Días después de haber cumplido 40 años de matrimonio, los grandes duques Enrique y María Teresa de Luxemburgo señalaron que la suya es “una alianza de fuego y hielo” y que su matrimonio es un “verdadero éxito” y un ejemplo para los jóvenes: “A pesar de las dificultades encontradas, el amor sigue siendo el más fuerte”, reconoció la soberana.
Enrique, de 65 años, reconoció que “hay tanta cercanía, tanta complicidad entre nosotros que nos hemos vuelto indispensables el uno para el otro, aunque seamos muy diferentes”. “Esta una especie de alianza de fuego y hielo, pero al mismo tiempo somos bastante fusionables. Y, francamente, diría que este matrimonio es un verdadero éxito”.
“Tenemos la suerte de tener cinco hijos maravillosos y juntos estamos al servicio de Luxemburgo, para representarlo. Nuestra familia encarna la continuidad histórica y la independencia del país. En una era en la que los puntos de referencia están desapareciendo, este poder simbólico, que une, federa más allá de las divisiones, es, creo, fundamental”, dijo el gran duque.
“Estos cuarenta años han pasado a una velocidad extraordinaria. No puedo creer que hemos estado casados durante tantos años. Por supuesto, siempre ha habido altibajos, como en toda pareja, pero nuestro matrimonio me hizo muy feliz”, dijo Enrique en la entrevista.
“Si hay un mensaje fundamental que transmitir es que se necesita perseverancia”, aconsejó el gran duque. “Ante los obstáculos, no debemos resignarnos sino al contrario actuar, sin escatimar esfuerzos, para seguir avanzando juntos, para decirnos que el amor siempre vencerá”.
Enrique recordó que cuando conoció a María Teresa, a finales de los años 70, “era muy bonita, llena de encanto, chispeante de inteligencia. Con mucho humor, y esa alegría latina que poco probé en Luxemburgo y que enseguida me conquistó”.
La gran duquesa María Teresa dijo que los jóvenes pueden ver en su matrimonio de 40 años “un mensaje positivo: a pesar de las dificultades encontradas, el amor sigue siendo el más fuerte”.
Dirigéndose a su esposo, le dijo: “Lo que me gustó de ti fue, ante todo, tu impresionante belleza. Y especialmente la bondad en tus ojos, tu actitud. Esta profunda benevolencia hacia todos, tan firmemente anclada en ti, todavía me impresiona”.
“Una de las cosas que más admiro de mi esposo es esta capacidad de ser positivo, de ver siempre lo bello, lo bueno. Admito que no tengo la misma facultad”, dijo María Teresa en la entrevista.
“La comunicación también es fundamental. Teniendo más facilidades en esta área, nunca dudé en hablar libremente sobre lo que me dolía o parecía insuperable. Frente a un nórdico bastante silencioso, a veces fue un desafío. Afortunadamente, estamos unidos por un amor inquebrantable. Y cuando uno sufre, el otro experimenta un sufrimiento similar”.
Un año después de la publicación del polémico Informe Waringo sobre la conducción de la corte de Luxemburgo, los políticos oficialistas hoy celebran que se hayan implementado grandes cambios en palacio y que el gran duque Enrique haya dado muestras de “transparencia” sobre el uso que la monarquía hace del dinero público.
En su informe de 44 páginas, publicado en enero de 2020, el exfuncionario del palacio Jeannot Waringo concluyó que existía una atmósfera general de “miedo” entre los empleados del palacio, y que 51 de un total de 110 funcionarios renunciaron o fueron despedidos en el período entre 2014 y 2019.
Waringo señaló que el personal de la Corte estaba bajo presión, que a menudo sufría de estrés y que muchas personas tenían miedo de perder sus trabajos. Señaló que la gran duquesa María Teresa había tomado la iniciativa en la gestión de personal.
La modernización de la corte de Luxemburgo
Como resultado del informe, se creó un diagrama de flujo organizativo para aumentar la transparencia y aclarar roles y responsabilidades, y se eliminó la influencia de la soberana, detalló Yuriko Backes, la maréchale de la cour, quien asumió el cargo en julio pasado.
La Maison du Grand-Duc es una nueva estructura organizativa, destinada a separar mejor la vida pública y privada de la familia real, establecida en octubre de 2020. Se ocupa exclusivamente de las funciones oficiales de la familia real, la gestión del presupuesto público, las relaciones con el gobierno, las comunicaciones oficiales de la casa y el personal del palacio, que se prevé que aumente a unos 140 empleados de los 110 actuales.
El papel de la gran duquesa, cuestionado
Enrique y María Teresa de Luxemburgo.
Pero los partidos de oposición siguen expresando sus críticas. Los diputados de izquierda exigen ahora más mejoras y modernización de la Corte, especialmente en lo que respecta a la contratación de nuevos empleados al servicio de la monarquía, según reporta RTL. Durante años, la gran duquesa María Teresa ocupó un sitio preponderante en la entrada y salida de empleados, dice el informe.
El diputado de izquierda Marc Baum cree que las reformas no solucionaron el problema por completo: “También sigue sin resolverse en nuestra Constitución. Es decir, también es difícil, mediante un decreto gran ducal o incluso mediante una ley, definir el papel que no existe en nuestra Constitución en el momento. Si quieres definir a la gran duquesa, tienes que ir mucho más allá y, por supuesto, tienes que cuestionar el papel del gran duque”.
Reglas transparentes y más controles sobre el presupuesto o el modo de funcionamiento: la Casa del Gran Duque mira decididamente hacia el futuro.
La Corte Gran Ducal de Luxemburgo comenzó a implementar reformas en busca de superar los resultados del explosivo Informe Waringo. Publicado a principios de este año y convertido en un dolor de cabeza tanto para los grandes duques Enrique y María Teresa como para el gobierno, el minucioso informe hablaba de las enormes incongruencias existentes en el funcionamiento de la corte y de la presunta extrema influencia de la soberana en las decisiones.
Esta semana se publicó una veintena de anuncios en la web oficial de la monarquía en busca de mejorar el funcionamiento de la Corte, tal como recomienda el informe. La casa real busca colaboradores, un archivero, editores multimedia, valets o funcionarios que tomes los puestos para de director de la oficina del Mariscal de la Corte o director de gestión e infraestructura. Según el diario local WORT, estas candidaturas “tienen como objetivo tanto cubrir puestos vacantes como crear nuevas funciones”.
A principios de octubre, diez meses después de la publicación del informe Waringo, el primer ministro Xavier Bettel anunció que “el Gran Duque dejará de ser el jefe de la administración”, en un intento por desaparecer la influencia de la gran duquesa María Teresa, considerada nociva por diversas investigaciones. El rol será ocupado por el Mariscal de la Corte con mayores atribuciones, siguiendo las recomendaciones de la investigación liderada por Jeannot Waringo.
Como parte de estas reformas, el presupuesto dedicado a la Maison du Grand-Duc se ha revisado al alza, ya que el proyecto de presupuesto 2021 prevé una dotación global de 20 millones de euros, frente a 10,6 millones de euros de 2020. La prensa luxemburguesa, sin embargo, cree que hay que tomar estas cifras “con cautela” ya que los presupuestos anteriores de la Corte gran ducal “no tomaban en cuenta el uso de fondos de otros ministerios para asegurar el buen funcionamiento de los servicios dedicados al Jefe de Estado”.
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Los grandes duques cumplen 20 años de reinado después de que surgieran informes sobre violencia dentro de la corte. Su reinado estuvo jalonado por varias controversias.
La publicación a principios de este año del Informe Waringo, que pone de manifiesto la crítica situación que atraviesa el personal de la casa real de Luxemburgo y la “problemática” injerencia de la gran duquesa María Teresa es el más reciente capítulo en un reinado insualmente turbulento. La situación llevó a un período de tensión en el reinado del gran duque Enrique I, que comenzó el 7 de octubre de 2000. Su ascenso al trono anunció un nuevo reinado con un estilo más moderno: una pareja Grand Ducal más accesible, más cercana al público que nunca, pero los problemas comenzaron de inmediato.
La negativa del gran duque a firmar la ley de eutanasia en 2006, que se dice que se debe a creencias personales, llevó a una restricción a los poderes del monarca de esta pequeña nación ubicada en el corazón de Europa. Como resultado, se adaptó un artículo constitucional de 150 años de antigüedad, lo que significaba que el Gran Duque ya no tenía el derecho de sancionar nuevas leyes, simplemente de promulgarlas.
El interés político del Gran Duque se hizo evidente ya en la apertura de la sesión parlamentaria en 2001-2002. Como regla general, el soberano delega el deber de abrir la Cámara al Primer Ministro, pero en esa ocasión, el jefe de estado y su esposa María Teresa asumieron la tarea. Esto se consideró un paso inusual, ya que el jefe de estado generalmente se mantenía alejado de la esfera política y el anterior gran duque, Juan, fue considerado un monarca ejemplarmente respetuoso de la Constitución.
Otro paso inusual fue, en 2002, la decisión de la gran duquesa María Teresa (nacida en 1956 en La Habana, Cuba) de invitar a 15 editores en jefe a la residencia Colmar-Berg a quienes habló sobre el hostigamiento que había sufrido de parte su suegra, la gran duquesa Josefina Carlota, diciéndole a la prensa que a menudo la soberana se dirigía a ella despectivamente como la “pequeña cubana” y se burlaba de sus raíces no aristocráticas. El Gran Duque le pidió a la prensa que apoyara a su esposa.
En 2006, la venta de las joyas legadas por Josefina Carlota en la casa de subastas Sotheby’s causó mucha controversia, lo que resultó en la retirada de los artículos de la venta. Ocho años después, un artículo de los muebles de la madre del gran duque se vendió en una subasta por alrededor de £ 153.000, engrosando la fortuna familia. Una situación similar surgió un año después con el bosque Grünewald, que es propiedad privada de la familia real, y cuyos planes para venderlo fueron descartados más tarde.
En los últimos años, se conoció una serie de renuncias intempestivas del 30% del personal al servicio de la corte Gran Ducal, lo que llevó al primer ministro Xavier Bettel a instruir a Jeannot Waringo, exfuncionario financiero de palacio, para que investigara y redactara un informe sobre el funcionamiento de la monarquía. Roles como Mariscal de la Corte, Primer Consejero, Secretario General, Jefe del Servicio de Comunicación, etc., habían sido reemplazados a intervalos regulares. Las razones nunca se hicieron públicas, pero los rumores de disputas estuvieron circulando durante muchos años.
Un ex miembro del personal de la corte había dicho que tenía la intención de expresarse públicamente en forma de libro. Después de trabajar durante 14 años como empleada doméstica, el término “insubordinación” se utilizó en su carta de despido. La mujer afirmó que fue sometida a humillación y acoso antes de acudir a la justicia laboral. Otro ex miembro del personal acusó al palacio de intimidación y en una entrevista con la agencia de noticias francesa AFP, María Teresa explicó que no abordarían el asunto en la corte porque sentía que era un mal uso de los fondos públicos y, por lo tanto, no era ético. Cuando se le preguntó sobre su papel, que no está cubierto por la Constitución, María Teresa declaró que la monarquía era una asociación, señalando casos similares en España, Bélgica y Holanda, donde la consorte del monarca contribuye al “brillo de la monarquía”.
En el plano diplomático, María Teresa fue acusada de cometer ciertos pasos en falso cuando se perdió eventos oficiales, como en junio de 2016, cuando no asistió a la recepción del presidente rumano Klaus Iohannis. Se dijo que la consorte estaba enojada porque un miembro del personal que trabajaba cerca suyo se había visto obligado a abandonar la Corte. La mujer en cuestión era Chantal Selva, quien no había revelado que tenía antecedentes penales en Francia. En su ira, la gran duquesa hizo un viaje de último minuto a Suiza, obligando al presidente rumano y su esposa a cambiar su agenda.
En 2017, no viajó a Japón debido a su miedo a volar y en 2019 tampoco asistió a la entronización del emperador Naruhito. Tampoco estuvo presente en el funeral del padre de su nuera, Estefanía, porque prefirió viajar a París para entregar un premio al periodista y amigo Stéphane Bern, quien días atrás la defendió públicamente. A mediados del año pasado, la europarlamentaria Astrid Lulling mantuvo supuestamente una discusión con la gran duquesa en una reunión del Consejo Nacional de Mujeres. Lulling dijo que se ofendió por los comentarios hechos por María Teresa y, como resultado, su federación fue retirada del consejo nacional.
Violencia, terror y silencio
El último “golpe palaciego” lo dio el 17 de enero el periodista Pol Schock, quien publicó un artículo en Lëtzebuerger Land, afirmando tener conocimientos explosivos sobre el personal del Palacio. “Las decisiones se toman arbitrariamente, se ignora la legislación laboral, los empleados son amenazados, humillados o despedidos”, afirmó. “Y para garantizar que nada de esto llegue al público, el tribunal ha construido una cultura de silencio, un sistema de Omertà”. “El papel decisivo es jugado por la Gran Duquesa María Teresa; marca el ritmo, toma todas las decisiones y difunde el miedo y el terror al personal”, sentenció Schock.
Este 4 de febrero, la fiscalía de Luxemburgo ha iniciado una investigación sobre la cuestión de si hubo o no incidentes violentos contra el personal empleado en los palacios reales. En una entrevista con la cadena RTL, Pol Schock dijo que había escuchado muchos relatos de violencia física sufrida por los miembros del personal, citando lo que llamó historias “creíbles” de personas que habían sido golpeadas en el rostro durante el desempeño de sus labores. Tras ello, la oficina del fiscal confirmó que la policía judicial ya abordó las tareas de investigación y que esperará las conclusiones para decidir las posibles consecuencias.
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La gran duquesa es acusada de abuso de poder en el funcionamiento de la corte y los palacios. El periodista la defiende y afirma que no habrá abdicación.