Etiqueta: Delphine de Bélgica

  • Delphine de Bélgica ocupará un rol secundario en el futuro de la familia real, según informes

    Si bien ha sido invitada a presenciar el desfile militar de la Fiesta Nacional por primera vez desde su reconocimiento como hija de Alberto II, la princesa Delphine de Sajonia-Coburgo conservará un lugar secundario dentro de la familia real y no se espera que esto cambie a corto plazo, según informes de la prensa belga.

    La princesa Delphine ahora es completamente parte de la familia real, aunque su papel será diferente al de Astrid y Laurent”, escribe el periodista Wim Dehanschutter. El cronista real del diario Het Nieuwsblad asegura que si bien su presencia en la fiesta nacional es “una señal importante”, el futuro papel de Delphine en la familia real “seguirá siendo limitado”.

    La Fiesta Nacional será la tercera vez que la princesa Delphine se reúne con miembros de la familia real desde que la Justicia le reconoció su derecho a titularse princesa, poniendo punto final a la disputa que comenzó en 2013.

    El próximo 21 de julio, la princesa Delphine compartirá la tribuna real con el rey Felipe y la reina Matilde, pero estará ubicada después de sus hermanos, el príncipe Laurent y la princesa Astrid. La princesa Delphine asistirá con su pareja, Jim O’Hare, pero no la acompañarán sus hijos, Joséphine y Oscar, que recibieron el título de príncipes tras el reconocimiento de su madre en octubre de 2020.

    Desde su reconocimiento en la corte a principios de octubre de 2020, se le han abierto las puertas en Laeken”, recordó el cronista. Pero pese a esto, “Delphine solo jugará un papel pasivo en la monarquía belga en el futuro”. “A lo sumo, aparecerá en eventos familiares públicos. En febrero ya asistió a un servicio conmemorativo de la familia real en la cripta de Laeken”, aseguró.

    El periodista remarcó que el estatus real de Delphine “es diferente al de la Princesa Astrid y el Príncipe Laurent, quienes realizan actividades oficiales durante todo el año y reciben una donación por ello”. Y recordó: “Las apariciones públicas con las que la nueva princesa ha estado en los medios de comunicación en los últimos meses, no lo hizo en nombre del palacio real, sino como persona privada”.

    Habiendo pasado toda su vida fuera del ojo público, Delphine manifestó tras su reconocimiento como hija de Alberto II que seguiría su vida como era, más allá de su título real. “Delphine, que no recibe una donación, continúa haciendo lo que hizo antes de su reconocimiento: hacer arte”, dice Wim Dehandschutter.

    “Ahora también se ha añadido una línea de ropa: vende vestidos por 1.550 euros. Según nuestra información, Delphine no llevará su propia creación el 21 de julio. No quiere dar la impresión de que utiliza la fiesta nacional como medio para promover sus actividades comerciales”, finalizó.

    Monarquias.com

  • Delphine de Bélgica se unió a la familia real en un homenaje a sus antepasados reales

    La princesa Delphine de Sajonia-Coburgo, recientemente reconocida como hija del ex rey Alberto II de Bélgica, participó junto a su esposo de un sentido homenaje a los miembros fallecidos de la familia real en la Cripta Real de la Iglesia de Nuestra Señora de Laeken.

    Después del encuentro con su hermano el rey Felipe, en el Castillo de Laeken, y con el rey Alberto II y la reina Paola en el Castillo de Belvédère, este es el tercer encuentro privado que se hace público desde el reconocimiento oficial de la artista Delphine Boël como Princesa de Bélgica.

    Desde el 1 de octubre, fecha en la que el Tribunal de Apelación de Bruselas dictó sentencia, Delphine Boël es considerada hija legítima del rey Alberto II.

    La fecha para la reunión familiar, que contó además con la presencia de la princesa Astrid (hermana de Delphine) no fue elegida al azar. El 17 de febrero de 1935 se celebró en Laeken una misa en conmemoración de la muerte del rey Alberto I, quien había muerto accidentalmente en un accidente de montañismo Marche-les-Dames exactamente un año antes.

    Tras la trágica muerte de la reina Astrid (madre de Alberto II) el 29 de agosto de 1935, se decidió conmemorar cada 17 de febrero a todos los miembros fallecidos de la familia real.

    Se trata de la tercera vez que Delphine se reúne con miembros de la familia real desde que la Justicia le reconoció su derecho a titularse princesa, poniendo punto final a la disputa que comenzó en 2013.

    Desde entonces, cada año se celebra una misa en esta fecha en la iglesia de Laeken, a las afueras de Bruselas. Si bien este año no se pudo celebrar misa por las medidas sanitarias, los miembros de la familia real, incluidos la princesa Delphine y su esposo Jim O’Hare, se turnaron para rezar en la cripta.

    Esta es la primera vez que la familia real invita a Delphine de Sajonia-Coburgo a esta ceremonia, en un nuevo intento por mostrar una familia unida y reconciliada con el pasado. “La princesa Delphine fue invitada como sus hermanos y hermanas y respondió positivamente”, dijo el director de comunicación del Palacio, Francis Sobry.

  • Efecto Delphine: los reyes Alberto y Paola de Bélgica modificaron su contrato matrimonial

    Los exmonarcas dividieron sus bienes en una jugada legal que podría reducir ampliamente el legado que le corresponde a la hija extramatrimonial de Alberto II.

    Los ex reyes de Bélgica, Alberto II y Paola, modificaron su contrato matrimonial, en un arreglo que reduce la herencia a la hija reconocida del exmonarca, Delphine de Sajonia-Coburgo. Hasta el momento, los ex reyes, con 61 años de matrimonio, mantenían un contrato matrimonial de bienes comunes, pero recientemente han decidido enmendarlo para dividir la propiedad.

    La ley de enmienda consiste en dividir la propiedad común de la pareja de ancianos. Si la mayor parte de la propiedad va a Paola, Alberto reduce la herencia de su hija recién reconocida Delphine”, explicó el periodista y conocedor de la monarquía belga Wim Dehandschutter.

    El reconocimiento de la artista Delphine Boel como hija extramatrimonial de Alberto II con la baronesa Sibile de Selys-Longchamps, tras muchos años de batalla judicial, implica que la ahora princesa de Sajonia-Coburgo adquiriera el derecho a recibir parte de la herencia de su padre tras su muerte.

    Primer encuentro de Delphine con Alberto II y Paola en octubre.

    “Hasta hace poco, Alberto y Paola estaban casados bajo un contrato matrimonial con una separación de bienes con una comunidad de bienes limitada. Convirtieron eso en una separación de bienes. Eso significa que vuelven a ser económicamente independientes entre sí. Todo lo que estaba incluido en su propiedad común, el rey retirado y la reina lo dividieron de común acuerdo”, explicó Dehandschutter.

    Para el rey Felipe, Astrid y Laurent, la división de bienes de sus padres no cambia nada, porque ya sea que los bienes se agreguen a los activos de Alberto o Paola, los heredarán de todos modos. “Pero para Delphine hace una gran diferencia si la mayor parte fue para Paola”, agregó el experto. No se sabe qué porcentaje del patrimonio común fue a parar a cada uno de los cónyuges.

    Delphine de Sajonia-Coburgo con su hermano, el rey Felipe.

    Citando a un juez de familia, el periódico belga Nieuwsblad explica que “la ley belga no define si hay que dividirlo en cincuenta por ciento”, por lo que “bien podría ser el 80 por ciento para uno y el 20 por ciento para otro”.

    “De modo que puede asegurarse de que la mayor cantidad posible vaya a uno de los dos”, dijo la fuente. “De esta manera evitan que, por ejemplo, el dinero, los bienes raíces o las joyas preciosas terminan en el lado equivocado de la familia. Entonces parece que Alberto está asegurando su patrimonio”.

  • Delphine de Bélgica: ¿tiene derecho a recibir un salario estatal ahora que es princesa?

    La más reciente incorporación de la Familia Real belga lleva años diciendo que su reclamo de filiación no tenía motivos económicos. El gobierno y el Parlamento parecen haber zanjado la cuestión de un salario oficial.

    Reconociendo que Delphine Boël es la hija de Alberto II, el Tribunal de Apelación de Bruselas concluyó a principios del mes de octubre que no se podía hacer ninguna distinción entre hijos legítimos e hijos ilegítimos, y que todos deberían ser tratados en perfecta igualdad de condiciones. En ese sentido, la artista belga pasó a ser Su Alteza Real la Princesa Delphine de Bélgica con el apellido de Sajonia-Coburgo.

    Sin embargo, queda un interrogante. Esta semana, la diputada belga Barbara Pas (del partido de derecha VB) aprovechó la oportunidad para señalar, nuevamente, el presupuesto de la Casa Real. Su razonamiento es que los principios de no discriminación e igualdad de trato entre los hijos del rey deben aplicarse también a los salarios que reciben la princesa Astrid y el príncipe Laurent, hermanos menores del rey Felipe.

    Dotar a Delphine de Sajonia-Coburgo con un salario proveniente del Estado “en este período de ajuste”, causado por la pandemia del coronavirus, sería “totalmente inaceptable”, dijo la diputada, quien en cambio sugirió eliminar los salarios estatales otorgados a la princesa Astrid y al príncipe Laurent.

    El primer ministro Alexander De Croo respondió que la sentencia del Tribunal de Apelación no planteó “ningún problema en términos del principio constitucional de igualdad” y que, por lo tanto, no obliga a modificar “leyes y reglamentos vigentes”. Por ello, explicó que el gobierno no tiene previsto retirar las subvenciones a Astrid y Laurent y tampoco dotar a Delphine de un salario estatal.

    La Casa Real de Bélgica recibe 13 millones de euros anuales provenientes de los fondos públicos, de los que una parte está destinada a salarios y el resto cubre el mantenimiento de las viviendas reales, los gastos de las visitas oficiales, los de la calefacción, la electricidad y el parque automovilístico. No se incluyen los costos de viajes oficiales ni de seguridad.

    En 2014, el Senado belga reorganizó el sistema de subvenciones de la familia real. Los hijos del rey, con la excepción de la heredera al trono, ya no recibirán salarios provenientes de fondos públicos. Desde entonces, la Lista Civil se reparte entre el rey, la reina consorte, el príncipe heredero y su consorte, el ex monarca y su consorte o la reina viuda.

    Sin embargo, la nueva ley no planteó cambios en los salarios de los príncipes Astrid (cerca de 330.000 euros) y Laurent (unos 320.000 euros), quienes asumen tareas oficiales de representación y, por lo tanto, no pueden ejercer una actividad profesional. “Esto significa que tienen derecho a su donación de por vida”, dice Marc Uyttendaele, experto constitucionalista belga y abogado de Delphine.

    Vincent Dujardin, profesor de historia contemporánea en la Universidad Catolica de Lovaina, explica que Delphine no tiene derecho a un salario oficial: “No, en la medida en que no ha habido matrimonio que haya sido validado y refrendado por un gobierno que permita tener una actividad pública y una investidura; y cumplir con los deberes de representación del rey”.

    El experto compara la situación con las princesas Esmeralda y María Cristina, las hijas del segundo matrimonio del rey Leopoldo III, que no reciben una dotación del Estado belga ya que no cumplen con actividades oficiales ni ocupan un lugar en la sucesión al trono.

    Delphine no pretende asumir ninguna misión de representación y no imagina por un segundo dejar su trabajo”, recordó Uyttendaele en una entrevista. La propia princesa dijo recientemente que sus motivaciones de reconocimiento familiar nunca fueron monetarias. “Por tanto, es absurdo, como ha dado a entender un abogado de Alberto II, que alguna vez busque una dotación. Ella no tiene derecho a ello y no tiene la intención de ser una carga para el estado”, afirmó Uyttendaele.

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  • Stéphane Bern sobre la reunión de Delphine y Alberto II: “El acto de perdonar viene de la reina Paola”

    Según el periodista especializado, la razón por la que fue necesario esperar tantos años para una reconciliación está en la crisis conyugal por la que atravesaron Alberto y Paola en los años 70 y 80.

    El encuentro de la princesa Delphine de Sajonia-Coburgo primero con su hermano, el rey Felipe, y después con su padre, el rey Alberto II, es emblemático: después de años de escándalos que desprestigiaron a la monarquía belga, la familia real busca perdón y reconciliación, pero no sólo entre puertas adentro del palacio sino con los ciudadanos.

    La familia real anunció este martes que llegó a hora de la reconciliación después de años de amargas batallas judiciales, con el reencuentro del exrey Alberto II y la reina Paola con su hija extramatrimonial y ahora princesa, Delphine. El palacio real sorprendió a todos al divulgar una carta firmada por el exmonarca, su esposa y Delphine, acompañada de una fotografía en que se puede ver a los tres en una sala del Castillo de Belvedere, en las afueras de Bruselas.

    La nota -firmada por “Delphine, Paola y Alberto“- dice que el exmonarca y su hija decidieron “abrir un nuevo capítulo”, después de una guerra judicial entre ambos que se arrastró por siete años en tribunales belgas para que Alberto II asuma la paternidad de la escultora Delphine Boel. “Después de los escándalos, las heridas y el sufrimiento, ha llegado el momento del perdón, de la cura y de la reconciliación”, afirmaron los tres personajes de esta historia que durante muchos años mantuvo en vilo a los belgas.

    Según el periodista especializado en asuntos de la realeza Stéphane Bern, la razón por la que fue necesario esperar tantos años para una reconciliación está en la crisis conyugal por la que atravesaron Alberto y la exreina Paola en los años 70 y 80. “Alberto no quería herir a la reina, por eso no reconoció a Delphine. Cuando él y Paola se reconciliaron, intentaron borrar los obstáculos”, dijo. “Hoy podemos decir que el acto de perdonar viene de la reina Paola”, consideró.

    Delphine nació en febrero de 1968 de la larga relación (1966-1984) que mantuvo su madre, la baronesa Sibylle de Sélys Longchamps, con Alberto, quien era en ese entonces el príncipe heredero de la corona belga y estaba casado con la italiana Paola Ruffo di Calabria. Alberto asumió el trono belga en 1993, con el nombre de Alberto II, y su esposa se convirtió en la reina Paola. El monarca abdicó en 2013, en favor de su hijo mayor, Felipe, manchado por las acusaciones y los rumores sobre su intensa vida sentimental fuera del matrimonio.

    Educada en el Reino Unido y Suiza, la joven Delphine Boel (apellido del marido de su madre) se transformó en una reconocida artista plástica y escultora. El caso llegó a los tribunales en 2013 y según Delphine eso ocurrió a raíz de la negativa del exrey de admitir su paternidad o incluso de ayudar a la baronesa Longchamps. Finalmente a fines de 2019 un tribunal belga obligó a Alberto II a someterse a un examen que, en enero de 2020, confirmó la paternidad. Finalmente, a inicios de octubre de este año la justicia le concedió el título Princesa de Bélgica.

    “¡Que giro increíble en toda esta situación!”, exclamó Stéphane Bern. En su opinión, el gesto que abrió la puerta a esta reconciliación familiar fue la decisión del actual rey de los belgas, Felipe, de recibir a su media hermana a inicios de octubre. Otro especialista en la familia real belga, Vincent Dujardin, profesor de historia contemporánea, coincidió plenamente con Bern y apuntó que el rey Felipe “impulsó” a su padre, para recomponer su imagen, afectada por su anterior negativa a aproximarse de su hija.

    “Después de 21 años de silencio obstinado y 7 años de duros litigios, de repente invita a su hija ilegítima Delphine con los brazos abiertos”, opinó el periodista especializado Flip Feyten. “Aparentemente, Alberto y Paola acaban de reconocer cuán anticuados son sus puntos de vista sobre los valores familiares y los privilegios reales”.

    Refiriéndose al rey Felipe, Feyten explicó que “sus manos estuvieron atadas durante el proceso” judicial ya que “cada declaración suya podría interpretarse como un intento de influir en el proceso”, pero tras el juicio decidió reconciliarse con Delphine y despejar “la sombra que todo este asunto arrojó sobre la monarquía y su autoridad moral”. “Felipe tiene un compromiso personal sincero y su padre debió de mirarlo asombrado ”, apuntó.

    Para Patrick Weber, un analista de temas reales belgas, la reaproximación “es muy positiva para la familia real porque esto se había convertido en una cosa sucia”, y en cambio el encuentro “permite iniciar la vía de la reconstrucción entre Alberto y Delphine”. Alberto II “sólo recientemente ha comenzado a darse cuenta de que su actitud fue percibida por la población”, dijo Feyten.

    “Los devastadores comentarios de la prensa y las redes sociales no son una mentira”, agregó el experto. “Hijos, hijos ilegítimos, hijos biológicos: son todos los hijos. Incluso en una familia real. El hecho de que Alberto y Paola aparentemente aún no se dieran cuenta de esto dice algo sobre su falta de mundo y sus ideas obsoletas sobre los valores familiares y los privilegios reales”.

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  • “Felipe y Delphine tienen mucho en común porque sufrieron la falta de amor paterno”

    El rey “demostró que no está de acuerdo con las decisiones de su padre” y “que realmente ve a la nueva princesa como un familiar”, dijo Mario Danneels, el periodista que descubrió el caso Boel.

    “Un evento único en la historia de la familia real belga”. Así es como el periodista belga Mario Danneels se refirió al encuentro entre el rey Felipe y la más reciente incorporación de la casa real, la princesa Delphine de Sajonia-Coburgo: “Ambos han carecido de amor paternal. Así que deben haber tenido suficiente material para charlar”, dijo Danneels, quien tenía 18 años cuando publicó un explosivo libro sobre la relación entre el rey Alberto II y la reina Paola y mencionó por primera vez el nombre de Delphine Boël.

    Pero aunque conoce bien la historia, Danneels dice que le sorprendió mucho la reunión en el Castillo de Laeken. “No podía creer lo que veía cuando vi el comunicado de prensa sobre la reunión entre Delphine y nuestro rey”, dice. “Había escuchado que había tenido lugar un evento importante, pero nunca pensé que se trataría de esto. Ésta es una señal muy positiva”, opinó en el diario belga Het Laaste Nieuws.

    “El comunicado también contrastaba con los anuncios habituales del palacio real. Por ejemplo, el mensaje fue firmado con ‘Felipe y Delphine‘ sin mencionar sus títulos. Esto demuestra que realmente ven a la nueva princesa como una familia. Que ella pertenece y que su contacto es muy casual. Es un gesto muy lindo. Por supuesto, esto es importante para Delphine, aunque ella misma no habrá presionado para este anuncio público”, dijo el periodista.

    Para Danneels, el rey Felipe merece respeto el gesto con su hermana. “Porque, por supuesto, esto es difícil para sus padres. Sus palabras y hechos contrastan marcadamente con los de Alberto en ese momento”, explicó. El exmonarca, quien abdicó en 2013, “seguía insistiendo en que nunca había tenido una conexión emocional con Delphine y que no estaba involucrado en su educación. Esas fueron mentiras descaradas y, además, fue un balde de agua fría para Boël”.

    Danneels recuerda que “sorprendentemente” el comunicado posterior a la reunión afirma que el vínculo continuará desarrollándose dentro de la familia. “Por tanto, los contactos permanecerán. Eso abre la puerta a las reuniones con la reina Mathilde y sus hijos. Ahora todo es posible. También estoy seguro de que Felipe y Delphine tenían mucho de qué hablar. Ambos han experimentado una falta de amor paterno. Eso crea un vínculo”.

    El rey Felipe, opina el periodista, “demuestra que no está de acuerdo con las decisiones de su padre”. Para los reyes Alberto II y Paola el asunto sería “una píldora amarga de tragar de todos modos”, y que “lucharon durante 21 años contra el reconocimiento de Delphine y utilizaron todos los procesos legales para arrastrar todo”. “Dado que la salud de Paola se había deteriorado, después de su fractura de cadera y un derrame cerebral, hubo más contacto entre Felipe y su madre, pero esta decisión nuevamente no habrá ayudado a su vínculo. Esto habrá sido difícil para Paola en particular”, opinó.

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  • Cómo reaccionó Astrid de Bélgica tras el reconocimiento de su hermana Delphine

    El rey Felipe la recibió en su palacio, el príncipe Laurent le ofreció todo su apoyo y Alberto II y Paola dijeron estar “felices” con eso: pero qué hay de la otra hermana del rey.

    El encuentro del rey Felipe de Bélgica con su media hermana Delphine de Sajonia-Coburgo, una semana después de que la justicia belga la declarara oficialmente hija de Alberto II, marca un antes y un después en la historia de la familia real. Si durante años el rey Alberto se negó a tener una relación con su hija extramatrimonial, su sucesor busca que los errores de las anteriores generaciones no hagan mella en su reinado. De esta forma, abrió las puertas de su residencia, el Castillo de Laeken, para recibir a su nueva hermana y flamante princesa.

    El rey emérito, inesperadamente, saludó el acercamiento familiar protagonizado por Delphine y Felipe y agregó que “mi esposa (la reina Paola) y yo estamos muy felices por esto que ha sido realizado por iniciativa del rey”, y señaló que es el inicio de “días mejores para todos y en particular para Delphine”.

    Ese mismo día, el príncipe Laurent, durante muchos años llamado el “enfant terrible” de la monarquía belga y enemistado a sus padres, dijo a la prensa que su hermana puede contar con su apoyo: “Delphine debe saber que puede contar conmigo. Sin duda, ella ya lo sabe. Nos conocemos hace mucho tiempo”, reveló al periódico en holandés Het Nieuwsblad.

    Pero hay un miembro de la familia real que guarda silencio, y es la hermana de Delphine, la princesa Astrid (58), única mujer entre los vástagos de Alberto II y Paola.

    En entrevista con MONARQUIAS a principios de octubre, el periodista belga y conocedor de los asuntos de la familia real belga Wim Dehanschutter había anticipado: “Delphine sabe que Laurent siente simpatía por ella. Se conocieron una vez en una fiesta y él conversó ostentosamente con ella mientras era filmado por un equipo de televisión. Pero ella no se acerca a él. Creo que a Laurent le gusta Delphine porque ambos tienen una mala relación con su padre, Alberto. Delphine sin embargo no puede contar con el apoyo de la princesa Astrid. La princesa, que a menudo visita a sus padres y también viaja con ellos, está claramente del lado de su padre”.

    Unas semanas después, y tras el significativo encuentro del pasado 9 de octubre, las cosas parecen no haber cambiado en este sentido. “Astrid está atrapada entre dos fuegos. Por un lado, es hija de un padre y el contacto con Delphine sería una traición hacia el papá Alberto”, reveló Wim Dehanschutter en Het Nieuwsblad. “Por otro lado, Astrid es leal a su hermano, el rey Felipe. El actual jefe de la monarquía recibió a Delphine con humanidad y gracia a la familia real. El tono del rey Alberto en su nota de prensa deja a Astrid más espacio para seguir el ejemplo de su hermano”.

    “Astrid no quiere poner en peligro la cálida relación con sus padres. A diferencia de Felipe y Laurent, ella salió relativamente ilesa de su traumatizante niñez, que estuvo marcada por la falta de calidez y amor paternal. Ella es la única de los tres niños que perdonó a Alberto y Paola por sus errores”, relató.

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  • Experto real: “El encuentro de Felipe y Delphine da a Alberto II una lección de humanidad y humildad”

    El encuentro del rey con la princesa Delphine es un “gesto histórico, con el que le da a Alberto una lección de humanidad y humildad”, dijo el periodista belga y experto en asuntos reales Wim Dehandschutter a MONARQUIAS.COM.

    La visita de la princesa Delphine al Castillo de Laeken para reunirse con su hermano, el rey Felipe I de Bélgica, es vista como un acto simbólico de reconciliación con el pasado. Los expertos belgas creen que tanto la artista, ahora Delphine de Sajonia-Coburgo, como el monarca belga tienen un vínculo especial debido a la que ambos “sufrieron la carencia de afecto paternal” durante toda su infancia y remarcan que la reunión es un ejemplo para las generaciones anteriores.

    “Primero el Congo, ahora Delphine: el rey Felipe ha curado dos heridas supurantes del pasado real en menos de cuatro meses. Felipe abraza públicamente a su media hermana apenas una semana después de su reconocimiento por parte de la corte de Bruselas. Un gesto histórico, con el que le da a Alberto una lección de humanidad y humildad”, dijo el periodista belga y experto en asuntos monárquicos Wim Dehandschutter a MONARQUIAS.

    El rey de los belgas, Felipe, se reunió con la princesa Delphine de Sajonia-Coburgo, que ya forma parte de la familia real luego de que la justicia la reconoció como hija del exmonarca Alberto II, informó el jueves al palacio real. De acuerdo con un comunicado del palacio, el encuentro tuvo lugar el 9 de octubre y fue el inicio de un “largo y rico intercambio” entre ambos. La nota, firmada por ambos, agrega que la relación entre el rey y su media hermana “se va a desarrollar en un marco familiar”.

    Dehandschutter opina que “al firmar el comunicado de prensa con sus nombres de pila, en lugar de sus títulos de rey y princesa, Felipe y Delphine indican claramente que se ven como familia, unidos por su falta de amor paterno”. Dejando en claro que el rey y la princesa quieren desarrollar un vínculo familiar, el periodista no descarta que “la próxima vez la reina Mathilde y los niños se unirán al grupo, al igual que el compañero de vida de Delphine, Jim, y su descendencia” el príncipe Oscar y la princesa Joséphine.

    Según revela el experto, el rey Felipe informó “discretamente” a su padre que se reuniría con Delphine, con quien el exrey mantuvo una relación más que tensa y angustiante desde que ella comenzó a reclamar el reconocimiento de paternidad.

    “Que quede claro: el rey Felipe está rompiendo con el pasado. Cree que el futuro de la monarquía es más importante que su relación con el papá Alberto. No es que esta relación fuera buena, para usar un eufemismo. Pero la última oportunidad de reconciliación en Laeken parece haberse perdido”.

    Dehandschutter destaca que la importancia que el rey Felipe da a la reconciliación con el pasado quedó demostrada el pasado mes de junio, cuando expresó su “más profundo pesar” por las atrocidades cometidas por los belgas, con el rey Leopoldo II (1865-1909) al mando, en el Congo. “Al corregir él mismo los errores de sus predecesores, trabaja en la credibilidad de la monarquía”, opina.

    El comunicado del rey Alberto II y su esposa, la reina Paola, en reacción al encuentro entre el rey y Delphine, este viernes, fue “una sorpresa”, afirma Dehandschutter a MONARQUIAS. El texto “involucra enfáticamente a ‘mi esposa’, la reina Paola”, en un mensaje mensaje en el que ambos manifestaron su felicidad por el encuentro en Laeken. “Paola siempre fue vista como la razón principal por la que Alberto guardó silencio sobre Delphine durante años y se negó a reconocerla”, agrega.

    En la nota, Alberto II dijo que él y la reina Paola están “muy felices por esto que ha sido realizado por iniciativa del rey”, y señaló que es el inicio de “días mejores para todos y en particular para Delphine”. El anciano monarca, de 86 años, ahora “parece estar aludiendo a un nuevo comienzo, sea lo que sea que eso signifique”, finalizó Dehandschutter.

    Alberto II, quien abdicó en 2013 en parte debido a las batallas legales sobre las reclamaciones de paternidad hechas por Boël, se vio obligado a reconocer que ella era su hija en enero después de que un tribunal ordenó una prueba de ADN. Boël fue el resultado de una relación extramarital entre el entonces príncipe de Lieja y la baronesa Sybille de Selys Longchamps en los ños 60, cuando su matrimonio con Paola estaba prácticamente roto. Boël pasó mucho tiempo con Alberto cuando era niña, llamándolo “Papillon”, pero nunca obtuvo un reconocimiento tácito. Finalmente lanzó una batalla legal para demostrar la paternidad en junio de 2013, luego de que la mayor de sus dos hijos, Joséphine, ingresara en el hospital con neumonía y sintiera la ausencia de su padre biológico.

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  • Los diarios belgas destacan como “momento histórico” el encuentro de Delphine y el rey Felipe

    Het Laaste Nieuws titula que los expertos creen que Felipe y la princesa Delphine tienen un vínculo especial porque “ambos carecieron de amor paternal”.

    La foto del rey Felipe I de Bélgica con su hermana, la recientemente reconocida princesa Delphine, ocupa las portadas de todos los diarios de su país, que califican el encuentro como reconciliador. De acuerdo con un comunicado del palacio, el encuentro tuvo lugar el 9 de octubre y fue el inicio de un “largo y rico intercambio” entre ambos.

    El diario Het Nieuwesblad dijo que se trató de un encuentro “sereno y emotivo” en el palacio real de Laeken, residencia de los reyes de los Belgas. “La reunión duró tres horas”, indica el periódico. “Felipe y Delphine almorzaron juntos. Los dos solos. Felipe invitó deliberadamente a Delphine al castillo de Laken, donde vive, porque era una reunión privada. El palacio real de Bruselas como lugar, su entorno de trabajo, casi lo convertiría en una audiencia oficial”.

    “Felipe no estaba en el cargo de rey, sino como un hermano que quería conocer a su ‘nueva’ hermana. Los íntimos hablan de un encuentro entre dos personas que descubrieron que son parientes y sentían mucha curiosidad el uno por el otro”, dijo el Nieuwesblad, que destaca que “Felipe ha curado dos heridas supurantes del pasado real en menos de cuatro meses”, recordando que pidió perdón por las atrocidades cometidas por Leopoldo II en el Congo y la bienvenida a Delphine. Además, cita al príncipe Laurent, hermano menor, quien dijo: “Delphine necesita saber que puede contar conmigo. Pero sin duda ella lo sabe”.

    Het Laaste Nieuws titula que los expertos creen que Felipe y la princesa Delphine tienen un vínculo especial porque “ambos carecieron de amor paternal”. El diario define el encuentro como un “momento histórico” para una familia real atormentada por muchos años de escándalos. “El 1 de octubre, el rey Felipe no solo pudo inaugurar un nuevo gobierno después de 494 días, horas después, la familia real ganó repentinamente tres nuevos miembros: la princesa Delphine, la princesa Josephine y el príncipe Oscar, los hijos de la artista y su esposo texano Jim O’Hare”.

    El diario Het Beland van Limburg destaca que la foto del monarca y la princesa es “para los libros de historia real”. “Fue una conversación a veces emotiva sobre el doloroso pasado. Pero también miraron hacia el futuro: se acordó mantenerse en contacto y verse más a menudo en el futuro”, informaron. De Standaard afirma que el rey Felipe “abrazó Delphine como un verdadero miembro de la familia”, mientras De Morgen destaca que “el rey Felipe se reconoce e la princesa Delphine: en realidad, ambos son víctimas de la relación entre Alberto II y Sybille [madre de Delphine]”.

    El 1 de octubre, la justicia belga decidió que la escultora Delphine Boel, de 52 años e hija extramatrimonial del que fue rey Alberto II, tenía derecho al título de princesa. Alberto II reinó entre 1993 y 2013, antes de abdicar en favor de su hijo Felipe. El rumor de que Boel era hija del monarca empezó a circular ya en 1997, pero la escultora tuvo que esperar hasta el año pasado, cuando un tribunal obligó al monarca a someterse a la prueba de ADN, que en enero de este año confirmó el parentesco.

    Delphine nació en febrero de 1968 de la larga relación (1966-1984) que mantuvo su madre, la baronesa Sibylle de Sélys Longchamps, con Alberto. Este último era por entonces príncipe heredero, casado desde 1959 con la futura reina Paola. Alberto y su esposa, respectivamente con 86 y 83 años, tuvieron tres hijos: Felipe, nacido en 1960, que subió al trono en 2013, la princesa Astrid (nacida en 1962) y el príncipe Laurent (1963).

    Delphine vio todos sus reclamos aceptados por la justicia, que dictaminó que tenía derecho a llamarse a partir de ahora “Su Alteza Real Delphine de Sajonia-Coburgo”. Pero la larga batalla de siete años con su padre la hirió profundamente, según explicó a la prensa, ante la cual manifestó el 5 de octubre que no esperaba nada de su progenitor. En cuanto a su hermano Felipe, la ahora princesa se manifestó en el mismo sentido: “Ya no pido nada más, no voy a arrodillarme para pedir un gesto. Sucederá o no sucederá, no lo sé”.

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  • Felipe de Bélgica busca superar el pasado y se reunió con la princesa Delphine

    La que fuera hija ilegítima del rey Alberto II de los Belgas hasta que los tribunales reconocieron el parentesco este año, Delphine Boël, fue recibida la semana pasada en el palacio por su hermano y actual monarca de Bélgica, el rey Felipe, según reveló la Casa Real este jueves. El gesto es visto como un acto de reparación del pasado, después de muchos años en que la existencia y el reclamo de Delphine atormentó a la familia real belga.

    Ambos hermanos se encontraron por primera vez de manera oficial en el Castillo Real de Laeken, tradicionalmente residencia de los reyes en Bruselas, días después de que una nueva sentencia diera la razón a Boël en su derecho a recibir el título de princesa y el nombre de Sajonia-Coburgo., informó la prensa belga.

    El encuentro lo anunciaron los dos hermanos a través de un mensaje publicado una semana después en la cuenta de Instagram de la Casa Real belga en la que se puede ver una imagen de ambos sonrientes, pero respetando la distancia física que imponen ahora las normas de seguridad por el coronavirus. La prensa dijo que el encuentro fue conocido por el rey Alberto II.

    “Fue un encuentro cálido, tuvimos la ocasión de aprender a conocernos durante un largo y emotivo intercambio que nos ha permitido hablar de nuestras respectivas vidas y de centrarnos en el interés común”, explica el comunicado emitido en nombre del Rey y de la princesa Delphine. El comunicado concluye señalando que el “vínculo” creado entre los hermanos seguirá “desarrollándose a partir de ahora dentro del marco familiar”.

    El encuentro “duró tres horas, fue tranquilo, pero emotivo”, dijo el periodista belga y conocedor de asuntos reales Wim Dehandschutter, quien reveló que el rey y la princesa “acordaron mantenerse en contacto y verse más a menudo”. “El rey Felipe y Delphine han esperado casi una semana para comunicarse con su conocido. Eso indica que la reunión les impactó. Necesitaron un tiempo para que todo se asimilara”, dijo el periodista citando a personas familiarizadas con el asunto.

    El 1 de octubre, la justicia belga decidió que la escultora Delphine Boel, de 52 años e hija extramatrimonial del exrey Alberto II, tenía derecho al título de princesa. Alberto II reinó entre 1993 y 2013, antes de abdicar en favor de su hijo Felipe, actual monarca. El rumor de que Boel era hija del monarca empezó a circular ya en 1997, pero la escultora tuvo que esperar hasta el año pasado, cuando un tribunal obligó al exrey a someterse a la prueba de ADN, que en enero de este año confirmó el parentesco.

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