Villa Guardamangia, el hogar en Malta de la reina Isabel II de Inglaterra y el príncipe Felipe a principios de los años 50 está lejos de ser abierto al público como una atracción turística mientras continúan las intensas obras de restauración.
La histórica vivienda, donde la entonces princesa Isabel y su esposo vivieron entre 1949 y 1951, seguirá siendo una “zona de guerra durante bastante tiempo, porque las necesidades son grandes”, dijo el director de operaciones de patrimonio de Malta, Kenneth Gambin.
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El funcionario estimó que la restauración de Villa Guardamangia tardaría “al menos otros cinco años”, casi una década después de que se confiara el proyecto a la agencia nacional. A la par, se ha solicitado ayuda financiera a la UE para solventar los enormes costos de restauración de la residencia.
Las obras de restauración de la villa, con vistas al emblemático jardín del monumento de Guardamangia Hill, en La Valletta, tendrán un costo de alrededor de 10 millones de euros. El diario Times of Malta informó que “la situación en el interior era tan mala y el edificio tan frágil que se produjeron daños” durante los trabajos.




El agua todavía se filtra en la villa y será necesario reemplazar los techos. Además, los muros del jardín fueron reconstruidos recientemente después de que se derrumbaron cuando la tormenta Helios asestó su duro golpe en febrero de 2023, informó el Times of Malta.
“Hemos dado todos los primeros auxilios necesarios para mantenerlo en pie y ahora está mejorando”, afirmó Gambin. “El lugar todavía está en ruinas, pero fue peor, te lo puedo asegurar. Puede que sea difícil de creer…”
“Todo el mundo está impaciente, pero en este tipo de propiedades, que tienen una historia tan larga, antes de intervenir hay que saber cómo, y eso requiere mucha investigación desde cero”, explicó.




Y agregó: “Todo lo que sabíamos cuando se compró la propiedad era que el príncipe Felipe y la princesa Isabel vivieron aquí de forma intermitente durante unos dos años (cuando el duque de Edimburgo era un oficial naval estacionado en la isla). ¡Eso fue todo! Pero en realidad, la historia del edificio es mucho más que eso, y se remonta al menos a mediados del siglo XVIII”.
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“La villa es importante por otras razones, pero el último episodio de la pareja real residiendo aquí fue la guinda del pastel”, aseguró. Refiriéndose a la importancia que Villa Guardamangia tuvo para la fallecida reina Isabel II, Gambin dijo: “Esto no es el Palacio de Buckingham, y nunca lo fue, y por eso ella lo disfrutó. Es tan simple como eso”.
Villa Guardamangia, el entrañable hogar de juventud de Isabel II y Felipe en Malta
Casada con un miembro de la Royal Navy británica, la princesa Isabel vivió en Malta durante los períodos comprendidos entre 1949 y 1951, mientras el príncipe Felipe servía en el buque “HMS Checkers” con la Flota Mediterránea de la Armada Real.
Villa Guardamangia fue construida en 1900 por Sir Augusto Bartolo y se llamaba Casa Medina. En 1929, fue arrendada por Lord Louis Mountbatten (tío del príncipe Felipe), que tenía interés en él debido a su proximidad a la pista de carreras de caballos de Marsa y al campo de golf.

Cuando Isabel y Felipe llegaron a Malta por primera vez en 1946 se alojaron allí como huéspedes de Gerald Strickland y su esposa. La propiedad palaciega alquilada ofrecía a los recién casados algo más que una base mediterránea: les daba la sensación de vivir como una pareja relativamente normal antes de su coronación en 1953. Cuando estaban en Malta, la princesa trabajó con la Soldiers, Sailors, Airmen Families Association (SSAFA) en Auberge de Castille.
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Durante su tiempo viviendo en la villa, Isabel dividió su tiempo entre Inglaterra, donde un pequeño príncipe Carlos -nacido en 1948- se quedaba al cuidado de sus abuelos, y Malta, volviendo brevemente a Londres en 1950 para dar a luz a la princesa Ana.

En innumerables ocasiones, la reina Isabel II habló de su “profundo afecto” por Malta, el país insular al que una vez llamó su segundo hogar. Durante una visita al país, siete años antes de su fallecimiento, la reina dijo: “Visitar Malta siempre es muy especial para mí. Recuerdo los días felices aquí con el príncipe Felipe cuando nos casamos y vinimos por primera vez”.
Durante ese viaje, la pareja (que llevaba entonces 68 años de matrimonio) se entristeció de no poder visitar la propiedad y la reina comentó cómo la villa había sufrido desde entonces el abandono: “Luce bastante triste ahora”.
Monarquias.com / Fotos: Times of Malta

















































