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  • Así se preparó Guillermo de Luxemburgo para ser el próximo Gran Duque

    El Gran Ducado de Luxemburgo, un pequeño país de 660.000 habitantes enclavado entre Bélgica, Francia y Alemania, se prepara para un cambio histórico en su monarquía. El 3 de octubre, el gran duque Enrique abdicará tras 25 años de reinado, cediendo el trono a su hijo mayor, el príncipe heredero Guillermo, quien asumirá el título de Gran Duque Guillermo V. Este proceso, cuidadosamente planificado, refleja la tradición de abdicaciones graduales de la Casa de Nassau-Weilburg, que ha gobernado desde 1890. 

    Guillermo de Luxemburgo, toda la vida preparándose para reinar

    Guillermo de Luxemburgo se casó con la condesa belga Estefanía de Lannoy en octubre de 2012. (Foto: Cour Grand Ducale)
    Guillermo de Luxemburgo se casó con la condesa belga Estefanía de Lannoy en octubre de 2012. (Foto: Cour Grand Ducale)

    Guillermo Jean Joseph Marie, nacido el 11 de noviembre de 1981 en la Maternidad Gran Duquesa Carlota en Ciudad de Luxemburgo, ha sido moldeado desde joven para asumir el trono. Hijo mayor del gran duque Enrique y su esposa cubana, la gran duquesa María Teresa, su educación ha sido un pilar clave en su preparación. Estudió en el Lycée Robert-Schuman en Luxemburgo antes de continuar en los prestigiosos internados suizos Le Rosey y Collège Alpin Beau Soleil, donde obtuvo el bachillerato francés en 2001. Su formación se completó en la Real Academia Militar de Sandhurst, en Reino Unido, un centro frecuentado por royals como los príncipes Guillermo y Harry de Inglaterra. “Guillermo ha sido preparado desde la adolescencia para este momento”, afirmó Ines Kurschat, jefa de política de Luxemburger Wort.

    Además de su formación académica y militar, Guillermo ha cultivado habilidades diplomáticas y culturales. Habla cinco idiomas —luxemburgués, francés, alemán, inglés y español— y es un apasionado de la música, tocando el piano y la guitarra, una sensibilidad heredada de su madre, según escribió el periódico L’essentiel en enero de 2025). Su compromiso con causas sociales también lo distingue: preside el consejo de la Fundación Kräizbierg, que apoya a personas con discapacidad, y es presidente honorario del Consejo de Desarrollo Económico de Luxemburgo. “Guillermo combina disciplina y empatía, una mezcla ideal para un futuro gran duque”, señaló Luxemburger Wort en un perfil publicado el 8 de octubre de 2024.

    Desde su nombramiento como lugarteniente representante el 8 de octubre de 2024, Guillermo ha asumido funciones clave, como firmar decretos gran ducales y acreditar embajadores, un “máster acelerado” en gobernar, según expertos. Este rol, comparable al de un regente, le ha permitido familiarizarse con las responsabilidades de jefe de estado, un paso tradicional en Luxemburgo. Su padre, Enrique, y su abuelo, el gran duque Juan, también ejercieron como lugartenientes antes de sus ascensos al trono en 2000 y 1964, respectivamente.

    Día y horario de la abdicación del gran duque Enrique y la sucesión de Guillermo V

    El 24 de diciembre de 2024, durante su discurso navideño, el gran duque Enrique anunció su abdicación, fijando el 3 de octubre de 2025 como la fecha para ceder el trono a Guillermo. “Para la mayoría de mi generación ha llegado el momento de dar un paso atrás. Es un proceso natural que también se aplica a mí”, declaró Enrique. La fecha no es casual: coincide con el 25º aniversario de su ascenso al trono, tras la abdicación de su padre, Juan, el 7 de octubre de 2000. Este simbolismo refuerza la tradición luxemburguesa de transiciones planificadas, un contraste con abdicaciones más abruptas, como la de la reina Margarita II de Dinamarca en 2024.

    La ceremonia de abdicación comenzará a las 10:00 en el Palacio Gran Ducal, donde Enrique firmará el decreto de abdicación en presencia del primer ministro, Luc Frieden, y otras autoridades. Este acto solemne marcará el fin de su reinado, que ha estado definido por la modernización de la monarquía y la estabilidad institucional, a pesar de controversias como su negativa a firmar la ley de eutanasia en 2008, que llevó a una reforma constitucional para limitar los poderes legislativos del gran duque.

    A las 11:00 del mismo día, Guillermo prestará juramento ante la Cámara de Diputados, comprometiéndose a “respetar la Constitución y las leyes, y cumplir fielmente mis deberes constitucionales”. La ceremonia, retransmitida en directo por la televisión nacional, será un momento clave para el país. Acompañado por su esposa, la princesa Estefanía, y sus hijos, Carlos y François, Guillermo saludará desde el balcón del Palacio Gran Ducal a las 12:15, un gesto que simboliza su conexión con los ciudadanos. “Es un momento clave en la historia de Luxemburgo”, afirmó Claude Wiseler, presidente de la Cámara de Diputados.

    El día continuará con un acto de bienvenida en el Ayuntamiento a las 13:10, un encuentro con ciudadanos en la plaza Guillermo II a las 13:30 y una recepción con autoridades a las 13:50. La jornada culminará con una cena de gala en el Palacio Gran Ducal a las 19:00, seguida de un espectáculo de drones y un concierto en la explanada del Glacis. El 4 de octubre, un Te Deum en la Catedral de Notre-Dame, oficiado por el cardenal Jean-Claude Hollerich, cerrará las celebraciones, destacando la dimensión espiritual de la transición.

    Guillermo no asumirá el trono solo. Su esposa, la princesa Estefanía, casada con él desde 2012, será la gran duquesa consorte. Su papel como madre de los príncipes Carlos (4 años) y François (1 año) ha reforzado su imagen de estabilidad familiar. La pareja, que actualmente reside en el castillo de Fischbach, se trasladará al castillo de Berg tras la abdicación, siguiendo la tradición de que el soberano ocupe esta residencia. Estefanía, descrita por Luxemburger Wort como “discreta pero comprometida”, ha apoyado a Guillermo en su rol de lugarteniente, asistiendo a eventos como la jura del 8 de octubre de 2024.

    La popularidad de la monarquía en Luxemburgo, donde no existe un movimiento republicano significativo, respalda a Guillermo en esta transición. “Cuando nos acercamos a las personas, sentimos su apego”, dijo Enrique en una entrevista en octubre de 2024, a lo que Guillermo añadió: “Escucho que los jóvenes no tienen vínculo con la monarquía, pero no es lo que siento cuando los encuentro”. Su enfoque en modernizar la institución, combinado con su experiencia en diplomacia y su compromiso con causas sociales, lo posiciona como un líder preparado para los desafíos del siglo XXI.

    Artículo original de Monarquias.com 

    Conozca el árbol genealógico del príncipe heredero Guillermo de Luxemburgo

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  • Quién es quién en el árbol genealógico del príncipe heredero Guillermo de Luxemburgo

    Como heredero de su padre, el príncipe Guillermo de Luxemburgo será, en el futuro, el sexto Gran duque de su país. Pertenece a la dinastía de orígenes alemanes de Nassau, emparentada de forma lejana con los reyes de Holanda y su estirpe llegó al gran ducado en 1890, cuando el país se disolvió la unión entre los dos países al morir el rey Guillermo III.

    A través de su abuela, Josefina Carlota de Bélgica, el príncipe heredero desciende de las casas reales belga, austriaca, sueca, bávara, francesa y española. Pero también será el primer soberano luxemburgués con sangre latinoamericana: su madre, María Teresa Mestre, nació en Cuba y es la primera soberana europea nacida en América Latina.

    El príncipe heredero de Luxemburgo, Guillermo, nació el 11 de noviembre de 1981.
    La sucesión al trono luxemburgués está bien asegurada, ya que los príncipes herederos tienen dos hijos varones, Carlos y Francisco.

    La dinastía reinante en Luxemburgo es relativamente joven, ya que llegó al trono en 1890 después de que, durante 60 años, Holanda y Luxemburgo formaran una sola nación bajo la corona de los reyes holandeses, Guillermo I, Guillermo II y Guillermo III.

    Pero al morir este último sin dejar descendencia masculina, Luxemburgo se independizó porque el pacto dinástico de la Casa de Nassau del año 1783 prohibía el acceso de una mujer al trono gran ducal. El gran ducado pasó a manos del anciano duque Adolfo de Nassau (1817-1905), mientras que la hija de Guillermo III, Guillermina, fue entronizada reina de Holanda.

    DE LAS 6 HIJAS DE GUILLERMO IV, DOS DE ELLAS REINARON.

    Adolfo tenía 73 años en el momento de su ascenso al trono gran ducal y desde entonces sus descendientes reinaron en Luxemburgo. Su hijo primogénito, Guillermo IV (1852-1912), sucedió a su padre en 1905 pero pocos años después sus problemas de salud lo obligaron a nombrar regente a su esposa, la infanta portuguesa doña María Ana de Braganza.

    Muerto Guillermo IV en 1912 sin descendencia masculina, se recurrió a un nuevo estatuto familia en virtud del cual se declaraba monarca a su hija mayor, la gran duquesa María Adelaida (1894-1924), la primera soberana nacida en suelo luxemburgués desde Juan el Ciego, en 1296.

    La dinastía de Luxemburgo es joven, ya que llegó al trono en 1890 después de que, durante 60 años, Holanda y Luxemburgo formaran una sola nación bajo la corona de los reyes holandeses.

    En 1914, las tropas alemanas invadieron el pequeño país, y tanto el Gobierno como María Adelaida protestan, impotentes, se vieron la violación de la neutralidad luxemburguesa. Los ocupantes alemanes no intervinieron excesivamente en la política interior luxemburguesa, pero María Adelaida decidió participar más directamente en los asuntos políticos, pero, mal aconsejada, quiso imponer un Gobierno de derechas minoritario y se enemistó con la oposición, que la acusó de violar el espíritu de la Constitución.

    Aunque nunca fue más allá de sus derechos constitucionales, María Adelaida, se granjeó en exceso la hostilidad de la izquierda, que pidió al Parlamento su abdicación, el día siguiente al armisticio, acusándola de haber adoptado una actitud pro-alemana en 1914, al recibir al káiser Guillermo II. Tras violentos disturbios antidinásticos, se la convenció de la necesidad de abdicar.

    LA GRAN DUQUESA CARLOTA SE CASÓ EN 1919 CON FÉLIX DE BORBÓN.

    Un plebiscito nacional decidió que la princesa Carlota, hermana de María Adelaida, ascendiera al trono, contra la segunda opción de abolir la monarquía. María Adelaida abandonó Luxemburgo para ingresar en la orden de las Carmelitas en Módena, Italia, con el nombre de “María de los pobres”. Murió, según se dice, de tristeza, en el castillo de Hohenburg, en 1924. El 77,8% de la población votó a favor de la dinastía con la princesa Carlota al frente de la misma.

    La boda de Carlota con su primo el príncipe Félix de Borbón Parma, nacido en Austria en 1893, se celebró en Luxemburgo, en noviembre de 1919 y de este matrimonio nacieron seis hijos: el gran duque Juan, abuelo del actual príncipe heredero; las princesas Elisabeth (1922-2011), María Adelaida (1924-2007), María Gabriela (1925) y Alix (1929-2019) y el príncipe Carlos (1927-1977). De todos ellos solo sobrevive la princesa María Gabriela, condesa viuda de Holstein-Ledreborg, que tiene 93 años.

    Félix fue el octavo hijo del riquísimo Roberto I, duque de Parma, de su segunda esposa, María Antonia, infanta de Portugal, hija del rey Miguel de Portugal y de los Algarves. La madre de la gran duquesa Carlota, María Ana de Braganza, la esposa del gran duque Guillaume IV, fue otra hija del rey Miguel.

    Roberto I de Parma había tenido en total 11 hijos y 13 hijas, de dos esposas y, a través de la conexión de Parma, el gran duque Juan estaba vinculado a muchas de las familias reales y principescas de Europa. Una de las hijas del duque Roberto se casó con el zar Fernando I de los búlgaros, otra se casó con Carlos, el último emperador de Austria; además, varios de sus hijos se casaron con hijas del rey Víctor Emanuel II de Italia, el quinto duque de Doudeauville, el príncipe Valdemar de Dinamarca y el príncipe Alejandro de Thurn und Taxis.

    El gran duque Juan (1921-2019) era el primer hijo de la gran duquesa Carlota, quien reinó en Luxemburgo entre los años 1919 y 1964 y descendía de las casas reales de España, Portugal y Rusia, entre otras. El padre del gran duque Juan fue el príncipe Félix de Borbón-Parma, fallecido en 1977, pertenecía a uno de los linajes más ricos de la Europa del siglo XIX y era descendiente de las dinastías que reinaron en España, Portugal, Francia e Italia. Su lista de ancestros más famosos incluían a Carlos X de Francia, Carlos IV de España y la emperatriz María Teresa de Austria.

    Los lazos del gran duque Juan con la realeza europea fueron innumerables, empezando por las estrechas relaciones que mantuvo con la familia real británica desde la Segunda Guerra Mundial, cuando fue miembro de la guardia del rey Jorge VI y participó de los combates en el Ejército británico. Su nombre fue mencionado una multitud de veces como un potencial pretendiente de la princesa Isabel, la actual reina, pero tal matrimonio hubiera sido imposible a causa de la religión que el príncipe Juan profesó y a que era heredero del trono.

    CARLOTA Y FÈLIX TUVIERON SEIS HIJOS, ENTRE ELLOS AL GRAN DUQUE JUAN.

    Más cercanas son las relaciones que el gran duque mantuvo con las demás familias reales de Europa, esencialmente la de Bélgica. El 9 de abril de 1953 contrajo matrimonio con la princesa belga Josefina-Carlota, hija del rey Leopoldo III y ahijada de Carlota de Luxemburgo. Como hija de la princesa Astrid de Suecia, Josefina-Carlota era nieta de un príncipe sueco y una princesa danesa, y descendiente de los monarcas que reinaron en Holanda, Portugal, Francia Baviera, Wurttemberg y otros principados alemanes. Sus hermanos, los sucesivos reyes Balduino I y Alberto II de Bélgica, fueron cuñados del gran duque Juan, lo que significa que los actuales soberanos belga y luxemburgués son primos hermanos.

    Juan y Josefina-Carlota (quien falleció en enero de 2005 a los 77 años) tuvieron cinco hijos: la princesa Marie-Astrid, nacida el 17 de febrero de 1954, se casó en 1981 con el archiduque Carl-Christian de Habsburgo, descendiente del último emperador austróhúngaro, Carlos I, y de la emperatriz Zita. Este matrimonio tuvo cuatro hijos. Príncipe de Nassau y príncipe de Borbón-Parma (título éste último que su padre retiró de las atribuciones nobiliarias de la dinastía Nassau en 1987), el segundo hijo de Juan, Enrique, nació el 16 de abril de 1955 en el castillo de Betzdorf y es desde el 7 de octubre de 2000 el quinto soberano luxemburgués.

    La familia del gran duque Enrique

    LOS ACTUALES SOBERANOS, ENRIQUE Y MARÍA TERESA, CON SUS HIJOS Y NUERAS.

    El gran duque Enrique, licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad de Ginebra, es el primer monarca europeo que se casó con una mujer latinoamericana. En 1981 se celebró su boda con la cubana María Teresa Mestre y Batista, nacida en La Habana en 1956. El matrimonio tuvo cinco hijos: el príncipe Guillermo, el príncipe Félix, segundo en la línea sucesoria (1984), el príncipe Luis (1986), la princesa Alejandra (1991) y el príncipe Sebastián (1992).

    Los grandes duques Enrique y María Teresa tienen actualmente cuatro nietos: la princesa Amalia y el príncipe Liam de Nassau (hijos de Félix y Claire Lademacher) y los condes Gabriel y Noah de Nassau (hijos de Luis y su exesposa, Tessy Antony).

    Nacido el 11 de noviembre de 1981, el príncipe Guillermo -nieto de Juan- es el heredero al trono. Estudión en Suiza y se formó en la Academia Militar de Sandhurst, Gran Bretaña. En 2012 contrajo matrimonio con la condesa Stéphanie de Lannoy, de una de las familias aristocráticas más antiguas de Bélgica, licenciada en Filología germánica por la Universidad de Lovaina y que habla con fluidez francés y alemán, los idiomas del Gran Ducado, así como también inglés y ruso.

    Tanto Guillermo como Stéphanie son descendientes del caballero Charles-Marie-Raymond de Arenberg (1721-1778), quinto Duque de Arenberg, duque de Aerschot, duque de Croy, conde de Seneghem, Barón Sevenbergen, Grande de España y Caballero de la Orden del Toisón de Oro.

    La sucesión al trono luxemburgués está bien asegurada, ya que los príncipes herederos tienen dos hijos varones. El primer niño, Carlos (Charles Jean Philippe Joseph Marie Guillaume), nació el 10 de mayo de 2020 mientras el segundo, Francisco (François Henri Luis Marie Guillaume) nació el 27 de marzo de 2023.

    La familia de los difuntos grandes duques Juan y Josefina-Carlota

    EL GRAN DUQUE JUAN EMPARENTÓ CON LA REALEZA BELGA AL CASARSE CON LA PRINCESA JOSEFINA-CARLOTA.

    Los demás hijos de los grandes duques Juan y Josefina-Carlota fueron los gemelos Juan y Margarita (nacidos el 15 de mayo de 1957) y el príncipe Guillermo (nacido el 1 de mayo de 1963).

    El príncipe Juan contrajo matrimonio en dos ocasiones sin la aprobación de la corona, con lo que perdió su derecho al trono. Tuvo cuatro hijos con su primera esposa y la segunda se llama Diane de Guerre, con quien se casó en 2009.

    La princesa Margarita contrajo matrimonio en 1984 con Nikolaus, hijo de los príncipes soberanos Franz-Josef y Gina de Liechtenstein y hermano del actual monarca Hans-Adam II. Margarita y Nikolaus, miembro de una de las dinastías más ricas de Europa, tienen cuatro hijos.

    El menor de los hijos del gran duque Juan, Guillermo, se casó en 1994 con la aristócrata Sibylla Weiller, nieta de la infanta Beatriz de Borbón y bisnieta del rey Alfonso XIII de España. Tuvieron también 4 hijos, que forman parte de los 22 nietos que tuvo el gran duque Juan.

    Monarquias.com

  • Bajo un templo jesuita del siglo XVII: dónde son sepultados los monarcas de Luxemburgo

    En abril de 2019, la cripta de la Catedral de Notre Dame de Luxemburgo, donde tradicionalmente se celebran funerales, bodas reales y otras ceremonias religiosas relacionadas con la dinastía Nassau, se abrió por última vez para recibir los restos mortales del gran duque Juan, padre del actual soberano.

    En ese mismo templo, el fallecido soberano se casó con la princesa Josefina Carlota, hija de los reyes de Bélgica, en 1953, y también allí se casaron los actuales grandes duques, Enrique y María Teresa, y los herederos al trono, el príncipe Guillermo y la princesa Estefanía, treinta años después.

    El cuerpo del exmonarca, quien reinó entre los años 1964 y 2000, tendrá su lugar en la cripta de la iglesia del siglo XVII junto a las tumbas de su esposa, la princesa Josefina Carlota de Bélgica y de sus padres, la gran duquesa Carlota (gobernante entre 1919 y 1964) y el príncipe Félix de Borbón-Parma.

    En la cripta de la catedral se encuentran, además, las tumbas del gran duque Guillermo IV y su esposa, María Ana de Braganza, de la gran duquesa María Adelaida (monarca entre 1912 y 1919) y de las princesas Antonia y Adelaida, hermanas de Juan. Otras muchas placas se encuentran todavía sin leyenda, a la espera de los futuros ocupantes de la cripta.

    En la inscripción sobre el lugar se lee la frase en latín “Per me reges regnant”, que se traduce como “Por mí reinan los reyes” (Libro de Proverbios 8:15). Además de los monarcas de la modernidad, la cripta también contiene un rey medieval, el rey Juan de Bohemia, más conocido en Luxemburgo como “Jang de Blannen” (1296-1346).

    La historia de la catedral, en el centro de la capital gran ducal, está vinculada a la de la Compañía de Jesús. En 1594, los jesuitas se establecieron en la ciudad que entonces formaba parte de los Países Bajos españoles, donde abrieron una universidad en 1603. Una década más tarde se inició la construcción de templo, que se extendió entre 1613 y 1621.

    En 1778, años después de que la Compañía de Jesús fuera suprimida por el Papa Clemente XIV, el templo se convirtió parroquial, bajo el nombre de Saint-Nicolas-et-Sainte-Thérèse. En 1794, acogió la estatua milagrosa de Notre-Dame, edredón de los afligidos, que antiguamente se encontraba en una capilla fuera de las murallas de la ciudad, y en cuyo honor se rebautizó la catedral en el siglo XIX.

    MONARQUIAS.COM

  • Los grandes duques de Luxemburgo, a 40 años de su boda: “Nuestro matrimonio es una alianza de fuego y hielo”

    Días después de haber cumplido 40 años de matrimonio, los grandes duques Enrique y María Teresa de Luxemburgo señalaron que la suya es “una alianza de fuego y hielo” y que su matrimonio es un “verdadero éxito” y un ejemplo para los jóvenes: “A pesar de las dificultades encontradas, el amor sigue siendo el más fuerte”, reconoció la soberana.

    En una entrevista concedida a la revista francesa Paris Match, los soberanos luxemburgueses hablaron de su vida como pareja y se refirieron especialmente a la turbulencia vivida en la casa real después del Informe Waringo, que apuntaba a la pesada influencia de María Teresa en la toma de decisiones del palacio.

    Enrique, de 65 años, reconoció que “hay tanta cercanía, tanta complicidad entre nosotros que nos hemos vuelto indispensables el uno para el otro, aunque seamos muy diferentes”. “Esta una especie de alianza de fuego y hielo, pero al mismo tiempo somos bastante fusionables. Y, francamente, diría que este matrimonio es un verdadero éxito”.

    “Tenemos la suerte de tener cinco hijos maravillosos y juntos estamos al servicio de Luxemburgo, para representarlo. Nuestra familia encarna la continuidad histórica y la independencia del país. En una era en la que los puntos de referencia están desapareciendo, este poder simbólico, que une, federa más allá de las divisiones, es, creo, fundamental”, dijo el gran duque.

    El entonces príncipe heredero Enrique se casó el 14 de febrero de 1981 (Día de los enamorados) con la exiliada cubana María Teresa Mestre, hija de banqueros, a quien había conocido en la Universidad de Ginebra.

    “Estos cuarenta años han pasado a una velocidad extraordinaria. No puedo creer que hemos estado casados durante tantos años. Por supuesto, siempre ha habido altibajos, como en toda pareja, pero nuestro matrimonio me hizo muy feliz”, dijo Enrique en la entrevista.

    “Si hay un mensaje fundamental que transmitir es que se necesita perseverancia”, aconsejó el gran duque. “Ante los obstáculos, no debemos resignarnos sino al contrario actuar, sin escatimar esfuerzos, para seguir avanzando juntos, para decirnos que el amor siempre vencerá”.

    Enrique recordó que cuando conoció a María Teresa, a finales de los años 70, “era muy bonita, llena de encanto, chispeante de inteligencia. Con mucho humor, y esa alegría latina que poco probé en Luxemburgo y que enseguida me conquistó”.

    La gran duquesa María Teresa dijo que los jóvenes pueden ver en su matrimonio de 40 años “un mensaje positivo: a pesar de las dificultades encontradas, el amor sigue siendo el más fuerte”.

    Dirigéndose a su esposo, le dijo: “Lo que me gustó de ti fue, ante todo, tu impresionante belleza. Y especialmente la bondad en tus ojos, tu actitud. Esta profunda benevolencia hacia todos, tan firmemente anclada en ti, todavía me impresiona”.

    Una de las cosas que más admiro de mi esposo es esta capacidad de ser positivo, de ver siempre lo bello, lo bueno. Admito que no tengo la misma facultad”, dijo María Teresa en la entrevista.

    “La comunicación también es fundamental. Teniendo más facilidades en esta área, nunca dudé en hablar libremente sobre lo que me dolía o parecía insuperable. Frente a un nórdico bastante silencioso, a veces fue un desafío. Afortunadamente, estamos unidos por un amor inquebrantable. Y cuando uno sufre, el otro experimenta un sufrimiento similar”.

  • Día de los Enamorados: los 40 años de matrimonio de Enrique y María Teresa de Luxemburgo

    Aquel 14 de febrero de 1981 hubo dos ceremonias: una en el Palacio Gran Ducal y la otra en la Catedral, frente a decenas de familias reales de todo el mundo.

    El gran duque Enrique y la gran duquesa María Teresa conmemoraron este 14 de febrero sus 40 años de matrimonio, y tras cuatro décadas de altibajos mutuos, ellos aseguran que el vínculo sigue tan fuerte como siempre.

    Nuestra fuerza es sin duda el amor que nos sentimos, el amor que nos supera e incluso nos lleva a través de las tormentas”, dijo la gran duquesa en una entrevista reciente.

    Sin la mujer que amo a mi lado, no hubiera podido llevar a cabo esta tarea, que implica un Mucha responsabilidad y sacrificios en términos de libertad personal está relacionada con el afrontamiento”, agregó el gran duque Enrique.

    La pareja Gran Ducal tuvo cinco hijos: el gran duque heredero Guillermo, los príncipes Félix, Luis, y Sebastián, y la princesa Alejandra.

    El entonces gran duque heredero y la exiliada cubana María Teresa Mestre, hija de banqueros nacida en La Habana, se casaron el Día de los Enamorados de 1981, en una boda que congregó a una enorme masa de príncipes y monarcas bajo un frío glacial.

    María Teresa Mestre lució un vestido de seda blanco con ribete de piel y una cola de un metro de largo para casarse con su prometido, de 25 años, en la Catedral de Notre Dame de Luxemburgo a las 11 de la mañana. Una hora antes, la pareja se había casado en una ceremonia civil en el Palacio Gran Ducal.

    La cubana María Teresa Mestre fue la primera latinoamericana en ingresar por matrimonio a la primera línea de la realeza europa.

    Entre los invitados a la boda de primera clase de la política y la sociedad hubo, por supuesto, algunas cabezas coronadas, como el príncipe Rainiero III y la princesa Grace de Mónaco, el rey Olaf V de Noruega, la reina Margarita II de Dinamarca con el príncipe Enrique y los reyes Balduino y Fabiola de Bélgica.

    Enrique de Luxemburgo conoció a Maria Teresa Mestre y Batista-Falla durante su tiempo en la universidad en Ginebra en octubre de 1975 y tuvieron su primera cita en marzo del año siguiente. Durante varios años, la pareja prefirió mantener su relación en secreto y después de terminar sus estudios, la pareja se comprometió el 8 de noviembre de 1980.

  • Un año después del explosivo Informe Waringo, María Teresa de Luxemburgo sigue en la mira

    Un año después de la publicación del polémico Informe Waringo sobre la conducción de la corte de Luxemburgo, los políticos oficialistas hoy celebran que se hayan implementado grandes cambios en palacio y que el gran duque Enrique haya dado muestras de “transparencia” sobre el uso que la monarquía hace del dinero público.

    Políticos opositores, sin embargo, exigen aún más cambios y creen necesario revisar la Constitución para delimitar las atribuciones del gran duque y, especialmente, de la gran duquesa María Teresa, quien llegó a ser definida por ex empleados del palacio como una “tirana” y una “dictadora”.

    En su informe de 44 páginas, publicado en enero de 2020, el exfuncionario del palacio Jeannot Waringo concluyó que existía una atmósfera general de “miedo” entre los empleados del palacio, y que 51 de un total de 110 funcionarios renunciaron o fueron despedidos en el período entre 2014 y 2019.

    Se mencionaba a la gran duquesa María Teresa como una figura predominante en la toma de decisiones dentro de la casa gran ducal y en la organización de los palacios de la familia real.

    Waringo señaló que el personal de la Corte estaba bajo presión, que a menudo sufría de estrés y que muchas personas tenían miedo de perder sus trabajos. Señaló que la gran duquesa María Teresa había tomado la iniciativa en la gestión de personal.

    La modernización de la corte de Luxemburgo

    Como resultado del informe, se creó un diagrama de flujo organizativo para aumentar la transparencia y aclarar roles y responsabilidades, y se eliminó la influencia de la soberana, detalló Yuriko Backes, la maréchale de la cour, quien asumió el cargo en julio pasado.

    La Maison du Grand-Duc es una nueva estructura organizativa, destinada a separar mejor la vida pública y privada de la familia real, establecida en octubre de 2020. Se ocupa exclusivamente de las funciones oficiales de la familia real, la gestión del presupuesto público, las relaciones con el gobierno, las comunicaciones oficiales de la casa y el personal del palacio, que se prevé que aumente a unos 140 empleados de los 110 actuales.

    El papel de la gran duquesa, cuestionado

    Enrique y María Teresa de Luxemburgo.

    Pero los partidos de oposición siguen expresando sus críticas. Los diputados de izquierda exigen ahora más mejoras y modernización de la Corte, especialmente en lo que respecta a la contratación de nuevos empleados al servicio de la monarquía, según reporta RTL. Durante años, la gran duquesa María Teresa ocupó un sitio preponderante en la entrada y salida de empleados, dice el informe.

    El diputado de izquierda Marc Baum cree que las reformas no solucionaron el problema por completo: “También sigue sin resolverse en nuestra Constitución. Es decir, también es difícil, mediante un decreto gran ducal o incluso mediante una ley, definir el papel que no existe en nuestra Constitución en el momento. Si quieres definir a la gran duquesa, tienes que ir mucho más allá y, por supuesto, tienes que cuestionar el papel del gran duque”.

  • Enrique de Luxemburgo recordó a su padre, el gran duque Juan, en centenario de nacimiento

    El fallecido gran duque Jean ejerció su cargo de jefe de Estado de Luxemburgo con discreción y tacto. Nació el 5 de enero de 1921.

    El gran duque Enrique de Luxemburgo conmemoró a su padre en el centenario de su nacimiento con una publicación en la que remarcó el afecto de todo el pueblo luxemburgués por el Gran Duque Juan. El fallecido soberano, quien ejerció su cargo con discreción y tacto durante 45 años, nació el 5 de enero de 1921.

    “En este día del 100 aniversario del nacimiento de mi padre, el Gran Duque Jean, me gustaría con la Gran Duquesa, mis hermanos y mis hermanas, y toda nuestra familia, tener un pensamiento conmovedor para quien nos ha dejado hace casi dos años”, dijo Enrique.

    El gran duque agregó en su breve mensaje: “Creo que puedo asociar a toda la población con el sentimiento de cariño que tenemos en el corazón por quien tanto nos ha dado a lo largo de nuestra vida”.

    De la dinastía Nassau, el gran duque Juan ocupó el trono de Luxemburgo durante 36 años, entre 1964 y 2000, cuando abdicó en favor de su hijo mayor, el gran duque Enrique. Su nacimiento el 5 de enero de 1921 en el castillo de Berg fue fruto de la unión de la gran duquesa Carlota y del príncipe Félix de Borbón de Parma.

    La casa gran ducal publicó una serie de fotos del gran duque Juan con su familia con motivo del centenario (Fotos: Colección Fotográfica Granducal)

    Héroe de la II Guerra Mundial

    Juan cursó sus estudios en Luxemburgo y el Reino Unido y, cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, se vio obligado a huir de su país con su familia a raíz de la invasión nazi de Luxemburgo el 10 de mayo de 1940. La familia gran ducal inició entonces una vida nómada y se refugió primero en Francia y, después, en Estados Unidos, Canadá -donde el joven Juan estudió Derecho y Ciencias Políticas- y el Reino Unido.

    Ante la ocupación nazi de su país, Juan decidió pasar a la acción y con 21 años, en noviembre de 1942, se alistó como soldado voluntario con la Guardia Irlandesa y siguió una formación militar que le permitió llegar a teniente en julio de 1943. En junio de 1944 participó en un desembarco en la costa francesa, en Bayeux, y, a continuación, en la liberación de la ciudad normanda de Caen, antes de entrar en septiembre en Bruselas.

    La casa gran ducal publicó una serie de fotos del gran duque Juan con su familia con motivo del centenario (Fotos: Colección Fotográfica Granducal)

    Una semana más tarde, el 10 de septiembre de 1944, formó parte de la liberación de Luxemburgo junto a su padre, el príncipe Félix. Lejos de permanecer en su país, libre ya de los nazis, volvió al combate en Alemania tres días después, hasta el final de la guerra. Su papel en la contienda le valió numerosas condecoraciones castrenses, entre ellas la medalla militar, la más alta distinción luxemburguesa.

    Juan fue el gran duque de la relativamente joven dinastía de Luxemburgo que nació en suelo luxemburgués después de muchos años de monarcas nacidos en Alemania. El 9 de abril de 1953 se casó con la princesa Josefina Carlota de Bélgica, quien falleció en 2005, y era la hermana mayor del rey Balduino y el rey Alberto II.

    Justo a tiempo para el cumpleaños número 100 del gran duque Juan, el gobierno luxemburgués decidió erigir un monumento en memoria del exjefe de Estado. En colaboración con la ciudad de Luxemburgo y el Ministerio de Cultura, el monumento se erigirá en el Parc Pescatore de la capital, a lo largo de la Côte d’Eich, informó el diario local Wort.

  • Enrique de Luxemburgo, criticado por firmar leyes desde sus vacaciones en el extranjero

    El gran duque recibió críticas al promulgar nuevas restricciones para enfrentar la pandemia de Covid desde su casa en la ciudad francesa de Biarritz.

    El gran duque Enrique de Luxemburgo se enfrenta a numerosas críticas después de haber decretado las últimas restricciones sanitarias por la pandemia de coronavirus de Luxemburgo desde su casa de vacaciones en Biarritz, Francia.

    La casa granducal defendió la acción del soberano argumentando que la nueva normativa no prohíbe los viajes al exterior siempre que se respeten las medidas existentes en cada país.

    Además, la casa gran ducal recordó que aunque el gran duque está en Biarritz de vacaciones con su esposa, la gran duquesa María Teresa, permanece en contacto constante con el gobierno luxemburgués y realiza tareas de Estado.

    En una entrevista a la cadena RTL, el primer ministro Xavier Bettel también defendió al gran duque Enrique: “Si el gran duque está en Biarritz solo con su esposa, no veo ningún problema con eso”, argumentó Bettel, quien sugirió que sería más peligroso celebrar pasar las vacaciones en Luxemburgo rodeados de hijos y nietos que con la pareja a solas en Francia.

    El período navideño vio una caída en los casos positivos de Covid notificados, pero en general la situación está mejorando poco a poco en Luxemburgo, informó RTL. En la última semana la cantidad total de personas afectadas por la enfermedad llegó al número de los 45.000 en el gran ducado.

    La campaña de vacunación contra el coronavirus, con la administración de la vacuna de Pfizer/BioNTech, comenzó en Luxemburgo este lunes 28 de diciembre en cinco centros del país, donde se vacuna durante tres días consecutivos a 1.290 personas (médicos y personal sanitario).

  • Enrique de Luxemburgo: “El año 2020 ha sido un gran desafío para todos nosotros”

    El gran duque Enrique de Luxemburgo reconoció que el año 2020 representó un “gran desafío” para la humanidad y reconoció que, pese a la preocupación y la incertidumbre, “lo importante es no ceder, mantener la confianza en uno mismo y un estado de ánimo positivo para el futuro”.

    Además, en su mensaje de Navidad, recordó las palabras de su abuela, la gran duquesa Carlota, durante la Segunda Guerra Mundial: “¡Sobre todo, no bajemos la cabeza en estos tiempos difíciles!”

    El año 2020 ha sido un gran desafío para todos nosotros, como no lo hemos experimentado en las últimas décadas”, dijo el soberano, quien dijo que pese a que diciembre es tradicionalmente un período festivo, “este año, todo esto es mucho más complicado, si no imposible, porque un virus, que todos hemos subestimado, se ha convertido en una pandemia y ha sacudido nuestra vida diaria y nuestros hábitos”.

    El gran duque, de 65 años, reconoció que las libertades de las personas “han sido parcialmente restringidas” por causa de la pandemia “de una manera sin precedentes”, pero recordó a los ciudadanos que estas medidas son “necesarias” para protegerse “y tienen un límite de tiempo”.

    Esta crisis de salud, que ha cambiado nuestro día a día, nos muestra lo frágil que es nuestra salud, tanto desde el punto de vista físico como psicológico”, reconoció.

    “Los científicos, los médicos y los gobiernos continúan trabajando duro para encontrar las mejores formas de proteger a las personas”, recordó el soberano. Mientras tanto, una vacuna está a punto de estar disponible, lo que nos permitirá reconectarnos con una vida sin miedo y regresar lentamente a la normalidad. ¡Ésta es nuestra esperanza y nuestro objetivo!”. “¡Pero se requiere paciencia!”, agregó.

    El gran duque rindió tributo a las personas cuyo trabajo fue esencial durante la pandemia, desde personal médico hasta los maestros “que han tenido que adaptarse a la nueva situación para poder ejercer su profesión fundamental a pesar de unas condiciones muy especiales”.

    “La situación actual es extremadamente difícil”

    “Durante los últimos meses, he hablado con muchos representantes de la industria médica, mujeres y hombres, que trabajan todos los días para combatir la pandemia”, recordó.

    “Tuve el gran placer de presenciar su compromiso. No hay duda de que la situación actual es extremadamente difícil: la presión diaria que pesa sobre ti es inmensa y, a pesar de todo, ustedes, los médicos, enfermeras y enfermeras, están haciendo un trabajo maravilloso.

    En un espacio dedicado a su persona, el gran duque dijo que 2020 “quedará grabado” en su memoria “durante mucho tiempo”. “Para mí, personalmente, también fue un año muy simbólico: he sido su Gran Duque durante 20 años. 20 años en los que he sido feliz y orgulloso de tener el privilegio de servir a los intereses del país y de sus habitantes, con el apoyo de la Gran Duquesa”.

    “Este año también ha visto una serie de cambios en el Palais: con la creación de la Maison du Grand-Duc, la Monarquía se fortalece como institución y está lista para el futuro. Esto me permite a mí, a la Gran Duquesa y a las generaciones futuras centrarnos aún más en la esencia de nuestro negocio”, dijo Enrique.

  • La corte de Luxemburgo comienza su lavado de cara tras el explosivo Informe Waringo

    Reglas transparentes y más controles sobre el presupuesto o el modo de funcionamiento: la Casa del Gran Duque mira decididamente hacia el futuro.

    La Corte Gran Ducal de Luxemburgo comenzó a implementar reformas en busca de superar los resultados del explosivo Informe Waringo. Publicado a principios de este año y convertido en un dolor de cabeza tanto para los grandes duques Enrique y María Teresa como para el gobierno, el minucioso informe hablaba de las enormes incongruencias existentes en el funcionamiento de la corte y de la presunta extrema influencia de la soberana en las decisiones.

    Esta semana se publicó una veintena de anuncios en la web oficial de la monarquía en busca de mejorar el funcionamiento de la Corte, tal como recomienda el informe. La casa real busca colaboradores, un archivero, editores multimedia, valets o funcionarios que tomes los puestos para de director de la oficina del Mariscal de la Corte o director de gestión e infraestructura. Según el diario local WORT, estas candidaturas “tienen como objetivo tanto cubrir puestos vacantes como crear nuevas funciones”.

    A principios de octubre, diez meses después de la publicación del informe Waringo, el primer ministro Xavier Bettel anunció que “el Gran Duque dejará de ser el jefe de la administración”, en un intento por desaparecer la influencia de la gran duquesa María Teresa, considerada nociva por diversas investigaciones. El rol será ocupado por el Mariscal de la Corte con mayores atribuciones, siguiendo las recomendaciones de la investigación liderada por Jeannot Waringo.

    Como parte de estas reformas, el presupuesto dedicado a la Maison du Grand-Duc se ha revisado al alza, ya que el proyecto de presupuesto 2021 prevé una dotación global de 20 millones de euros, frente a 10,6 millones de euros de 2020. La prensa luxemburguesa, sin embargo, cree que hay que tomar estas cifras “con cautela” ya que los presupuestos anteriores de la Corte gran ducal “no tomaban en cuenta el uso de fondos de otros ministerios para asegurar el buen funcionamiento de los servicios dedicados al Jefe de Estado”.

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