Etiqueta: Familia Real Británica

  • La princesa Margarita sufría de “síndrome de alcoholismo fetal”, revela una nueva biografía

    Una nueva biografía no oficial escrita por Meryle Secrest sugiere que la fallecida princesa Margarita de Inglaterra, tía del rey Carlos III, podría haber padecido síndrome alcohólico fetal, una afección derivada de la exposición al alcohol durante el embarazo. Según el libro titulado Princess Margaret and the Curse: An Inquiry into a Royal Life, Secrest, nominada al Premio Pulitzer, reexaminó la vida de la princesa y encontró similitudes entre sus comportamientos y las características asociadas con la afección.

    El síndrome alcohólico fetal (SAF) se produce cuando un feto está expuesto al alcohol en el útero materno, lo que puede provocar dificultades de aprendizaje, problemas de regulación emocional y el desarrollo de rasgos faciales distintivos. Si bien la princesa carecía de algunas de las características físicas típicas del SAF, como labios lisos y ojos pequeños, Secrest argumenta que presentaba otros signos, como retraso en el crecimiento, cambios de humor y dificultades de aprendizaje.

    La princesa Margarita de Inglaterra (1930-2002)La princesa Margarita de Inglaterra (1930-2002)
    Hija menor del rey Jorge VI y hermana de Isabel II, la princesa Margarita de Inglaterra (1930-2002) es recordada por su belleza y su espíritu rebelde.

    La princesa Margarita, hermana de la reina Isabel II, falleció en 2002 a los 71 años tras sufrir una serie de derrames cerebrales. Era conocida por su carácter rebelde y juguetón. Su tendencia a decir la verdad impulsivamente es un comportamiento frecuente en personas con síndrome de alcoholismo fetal. La autora analizó relatos que la describían como “traviesa” y “provocadora”, complementando sus observaciones con anécdotas sobre incidentes curiosos de su infancia.

    Uno de los episodios más notables citados trata de un accidente en el que la princesa se prendió fuego al cabello durante una cena de Navidad en Sandringham. El excaballero mayor Colin Burgess relató que la princesa era tan inconsciente del peligro que no se dio cuenta de que las llamas consumían su cabello hasta que alguien intervino para extinguirlo.

    Margarita de Inglaterra
    Margarita de Inglaterra y su madre, la reina Isabel

    Secrest también menciona el consumo regular de alcohol de la reina madre durante el embarazo de Margarita. La información de Burgess reveló que disfrutaba de ginebra con Dubonnet y vino durante todo el día. Sin embargo, según relatos históricos, los riesgos asociados al consumo de alcohol durante el embarazo no se comprendían del todo en aquel momento.

    Aunque el libro establece comparaciones entre Margarita y personas diagnosticadas con síndrome alcohólico fetal, no existen pruebas definitivas que respalden que padeciera esta afección. El Dr. Kenneth Jones, reconocido experto en SAF, identificó formalmente el síndrome en 1973, mucho después del nacimiento de la princesa.

    El síndrome alcohólico fetal es un trastorno crónico sin cura conocida. Sus efectos pueden variar considerablemente entre las personas afectadas y abarcan desde dificultades de aprendizaje hasta problemas físicos y emocionales. El tratamiento puede incluir terapia conductual, medicamentos para controlar síntomas específicos y apoyo educativo, informó el periódico The Daily Mail.

    Artículo original de Monarquias.com

  • Esta terapeuta estadounidense dice ser fruto del amor secreto de la reina Victoria

    La reciente revelación de que una terapeuta estadounidense, Angela Webb-Milinkovich, podría ser descendiente de un supuesto romance secreto de la reina Victoria ha generado considerable interés y especulación en Gran Bretaña. La historiadora británica Fern Riddell ha señalado a Webb-Milinkovich como posible prueba viviente de una relación extramatrimonial que la reina supuestamente mantuvo con John Brown, un escocés que formó parte de su séquito.

    Se dice que John Brown, conocido por su cercanía a la monarca, salvó a la reina de un intento de asesinato. Su relación estuvo marcada por comentarios atrevidos e incluso coquetos sobre la apariencia de la reina, lo que ha intrigado a muchos historiadores y biógrafos a lo largo de los años.

    La reina Victoria y John Brown
    La reina Victoria y John Brown

    Las especulaciones sobre este romance se vieron alimentadas por un artículo de un periódico suizo que afirmaba que Brown y la reina Victoria se habían casado en 1866. Además, un clérigo confesó en su lecho de muerte haber casado a la pareja, lo que reforzó las teorías sobre su relación. Esto dio lugar a rumores de que Mary Ann Brown, bisabuela de Webb-Milinkovich, era fruto de esta relación secreta.

    En una entrevista con The Times, Angela Webb-Milinkovich expresó su confianza en la posibilidad de que su linaje pudiera estar arraigado en esta historia. “Estoy bastante segura de que esta teoría tiene cierta validez. Es algo que nunca pude confirmar personalmente. La historia que escuché durante mi infancia es que John Brown y la reina Victoria tuvieron una relación romántica”, comentó.

    Angela Webb-Milinkovich
    Angela Webb-Milinkovich

    Webb-Milinkovich también mencionó un viaje en barco que la pareja hizo, tras el cual nació un hijo que formaría su familia: “Hicieron un largo viaje en barco. Después de eso, nació un hijo, y de ese hijo surgió mi linaje”, añadió.

    El supuesto romance se retrató en la gran pantalla en la película de 1997 “La Señora Brown”, protagonizada por la reconocida actriz Judi Dench, quien recibió una nominación al Oscar por su papel como la Reina.

    Si bien muchos historiadores han descartado la idea de una relación romántica entre ambos, Riddell afirma haber descubierto nuevas pruebas que podrían indicar lo contrario. “Su relación ha sido minimizada y desinformada. Espero devolverle a John Brown su lugar en la historia y su legado, que es haber sido el consorte real de Victoria durante 20 años“, declaró.

    Además, en 2024, se descubrió una extraordinaria colección de prendas personales de la Reina Victoria en un armario tras más de 120 años de ocultación. Entre los artículos se encontraban piezas como bragas voluminosas, un kimono y delicadas zapatillas.

    Estas reliquias históricas se han conservado durante generaciones dentro de la misma familia aristocrática desde que fueron donadas a una de las damas de compañía de la soberana, que murió en enero de 1901.

    Artículo original de Monarquias.com

  • Un joven rey en formación: cómo están preparando al príncipe Jorge para el trono británico

    El 22 de julio de 2025, el príncipe Jorge, segundo en la línea de sucesión al trono británico, celebró su duodécimo cumpleaños con una fotografía encantadora tomada en Norfolk. Capturado por el fotógrafo Josh Shinner, el joven príncipe aparece sonriendo, apoyado en una valla de madera rústica, vestido con una camisa a cuadros blancos y un chaleco caqui, complementado con una pulsera de hilos azules al estilo de Taylor Swift. La imagen, compartida por el Palacio de Kensington, desató comentarios de los seguidores reales, quienes destacaron su sorprendente parecido con su padre, el príncipe Guillermo, a esa edad. Pero más allá de los rasgos físicos, Jorge comparte con su padre un destino singular: liderar algún día la familia real británica como rey.

    A diferencia de su padre, quien según relatos recibió “lecciones de rey” de la fallecida reina Isabel II durante sus días escolares, los príncipes de Gales, Guillermo y Kate, adoptan un enfoque más pausado con su hijo mayor. Ingrid Seward, redactora jefe de la revista Majesty, explicó a The Daily Mail que no hay prisa por iniciar a Jorge en un entrenamiento real formal. “No lo presionarán, no hay necesidad de hacerlo. No son ese tipo de padres, pero lo alentarán cuando muestre interés”, afirmó Seward. Este enfoque busca que Jorge se acostumbre gradualmente a su futuro rol, participando en eventos públicos que disfrute, como tés en el Palacio de Buckingham o partidos deportivos junto a su padre.

    Un momento significativo ocurrió en mayo de 2025, cuando Jorge, sin sus hermanos Charlotte (10 años) y Louis (7 años), asistió a un té en el Palacio de Buckingham para conmemorar el 80º aniversario del Día de la Victoria en Europa. Elegante con un traje y corbata azul, el joven príncipe conversó con veteranos de la Segunda Guerra Mundial, mostrando cortesía y atención. Richard Fitzwilliams, experto real, describió el evento como “inesperado pero oportuno”, destacando su éxito y anticipando más apariciones similares. “Jorge está bendecido con padres que lo preparan de manera práctica y privada para sus deberes”, añadió.

    La preparación de Jorge no se limita a eventos públicos. Según Fitzwilliams, sus padres y abuelos lo están guiando en privado, enseñándole sobre sus futuras responsabilidades, que incluyen no solo el trono, sino probablemente el liderazgo de la Mancomunidad. Sin embargo, Joe Little, editor de Majesty, subrayó que los príncipes de Gales son selectivos con las apariciones públicas de sus hijos. “No veremos mucho más de Jorge, ni de sus hermanos, pronto. Su prioridad es la educación y la mayor normalidad posible”, afirmó. Además de eventos emblemáticos como el desfile por el cumpleaños del rey o Wimbledon, George se enfrenta al próximo desafío de cambiar de escuela en otoño de 2026, con Eton College, donde estudió su padre, como posible destino.

    Un video conmovedor, lanzado el mismo día de su cumpleaños, mostró a Jorge jugando con sus hermanos durante la sesión fotográfica en Norfolk. Las imágenes, llenas de risas y complicidad, capturaron a los tres hermanos caminando de la mano y a Jorge y Carlota levantando a un sonriente Louis. Este vistazo detrás de escena reflejó la intención de Guillermo y Kate de equilibrar la vida pública de Jorge con momentos de infancia despreocupada.

    Desde su nacimiento el 22 de julio de 2013 en el Hospital St. Mary de Londres, Jorge ha estado en el centro de atención. Su primera aparición pública, en los brazos de Kate y Guillermo frente al ala Lindo, marcó el inicio de su vida bajo los reflectores. Ahora, mientras estudia en Lambrook School en Berkshire, sus padres se preparan para su transición a la educación secundaria, con especulaciones sobre Eton o Marlborough, la escuela de Kate, como posibles opciones.

    Artículo original de Monarquias.com

  • Fort Belvedere: un refugio de la realeza con mucha historia y algún escándalo

    Enclavado en la frondosa extensión del Gran Parque de Windsor, Fort Belvedere se alza como testigo silencioso de siglos de historia real. Sus torres góticas y extensos terrenos susurran historias de opulencia, romance y una abdicación trascendental que sacudió a la monarquía británica. Esta casa de campo, catalogada como Grado II*, encaramada en Shrubs Hill, en Surrey, ha evolucionado de una caprichosa locura a un escenario crucial para uno de los episodios reales más dramáticos del siglo XX.

    La historia comienza a mediados del siglo XVIII, cuando Henry Flitcroft construyó la estructura original, entonces llamada Torre de Shrubs Hill, entre 1750 y 1755 para el príncipe Guillermo Augusto, duque de Cumberland, hijo menor del rey Jorge II. Diseñada como casa de verano, su forma triangular y con torretas era más artística que funcional: una auténtica locura que ofrecía vistas panorámicas de siete condados desde su torre de asta. Enclavada entre densas plantaciones y con vistas al río Virginia Water, era un refugio para el ocio, no para la defensa, a pesar de su nombre militar. Grabados de 1753 y 1754 capturan su encanto inicial, describiéndola como el “Nuevo edificio en Shrubb’s Hill”.

    Fort Belvedere, el castillo donde abdicó el rey Eduardo VIII
    Fort Belvedere, el castillo donde abdicó el rey Eduardo VIII

    Para la década de 1820, los modestos inicios del fuerte dieron paso a la grandeza. El arquitecto Jeffry Wyatville, encargado de remodelar el Castillo de Windsor durante el reinado de Jorge IV, amplió Fort Belvedere para convertirlo en una residencia digna con un coste de 4.000 libras esterlinas. Añadió un comedor octogonal donde el rey cenaba regularmente, realzando su estética neogótica con ladrillos revestidos con un lavado que imitaba la piedra. Las pretensiones militares del fuerte eran puramente decorativas, con 31 cañones —fundidos entre 1729 y 1749— utilizados para saludos ceremoniales hasta 1907, controlados por un bombardero alojado en una cabaña anexa.

    La reina Victoria reconvirtió Fort Belvedere en casa de té, abriéndolo al público en la década de 1860. Para 1910, servía como residencia de gracia y favor para Sir Malcolm Murray, interventor del Príncipe Arturo, Duque de Connaught, quien vivía cerca, en Bagshot Park. Las ampliaciones realizadas entre 1911 y 1912, que incluían un ala de servicio y pabellones de entrada, fueron demolidas posteriormente, pero el comedor y los salones del fuerte se ampliaron. Tras la partida de Murray, la casa cayó en el abandono, con informes de “cuyas capas de polvo, puertas astilladas y suelos hundidos” para 1929.

    El capítulo más infame del fuerte comenzó en 1929, cuando el rey Jorge V se lo cedió a su hijo mayor, Eduardo, príncipe de Gales. Eduardo, posteriormente rey Eduardo VIII, transformó la ruinosa finca en un moderno refugio, invirtiendo 21.000 libras esterlinas (equivalentes a 1,84 millones de libras esterlinas actuales) en reformas. Instaló una piscina, una pista de tenis, establos, calefacción central, baños en suite y un baño de vapor, comodidades poco comunes en los hogares británicos de la época. El salón, diseñado a imagen de un pabellón de caza escocés, fue un raro superviviente de sus cambios. La pasión de Eduardo por el fuerte se extendió a sus jardines, donde trabajó junto a la diseñadora Norah Lindsay para crear vibrantes bordes, priorizando brevemente la horticultura sobre el golf.

    Fort Belvedere se convirtió en el santuario de Eduardo, un lugar para el entretenimiento y el romance. Fue aquí donde su relación con Wallis Simpson, una estadounidense divorciada en dos ocasiones, se profundizó, desatando una crisis constitucional. En diciembre de 1936, tras un reinado de tan solo 325 días, Eduardo firmó el Instrumento de Abdicación en el fuerte, ante la presencia de sus hermanos, incluido el futuro Jorge VI. El acto, impulsado por su determinación de casarse con Simpson, marcó un punto de inflexión en la historia real. Multitudes se congregaron a las puertas, ajenas al drama que se desarrollaba en su interior. El discurso radiofónico de Eduardo a la nación tuvo lugar desde el Castillo de Windsor, y pronto partió hacia Austria, donde posteriormente se casó con Simpson en Francia en 1937.

    Tras su abdicación, Fort Belvedere permaneció prácticamente vacío. Durante la Segunda Guerra Mundial, albergó la Oficina de los Comisionados de Tierras de la Corona, evacuada de Londres. En 1955, Gerald Lascelles, primo de la reina Isabel II, alquiló Fort Belvedere por 99 años, restaurando la abandonada propiedad. Eliminó gran parte de las modernizaciones de Eduardo, conservando únicamente la piscina y las almenas. En 1976, el contrato de arrendamiento pasó a manos de un hijo del Emir de Dubái, y desde principios de la década de 1980 hasta 2021, el multimillonario canadiense Galen Weston y su esposa Hilary lo ocuparon. La familia Weston permanece, manteniendo estrechos vínculos con la realeza.

    Hoy en día, Fort Belvedere está cerrado al público; su finca de 23 hectáreas y sus jardines, catalogados como Grado I, constituyen un enclave privado dentro de la Corona. En 2022 y 2025, rumores apuntaban a que podría ser el hogar del príncipe Guillermo y Kate, atraídos por su proximidad al Castillo de Windsor y su encanto rural, aunque optaron por Adelaide Cottage. Los cañones del fuerte, antaño símbolos de su pasado seudomilitar, han desaparecido, pero su legado perdura, ligado a la abdicación de Eduardo y a su función como lugar de retiro real.

    Artículo original de Monarquias.com

  • Los príncipes de Gales podrían mudarse a Fort Belvedere, el castillo donde abdicó el rey Eduardo VIII

    El príncipe Guillermo y la princesa Kate están considerando mudarse, en busca de más espacio y privacidad para su familia, a Fort Belvedere, una mansión histórica ubicada cerca del Castillo de Windsor donde, hace 79 años, el rey Eduardo VIII firmó su abdicación.

    Durante los últimos tres años, el Príncipe y la Princesa de Gales han criado a sus hijos en Adelaide Cottage, un tranquilo refugio enclavado en los terrenos del Castillo de Windsor. Sin embargo, esta modesta casa de cuatro habitaciones no estaba destinada a ser la residencia permanente de Guillermo, Catalina y sus hijos, el Príncipe Jorge, la Princesa Carlota y el Príncipe Luis.

    Fuentes cercanas a la familia real informaron a The Mail on Sunday que la pareja real está considerando mudarse a una propiedad más espaciosa. Una opción que se está considerando es Fort Belvedere, una impresionante mansión neogótica enclavada en un rincón apartado del Gran Parque de Windsor.

    Guillermo y Kate: posible mudanza a Fort Belvedere

    Fort Belvedere, el castillo donde abdicó el rey Eduardo VIII
    Vista aérea de Fort Belvedere, una casa de campo del siglo XVIII en Windsor Great Park, antigua residencia del rey Eduardo VIII, el 5 de julio de 1976. (Foto: Central Press/Hulton Archive/Getty Images)

    Construido en el siglo XVIII, Fort Belvedere fue la residencia favorita de Eduardo VIII, quien vivió allí antes y después de su abdicación para casarse con Wallis Simpson. Fue aquí donde firmó los documentos que sellaron su famosa abdicación en 1936.

    La extensa finca, catalogada como Patrimonio de Grado II, se extiende por 24 hectáreas y cuenta con una piscina al aire libre y una pista de tenis, características que atraen especialmente a Catalina y Carlota, ambas entusiastas del tenis.

    Además, la casa de campo conocida como “The Fort” incluye un jardín de rosas, un jardín amurallado, un huerto, un gran invernadero, establos, dos lagos, pastos y tres casas para el personal. Los cañones utilizados en el Levantamiento Jacobita se colocaron antiguamente a lo largo de sus muros.

    Una fuente con buenos contactos declaró al Ministerio de Asuntos Exteriores: “Sienten que el espacio en Adelaide Cottage se les ha quedado pequeño y necesitan algo más grande. Este es el nuevo hogar perfecto para ellos. Con piscina y pista de tenis, a Carlota le encanta jugar al tenis”.Aunque la pareja está considerando sus opciones, fuentes indican que no hay una mudanza inminente. Guillermo y Catalina, ambos de 43 años, han sido vinculados con una posible mudanza a Royal Lodge, una mansión de 30 habitaciones en Windsor, donde reside el príncipe Andrés; sin embargo, este se ha resistido a la presión del rey para que desaloje la propiedad.

    Aunque la pareja está considerando sus opciones, fuentes indican que no hay una mudanza inminente. Guillermo y Catalina, ambos de 43 años, han sido vinculados con una posible mudanza a Royal Lodge, una mansión de 30 habitaciones en Windsor, donde reside el príncipe Andrés; sin embargo, este se ha resistido a la presión del rey para que desaloje la propiedad.

    Según informes, también existía un plan alternativo para que el príncipe y la princesa se mudaran a un ala del Castillo de Windsor; sin embargo, esta opción parece ya no ser viable. La familia se mudó del Palacio de Kensington en Londres a Adelaide Cottage en agosto de 2022, acompañada de sus hijos: Jorge (12), Carlota (10) y Luis (7). Esta mudanza coincidió con un período difícil para la Familia Real, marcado por el fallecimiento de la Reina Isabel en Balmoral unas semanas después.

    Adelaide Cottage también proporcionó un entorno privado y tranquilo para la recuperación de Kate tras el tratamiento contra el cáncer que le diagnosticaron el año pasado. Fuentes cercanas afirman que la mudanza a una propiedad más grande representaría una nueva etapa para la familia.

    Además, el príncipe Guillermo y Kate están evaluando opciones de educación secundaria para el príncipe Jorge, siendo Eton, con una matrícula anual que supera las 63.000 libras esterlinas, la principal candidata.

    La privacidad y un entorno rural son prioridades importantes para la pareja y se espera que sigan siendo factores importantes si deciden mudarse a The Fort. Eduardo VIII revitalizó este edificio histórico, que anteriormente servía como salón de té de verano de la Reina Victoria, con la instalación de una piscina, una pista de tenis e incluso un baño turco.

    Durante las dos décadas siguientes a su partida, la propiedad permaneció prácticamente desocupada hasta 1956, cuando Gerald Lascelles, primo de la reina Isabel, se instaló allí. Originalmente una mansión con entre 30 y 40 habitaciones, se cree que redujo la estructura a ocho.

    A principios de la década de 1980, fue alquilada al multimillonario canadiense Galen Weston y a su esposa, Hilary. Los Weston construyeron una granja de caballos en la propiedad y recibieron a invitados distinguidos como la reina Isabel II y el príncipe Felipe durante las celebraciones del 60.º cumpleaños de Hilary en una gran carpa junto a la casa.

    Galen Weston falleció en 2021 a los 80 años; sin embargo, su familia continuó residiendo en la propiedad, propiedad de Crown Estate.

    Artículo original de Monarquias.com

  • Por qué el rey Jorge V de Inglaterra no salvó a su “querido primo” Nicolás II de su trágica muerte

    Por Darío Silva D’Andrea, editor de Monarquias.com

    En marzo de 1917, Jorge V recibió con estupor las noticias de que su “querido primo Nicky”, el zar Nicolás II de Rusia, había sido forzado a abdicar después de la revolución en gran medida por estar casado con una alemana. El rey, que culpaba a la zarina Alejandra del “caos que impera actualmente en Rusia”, emparentaba por doble vía con los herederos de los Romanov: Nicolás II era hijo de la zarina viuda María, hermana de la reina Alejandra; su esposa, Alix de Hesse, era hija de la princesa Alicia, hermana del rey Eduardo VII. A principios de siglo, los dos primos reales, ambos nietos del rey Christian IX de Dinamarca, estaban muy unidos y se llevaban extraordinariamente bien. A todos les resultaba muy divertido que los jóvenes, de bellos ojos azules y barbudos, fueran tan parecidos físicamente. Se fueron de vacaciones juntos, se aconsejaron mutuamente y se supo (y existen las cartas para demostrarlo) que se amaron mucho el uno al otro.

    Entre él y su primo hermano Nicky existía un fuerte lazo afectuoso”, escribió el hijo mayor de Jorge V; “se escribían con regularidad; ambos usaban barbas muy parecidas y personales, y cuando eran jóvenes se asemejaban considerablemente. Cuando, siendo zarevich, estuvo el primo Nicky en Londres en 1893 para asistir a la boda de mi padre, un bien intencionado diplomático confundió a mi padre con el ruso y le preguntó si había venido especialmente para la boda del duque de York. A mi padre le gustaba recordar la confusión del avergonzado diplomático cuando él le respondió: ‘El duque de York soy yo, y supongo que asistiré a mi propia boda’”.

    Pero el escándalo formaba parte del existir de la dinastía Romanov y la reina Victoria se refirió a sus parientes rusos como “oscuros e inestables con falta de principios”. Para los rusos, la princesa Alix de Hesse, aunque nieta de la reina británica, era una detestable alemana a la que llegaron a acusar de los más horribles pecados. La Gran Guerra con Alemania y Turquía sumió a la dinastía rusa en una catástrofe y las humillaciones superaron las victorias en el campo de batalla y las bajas rusas se dispararon rápidamente a dos millones de un ejército de seis millones. Las fuerzas del káiser alemán invadieron vastas extensiones de territorio ruso y se hizo evidente que la nación se enfrentaba a una derrota abyecta. La escasez de alimentos provocó huelgas y manifestaciones callejeras violentas, motines generalizados tanto en el ejército como en la marina, y el sentimiento popular se volvió contra la familia imperial, especialmente contra la zarina. Nicolás II, que nunca se sintió preparado para reinar, tenía poco conocimiento o comprensión de cómo vivía la gran mayoría de sus súbditos, por lo que (mal aconsejado) respondió con extrema fuerza, dejando a miles de manifestantes muertos y provocando más ira y oposición.

    Cuando el zar tuvo que abandonar el palacio para encabezar el ejército, Alejandra asumió el control del Gobierno con el único consejo de su fiel amigo y consejero espiritual Gregory Rasputin, en quien confiaba ciegamente. El dúo fue destituyendo a personalidades importantes del Gobierno hasta llegar, incluso, a disolver la Duma, provocando un estallido de indignación. Los rusos se encontraban absolutamente molestos con la torpe influencia que el monje ejercía sobre Alejandra y ella, a su vez, sobre el zar. Los enemigos de la zarina decían que, entre 1915 y 1917 “Rusia tuvo cuatro primeros ministros, cinco ministros del Interior, cuatro ministros de Religión, cuatro ministros de Justicia, tres ministros de Agricultura, tres ministros de Relaciones Exteriores y cuatro ministros de guerra. Veintisiete hombres ocuparon esos cargos en un período de veinte meses” y, de todos ellos, “cuatro cargos ministeriales deben de haber cambiado de manos debido a Rasputin”.

    Al quedarse sin apoyo, Nicolás abdicó el 16 de marzo de 1917, para ser reemplazado por un gobierno provisional de socialistas bajo Alexander Kerensky. Al conocer la noticia, Jorge V confió en su diario que “Nicky ha sido débil pero Alicky es la causa de todo”. Compartía la opinión de su secretario privado, Lord Stamfordham, quien le habló francamente sobre la zarina Alejandra diciéndole: “Además de ser alemana de nacimiento, la emperatriz lo es de sentimiento. Ha hecho cuanto ha podido para propiciar pactos con Alemania. Hoy se la considera una criminal, o una loca criminal”. En esto coincidían con el káiser, que odiaba a Alix y su familia y ya en 1905 le había advertido a Nicolás II que su vida corría “un grave peligro” si seguía escuchando a su esposa. Guillermo II llegó a lamentar: “¡¿La pequeña princesa de Hesse, que nunca supo nada de política, está dando asesoramiento político?!” Cuando la familia imperial fue sacada del palacio y exiliada primero a Siberia y luego a los Urales por los revolucionarios, Jorge V ya temía por la suerte de su primo y le escribió una carta de inmediato: “Mis pensamientos están constantemente contigo. Y siempre seré tu verdadero y devoto amigo”.

    Cuando Nicky y Alix clamaron al Reino Unido que les ayudaran a escapar y les dieran asilo, el gobierno británico se mostró dispuesto a recibirlos, aunque la histeria antialemana no había disminuido en absoluto. Se trataba de una operación delicada y se planificó la fuga real de forma rápida y discreta: la familia imperial debía llegar a Murmansk en la costa norte de Rusia, donde un acorazado británico los llevaría rápidamente a Escocia. Allí, podrían vivir pacíficamente en el castillo de Balmoral. Pero Jorge V ya había caído bajo la influencia de su secretario privado, Lord Stamfordham, y se opuso a la idea, atento a los temores que le infundieron sobre una potencial revolución contra la familia real.

    El secretario del rey escribió a Downing Street advirtiendo que los monarcas rusos serían “rechazados enérgicamente por el público y sin duda comprometerían la posición del rey y la reina”. “Como bien sabe usted, desde el principio el rey piensa que la presencia de la familia imperial (especialmente de la emperatriz) resultaría… incómoda para nuestra familia real”, le escribió al primer ministro, David Lloyd George. El gobierno decidió entonces que su gobierno no podía ofrecer hospitalidad a personas cuyas “simpatías pro-alemanas eran bien conocidas”. Con tacto, en el lenguaje más cortés posible, la oferta del gobierno fue retirada y se ordenó al embajador británico, Sir George Buchanan, que informara a los Romanov que no serían recatados. El diplomático dijo que “apenas pudo contener sus emociones” al saber que el gobierno británico dejaría a las cuatro hijas adolescentes y al niño heredero de los zares en manos de los revolucionarios.

    La historiadora Anne Edward relata que el gobierno provisional ruso se mostró interesado en que el Reino Unido evacuara a la familia imperial a mediados de 1917 y publicó una carta del líder del gobierno, Kerenski: “Le preguntamos a Sir George Buchanan [embajador inglés en Rusia] cuándo se podría enviar un crucero para llevar a bordo al gobernante depuesto y su familia. Simultáneamente, se obtuvo una promesa del gobierno alemán a través del ministro danés, Skavenius, de que los submarinos alemanes no atacarían el buque de guerra en particular que transportaba a los exiliados reales. Sir George Buchanan y nosotros esperábamos con impaciencia una respuesta de Londres. Y no recuerdo exactamente si fue a fines de junio o principios de julio cuando el embajador británico llamó, muy angustiado… Con lágrimas en los ojos, sin poder controlar sus emociones, Sir George nos informó… la negativa final del gobierno a dar refugio al ex emperador de Rusia… Puedo decir definitivamente que esta negativa se debió exclusivamente a consideraciones de política interna británica”.

    En la noche del 16 al 17 de julio de 1818, los siete miembros de la familia imperial (los zares, sus cuatro hijas y el heredero al trono, el hemofílico Alexei) fueron llevados a un sótano de la casa donde estaban prisioneros en Ekaterimburgo y asesinados a tiros por un pelotón de fusilamiento por orden del fundador de la Unión Soviética, Vladimir Lenin. El comandante Yakov Yurovsky, jefe de los carceleros, le dijo al zar: “Tus parientes han tratado de salvarlos, pero fracasaron, y ahora tenemos que darles muerte”.

    Los cuerpos de los Romanov, junto a los de sus sirvientes Yevgeny Botkin, Anna Demidova, Aloizy Trupp, e Ivan Kharitonov, fueron posteriormente enterrados en pozos de minas de los Montes Urales y rociados con ácidos para destruirlos por completo y no serían encontrados hasta 1991. El periódico moscovita Izvestia, controlado por los bolcheviques, celebró lo que llamó la “ejecución de Nicolás, el sangriento asesino coronado, fusilado sin formalidades burguesas pero de acuerdo con nuestros nuevos principios democráticos”. Las órdenes que aprobaban la “liquidación” de la familia imperial fueron enviadas desde el Kremlin al Soviet Regional de los Urales, cuyos pistoleros llevaron a cabo la instrucción, después de que el se decidiera que “existe un grave peligro de que el ciudadano Romanov caiga en manos de los contrarrevolucionarios”. Al enterarse de los asesinatos, Jorge V escribió en su diario: “Nicky, que era el hombre más amable, un caballero íntegro, amaba a su país y su gente… ¡Y esos pobres niños inocentes!”

    “El rey tenía mala conciencia por no haber socorrido a los Romanov, que habían sido ejecutados sin duda por orden de Lenin. Todo el mundo, tanto la familia real —es decir los primos del zar depuesto— como el gobierno se habían estado pasando la pelota, pero sin aportar soluciones. ¿Dónde podrían vivir? ¿En qué condiciones? ¿Con qué medios? De hecho se abandonó a la familia imperial en manos de los soviets a causa del cansancio de la opinión pública británica, ya abrumada por sus propios problemas en 1917. La influencia de la Revolución bolchevique en Petrogrado había sido vista como peligrosa, por supuesto, pero muchos británicos, apegados al principio de la monarquía parlamentaria, no eran favorables a acoger a un soberano considerado autoritario y pequeñoburgués, sobrepasado por su misión y por la propia situación”. (Jean Des Cars)

    ¿Fue Jorge V el responsable de la terrible ejecución de los Romanov? Es cierto es que los revolucionarios jamás hubieran permitido que la familia imperial se fuera de Rusia. Además, es posible que el zar Nicolás, por más desesperada que fuera su situación, se hubiera negado a abandonar su país y que su devota esposa y sus cinco hijos jamás hubieran querido dejarlo solo en Rusia. El príncipe de Gales sostuvo toda su vida que su padre hizo todo lo posible por salvar a la familia imperial y escribió: “La revolución rusa de 1917, con el asesinato del zar Nicolás II y su familia, había debilitado la confianza de mi padre en la innata decencia de la Humanidad (…) Siempre he tenido la impresión de que justo antes de que los bolcheviques se apoderaran de la persona del zar había proyectado mi padre salvarle con un crucero británico, pero este plan fue obstruido de alguna forma. En todo caso, a mi padre le dolió que la Gran Bretaña no hubiera movido un dedo para salvar a su primo Nicky. ‘¡Estos políticos…!, solía decir. Si se hubiese tratado de uno de ellos hubieran actuado de prisa, ¡pero como el pobre hombre no era más que un emperador….!’ Incluso después de haber reconocido el gobierno británico a la URSS, tardó bastante en resolverse a recibir al embajador soviético”.

    Sin embargo, muchos culparon al monarca británico por su atroz final. El gran duque Dimitri Pavlovich, primo hermano del zar, culpó directamente al rey de las ejecuciones de la familia imperial porque no les concedió un refugio seguro cuando había tiempo para hacerlo. En su diario personal, Dimitri, que sobrevivió a la purga de los Romanov cuando fue exiliado al frente persa a fines de 1916 por su participación en el asesinato del místico ruso Rasputín, acusó al rey de no haber “movido un dedo para salvar a Nicky y su familia”: “¡Es un sinvergüenza! ¡Dios quiera que este desgraciado de Jorge no sea perdonado por los rusos!”

    Nadie puede asegurar si Jorge V tuvo remordimientos por no haber salvado a sus primos, pero quiso enmendar la situación al ayudar a salir de Rusia a la emperatriz viuda María (la tía Minnie), hermana de la reina Alejandra. Hasta entonces, la madre de Nicolás se había refugiado en Crimea, bajo la protección del káiser, pero cuando la monarquía alemana cayó y la guerra civil se intensificó, hubo que salir corriendo. Finalmente, en abril de 1919, el gobierno británico se ofreció a salvar a la emperatriz, a su hija Xenia y otros familiares a bordo de un buque de la marina. Cauteloso, Jorge V ordenó que la llegada de la emperatriz viuda a Portsmouth fuera lo más discreta posible: “El rey desea que no haya ceremonias de ningún tipo, saludos, guardias de honor, reporteros de prensa ni fotógrafos presentes”, decía un telegrama del palacio. La tía Minnie pasó algunos años en Inglaterra, bajo la protección de su sobrino, y finalmente volvió a su Dinamarca natal, donde murió a los 80 años en 1928. Hasta el último día de su vida se negó a aceptar el asesinato de su hijo Nicolás y de sus nietos, cuyos restos jamás pudo recuperar.

  • Un popular comediante alemán dice ser descendiente del rey británico Eduardo VIII, tatarabuelo de Carlos III

    Lo que hay que saber:

    • Hape Kerkeling hizo investigaciones genealógicas que lo llevaron a hallazgos sorprendentes durante la pandemia.
    • El comediante afirma que encontró que su abuela Bertha era hija “ilegítima” del rey británico.
    • Eduardo VII, que reinó entre 1901 y 1910, fue conocido por sus muchos amores y aventuras extramaritales.

    El popular comediante alemán Hape Kerkeling dice haber descubierto que es es bisnieto del rey Eduardo VII de Gran Bretaña (1841-1910) mediante pruebas de ADN e investigaciones genealógicas. 

    “Es gracioso, pero es muy en serio”, dijo Kerkeling al periódico alemán Zeit. Relató que aprovechó la pandemia de Covid-19 para hacerse inicialmente una prueba de ADN llevado por la curiosidad, ya que tiene parientes holandeses, británicos, polacos e italianos. 

    ¿Es el comediante alemán Hape Kerkeling descendiente de un rey británico?

    Hape Kerkeling
    Hape Kerkeling. Foto: Fränkischer Tag

    El comediante relató en la entrevista que recibió una carta del pueblo de la región de Bohemia de donde es originaria su abuela, y en la que una señora le decía que su abuela era hija del rey Eduardo VII, hijo de la reina Victoria y del príncipe alemán Alberto de Sajonia-Coburgo. 

    En la carta, se le rebeló al comediante que el certificado de nacimiento de su abuela decía que era “ilegítima”. Cuando encontró más evidencia de su ascendencia real, le irritó que su querida abuela Bertha le hubiera ocultado este “secreto increíble”, dijo Kerkeling . 

    Kerkeling, que creció con su abuela en Recklinghausen después de la temprana muerte de su madre, escribió un libro (“Dale un poco de tiempo”) sobre sus descubrimientos y en el que habla, entre otras cosas, de su infancia en los años 70, informó la Deutsche Presse-Agentur.

    Obituario: Miguel de Grecia, el príncipe que renegó de su herencia y se convirtió en historiador (1939-2024)

    Siendo Príncipe de Gales, Eduardo VII se casó con la princesa Alejandra de Dinamarca en 1863, pero fue conocido por sus muchos amores y aventuras extramaritales. 

    Entre sus amantes más famosas estaban Lillie Langtry, una actriz irlandesa, y Alice Keppel, una aristócrata británica que fue la bisabuela de la actual reina consorte, Camilla.

    Aunque su vida privada fue objeto de controversias, Eduardo VII es recordado como un monarca innovador y progresista que trabajó para modernizar Gran Bretaña y promover la cultura, el arte y las nuevas tecnologías durante su reinado, la “Era Eduardiana”.

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  • Esposo de Lady Gabriella Windsor murió por una “herida traumática en la cabeza”, reveló un forense

    El esposo de Lady Gabriella Windsor, prima del rey Carlos III de Inglaterra, murió a causa de una “herida traumática en la cabeza” y se encontró un arma cerca de su cuerpo, según se estableció al inicio de la investigación.

    La muerte del financiero Thomas Kingston anunciada el pasado martes impactó a la familia real británica. El hombre de 45 años era el esposo de Lady Gabriella, con quien se casó en 2019 y yerno del príncipe Michael de Kent, primo hermano de la fallecida reina Isabel II.

    La forense Katy Skerrett dijo que Kingston murió en la casa de sus padres en Cotswols (distrito de Gloucestershire), a quienes había ido a visitar ese domingo. 

    Una forense pidió la apertura de la investigación por la muerte de Kingston y ofreció detalles sobre lo ocurrido

    Lady Gabriella y Thomas Kingston
    Lady Gabriella y Thomas Kingston en el funeral de la reina Isabel II en 2022.

    “Su padre salió a pasear a los perros. A su regreso el señor Kingston no estaba en la casa y después de aproximadamente 30 minutos su madre fue a buscarlo. Su padre entró a la fuerza en un edificio cerrado cuando no pudo obtener respuesta”, relató la forense.

    “Encontró al señor Kingston fallecido con una lesión catastrófica en la cabeza. Había un arma en el lugar. Se llamó a los servicios de emergencia. La policía está convencida de que la muerte no es sospechosa”, agregó.

    Lea también: Sombría aparición de los príncipes de Kent horas después de la impactante muerte de su yerno

    La forense informó además que un histopatólogo realizó una autopsia y dijo que “la causa provisional de la muerte fue una herida traumática en la cabeza”. De esta forma, el forense pidió la apertura de una investigación sobre el fallecimiento de Kingston.

    “Habiendo quedado satisfecho con la identificación, la causa inicial de la muerte y las breves circunstancias que rodearon la muerte del Sr. Kingston, puedo abrir formalmente esta investigación”, sentenció la forense.

    La muerte de Thomas Kingston, yerno del príncipe Michael, impactó a la Casa de Windsor

    Thomas Kingston, esposo de Lady Gabriella Windsor
    Thomas Kingston, esposo de Lady Gabriella Windsor

    Thomas Kingston fue encontrado muerto en el domicilio de sus padres en el distrito de Gloucestershire el domingo 25 de enero por la noche, dos semanas después de su última aparición pública, que compartió con la reina Camilla.

    El martes, el Palacio de Buckingham anunció la muerte del esposo de Lady Gabriella, que ocupa el lugar 56 en la línea de sucesión al trono por ser bisnieta del rey Jorge V (1910-1936) y describió lo ocurrido como como “gran shock para toda la familia”.

    Lea también: ¿Quién era Thomas Kingston? La muerte que shockeó a la familia real británica

    También se publicó una declaración en nombre de Lady Gabriella, en el que se anunciaba el “con el más profundo dolor” la muerte de Kingston “amado esposo, hijo y hermano”. 

    Lady Gabriella Windsor y Thomas Kingston se casaron en el Castillo de Windsor en 2019.
    Lady Gabriella Windsor y Thomas Kingston se casaron en el Castillo de Windsor en 2019.

    “Tom fue un hombre excepcional que iluminó las vidas de todos los que lo conocieron. Su muerte ha sido un gran shock para toda la familia y les pedimos que respeten nuestra privacidad mientras lamentamos su fallecimiento”, decía el mensaje.

    El rey Carlos III y la reina Camilla también expresaron sus condolencias a Lady Gabriella y a la familia del Sr. Kingston.: “El Rey y la Reina han sido informados de la muerte de Thomas y se unen al Príncipe y la Princesa Michael de Kent y a todos aquellos que lo conocieron en el duelo por un miembro muy querido de la familia”.

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  • La salud de la Princesa de Gales: el palacio publicó una actualización sobre el estado de Kate Middleton

    El Palacio de Kensington emitió una declaración sobre la salud de Catalina, princesa de Gales, después de que los medios británicos y las redes sociales se vieran repletos de conjeturas sobre su paradero y su verdadero estado.

    La princesa de Gales (Kate Middleton) no realizará apariciones públicas hasta finales de marzo, cuando se espera que retome sus compromisos oficiales dos meses tras una cirugía abdominal programada a la que fue sometida el 17 de enero. 

    Este jueves, un portavoz de los príncipes intentó tranquilizar a los seguidores de la realeza diciendo: “El Palacio de Kensington dejó claro en enero los plazos de recuperación de la princesa y solo proporcionaríamos actualizaciones significativas. Esa orientación se mantiene”.

    El Palacio de Kensington, donde se encuentran las oficinas de los príncipes de Gales, reiteró sin embargo que la princesa de Gales, de 42 años, está “bien” y recordó que planea regresar a compromisos reales después de Semana Santa, que concluye el 31 de marzo. 

    La ausencia del príncipe de Gales en un evento clave despertó la incertidumbre en las redes sociales: “¿Dónde está Kate?”

    El pasado martes, el esposo de Catalina, el príncipe Guillermo, canceló a última hora su asistencia a un servicio conmemorativo por el rey Constantino II de Grecia citando “asuntos personales”, lo que preocupó al público. El palacio dijo que la princesa “está bien”.

    La declaración del palacio llegó horas después de que la prensa británica reclamara a la Familia Real que fuera más abierta sobre por qué el príncipe Guillermo estuvo ausente del servicio en el Castillo de Windsor.

    El biógrafo real Phil Dampier dijo que la familia real británica “tiene derecho a la privacidad”, pero “estos no son tiempos normales” dados los recientes problemas de salud del rey Carlos III, diagnosticado con cáncer, y de Catalina. 

    “Me temo que si no se da ninguna razón para que el príncipe Guillermo se retire en el último minuto, inevitablemente habrá especulaciones, algunas de ellas descabelladas e injustas, pero esa es la naturaleza de las redes sociales en estos días”, dijo. “El otro día hubo informes escabrosos en una publicación griega sobre la salud de Kate, de los cuales no hay evidencia, pero estos rumores circulan por todo el mundo rápidamente”.

    Qué le pasa a Kate Middleton, la Princesa de Gales

    Catalina, princesa de Gales
    Catalina, princesa de Gales

    La princesa Catalina fue hospitalizada el 16 de enero en la clínica privada de Londres “The Clinic” para una someterse a una cirugía abdominal, pero el palacio no dio más detalles al respecto y pidió respeto a su privacidad.

    El 29 de enero el Palacio de Kensington anunció que Catalina había sido dada de alta y continuaría su convalecencia en la casa familiar cercana al Castillo de Windsor, Adelaide Cottage, ubicada a unos 40 kms al oeste de Londres.

    Las razones de la cirugía a la que fue sometida la futura reina continúan siendo un misterio, aunque la prensa británica descartó que padezca un cáncer. Guillermo, hijo mayor del rey Carlos III, suspendió sus funciones públicas para estar al lado de su mujer tras la operación.

    Los príncipes de Gales, que tienen tres hijos -los príncipes Jorge (de 10 años), Carlota (8) y Luis (5) gozan de una gran popularidad en el Reino Unido.

    El cese forzoso de las actividades oficiales por parte del rey Carlos III -bajo tratamiento por cáncer- y los príncipes de Gales ha hizo que la reina Camila, de 76 años, tenga una cargada agenda estas semanas y haya ocupado un mayor papel protagonista. 

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  • La sonriente aparición del príncipe Andrés con la familia real enfureció a los británicos

    El sonriente primer plano del príncipe Andrés de Inglaterra en un evento de alto nivel esta semana despertó la ira de los seguidores de la realeza y recibió feroces críticas en la prensa británica.

    El príncipe Andrés asistió el martes a un servicio religioso en memoria del rey Constantino II de Grecia, primo y amigo de la familia real, un evento del que se ausentaron su hermano Carlos III -bajo tratamiento de cáncer- y el príncipe Guillermo.

    “¡Qué imagen tan espantosa y vergonzosa!”, exclamó la escritora británica Amanda Platell. “Qué chusma real eran, encabezadas por un príncipe Andrés deshonrado que caminaba delante de los demás con su ex esposa Fergie, unos pasos detrás”.

    Platell describió la escena con el príncipe “sonriendo de oreja a oreja” y cuestionó: “¿Por qué la Familia Real permitió que esta imagen se transmitiera al mundo? ¿Cómo pudo Andrés, cuya amistad con el difunto pedófilo Jeffrey Epstein desacreditó tanto a la monarquía, haber logrado regresar al redil real?”

    El duque de York, de 63 años, ocupó un lugar en la primera fila de asientos en la Capilla de San Jorge -en el castillo de Windsor- en la que asistieron además miembros de la familia real de Grecia y los reyes de España, entre otros.

    El príncipe, considerado el “hijo favorito” de la fallecida Isabel II, encabezó a la familia real en la caminata desde el castillo hacia la capilla y se sentó cerca de la reina Camilla. Cerca suyo caminó su ex esposa, Sarah Ferguson.

    Fuentes del Palacio de Buckingham se esforzaron en enfatizar que Andrés, que renunció a su cargo oficial dentro de la monarquía, solo estuvo presente como miembro de la Familia Real a título privado, ya que se trataba de “una ocasión familiar”. 

    Servicio en homenaje del rey Constantino II de Grecia en Windsor
    El príncipe Andrés en el servicio en homenaje del rey Constantino II de Grecia en el Castillo de Windsor.

    La sombra del escándalo del príncipe Andrés sobre la familia real

    Andrés cayó en desgracia en noviembre de 2019, después de la entrevista con la periodista de la BBC Emily Mattis en la que no mostró empatía alguna por las víctimas del fallecido pedófilo estadounidense Jeffrey Epstein, con quien mantuvo una gran amistad.

    En el reportaje, el hijo de la reina Isabel II habló de sus vínculos con Epstein, quien se había suicidado en prisión unos meses antes, y desmintió “categóricamente” las acusaciones que la estadounidense Virginia Giuffre hizo en su contra.

    Guiffre afirmaba que había sido forzada por Epstein a mantener relaciones sexuales con el príncipe en Londres en 2001, cuando ella tenía 17 años, y después en otras dos ocasiones en Nueva York y en la isla privada del financiero estadounidense en el Caribe.

    “Le puedo decir categóricamente, rotundamente, que esto nunca ocurrió”, declaró el príncipe Andrés, quien aseguró que se encontraba en un restaurante de una cadena de pizza express el día de los hechos descritos por Virginia. 

    El príncipe fue duramente criticado cuando calificó de “inapropiado” el comportamiento de su amigo. “¿¡Inapropiado!? ¡Es un delincuente sexual!”, le respondió la periodista. La entrevista desembocó en la renuncia de Andrés a sus cargos oficiales.

    El príncipe Andrés, que más tarde resolvió la demanda de Giuffre mediante un millonario acuerdo extrajudicial, reconoció que sus relaciones con Epstein pudieron poner a la monarquía en aprietos, pero dijo que creía no haber perjudicado la reputación de la reina Isabel II.

    En 2020, la reina despojó al príncipe de todos sus cargos militares, honores reales y patrocinios. Desde entonces, Andrés se convirtió en un paria de la familia real, su popularidad se desplomó pero continúa presionando para volver a ser un miembro activo de la Corona.

    Pese a haber sido desterrado de la agenda real, el hermano menor del rey Carlos III actualmente es el 8° en la línea sucesoria al trono británico, un hecho que Amanda Platell considera “absurdo y desconcertante incluso para aquellos, como yo, que aman a la Familia Real”.

    La molesta presencia del príncipe Andrés, señal de una familia real “en crisis”, dicen los expertos

    En lugar del príncipe Andrés en la sucesión al trono también fue abordado por el experto de la realeza Richard Eden, quien equiparó la situación del duque con la de su sobrino, el príncipe Harry.

    “Ninguno de los dos es miembro activo de la familia, pero ambos siguen siendo Consejeros de Estado que podrían sustituir al Monarca y conservan sus lugares en la línea de sucesión. Esto debe abordarse de inmediato: ambos deben ser despojados de sus funciones como Consejeros de Estado y perder sus lugares en la línea de sucesión al trono”.

    La Familia Real tiene un problema”, advirtió Eden. “El rey Carlos, que está en tratamiento contra el cáncer, no asistió y el heredero al trono, el príncipe Guillermo, que debía dar el ejemplo, se retiró con muy poca antelación debido a un ‘asunto personal’ no especificado”.

    “Con el príncipe Harry en California, esto dejó al Duque de York ocupando el asiento más destacado de la Capilla de San Jorge. Y, vaya, Andrés parecía disfrutar de estar nuevamente en el centro de todo”, dijo Eden. “Parecía muy complacido, incluso fue fotografiado sonriendo de manera inapropiada mientras se dirigía a unirse a los demás dolientes por el ex monarca griego”.

    La última aparición pública del príncipe Andrés despertó la alarma del periodista de la realeza Richard Kay, quien señaló que su presencia “resumió una situación que, si aún no es una crisis para la Casa de Windsor, se está acercando peligrosamente a serlo”.

    “La visión del alegre Andrés, entrando a medio galope en el funeral del rey Constantino en Windsor con toda la seriedad de un presentador de un programa de juegos, fue tan desagradable como poco edificante”, opinó Jan Moir, del periódico The Daily Mail.

    “Andrés no tiene vergüenza porque, si así fuera, se escondería para siempre de la vida pública. Se ocuparía de su swing de golf, de su problema crónico de deficiencia de adrenalina y de sus estudios de patrones de sudoración, en lugar de imponer su espantosa presencia, ahumada de escándalo, a la Familia Real”, continuó.

    “Eso sería lo más decente, pero la decencia y Andrés son desconocidos el uno para el otro”, sentenció Moir.

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