El último rey de Nepal, Gyanendra, está intentando limpiar su imagen y aseguró públicamente que no tuvo nada que ver con la matanza de gran parte de su familia ocurrida en junio de 2001.
En junio de aquel año, el príncipe heredero Dipendra disparó a miembros de su familia antes de una cena en el palacio real de Narayanhiti, matando, entre muchos otros, a sus padres, los reverenciados reyes Birendra y Aishwarya.
Después de matar o herir a una decena de miembros de la familia, el príncipe se disparó a sí mismo y quedó en grave estado durante tres días. A su muerte, el príncipe Gyanendra, que se salvó de morir porque no estaba esa noche en el palacio, fue coronado rey.
Por entonces un príncipe impopular, Gyanendra ascendió al trono rodeado de sospechas de que había sido el instigador de la masacre. Se decía que, con ayuda de su hijo Paras Shah, había convencido a Dipendra de matar a su familia porque no le permitirían casarse con la mujer de la que estaba enamorado.
Casi 23 años después de la masacre real, el ex rey -que fue derrocado cuando Nepal se convirtió en una República en 2008- expresó su preocupación con respecto al hecho y dijo que desde entonces generó conceptos erróneos sobre él y su familia.
En un programa organizado en Birgunj el sábado, el ex rey comentó el trágico incidente ocurrido el 1 de junio de 2001, afirmando que provocó su autoaislamiento y sembró sentimientos negativos en la mente del pueblo nepalí.
“El catastrófico incidente del 1 de junio de 2001 no sólo nos dejó físicamente afectados sino que también creó una nube de conceptos erróneos y emociones negativas en las mentes del pueblo nepalés”, dijo el ex rey.
“Nuestra familia también fue objeto de un ataque fatal”, recordó el ex monarca, citado por el diario Khabarhub.
Se cree que la masacre de los populares reyes Birendra y Aishwarya precipitó la caída de la monarquía siete años después, en medio de una crisis atenuada por la impopularidad de Gyanendra y las sospechas que recayeron en su contra.
La masacre palaciega que convirtió al impopular príncipe Gyanendra en rey
El 1 de junio de 2001, el rey Birendra, la reina Aishwarya y sus hijos menores -príncipe Niraján y la princesa Shruti, recién salida del parto de su segunda hija- fueron asesinados por su hijo mayor, el príncipe heredero Dipendra.
Las princesas Shanti y Sharada, el esposo de esta última, Kumar Khadga, y una prima de Birendra, la princesa Jayanti, también murieron esa noche en el palacio real de Narahanhiti.
El príncipe Dhirendra, hermano del rey Birendra, fue también mortalmente herido, pero no falleció al instante, y otros quedaron gravemente heridos.
De acuerdo con la versión oficial, que se basaba en los testimonios de los supervivientes y del personal del palacio, el príncipe heredero Dipendra se encontraba en estado de embriaguez cuando efectuó los disparos.
El príncipe perpetró la masacre en la sala de billar del palacio, vestido con ropas militares y armado con un fusil de asalto M-16 con mira telescópica, una metralleta MP-5K y una pistola. Algunas de las víctimas fueron acribilladas por Dipendra en el jardín interior del palacio.
El primogénito de Gyanendra, el príncipe Paras, muy impopular por su carácter despótico y libertino, pero sobre todo por haber provocado el año anterior un accidente de tránsito que causó la muerte de un cantante de moda, estaba en Narayanhiti y presenció la masacre, pero salió ileso de la misma.
En cuanto a Gyanendra, no se encontraba en Katmandú y posteriormente se dijo que estaba en la ciudad de Pokhara.
Durante años se lo acusó de ser instigador de la masacre. Incluso el prominente político Khadga Prasad Oli, primer ministro bajo la república, señaló al ex monarca el centro de “una conspiración horrible” para quedarse con la corona.
Al matar a su padre, Dipendra se convirtió automáticamente en rey, pero había intentado suicidarse y estaba en estado de coma y su reinado duró menos de 72 horas. Puesto que el segundo en la línea de sucesión, el príncipe Niraján, figuraba entre las víctimas, la corona pasó a su tío Gyanendra.
Gyanendra, que sería el último rey de la dinastía Shah, fue coronado inmediatamente por un oficiante hindú en una sobria ceremonia que tuvo lugar junto a la puerta del Palacio Hanuman, lugar tradicional de entronización de los reyes de Nepal.
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