Etiqueta: Familia Imperial de Japón

  • La historia clínica del emperador Akihito, el más longevo de la historia de Japón

    El emperador emérito Akihito de Japón, quien abdicó en 2019 tras un reinado marcado por esfuerzos de reconciliación y modernización, mantuvo un perfil bajo en sus años posteriores, pero su historial clínico ha sido objeto de atención pública constante. Nacido en 1933, Akihito ha lidiado con una serie de afecciones que reflejan tanto los rigores de su rol imperial como los desafíos de la vejez. 

    A lo largo de su historial clínico, Akihito ha demostrado resiliencia, reanudando actividades como la investigación en biología marina siempre que su salud lo permite. Sin embargo, estos incidentes han humanizado la figura imperial, fomentando debates sobre el envejecimiento en la monarquía japonesa y la necesidad de apoyo médico continuo. 

    Los problemas de salud del emperador emérito Akihito de Japón

    El emperador Akihito de Japón
    El emperador Akihito de Japón abdicó en 2019.

    Uno de los primeros incidentes significativos ocurrió en 2003, cuando Akihito, entonces emperador en funciones, fue diagnosticado con cáncer de próstata. Según informes, el monarca se sometió a una cirugía exitosa en el Hospital de la Universidad de Tokio, recibiendo tratamiento hormonal posterior para prevenir recurrencias. Este episodio no solo interrumpió temporalmente sus deberes oficiales, sino que también resaltó la vulnerabilidad de la figura imperial, en un momento en que el estrés acumulado de sus responsabilidades comenzaba a manifestarse. 

    Años más tarde, en 2008, Akihito experimentó problemas de salud relacionados con el estrés, incluyendo un pulso irregular y sangrado estomacal, lo que llevó a una hospitalización breve. Reuters reportó que estos síntomas fueron atribuidos a la presión emocional derivada de sus compromisos públicos, especialmente tras desastres naturales como el terremoto de Kobe en 1995 y otros eventos que demandaron su presencia empática.

    La década de 2010 trajo desafíos más graves. En noviembre de 2011, Akihito fue ingresado en el hospital por bronquitis que evolucionó a neumonía, obligándolo a permanecer bajo cuidado médico durante varias semanas. Este incidente coincidió con un período de intensa actividad post-terremoto y tsunami de 2011, donde el emperador visitó áreas afectadas para ofrecer consuelo. 

    Apenas un año después, en febrero de 2012, se sometió a una cirugía de bypass coronario arterial, una intervención que duró varias horas y fue calificada de exitosa. La operación fue necesaria debido a un estrechamiento de las arterias coronarias, detectado durante chequeos rutinarios, y marcó la primera hospitalización prolongada desde su cáncer. Tras la cirugía, Akihito reanudó sus deberes gradualmente, pero estos eventos alimentaron discusiones sobre la carga de trabajo imperial en una edad avanzada.

    Quién es el emperador Akihito. El príncipe Tsugu nació en 1933 como hijo del emperador Hirohito y ascendió al trono en 1989 tras la muerte de su padre. Durante su reinado, promovió la reconciliación con países asiáticos afectados por la Segunda Guerra Mundial, visitando sitios como Saipán y Palau. Casado con Michiko en 1959, rompió tradiciones al elegir a una plebeya, modernizando la imagen imperial. Abdico en 2019 debido a su edad y salud, siendo el primer emperador en hacerlo en dos siglos. En el retiro, se dedica a estudios de peces góbidos y reside en el Palacio Imperial de Tokio con su esposa.

    En los años previos a su abdicación, la salud de Akihito continuó deteriorándose. En 2018, sufrió episodios de náuseas y mareos causados por anemia cerebral, un trastorno que reduce el flujo sanguíneo al cerebro. Este problema lo obligó a cancelar deberes públicos temporalmente, y fue uno de los factores que influyeron en su rara alocución televisiva en 2016, donde expresó su deseo de abdicar debido a preocupaciones por su capacidad física. Estas afecciones, combinadas con su edad (82 años en ese momento), llevaron a una reforma legal histórica que permitió su retiro en 2019, pasando el trono a su hijo Naruhito.

    Post-abdicación, los problemas cardíacos persistieron. En julio de 2022, Akihito fue diagnosticado con insuficiencia cardíaca en el lado derecho del corazón, causada por insuficiencia de la válvula tricúspide. Aunque su condición mejoró con tratamiento, requirió monitoreo continuo, con niveles elevados de péptido natriurético tipo B como indicador de estrés cardíaco. En mayo de 2025, a los 91 años, fue hospitalizado nuevamente para exámenes cardíacos, resultando en un diagnóstico de isquemia miocárdica silenciosa, una condición donde el corazón no recibe suficiente oxígeno sin síntomas evidentes. A pesar de medicamentos para mejorar el flujo sanguíneo y ejercicios leves, no hubo mejoría significativa.

    El punto culminante reciente llegó en julio de 2025, cuando Akihito fue admitido en el Hospital de la Universidad de Tokio para ajustar un nuevo medicamento oral destinado a aliviar la carga cardíaca. Durante pruebas previas, se confirmó que sufría de arritmia supraventricular, un desorden en el ritmo cardíaco caracterizado por pulsos rápidos e irregulares.

    Este diagnóstico, emitido en el contexto de su hospitalización del 14 de julio y confirmado el 18 de julio, llevó a ajustes en la medicación y recomendaciones para evitar esfuerzos como subir escaleras o caminatas prolongadas. Se informó que la hospitalización fue precautoria, y Akihito fue dado de alta el mismo día de la confirmación, con pronóstico positivo bajo tratamiento. 

    Artículo original de Monarquias.com

  • Japón revive antiguos rituales para la mayoría de edad del príncipe Hisahito

    La Agencia de la Casa Imperial de Japón anunció esta semana los detalles de la ceremonia que marcará la mayoría de edad del príncipe Hisahito, hijo del príncipe heredero Akishino y la princesa Kiko, programada para el 6 de septiembre, coincidiendo con su 19 cumpleaños. Este evento, el primero de su tipo para un varón de la familia imperial en 40 años, marca un hito para la monarquía japonesa, en un contexto de crecientes preocupaciones por la sucesión al trono del Crisantemo. 

    “Kakan-no-Gi” y “Choken-no-Gi”: rituales para la mayoría de edad del príncipe Hisahito

    La ceremonia, que seguirá los precedentes establecidos por las de su padre, el príncipe heredero Akishino, y el emperador Naruhito, comenzará a las 8:45 de la mañana en la residencia del príncipe heredero en el Akasaka Estate de Tokio. Un mensajero del emperador Naruhito entregará una corona al príncipe Hisahito, simbolizando su transición a la adultez. Posteriormente, a las 10:00, el príncipe participará en el ritual “Kakan-no-Gi” en el Palacio Imperial, vistiendo atuendos tradicionales de un miembro menor de la familia imperial. Luego, cambiará a vestimenta de adulto y se trasladará en un carruaje ceremonial hacia los tres santuarios del palacio, donde ofrecerá oraciones. En la tarde, está programada una audiencia con el emperador Naruhito y la emperatriz Masako en el ritual conocido como “Choken-no-Gi”.

    El príncipe Hisahito es el único hijo varón del príncipe heredero Akishino y la princesa Kiko (Foto: Kunaicho)
    El príncipe Hisahito es el único hijo varón del príncipe heredero Akishino y la princesa Kiko (Foto: Kunaicho)

    El 8 de septiembre, el príncipe visitará el santuario de Ise Jingu en la prefectura de Mie y el mausoleo del emperador Jimmu en Kashihara, Nara, continuando con las tradiciones imperiales. El 10 de septiembre, un almuerzo de celebración en Tokio contará con la asistencia del primer ministro y otras figuras prominentes. Además, el príncipe recibirá la Gran Cinta de la Suprema Orden del Crisantemo, otorgada por el emperador, un reconocimiento formal de su nuevo estatus.

    El príncipe Hisahito, segundo en la línea de sucesión tras su padre, es considerado una figura clave para la continuidad de la familia imperial, que enfrenta una crisis de sucesión debido a la escasez de herederos varones. La Ley de la Casa Imperial de 1947 permite solo la sucesión masculina, excluyendo a las mujeres, como la princesa Aiko, hija del emperador Naruhito, de ascender al trono. Con solo 17 miembros en la familia imperial, de los cuales solo cuatro son hombres, Hisahito es visto como el “último heredero” viable de su generación, lo que ha reavivado debates sobre la necesidad de reformar las leyes de sucesión. Algunos proponen permitir que las mujeres mantengan su estatus imperial tras casarse con comunes, aunque el gobierno conservador sigue resistiendo cambios significativos.

    Un futuro emperador estudiante de Biología

    La princesa Kiko de Japón
    Retrato de Año Nuevo publicado por la casa imperial: la princesa Kiko junto a su marido, el príncipe heredero Akishino, y sus hijos menores Kako e Hisahito.

    El príncipe Hisahito se ha destacado por su educación no convencional dentro de la familia imperial. A diferencia de la tradición de asistir a las escuelas afiliadas a la Universidad Gakushuin, Hisahito estudió en la Escuela Primaria y Secundaria de la Universidad Ochanomizu y, desde 2022, en la Escuela Secundaria de la Universidad de Tsukuba en Otsuka, Tokio. En abril de 2025, ingresó a la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Tsukuba, donde estudia biología con un enfoque en la conservación de insectos, particularmente libélulas, un interés que ha cultivado desde la infancia. En 2024, coautoró un artículo académico sobre libélulas en la finca Akasaka, publicado en el Boletín del Museo Nacional de Naturaleza y Ciencia.

    En su primera conferencia de prensa en marzo de 2025, tras alcanzar la mayoría de edad a los 18 años en septiembre de 2024 (debido a la revisión del Código Civil japonés que bajó la edad de adultez de 20 a 18), Hisahito expresó su compromiso con sus deberes imperiales. “Es importante prestar atención a la vida de las personas y al estado de la sociedad”, afirmó, destacando su interés en temas como el cambio climático y los desastres naturales, como el terremoto de la península de Noto. Su visita a Hiroshima en 2018 y al Museo Conmemorativo de la Repatriación en Maizuru en 2025 reflejan su interés por la paz y la historia de la posguerra, temas que ha estudiado profundamente.

    A pesar de la presión pública sobre su futuro matrimonio y la necesidad de asegurar la continuidad de la dinastía, Hisahito ha mantenido un enfoque reservado, declarando que aún no ha pensado profundamente en el momento o la pareja ideal. Este tema, sin embargo, seguirá siendo un punto de interés nacional, dado el reducido número de miembros imperiales y la urgencia de garantizar herederos varones.

    Artículo original de Monarquias.com

  • Takako Shimazu, la primera princesa japonesa que trabajó como una ciudadana común

    Pasaron casi 64 años desde la boda de la princesa Takako de Japón con un banquero, una ceremonia que convirtió a la hija del emperador Hirohito en una simple ciudadana. Escasamente conocida por las nuevas generaciones, Takako, ex Princesa Suga, tiene actualmente 84 años, asistió a la entronización de su sobrino Naruhito el año pasado y pasó las últimas décadas viviendo de forma modesta y trabajando para mantenerse financieramente.

    La primera miembro de la Familia Imperial de Japón en tener un trabajo comercial, Takako siempre tuvo la reputación de ser la más vivaz y menos convencional de las cinco hijas del emperador Hirohito y su esposa, la emperatriz Nagako. Nació en el Palacio Imperial en 1939, seis años después del nacimiento de su hermano Akihito (emperador entre 1989 y 2019) y fue bautizada como Takako Suganomiya o, en terminología occidental, Takako, Princesa Suga.

    Hasta que llegué a la edad de jardín de infantes, vivía con mis padres”, recordó en una entrevista con el New York Times. “Luego me enviaron al Salón Kuretake, un edificio dentro del recinto imperial pero a cierta distancia del Palacio del Emperador, para que las institutrices me criaran con mis hermanas”. “En la familia imperial”, explicó, “la costumbre era que los niños varones fueran criados por separado, cada uno en su propio lugar con sus propios asistentes, y que las niñas fueran criadas juntas, pero por separado de sus hijos. padres”.

    Para Takako, la vida en el palacio era extremadamente estricta, pero no se rebeló activamente: “Solía ​​pensar de qué sirve hacer un escándalo, ya que no puedo cambiar las cosas de ninguna manera”, reflexionó. Educada a la antigua usanza imperial, aprendió a realizar arreglos florales, los secretos de la ceremonia del té, la composición de poesía waka, la caligrafía tradicional y las otras artes que las jóvenes japonesas de la alta nobleza debían adquirir.

    Al igual que sus hermanos mayores (Akihito y el príncipe Hitachi), Takako asistió a la Escuela de Nobles, una institución ahora abierta a todos, pero originalmente destinada a los niños de la realeza imperial, la nobleza más rancia y altísimos funcionarios del gobierno. Mientras sus hermanas mayores, educadas antes y durante la Segunda Guerra Mundial, no fueron más allá de la Escuela Secundaria de Nobles, Takako fue la primera princesa nipona que fue a la universidad.

    Lejos de los lujos del palacio

    Cuando tenía veinte años, los funcionarios de la casa imperial le informaron que habían arreglado su matrimonio con el joven banquero Hisanaga Shimazu, un compañero de estudios del príncipe Akihito y descendiente de una familia feudal de ascendencia imperial, que había gobernado Kagashima, en el sur de Japón durante siglos. La princesa aceptó, pero con una condición: si después de un período de noviazgo, tanto ella como su posible esposo podrían cancelar el matrimonio si se encuentran incompatibles.

    “En mi caso”, dijo Takako, “un matrimonio por conveniencia prácticamente era imposible. Pero no quería repetir el tipo de matrimonio por el que todas mis hermanas mayores tuvieron que pasar”. Afortunadamente, los jóvenes se guraron y la relación floreció. Con su matrimonio en 1960, Suga perdió automáticamente su título de princesa porque, de acuerdo a la Constitución japonesa de la posguerra, las hijas imperiales que se casan fuera de la familia imperial se convierten en plebeyas.

    Tras despedirse con honores del palacio imperial, Takako vivió en Estados Unidos porque su marido, miembro del personal del Japan Export-Import Bank, fue asignado a Washington. Takako lo acompañó con su hijo para pasar dos años como ama de casa en un modesto departamento de la capital estadounidense.

    “No tuve ninguna dificultad para adaptarme a la vida estadounidense”, dijo ella. “Nos criaron con ropa occidental, comida occidental y japonesa, así que no me sorprendió ni me sorprendió nada de lo que encontré en Estados Unidos. El ajuste se produjo, por extraño que parezca, después de que volvimos a Japón. Es difícil de explicar. No creo que haya cambiado, pero no siempre he podido volver a la misma relación con amigos y conocidos que tenía antes de ir a América. Nunca me lo dicen, pero tengo la sensación de que algunos de ellos me reprochan en silencio que me haya vuelto demasiado americano”.

    Los Shimazu viven modestamente en comparación con la familia imperial, que contaba en su entorno más cercano con una lista de personal que incluía médicos de guardia las 24 horas del día, guardianes del guardarropa y sacerdotes que los asistían en los ritos sintoístas, además de un millar de sirvientes, entre músicos, jardineros, cocineros, fontaneros, electricistas y constructores. Por entonces, el palacio requería de 160 sirvientes para mantenerlo en funcionamiento, en parte debido a reglas como una que una criada que limpiaba una mesa no puede limpiar el piso.

    Empleada de una tienda

    Fuera de los muros del palacio, Takako y el señor Shimazu vivieron toda su vida en un apartamento pequeño en Aoyama, una sección residencial de Tokio, con vistas al Monte Fuji. Durante años, la exprincesa trabajó como consultora en la exclusiva tienda Seibu Pisa en el Hotel Tokyo Prince, para sorpresa de sus padres. “No pedí el consejo de mis padres porque nuestras posiciones son tan diferentes que sentí que no lo entenderían”, dijo ella. “Intenté informarles justo antes de aceptar el trabajo, pero los periódicos se hicieron cargo de la historia, y pude recibir una llamada telefónica al palacio solo en la tarde del día en que los periódicos de la noche iban a publicar la historia”.

    Todas las tardes, la hija del emperador se sentaba a atender a clientes especiales, brindando consejos sobre moda, arte, diseño de interiores, mobiliario y regalos. Defendiéndose de las críticas periodísticas de su nuevo trabajo, la ex princesa dijo con seriedad: “Me doy cuenta de mi posición y de que hay cosas que no puedo hacer. No tengo título, pero soy la hija del Emperador. No quiero avergonzar a mis padres de ninguna manera”.

    Por Darío Silva D’Andrea, editor de Monarquias.com

  • La inusual vida de Takako, la princesa japonesa que dejó la corte para trabajar en una tienda

    Justo cuando la princesa Mako de Japón está a punto de despedirse del palacio y de su vida en la realeza para iniciar su camino como esposa de un abogado plebeyo, el país asiático empieza a recordar la historia de un personaje de la Familia Imperial hasta ahora poco conocido para las nuevas generaciones. Se trata de la exprincesa Takako, una de las dos hermanas sobrevivientes del emperador Akihito y tía abuela de la princesa Mako.

    Takako fue la primera persona de la milenaria dinastía nipona que trabajó como un ciudadano común después de abandonar la corte en los años 60. Séptima hija del emperador Hirohito y de la emperatriz Nagako, Suga no miya Takako (princesa Suga) nació en el Palacio Imperial de Tokio en 1939, cuando sus padres llevaban ya quince años de matrimonio y su alumbramiento fue considerado un “milagro”: los emperadores ya habían tenido cuatro hijas mujeres y dos hijos varones y no se esperaba que Nagako quedara embarazada por séptima vez.

    “Hasta que llegué a la edad de jardín de infantes, vivía con mis padres”, relató la princesa hace 50 años en una entrevista que concedió al New York Times. “Luego me enviaron al Salón Kuretake, un edificio dentro del recinto imperial pero a cierta distancia del Palacio del Emperador, para que las institutrices me criaran con mis hermanas”. “En la familia imperial”, explicó, “la costumbre era que los niños varones fueran criados por separado, cada uno en su propio lugar con sus propios tutores, y que las niñas fueran criadas juntas, pero por separado de sus hermanos varones”.

    Primera princesa que fue a la universidad

    La princesa Takako siempre consideró que la vida en el palacio era extremadamente estricta, pero no se rebeló activamente. “Solía ​​pensar de qué sirve hacer un escándalo, ya que no puedo cambiar las cosas de ninguna manera”, dijo. Adoctrinada por estrictos maestros de probado linaje noble, la princesa y sus hermanas aprendieron a realizar refinados arreglos florales, a desarrollar la meticulosa ceremonia del té y otras artes que las jóvenes japonesas de la aristocracia debían adquirir. Por lo demás, no podían tener contactos con el mundo exterior y solamente entablaban comunicación con familias nobles de varios siglos de antigüedad.

    Al igual que sus hermanos mayores, el príncipe Akihito (futuro emperador entre 1989 y 2019) y Masahito (príncipe Hitachi), Takako asistió a la Escuela de Nobles, una institución ahora abierta a todos, pero originalmente destinada a los niños de la nobleza y altísimos funcionarios del gobierno y la corte imperial. Sus hermanas mayores, educadas antes y durante la Segunda Guerra Mundial, no fueron más allá de la Escuela Secundaria de Nobles). Primera princesa japonesa que fue a la universidad, se especializó en inglés, pero cuando cursaba el tercer año se sugirió un matrimonio arreglado con Hisanaga Shimazu, un compañero de clase del príncipe Akihito y descendiente de una familia feudal de comprobada ascendencia imperial, que había gobernado Kagashima durante siglos.

    La princesa aceptó su obligación dinástica, pero con una condición: después de un período de noviazgo, tanto a ella como a su prometido se les permitiría cancelar los planes matrimoniales si se encuentran incompatibles, porque consideraba que debía pasar el resto de su vida con una persona que fuera de su agrado. “En mi caso”, relató al Times, “un matrimonio a distancia no prácticamente era imposible. Pero no quería repetir el tipo de matrimonio por el que todas mis hermanas mayores tuvieron que pasar: ‘cómo te va’ por la mañana y te ignoro durante el resto del día”. Recordaba que su madre había visto solo en cuatro ocasiones a su padre antes de concretar el matrimonio, también orquestado por funcionarios imperiales.

    Del palacio a un modesto departamento

    Cuando se conocieron, los dos jóvenes comenzaron a salir y su compañía se convirtió en matrimonio. Tras la elaborada boda sintoísta, la princesa Suga perdió automáticamente su título de Princesa porque la Constitución japonesa de la posguerra conserva al emperador como un “símbolo de estado”, y su descendencia masculina y sus hijos son los principales príncipes imperiales, pero las hijas que se casan fuera de la familia imperial se convierten en plebeyos. La única condición para retener su título hubiera sido mantenerse soltera, pero el matrimonio era la única forma de escapar a la estricta vida cortesana.

    Banquero de profesión, Shimazu fue enviado a Washington como empleado del Japan Export-Import Bank, con lo que la exprincesa Takako (tras su boda titulada Señora Takako Shimazu) pasó dos años trabajando como ama de casa en un departamento modesto de la capital estadounidense. “No tuve ninguna dificultad para adaptarme a la vida estadounidense”, dijo la relató la exprincesa. “Nos criaron con ropas occidentales, comidas occidentales y japonesas, así que no me sorprendió ni me sorprendió nada de lo que encontré en Estados Unidos. El cambio se produjo, por extraño que parezca, después de que volvimos a Japón. Es dificil de explicar. No creo que haya cambiado, pero no siempre he podido volver a la misma relación con amigos y conocidos que tenía antes de ir a América. “Nunca me lo dicen, pero tengo la sensación de que algunos de ellos me reprochan en silencio que me haya vuelto demasiado americano”, se sinceró.

    En los siguientes años tras su regreso a Japón los Shimazu y su hijo, Yoshihisa, vivieron modestamente en comparación con la vida que mantenía la familia imperial, que contaba en su entorno más cercano con una lista de personal que incluía médicos de guardia las 24 horas del día, guardianes del guardarropa y sacerdotes que los asistían en los ritos sintoístas, además de un millar de sirvientes, entre músicos, jardineros, cocineros, fontaneros, electricistas y constructores. Por entonces, el palacio requería de 160 sirvientes para mantenerlo en funcionamiento, en parte debido a reglas como una que una criada que limpiaba una mesa no puede limpiar el piso.

    Empleada de una tienda

    A contrario de sus hermanas mayores (las princesas Yigeko, Sachiko y Kazuko), Suga no vivió en el esplendor de la vida burguesa y se convirtió en la primera princesa japonesa que consiguió un trabajo como una ciudadana común. En 1970 comenzó a trabajar como consultora en la exclusiva tienda Seibu Pisa del Hotel Tokyo Prince, para gran sorpresa de sus padres. “No pedí el consejo de mis padres porque nuestras posiciones son tan diferentes que sentí que no lo entenderían”, explicó ella. “Intenté informarles justo antes de aceptar el trabajo, pero los periódicos se hicieron cargo de la historia, y pude recibir una llamada telefónica al palacio solo en la tarde del día en que los periódicos de la noche iban a publicar la noticia”.

    Su trabajo consistía en ofrecer a clientes especiales y acaudalados consejos sobre moda, mobiliario y regalos, ofreciendo ideas a los clientes indecisos, y los diarios japoneses, que en los años 70 criticaron sus presuntos intentos de capitalizar su nombre y su relación sanguínea con la casa imperial para tener éxito en el mundo laboral. Autoconvencida de que no debía avergonzar a sus padres y a la familia imperial, hizo todo lo posible por llevar una vida laboral discreta que mantuvo a lo largo de las décadas hasta su jubilación: “Me doy cuenta de mi posición y de que hay cosas que no puedo hacer. No tengo título, pero soy la hija del Emperador. No quiero avergonzar a mis padres de ninguna manera”, reflexionó.

  • Masako de Japón dijo que la pandemia le recordó el valor de la vida humana

    En un mensaje grabado con motivo de su cumpleaños 57, la esposa del emperador agregó que fue doloroso ver el nivel de devastación causado en todo el mundo por la enfermedad.

    Con motivo de su 57 cumpleaños el miércoles, la emperatriz Masako de Japón expresó su deseo de superar los desafíos que presenta la pandemia del nuevo coronavirus junto al pueblo japonés, diciendo que son personas “invaluables” y que desean su felicidad.

    La emperatriz, que ha estado luchando durante mucho tiempo contra una enfermedad inducida por el estrés, dijo que este año le recordó la importancia y el valor de la vida humana en medio de la pandemia del coronavirus, y agregó que fue doloroso ver el nivel de devastación causado en todo el mundo.

    “Espero que podamos cooperar para superar estas dificultades” mediante la comprensión, el cuidado y la ayuda mutua, dijo la emperatriz en un comunicado emitido por la Agencia de la Casa Imperial. Además, expresó su gratitud a los trabajadores de la salud, que “se dedicaron día y noche a salvar la vida de muchos pacientes y prevenir la propagación de infecciones“.

    En mayo del año pasado, su esposo, el emperador Naruhito, de 60 años, ascendió al Trono del Crisantemo tras la abdicación de su padre, el ex emperador Akihito, quien se convirtió en el primer monarca japonés en ceder el trono en unos 200 años. La emperatriz dijo que “lamenta” no haber podido comunicarse con los japoneses en persona, ya que se pospusieron muchos de los eventos a los que tenía programado asistir.

    Sin embargo, reveló que a lo largo de todo este tiempo estuvo desempeñando sus funciones de forma virtual, realizando visitas a través de videollamadas visitas a hospitales de la Cruz Roja Japonesa, de la que se desempeña como presidenta honoraria, y habló con miembros del personal. “Estoy agradecida de tener la oportunidad de interactuar con los japoneses en línea y espero valorar estos métodos también en el futuro“, dijo.

    Ex diplomática educada en Harvard y Oxford, la emperatriz ha estado luchando contra el trastorno de adaptación desde diciembre de 2003. Sus médicos dijeron que ha mostrado signos de mejoría pero que aún requiere tratamiento. También pidieron comprensión pública, diciendo que las expectativas excesivas podrían afectar negativamente su recuperación.

    La emperatriz dijo que ha tratado de cumplir con obligaciones en la medida de lo posible teniendo en cuenta su salud. “Me gustaría hacer más esfuerzos para recuperarme a fin de apoyar al emperador y cumplir con mi papel de emperatriz“, agregó, citada por Kyodo News.

    La pareja tiene una hija, la princesa Aiko, de 19 años, que este año se matriculó en la Universidad Gakushuin en Tokio. Después de cumplir 20 años, se espera que la princesa realice deberes oficiales como miembro adulto de la familia imperial. “Pensar que alcanzará la mayoría de edad el próximo año, le trae recuerdos de cuando era joven“, dijo. “Me gustaría que siguiera aprendiendo de los demás y pasara su último año como adolescente con un espíritu rico”.

  • El dinero sigue siendo un escollo para los planes de boda de Mako de Japón

    El deseo de la princesa de casarse con su novio de la universidad arroja sombras sobre su futura vida matrimonial: algunos se preguntan si le alcanzará la “indemnización” imperial.

    El dinero se ha convertido en una gran preocupación en los planes de la princesa Mako de Japón para casarse con el plebeyo Kei Komuro, tras una disputa por una deuda que involucraba a la familia del novio. La princesa recibirá un pago para ayudar a mantener su “dignidad” después de que pierda su estatus por casarse con un plebeyo, pero algunos observadores cuestionan si será suficiente.

    El príncipe Akishino de Japón no parece haber aceptado de todo corazón el deseo de su hija mayor de casarse con un plebeyo, en medio de preocupaciones por la falta de corrección y preocupaciones de que podría tener dificultades financieras una vez que salga de la familia imperial. El príncipe heredero, de 55 años, quien es el siguiente en la fila del Trono del Crisantemo, dijo a los periodistas el mes pasado que él “aprobó” que la princesa Mako se casara con Kei Komuro, “si eso es lo que realmente quieren”.

    Komuro y la princesa Mako, ambos ahora de 29 años, anunciaron por primera vez su compromiso en septiembre de 2018 con la intención de casarse el año siguiente. Sin embargo, la boda se retrasó desde febrero de 2019, luego de que surgieran informes de una disputa entre la madre de Komuro y su exnovio por más de 4 millones de yenes (US$ 38.400) que él le había prestado, en parte para cubrir los costos universitarios de su hijo. Según los informes, la madre de Komuro afirmó que el dinero era un regalo y que no tenía la obligación de devolverlo.

    El príncipe Akishino y su esposa, la princesa Kiko, se reunieron con la madre de Komuro en varias ocasiones e insistieron repetidamente en que no darían su aprobación a la boda de su hija en medio de cualquier sugerencia de incorrección, aunque su oposición inicial abierta a la unión parece haberse suavizado. Pero incluso si el problema financiero de la familia Komuro se resuelve finalmente, otro problema se avecina en el horizonte para la princesa Mako, de 28 años.

    Según las leyes que cubren las finanzas de la familia imperial, las mujeres que pierden su estatus real por matrimonio reciben un pago único libre de impuestos que tiene como objetivo “proporcionar recursos financieros para ayudar a un ex miembro de la realeza a mantener su dignidad”.

    Pero los observadores se preguntan si el pago estimado de 152,5 millones de yenes (1,46 millones de dólares estadounidenses) cubrirá muchos de los gastos de la princesa para poder comprar una casa en una de las ciudades más caras del mundo. “Es mucho dinero para mí, pero no creo que sea una gran cantidad en estos tiempos”, dijo Jun Okumura, analista del Instituto Meiji para Asuntos Globales y ex funcionario de la Agencia Imperial.

    La última princesa japonesa en recibir el pago fue la princesa Ayako, tercera hija del difunto príncipe Takamado. que se casó con un plebeyo en octubre de 2018 y recibió 106,75 millones de yenes (1,02 millones de dólares EE.UU.), una cantidad equivalente a 10 veces la asignación anual que recibía anteriormente.

    Según los informes, Ayako se adaptó fácilmente a una vida de normalidad suburbana con su esposo, que trabaja para la empresa naviera Nippon Yusen. Se convirtió en madre en noviembre del año pasado. La ex princesa Takako, hermana menor del ex emperador Akihito, tuvo que trabajar en una tienda de modas para mantenerse.

    Otras princesas que se han casado fuera de la familia imperial durante las últimas dos décadas incluyen a la princesa Noriko, la hermana mayor de Ayako, que se casó con un alto funcionario de un importante santuario sintoísta en octubre de 2014; y la princesa Sayako, la hermana menor del actual emperador, que se casó con un urbanista del Gobierno Metropolitano de Tokio en noviembre de 2005, que compró un departamento tras su boda y reveló que tuvo que aprender a cocinar pues no podía contratar a alguien.

    ¿Será suficiente la indemnización imperial?

    Aunque los pagos financiados por los contribuyentes a ex miembros de la realeza han sido objeto de críticas en el pasado, la Agencia de la Casa Imperial defiende su uso y las encuestas muestran que la mayoría de los japoneses están a favor, ya que todavía tienen en alta estima a la familia imperial y desean que, tras abandonar el palacio, tengan una buen nivel de vida.

    Jun Okumura dijo que el pago único a la princesa Mako “sería suficiente” para que la nueva pareja “comience una vida juntos”, siempre que Komuro, a quien conoció en la universidad de Tokio, complete sus estudios en la Universidad de Fordham en Nueva York.

    Komuro trabajó brevemente como asistente legal para un bufete de abogados de Tokio antes de mudarse a los Estados Unidos para estudiar y, según los informes, se sintió incómodo con la atención de los medios. “No me sorprendería que una serie de bufetes de abogados estadounidenses con intereses en Japón le ofrecieran un puesto, con miras a impulsar negocios aquí en el futuro”, dijo Okumura. “Espero que pase tres o cuatro años en Nueva York y luego tal vez regrese aquí”.

    Si su esposo decidiera establecerse en los Estados Unidos durante un período prolongado de tiempo, Okumura dijo que es muy probable que Mako también se mude allí para disfrutar de un relativo anonimato. Y aunque los ingresos de Komuro probablemente los mantendrán cómodos ya sea que la princesa trabaje o no, todavía se cierne un signo de interrogación sobre quién pagará por su seguridad como ex miembro de la realeza.

    Se han realizado intentos de secuestro de miembros separados de la realeza japonesa antes. Una investigación sobre un complot de este tipo en la década de 1960 descubrió que una banda criminal había atacado a la princesa Suga, la hermana más joven del fallecido emperador Hirohito, tres años después de que renunciara a su título imperial al casarse con un plebeyo.

    La ubicación de su hogar conyugal era conocida por todos, encontraron los investigadores, mientras que el pago de US$ 500.000 que recibió al dejar la familia imperial valía mucho más en ese momento de lo que sería hoy. Sin embargo, Okumura dijo que no esperaba que las preocupaciones financieras fueran un punto de fricción para la nueva pareja: “Creo que estas cosas pasarán y, en última instancia, serán tratados con amabilidad por los tabloides”, dijo. “Es difícil encontrar algo que no les guste como pareja y nadie les desea mala suerte”.

  • La princesa Aiko de Japón cumple 19 años mientras los burócratas planifican su futuro

    Confinada en el palacio Akasaka con sus padres, la pandemia de covid la obligó a continuar sus estudios de manera virtual. No será emperatriz, pero su presencia podría ser vital en la monarquía.

    La princesa Aiko de Japón, única hija de los emperadores Naruhito y Masako, cumple 19 años este martes 1 de diciembre mientras asiste a clases virtuales como estudiante de primer año universitario. La princesa, matriculada en la Universidad de Gakushuin en Tokio, ha estado participando en conferencias virtuales desde el inicio del año académico en abril, dijo la Casa Imperial. En octubre, la princesa visitó la escuela y se reunió con sus profesores y compañeros de clase cara a cara por primera vez.

    El sistema educativo Gakushuin, que comprende todos los niveles educativos, se creó en el siglo XIX por el emperador Ninko en Kioto, antigua capital imperial, con el propósito de instruir a las futuras generaciones de la aristocracia japonesa. El acceso de los plebeyos estuvo restringido hasta 1947, pero actualmente sigue siendo uno de las instituciones más elitistas del país. Todos los miembros de la familia imperial cursan sus estudios allí, desde los iniciales hasta los universitarios.

    Durante la pandemia del coronavirus, la princesa Aiko, que está estudiando literatura japonesa clásica en Gakushuin, también tomó cursos de idiomas en inglés y español, así como en ciencias del deporte y de la salud. Mientras estaba en la escuela secundaria, la princesa había expresado su interés en la literatura japonesa clásica. Escribió su informe de graduación sobre perros y gatos descritos en “El cuento de Genji” y otras novelas clásicas. Su escrito era dos veces más larga que el estándar establecido por la escuela.

    La princesa vive con sus padres en la residencia imperial de Asasaka, Tokio, donde cuida a su perro “Yuri” y a sus gatos “Mii” y “Seven”, pero debido a la pandemia, se abstuvo de salir a vacacionar durante el verano. En ese tiempo, solo realizó algunos paseos por la finca imperial en compañía de sus padres. La princesa dijo que espera visitar los Jardines Zoológicos de Ueno en Tokio, donde un elefante, enviado por Tailandia para celebrar su nacimiento, tuvo un bebé en octubre.

    En noviembre, vio por televisión la ceremonia “Rikkoshi no rei”, que consagró a su tío, el príncipe Fumihito, como heredero oficial del trono, lo que le brindó la oportunidad de aprender más sobre la historia y las tradiciones de la familia imperial, según un colaborador cercano citado por Kyodo News. A través de interacciones diarias con sus abuelos, el ex emperador Akihito y la ex emperatriz Michiko, Aiko además estuvo aprendiendo lo que se espera de ella cuando alcance la mayoría de edad el próximo año y comience a realizar tareas de representación.

    La esperanza de la mayoría de los japoneses de ver a Aiko convertida en la próxima emperatriz está definitivamente rota. Sin embargo, se cree que la presencia de Aiko tras su mayoría de edad será vital para la monarquía. La familia imperial de Japón se ha ido reduciendo desde la promulgación de la Ley de la Casa Imperial de 1947 que estipula las princesas pierden su rango imperial después del matrimonio y eque solo los hombres hijos de emperadores pueden ascender al Trono del Crisantemo, dejando actualmente solo tres herederos.

    Sus aficiones incluyen la poesía, la caligrafía tradicional, el piano y el violín, dijo la Casa Imperial.

    El hecho de que las princesas de la familia imperial deban abandonar su estatus real al casarse con un plebeyo redujo preocupantemente la cantidad de personas que cumplen actividades oficiales en nombre del emperador. Después de cumplir 20 años, se espera que Aiko asuma algunos deberes como miembro adulto de la familia imperial, pero podría perder su protagonismo si contrae matrimonio.

    Ante este dilema, el gobierno y la corte imperial ahora están considerando formas de permitir que las mujeres miembros de la familia imperial se involucren en deberes públicos incluso después del matrimonio otorgándoles títulos honoríficos y asignaciones estatales.

    Aiko, cuyo título de infancia fue Princesa Toshi-no-miya, nació el 1 de diciembre de 2001 en Tokio y es la única hija de Naruhito y Masako. Sus padres lucharon durante varios años por tener hijos y fueron sometidos a una enorme presión pública para lograrlo, lo que dañó la salud mental de la actual emperatriz. En 2006, la princesa Kiko (cuñada de Naruhito) dio a luz al príncipe Hisahito, primer varón nacido en la dinastía después de 40 años y quien ahora se ubica en el segundo lugar en la sucesión al trono.

  • Japón busca crear un título post matrimonial para las princesas de la familia imperial

    Dividido entre conservadores y progresistas, el gobierno está considerando crear un nuevo sistema que permita a las mujeres conservar un rango dentro de la Casa Imperial.

    El gobierno de Japón anunció está considerando crear un nuevo título honorífico para las mujeres de la Familia Imperial que pierden su estatus imperial después del matrimonio, de forma que puedan participar oficialmente en las actividades públicas de la corte.

    Desde hace varios años, las preocupaciones de que el número de miembros de la familia imperial se reduzca aún más en el futuro están creciendo, ya que eso provocará que menos personas realicen tareas públicas encomendadas por el Gobierno.

    Bajo la Ley de la Casa Imperial de 1947, solo los hombres de la familia imperial -hijos de emperadores y de príncipes imperiales- pueden ascender al trono, mientras que las mujeres de la familia que se casan con plebeyos deben abandonar la familia imperial.

    La princesa Aiko, la hija del emperador Naruhito y la emperatriz Masako, así como las hijas del príncipe heredero Akishino, Mako (28) y Kako (26), se encuentran entre los miembros de la familia imperial que recibirían el nuevo título después del matrimonio. La exprincesa Sayako, la hermana menor del emperador que dejó la casa imperial al casarse con un plebeyo en 2005, también tendría derecho, según las fuentes.

    El plan que se está lanzando para otorgar el título honorífico “kōjo” (mujer imperial) a las mujeres casadas de la familia imperial también es una alternativa para permitirles retener el estatus de miembro de la familia imperial. La creación del nuevo título se considera más fácil de aceptar para los conservadores que están en contra de permitir que las mujeres tomen el trono o que las mujeres casadas permanezcan en la casa imperial, informó el diario Japan Times.

    El gobierno se enfrenta a una necesidad imperiosa de decidir cómo garantizar una sucesión imperial estable, dado que actualmente solo hay tres herederos, el príncipe heredero Akishino, de 54 años, su hijo de 14 años, el príncipe Hisahito, y el tío del emperador, el príncipe Hitachi, de 84 años. Por eso, se cree que la nueva idea “puede ganar apoyo más allá de las líneas partidistas”, según dijo una persona cercana al primer ministro Yoshihide Suga, citada por el periódico.

  • La corte de Japón cancelaría más eventos ante temor de una tercera ola del coronavirus

    La gran oportunidad de ver a la familia de imperial Japón al completo en Año Nuevo podría perderse por la pandemia.

    La gran oportunidad de ver a la familia de imperial de Japón al completo podría perderse. La Agencia de la Casa Imperial está considerando suspender el evento anual de Año Nuevo del emperador Naruhito en el Palacio Imperial de Tokio debido a los crecientes temores sobre una nueva ola de infecciones por coronavirus.

    La posibilidad de cancelación se producce mientras el número de casos diarios de coronavirus en Japón alcanzó un récord de alrededor de 1.700 en los últimos días, superándose por primera vez desde agosto los 300 casos diarios en Tokio. Sería la primera vez que se cancela el evento desde 1990, cuando el país todavía estaba de luto oficial por la muerte del emperador Hirohito, abuelo del actual emperador, ocurrida en enero de 1989.

    El evento de Año Nuevo generalmente tiene lugar el 2 de enero. En el evento de este año, el primero desde que el actual emperador asumió el trono el 1 de mayo de 2019, él y la emperatriz Masako, junto con el príncipe heredero Akishino y su familia, saludaron a unas 68.000 personas. -aposa en cinco ocasiones – tres veces por la mañana y dos por la tarde.

    Posteriormente una serie de eventos imperiales organizados por el emperador y la emperatriz, las fiestas bianuales en el jardín, que normalmente se celebran en primavera y otoño en Akasaka, en el centro de Tokio, para apreciar el trabajo de personas que han alcanzado logros distinguidos en varios campos, también se cancelaron debido a a la pandemia.

    La Casa Imperial también canceló el discurso del cumpleaños del emperador días antes de lo programado en febrero debido a la preocupación de que el evento público pudiera llevar a un aumento de infecciones, ya que atraería a una gran multitud a confines cerrados.

    Una tercera ola de coronavirus está llegando a Japón, advirtieron esta semana las autoridades. “Esto puede considerarse como una tercera ola (del coronavirus)”, explicó el director de la Asociación Médica de Japón, Toshio Nakagawa. Sin embargo, el Gobierno ha descartado declarar un estado de emergencia para detener la propagación de la infección, aseguró el ministro a cargo de la respuesta al coronavirus del Gobierno, Yasutoshi Nishimura.

    El primer ministro Yoshihide Suga espera obtener dosis de vacunas suficientes como para cubrir a toda la población japonesa, pero entretanto aumentan los casos diarios de Covid-19, en parte por las temperaturas en baja y en parte por los traslados dentro del país, favorecidos por una campaña del gobierno para promover el turismo local. “Si la propagación de la infección continúa, tendremos que tomar medidas más fuertes”, dijo Nishimura, sugiriendo que la caída de las temperaturas y la baja humedad “podrían exacerbar el brote”.

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  • Akishino de Japón fue declarado Heredero del Trono en ritual imperial

    El hijo menor de los ex emperadores Akihito y Michiko asumió el título de “Koshi denka” en un ritual ancestral celebrado en Tokio.

    El príncipe Akishino de Japón, fue formalmente declarado Príncipe Heredero de la Era Reiwa en una ceremonia en Tokio este 8 de noviembre.

    El evento, que estaba programado para el 19 de abril y se pospuso debido a la pandemia del coronavirus, tuvo lugar casi 18 meses después de que el príncipe fuera ascendido al primer lugar en la sucesión al trono tras la entronización de su hermano mayor, Naruhito.

    El ascenso del príncipe Akishino al rango de “Koshi denka” (heredero) entierra definitivamente las esperanzas de una gran mayoría de japoneses que prefería ver como futura emperatriz a la princesa Aiko, hija de Naruhito y de la emperatrz Masako.

    Vestido con una túnica de color naranja, el príncipe de 54 años se presentó en el ritual “Rikkoshi Senmei no Gi” (ceremonia de proclamación del príncipe heredero) en el Salón Matsu no Ma, el espacio más amplio del Palacio Imperial de Tokio, ante unas 50 personas, incluidas miembros de la familia imperial y funcionarios del gobierno. Su esposa, la princesa heredera Kiko, de 54 años, también participó del ritual.

    Las ceremonia fue similar a los rituales de Rittaishi no Rei que se celebraron en 1953, cuando Akihito fue declarado príncipe heredero, y los de 1991 cuando el actual emperador fue proclamado como tal. Pero a diferencia de sus antecesores, Akishino no asumió el título de “Kotaishi” -que utilizan los hijos del emperador- sino el de “Koshi”, destinado a los herederos que no son hijos de los emperadores reinantes.

    Tras los discursos del emperador Naruhito, de 60 años, y del príncipe heredero, el primer ministro Yoshihide Suga ofreció un mensaje de felicitación similar al que se dio en octubre de 2019 durante la entronización del emperador.

    El número de asistentes a la ceremonia, de aproximadamente 15 minutos de duración, se redujo significativamente de los 350 inicialmente planeados a raíz del brote de coronavirus en el país. Los banquetes imperiales y el desfile por las calles de Tokio también se cancelaron.

    El príncipe heredero Akishino heredó una espada imperial transmitida por los sucesivos príncipes herederos nipones como símbolo de su nuevo estatus y será recibido en audiencia por los emperadores en la ceremonia “Choken no Gi”, que se llevará a cabo el domingo por la tarde después de la proclamación.

    El emperador Naruhito, de 60 años, cuenta actualmente con otros dos presuntos herederos además de su hermano: su sobrino de 14 años, el príncipe Hisahito, y su longevo tío el príncipe Hitachi, de 83 años.

    Las mujeres de la familia real están impedidas de reinar en consecuencia de la Ley de la Casa Imperial impuesta después de la II Guerra Mundial, y pierden su estatus imperial cuando contraen matrimonio. Tampoco pueden transmitir derechos sucesorios a sus hijos ni ejercer como regentes, cosa que sucedió diez veces a lo largo de la historia nipona hasta el siglo XVIII.

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