La reina Margarita II de Dinamarca envió un agradecimiento personal a los ciudadanos cuando se cumplió un mes de su histórica abdicación al trono. En un mensaje publicado en las redes sociales, la ex soberana dijo estar agradecida por el amor recibido.
“Desde el cambio de año, me alegro de poder experimentar la gran y cálida atención de todas partes del Reino en relación con mi abdicación hace exactamente un mes”, escribió la reina Margarita, de 83 años.
“Gracias desde el fondo de mi corazón por los regalos que he recibido, y a todos los que escribieron, dibujaron, hornearon, tejieron, marcaron, cantaron o enviaron de otro modo un saludo con motivo del cambio de trono”.
“Los muchos saludos me han llegado al corazón y los he apreciado todos y cada uno de ellos”, aseguró en un mensaje firmado como “Reina Margarita”. Junto al texto, la casa real publicó una serie de fotografías de algunos de los regalos que recibió de sus súbditos.
La reina Margarita II abdicó al trono a los 83 años pero sigue activa
Margarita II se convirtió en la primera mujer en ascender al trono danés el 14 de enero de 1972 y abdicó después de 52 años de reinado, el más extenso de la historia danesa. Ha logrado conservar su popularidad y modernizar la imagen de la monarquía.
El 31 de diciembre, en su tradicional discurso de Año Nuevo, anunció que abdicaría en favor de su hijo, el príncipe heredero Federico, de 55 años, explicando su decisión por su edad y problemas de salud.
En febrero, fue sometida a una operación quirúrgica en la espalda que la mantuvo alejada de la vida pública. “La operación (…) dio lugar a reflexiones sobre el futuro, sobre la cuestión de si era tiempo de transferir las responsabilidades a la siguiente generación”, dijo la reina.
Los daneses, favorables en un 80% a la monarquía, aprobaron masivamente su imprevista decisión y salieron en masa a celebrar la inédita ceremonia en que Margarita II abdicó. Fue la primera renuncia de un monarca danés en 900 años.
Fumadora empedernida y madre de dos hijos, Margarita II habla varias lenguas, estudió en Cambridge y la Sorbona y es conocida entre otras cosas por sus dibujos y pinturas, que ilustran varias obras, entre ellas una edición de 2002 de El Señor de los Anillos.
Hasta 1953, la Constitución danesa prohibía coronar a una mujer, pero esa disposición se cambió mediante un referéndum. Después de su abdicación, se espera que Margarita II continúe oficiando como regente en ausencia de su hijo y del príncipe heredero Christian.
Su predecesora y homónima, Margarita Valdemarsdotter (1353-1412) reinó en nombre de su hijo, Oluf II. Durante siglos, el ascenso de una mujer al trono danés estuvo vetado, hasta que en pleno siglo XX el rey Federico IX dio el primer paso hacia la igualdad sexual.
La nueva “Ley de Sucesión al Trono” promulgada el 27 de marzo de 1953, permitió la sucesión al trono de la princesa Margarita, la mayor de las tres hijas de Federico IX, y desplazó a un segundo lugar al hermano menor del rey.
El rey Christian X con sus hijos, el futuro Federico IX y Knud.
El príncipe destronado
El hermano menor, el príncipe Knud (1900-1976), estaba llamado a ser el siguiente rey danés. De hecho, en 1947 le fue otorgado el título de Príncipe Hereditario, ocupando desde entonces el primer lugar en la sucesión al trono, debido a que el rey Federico IX y la reina Ingrid solo habían tenido tres hijas mujeres.
En 1933 contrajo matrimonio con su prima hermana, la princesa Carolina Matilde (1912-1995), junto a la que llevó una activa vida social, muchas veces en representación de los reyes Federico e Ingrid. El matrimonio tuvo tres hijos. La princesa Elisabeth fue la mayor, nacida en 1935. En 1940 nació el príncipe Ingolf, destinado a ser el siguiente rey. En 1942 nació el príncipe Christian.
Los reyes Christian X y Alejandrina con sus hijos Federico y Knud.
En 1947, al llegar al trono Federico IX, se hizo evidente que la reina Ingrid no tendría más hijos. Los nuevos monarcas tenían tres hijas -Margarita, Benedicta y Ana María- y las leyes danesas indicaban que solo los hombres podían reinar.
Se nombró príncipe heredero a Knud, pero los daneses demandaron que la princesa Margarita fuera la siguiente reina. La necesidad de la nueva ley de sucesión separó al rey Federico de su hermano, y creó entre ellos una rivalidad que duraría toda la vida.
En 1933 Knud se casó con su prima hermana Carolina Mathilde de Dinamarca.
El referéndum de mayo de 1953 en el que la población danesa podía aprobar la sucesión femenina se convirtió en una elección entre la elogiada y muy inteligente familia del rey Federico y la familia del príncipe Knud, ridiculizada por “fea y estúpida”. El referéndum aprobó la nueva Constitución y la Ley de Sucesión recibió el apoyo del electorado.
En una entrevista concedida en 2010, el príncipe Ingolf recordó que fue ridiculizado al día siguiente del referéndum por todos sus compañeros en la escuela: había perdido la posibilidad de ser rey y eso era motivo de burla. La nueva Constitución y la Ley de Sucesión recibieron la aprobación real en un Consejo de Estado que tuvo lugar en el palacio de Christiansborg el 5 de junio de 1953.
Knud y Carolina Mathilde tuvieron tres hijos (Elisabeth, Ingolf y Christian)
Una enemistad que duró décadas
El entonces primer ministro Erik Eriksen dijo más tarde el historiador Tage Kaarsted que el príncipe Knud trató de sabotear la firma de la Constitución que le arrebataría el trono. Al salir de la reunión, el príncipe heredero Knud era apenas el cuarto en la línea de sucesión, por detrás de sus tres sobrinas, lo que consideró una traición por parte de su hermano.
A pesar de que ya no era el heredero de la Corona, se le otorgó el título de “Príncipe Hereditario”, lo que podía parecer irónico, ya que estaba claro que iba a heredar nada. Los hermanos casi no volvieron a hablarse y el príncipe Knud conservó toda su vida el dolor de haber sido despreciado por los daneses.
Knud y Carolina Mathilde tuvieron tres hijos (la princesa Elisabeth, única sobreviviente, y los fallecidos Ingolf y Christian)
“Creo que mis padres sólo vieron al rey Federico y la reina Ingrid cuando se reunían en las actividades oficiales”, recordó el príncipe Ingolf. El rey murió en enero de 1972 y su hermano Knud le sobrevivió unos años. “Le hubiera gustado mucho ser rey durante esos años”, dijo Ingolf, quien agregó que su padre “murió como un hombre amargado” durante el reinado de su sobrina Margarita II.
El príncipe Ingolf perdió su título cuando se casó con una plebeya en 1968 y adoptó el de “Conde de Rosenborg”. Recibe anualmente 1,5 millones de coronas danesas de la Lista Civil, como una especie de “compensación” por haber perdido el trono. Después de la muerte de su padre, sintió que era hora de poner fin al conflicto familiar y se acercó a su prima, la reina Margarita II, muy en contra de la voluntad de su madre.
El conde la convenció de que los problemas de la vieja generación no debían interferir en la relación de la generación joven, y desde entonces Ingolf y sus hermanos apoyaron a la reina en sus labores oficiales. Tras la muerte de Knud en 1976, Carolina Matilde salió poco de su residencia, y su frágil salud le impidió asistir a muchos acontecimientos familiares, pero tuvo tiempo de reconciliarse con la reina Ingrid antes de morir, en 1995.
Quién fue el príncipe Knud. Titulado príncipe hereditario, nació el 27 de julio de 1900 y fue bautizado Knud Christian Frederik Michael. Casado con la princesa Caroline-Mathilde de Dinamarca, prima hermana suya (1912-1995), tuvo tres hijos: la princesa Elisabeth, Ingolf y Christian, que perdieron sus títulos principescos por sus matrimonios, adoptando los títulos de Condes de Rosenborg. La familia vivió durante muchos años en el castillo de Sorgenfri y en Klitgaarden en Skagen. Knud murió el 14 de junio de 1976.
Siguiendo una larga tradición, se ha diseñado para los niños un monograma que consiste en sus respectivas iniciales bajo la corona del rey Christian V.
Los príncipes Vincent y Josefina, hijos menores de los príncipes herederos de Dinamarca, celebraron este 8 de enero su cumpleaños número 10, ocasión que la casa real aprovechó para dar a conocer los monogramas personales de los niños. Los gemelos nacieron el 8 de enero de 2011 en Rigshospitalet de Copenhague con 26 minutos de diferencia: Vincent a las 10.30 y Josefina a las 10.56.
Los hijos del príncipe Federico y su esposa australiana, Mary Donaldson, fueron bautizados en la Iglesia de Holmen el 14 de abril de 2011 y recibieron los nombres de Vincent Frederik Minik Alexander y Josephine Sophia Ivalo Mathilda. Actualmente, los dos niños ocupan los puestos 4º y 5ª, respectivamente, en la sucesión al trono danés, hoy ocupado por su abuela la reina Margarita II.
El monograma del príncipe Vincent consiste en la inicial “V”, mientras el de la princesa Josefina consiste en la letra “J”, y ambos monogramas están adornados con la figura de la corona del rey Christian V sobre la inicial. Fueron diseñados por la artista gráfica danesa Charlotte Søeborg Ohlsen con la asistencia profesional del diseñador gráfico Mads Quistgaard y la diseñadora Cecilie Kirkeskov Knudsen, informó la casa real.
Existe una larga tradición de monogramas reales en Dinamarca. Se trata una marca de identidad que puede tener un uso tanto funcional como decorativo. El monograma de la reina es oficial, aparece en documentos de Estado y correspondencia, mientras que los monogramas de los demás miembros de la familia real son de carácter privado. Además, puede aparecer en regalos, artículos de papelería, joyas y mucho más.
El príncipe Nicolás, o Nikolai de Dinamarca, de 21 años, es un hombre codiciado en el mundo de la moda. Desde su aparición en las pasarelas en 2018, ha participado en numerosos desfiles de moda importantes y ha aparecido en varias portadas, dejando en claro que quiere manejar su vida de forma independiente al derecho de cuna.
En la edición de noviembre de la revista Vogue Checoslovaquia, que por primera vez retrató a un hombre en la portada, se lo presenta como: “Es nieto de la reina Margarita II, y gana su dinero como modelo junto con sus estudios. Su abuela ilustra libros y diseña ropa”.
“Independientemente de los antecedentes familiares, la determinación, la ruptura de estereotipos y la capacidad de seguir su propio camino se encuentran entre los valores más importantes”, escribe la revista de moda.
“Es el prototipo del modelo perfecto para hombre. Tiene hermosos rasgos característicos y una capacidad para encajar en varios contextos diferentes sin necesariamente robar la atención de la ropa”, dijo Frederik Lentz Andersen, ex editor de moda de la revistaEuroman.
Moderniza la casa real
Nicolás, nacido en 1999, es el primer hijo del príncipe Joaquín de Dinamarca y de su primera esposa, Alejandra Manley, condesa de Frederiksborg. Además es el primer nieto de la reina Margarita y 7° en la sucesión al trono. Pero a los 19 años abandonó la Escuela de Sargentos del Ejército para centrarse en su carrera como modelo.
En palabras del corresponsal de la corte del diario Billed-Bladet Ulrik Ulriksen, el príncipe muestra con su elección de carrera que es “un joven que quiere valerse por sí mismo”.
“Es admirable y definitivamente algo que los daneses respetan. El príncipe Nicolás está ayudando a modernizar la casa real con su carrera como modelo. Eso es bueno”, dijo Ulriksen, quien admite que probablemente haya algunos que no piensen que un miembro de la familia real deba aparecer en revistas de moda y desfilar en pasarelas.
Sin embargo, eso no cambia el hecho de que su elección de carrera se refleja positivamente en sus generosos orígenes: “Es una buena publicidad para la casa real, porque el príncipe es muy selectivo en sus deberes. Por ejemplo, acepta encargos para Vogue, que pertenece a la superliga absoluta de la industria de la moda. Hay un estilo real en su trabajo”, dice el experto.
“Por supuesto que Nicolás empuja algunos límites, pero no es del todo salvaje, como sería, por ejemplo, si de repente saltara como cantante pop”, agregó Ulriksen. “Tanto su padre como su madre confían mucho en su hijo, quien a través de su trabajo de modelo puede manejarse a sí mismo de una manera bastante impresionante a una edad temprana”.
El príncipe Joaquín dijo que está orgulloso de que su hijo haya tomado una decisión adulta y valiente, a pesar de que va en contra de la generosa corriente. “Nicolás el primer nieto de la reina, y tal vez al principio hubo gran atención en él. Pero se le debe permitir que se convierta en un ciudadano danés lo más normal posible”, dijo sobre su hijo.
En una entrevista concedida en 2019, el príncipe Joaquín defendió a su hijo de las críticas: “Creo que fue una decisión muy adulta y madura la que tomó”. “Atreverse a lidiar con él mismo y con los daneses, y menos con la familia, incluso con las expectativas de su padre, es algo muy valiente de su parte”, afirmó.
Si el príncipe Nicolás elige dedicarse al modelaje tiene la oportunidad de crear una carrera duradera, afirmó Frederik Lentz Andersen. “No te cansas de mirarlo, como lo haces con otros modelos con rasgos más distintivos, como lo tenía yo, por ejemplo, con mis dientes torcidos, postura erizada y melena hasta el cuello. Luego hay un final para la carrera una vez que haya realizado una cierta cantidad de tareas. Pero ese no es el caso del príncipe Nicolás. Es el tipo de modelo que puede tener una larga carrera”, dice.
Andersen ve mucho potencial en el nieto de la reina Margarita: “Si quisiera, podría llegar a estar entre los tres o cinco modelos masculinos más grandes del mundo, pero dudo que lo consiga. Proviene de una familia bastante ambiciosa y probablemente tendrá una educación académica en algún momento”. Hasta el momento, el príncipe ha tenido trabajo para, entre otras, las casas de moda Burberry y Dior y, por lo tanto, apareció en varias revistas de moda importantes, incluida British Vogue en 2018.
QUIÉN ES EL PRÍNCIPE NICOLÁS. Bautizado como Nikolai William Alexander Frederik, príncipe de Dinamarca y conde de Monpezat, nació el 28 de agosto de 1999 en el Rigshospitalet en Copenhague. Hijo del príncipe Joaquín (1969) y la condesa Alexandra de Frederiksborg (1965), es el nieto mayor de la reina Margarita II y del fallecido príncipe consorte Enrique. Comenzó en 2018 en la Escuela de Sargentos del Ejército en Varde, pero se retiró después de unos meses. Actualmente trabaja como modelo y estudia en Copenhagen Business School. Ha desfilado por las pasarelas de Burberry y Dior en Londres, París y Tokio y ha sido portada de revistas de moda en Reino Unido, Ucrania y Holanda.
La reina dijo que la crisis económica la “afectó mucho” e instó a “tomar las buenas lecciones aprendidas y organizar nuestra vida de acuerdo con ellas”.
La reina Margarita II de Dinamarca ha enviado sus deseos de “mucha alegría” para el año 2021 con un muy personal mensaje centrado en las lecciones que debería dejar la pandemia del coronavirus en las vidas de los seres humanos. “Miramos hacia el futuro con confianza y expectativa, y miramos hacia atrás: ¿salió el año como esperábamos? ¡No! El año 2020 nos trajo lo que nadie había imaginado”, dijo la reina, de 80 años, en el mensaje televisado.
“La crisis ha provocado cambios, tanto a nivel personal como social”, reconoció la monarca, quien pidió a los daneses “asegurarse unos a otros de que, al otro lado de la crisis, recordemos lo que hemos pasado”. “Tomemos las buenas lecciones aprendidas y tratemos de organizar nuestra vida de acuerdo con ellas”, instó y continuó:
“En febrero, el coronavirus golpeó Europa y, a principios de marzo, grandes sectores de la sociedad danesa tuvieron que confinarse. La pandemia ha cambiado a toda la sociedad: ha cambiado nuestra vida cotidiana, hemos tenido que hacer muchas cosas de otra manera, evitar el contacto, mantener la distancia, quedarnos en casa, trabajar de formas diferentes a las que estamos acostumbrados.
“Nos enfrentamos a una enfermedad que nadie conocía y contra la que no teníamos medicamentos. Fue alarmante y resultó necesario llevar a cabo restricciones de gran alcance en nuestra vida diaria. Las calles llenas de gente quedaron desiertas. Muchos, sobre todo los ancianos, tuvieron que prescindir de su estrecho contacto con familiares y amigos.
“Con gran preocupación observamos el número de personas infectadas y hospitalizadas, y el número de muertes, que pronto aparecieron. Fue grave. Eso lo entendimos. Pasó factura a todos, pero, forzados por las graves circunstancias, surgieron nuevas ideas sobre cómo podríamos vivir con la crisis y superarla. La gente se reunía en red, trabajaban desde casa, salían a pasear por la naturaleza donde era posible y tal vez disfrutaron la primavera con más intensidad que nunca.
“Cuando se acercó el verano, la presión disminuyó. Seguíamos sin poder ir al extranjero, pero nos quedamos en casa. Dimos paseos por el bosque de hayas verdes, fuimos a la playa, la hermosa playa danesa, redescubrimos o experimentamos, quizás por primera vez, cuántos lugares maravillosos y diversos hay en Dinamarca, a veces “a la vuelta de la esquina”.
“Creo que muchos han tenido una experiencia reveladora con respecto a nuestra hermosa naturaleza y la calma que puede brindarnos en situaciones en las que estamos bajo presión. El clima se ha beneficiado durante la crisis; vale la pena prestarle atención y es importante que sigamos cuidando bien la naturaleza.
“En otoño, el coronavirus regresó, más rápido de lo esperado y con fuerza renovada. Fueron necesarias nuevas restricciones, pero afortunadamente no tan trascendentales como hemos visto en otros lugares de Europa donde se han impuesto toques de queda. Sin embargo, las empresas se han visto obligadas a declararse en quiebra y muchos han perdido sus puestos de trabajo. Por causas ajenas a ellos, muchos han visto caer el trabajo de su vida. Esto me ha afectado mucho”.
La reina danesa alentó a los ciudadanos a reflexionar: “¿Qué es lo que realmente nos importa, como sociedad, como seres humanos? ¿Qué lecciones hemos aprendido? ¿Y qué podemos llevarnos?” “Cuando hemos perdido algo o hemos tenido que prescindir de algo, aprendemos a apreciar lo que tenemos. Hemos experimentado cuánto significa nuestro contacto con otras personas, cuán importantes son los vínculos estrechos para todos nosotros y cuán esencial es la confianza, en los demás, y en la sociedad de la que todos formamos parte”, dijo.
Margarita II dijo que espera que “las cosas se muevan pronto en la dirección correcta” aunque advirtió que “nos esperan algunos meses más de invierno”, respecto a la pandemia. “Debemos seguir viviendo con restricciones, y no ha sido muy divertido, especialmente durante la época navideña”, reconoció. “Sin embargo, no nos desanimemos, sigamos practicando la precaución y la consideración al socializar con los demás. Es motivo de alegría y aliento que la vacuna sea ahora una realidad y que haya comenzado la vacunación”.
“Esta noche nos despedimos de un año extraño. No nos olvidaremos de 2020”, dijo para finalizar su mensaje, en el que agradeció especialmente la tarea del personal de salud y otros sectores que desempeñaron trabajos vitales durante la crisis sanitaria. “Este año ha sido una prueba de fuego, pero hemos demostrado que a la hora de la crisis podemos unirnos, y logramos encontrar momentos de luz, a pesar de las privaciones y la incertidumbre”.
El nieto de Margarita II, que pasó dos semanas en aislamiento junto a su familia en en Copenhague, aparece en un video publicado con motivo de la Navidad.
El príncipe Christian de Dinamarca, de 15 años, fue visto por primera vez en público 15 días después de haber sido diagnosticado con Covid-19.
El segundo en línea de sucesión al trono danés apareció junto a su familia en un video publicado por la casa real en Instagram en la que encienden velas navideñas en su residencia oficial.
La familia del príncipe heredero Federico ingresó en cuarentena el pasado 7 de diciembre después de que el hijo mayor dio positivo al Covid-19 tras el hallazgo de un caso en la escuela a la que asiste y no tuvo contactos con otros miembros de la familia real, incluyendo a la abuela, la reina Margarita II, con la única excepción de sus padres y tres hermanos.
Como medida preventiva, la familia de Federico se aisló en el palacio de Federico VIII, en Copenhague, donde reside. Posteriormente tanto el príncipe heredero como su esposa, la princesa Mary, y sus otros hijos -los príncipes Isabella, Vincent y Josephine- se realizaron pruebas de coronavirus que dieron resultado negativo.
Desde el comienzo de la pandemia, Dinamarca registró más de 132.000 contagios y 1.020 muertos sobre 5,8 millones de habitantes, clasificándose entre los países más afectados de Europa.
Pero el aumento de los casos fue exponencial durante varias semanas, y el gobierno anunció la introducción a principios de diciembre nuevas restricciones sociales, como el cierre de colegios, escuelas superiores, universidades, bares, restaurantes y centros deportivos.
Casi tres años después de su muerte, grabaciones de audio inéditas formarán parte de un nuevo documental sobre el esposo de la reina Margarita II.
Un nuevo documental sobre el príncipe Enrique de Dinamarca revelará los sentimientos del fallecido esposo de la reina Margarita II durante sus últimos años de vida y la frustración que sufría por no ser titulado “rey”. “Quiero una identidad. Estoy sin identidad y sin igualdad”, dice en el documental el príncipe consorte, fallecido en 2018.
“A través de grabaciones de audio, que nunca antes se habían reproducido en público, nos acercamos al príncipe Enrique y su lucha por encontrar su lugar en Dinamarca y su papel como marido de la reina”, anunció la cadena DR1 en un comunicado de prensa.
El príncipe Henrik de Dinamarca estuvo constantemente a la sombra de su esposa, la reina Margrethe, y nunca aceptó su papel secundario. Sus últimos días de vida se volvieron oscuros, su demencia lo atormentó severamente y expresó en varias ocasiones lo insatisfecho que estaba con la situación de ser el esposo de la reina que no era rey.
“Era emocionante y divertido, pero también temperamental”, dijo la periodista Stéphanie Surrugue, biógrafa del príncipe y colaboradora del documental. “No tengo miedo de ofender a nadie, porque lo conocí muy bien durante los años que trabajamos juntos. No tengo miedo de mostrar las múltiples facetas de Enrique. Fue maravilloso, pero también duro”.
“El príncipe era muy divertido, muy sensible, muy terco, muy talentoso, irónico y un amante de la vida que amaba la buena comida”, dijo Surrugue. “Escuchar su voz de nuevo y recordar lo honesto que eligió ser y la confianza que eligió mostrarme, en realidad ha sido una agradable sorpresa recordarlo”, agregó.
En los últimos años, expresó cada vez más su amargura, y culminó cuando anunció que no quería ser enterrado al lado de su esposa en la Catedral de Roskilde como estaba planeado. Seis meses después murió en el castillo de Fredensborg a los 74 años.
A principios de este año, la reina Margarita II habló sobre cómo fue la última vez que estuvo con su esposo y contó sobre la demencia de su esposo: “Empecé a notar que no todo estaba como de costumbre. Pero cuando se trata de la demencia, se necesita un tiempo antes de que comprenda qué está mal. No fue fácil los últimos años, él no estaba bien”, dijo la soberana.
Margarita II conoció al francés Henri-Marie-Jean André de Laborde de Monpezat, en una cena en Londres en 1965 y estuvo tranquilamente casada con él durante 53 años. Pero los últimos tiempos fueron muy amargos: “Es difícil ser familiar de una persona que sufre demencia porque esa persona cambia. No es la misma persona con la que ha vivido durante tantos años”, dijo la reina.
El nieto de la reina Margarita II, segundo en la sucesión al trono danés, fue testeado tras un brote en la escuela a la que asiste.
El príncipe Christian de Dinamarca, de 15 años, dio positivo hoy por coronavirus este lunes 7 de diciembre, y toda su familia fue aislada para evitar la propagación de la enfermedad, confirmó la Casa Real en un comunicado.
El príncipe, nieto de la reina Margarita II y segundo en la sucesión al trono danés, fue testeado después de que sus padres, el príncipe heredero Federico y la princesa Mary, fueran notificados de un brote local en la escuela a la que asiste, Tranegårdskolen, en la ciudad de Hellerup.
El príncipe Christian resultó estar infectado y, por lo tanto, se encuentra aislado en sus habitaciones del palacio de Frederik VIII en Amalienborg, informó la Casa Real. Se aclaró, sin embargo, que el joven no tuvo contacto con la reina, de 80 años, ni otros miembros de la familia real.
El príncipe se encuentra aislado en sus habitaciones del palacio de Frederik VIII en Amalienborg.
Toda la familia del príncipe Federico está aislada siguiendo los consejos de la Agencia Danesa para la Seguridad del Paciente, y permanecerán así hasta que, de acuerdo con las directrices de las autoridades sanitarias, sea justificable interrumpir el aislamiento, informó la prensa local.
La cadena de televisión DR dijo que los príncipes herederos tienen varios compromisos en su calendario oficial, entre ellos el Foro Global de Refugiados, una entrega de premios y un concierto navideño, entre otros. Debido al aislamiento, no está claro si podrán cumplirlos.
El príncipe Christian es la primera persona infectada por el coronavirus en la familia real de Dinamarca, que desde marzo procuró aislar a la reina Margarita II por hallarse en el grupo de mayor riesgo. Ante la pandemia, la corte suspendió los más importantes eventos del calendario real durante todo el año.
Futuro rey . Christian es el hijo mayor del príncipe heredero Federico y la princesa Mary.
El adolescente se sumó de esta forma a una nutrida lista de personas de la realeza europea afectadas directamente por la pandemia. El príncipe británico Carlos, de 71 años fue diagnosticado con la infección un mes antes que su hijo, Guillermo, quien mantuvo su diagnóstico positivo en secreto hasta noviembre.
El soberano de Mónaco, Alberto II, fue uno de los primeros miembros de la realeza europea infectados cuando fue diagnosticado en marzo. El príncipe belga Joachim dio positivo en mayo después de asistir a una fiesta en España a pesar del confinamiento que vivía ese país. A finales de noviembre, Carlos Felipe y Sofía de Suecia desarrollaron síntomas leves de gripe y posteriormente dieron positivo.
La reina estará en el sur de Jutlandia y no en el castillo de Marselisborg, donde celebra la Navidad desde hace 40 años.
Falta menos de un mes para la víspera de Navidad y la casa real de Dinamarca se está preparando para unas fiestas que este año serán atípicas, marcadas por la pandemia del coronavirus, y por la necesidad de proteger a la reina Margarita II, de 80 años, de una posible infección.
Con frecuencia, la reina Margarita II y su esposo, el fallecido príncipe Enrique, han celebrado la Navidad en el castillo de Marselisborg, en Aarhus, una tradición que no se interrumpió desde 1969. Pero este año pasará la celebración cristiana en Castillo de Schackenborg, en Møgeltønder, en el sur de Jutlandia, con su hijo menor y su familia, que vivieron allí hasta 2014, cuando la familia se mudó al norte de Copenhague.
El año pasado, el príncipe, su esposa, la princesa Marie, y los dos hijos de la pareja, el príncipe Henrik de 11 años y la princesa Athena, de 8 años, se mudaron a Francia, pero la familia regresará a Dinamarca a finales de diciembre para pasar la Navidad con la reina. Los dos hijos mayores de Joaquín, Nicolás, de 21 años, y Félix, de 18 (hijos de la exprincesa Alejandra), también estarán en Nochebuena en Schackenborg, según un comunicado de prensa de la Familia Real.
CASTILLO DE SCHACKENBORG, JUTLANDIA
“Si toda la familia real se reuniera, entrarían en conflicto por la prohibición de reuniones sociales, que se ha reducido a 10 personas”, dijo el diario online Nyheter24. Por ello, el príncipe heredero Federico, de 52 años, y su esposa Mary se quedarán en Copenhague y pasarán la Navidad en el Castillo de Amalienborg con sus cuatro hijos, Christian, Isabella, Vincent y Josephina.
El castillo de Schackenborg fue propiedad de la familia Schack hasta mediados del siglo XX. El último heredero finalmente entregó el castillo a la familia real en la década de 1970, razón por la cual una parte se convirtió en la residencia privada del príncipe Joaquín. Desde 2014 solo ha sido el segundo hogar de la familia y está abierto al público.
La familia real danesa también tiene la tradición de ir a la iglesia en Nochebuena, pero en el comunicado de prensa de la Casa Real no se desprende si las restricciones sanitarias del coronavirus afectarán esta actividad.
El destino real de este expríncipe cambió en 1953 para favorecer la sucesión de su prima, Margarita II.
Cuando la actual reina de Dinamarca, Margarita II, nació en 1940, no estaba en los planes que algún día se convirtiera en soberana. En ese momento, de acuerdo con la Ley del Trono, solo los príncipes varones de la familia real podían heredar el trono danés. Años más tarde, cuando Margarita ya tenía dos hermanas, su primo el príncipe Ingolf aumentó sus posibilidades de convertirse algún día en el rey, pero un cambio de ley y un referéndum popular se interpusieron en el camino del príncipe, quien hoy tiene el título de conde y cumplió 80 años.
En 1953, la ley sucesoria se cambió para que la hija del rey Federico IX también pudiera heredar el trono, pero al conde Ingolf de Rosenborg no le molesta que haya perdido la oportunidad de convertirse en rey: “Me alegra no haberme convertido en rey ya que eso se me permitió cuidarme un poco más. Y mi prima lo hizo muy bien”, dijo cuando cumplió 75 años. Su padre, el príncipe Knud, dejó de ser entonces el presunto heredero y se enemistó con su hermano, un distanciamiento que duró el resto de su vida.
Ingolf, hijo del príncipe Knut y su esposa, Carolina Matilde, nació solo unos meses antes que su prima Margarita, y más tarde nacerían sus hermanos, Elisabeth y Christian. La familia, que vivió durante muchos años en el castillo de Sorgenfri y en Klitgaarden en Skagen, era ridiculizada por sus dientes torcidos y por no se demasiado atractivos: “Siempre me han burlado y acosado, pero me he acostumbrado a eso”, dijo el príncipe Ingolf al diario BT hace unos años.
Cuando era niño, la relación entre el príncipe Ingolf y su prima la princesa Margarita era cercana. Esto se ve claramente en las muchas imágenes de la infancia donde los dos y el resto de los primos y primos reales se reunieron alrededor de sus abuelos, Christian X y la reina Alejandrina. Pero el terremoto sucesorio se interpuso e hizo que la relación entre primo y prima cambiara: “Sí, lo hizo, porque nuestra relación no era tan cercano como podría haber sido”, relató él.
Agricultura y alcoholismo
El cambio en el orden de sucesión llevó al príncipe Ingolf a recibir una educación agrícola. Compró la finca Egeland cerca de Kolding en efectivo en 1967 y se convirtió en agricultor, aunque ya se interesaba por esas labores desde que era niño y vivía en el castillo de Egelund, cerca de Fredensborg, que entonces era propiedad de sus padres. Cuando cumplió 70 años, sin embargo, dejó de cultivar él mismo sus propias verduras y hortalizas: “Era algo a lo que estaba acostumbrado”, lamentó.
El conde declaró abiertamente en varias ocasiones que en sus días de juventud luchó con el abuso del alcohol. “La advertencia llegó cuando tenía 45 años. Fue en septiembre de 1985 cuando el médico dijo que si no paraba ahora, no sobreviviría a la Navidad. Luego me detuve de un día para otro”, relató Ingolf en una entrevista en 2010.
La posibilidad de convertirse en rey de Dinamarca no es la única cosa que el conde Ingolf ha perdido con los años. En 1968, cuando se casó civilmente con su primera esposa, Inge Terney, una plebeya, por lo que se vio obligado a renunciar a su derecho al trono y al título de príncipe de Dinamarca, para convertise en Conde de Rosenborg. Su matrimonio duró hasta 1996, cuando Inge murió de cáncer después de una larga enfermedad.
Sepultura de rey para el rey que no fue
El primo de Margarita II volvió a encontrar el amor cuando en 1998 se casó con la abogada Sussie Hjorhøy, junto a la cual hoy reside en la finca Egeland en Øster Starup, ubicada entre Kolding y Vejle. El conde Ingolf y la condesa Sussie ahora son invitados más o menos regulares en aniversarios más grandes y cumpleaños redondos en la casa real, y según la prensa danesa la pareja planea asistir a la celebración del 80 cumpleaños de la Reina hasta abril
El conde de Rosenborg, que mantiene una pensión del Estado, cumple 80 años con una salud delicada porque recientemente pasó por una larga hospitalización en el Hospital Kolding, donde recibió tratamiento por neumonía. Nunca tuvo hijos y en años recientes vio morir a sus dos hermanos, la princesa Elisabeth y el expríncipe Christian. “Es triste. Los extraño a ambos”, dijo Ingolf, y agregó que los tres hermanos tenían una relación muy buena y cercana.
Aunque reconoce que siempre le resultó difícil imaginar su vida si se hubiera convertido en rey, el destino le tiene reservado un sitio especial en la historia danesa: los planes ya elaborados indican que, cuando llegue el momento, su cuerpo será sepultado en junto a las tumbas de antiguos reyes y reinas en la Catedral de Roskilde.