Etiqueta: Felipe de Inglaterra

  • Hace 137 años nació Alicia de Battenberg, la princesa que salvó a una familia judía del Holocausto

    Mujer profundamente religiosa, la madre del fallecido duque de Edimburgo sería reconocida formalmente por el Estado de Israel por su valentía al albergar a una madre judía y algunos de sus hijos en la II Guerra Mundial. Nació el 25 de febrero de 1885, hace 137 años.

    Durante mucho tiempo me inspiré en las acciones desinteresadas de mi querida abuela, la princesa Alicia de Grecia, quien en 1943 en la Atenas ocupada por los nazis, salvó a una familia judía llevándolas a su casa y escondiéndolas”, dijo el príncipe Carlos de Inglaterra en el 5ª Foro Mundial del Holocausto celebrado en el centro conmemorativo del Holocausto Yad Vashem de la ciudad de Jerusalén.

    A cientos de metros de ese sitio, se encuentra la tumba de su abuela, en el Monte de los Olivos: “Ella tiene un árbol plantado a su nombre aquí en Yad Vashem y se cuenta como uno de los Justos entre las Naciones, un hecho que nos da a mí y a mi familia un orgullo inmenso”, aseguró el príncipe de Gales en la semana en que se cumplen 75 años desde la liberación del mayor campo de concentración del nazismo, el de Auschwitz-Birkenau.

    La princesa Alicia de Battenberg nació en el seno de la realeza y murió pobre. Nacida en 1887, fue una de las bisnietas alemanas de la reina Victoria de Inglaterra.

    Sorda desde su nacimiento y muy hermosa en su juventud, Alicia se casó con el príncipe Andrés de Grecia en 1903 y tuvo cinco hijos, cuatro princesas (Margarita, Cecilia, Sofía y Teodora) y el príncipe Felipe, el futuro duque de Edimburgo y consorte de la reina Isabel II.

    La familia fue llevada al exilio en dos ocasiones en una Grecia que no lograba estabilizarse políticamente, y se vio obligada a pedir asistencia económica a sus parientes europeos debido a la crisis que atravesaban.

    Tras ser abandonada por su marido, Alicia fue diagnosticada con esquizofrenia paranoide y pasó un tiempo en un sanatorio después de sufrir una crisis nerviosa. Sigmund Freud fue consultado sobre la salud mental de las princesas, y concluyó que sus delirios fueron el resultado de “frustración sexual”. En su libro de memorias “Bubbikins” (el apodo de su hijo), la princesa hace referencia al psicólogo, diciendo: “No era un hombre amable. Estuve allí por poco más de dos años y logré escapar”.

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    Su gran secreto

    Después de escapar del asilo, la princesa llevó una existencia nómada y monástica, dejando de tener contacto con su familia durante años. En 1928 se convirtió después en una monja ortodoxa griega mientras vivía en Francia, y regresó a Atenas sola en 1940, viviendo en la residencia de tres pisos de su cuñado.

    Durante la Segunda Guerra Mundial, trabajó con la Cruz Roja de Suecia y Suiza para ayudar a los necesitados. Más tarde fundó una orden de monjas conocidas como la Hermandad Cristiana de María y Marta. Gran parte de su dedicación a la fe nació después del gravísimo accidente de avión que le costó la vida a su hija Cecilia, en 1937.

    Cuando los nazis entraron en Atenas en 1943, la Hermana Alicia albergó a tres miembros de la familia Cohen. El padre de la familia, el ex parlamentario Haim Cohen, había estado cerca de la familia real hasta que falleció ese año. La princesa Alice no conocía a la esposa de Cohen, Rachel, ni a su hija, Tilde, pero de todos modos los escondió en su residencia ateniense, y más tarde también albergó al hijo de Rachel, Michael.

    Yad Vashem dice que la princesa visitaba regularmente a la familia y quería aprender más sobre su fe judía. Muchas veces Alicia no comía los alimentos que el régimen daba a cuentagotas para poder alimentar a los Cohen. En un momento, cuando oficiales de la Gestapo llegaron a la casa para interrogarla, la princesa usó su sordera para evitar responder a sus preguntas.

    La propia familia de la princesa Alicia luchó en ambos lados de la Segunda Guerra Mundial. Mientras el joven príncipe Felipe sirvió en la Marina Real Británica, sus tres yernos reales alemanes fueron partidarios de Adolfo Hitler y ocuparon puestos en la jerarquía nazi, que mató a seis millones de judíos. Muchos años después, el príncipe Felipe dijo que no había sabido de la existencia de la familia Cohen sino hasta mucho tiempo después del fallecimiento de su madre.

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    Sepultada en Jerusalén

    “Era casi sorda de piedra y, por lo tanto, algo remota, bastante franca y bastante austera”, dijo el historiador británico Hugo Vickers, autor de una biografía de Alicia.“Fue una santa y, de hecho, era una filántropa. Ella fundó una hermandad de enfermería, escondió a una familia judía durante la guerra y regaló todo lo que poseía”.

    “El príncipe Felipe lo adoraba, y él era bueno con ella”, relató Vickers. “A diferencia de lo que dice la serie The Crown, él había estado tratando de que ella viniera a vivir con ellos en Londres durante años. Solo cuando su hija Sofía le dijo que la invitación venía de parte de la reina, ella accedió de inmediato a venir”.

    En 1967, después del golpe militar que destronó a la monarquía en Grecia, Alicia voló a Londres por pedido de su nuera, Isabel II, quien la alojó en el Palacio de Buckingham, donde se recluyó. Hugo Vicker recuerda: “Al final de su vida, el público en general apenas recordaba que estaba viva y desconocía en gran medida que estaba en el Palacio de Buckingham”.

    Dos años después murió allí y, siguiendo su deseo, su cuerpo fue llevado a la Iglesia ortodoxa rusa de Santa María Magdalena, cuyas cúpulas de cebolla dorada se elevan desde el Monte de los Olivos, a las afueras de la Ciudad Vieja de Jerusalén. Cerca suyo están las tumba de su tía, la gran duquesa Elisabeth de Rusia, quien también había dedicado su vida a la caridad, fue ejecutada por los bolcheviques en 1918 y fue canonizada como una santa ortodoxa rusa.

  • Hace 100 años nació en Grecia el príncipe Felipe: de refugiado a esposo de la reina

    El príncipe Felipe, esposo de la reina Isabel II, fallecido a los 99 años el pasado 9 de abril, llegó a ser el príncipe más longevo de la historia británica. Nació en Corfú (Grecia) el 10 de junio de 1921, siendo el hijo menor de Andrés de Grecia y Alicia de Battenberg, y nieto del rey Jorge I de Grecia.

    Era un niño cuando su familia tuvo que huir de Grecia debido a la convulsión política y durante mucho tiempo fue un verdadero “refugiado”, a la merced de la hospitalidad y solidaridad de algunos parientes de la realeza europea.

    El príncipe Andrés, sus cuatro hijas (Margarita, Cecilia, Teodora y Sofía), Alicia y Felipe soportaron el exilio en las peores condiciones. No tuvieron casa, ni dinero, ni siquiera nacionalidad, porque el nuevo gobierno griego les quitó la nacionalidad. El rey Christian X de Dinamarca recurrió a su prerrogativa para que se les concediera la nacionalidad danesa y, entre penurias y ajustes, la familia logró instalarse en París.

    Algunos miembros de la familia los ayudaban económicamente, sobre todo el príncipe Jorge de Grecia. El pequeño Felipe fue enviado al jardín de infantes en Saint-Cloud, Francia, y otra tía, una rica heredera norteamericana, pagaba sus gastos escolares, lo cual no impedía que Felipe encabezara la lista de los alumnos más pobres de la escuela. Otro tío, el príncipe Gustavo Adolfo de Suecia, le enviaba dinero para gastos personales, pero la cantidad era la misma cada año, y además, insignificante: una libra, en Navidad.

    felipe de grecia

    En los años 30, cuando los príncipes Andrés y Alicia se separaron, Felipe fue enviado a Londres donde fue recibido por su tío Lord George, marqués de Milford Haven, quien anotó a su sobrino en la más antigua escuela primaria inglesa, Cheam School, fundada por Carlos I en 1665. Se la consideraba la mejor escuela primaria de todo el Reino Unido.

    Felipe también pasó su adolescencia en las casas de sus cuatro hermanas, todas casadas con príncipes alemanes. Teodora era la más acaudalada. Como esposa del Margrave de Baden, vivía en el Castillo Salem, que era dos veces más grande y lujoso que el Palacio de Buckingham. Allí Felipe estudió en la severa escuela Salem, que formaba a futuros dirigentes de Alemania.

    En 1936 el príncipe Felipe regresó a Grecia, con motivo de la restauración de la Monarquía, y allí asistió a los esponsales de su primo Pablo con Federica de Hannnover. En la ceremonia se reencontró con su padre, quien le dio dos consejos: “Quédate en Inglaterra, es el lugar más seguro para gente como nosotros, y cásate con una mujer acaudalada, porque nunca tendrás un centavo”. Y Felipe siguió el consejo…

  • La reina Isabel II siente un “gran vacío” por la muerte del príncipe Felipe

    La reina Isabel II siente “un gran vacío en su vida” tras la muerte de su esposo, el príncipe Felipe, a los 99 años, dijo este domingo su hijo, el príncipe Andrés.

    Ella lo describe como un gran vacío en su vida”, declaró el duque de York en declaraciones televisivas al término de una misa en homenaje al príncipe Felipe en la capilla de Todos los Santos, ubicada en los terrenos del Castillo de Windsor.

    “Piensa en los demás antes que en sí misma, como siempre”

    Hemos perdido casi al abuelo de la nación y me siento muy apenado y solidario con mi madre, que lo está sintiendo probablemente más que todo el mundo”, agregó el tercer hijo de la pareja.

    En el mismo momento su hermano, el príncipe Eduardo, describió “un terrible shock”. “Todavía estamos tratando de asimilarlo, es muy muy triste”, agregó. Según su esposa, la condesa de Wessex, la reina “piensa en los demás antes que en sí misma, como siempre”.

    El príncipe Felipe, casado con la reina desde hacía 73 años, murió el viernes dos meses antes de cumplir 100 años en el castillo de Windsor, donde tendrá lugar su funeral el sábado 17 de abril.

    Monarquias.com

  • Por respeto a las medidas sanitarias, Boris Johnson no asistirá al funeral del príncipe Felipe

    El primer ministro británico, Boris Johnson, anunció este domingo que no asistirá al funeral del príncipe Felipe, duque de Edimburgo, para permitir que acudan tantos miembros de su familia como sea posible sin violar las restricciones para evitar la propagación del coronavirus.

    El número de invitados está limitado a una treintena, según las restricciones nacionales vigentes, que también se aplican a la Familia Real británica. Los asistentes deberán participar de las ceremonias socialmente distanciados y con máscaras faciales.

    El funeral del duque se llevará a cabo en el Castillo de Windsor el 17 de abril, pero será diferente a las despedidas reales típicas, y se le pedirá al público que se mantenga alejado debido a la pandemia.

    Un portavoz de Downing Street explicó que “el primer ministro siempre ha querido actuar de acuerdo con lo que es mejor para la Casa Real, por lo que permitir la mayor cantidad posible de miembros de la familia no asistirá al funeral el sábado”.

    El príncipe Felipe, casado con la reina desde hacía 73 años, murió el viernes dos meses antes de cumplir 100 años en su apartamento privado del castillo de Windsor en compañía de su esposa, la reina Isabel II.

    Se espera que los hijos, nietos y otros familiares cercanos del duque estén entre los 30 asistentes a la despedida, que se realizará íntegramente en los terrenos del Castillo de Windsor y comprenderá un minuto de silencio nacional a las 15 horas.

    Felipe será enterrado en la cripta real de la Capilla de San Jorge, pero no tendrá capilla ardiente y por tanto no habrá actos públicos para que la población pueda despedirse del consorte de la reina, ya que una de las peticiones más repetidas es que no se concentren en Buckingham ni en ningún otro lugar para evitar contagios por coronavirus.

    Desde la web oficial de la Casa Real piden realizar una donación a alguna organización caritativa en su lugar. Sí se ha publicado un libro de condolencias virtual.

    Monarquias.com

  • Adiós al príncipe Felipe: paso a paso, cómo será el funeral “a medida” del duque de Edimburgo

    El príncipe Felipe de Inglaterra, quien murió el viernes a los 99 años, será sepultado por un reducido grupo de dolientes en el Castillo de Windsor el próximo sábado 17 de abril a las 3 de la tarde en una ceremonia que está guiada por los deseos personales del fallecido y las restricciones por el coronavirus.

    En lugar de la tradición real de ser exhibido al público, el príncipe Felipe optó por un servicio religioso en la Capilla de San Jorge rodeado de sus seres queridos. Además, el funeral será más pequeño de lo que imaginó al planificar su despedida, ya que la familia real respetará las restricciones nacionales de distanciamiento impuestas por el gobierno.

    El palacio ha confirmado que no habrá procesiones públicas, que no se invitará al público a presenciar el cortejo fúnebre y que el funeral al completo se llevará a cabo en los terrenos del Castillo de Windsor, donde falleció. El evento, sin embargo, será televisado para que los ciudadanos del Reino Unido sean partícipes del adiós al consorte real más longevo que tuvo la monarquía.

    Carlos, Guillermo y Harry acompañarán a Isabel II

    La reina Isabel II aprobó la recomendación de duelo nacional del primer ministro Boris Johnson, que comenzó el viernes 9 de abril y se extiende hasta el día del funeral inclusive. El Palacio de Buckingham confirmó que asistirán 30 personas como invitadas y, bajo las pautas vigentes, la reina y la familia real deberán usar máscaras faciales y distanciamiento social.

    La lista completa de dolientes aún no se ha confirmado oficialmente, pero el Palacio ha dicho que el príncipe Carlos, estará entre los que encabezarán la procesión de dolientes a pie, y se espera que también asistan el heredero, el príncipe Guillermo y la duquesa de Cambridge. El príncipe Harry regresará de Estados Unidos para reunirse con su familia en el funeral.

    El plan funerario del príncipe Felipe

    El funeral real ceremonial del Duque de Edimburgo tendrá lugar el sábado 17 de abril a las 3 pm en la Capilla de San Jorge, en el Castillo de Windsor. El gobierno británico organizó un minuto de silencio nacional a esa hora en homenaje al duque.

    El día del funeral, el ataúd del duque de Edimburgo, acompañado por el Decano de Windsor y el Lord Chambelán, será trasladado a la Entrada Estatal del Castillo de Windsor por un grupo de portadores de la Compañía de la Reina, 1er Batallón de Granaderos. El ataúd estará cubierto con su estandarte personal y decorado con una corona de flores y su gorro y espada naval.

    En el patio interno llamado Cuadrángulo, estarán presentes destacamentos representativos extraídos de las relaciones militares especiales del príncipe Felipe. Además, habrá soldados de la Guardia Montada y la Guardia de Granaderos. La Banda de Granaderos, de la que Felipe fue coronel durante 42 años, encabezará la procesión hasta la Capilla de San Jorge.

    Un cortejo fúnebre de 8 minutos de duración

    No habrá un carruaje fúnebre tirado por caballos, como es tradicional en los funerales de monarcas. El ataúd del duque será transportado desde el castillo a la capilla en un Land Rover especialmente modificado que ayudó a diseñar, y será escoltado a pie por el Príncipe de Gales y los miembros senior de la familia real.

    El ataúd estará flanqueado por portadores del féretro designados por los Royal Marines, los regimientos, cuerpos y estaciones aéreas con los que el duque de Edimburgo se ha relacionado a lo largo de toda su carrera militar. Esta procesión desde la Entrada Estatal hasta la escalinata oeste de la Capilla de San Jorge tendrá una duración de ocho minutos.

    El recorrido de la procesión estará custodiado por representantes de la Royal Navy, los Royal Marines, los Highlanders, el 4º Batallón del Royal Regiment of Scotland y la Royal Air Force. Durante todo el tiempo que dure el trayecto, serán disparados cañones de artillería desde el jardín del Castillo de Windsor y sonarán a muerte las campanas de la capilla de San Jorge.

    Tras el servicio fúnebre en la capilla, el féretro del duque de Edimburgo descenderá mediante un ascensor desde el altar hasta la cripta real donde se encuentran sepultados varios miembros de la realeza. De acuerdo con las pautas sanitarias, la mayor parte de la procesión no ingresará a la capilla, excepto los miembros de la familia real y el secretario privado del duque, Archie Miller Bakewell.

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  • Carlos de Inglaterra: “Mi querido Papá era una persona muy especial”

    La familia real británica está “profundamente agradecida” por la reacción del público ante la muerte del príncipe Felipe, duque de Edimburgo, dijo este sábado su hijo mayor el príncipe Carlos, quien se refirió a su progenitor como su “querido papá” y una “persona muy especial”.

    Mi querido papá era una persona muy especial que creo que por encima de todo se habría quedado asombrado por la reacción y las cosas conmovedoras que se han dicho de él y desde ese punto de vista estamos, mi familia, profundamente agradecidos por todo eso”, dijo Carlos en un video grabado en su residencia campestre de Highgrove House.

    El Príncipe de Gales, de 72 años, agradeció al Reino Unido y la Commonwealth por su apoyo en este período de duelo y dijo que todos los miembros de la familia real lo extrañarán “enormemente”.

    “En particular, quería decir que mi padre, supongo que durante los últimos 70 años, ha prestado el servicio más extraordinario y devoto a la Reina, a mi familia y al país, pero también a toda la Commonwealth. Como puedes imaginar, mi familia y yo extrañamos enormemente a mi padre”, dijo Carlos.

    El príncipe agregó: “”Era una figura muy querida y apreciada y, aparte de cualquier otra cosa, me imagino, se sentiría tan profundamente conmovido por la cantidad de otras personas aquí y en otras partes del mundo y de la Commonwealth, que también creo que comparten nuestra pérdida y nuestro dolor.

    El príncipe finalizó el mensaje diciendo que el apoyo de los ciudadanos “nos sostendrá en esta pérdida en particular y en este momento particularmente triste”.

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  • Galería: cómo reaccionaron los diarios de Reino Unido y el mundo ante la muerte del príncipe Felipe

    Los periódicos del Reino Unido reaccionaron a la muerte del príncipe Felipe con una mezcla de reverencia y respeto, destacando el sentido del deber del duque de Edimburgo, sus siete décadas de servicio público y su legados en el mundo del conservacionismo y educación, así como su inclinación por los comentarios fuera de lugar.

    Las portadas de este 10 de abril de The Independent, The i Weekend, The Guardian y The Daily Telegraph presentaban homenajes directos al duque, mientras que The Times, Daily Mail, Daily Express, Daily Star y Daily Mirror reflejaron en sus títulos la tristeza de la reina Isabel II.

    El diario The Sun titula: “Todos lloramos con usted, señora”. En una página que contenía tributos de los hijos y nietos del príncipe Felipe, el periódico también afirmaba que los miembros de la familia real están ahora “unidos en el dolor después del dolor de Megxit”, una referencia a la decisión de los duques de Sussex de abandonar su servicio a la Corona.

    El titular del Daily Mail afirmaba de manera similar que el Reino Unido era “un reino unido en el dolor”. En un artículo titulado “Una ola de pérdida, una sacudida de dolor”, el columnista Jan Moir, escribió que Felipe era “la última figura pública importante de la era de la cortesía y el deber primero”. “Fue un hombre que vivió una época brutal, que sufrió duelos de la infancia y luego, como la generación en fuga a la que pertenece, tuvo su vida truncada por la guerra”, escribió.

    Un obituario de The Independent, titulado “Un joven desarraigado que se destacó como oficial de la marina y consorte” explora la admisión de Felipe de que “nunca supe quién era yo” durante su infancia y juventud, y señala que cuando tenía nueve años, “una serie extraordinaria de eventos efectivamente dejó al niño rubio sin hogar ni familia”.

    El obituario sugiere que los “problemas de identidad de Felipe como niño y joven” eran tan crónicos que, al comprometerse con la heredera del trono británico, era “técnicamente un plebeyo que apenas acostumbrado a un nuevo nombre y una nueva nacionalidad”– señalando también que en su vida matrimonial “ocupó una zona gris” como marido de la reina.

    En otro guiño a esta aparente incertidumbre, la portada del suplemento de The Times presenta una cita del duque a la edad de 90, que dice mientras reflexionaba sobre su vida como consorte de la reina: “Fue prueba y error. No había precedentes. Si le preguntara a alguien ‘¿qué esperas que haga?’ Todos parecían en blanco. No tenían ni idea. Nadie tenía mucha idea”. En su portada, el periódico lo describió como “una figura sorprendentemente moderna que transformó el papel de consorte”. Matthew Parris escribe que Felipe era un “progresista” pero, como “todas las personas longevas, se convirtió en una figura del pasado”.

    The Guardian informó que los planes revisados ​​durante mucho tiempo para los funerales del príncipe Felipe habían sido “abandonados” debido a la pandemia de coronavirus e informó que, si bien se dice que los organizadores están “desesperadamente ansiosos” por no organizar nada que resulte en reuniones masivas, el duque podría estar seguro de que se cumpliría su deseo de evitar la “ostentación”.

    Vea la galería de imágenes con las portadas de los diarios del Reino Unido y el mundo

  • ¿Se convertirá el príncipe Eduardo en el próximo Duque de Edimburgo?

    Tras la muerte del legendario príncipe Felipe a los 99 años, ¿es posible que su título personal sea heredado por su hijo menor? Veamos.

    Los miembros varones de la familia real británica suelen recibir nuevos títulos reales cuando se casan. Este fue el caso de Felipe Mountbatten cuando se casó con la princesa Isabel, la futura reina Isabel II, en 1947.

    Su suegro, el rey Jorge VI le otorgó la mañana de su boda el título de duque de Edimburgo y, durante un tiempo, la entonces princesa Isabel también fue conocida como la duquesa de Edimburgo.

    El título ha estado asociado a la Familia Real Británica durante muchos años y fue creado por primera vez en 1726 para el príncipe Federico, nieto del rey Jorge I. El príncipe Alfredo recibió este título de parte de su madre, la reina Victoria, y el príncipe Felipe fue la tercera persona en la monarquía británica en recibir el título en 1947.

    Nacido en 1964, es el menor de los hijos de Isabel II y Felipe, y actualmente lleva el título de Conde de Wessex

    A la muerte del príncipe Felipe a los 99 años, la regla que rodea al sistema de nobleza británico dicta que este título debe pasar su primer heredero masculino, es decir su hijo mayor, el príncipe Carlos. Pero aunque el príncipe de Gales es técnicamente elegible para heredar el título ducal, es poco probable que lo alcance.

    Como Carlos es heredero del trono británico, su papel de Príncipe de Gales, y eventualmente de Rey, tiene prioridad sobre un Ducado.

    Si Carlos recibiera el título de Duque de Edimburgo, se fusionaría con la Corona una vez más cuando se convierta en rey, por lo que tiene sentido que sea “devuelto” al monarca para ser entregado a otro miembro de la Familia Real que no esté directamente en la línea del trono.

    Jorge VI le otorgó el título de duque de Edimburgo a Felipe Mountbatten el día de su boda con la princesa Isabel.

    Durante mucho tiempo se ha creído que el título de Duque de Edimburgo está reservado para el el príncipe Eduardo, el hijo menor de Felipe y con el que ha desarrollado en los últimos años una relación verdaderamente afectuosa.

    Nacido en 1964, es el menor de los hijos de Isabel II y Felipe, y actualmente lleva el título de Conde de Wessex, que recibió como regalo de bodas al casarse con Sophie Rhys-Jones en 1999.

    Sin embargo, dependerá exclusivamente el monarca que el título ducal sea entregado al príncipe Eduardo. La idea ha estado rondando durante muchos años y se piensa que contaba con el beneplácito de Felipe. Que su título personal pueda perpetuarse a uno de sus hijos y, posteriormente, a sus nietos y bisnietos, sería su gran legado.

    Siga leyendo: Cuál es el apellido del príncipe Felipe

  • El Papa Francisco, “entristecido” por la muerte del príncipe Felipe de Inglaterra

    El Papa Francisco, líder espiritual de la Iglesia católica, rindió homenaje al príncipe Felipe de Inglaterra y lo elogió por su “historial distinguido” de servicio público y su devoción por su matrimonio con la reina Isabel II y su familia.

    A dos meses de cumplir 100 años, el duque de Edimburgo murió “apaciblemente” en el castillo de Windsor, en el oeste de Londres, el viernes por la mañana. La reina, que cumplirá 95 años el 21 de abril, manifestó su “profunda tristeza” por la pérdida del que fue su esposo durante más de 70 años y el padre de sus cuatro hijos (Carlos, Ana, Andrés y Eduardo).

    El Papa Francisco dijo que quedó “entristecido” al enterarse de la muerte del príncipe Felipe y ofreció sus “más sentidas condolencias” a la reina Isabel y a la familia real en un telegrama enviado por el secretario de Estado del Vaticano.

    El mensaje decía: “Entristecido al enterarse de la muerte de su esposo, el Príncipe Felipe, Duque de Edimburgo , Su Santidad el Papa Francisco ofrece sus más sinceras condolencias a Su Majestad y a los miembros de la familia real”.

    “Recordando la devoción del príncipe Felipe por su matrimonio y su familia, su distinguido historial de servicio público y su compromiso con la educación y el progreso de las generaciones futuras, Su Santidad lo encomia al amor misericordioso de Cristo nuestro Redentor”, dice el mensaje.

    “Sobre ustedes y sobre todos los que lloran su pérdida con la esperanza segura de la resurrección, el Santo Padre invoca las bendiciones de consuelo y paz del Señor”, finalizó el Papa, a quien Isabel II y Felipe conocieron durante su visita a Roma en 2014.

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  • Semblanza del príncipe Felipe (1921-2021), el hombre a la sombra de Isabel II

    “Él ha sido, sencillamente, mi fortaleza y mi sostén todos estos años, y yo, y toda su familia, y este y muchos otros países, le debemos una deuda mayor de la que jamás reclamaría, o que nunca sabremos”. (Isabel II, 1997)

    Hasta sus casi 96 años, su trabajo fue el de consorte, pero ser marido de Isabel II de Inglaterra no siempre resultó tarea fácil. Desde que la monarca asumió el trono, en 1952, el príncipe Felipe, duque de Edimburgo, participó nada menos que en 22.191 actos públicos solo o junto a su mujer, pero siempre unos pasos por detrás de ella. Eso sí, sin morderse la lengua.

    ¡Parece un pudding de ciruela!” exclamó cuando vio por primera vez a su hijo recién nacido, el príncipe Carlos. Y es que si por algo es famoso el duque de Edimburgo es por su incorrección política y sus sonadas meteduras de pata, que contrastan con la seriedad de su esposa. Muchos recuerdan su legendaria advertencia a un grupo de estudiantes británicos durante una visita de Estado a China en 1986: “Si siguen aquí más tiempo, acabarán con los ojos rasgados“, les espetó.

    Ya entrado el nuevo milenio, durante un viaje a Australia, preguntó a un grupo de aborígenes si “todavía se arrojaban lanzas” y hace cuatro años afirmó en una clínica de Londres que “Filipinas debe de estar medio vacía” porque “todos” están en los hospitales británicos. A los medios les divertía el tono desenfadado del príncipe consorte, aunque los conocedores de palacio afirman que sus ironías siempre van acompañadas de un guiño de ojos.

    Nacido el 10 de junio de 1921 en Corfú como príncipe de Grecia y Dinamarca, Felipe tenía 18 años cuando conoció a la entonces princesa Isabel, un lustro menor y heredera al trono británico. El cadete era un joven alto, elegante, rubio y de ojos azules, y al parecer fue amor a primera vista. Pero el día que cambió su vida fue el 20 de noviembre de 1947, dieron se dio el “sí” ante el altar de la abadía de Westminster.

    “Desde 1947 lleva la vida que lleva porque se casó con la mujer que se casó”, escribió su biógrafo, Gyles Brandreth.

    Pero emparentarse con esta casa real también le costó lo suyo: antes de la boda tuvo que renunciar a su nacionalidad y a su apellido, que pasó del alemán Battenberg a Mountbatten.

    A cambio, el rey Jorge VI lo nombró duque de Edimburgo y recibió el título de “alteza real”. Tardaría una década en ser reconocido como príncipe del Reino Unido, después de un tormentoso período que casi condujo a la separación de la pareja.

    La segunda fecha decisiva para Felipe fue la coronación de Isabel II, en 1953, cuando él comenzó su carrera como el consorte que camina dos pasos detrás de su mujer. En 2009 años, el príncipe batió el récord del consorte que más tiempo ha ejercido como tal en la historia de la monarquía británica, habiendo superado a la reina Carlota, esposa de Jorge III.

    Tras la coronación, Felipe también tuvo que renunciar a su puesto en la Marina británica, en la que había servido durante la Segunda Guerra Mundial. “Sinceramente, hubiera preferido quedarme en la Marina“, confesó en uno de los momentos más duros según la experta en monarquía Karen Dolby. Sobre todo al comienzo, no le agradaba mantenerse en un discreto segundo plano. “Yo no soy aquí más que una maldita ameba”, se quejó presuntamente en cierta ocasión.

    Con todo, pese a crisis como los divorcios de tres de sus cuatro hijos o la muerte de la princesa Diana, y los rumores de infidelidad que rondaron en los años 50 y 60, el matrimonio de Felipe e Isabel se consideró ejemplar y en palacio siempre afirmaron que a la reina le seguían brillando los ojos cuando él aparece aún después de 70 años juntos.

    Se la ve con menos tensión, más relajada y feliz“, señalaban los biógrafos. E Isabel II nunca se cansó de repetir el gran apoyo que Felipe significó en su larga vida. “La reina tiene la corona, pero es el príncipe quien lleva los pantalones”, sostienen los expertos.

    En su tiempo libre, al joven Felipe le gustaba jugar al polo, navegar, montar a caballo y volar, aficiones que dejó después de sobrepasar las nueve décadas. Además, contaba con una notable biblioteca y destacaba su compromiso con el medio ambiente y la juventud.

    A los 98 años, la pandemia del coronavirus le obligó a dejar su adorada casita de Wood Farm para confinarse con Isabel en el Castillo de Windsor, unos largos meses de encierro que, según personas del círculo real, ayudaron a reunir a la pareja y redescubrir la felicidad.