En el exuberante sultanato de Brunei, una pequeña nación en la isla de Borneo, el sultán Hassanal Bolkiah reina como uno de los últimos monarcas absolutos del planeta. Es el monarca vivo con el reinado más largo, habiendo ascendido al trono el 1 de agosto de 1967 tras la abdicación de su padre. Su vida es un tapiz de riqueza inimaginable y poder inquebrantable, aunque no está exenta de contradicciones y controversias.
Quién es el sultán de Brunei
Nacido el 15 de julio de 1946 en el Palacio Istana Darussalam, Bolkiah fue preparado para el liderazgo desde joven. Hijo mayor del sultán Omar Ali Saifuddien III, recibió educación privada en Brunei. Después, asistió al prestigioso Victoria Institution en Kuala Lumpur.
Posteriormente, a la Real Academia Militar de Sandhurst en el Reino Unido. Allí también se formaron los príncipes británicos Guillermo y Harry. Su educación combinó tradición bruneana con perspectivas globales, preparándolo para un rol que exigiría tanto reverencia cultural como diplomacia internacional.
La riqueza de Bolkiah, estimada en 30.000 millones de dólares, proviene principalmente de las vastas reservas de petróleo y gas de Brunei. Estas fueron descubiertas en la década de 1920 y explotadas plenamente tras la independencia del dominio británico en 1984.
Como jefe de Estado, primer ministro, ministro de Defensa y Finanzas, Bolkiah controla la economía nacional. Su Brunei Shell Petroleum canaliza miles de millones a las arcas reales.
La Agencia de Inversiones de Brune gestiona activos por más de 70.000 millones. Ha ampliado su fortuna con inversiones globales, incluyendo hoteles como el Beverly Hills Hotel y el Dorchester en Londres.
Su estilo de vida refleja una extravagancia casi mítica. La colección de autos de Bolkiah, valorada en más de 5.000 millones, es la más grande del mundo, con 7.000 vehículos, incluyendo 600 Rolls-Royces, 450 Ferraris y un Rolls-Royce Silver Spur II bañado en oro de 24 quilates.
Su residencia, el Istana Nurul Iman, ostenta el récord Guinness como el palacio residencial más grande. Cuenta con 2 millones de pies cuadrados, 1.788 habitaciones, 257 baños y un zoológico privado con 30 tigres de Bengala.
Un simple corte de pelo le cuesta 20.000 dólares, con su barbero favorito trasladado en primera clase desde Londres. Su Boeing 747 privado es apodado un “palacio volador”. Y una pintura de Renoir de 70 millones de dólares destaca aún más sus gustos fastuosos.
La familia es central en la vida de Bolkiah, aunque no sin complejidades. Casado con la reina Saleha desde 1965, tiene cinco hijos y siete hijas. El príncipe heredero es Al-Muhtadee Billah, educado en Oxford. Otro hijo, Abdul Mateen, es una estrella de las redes sociales. Su boda captó atención de 10 días y con 5.000 invitados, incluyendo líderes mundiales.
Su hermano, el príncipe Jefri, generó escándalo al ser acusado de malversar miles de millones. Esto derivó en una demanda de alto perfil en 2000. A pesar de estas tensiones, la familia real sigue siendo un símbolo de la dinastía de 600 años de Brunei.
El poder de Bolkiah es absoluto, una rareza en el mundo moderno. Como gobernante supremo, supervisa un “estado de bienestar petrolero”, donde la riqueza financia educación, salud y subsidios gratuitos para sus 430.000 ciudadanos.
Sin embargo, su impulso por leyes islámicas estrictas, incluyendo penas de la Sharia como la lapidación por adulterio y homosexualidad introducidas en 2014, ha generado condena internacional.
En 2019, celebridades y gobiernos, incluidos EE.UU. y el Reino Unido, pidieron boicots a los hoteles propiedad de Brunei tras la criminalización de la homosexualidad. Bolkiah aclaró luego que no se aplicaría la pena de muerte. Pero la controversia evidenció la tensión entre sus políticas conservadoras y la imagen extravagante de su familia.
Su presencia internacional sigue siendo significativa. Su riqueza, que lo convirtió en el hombre más rico del mundo en los años 80 antes de ser superado por Bill Gates, fluctúa con los precios del petróleo. Pero su control del poder permanece firme. Como señaló The New York Times, la presión pública es poco probable que lo haga ceder, ya que se ve como defensor de los valores islámicos de Brunei.
La vida del sultán Hassanal Bolkiah es una paradoja. Un monarca de riqueza y poder incomparables, viviendo en un mundo dorado de palacios y aviones privados, pero gobernando una nación donde la tradición y la religión dictan normas estrictas.
Artículo original de Monarquias.com. Fuentes: The New York Times, Forbes, The Mirror, Celebrity Net Worth, Times of India









