aiko, se casó con el estudiante de Derecho Kei Komuro.

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    Las mujeres están excluidas del trono bajo las reglas de sucesión, por lo cual el emperador Naruhito, de 62 años, será sustituido un día por su hermano, el príncipe heredero Akishino, y no por su única hija, la princesa Aiko.

    El siguiente en la línea sucesoria es el hijo de Akishino, el príncipe Hisahito, de 17 años, quien deberá tener hijos varones si no quiere que la familia real, con 2.600 años de antigüedad, se quede sin herederos.

  • Takako Shimazu, la primera princesa japonesa que trabajó como una ciudadana común

    Pasaron casi 64 años desde la boda de la princesa Takako de Japón con un banquero, una ceremonia que convirtió a la hija del emperador Hirohito en una simple ciudadana. Escasamente conocida por las nuevas generaciones, Takako, ex Princesa Suga, tiene actualmente 84 años, asistió a la entronización de su sobrino Naruhito el año pasado y pasó las últimas décadas viviendo de forma modesta y trabajando para mantenerse financieramente.

    La primera miembro de la Familia Imperial de Japón en tener un trabajo comercial, Takako siempre tuvo la reputación de ser la más vivaz y menos convencional de las cinco hijas del emperador Hirohito y su esposa, la emperatriz Nagako. Nació en el Palacio Imperial en 1939, seis años después del nacimiento de su hermano Akihito (emperador entre 1989 y 2019) y fue bautizada como Takako Suganomiya o, en terminología occidental, Takako, Princesa Suga.

    Hasta que llegué a la edad de jardín de infantes, vivía con mis padres”, recordó en una entrevista con el New York Times. “Luego me enviaron al Salón Kuretake, un edificio dentro del recinto imperial pero a cierta distancia del Palacio del Emperador, para que las institutrices me criaran con mis hermanas”. “En la familia imperial”, explicó, “la costumbre era que los niños varones fueran criados por separado, cada uno en su propio lugar con sus propios asistentes, y que las niñas fueran criadas juntas, pero por separado de sus hijos. padres”.

    Para Takako, la vida en el palacio era extremadamente estricta, pero no se rebeló activamente: “Solía ​​pensar de qué sirve hacer un escándalo, ya que no puedo cambiar las cosas de ninguna manera”, reflexionó. Educada a la antigua usanza imperial, aprendió a realizar arreglos florales, los secretos de la ceremonia del té, la composición de poesía waka, la caligrafía tradicional y las otras artes que las jóvenes japonesas de la alta nobleza debían adquirir.

    Al igual que sus hermanos mayores (Akihito y el príncipe Hitachi), Takako asistió a la Escuela de Nobles, una institución ahora abierta a todos, pero originalmente destinada a los niños de la realeza imperial, la nobleza más rancia y altísimos funcionarios del gobierno. Mientras sus hermanas mayores, educadas antes y durante la Segunda Guerra Mundial, no fueron más allá de la Escuela Secundaria de Nobles, Takako fue la primera princesa nipona que fue a la universidad.

    Lejos de los lujos del palacio

    Cuando tenía veinte años, los funcionarios de la casa imperial le informaron que habían arreglado su matrimonio con el joven banquero Hisanaga Shimazu, un compañero de estudios del príncipe Akihito y descendiente de una familia feudal de ascendencia imperial, que había gobernado Kagashima, en el sur de Japón durante siglos. La princesa aceptó, pero con una condición: si después de un período de noviazgo, tanto ella como su posible esposo podrían cancelar el matrimonio si se encuentran incompatibles.

    “En mi caso”, dijo Takako, “un matrimonio por conveniencia prácticamente era imposible. Pero no quería repetir el tipo de matrimonio por el que todas mis hermanas mayores tuvieron que pasar”. Afortunadamente, los jóvenes se guraron y la relación floreció. Con su matrimonio en 1960, Suga perdió automáticamente su título de princesa porque, de acuerdo a la Constitución japonesa de la posguerra, las hijas imperiales que se casan fuera de la familia imperial se convierten en plebeyas.

    Tras despedirse con honores del palacio imperial, Takako vivió en Estados Unidos porque su marido, miembro del personal del Japan Export-Import Bank, fue asignado a Washington. Takako lo acompañó con su hijo para pasar dos años como ama de casa en un modesto departamento de la capital estadounidense.

    “No tuve ninguna dificultad para adaptarme a la vida estadounidense”, dijo ella. “Nos criaron con ropa occidental, comida occidental y japonesa, así que no me sorprendió ni me sorprendió nada de lo que encontré en Estados Unidos. El ajuste se produjo, por extraño que parezca, después de que volvimos a Japón. Es difícil de explicar. No creo que haya cambiado, pero no siempre he podido volver a la misma relación con amigos y conocidos que tenía antes de ir a América. Nunca me lo dicen, pero tengo la sensación de que algunos de ellos me reprochan en silencio que me haya vuelto demasiado americano”.

    Los Shimazu viven modestamente en comparación con la familia imperial, que contaba en su entorno más cercano con una lista de personal que incluía médicos de guardia las 24 horas del día, guardianes del guardarropa y sacerdotes que los asistían en los ritos sintoístas, además de un millar de sirvientes, entre músicos, jardineros, cocineros, fontaneros, electricistas y constructores. Por entonces, el palacio requería de 160 sirvientes para mantenerlo en funcionamiento, en parte debido a reglas como una que una criada que limpiaba una mesa no puede limpiar el piso.

    Empleada de una tienda

    Fuera de los muros del palacio, Takako y el señor Shimazu vivieron toda su vida en un apartamento pequeño en Aoyama, una sección residencial de Tokio, con vistas al Monte Fuji. Durante años, la exprincesa trabajó como consultora en la exclusiva tienda Seibu Pisa en el Hotel Tokyo Prince, para sorpresa de sus padres. “No pedí el consejo de mis padres porque nuestras posiciones son tan diferentes que sentí que no lo entenderían”, dijo ella. “Intenté informarles justo antes de aceptar el trabajo, pero los periódicos se hicieron cargo de la historia, y pude recibir una llamada telefónica al palacio solo en la tarde del día en que los periódicos de la noche iban a publicar la historia”.

    Todas las tardes, la hija del emperador se sentaba a atender a clientes especiales, brindando consejos sobre moda, arte, diseño de interiores, mobiliario y regalos. Defendiéndose de las críticas periodísticas de su nuevo trabajo, la ex princesa dijo con seriedad: “Me doy cuenta de mi posición y de que hay cosas que no puedo hacer. No tengo título, pero soy la hija del Emperador. No quiero avergonzar a mis padres de ninguna manera”.

    Por Darío Silva D’Andrea, editor de Monarquias.com

  • La popular princesa Aiko nunca será emperatriz, pero ocho mujeres reinaron antes en Japón

    Pese a que actualmente rige la Ley Sálica, que prohíbe el acceso de las mujeres al trono, Japón tuvo ocho emperatrices a lo largo de su milenaria historia. Suiko, la primera mujer que fue emperatriz, fue coronada en el año 593, pero ninguna de sus sucesoras transmitieron sus derechos al trono a sus hijos. La última emperatriz regente fue Go-Sakuramachi, quien abdicó en 1771 y no dejó la corona a su propia descendencia, sino a su sobrino.

    Actualmente, de acuerdo a la ley de la casa imperial de 1947, las hijas, nietas o sobrinas de emperadores pierden su estatus y pasan a ser “plebeyas” cuando contraen matrimonio. Ya tampoco pueden convertirse en emperatrices, lo que significa que la princesa Aiko, hija de los emperadores Naruhito y Masako, jamás podrá sentarse en el Trono del Crisantemo.

    Bajo el gobierno de Junichiro Koizumi, en diciembre de 2004, se creó el “Comité de Expertos sobre la Ley de la Casa Imperial” para debatir sobre el futuro de las sucesiones al Trono del Crisantemo. El problema era que ningún varón había nacido en la Familia Imperial desde hacía 40 años, y la siguiente generación del príncipe heredero (el actual emperador Naruhito) no tenía un hijo varón que pudiera ascender al trono.

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    En el informe final, elaborado en noviembre de 2005 tras casi un año de deliberaciones, el comité propuso una política que permitiera a las mujeres y a sus hijos suceder en el trono. Más tarde, en febrero de 2006, se anunció que la princesa Kiko estaba embarazada, y en septiembre de 2006 nació el príncipe Hisahito, el primer varón de la dinastía después de cuatro décadas. Finalmente, el gobierno archivó la propuesta del comité para enmendar la Ley de la Casa Imperial, pero pasaron 14 años, y la generación que sucederá a Hisahito aún plantea una seria incógnita.

    La Ley Especial de la Casa Imperial, que fue promulgada en junio de 2017 con el fin de permitir la abdicación del emperador Akihito, sugiere al Gobierno que considere la “sucesión estable al Trono Imperial” a través de una resolución. La Ley estipula que “el Trono será ocupado por un varón del linaje paterno”, es decir, sólo los varones cuyo padre sea emperador se convertirán en emperadores. Esto significa que solo tres miembros de la actual familia imperial son elegibles para suceder al trono (el Príncipe Heredero Akishino, su hijo Hisahito y su tío, el octogenario príncipe Hitachi), con lo cual el futuro de la monarquía peligra dramáticamente.

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    Si el sistema actual se mantiene y el príncipe Hisahito asciende al trono en el futuro, llevará la pesada responsabilidad de tener hijos varones que aseguren estabilidad a la sucesión, un dilema en el que es el país con menor tasa de natalidad del planeta. En el pasado no existía la y hubo diez mujeres que ejercieron como emperatrices regentes que gobernaron en nombre de sus padres, hijos o consortes.

    Todas ellas fueron descendientes de emperadores y dos de ellas ascendieron al trono en dos ocasiones cada una:

    Emperatriz Suiko: Hija del emperador Kinmei y la emperatriz consorte del emperador Bidatsu. Las tensiones políticas se intensificaron después del asesinato del 32.º emperador, Sushun, a manos de un aristócrata de Soga-no-Umako, que ostentaba el poder en la Corte Imperial. Había varios sucesores masculinos potenciales, era difícil organizar la situación teniendo en cuenta también las intenciones del clan Soga. Se cree que el acceso al trono de la emperatriz Suiko, cuya madre era miembro del clan Soga, tenía por objeto mejorar la relación entre la familia imperial y dicho clan para alcanzar la estabilidad política. Fue sucedida por el emperador Jomei.

    Emperatriz Kogyoku: Fue bisnieta del emperador Bidatsu y la emperatriz consorte del emperador Jomei. Después de la muerte de su marido, no fue fácil elegir un sucesor de nuevo debido a las intenciones políticas del clan Soga, por lo que Kogyoku ascendió al trono como emperatriz. Fue sucedida por su hermano, Kotoku, pero volvió a ocupar el trono (con el nombre de Saimei) después de la muerte del emperador mientras se solucionaba una rivalidad familiar. Cuando murió, tenía el título de Emperatriz Abuela.

    Emperatriz Jito: Hija del emperador Tenji consorte del emperador Tenmu. El príncipe Kusakabe, hijo que engendró con su esposo, era un sucesor viable, pero el príncipe Otsu, hijo de otra mujer, también fue considerado un poderoso sucesor. Hubo un conflicto concerniente a los dos en la Corte Imperial, y no fue fácil determinar el sucesor. El fallecimiento de Kusakabe propició la entronización de Jjito para que pudiera suceder al trono su nieto el príncipe Karu, que era un niño pequeño en ese momento.

    Emperatriz Genmei: Hija del emperador Tenji y hermanastra de la emperatriz Jito. Cuando murió su hijo el emperador Monmu, el príncipe imperial Obito (más tarde el emperador Shōmu), tenía sólo 7 años. Debido a su edad era difícil que ascendiera al trono rápidamente, de modo que fue entronizada como regente.

    Emperatriz Gensho: Hija de la emperatriz Genmei, y hermana del emperador Monmu, sucedió en el trono a su madre y se convirtió en la segunda emperatriz regente sucesiva. Su madre expresó su intención de abdicar por motivos de declive mental y corporal nueve años después de la entronización. Sin embargo, como en ese momento el príncipe heredero Obito tenía solo 15 años y la nobleza resistía la entronización de un niño, Gensho se convirtió en emperatriz regente.

    Emperatriz Koken: Hija del emperador Shomu, cuando su hermanastro falleció prematuramente ella se convierte en la primera princesa heredera y más tarde ascendió al trono. Es la única Princesa Heredera en la historia de Japón que ascendió al trono desde esa posición. Cuando su hijo, el emperador Junninm fue destronado, la emperatriz emérita Koken ascendió al trono de nuevo con el nombre de Shotoku.

    Emperatriz Meisho: Hija del emperador Go-Mizunoo, quien abdicó el trono debido a las fricciones entre el shogunato Tokugawa y la Corte Imperial. Como todos los hijos del emperador Go-Mizunoo murieron prematuramente, no pudo ser sucedido por un varón de linaje masculino y su hija Meisho ascendió al trono como regente de su hermano, el príncipe Tsuguhito (más tarde, emperador Go-Komyo), nacido posteriormente a la abdicación del padre. Meisho reinó como regente hasta que su hermano pequeño cumplió 11 años.

    Emperatriz Go-Sakuramachi: Hija del emperador Sakuramachi. El Príncipe Heredero Hidehito (futuro emperador Go-Momozono) tenía cinco años cuando falleció el emperador Momozono (hermanastro de Go-Sakuramachi). Como era difícil que el príncipe accediese al trono inmediatamente, asumió el trono para darle continuidad. Reinó hasta que Hidehito cumplió 13 años, cuando abdicó el trono. Fue la última mujer que reinó en Japón y murió en 1813.

  • Japón busca príncipes: ¿los hijos adoptivos podrían evitar la crisis de sucesión imperial?

    La crisis sucesoria aumenta en la monarquía japonesa y cada vez son más las voces que apoyan un plan inaudito para hacer frente a la oferta cada vez menor de posibles herederos varones al Trono del Crisantemo y, de esta forma, salvar a la familia imperial de la extinción. Entre las reformas que se plantean se encuentra una que aparentemente permitiría a los miembros actuales de la familia adoptar hombres de antiguas familias aristocráticas japonesas, aumentando así la oferta de príncipes.

    Según los cambios previstos por los más conservadores, a los príncipes se les debería permitir adoptar a descendientes de las antiguas ramas colaterales de la familia imperial, es decir, descendientes de antiguos emperadores por línea masculina, cuyos estatus y títulos fueron abolidos por las fuerzas de ocupación estadounidenses en 1947. La idea es que los descendientes de estas 11 familias, que compartieron un ancestro común con la actual familia imperial hace 600 años, suministrarán los hombres que el emperador y su familia no han podido criar por sí mismos.

    El propósito de las ramas colaterales –miyake– era asegurar que el linaje imperial se perpetuara en el tiempo. Si no había un sucesor directo dentro de la familia imperial, el nuevo emperador podía ser elegido entre los príncipes de una rama colateral de la familia, empezando por los más cercanos al emperador fallecido. Por el contrario, si las ramas colaterales no tuvieran sucesores, podrían pasar el título a un príncipe imperial y, de esta forma, los dos sistemas se salvaguardaron mutuamente durante siglos.

    Los hombres nacidos en ramas colaterales del linaje imperial tenían que ser adoptados especialmente para formar parte de la Familia Imperial, ya que los definidos como príncipes imperiales -o “shinnō”- eran hermanos o hijos del emperador. Entre los que no se unían a la familia imperial, muchos de los hijos de esas ramas dinásticas encontraron empleo como militares del ejército japonés o sacerdotes principales en los principales templos budistas, pero la principal ocupación de estos príncipes era proporcionar posibles herederos al trono.

    La familia del emperador Hirohito

    Por qué se abolieron las ramas colaterales de la familia imperial

    Al final del reinado del emperador Meiji (1868-1912), existían en Japón 13 ramas colaterales de la dinastía imperial, entre las cuales la más numerosa era la rama del príncipe Kuniie Fushimi, que tuvo más de 50 hijos. En general, el aumento en el número total de ramas dinásticas colaterales podría haber sido causado por las preocupaciones del emperador Meiji sobre la sucesión debido al mal estado de salud de su hijo, el príncipe heredero y futuro emperador Yoshihito (Taisho).

    Sin embargo, la derrota en la Segunda Guerra Mundial y la ocupación estadounidense llevaron cambios importantes a la familia imperial, incluida una gran reducción de tamaño: de esta forma, se eliminó el estatus imperial de las 11 ramas colaterales sobrevivientes (Yamashina, Kaya, Kuni, Nashimoto, Asaka, Higashikuni, Takeda, Kitashirakawa, Fushimi, Kan’in e Higashifumi) compuestas de 51 miembros en total, entre ellos 26 hombres en la línea de sucesión al trono. 

    El entonces primer ministro Katayama Tetsu señaló que no había necesidad de preocuparse por la sucesión al trono en ese momento ya que el emperador Hirohito tenía dos jóvenes hijos, el futuro emperador Akihito y el príncipe Hitachi, sus tres hermanos menores -los príncipes Chichibu, Takamatsu y Mikasa- y un sobrino, el príncipe Tomohito de Mikasa. En los siguientes años nacieron los príncipes Katsura y Takamado, sobrinos del emperador.

    De las 51 personas que abandonaron la familia, 40 recibieron indemnizaciones, excluyendo a aquellos con antecedentes militares. Y aunque unos días después, en una comida con quienes dejaban la familia imperial, el emperador Hirohito expresó su deseo de que se mantuvieran lazos familiares, ya que nada había cambiado en sus relaciones, muchos de los ex príncipes pronto afrontaron tiempos difíciles en la situación desconocida de los ciudadanos comunes y corrientes. Muchos de ellos perdieron sus bienes por su inexperiencia en los negocios o por haber sido engañados por delincuentes.

    “Tuvimos que pagar una cantidad de impuestos enorme y sin precedentes, y la suma única que recibimos se decidió unilateralmente y pronto desapareció”, dijo el ex príncipe Fushimi Hiroaki, que tenía 15 años cuando le quitaron el estatus imperial en 1947 y ahora tiene 91 años. El ex príncipe, que si no se hubiera modificado la ley a partir de 2019 habría sido el cuarto en la línea de sucesión al trono, relató que muchos de sus parientes tuvieron que vender sus palacios para sobrevivir y otros pasaron momentos muy dramáticos.

    El emperador Naruhito, la emperatiz Masako y su única hija, la princesaAiko.

    Adoptar príncipes para salvar a la monarquía japonesa de la extinción

    La restauración de las antiguas ramas para garantizar que la familia imperial tenga suficientes miembros para asegurar la sucesión y desempeñar deberes oficiales es una de las ideas que se debaten frecuentemente en Japón, donde los nacionalistas conservadores coinciden en que sería lo más sabio. La mayoría de ellos desestima cambiar la ley para permitir que las princesas imperiales, así como sus hermanos, reinen como Emperatrices. 

    Según la Ley de la Casa Imperial de Japón, sólo un hijo varón descendiente de un emperador varón puede acceder al Trono de Crisantemo. Los tradicionalistas creen que esta regla preserva algo precioso: una línea de sucesión masculina ininterrumpida durante 2.000 años, que en la mitología se remonta a Jimmu, el primer emperador. El problema es que la familia de Naruhito, de 63 años, que accedió al trono en mayo de 2019 tras la abdicación de su padre, se está quedando sin varones.

    La emperatriz Masako se sometió a un tratamiento de fertilidad con la esperanza de tener un heredero y dio a luz a su única hija, la princesa Aiko, que cumplirá 22 años. La esposa del hermano menor de Naruhito, el príncipe heredero Fumihito, tuvo dos hijas y un hijo, el príncipe Hisahito, que cumplió 17 años. Aparte de ellos, el único miembro de la línea sucesoria es el príncipe Hitachi, segundo hijo del difunto emperador Hirohito, y hermano del emperador emérito Akihito, que abdicó en 2019.

    El príncipe heredero Fumihito tiene solo un hijo varón, Hisahito, segundo en la sucesión al trono.

    Los tradicionalistas creen que, con un emperador y un príncipe heredero de mediana edad saludable y un príncipe adolescente en la línea sucesoria, tienen al menos una generación para encontrar una solución alternativa al problema. Se oponen estoicamente a la idea de permitir que sus hijos se unan a la línea sucesoria, porque no portarían el cromosoma Y masculino heredado del mítico Jimmu, descendiente de la diosa del Sol, Amaterasu, según la mitología imperial.

    Han pasado 77 años desde que las ramas colaterales de la familia imperial perdieron su estatus dentro de la corte. Si bien algunos de sus miembros tienen edad avanzada, los descendientes de aquellos hombres fueron criados como ciudadanos comunes desde su nacimiento y muchos creen que no se puede esperar que se conviertan instantáneamente en parte de la familia imperial.“Si su majestad imperial me ordenara regresar con la familia, o el Estado me lo pidiera, creo que tendría que hacerlo”, dijo el ex príncipe Fushimi Hiroaki. Sin embargo, también dijo que no sería posible convertirse de repente en un príncipe.

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  • “Kakan-no-Gi”: así será el ritual de mayoría de edad del príncipe Hisahito de Japón en 2026

    El príncipe Hisahito de Japón cumplirá 17 años el próximo 6 de septiembre, pero la corte imperial ya prepara la ceremonia de su mayoría de edad, un ritual de varios siglos de antigüedad llamado “Kakan-no-Gi”.

    Hisahito, segundo en la sucesión al trono, es el único hijo varón del príncipe heredero nipón, Fumihito y  de la princesa Kiko. Sobrino del emperador Naruhito, será considerado adulto cuando cumpla 18 años en 2024, según el Código Civil japonés reformado en 2022.

    La Agencia de la Casa Imperial anunció que el ritual de mayoría de edad del príncipe Hisahito se llevará a cabo después de que el joven se gradúe de la escuela secundaria de la universidad de Ochanomizu, en marzo de 2025.

    “Kakan-no-Gi”, que se traduce del japonés como “ceremonia del uso de la corona (o tocado)” se lleva a cabo tradicionalmente para celebrar la llegada a la edad adulta de los príncipes imperiales, que es legalmente a los 18 años.

    La Agencia de la Casa Imperial asignó 2.578.000 yenes -unos US$ 18.000- del presupuesto destinado a la monarquía para la creación del tocado tradicional -“kanmuri”- que será entregado por el emperador Naruhito a su sobrino.

    Desde la Era Heian -entre los años 794 a 1185- hasta comienzos de la Era Meiji, en el siglo XIX, fue el tocado fue representativo para todos los miembros masculinos de la Corte Imperial y para guerreros samurái de alto rango, entre ellos los ‘shōgun’.

    En la ceremonia de mayoría también se espera que el príncipe Hisahito utilice la túnica tradicional del estilo del siglo XI – denominada “sokutai “- que lució el príncipe Fumihito en su ritual de mayoría de edad en 1985.

    Se espera que el adolescente se convierta en el futuro en emperador, siendo el único heredero varón de la familia imperial además de su padre, ya que desde el siglo XVIII la monarquía japonesa no permite que las mujeres asciendan al Trono del Crisantemo.

    Su tío, el emperador Naruhito, ascendió al trono en mayo de 2019 después de el emperador Akihito abdicara. Pero el actual monarca y su esposa, la emperatriz Masako, no tuvieron hijos varons, y solo una hija la princesa Aiko, de 21 años.

    Al ser hermano de un emperador sin heredero varón, el príncipe Akishino se convirtió en el heredero directo al trono.  Casado desde 1990 con la princesa Kiko, Akishino también tiene dos hijas: la ex princesa Mako, que se casó y se fue a vivir a EEUU, y la princesa Kako.

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