El 26 de octubre de 1967, el Palacio de Golestán en Teherán fue testigo de un espectáculo que resonó en todo el mundo: la coronación de Mohammad Reza Pahlavi, el último shah de Irán, y su esposa, Farah Diba, como emperatriz. Este evento, de una opulencia sin precedentes, marcó el uso de dos coronas emblemáticas: la Corona Pahlavi, usada por el Shah, y una corona única diseñada para Farah por Van Cleef & Arpels. Estas piezas, cargadas de simbolismo y valor histórico, representan un capítulo fascinante de la historia iraní. Pero, ¿dónde están estas coronas hoy, y cuál es su historia de creación y valor?
La creación de las coronas del último Shah de Irán y su esposa

La Corona Pahlavi, usada por Mohammad Reza Pahlavi, fue creada en 1926 para la coronación de su padre, Reza Shah, fundador de la dinastía Pahlavi. Shah encargó a un equipo de joyeros iraníes, liderados por Haj Serajeddin Javaheri, diseñar una corona que rompiera con la tradición de la dinastía Qajar y evocara el esplendor de la era sasánida (224-651 d.C.). Inspirada en motivos preislámicos, la corona incorpora cuatro almenas escalonadas, reminiscentes de los diseños aqueménidas, y está adornada con 3,380 diamantes, según detalla The Royal Watcher. Este diseño buscaba proyectar una identidad nacionalista, alejándose de las conexiones tribales o religiosas de las dinastías previas, y posicionando a los Pahlavi como custodios de la herencia imperial persa.

Por su parte, la corona de la emperatriz Farah fue una innovación sin precedentes. Como señala Foreign Policy, no existía en Irán un precedente para coronar a una reina, por lo que se requirió un diseño completamente nuevo. La casa joyera francesa Van Cleef & Arpels, seleccionada entre 50 propuestas de los mejores joyeros del mundo, creó una pieza única para la ocasión. La corona estaba engastada con esmeraldas, diamantes y otras gemas, y se complementaba con una túnica de terciopelo verde diseñada por Dior, que resaltaba su papel como símbolo de la modernización femenina en Irán. Este acto de coronar a Farah como Shahbanu, la primera emperatriz en 2.500 años de historia persa, fue un gesto político que buscaba proyectar al régimen Pahlavi como progresista y alineado con valores occidentales, inspirándose en ceremonias como la coronación de Isabel II en 1953.
El valor de las coronas imperiales de Irán y su destino tras la caída de la monarquía

El valor económico de las coronas es difícil de precisar, pero su importancia trasciende lo material. La Corona Pahlavi, parte de las Joyas Nacionales de Irán, incluye gemas de incalculable valor histórico. Estas joyas, que también comprenden el Trono del Pavo Real y gemas como los diamantes Koh-i-Noor y Darya-ye Noor, fueron acumuladas desde la dinastía Safávida (1502-1736) y representan una reserva financiera para la economía iraní. Según Politico, las joyas, incluida la Corona Pahlavi, fueron transferidas al estado en 1937 por Reza Shah y utilizadas como respaldo para la moneda nacional, un rol que mantienen hasta hoy bajo la República Islámica.

La corona de Farah, aunque menos documentada en términos de composición exacta, es igualmente valiosa.Su creación por Van Cleef & Arpels fue un encargo de alto costo, reflejo del glamour que el régimen buscaba proyectar. El valor de ambas coronas no solo radica en sus gemas, sino en su simbolismo: para los Pahlavi, eran emblemas de una monarquía que aspiraba a ser vista como moderna y conectada con la élite global.
Tras la Revolución Islámica de 1979, que derrocó a Mohammad Reza Pahlavi y forzó a la familia imperial al exilio, el destino de las coronas fue motivo de especulación. Se temió que las joyas nacionales, incluidas las coronas, fueran robadas o vendidas durante el caos revolucionario. Sin embargo, la Corona Pahlavi permaneció intacta y hoy se encuentra en exhibición en el Tesoro de las Joyas Nacionales, ubicado en el Banco Central de Irán en Teherán. Este museo, reabierto al público en la década de 1990 bajo el gobierno de Hashemi Rafsanjani, alberga la colección completa de joyas imperiales, que siguen siendo un respaldo económico para el estado iraní.
El destino de la corona de Farah es menos explícito en las fuentes, pero se supone que, como parte de las Joyas Nacionales, también está resguardada en el Tesoro. A diferencia de otras monarquías derrocadas, donde las joyas reales fueron dispersadas o subastadas, las coronas Pahlavi permanecen en Irán como reliquias de un pasado monárquico que la República Islámica conserva, paradójicamente, por su valor económico y cultural. A pesar de la narrativa anti-Pahlavi del régimen actual, estas joyas son vistas como un símbolo de la continuidad histórica de Irán, incluso bajo un gobierno teocrático.Su creación reflejó un esfuerzo deliberado por legitimar a los Pahlavi como herederos de un imperio milenario, mientras que su valor económico las convirtió en activos nacionales.
Artículo original de Monarquias.com
Fuentes:
– The Royal Watcher (2017). “Coronation of the Shah of Iran, 1967.”
– The Lion and The Sun Podcast (2025). “The Pahlavi Crown: Where is It Now?”
– Cambridge University Press (2021). “Crowning the ‘Sun of the Aryans’: Mohammad Reza Shah’s Coronation and Monarchical Spectacle in Pahlavi Iran.”
– Foreign Policy (2025). “Empress Farah Pahlavi and the Myth of the Secular Shah.”
– Politico (2025). “The Son of the Last Shah Wants to Be the Next Leader of Iran.”
– USA Today (2025). “Iran’s ‘crown prince’ calls for supreme leader to ‘face justice’.”




















