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  • Hace 100 años: la mordida de un mono mató al joven rey Alejandro de Grecia, tío de la reina Sofía

    Rey “títere” del gobierno, incomunicado y alejado de su familia por decisión política, Alejandro I fue mordido por un mono rabioso en Tatoi el 2 de octubre de 1920. El incidente le causaría la muerte después de varios días de horrible agonía.

    A través de los tiempos, muchos monarcas han muerto asesinados, combatiendo e incluso en las circunstancias más bizarras. Sin embargo, solo un monarca europeo ha sido “asesinado” por un mono: el rey Alejandro I de Grecia, quién falleció a los 27 años de edad en 1920. Alejandro era el segundo hijo del rey Constantino I de Grecia y, por lo tanto, tío de la reina doña Sofía de España. A través de su madre, era sobrino del último emperador de Alemania y bisnieto de la reina Victoria de Inglaterra.

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    Nacido en 1893, desde niño fue el más lindo de todos los hijos de Constantino, según contó su abuela, la emperatriz Victoria de Alemania: “Desearía que pudieras ver a los hijos de Sofía. El mayor es un niño muy interesante. El segundo [Alejandro] es un niño realmente espléndido, con enormes ojos azules, pestañas negras, frente ancha con pelo negro y ondulado, una boca bonita, una naricita hacia arriba y hoyuelos en sus rodadas mejillas”.

    Cuando tenía poco más de veinte años, el príncipe Alejandro se enamoró de una hermosa joven griega llamada Aspasia (1896–1970). Por entonces, un golpe militar derrocó al rey Constantino y lo envío al exilio junto al príncipe heredero Jorge. Alejandro se vio obligado a ascender al inestable trono de Grecia gobernando, sin embargo, como un títere del dictador Venizelos. El rey Alejandro y Aspasia se casaron casi en secreto y sin el apoyo del gobierno de Venizelos ni de la familia real, que permanecía en el exilio. “¡Estábamos tan enamorados!”, dijo ella. “No podíamos separarnos ni siquiera por espacio de cinco minutos”.

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    Pero la desgracia (a la que la familia real griega parecía estar muy acostumbrada) estaba por llegar. A los pocos meses de la boda, Aspasia quedó embarazada y en octubre de 1920 el rey Alejandro murió. El 2 de octubre de ese año, su perro, llamado “Fritz”, fue atacado por un mono doméstico que pertenecía a la finca real de Tatoi, en Atenas. Al intentar separarlos, el rey fue mordido por el mono en una pierna. El joven Alejandro no le dió importancia a las heridas, pero pronto generaron una infección generalizada. El mono padecía rabia y su mordida mataría al rey de Grecia. Una septicemia fulminante agravó el estado de salud del rey griego.

    Los médicos consideraron amputar la pierna del rey, pero ninguno de ellos quiso hacerse cargo de la responsabilidad, al desconocerse si tal operación salvaría la vida del rey, de 27 años. El gobierno civil apenas dio explicaciones y solo permitió que la reina Olga, abuela de Alejandro, regresara del exilio para acompañarlo. Desgraciadamente, la reina no llegó a despedirse de su nieto, quien murió el 25 de octubre. A la reina Sofía le fue negado el desesperado pedido para asistir a los funerales de su hijo y la desgracia la marcó para siempre. “El dolor ha hecho desaparecer toda la amargura causada por el matrimonio secreto de Alejandro”, dijo su tío, el príncipe Nicolás. Unos meses después, la viuda Aspasia dió a luz a una niña, que bautizaría Alejandra, y serviría como nexo de reconciliación entre su madre y la familia real griega.

  • La historia de Constantino II, el último hombre que ocupó el trono griego, al cumplir 80 años

    • Casado con Ana María de Dinamarca y padre de cinco hijos, se vio obligado a exiliarse tras el golpe militar de 1967.
    • Descendiente de la reina Victoria, los zares de Rusia y los emperadores de Alemania, pasó su vejez en Londres, despojado de su nacionalidad griega.
    • “La monarquía sólo es relevante si el pueblo lo quiere”, dijo una vez. “El pueblo griego ya ha decidido que quiere una república y me parece bien”.

    El último hombre titulado Rey de los Helenos, Constantino II, cumple este 2 de junio 80 años, más de medio siglo después de ser derrocado y protagonizar la caída de la monarquía. Hijo del rey Pablo I, bisnieto del último emperador de Alemania, hermano de la reina doña Sofía de España, primo de Isabel II de Inglaterra y de Margarita II de Dinamarca, Constantino vivía desde finales de los años ‘60 en Londres, donde llevó una vida tranquila y con ciertas necesidades económicas. El exiliado monarca es el exponente más longevo de su dinastía, superarando a su bisabuelo, Jorge I, quien fue asesinado a los 79 años.

    Nacido el 2 de junio de 1940, su madre fue la princesa alemana Federica de Hannover, descendiente directa de la familia real británica. Su padre, el rey Pablo I, era hijo del rey Constantino I y nieto del príncipe danés Guillermo, quien en 1863 fue invitado a reinar en Grecia y, con el nombre de Jorge I, inaugurar una dinastía. La familia sería derrocada y golpeada por tragedias en numerosas oportunidades durante la primera mitad del siglo XX hasta que Constantino II -bisnieto del rey fundador- recibió el golpe final a sus veintisiete años.

    Constantino II se convirtió en rey en marzo de 1964, al morir su padre a causa de un cáncer de estómago. Unos meses después, el joven rey se casó con la princesa Ana María, hija de los reyes Federico IX e Ingrid de Dinamarca. “Yo vi una fotografía de Ana María en una revista y dije: «Quiero que sea mi esposa»”, relató Constantino. “Le dije a mi padre: «Voy a viajar a Dinamarca para conocerla». Me respondió que estaba loco. Es difícil explicar la ventaja de que un rey se case con una princesa. Pero mire el ejemplo de mi hermana, ella no tuvo que aprender a ser una Reina, nació siendo Reina. Tuvo que aprender español, pero ella ya sabía cuál es su misión: servir al pueblo”.

    La boda real, a la que asistieron decenas de monarcas y príncipes extranjeros, fue muy celebrada por los griegos, que recordaban la leyenda de la “princesa llegada del Norte” que traería paz y prosperidad al país. Sin embargo, con el inicio de su matrimonio comenzaron los problemas para Constantino II. La prensa comenzó a mostrarse especialmente crítica con la reina viuda, Federica, a quien acusaban de derrochar demasiado dinero público. Un periódico llegó titularla “culpable de todos los males” del país.

    El rey Constantino se granjeó la oposición de la mayoría de su pueblo en 1967, cuando se negó a condenar el denominado Golpe de los Coroneles, perpetrado en abril de ese año. Durante las siguientes semanas fue acusado de colaborar con los golpistas, a los que avaló con su firmaen centenares de decretos. El fracaso de un contragole, auspiciado por el ex monarca el 13 de diciembre, le llevó a abandonar Atenas a los gritos de “apóstata” y “traidor”, animadversión que se extendía a sus hermanas, la reina Sofía y la princesa Irene.

    Con algunas pocas pertenencias, el rey Constantino II y las reinas Ana María y Federica abandonaron Grecia. En Roma los acogieron el príncipe Enrique de Hesse, nieto del rey Víctor Manuel III de Italia, y Juan Carlos de Borbón -se cuenta que tuvo prestar ropa a su cuñado- y recibieron ayuda económica de los reyes de Grecia y de Bélgica. Para entonces, Constantino II ya tenía dos hijos: la princesa Alexia y el príncipe heredero Pablo. En 1969, en Roma, nació el príncipe Nicolás, y los príncipes Teodora y Filipos nacieron en Londres.

    Según extractos de los archivos del ex jefe de Estado Constantin Caramanlis, el depuesto rey preparó en 1975 un golpe de Estado militar en Grecia para restablecer la monarquía, dos años después de que un cuestionado referéndum nacional diera como resultado la proclamación de la República y la abolición definitiva de la monarquía. Esos documentos, sobre la existencia de la conjura, que implicaban a oficiales del Ejército de Tierra y revelan que el golpe estaba previsto para febrero de 1976. El plan golpista fracasó gracias al poco apoyo que prestó al monarca el Ejército y a la respuesta del Gobierno de Constantino Caramanlis.

    Despojado de su nacionalidad, Constantino II volvió a Atenas en 1981 para enterrar a su madre junto a su padre. La segunda visita fue en 1993, pero al oírle manifestar que seguía pretendiendo reinar, el Gobierno reaccionó expropiándole todos su bienes y retirándole el pasaporte. Entonces, Constantino II comenzó una larga batalla legal para recuperar su patrimonio familiar, que finalizó en 2002 cuando el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo dictó sentencia a su favor. En 2004, anunció el final de su exilio, pero sus esperanzas de reinar comenzaron a menguar junto con su estado físico: “La monarquía solo es relevante si el pueblo así lo quiere”, dijo en una entrevista. “Pero es muy poco democrático solicitar cada cinco o diez años un referéndum para decidir si quieres o no una Monarquía. No es justo querer cambiar las reglas del juego todo el tiempo. El pueblo griego ya ha decidido que quiere una república y me parece bien”.

  • Quién es quién en la realeza danesa: Ingolf de Rosenborg, el conde que podría haber sido rey

    El destino real de este expríncipe cambió en 1953 para favorecer la sucesión de su prima, Margarita II.

    Cuando la actual reina de Dinamarca, Margarita II, nació en 1940, no estaba en los planes que algún día se convirtiera en soberana. En ese momento, de acuerdo con la Ley del Trono, solo los príncipes varones de la familia real podían heredar el trono danés. Años más tarde, cuando Margarita ya tenía dos hermanas, su primo el príncipe Ingolf aumentó sus posibilidades de convertirse algún día en el rey, pero un cambio de ley y un referéndum popular se interpusieron en el camino del príncipe, quien hoy tiene el título de conde y cumplió 80 años.

    En 1953, la ley sucesoria se cambió para que la hija del rey Federico IX también pudiera heredar el trono, pero al conde Ingolf de Rosenborg no le molesta que haya perdido la oportunidad de convertirse en rey: “Me alegra no haberme convertido en rey ya que eso se me permitió cuidarme un poco más. Y mi prima lo hizo muy bien”, dijo cuando cumplió 75 años. Su padre, el príncipe Knud, dejó de ser entonces el presunto heredero y se enemistó con su hermano, un distanciamiento que duró el resto de su vida.

    Ingolf, hijo del príncipe Knut y su esposa, Carolina Matilde, nació solo unos meses antes que su prima Margarita, y más tarde nacerían sus hermanos, Elisabeth y Christian. La familia, que vivió durante muchos años en el castillo de Sorgenfri y en Klitgaarden en Skagen, era ridiculizada por sus dientes torcidos y por no se demasiado atractivos: “Siempre me han burlado y acosado, pero me he acostumbrado a eso”, dijo el príncipe Ingolf al diario BT hace unos años.

    Cuando era niño, la relación entre el príncipe Ingolf y su prima la princesa Margarita era cercana. Esto se ve claramente en las muchas imágenes de la infancia donde los dos y el resto de los primos y primos reales se reunieron alrededor de sus abuelos, Christian X y la reina Alejandrina. Pero el terremoto sucesorio se interpuso e hizo que la relación entre primo y prima cambiara: “Sí, lo hizo, porque nuestra relación no era tan cercano como podría haber sido”, relató él.

    Agricultura y alcoholismo

    El cambio en el orden de sucesión llevó al príncipe Ingolf a recibir una educación agrícola. Compró la finca Egeland cerca de Kolding en efectivo en 1967 y se convirtió en agricultor, aunque ya se interesaba por esas labores desde que era niño y vivía en el castillo de Egelund, cerca de Fredensborg, que entonces era propiedad de sus padres. Cuando cumplió 70 años, sin embargo, dejó de cultivar él mismo sus propias verduras y hortalizas: “Era algo a lo que estaba acostumbrado”, lamentó.

    El conde declaró abiertamente en varias ocasiones que en sus días de juventud luchó con el abuso del alcohol. “La advertencia llegó cuando tenía 45 años. Fue en septiembre de 1985 cuando el médico dijo que si no paraba ahora, no sobreviviría a la Navidad. Luego me detuve de un día para otro”, relató Ingolf en una entrevista en 2010.

    La posibilidad de convertirse en rey de Dinamarca no es la única cosa que el conde Ingolf ha perdido con los años. En 1968, cuando se casó civilmente con su primera esposa, Inge Terney, una plebeya, por lo que se vio obligado a renunciar a su derecho al trono y al título de príncipe de Dinamarca, para convertise en Conde de Rosenborg. Su matrimonio duró hasta 1996, cuando Inge murió de cáncer después de una larga enfermedad.

    Sepultura de rey para el rey que no fue

    El primo de Margarita II volvió a encontrar el amor cuando en 1998 se casó con la abogada Sussie Hjorhøy, junto a la cual hoy reside en la finca Egeland en Øster Starup, ubicada entre Kolding y Vejle. El conde Ingolf y la condesa Sussie ahora son invitados más o menos regulares en aniversarios más grandes y cumpleaños redondos en la casa real, y según la prensa danesa la pareja planea asistir a la celebración del 80 cumpleaños de la Reina hasta abril

    El conde de Rosenborg, que mantiene una pensión del Estado, cumple 80 años con una salud delicada porque recientemente pasó por una larga hospitalización en el Hospital Kolding, donde recibió tratamiento por neumonía. Nunca tuvo hijos y en años recientes vio morir a sus dos hermanos, la princesa Elisabeth y el expríncipe Christian. “Es triste. Los extraño a ambos”, dijo Ingolf, y agregó que los tres hermanos tenían una relación muy buena y cercana.

    Aunque reconoce que siempre le resultó difícil imaginar su vida si se hubiera convertido en rey, el destino le tiene reservado un sitio especial en la historia danesa: los planes ya elaborados indican que, cuando llegue el momento, su cuerpo será sepultado en junto a las tumbas de antiguos reyes y reinas en la Catedral de Roskilde.

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  • Joaquín de Dinamarca al cumplir 50 años: ‘Mi esposa es una gran fuente de inspiración’

    El hijo menor de la reina de Dinamarca habló sobre su vida privada y su familia al ser entrevistado en la revista Billet-Bladet.

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  • El refugiado que “nació” en un cajón de frutas y se casó con la Reina de Inglaterra

    El próximo 10 de junio, el príncipe Felipe de Inglaterra, duque de Edimburgo, cumplirá 96 años. El esposo de la reina Isabel II es el príncipe más longevo de la historia británica aunque ha anunciado su retiro de la vida pública a causa de su avanzada edad. Felipe es el protagonista del matrimonio más longevo y, quizás, el más conveniente del siglo XX, puesto que era un príncipe pobre, abandonado por su familia, sin nacionalidad ni apellido, que se casó con la heredera del imperio más grande del mundo.

    Aunque pasó toda su vida en Inglaterra, Felipe nació en Grecia, país que casi no conoció. Durante mucho tiempo, la familia real de Grecia navegó entre el trono y el exilio, atravesando guerras y las más infames penurias. Su abuelo, el rey Jorge I, fue asesinado en 1913. El siguiente rey, Constantino, fue derrocado, mientras el rey Alejandro I falleció a causa de la mordedura de un mono rabioso. La familia real soportó el exilio durante las dos guerras mundiales y finalmente el rey Constantino II fue derrocado en 1967, tras lo cual Grecia se convirtió en una república.

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