Etiqueta: Felipe de Belgica

  • Felipe de Bélgica, nombrado ‘Personalidad del año’: “Volvió a hacer viable la monarquía”

    El rey Felipe I de Bélgica fue nombrado como una de las personalidades del año 2020 de su país su papel en la tarea de reparar los errores del pasado de la familia real belga.

    Se trata de la primera vez que el rey de los belgas, de 60 años, aparece en la lista de personas destacadas realizada por el diario Het Nieuwsblad, ya que “completó su año más fuerte en el trono belga” y “volvió a hacer viable la monarquía”, según el periódico.

    El corresponsal de la realeza Wim Dehandschutter explicó que “la cálida bienvenida de su media hermana Delphine (19.215 días después de su nacimiento), las disculpas a la ex colonia belga Congo y sus exitosos trucos para formar un gobierno (494 días después de las elecciones)” fueron los momentos decisivos del rey Felipe durante 2020.

    Como príncipe heredero, a veces socavó la existencia continua de la monarquía, como rey resuelto reanima la institución amenazada. ¿Una persona tiene que haber cumplido 60 años para convertirse en un buen rey?”, se pregunta Dehandschutter en diálogo con MONARQUIAS.COM.

    En junio, Felipe I expresó su “más profundo pesar” al Congo por el reinado del rey Leopoldo II

    “Y pensar que toda su vida fue visto como un torpe, un inepto, una amenaza para la monarquía más que una fortificación. Los belgas parecen comprender gradualmente que Felipe compensa su falta de apariencia con ganas de trabajar y buenas intenciones. Está creciendo en su papel”, agregó el experto.

    El cronista recordó que en junio de este año el monarca expresó su “más profundo pesar” al Congo por el reinado del rey Leopoldo II (1865-1909), quien es recordado por su mandato sobre el Estado Libre del Congo, en el que se estima que murieron millones de congoleños al infligir un régimen de violencia y explotación, extrayendo la riqueza del país para su propio beneficio personal.

    En una carta al presidente Félix Tshisekedi, el rey Felipe mencionó explícitamente los “actos de violencia y atrocidades que continúan pesando en nuestra memoria colectiva”, incluso en las décadas posteriores a la muerte de Leopoldo II.

    En octubre, el rey recibió a su media hermana Delphine de Sajonia-Coburgo en Laeken.

    Felipe es, por lo tanto, el primer rey belga que habla de los horrores del pasado. Porque, dice, ‘es hora de aceptar el pasado’”, explicó Dehandschutter. “Su carta a Tshisekedi es un gran paso adelante en la mejora de las relaciones entre Bélgica y su antigua colonia”, agregó.

    Otro de los aciertos del año para Felipe fue recibir en su residencia a su hermana, la artista Delphine Boel, quien fue finalmente reconocida como hija biológica del ex rey Alberto II tras una extensa batalla judicial. Como resultado de la sentencia, la artista fue nombrada Princesa, con el apellido dinástico de Sajonia-Coburgo.

    El rey “hizo lo que el rey Alberto no pudo hacer durante años e incluso se opuso legalmente”, remarcó el periodista. “Fue una reunión cálida”, escribieron en un comunicado de prensa conjunto, firmado por Felipe y Delphine. “Despojados de sus títulos de Rey y Princesa. Solo se mencionan sus primeros nombres. La sangre los conecta, hermano y hermana”, dijo.

    “Delphine y Congo, dos capítulos dolorosos de la historia de la familia real. Dos capítulos que el rey Felipe no escribió él mismo. Pero en el que se encargó de las rectificaciones, con efectos secundarios positivos”, dijo Dehandschutter. Felipe trabajó en su autoridad moral, el arma más importante que todavía tiene un rey”, agregó

    El acercamiento del rey Felipe con su hermana menor, Delphine, “fue un rompehielos para el rey Alberto”, quien semanas después la recibió junto a la reina Paola en su Castillo de Belvédere. “Su encuentro con Delphine fue un golpe maestro. Detuvo el programa de malas noticias para la monarquía. Y se presentó, nuevamente, como un cálido hombre de familia”, dice el experto.

    ¿Volverá Felipe a convertir a los belgas en monárquicos? “Eso puede parecer demasiado trascendente en un país donde más de cuatro de cada diez ciudadanos votan por un partido de mentalidad flamenca (antimonárquicos), pero se puede concluir que Felipe ha vuelto a hacer viable la monarquía”, responde Dehandschutter.

  • Felipe de Bélgica, en Navidad: “El amor y la amistad pueden salvar cualquier distancia”

    El mensaje del monarca a los belgas estuvo cargadas de palabras emotivas y de aliento frente a unos retos que “siguen siendo enormes”. “Pero pronto todo esto terminará y podrás volver a extender tus alas”, dijo a sus súbditos.

    El rey Felipe de Bélgica brindó este 24 de diciembre un mensaje esperanzador a sus 11 millones de súbditos en medio de la crisis global del coronavirus. “Este año todo es diferente. Esta noche celebramos la Navidad en nuestra burbuja, o solos. Porque tenemos que mantenernos a salvo. Afortunadamente, el amor y la amistad pueden salvar cualquier distancia”, dijo el monarca en su discurso televisado.

    El tema del mensaje navideño de Felipe de Bélgica fue la pandemia, que dejó más de 18.000 muertos en su país, y todos los cambios que esta crisis mundial ha provocado en las vidas de las personas. Felipe, quien ascendió al trono en 2013, recordó a los belgas que los retos siguen siendo enormes, pero que “el fin de la crisis está realmente a nuestro alcance en los próximos meses”. “Podemos hacer nuevos planes gradualmente y tener confianza en el futuro”, dijo.

    “Llegará el día en que podremos relacionarnos nuevamente entre nosotros de manera relajada; que los abuelos llevarán a sus nietos en su regazo; que volveremos a iglesia, sinagoga, mezquita y templo sin restricciones; disfrutaremos de un concierto juntos; que volveremos a celebrar, en completa libertad”, dijo el monarca. “Los desafíos siguen siendo enormes, pero el fin de la crisis está realmente a nuestro alcance en los próximos meses”.

    Según el rey, los belgas han demostrado ser capaces de hacer frente a esta crisis sanitaria: “Nuestra atención médica ha perdurado, gracias al esfuerzo extraordinario y la dedicación de tantos cuidadores. Luego están todas las personas que mantienen el país en marcha día y noche, al continuar trabajando, administrar sus negocios o continuar brindando servicios públicos simplemente ofreciendo ayuda donde se necesita. Y en los últimos meses el país ha demostrado ser increíblemente generoso. Muchos compatriotas se han ofrecido como voluntarios”, afirmó.

    Más que nunca, debemos asegurarnos de que nadie quede excluido”, pidió el rey, quien dijo que la pandemia nos ha hecho conscientes “de que todos somos vulnerables”. “El confinamiento nos da una mejor comprensión de lo que las personas excluidas o solas tienen que soportar. Más que nunca debemos asegurarnos de que nadie sea excluido. Que todos tengan un lugar en la sociedad”, agregó el monarca, de 60 años.

    El rey concluyó su mensaje con palabras para los jóvenes, un grupo al que a menudo se ha dirigido directamente en sus discursos: “Sé que estás luchando. Te pedimos mucho y es cierto que tu vida ha quedado paralizada. Pero pronto todo esto terminará y podrás volver a extender tus alas, hacer realidad tus sueños. Y tú nos das inspiración para trabajar juntos por un mundo mejor”.

  • Los reyes de Bélgica y sus hijos publicaron su nuevo retrato con motivo de la Navidad

    Los reyes Felipe y Matilde y los cuatro príncipes lanzaron la fotografía con un mensaje de felicitaciones para todos los ciudadanos.

    La casa real de Bélgica lanzó este viernes 18 de diciembre un nuevo retrato de la familia real con motivo de la Navidad. En la fotografía aparecen, de izquierda a derecha, el rey de los belgas Felipe I y la reina Mathilde acompañados por sus cuatro hijos adolescentes.

    El retrato fue publicado con un mensaje de felicitaciones destinado a todos los belgas: “En vísperas de este período navideño tan especial, les deseamos a todos una Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo”.

    En la foto los monarcas de los belgas aparecen acompañados por su hija mayor, la princesa heredera Isabel, de 19 años, y los príncipes Gabriel, de 17 años, Emmanuel, de 15, y Éléonore, de 12.

    La imagen fue publicada después de que la familia real asistiera al tradicional Concierto de Navidad en el Salón del Trono del Palacio de Bruselas.

    En este concierto, que tuvo lugar bajo estrictas medidas de seguridad sanitaria según la cadena RTL, la princesa Éléonore y el príncipe Emmanuel también tocaron el violín y el saxofón respectivamente.

    El Concierto de Navidad se grabó en el Palacio Real de Bruselas el 16 de diciembre y se emitirá este domingo 20 de diciembre de 2020 en la televisión belga, informó Histoires Royales

    El resto de los miembros de la familia que normalmente asisten al concierto, entre ellos el ex rey Alberto II y la ex reina Paola, no asistieron para evitar peligros de contagio de coronavirus.

  • Delphine de Bélgica: ¿tiene derecho a recibir un salario estatal ahora que es princesa?

    La más reciente incorporación de la Familia Real belga lleva años diciendo que su reclamo de filiación no tenía motivos económicos. El gobierno y el Parlamento parecen haber zanjado la cuestión de un salario oficial.

    Reconociendo que Delphine Boël es la hija de Alberto II, el Tribunal de Apelación de Bruselas concluyó a principios del mes de octubre que no se podía hacer ninguna distinción entre hijos legítimos e hijos ilegítimos, y que todos deberían ser tratados en perfecta igualdad de condiciones. En ese sentido, la artista belga pasó a ser Su Alteza Real la Princesa Delphine de Bélgica con el apellido de Sajonia-Coburgo.

    Sin embargo, queda un interrogante. Esta semana, la diputada belga Barbara Pas (del partido de derecha VB) aprovechó la oportunidad para señalar, nuevamente, el presupuesto de la Casa Real. Su razonamiento es que los principios de no discriminación e igualdad de trato entre los hijos del rey deben aplicarse también a los salarios que reciben la princesa Astrid y el príncipe Laurent, hermanos menores del rey Felipe.

    Dotar a Delphine de Sajonia-Coburgo con un salario proveniente del Estado “en este período de ajuste”, causado por la pandemia del coronavirus, sería “totalmente inaceptable”, dijo la diputada, quien en cambio sugirió eliminar los salarios estatales otorgados a la princesa Astrid y al príncipe Laurent.

    El primer ministro Alexander De Croo respondió que la sentencia del Tribunal de Apelación no planteó “ningún problema en términos del principio constitucional de igualdad” y que, por lo tanto, no obliga a modificar “leyes y reglamentos vigentes”. Por ello, explicó que el gobierno no tiene previsto retirar las subvenciones a Astrid y Laurent y tampoco dotar a Delphine de un salario estatal.

    La Casa Real de Bélgica recibe 13 millones de euros anuales provenientes de los fondos públicos, de los que una parte está destinada a salarios y el resto cubre el mantenimiento de las viviendas reales, los gastos de las visitas oficiales, los de la calefacción, la electricidad y el parque automovilístico. No se incluyen los costos de viajes oficiales ni de seguridad.

    En 2014, el Senado belga reorganizó el sistema de subvenciones de la familia real. Los hijos del rey, con la excepción de la heredera al trono, ya no recibirán salarios provenientes de fondos públicos. Desde entonces, la Lista Civil se reparte entre el rey, la reina consorte, el príncipe heredero y su consorte, el ex monarca y su consorte o la reina viuda.

    Sin embargo, la nueva ley no planteó cambios en los salarios de los príncipes Astrid (cerca de 330.000 euros) y Laurent (unos 320.000 euros), quienes asumen tareas oficiales de representación y, por lo tanto, no pueden ejercer una actividad profesional. “Esto significa que tienen derecho a su donación de por vida”, dice Marc Uyttendaele, experto constitucionalista belga y abogado de Delphine.

    Vincent Dujardin, profesor de historia contemporánea en la Universidad Catolica de Lovaina, explica que Delphine no tiene derecho a un salario oficial: “No, en la medida en que no ha habido matrimonio que haya sido validado y refrendado por un gobierno que permita tener una actividad pública y una investidura; y cumplir con los deberes de representación del rey”.

    El experto compara la situación con las princesas Esmeralda y María Cristina, las hijas del segundo matrimonio del rey Leopoldo III, que no reciben una dotación del Estado belga ya que no cumplen con actividades oficiales ni ocupan un lugar en la sucesión al trono.

    Delphine no pretende asumir ninguna misión de representación y no imagina por un segundo dejar su trabajo”, recordó Uyttendaele en una entrevista. La propia princesa dijo recientemente que sus motivaciones de reconocimiento familiar nunca fueron monetarias. “Por tanto, es absurdo, como ha dado a entender un abogado de Alberto II, que alguna vez busque una dotación. Ella no tiene derecho a ello y no tiene la intención de ser una carga para el estado”, afirmó Uyttendaele.

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  • “Felipe y Delphine tienen mucho en común porque sufrieron la falta de amor paterno”

    El rey “demostró que no está de acuerdo con las decisiones de su padre” y “que realmente ve a la nueva princesa como un familiar”, dijo Mario Danneels, el periodista que descubrió el caso Boel.

    “Un evento único en la historia de la familia real belga”. Así es como el periodista belga Mario Danneels se refirió al encuentro entre el rey Felipe y la más reciente incorporación de la casa real, la princesa Delphine de Sajonia-Coburgo: “Ambos han carecido de amor paternal. Así que deben haber tenido suficiente material para charlar”, dijo Danneels, quien tenía 18 años cuando publicó un explosivo libro sobre la relación entre el rey Alberto II y la reina Paola y mencionó por primera vez el nombre de Delphine Boël.

    Pero aunque conoce bien la historia, Danneels dice que le sorprendió mucho la reunión en el Castillo de Laeken. “No podía creer lo que veía cuando vi el comunicado de prensa sobre la reunión entre Delphine y nuestro rey”, dice. “Había escuchado que había tenido lugar un evento importante, pero nunca pensé que se trataría de esto. Ésta es una señal muy positiva”, opinó en el diario belga Het Laaste Nieuws.

    “El comunicado también contrastaba con los anuncios habituales del palacio real. Por ejemplo, el mensaje fue firmado con ‘Felipe y Delphine‘ sin mencionar sus títulos. Esto demuestra que realmente ven a la nueva princesa como una familia. Que ella pertenece y que su contacto es muy casual. Es un gesto muy lindo. Por supuesto, esto es importante para Delphine, aunque ella misma no habrá presionado para este anuncio público”, dijo el periodista.

    Para Danneels, el rey Felipe merece respeto el gesto con su hermana. “Porque, por supuesto, esto es difícil para sus padres. Sus palabras y hechos contrastan marcadamente con los de Alberto en ese momento”, explicó. El exmonarca, quien abdicó en 2013, “seguía insistiendo en que nunca había tenido una conexión emocional con Delphine y que no estaba involucrado en su educación. Esas fueron mentiras descaradas y, además, fue un balde de agua fría para Boël”.

    Danneels recuerda que “sorprendentemente” el comunicado posterior a la reunión afirma que el vínculo continuará desarrollándose dentro de la familia. “Por tanto, los contactos permanecerán. Eso abre la puerta a las reuniones con la reina Mathilde y sus hijos. Ahora todo es posible. También estoy seguro de que Felipe y Delphine tenían mucho de qué hablar. Ambos han experimentado una falta de amor paterno. Eso crea un vínculo”.

    El rey Felipe, opina el periodista, “demuestra que no está de acuerdo con las decisiones de su padre”. Para los reyes Alberto II y Paola el asunto sería “una píldora amarga de tragar de todos modos”, y que “lucharon durante 21 años contra el reconocimiento de Delphine y utilizaron todos los procesos legales para arrastrar todo”. “Dado que la salud de Paola se había deteriorado, después de su fractura de cadera y un derrame cerebral, hubo más contacto entre Felipe y su madre, pero esta decisión nuevamente no habrá ayudado a su vínculo. Esto habrá sido difícil para Paola en particular”, opinó.

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  • Cómo reaccionó Astrid de Bélgica tras el reconocimiento de su hermana Delphine

    El rey Felipe la recibió en su palacio, el príncipe Laurent le ofreció todo su apoyo y Alberto II y Paola dijeron estar “felices” con eso: pero qué hay de la otra hermana del rey.

    El encuentro del rey Felipe de Bélgica con su media hermana Delphine de Sajonia-Coburgo, una semana después de que la justicia belga la declarara oficialmente hija de Alberto II, marca un antes y un después en la historia de la familia real. Si durante años el rey Alberto se negó a tener una relación con su hija extramatrimonial, su sucesor busca que los errores de las anteriores generaciones no hagan mella en su reinado. De esta forma, abrió las puertas de su residencia, el Castillo de Laeken, para recibir a su nueva hermana y flamante princesa.

    El rey emérito, inesperadamente, saludó el acercamiento familiar protagonizado por Delphine y Felipe y agregó que “mi esposa (la reina Paola) y yo estamos muy felices por esto que ha sido realizado por iniciativa del rey”, y señaló que es el inicio de “días mejores para todos y en particular para Delphine”.

    Ese mismo día, el príncipe Laurent, durante muchos años llamado el “enfant terrible” de la monarquía belga y enemistado a sus padres, dijo a la prensa que su hermana puede contar con su apoyo: “Delphine debe saber que puede contar conmigo. Sin duda, ella ya lo sabe. Nos conocemos hace mucho tiempo”, reveló al periódico en holandés Het Nieuwsblad.

    Pero hay un miembro de la familia real que guarda silencio, y es la hermana de Delphine, la princesa Astrid (58), única mujer entre los vástagos de Alberto II y Paola.

    En entrevista con MONARQUIAS a principios de octubre, el periodista belga y conocedor de los asuntos de la familia real belga Wim Dehanschutter había anticipado: “Delphine sabe que Laurent siente simpatía por ella. Se conocieron una vez en una fiesta y él conversó ostentosamente con ella mientras era filmado por un equipo de televisión. Pero ella no se acerca a él. Creo que a Laurent le gusta Delphine porque ambos tienen una mala relación con su padre, Alberto. Delphine sin embargo no puede contar con el apoyo de la princesa Astrid. La princesa, que a menudo visita a sus padres y también viaja con ellos, está claramente del lado de su padre”.

    Unas semanas después, y tras el significativo encuentro del pasado 9 de octubre, las cosas parecen no haber cambiado en este sentido. “Astrid está atrapada entre dos fuegos. Por un lado, es hija de un padre y el contacto con Delphine sería una traición hacia el papá Alberto”, reveló Wim Dehanschutter en Het Nieuwsblad. “Por otro lado, Astrid es leal a su hermano, el rey Felipe. El actual jefe de la monarquía recibió a Delphine con humanidad y gracia a la familia real. El tono del rey Alberto en su nota de prensa deja a Astrid más espacio para seguir el ejemplo de su hermano”.

    “Astrid no quiere poner en peligro la cálida relación con sus padres. A diferencia de Felipe y Laurent, ella salió relativamente ilesa de su traumatizante niñez, que estuvo marcada por la falta de calidez y amor paternal. Ella es la única de los tres niños que perdonó a Alberto y Paola por sus errores”, relató.

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  • Experto real: “El encuentro de Felipe y Delphine da a Alberto II una lección de humanidad y humildad”

    El encuentro del rey con la princesa Delphine es un “gesto histórico, con el que le da a Alberto una lección de humanidad y humildad”, dijo el periodista belga y experto en asuntos reales Wim Dehandschutter a MONARQUIAS.COM.

    La visita de la princesa Delphine al Castillo de Laeken para reunirse con su hermano, el rey Felipe I de Bélgica, es vista como un acto simbólico de reconciliación con el pasado. Los expertos belgas creen que tanto la artista, ahora Delphine de Sajonia-Coburgo, como el monarca belga tienen un vínculo especial debido a la que ambos “sufrieron la carencia de afecto paternal” durante toda su infancia y remarcan que la reunión es un ejemplo para las generaciones anteriores.

    “Primero el Congo, ahora Delphine: el rey Felipe ha curado dos heridas supurantes del pasado real en menos de cuatro meses. Felipe abraza públicamente a su media hermana apenas una semana después de su reconocimiento por parte de la corte de Bruselas. Un gesto histórico, con el que le da a Alberto una lección de humanidad y humildad”, dijo el periodista belga y experto en asuntos monárquicos Wim Dehandschutter a MONARQUIAS.

    El rey de los belgas, Felipe, se reunió con la princesa Delphine de Sajonia-Coburgo, que ya forma parte de la familia real luego de que la justicia la reconoció como hija del exmonarca Alberto II, informó el jueves al palacio real. De acuerdo con un comunicado del palacio, el encuentro tuvo lugar el 9 de octubre y fue el inicio de un “largo y rico intercambio” entre ambos. La nota, firmada por ambos, agrega que la relación entre el rey y su media hermana “se va a desarrollar en un marco familiar”.

    Dehandschutter opina que “al firmar el comunicado de prensa con sus nombres de pila, en lugar de sus títulos de rey y princesa, Felipe y Delphine indican claramente que se ven como familia, unidos por su falta de amor paterno”. Dejando en claro que el rey y la princesa quieren desarrollar un vínculo familiar, el periodista no descarta que “la próxima vez la reina Mathilde y los niños se unirán al grupo, al igual que el compañero de vida de Delphine, Jim, y su descendencia” el príncipe Oscar y la princesa Joséphine.

    Según revela el experto, el rey Felipe informó “discretamente” a su padre que se reuniría con Delphine, con quien el exrey mantuvo una relación más que tensa y angustiante desde que ella comenzó a reclamar el reconocimiento de paternidad.

    “Que quede claro: el rey Felipe está rompiendo con el pasado. Cree que el futuro de la monarquía es más importante que su relación con el papá Alberto. No es que esta relación fuera buena, para usar un eufemismo. Pero la última oportunidad de reconciliación en Laeken parece haberse perdido”.

    Dehandschutter destaca que la importancia que el rey Felipe da a la reconciliación con el pasado quedó demostrada el pasado mes de junio, cuando expresó su “más profundo pesar” por las atrocidades cometidas por los belgas, con el rey Leopoldo II (1865-1909) al mando, en el Congo. “Al corregir él mismo los errores de sus predecesores, trabaja en la credibilidad de la monarquía”, opina.

    El comunicado del rey Alberto II y su esposa, la reina Paola, en reacción al encuentro entre el rey y Delphine, este viernes, fue “una sorpresa”, afirma Dehandschutter a MONARQUIAS. El texto “involucra enfáticamente a ‘mi esposa’, la reina Paola”, en un mensaje mensaje en el que ambos manifestaron su felicidad por el encuentro en Laeken. “Paola siempre fue vista como la razón principal por la que Alberto guardó silencio sobre Delphine durante años y se negó a reconocerla”, agrega.

    En la nota, Alberto II dijo que él y la reina Paola están “muy felices por esto que ha sido realizado por iniciativa del rey”, y señaló que es el inicio de “días mejores para todos y en particular para Delphine”. El anciano monarca, de 86 años, ahora “parece estar aludiendo a un nuevo comienzo, sea lo que sea que eso signifique”, finalizó Dehandschutter.

    Alberto II, quien abdicó en 2013 en parte debido a las batallas legales sobre las reclamaciones de paternidad hechas por Boël, se vio obligado a reconocer que ella era su hija en enero después de que un tribunal ordenó una prueba de ADN. Boël fue el resultado de una relación extramarital entre el entonces príncipe de Lieja y la baronesa Sybille de Selys Longchamps en los ños 60, cuando su matrimonio con Paola estaba prácticamente roto. Boël pasó mucho tiempo con Alberto cuando era niña, llamándolo “Papillon”, pero nunca obtuvo un reconocimiento tácito. Finalmente lanzó una batalla legal para demostrar la paternidad en junio de 2013, luego de que la mayor de sus dos hijos, Joséphine, ingresara en el hospital con neumonía y sintiera la ausencia de su padre biológico.

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  • Felipe de Bélgica busca superar el pasado y se reunió con la princesa Delphine

    La que fuera hija ilegítima del rey Alberto II de los Belgas hasta que los tribunales reconocieron el parentesco este año, Delphine Boël, fue recibida la semana pasada en el palacio por su hermano y actual monarca de Bélgica, el rey Felipe, según reveló la Casa Real este jueves. El gesto es visto como un acto de reparación del pasado, después de muchos años en que la existencia y el reclamo de Delphine atormentó a la familia real belga.

    Ambos hermanos se encontraron por primera vez de manera oficial en el Castillo Real de Laeken, tradicionalmente residencia de los reyes en Bruselas, días después de que una nueva sentencia diera la razón a Boël en su derecho a recibir el título de princesa y el nombre de Sajonia-Coburgo., informó la prensa belga.

    El encuentro lo anunciaron los dos hermanos a través de un mensaje publicado una semana después en la cuenta de Instagram de la Casa Real belga en la que se puede ver una imagen de ambos sonrientes, pero respetando la distancia física que imponen ahora las normas de seguridad por el coronavirus. La prensa dijo que el encuentro fue conocido por el rey Alberto II.

    “Fue un encuentro cálido, tuvimos la ocasión de aprender a conocernos durante un largo y emotivo intercambio que nos ha permitido hablar de nuestras respectivas vidas y de centrarnos en el interés común”, explica el comunicado emitido en nombre del Rey y de la princesa Delphine. El comunicado concluye señalando que el “vínculo” creado entre los hermanos seguirá “desarrollándose a partir de ahora dentro del marco familiar”.

    El encuentro “duró tres horas, fue tranquilo, pero emotivo”, dijo el periodista belga y conocedor de asuntos reales Wim Dehandschutter, quien reveló que el rey y la princesa “acordaron mantenerse en contacto y verse más a menudo”. “El rey Felipe y Delphine han esperado casi una semana para comunicarse con su conocido. Eso indica que la reunión les impactó. Necesitaron un tiempo para que todo se asimilara”, dijo el periodista citando a personas familiarizadas con el asunto.

    El 1 de octubre, la justicia belga decidió que la escultora Delphine Boel, de 52 años e hija extramatrimonial del exrey Alberto II, tenía derecho al título de princesa. Alberto II reinó entre 1993 y 2013, antes de abdicar en favor de su hijo Felipe, actual monarca. El rumor de que Boel era hija del monarca empezó a circular ya en 1997, pero la escultora tuvo que esperar hasta el año pasado, cuando un tribunal obligó al exrey a someterse a la prueba de ADN, que en enero de este año confirmó el parentesco.

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  • Sangre azul: quién es quién en la línea sucesoria al trono de Bélgica

    Dieciséis personas, todos ellos descendientes del rey Alberto, ostentan el derecho a reclamar la corona belga.

    La confirmación de que la artista belga Delphine Boel es hija del ex rey Alberto II de Bélgica ha traído interrogantes sobre si ella y sus descendientes tienen derechos al trono, es decir, si son “elegibles” en el caso de que la actual familia real se viera incapacitada, imposibilitada o extinguida. En total, 16 personas tienen derecho a ascender al trono belga, todos ellos descendientes del rey Alberto II.

    El trono ahora lo ocupa el rey Felipe, sexto monarca de los belgas. De nombre completo Philippe Léopold Louis Marie en el original en francés (Filip Leopold Lodewijk Maria en flamenco), vino al mundo el 15 de abril de 1960 como el primogénito de los entonces príncipes de Lieja, Alberto, hermano menor del rey Balduino, y Paola, noble de origen italiano, los cuales habían contraído matrimonio el año anterior. Al niño, que en el momento de su nacimiento adquirió la condición de príncipe de Bélgica con tratamiento de alteza real, le siguieron dos hermanos, Astrid y Laurent.

    El hecho de que los reyes Balduino y Fabiola no tuvieran hijos colocaba a su hermano Alberto, con el título de príncipe de Lieja, al frente de la línea sucesoria, pero sólo sobre el papel. En la década de los 80 la opinión pública se convenció de que Alberto, que ya era cincuentón y había arrastrado una imagen de cierta indolencia mundana o de desapego a las obligaciones institucionales, terminaría renunciando a sus derechos sucesorios, probablemente en favor de su vástago mayor, con el que las relaciones en público, empero, no destacaban por su calidez.

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    En efecto, el discreto príncipe Felipe, cuya personalidad era descrita como introvertida y lacónica, quizá insegura, muy diferente al carácter de su padre cuando tenía su edad, venía recibiendo una instrucción tal que sugería su preparación para convertirse en el sucesor directo de su tío cuando llegara el momento. Pero también podría estar pensándose en su hermana Astrid, más popular entre los belgas, tal como sugirió el cambio de reglas del juego sucesorio realizado por Balduino.

    En 1991, en sus últimos años de reinado, Balduino impulsó que el derecho al trono se adquiera por primogenitura absoluta entre todos los descendientes del entonces príncipe Alberto. Pero los descendientes de monarcas y príncipes de generaciones anteriores solo tienen derecho al trono si son descendientes del rey Leopoldo I en línea masculina, lo que significa que los descendientes de todas las princesas belgas no descendientes de Alberto II están excluidos del trono.

    Aquel cambio se vio apoyado por la preocupación sobre la soltería del príncipe Felipe, quien era entonces el segundo en la línea sucesoria y, a los 31 años, aún no había contraído matrimonio. La opinión pública belga se mostró favorable a que la ley sálica (que niega a las mujeres el derecho de sucesión) fuera abolida para ubicar a la princesa Astrid en el tercer lugar, desplazando al cuarto puesto al príncipe Laurent. Astrid, más popular que Felipe, era considerada una princesa ejemplar y tenía una nutrida descendencia de su matrimonio con un miembro de la Casa de Habsburgo.

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    El rey Balduino murió en 1993 y fue sucedido por su hermano menor, Alberto II. Nacido en 1934 y titulado príncipe de Lieja contrajo matrimonio en 1959 con Donna Paola Ruffo di Calabria (n. 1937), hija de Fulco Ruffo di Calabria, VI Duque de Guardia Lombarda, y la Condesa Luisa Gazelli di Rossana e di San Sebastiano. En 2013, Alberto II abdicó al trono. Fue sucedido por su hijo, el actual rey Felipe I, casado desde 1999 con la condesa Mathilde d’Udekem d’Acoz (n. 1973), hija del Conde Patrick d’Udekem d’Acoz y la condesa Anna Maria Komorowska.

    Según lo dispuesto, los padres del nuevo monarca conservaron la condición real, lo que convirtió a Bélgica en una insólita monarquía parlamentaria con dos reyes, Felipe –el único reinante- y Alberto II, y tres reinas, Mathilde, Paola y Fabiola, los cinco con tratamiento de majestades. Mathilde se convirtió en la primera reina de origen belga en la historia del país, después de una francesa, una austríaca, una alemana, una sueca, una española y una italiana, las esposas respectivamente de Leopoldo I, Leopoldo II, Alberto I, Leopoldo III, Balduino y Alberto II.

    Esta es la línea sucesoria al trono belga:

    1) Princesa Isabel (nacida en 2001): es la heredera natural del trono, por lo tanto llamada a ser la primera Reina de los Belgas después de su padre, Felipe I. Ostenta el título de Duquesa de Brabante, tradicionalmente otorgado al heredero del trono (anteriormente lo llevaron antes de ascender al trono Leopoldo II, Leopoldo II, Balduino y Felipe).

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    2) Príncipe Gabriel (n. 2003), segundo hijo de los reyes Felipe y Mathilde.

    3) Príncipe Emmanuel (n. 2005), tercer hijo de los reyes Felipe y Mathilde.

    4) Princesa Eléonore (n. 2008), cuarta hija de los reyes Felipe y Mathilde.

    5) Princesa Astrid (n. 1962); segunda hija de los reyes Alberto II y Paola; contrajo matrimonio en 1984 con el archiduque Lorenz de Austria-Este, creado Príncipe de Bélgica en 1995 (n. 1955), hijo del archiduque Robert de Austria-Este y la princesa Margherita de Saboya-Aosta. Astrid se convirtió en la primera mujer ubicada en la sucesión al trono tras la abolición de la Ley Sálica en 1991.

    Los hijos de la princesa Astrid ostentan los títulos de Príncipes de Bélgica y Archiduques de Austria-Este, aunque no transmitirán los títulos de Príncipes de Bélgica a sus descendientes, desde 2015 derecho solo otorgado a los hijos del monarca y los hijos del heredero al trono. (Debido a que son descendientes de la infanta Luisa Fernanda de Borbón, el archiduque Lorenz y sus hijos tienen además derecho a sucesión en el trono de España).

    6) Príncipe Amedeo de Bélgica (n. 1986); primogénito de la princesa Astrid y el archiduque Lorenz; contrajo matrimonio en 2014 con Elisabetta Rosboch von Wolkenstein (n. 1987).

    7) Archiduquesa Anna Astrid de Austria-Este (n. 2016), primera hija del príncipe Amedeo y la princesa Elisabetta.

    8) Archiduque Maximiliano de Austria-Este (n. 2019), segundo hijo del príncipe Amedeo y la princesa Elisabetta.

    9) Princesa Maria Laura de Bélgica, archiduquesa de Austria-Este (n. 1988), segunda hija de la princesa Astrid y el archiduque Lorenz.

    10) Príncipe Joachim de Bélgica, archiduque de Austria-Este (n. 1991), tercer hijo de la princesa Astrid y el archiduque Lorenz.

    11) Princesa Luisa Maria de Bélgica, archiduquesa de Austria-Este (n. 1995), cuarta hija de la princesa Astrid y el archiduque Lorenz.

    12) Princesa Laetitia Maria de Bélgica, archiduquesa de Austria-Este (n. 2003), quinta hija de la princesa Astrid y el archiduque Lorenz.

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    13) Príncipe Laurent de Bélgica (n. 1963); tercer hijo del matrimonio formado por el rey Alberto II y la reina Paola; contrajo matrimonio en 2003 con la británica Claire Coombs (n. 1974), quien recibió el título de Princesa de Bélgica por matrimonio.

    Sus hijos ostentan los títulos de Príncipes de Bélgica:

    14) Princesa Louise de Bélgica (n. 2004), primogénita del príncipe Laurent y la princesa Claire.

    15) Príncipe Nicolas de Bélgica (n. 2005), segundo hijo del príncipe Laurent y la princesa Claire

    16) Príncipe Aymeric de Bélgica (n. 2005), tercer hijo del príncipe Laurent y la princesa Claire.

    La descendencia de la princesa Josefina-Carlota (1927-2005), hermana mayor del rey Alberto II y consorte del fallecido gran duque Juan de Luxemburgo, se encuentra fuera de la línea sucesoria belga, al igual que la descendencia de la princesa María José de Bélgica (1906-2000), hermana menor del rey Leopoldo III y consorte del último rey de Italia, Umberto II. Ninguna persona nacida fuera de Bélgica puede ser llamada a reinar.

  • Elisabeth Van Belgïe: la futura reina de Bélgica comenzó a recibir entrenamiento militar

    La hija mayor de los reyes Felipe y Mathilde está realizando una pasantía en el campo militar de Elsenborn.

    La princesa heredera belga, Isabel, ha comenzado un entrenamiento de iniciación militar en el campamento del ejército belga de Elsenborn en Butgenbach como parte de los preparativos para heredar el trono de su país.

    La princesa de 18 años participará en todo tipo de actividades que están en la lista del programa de entrenamiento, incluidas las rutinas de ejercicios matutinos y la práctica del uso de un rifle de asalto. Este año, el curso de entrenamiento militar del campamento se redujo de seis a cuatro semanas en medio de la pandemia de coronavirus en curso.

    Capitán Gilles Marx, comandante de la promoción de alumnos de primer año de la Real Academia Militar: “Es un curso de formación común a todo el personal de Defensa. Antes de poder pretender ingresar a una unidad, los candidatos deben pasar la fase iniciación militar. Se convertirán estrictamente en militares, haciendo así la transición del mundo civil al mundo militar”.

    La princesa aprenderá a disparar, a camuflarse, pulirá su condición física y estudiará algunas tácticas militares, informó RTBF. La mayor Isabelle Vanhavermaet, instructora principal, explicó: “Hay que saber que algún día será comandante de las fuerzas armadas. Por eso es muy importante que sepa lo que es ser soldado”. Y no se trata de ser un privilegiado gracias a su estatus. 

    La princesa está alojada en el mismo barco que los demás estudiantes, como subraya Vanhavermaet: “Es una estudiante normal, y también es la voluntad del Palacio. Lo respetamos, y es muy bonito. para ver cómo se ha integrado en su grupo. Se llama Van Belgïe, porque está en un pelotón de habla holandesa. Si hace algo que no es correcto, se lo diremos y le ‘llamar por su nombre, Van Belgïe, como llamamos a otra persona por su apellido también. No distinguimos entre los estudiantes porque en este caso, no daría la imagen real de ser militar”.

    La princesa Isabel nació el 25 de octubre de 2001 y es la hija mayor del rey Felipe I y la reina Mathilde de los belgas. En 2013, su padre prestó juramento como rey y la princesa Isabel se convirtió en la heredera aparente del trono y, como tal, lleva el título de duquesa de Brabante. Su entrenamiento responde a una larga tradición de relación entre la casa real y las fuerzas armadas belgas.

    Su padre fue ascendiendo en el escalafón militar en preparación del día en que, como rey, se convirtiera en el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas belgas. En 2001 fue promovido a mayor general del Ejército y de la Fuerza Aérea, y a almirante de división de la Fuerza Naval. En 2010 pasó a ser teniente general del Componente de Tierra (ex Ejército), teniente general del Componente del Aire (ex Fuerza Aérea) y vicealmirante del Componente de Marina (ex Fuerza Naval). En 2004 se sacó la licencia de piloto civil de helicóptero.

    (SPUTNIK / RTBF)