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  • Obituario: Katharine de Kent, la duquesa que escapó del esplendor real y se convirtió al catolicismo

    La duquesa de Kent, Katharine Mary Lucy Worsley, nació el 22 de febrero de 1933 y creció en el campo, en la casa familiar de Hovingham Hall, Yorkshire. Sus padres, Sir William y Lady Joyce la enviaron a la St Margaret’s School y a Runton Hall, en Norfolk, donde se destacó en música. A los 23 años Katharine conoció al príncipe Eduardo de Inglaterra.

    Nieto del rey Jorge V y primo hermano de la reina Isabel II, Eduardo había heredado el título de duque de Kent siendo muy joven, al morir su padre en un accidente de aviación en 1942. Su madre era la princesa Marina de Grecia.

    Símbolo de sus orígenes plebeyos, Katharine era descendiente directa de Frances, hija de Oliver Cromwell, famoso por liderar la revolución que derrocó a la monarquía y decapitó al rey Carlos I en 1649.

    Katherine, duquesa de Kent
    Katherine, duquesa de Kent

    La majestuosa boda de Eduardo de Kent y Katherine Worsley en York

    La pareja se comprometería cinco años después y celebró una gran boda real en York, en 1961, a la que asistieron las reinas Ingrid de Dinamarca y Victoria Eugenia de España, y en la que se conocieron Juan Carlos de Borbón y Sofía de Grecia.

    El escenario elegido para la boda, el 8 de junio de aquel año, fue York Minster, donde Katherine había aprendido a tocar el órgano y también donde, 600 años antes, se habían casado el rey Eduardo III y Filipa de Hainaut.

    La cobertura noticiosa del evento hizo hincapié en que ella era “una chica de Yorkshire” que se casaba con el nieto de un rey, mientras que miles de lugareños se alinearon en la ruta desde York Minster para ver a la pareja mientras se dirigían a la fiesta. Sir Richard Buckley, quien fue el secretario privado del duque durante 28 años, recordó a Katharine como “una novia de cuento de hadas“.

    Muy celebrada como la primera boda de un príncipe británico con una plebeya, la unión tuvo una ferviente opositora, la madre del príncipe. Marina, duquesa de Kent, princesa por vía doble y descendiente de los zares de Rusia, odió la idea de que su hijo se casara con una chica de clase media y lo envió a estudiar a Alemania durante un año con la idea de que se olvidara a de ella.

    Viendo que los chicos estaban muy enamorados, la duquesa viuda no vio otra opción más que dar su permiso al matrimonio y deslumbró en la ceremonia.

    Katherine, duquesa de Kent
    Katherine, duquesa de Kent

    La joven duquesa de Kent inmediatamente se compenetró muy bien en sus obligaciones reales y también, como esposa de un oficial del Ejército, acompañó al duque cuando fue enviado a Hong Kong y Alemania.

    Sir Richard Buckley fue testigo de la influencia positiva de Katherine sobre su esposo, quien, cuando asumió por primera vez sus citas reales en el extranjero, era bastante tímido. Katharine, que era “una duquesa moderna y una gran admiradora de Pink Floyd“, le dio confianza al príncipe.

    Los duques establecieron su residencia en Anmer Hall, en dentro de la propiedad real de Sandringham, que era el lugar ideal para criar a sus hijos. En 1962 nació el primero, George Windsor, conde de St. Andrews. Lady Helen Windsor nació en 1964 y seis años más tarde nació el tercero, Lord Nicholas Windsor.

    Lamentablemente, la mala salud persiguió a la duquesa durante gran parte de su vida: en 1975, durante su cuarto embarazo, sufrió un aborto espontáneo, y dos años más tarde dio a luz a un niño que nació muerto.

    El dolor fue abrumador: “Tuvo el efecto más devastador en mí”, reveló en una entrevista años más tarde. “No tenía idea de lo devastador que podía ser para una mujer. Me ha hecho extremadamente comprensiva con otros que sufren el nacimiento de un bebé muerto”.

    Una profunda depresión comenzó a alejar lentamente a la duquesa del esplendor real para sumergirla en en la vida espiritual. Dos años después, toda esa emoción llegó a un punto crítico y fue ingresada en el hospital durante siete semanas de “tratamiento y descanso supervisado”.

    “Creo que sería una persona bastante rara si no cedo bajo esas circunstancias”, reflexionó en 1997. “Fue algo horrible lo que sucedió y no pensé que debía darme tiempo para superarlo. No fue un buen período, pero una vez que salí y volví a un estado de normalidad, rápidamente me di cuenta de que a muchas personas les sucede. Nunca he tenido depresión desde entonces”.

    Katherine, duquesa de Kent
    Katherine, duquesa de Kent

    En busca de respuestas espirituales, rompió con la tradición de la Familia Real y se convirtió al catolicismo en 1994, con la aprobación de la reina: “Me encantan las pautas y la Iglesia Católica te ofrece pautas. Siempre he querido eso en mi vida. Me gusta saber qué se espera de mí. Me gusta que me digan: irás a la iglesia el domingo y si no lo haces, ¡te lo perderás!”

    Hasta que se retiró de la vida pública, Katharine fue muy popular por su papel en el campeonato de Wimbledon, donde entregaba los trofeos: última vez que lo hizo fue en 2001, a Venus Williams.

    Un año más tarde se retiró oficialmente de la vida pública, renunciando a sus deberes reales para vivir en privado en su propio apartamento alquilado lejos de la corte real. Además, renunció al tratamiento de Alteza Real, pasando a ser conocida como “Katherine, duquesa de Kent” o simplemente “Katharine Kent”.

    No me gusta ser una figura pública y lo digo con mucha humildad”, reveló en una entrevista. “Es mi naturaleza, la forma en que nací. Me gusta hacer las cosas en silencio detrás de las escenas. Soy una persona muy tímida”. Un asesor real la describió como “una figura tímida, casi solitaria”, aunque asistió a la boda del príncipe Guillermo con Kate Middleton y a otros grandes eventos de la familia real.

    Katherine, duquesa de Kent
    Katherine, duquesa de Kent

    Las especulaciones sobre el estado de su matrimonio la han perseguido desde finales de los años setenta cuando sufría depresión, y muchas personas creen que ella y el duque de Kent han estado llevando vidas separadas.

    También se dijo que su decisión de convertirse al catolicismo en 1994, el primer miembro de la familia real en hacerlo desde 1685, fue tomada por sentirse incómoda con la fe anglicana del duque. Sin embargo, el propio duque de Kent acompañó a su esposa cuando ella juró en la Iglesia Católica y posteriormente asistió a misa con ella. Hablando en un documental de la BBC en 2004, todo lo que diría sobre el tema de su matrimonio fue: “Cuido de mi familia y cocino para mi esposo”.

    En el plano íntimo, la duquesa sin embargo continuó desarrollando actividades que encuadran con su perfil solidario: enseñó música en secreto durante 10 años en la escuela primaria estatal Wansbeck en Kingston-upon-Hull y en la que su verdadera identidad como miembro de la Familia Real permaneció oculta: “Siempre me ha gustado el talento, me encanta el cosquilleo cuando ves talento y comencé a darme cuenta de que estaba enseñando a niños muy, muy dotados”.

    En los últimos años, dio clases como maestra voluntaria a los niños que vivían en el edificio Greenfeld, que se incendió en 2017. En una visita a la India en la década de 1990, habló le dijo a un periodista: “Me encantan las personas, las valoro. ¿De qué se trata el mundo? No de las posesiones sino de personas que se cuidan unas a otras”.

  • “Katharine Kent”: la duquesa que escapó del esplendor y abrazó el catolicismo cumplió 91 años

    La duquesa de Kent, Katharine Mary Lucy Worsley, nació el 22 de febrero de 1933 y creció en el campo, en la casa familiar de Hovingham Hall, Yorkshire. Sus padres, Sir William y Lady Joyce la enviaron a la St Margaret’s School y a Runton Hall, en Norfolk, donde se destacó en música.

    A los 23 años Katherine conoció al príncipe Eduardo de Inglaterra. Nieto del rey Jorge V y primo hermano de la reina Isabel II, Eduardo había heredado el título de duque de Kent siendo muy joven, al morir su padre en un accidente de aviación en 1942.

    Su madre era la princesa Marina de Grecia. Símbolo de sus orígenes plebeyos, Katharine era descendiente directa de Frances, hija de Oliver Cromwell, famoso por liderar la revolución que derrocó a la monarquía y decapitó al rey Carlos I en 1649.

    Katharine, duquesa de Kent
    Katharine, duquesa de Kent

    La pareja se comprometería cinco años después y celebró una gran boda real en York, en 1961, a la que asistieron las reinas Ingrid de Dinamarca y Victoria Eugenia de España, y en la que se conocieron Juan Carlos de Borbón y Sofía de Grecia. El escenario elegido para la boda, el 8 de junio de aquel año, fue York Minster, donde Katherine había aprendido a tocar el órgano y también donde, 600 años antes, se habían casado el rey Eduardo III y Filipa de Hainaut. La cobertura noticiosa del evento hizo hincapié en que ella era “una chica de Yorkshire” que se casaba con el nieto de un rey, mientras que miles de lugareños se alinearon en la ruta desde York Minster para ver a la pareja mientras se dirigían a la fiesta. Sir Richard Buckley, quien fue el secretario privado del duque durante 28 años, recordó a Katharine como “una novia de cuento de hadas“.

    Katherine, duquesa de Kent, es la esposa del príncipe Eduardo, duque de Kent, primo hermano de la reina Isabel II. Su suegra fue la famosa Marina de Grecia.

    Muy celebrada como la primera boda de un príncipe británico con una plebeya, la unión tuvo una ferviente opositora, la madre del príncipe. Marina, duquesa de Kent, princesa por vía doble y descendiente de los zares de Rusia, odió la idea de que su hijo se casara con una chica de clase media y lo envió a estudiar a Alemania durante un año con la idea de que se olvidara a de ella. Viendo que los chicos estaban muy enamorados, la duquesa viuda no vio otra opción más que dar su permiso al matrimonio y deslumbró en la ceremonia.

    Katharine, duquesa de Kent
    Katharine, duquesa de Kent

    La joven duquesa de Kent inmediatamente se compenetró muy bien en sus obligaciones reales y también, como esposa de un oficial del Ejército, acompañó al duque cuando fue enviado a Hong Kong y Alemania. Sir Richard Buckley fue testigo de la influencia positiva de Katherine sobre su esposo, quien, cuando asumió por primera vez sus citas reales en el extranjero, era bastante tímido. Katharine, que era “una duquesa moderna y una gran admiradora de Pink Floyd“, le dio confianza al príncipe. Durante su visita a la Feria Mundial de Brisbane: Expo 1988, Katherine fue vista como la princesa Diana de su época. Los Kents establecieron su residencia en Anmer Hall, en dentro de la propiedad real de Sandringham, que era el lugar ideal para criar a sus hijos. En 1962 nació el primero, George Windsor, conde de St. Andrews. Lady Helen Windsor nació en 1964 y seis años más tarde nació el tercero, Lord Nicholas Windsor.

    Lamentablemente, la mala salud persiguió a la duquesa durante gran parte de su vida: en 1975, durante su cuarto embarazo, sufrió un aborto espontáneo, y dos años más tarde dio a luz a un niño que nació muerto. El dolor fue abrumador: “Tuvo el efecto más devastador en mí”, reveló en una entrevista años más tarde. “No tenía idea de lo devastador que podía ser para una mujer. Me ha hecho extremadamente comprensiva con otros que sufren el nacimiento de un bebé muerto”. Una profunda depresión comenzó a alejar lentamente a la duquesa del esplendor real para sumergirla en en la vida espiritual. Dos años después, toda esa emoción llegó a un punto crítico y fue ingresada en el hospital durante siete semanas de “tratamiento y descanso supervisado”. “Creo que sería una persona bastante rara si no cedo bajo esas circunstancias”, reflexionó en 1997. “Fue algo horrible lo que sucedió y no pensé que debía darme tiempo para superarlo. No fue un buen período, pero una vez que salí y volví a un estado de normalidad, rápidamente me di cuenta de que a muchas personas les sucede. Nunca he tenido depresión desde entonces”.

    Katharine, duquesa de Kent
    Katherine, duquesa de Kent
    Katherine, duquesa de Kent
    Katharine, duquesa de Kent

    En busca de respuestas espirituales, rompió con la tradición de la Familia Real y se convirtió al catolicismo en 1994, con la aprobación de la reina: “Me encantan las pautas y la Iglesia Católica te ofrece pautas. Siempre he querido eso en mi vida. Me gusta saber qué se espera de mí. Me gusta que me digan: irás a la iglesia el domingo y si no lo haces, ¡te lo perderás!” Hasta que se retiró de la vida pública, Katharine fue muy popular por su papel en el campeonato de Wimbledon,donde entregaba los trofeos: última vez que lo hizo fue en 2001, a Venus Williams.

    Un año más tarde se retiró oficialmente de la vida pública, renunciando a sus deberes reales para vivir en privado en su propio apartamento alquilado lejos de la corte real. Además, renunció al tratamiento de Alteza Real, pasando a ser conocida como “Katherine, duquesa de Kent” o simplemente “Katharine Kent”. “No me gusta ser una figura pública y lo digo con mucha humildad”, reveló en una entrevista. “Es mi naturaleza, la forma en que nací. Me gusta hacer las cosas en silencio detrás de las escenas. Soy una persona muy tímida”. Un asesor real la describió como “una figura tímida, casi solitaria”, aunque asistió a la boda del príncipe Guillermo con Catalina Middleton y a otros grandes eventos de la familia real.

    Katherine, duquesa de Kent
    Katharine, duquesa de Kent
    Katharine, duquesa de Kent

    Las especulaciones sobre el estado de su matrimonio la han perseguido desde finales de los años setenta cuando sufría depresión, y muchas personas creen que ella y el duque de Kent han estado llevando vidas separadas. También se dijo que su decisión de convertirse al catolicismo en 1994, el primer miembro de la familia real en hacerlo desde 1685, fue tomada por sentirse incómoda con la fe anglicana del duque. Sin embargo, el propio duque de Kent acompañó a su esposa cuando ella juró en la Iglesia Católica y posteriormente asistió a misa con ella. Hablando en un documental de la BBC en 2004, todo lo que diría sobre el tema de su matrimonio fue: “Cuido de mi familia y cocino para mi esposo”.

    En el plano íntimo, la duquesa sin embargo continuó desarrollando actividades que encuadran con su perfil solidario: enseñó música en secreto durante 10 años en la escuela primaria estatal Wansbeck en Kingston-upon-Hull y en la que su verdadera identidad como miembro de la Familia Real permaneció oculta: “Siempre me ha gustado el talento, me encanta el cosquilleo cuando ves talento y comencé a darme cuenta de que estaba enseñando a niños muy, muy dotado”. En los últimos años, dio clases como maestra voluntaria a los niños que vivían en el edificio Greenfeld, que se incendió en 2017. En una visita a la India en la década de 1990, habló le dijo a un periodista: “Me encantan las personas, las valoro ¿De qué se trata el mundo? No de las posesiones sino de personas que se cuidan unas a otras”.

  • El Reino Unido especula sobre una posible nueva boda del príncipe Andrés y Sarah

    El Reino Unido especula sobre una posible nueva boda del príncipe Andrés, hermano del rey Carlos III, y su ex esposa Sarah Ferguson, duquesa de York, quienes se divorciaron hace más de 27 años.

    El cronista de la realeza Ephraim Hardcastle escribió que Andrés y Sarah “finalmente dejan de vacilar y confirman su decisión de volver a casarse” con la bendición del rey, aunque su boda sería muy discreta. 

    “Aunque Andrés ya no necesita el permiso del rey para casarse (sólo los primeros seis en la línea sucesoria lo necesitan), el respaldo de su majestad es importante para el asediado duque”, agregó en su columna del Daily Mail.

    La boda, dijo Hardcastle, “probablemente tendría lugar en la pequeña capilla real de Todos los Santos”, en el parque de Windsor, cerca de la casa de Andrés y Sarah y lugar de la boda de la princesa Beatriz en plena pandemia en 2020.

    Andrés y Sarah, duques de York
    El príncipe Andrés y Sarah, duques de York, se casaron el 23 de julio de 1986 en la Abadía de Westminster, en Londres.

    La extraña relación del príncipe Andrés y Sarah Ferguson: divorciados hace 28 años, pero todavía viven juntos

    El príncipe Andrés, caído en desgracia por unas acusaciones de abusos sexuales que se saldaron con un acuerdo financiero, y “Fergie” continúan viviendo juntos en una mansión cerca del Castillo de Windsor desde su divorcio en 1996, el Royal Lodge.

    La duquesa de York ya no forma parte de los miembros activos de la familia real británica. Por su parte, el príncipe Andrés renunció a sus obligaciones reales debido a sus lazos con el difunto empresario estadounidense Jeffrey Epstein y a acusaciones de agresiones sexuales. 

    Lea también: La duquesa de York describió su “conmoción” por el nuevo diagnóstico de cáncer

    Expiloto de helicóptero de la Royal Navy, de 63 años, Andrés negó constantemente la agresión y resolvió en febrero de 2022 un caso civil estadounidense presentado por Virginia Giuffre, quien afirmó que mantuvo relaciones con él cuando tenía 17 años. 

    La madre de Andrés, la fallecida reina Isabel II, lo despojó poco después de sus títulos militares honorarios y de sus patrocinios, excluyéndolo efectivamente de la vida real. Desde entonces sus apariciones públicas con la familia real fueron contadas.

    Andrés y Sarah, duques de York
    El príncipe Andrés y Sarah Ferguson se divorciaron en 1996, presuntamente bajo presión de la familia real, aunque continúan viviendo juntos.

    En 2022, el rey Carlos III retiró a Andrés de la lista de consejeros de Estado habilitados para suplantar al monarca en sus obligaciones oficiales en caso de ausencia o enfermedad. El rey intensificó la exclusión de Andrés de la vista pública y se cree que nunca volverá.

    El príncipe Andrés Andrés y Sarah Ferguson se casaron el 23 de julio de 1986 en la Abadía de Westminster, en una ceremonia espectacular, y tuvieron dos hijas: las princesas Beatriz y Eugenia, nacidas en 1988 y 1990 respectivamente.

    Lea también: ¿Quién es Sarah Ferguson? Una duquesa no siempre bienvenida en la familia real británica

    Pero el matrimonio de los duques de York estaba en ruinas apenas unos años después: ella aún luchaba por adaptarse a la vida en la Familia Real mientras él permanecía fuera de casa durante largos períodos mientras servía en la Marina.

    La pareja se separó en 1992 cuando su matrimonio se convirtió en fuente de amplia cobertura mediática y el divorcio llegó en 1996, el mismo año que se divorciaron el príncipe Carlos y Diana, princesa de Gales.

    Andrés y Sarah, duques de York
    Andrés y Sarah, duques de York, son padres de dos hijas: la princesa Beatriz, de 35 años, y la princesa Eugenia, de 33.

    “El padre de Sarah, el mayor Ronald Ferguson, culpó al Palacio de obligarlos a divorciarse, sugiriendo que lo que querían era una separación prolongada. Y el príncipe Felipe y la princesa Margarita estaban ansiosos por desalojar a Sarah de la familia”, escribió Hardcastle. 

    “Ahora que el mayor obstáculo para volver a casarse (el Príncipe Felipe) ha desaparecido, ¿está claro el camino para volver a casarse?”, se preguntó el experto.

    Desde su divorcio, Sarah estuvo entrando y saliendo de la vida de la familia real mientras desarrollaba su carrera en los medios gráficos y audiovisuales, escribiendo una serie de libros para niños y en los últimos años incluso presentando el programa diurno de ITV This Morning. 

    Andrés y Sarah, duques de York
    Se cree que la boda de Andrés y Sarah se celebrará en la Capilla de Todos los Santos, cerca del castillo de Windsor, donde en 2020 se casó su hija mayor, la princesa Beatriz.

    La duquesa ha coproducido y presentado varios documentales de televisión, tanto en el Reino Unido como en Estados Unidos. También lanzó un podcast, “Tea and Talks”, donde habló valientemente sobre su diagnóstico de cáncer de mama.

    La duquesa, también conocida por su dedicada labor caritativa, apoya las organizaciones incluyen Teenage Cancer Trust, Mental Disability Rights International y Motor Neurone Disease Association, entre muchas otras.

    Recientemente, la duquesa de York fue diagnosticada con cáncer de piel.

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    Monarquias.com

  • El destino de la cabeza de Carlos I, el único rey ejecutado de Inglaterra

    Las profundidades de la Capilla de San Jorge, en el corazón del Castillo de Windsor, conservan los cuerpos embalsamados de un enorme número de personajes de la monarquía británica. Hay decenas de ataúdes de reyes, reinas, príncipes y princesas, pero pocos conocen cómo es realmente cómo luce la cripta real. Y uno de los restos que más intrigas despierta es la cabeza de Carlos I, el único rey decapitado de Inglaterra, que fue enterrada durante una tormenta de nieve, con gran prisa y sin pompas reales, semanas después de su ejecución.

    Carlos I, el rey impopular que desató una inédita Guerra Civil y terminó decapitado

    Carlos I de Inglaterra
    Dibujo de 1888 que muestra el ataúd de Carlos I (izquierda) junto a los de Enrique VIII y su esposa Jane Seymour.

    El rey Carlos I nació en Fife, Escocia, en 1600 y se convirtió en rey en 1625 tras la muerte de su hermano mayor Enrique. El nuevo rey favoreció el retorno de Inglaterra al catolicismo y su esposa, Enriqueta María de Francia, era católica. Después de su sucesión, Carlos I se peleó con el Parlamento, que pretendía limitar sus prerrogativas reales

    El rey creía en el derecho divino de los reyes y pensaba que podía gobernar según su propia conciencia. Muchos de sus súbditos se opusieron a sus políticas, en particular a la recaudación de impuestos sin el consentimiento parlamentario, y percibieron sus acciones como las de un monarca tiránico. Disolvió el parlamento tres veces entre 1625 y 1629 y decidió gobernar solo.

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    Estas antipáticas medidas significaron que Carlos I tuviera que intentar recaudar fondos por medios no parlamentarios, lo que lo hizo impopular entre el público británico. También intentó imponer un nuevo libro de oraciones católico en el país y en enero de 1642 intentó arrestar a cinco diputados por traición. 

    Los parlamentarios huyeron, Carlos I declaró “todos mis pájaros han volado” y se retiró para convertirse en el último monarca en entrar en la Cámara de los Comunes. El resultado fue el estallido de la guerra civil después -la primera en Inglaterra en más de 150 años-, en la que los realistas fueron derrotados. Carlos I posteriormente se rindió a los escoceses y un año después escapó a la Isla de Wight.

    La ejecución de Carlos I, el único rey decapitado en la historia de Inglaterra

    Carlos I de Inglaterra
    El funeral de Carlos I de Inglaterra

    Carlos I fue juzgado por traición por varios parlamentarios, incluido el general parlamentario Oliver Cromwell, que más tarde se convertiría en el regente del país. El rey fue declarado culpable y posteriormente ejecutado frente a Banqueting House, una lujosa edificación que formó parte del palacio real de Whitehall en Londres.   

    El día de su ejecución, el 30 de enero de 1649, Carlos fue trasladado desde su prisión en la Torre de Londres a un andamio improvisado que se había erigido frente a la Banqueting House acompañado por la reina Enriqueta María, y sus dos hijos, ambos menores de edad en ese momento.

    Carlos I apareció ante la multitud con una capa blanca y un sombrero de terciopelo negro, y pronunció un breve discurso en el que expresó su fe en Dios y su creencia de que sería reivindicado en el más allá. Luego se arrodilló y fue decapitado por un verdugo parlamentario llamado William Hewling.

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    La ejecución de Carlos I marcó el fin de la monarquía inglesa tal como se la conoció durante siglos. Su hijo, Carlos II, volvería más tarde al trono tras la Restauración inglesa, pero el panorama político y constitucional de Inglaterra había sido alterado fundamentalmente por los acontecimientos de la Guerra Civil y la ejecución del rey.

    El funeral de Carlos I se celebró inmediatamente después. Una procesión fúnebre llevó el cuerpo envuelto en terciopelo negro desde Whitehall hacia Westminster Hall, donde fue exhibido al público. El servicio estuvo dirigido por el obispo de Gloucester, quien pronunció un panegírico en el que elogió las virtudes del rey y condenó a sus enemigos.

    Carlos I de Inglaterra
    Sátira del momento del hallazgo de los cuerpos de Carlos I y Enrique VIII a principios del siglo XIX.

    El destino de la cabeza de Carlos I

    Una semana más tarde, el cuerpo y la cabeza de Carlos I fueron llevados al Castillo de Windsor en medio de una feroz tormenta de nieve por un pequeño grupo de leales que lo introdujeron en la cripta de la Capilla de San Jorge, a metros de la tumba de la reina Isabel II, fallecida en 2022, y su esposo el príncipe Felipe, enterrado allí en 2021.

    “Cuando entraron en ella para elegir sitio de sepultura”, escribió el historiador Clarendon, “encontraron la capilla tan alterada por las profanaciones y los derribos de los soldados revolucionarios que no pudieron descubrir el sitio donde era costumbre dar sepultura a los monarcas”. A duras penas pudieron encontrar a un vecino de Windsor, el cual les indicó una bóveda donde yacían los cuerpos de Enrique VIII y de su esposa Jane Seymour.

    Lo más cerca posible de esa tumba, depositaron el féretro sin ceremonia ni honores reales. Sobre el féretro colocaron una plancha de lata con las palabras «KING CHARLES. 1649». Como no había ningún monumento que señalara el sitio de sepultura, no fue sino hasta 1813 , por decisión del entonces príncipe regente -Jorge IV- que se encontró el féretro y se exhumó su cuerpo.

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    Después de desprender el lienzo empapado en materia resinosa que sujetaba la cabeza al cuerpo, ésta fue separada y expuesta a la vista de los pocos espectadores de aquella escena. Los músculos y la piel estaban completos; la nariz y uno de los ojos se habían caído mientras el otro ojo se conservaba bien. La barba acabada en punta, el cabello, la cara alargada en forma de óvalo recordaban vivamente a los retratos de aquel desafortunado rey Carlos I. El corte limpio de las vértebras cervicales y los músculos contraídos no dejaron lugar a dudas acerca de la identidad de esos restos.

    De los 42 monarcas que tuvo en Inglaterra desde la conquista de los normandos, en el año 1066, solo dieciséis descansan perpetuamente en la Abadía de Westminster. Otros 10 están en la capilla real de San Jorge, en Windsor, y los demás se hallan dispersos por varias ciudades de Inglaterra. Se dio el caso curioso de que el cuerpo de Ricardo III fue hallado hace una década debajo del estacionamiento de un supermercado.

  • Qué familia real europea podría ocupar el trono británico si la Casa de Windsor se extinguiera

    Las familias reales de todo el mundo comparten vínculos más estrechos de lo esperado. La reina Victoria, que gobernó el Imperio británico durante 64 años, entabló relaciones familiares con la mayoría de las principales familias reales europeas, lo que significa que actualmente muchos otros miembros de la realeza, incluidos monarcas de la actualidad, tienen a la soberana como antepasada. La reina Victoria fue la monarca británica que más tiempo reinó en la historia hasta que la reina Isabel II batió su récord.

    El reinado de la reina Victoria duró 63 años y siete meses, más que cualquiera de sus predecesores. Heredó el trono a la edad de 18 años después de que los tres hermanos mayores de su padre murieran sin hijos legítimos sobrevivientes. Durante su vida, la reina Victoria tuvo nueve hijos con su esposo, el príncipe Alberto, muchos de los cuales se casaron con otras familias reales europeas.

    JORGE V EN LA RECEPCIÓN OFICIAL DE SU YERNO, EL REY HAAKON VII DE NORUEGA.

    A través de la reina Victoria y su contemporáneo el rey Christian X de Dinamarca, la reina Isabel II y el príncipe Felipe de Inglaterra, el rey Harald V de Noruega, la reina Margarita II de Dinamarca, el rey Carlos XVI Gustavo de Suecia, el rey Felipe VI de España, el rey Felipe de Bélgica y el gran duque Enrique de Luxemburgo tienen amplias conexiones sanguíneas. Pero, ¿qué familia real europea está más vinculada a la familia real británica?

    A lo largo de la historia, las casas reales de Gran Bretaña y Noruega han estado estrechamente relacionadas. Esto se remonta a la época vikinga, cuando los reyes noruegos gobernaban partes de lo que hoy es Gran Bretaña. En los tiempos modernos, la relación diplomática entre los dos países ha sido más armoniosa que hace 1.000 años.

    MAUD, PRINCESA INGLESA QUE FUE REINA DE NORUEGA, CON SU HIJO Y SU NUERA EN LA CORONACIÓN DE JORGE VI (1937)

    Las familias reales noruega y británica descienden del rey Eduardo VII (1901-1910), que era hijo de la reina Victoria, lo que significa que los miembros de ambas familias están estrechamente relacionados. La hija menor de Eduardo VII, la princesa Maud, se casó con el príncipe Carlos de Dinamarca, quien más tarde fundaría la actual Familia Real de Noruega al aceptar la corona del país nórdico con el nombre de Haakon VII. Su hijo, Olav V, era bisnieto de la reina Victoria.

    Maud y Carlos de Dinamarca vivieron principalmente en Inglaterra antes de ser coronados en Noruega, y ella mantuvo una fuerte conexión con su país natal, visitando a su familia durante los meses de invierno. En 1937 Maud asistió a la coronación de su sobrino, Jorge VI, y un año más tarde murió en Londres tras ser sometida a una cirugía. La casa real guardó luto por la última británica que fue reina de un país europeo.

    ISABEL II EN EL CASTILLO DE WINDSOR CON SU TÍO, OLAV V DE NORUEGA

    Maud estuvo en el bautizo de su sobrina nieta, la fallecida reina Isabel II, en 1926. Isabel es nieta del rey Jorge V, el hijo y sucesor de Eduardo VII y rey fundador de la Casa de Windsor, tras haber renunciado al apellido Sajonia-Coburgo-Gotha. El padre de Isabel, Jorge VI, era primo hermano del rey Olav V, hijo de la princesa Maud, reina de Noruega.

    El rey Harald V y la reina Isabel II fueron primos segundos, lo que significa que es el miembro de la realeza extranjera más estrechamente relacionado con la reina inglesa. Las visitas de Estado ocurridas a lo largo de las últimas décadas también fueron visitas familiares y el rey Olav, sobre quien pesaron rumores de un posible matrimonio con la reina madre de Inglaterra, estuvo muy presente en los acontecimientos familiares más importantes de la Casa de Windsor. Por descender de Eduardo VII, el rey Harald V ocupa actualmente el puesto 88 en la línea de sucesión.

    Los hijos y nietos del rey Harald también ocupan un lugar en la sucesión al trono británico: el príncipe Haakon Magnus, el príncipe Sverree Magnus, la princesa heredera Ingrid Alejandra, la princesa Martha Luisa, y posteriormente sus hijas Maud A. Behn, Leah I. Behn, Emma T. Behn. En los siguientes puestos se encuentran los hijos y nietos de la fallecida princesa Ranhild de Noruega, hermana de Harald V; la princesa Astrid de Noruega, otra hermana de Harald, viene después, seguida por sus hijos y nietos.

  • El jubileo de diamante de la reina Isabel II en 2012, una nueva familia real

    En el trono desde 1952, Isabel II es la primera monarca británica que celebra un jubileo de platino y la segunda en celebrar jubileos de plata, oro y diamante, celebraciones que reflejaron los cambios de la sociedad británica y su relación con la monarquía.

    El jubileo de diamante formó parte de un verano dorado para el Reino Unido, que también fue escenario de los Juegos Olímpicos de Londres. Además, un año antes, la boda del príncipe Guillermo con Kate Middleton renovó la imagen de la familia real británica y aumentó su popularidad.

    Las celebraciones, del 2 al 5 de junio, se inspiraron en jubileos pasados, con un desfile de embarcaciones por el río Támesis, una misa de acción de gracias y un concierto de música pop.

    El desfile de 1.000 barcos fue la mayor flotilla en el Támesis en 350 años y 1,2 millones de personas se agolparon en las orillas del río para verlo, pese a una lluvia torrencial.

    El concierto, esta vez frente al Palacio de Buckingham, fue organizado por Gary Barlow, de Take That, y contó con Kylie Minogue, Robbie Williams, Elton John, Stevie Wonder, Ed Sheeran, Madness y Paul McCartney.

    Los festejos se vieron empañados por la ausencia del príncipe Felipe, de 91 años, que tuvo que ser hospitalizado de urgencia.

    El príncipe Carlos, en su discurso de clausura, dio gracias a su “mami” por “hacernos sentir orgullosos de ser británicos”, entre grandes ovaciones.

    Isabel II y su marido recorrieron el país mientras otros miembros de la familia real visitaron países de la Commonwealth para celebrar el jubileo a lo largo del año.

    En el balcón del Palacio de Buckingham, la familia real apareció en versión reducida, solo Isabel, Carlos y su familia, señalando la dirección futura de la monarquía.

    “Me dedico de nuevo a su servicio”, dijo la reina en su mensaje del jubileo, que calificó como “un momento para dar gracias por los grandes avances que se han hecho desde 1952 y para mirar hacia el futuro con la cabeza clara y el corazón caliente“.

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  • El jubileo de oro de la reina Isabel II en 2002, fiestas en medio de la tristeza

    En el trono desde 1952, Isabel II es la primera monarca británica que celebra un jubileo de platino y la segunda en celebrar jubileos de plata, oro y diamante, celebraciones que reflejaron los cambios de la sociedad británica y su relación con la monarquía.

    La década de 1990 estuvo marcada por los problemas familiares.

    En 1992, “annus horribilis” en sus propias palabras, estallaron los matrimonios de sus hijos Carlos, Ana y Andrés, y su querido castillo de Windsor sufrió un incendio descomunal.

    Pero enfrentó una crisis peor en 1997 cuando la muerte de Diana, ya divorciada de Carlos, estuvo a punto de romper el afecto de los británicos por ella, que un primer momento apareció fría y distante.

    Todo esto, y una caída en la popularidad de la familia real, hicieron prever que el evento sería un fracaso, pero no fue así.

    Además, el año del jubileo comenzó con malas noticias para la reina: en febrero murió su hermana menor, la princesa Margarita, y dos meses después falleció su madre, la reina madre, a los 101 años. El último adiós de la longeva reina provocó una simpatía renovada hacia Isabel II.

    Un concierto pop en los jardines del Palacio de Buckingham ante 12.000 personas fue coronado por el guitarrista de Queen, Brian May, tocando el himno nacional desde el tejado, mientras un millón de personas abarrotaban las calles aledañas.

    Entre los artistas figuraron Paul McCartney, Eric Clapton, Tom Jones, Brian Wilson, Shirley Bassey, Rod Stewart, Tony Bennett, Cliff Richard y Ozzy Osbourne. Un avión supersónico Concorde sobrevoló el lugar escoltado por cazas.

    “Han sido 50 años muy notables”, dijo la reina en un discurso. “Ha habido altibajos, pero cualquiera que recuerde cómo eran las cosas después de esos seis largos años de guerra, aprecia los inmensos cambios que se han logrado desde entonces”.

    Además de recorrer el Reino Unido durante tres meses, la reina visitó Jamaica, Nueva Zelanda, Australia y Canadá.

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  • El duque de Kent, fiel primo de Isabel II, cumplirá un papel clave en el jubileo

    La reina Isabel II de Inglaterra prometió hacer dos apariciones en el balcón del Palacio de Buckingham el próximo 2 de junio, el primer día de las celebraciones de su Jubileo de Platino, que conmemora sus 70 años de reinado.

    Las apariciones de la monarca, que se producirán a pesar de los recientes problemas de movilidad, tendrán lugar durante el desfile oficial de cumpleaños, el Trooping the Colour, que dará inicio al fin de semana festivo de cuatro días.

    Para ello, la reina, que enviudó del príncipe Felipe en abril de 2021, se aseguró de contar con la compañía de su entrañable primo hermano el príncipe Eduardo, duque de Kent, de 86 años.

    La decisión de pedirle que esté junto a ella en esta importante aparición también subraya los estrechos lazos familiares entre ellos”, dijo The Royal Central.

    “El duque ha asumido compromisos reales para la reina desde los primeros días de su reinado y ha hablado varias veces de la importancia que le da a su deber”.

    Los longevos primos saldrán al balcón del palacio de Buckingham para contemplar el paso del Primer Batallón de Guardias Irlandeses y más de 1.500 oficiales y soldados de la División Doméstica al cierre del desfile militar.

    El duque de Kent es primo hermano de la reina, hijo del príncipe Jorge, duque de Kent (fallecido en plena Segunda Guerra Mundial en un accidente de aviación) y de la princesa Marina de Grecia, todo un ícono de elegancia en su época.

    El duque de Kent reemplazó en varias ocasiones al príncipe Felipe cuando no pudo asistir al Trooping the Colour y estuvo con la reina cuando la ceremonia se realizó en el Castillo de Windsor debido a las restricciones del coronavirus en 2020 y 2021.

    A pesar de su avanzada edad, el duque todavía asume funciones oficiales en representación de la reina Isabel y tiene más de 140 patronatos y asociaciones militares.

    Continúe leyendo: Quién es quién en la realeza: el duque de Kent, un octogenario que se niega a jubilarse

  • Isabel II saldrá dos veces al balcón real durante los festejos del jubileo de platino

    La reina Isabel II de Inglaterra prometió hacer dos apariciones en el balcón del Palacio de Buckingham el próximo 2 de junio, el primer día de las celebraciones de su Jubileo de Platino, que conmemora sus 70 años de reinado.

    Las apariciones de la monarca, que se producirán a pesar de los recientes problemas de movilidad, tendrán lugar durante el desfile oficial de cumpleaños, el Trooping the Colour, que dará inicio al fin de semana festivo de cuatro días.

    “La reina está decidida a participar en las celebraciones del Jubileo. El desfile militar se adelantó una semana para ser parte del Jubileo de este año y la reina tiene muchas ganas de ser parte de él”, dijo una fuente del palacio citada por The Daily Mail.

    El 2 de junio, el Primer Batallón de Guardias Irlandeses y más de 1500 oficiales y soldados de la División Doméstica desfilarán en el Horse Guard’s Parade, acompañados de más de 350 caballos y cientos de músicos.

    La monarca, de 96 años, se ausentará del desfile, pero saldrá al balcón del palacio en compañía de su primo Eduardo, duque de Kent, de 86 años, para contemplar el paso de las tropas.

    Su Majestad ha accedido a regañadientes a reducir su participación y, en cambio, planea aparecer en el balcón del Palacio de Buckingham junto a su primo, el Duque de Kent, para tomar la saludo mientras los guardias regresan a los cuarteles”, dijo el citado periódico.

    El príncipe Carlos, de 73 años, reemplazará a su madre inspeccionando las tropas a caballo.

    Cuando la familia real regrese, en una procesión de carruajes, al Palacio de Buckingham, la reina Isabel volverá a aparecer en el balcón para ver el desfile aéreo de la Fuerza Aérea Real.

    Junto a ella aparecerán el príncipe Carlos y la duquesa de Cornwall, los duques de Cambridge con sus tres hijos, los condes de Wessex con sus hijos, la princesa Ana y su esposo el vicealmirante Sir Timothy Laurence, los duques de Gloucester, el duque de Kent y la princesa Alejandra.

    El Palacio de Buckingham dijo que “después de una cuidadosa consideración”, la reina no invitaría al príncipe Andrés ni a los duques de Sussex a unirse a ella porque ya no eran miembros activos de la familia real.

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  • El jubileo de plata de la reina Isabel II en 1977, enturbiado por “Sex Pistols”

    En el trono desde 1952, Isabel II es la primera monarca británica que celebra un jubileo de platino y la segunda en celebrar jubileos de plata, oro y diamante, celebraciones que reflejaron los cambios de la sociedad británica y su relación con la monarquía.

    En febrero de 1977, Isabel II superó los 25 años de reinado y un millón de personas se congregó en el centro de Londres para presenciar un desfile de carruajes con la monarca, que también realizó un viaje en barco por el río Támesis.

    Con motivo del jubileo, la reina y su marido, el príncipe Felipe, realizaron una gira por el Reino Unido y visitaron varios países de la Commonwealth, de las islas del Pacífico, al Caribe, pasando por Nueva Zelanda, Australia y Canadá.

    Se acuñaron nuevas monedas de 25 peniques y la nueva línea del metro de Londres fue bautizada Jubilee Line.

    “Estos 25 años han supuesto un gran cambio para Gran Bretaña”, dijo Isabel II en un discurso ante el Parlamento. “Hemos dejado de ser una potencia imperial y estamos asumiendo lo que esto significa para nosotros mismos y para nuestras relaciones con el resto del mundo”, subrayó.

    Señaló asimismo que la adhesión británica a la Comunidad Europea, precursora de la Unión Europea, había sido “una de las decisiones más importantes” de su reinado.

    En las semanas previas a las grandes celebraciones nacionales, el grupo punk inglés Sex Pistols lanzó su himno antiautoritario “God Save The Queen”, que fue prohibido en la BBC.

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