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  • Perfil / Un hombre impopular: Vajiralongkorn, el nuevo rey Rama X de Tailandia

    El día que los tailandeses temían ha llegado: el rey Bhumibol Adulyadej ha muerto a los 88 años en un hospital de Bangkok y dejó la corona y el trono a su desprestigiado hijo, el nuevo Rey Vajiralongkorn. El décimo monarca de la Dinastía Chakri recibe, además, un legado difícil de superar: un reinado de los más largos y apreciados de la historia tailandesa. El único hijo varón del rey Bhumibol y la reina Sirikit será conocido tras su coronación con el nombre oficial de Rama X. El nuevo rey, titulado hasta ahora “Maha” Vajiralongkorn, nació el 28 de julio de 1952 en el Palacio Dusit de Bangkok, cuando su progenitor llevaba seis años en el trono. Cursó la educación primaria y secundaria en el centro Chitralada, en Bangkok, antes de ingresar en colegios privados en el Reino Unido y Australia. En 1975, se graduó en la Real Academia Militar de Duntroon, en Canberra. En 1987, obtuvo el título de Derecho en la universidad tailandesa de Sukhothai Thammathirat.

    A los 20 años, fue nombrado príncipe heredero en una ceremonia en la que juró: “Seré leal y honesto con la nación y el pueblo, dedicaré todos mis esfuerzos y abnegación en cumplir mis responsabilidades con la prosperidad, felicidad y seguridad de Tailandia hasta mi muerte“. En los años siguientes completó una solida formación militar con su integración en la Dirección de Inteligencia del Ejército, en 1975, y la Guardia Real. Participó en programas de formación en Australia y Estado Unidos, y viajes de observación a Inglaterra, Bélgica, Alemania, Francia y Holanda que le adiestraron en tácticas especiales de guerra, paracaidismo, vuelo de aviones y helicópteros y uso de armas modernas. En Tailandia, intervino en diversas operaciones militares, como las llevadas a cabo contra la insurgencia en el norte y noreste del país y las organizadas para proteger campamentos de refugiados camboyanos en Khao Lan, en la provincia de Trat.

    La carrera militar elevó al príncipe heredero a los rangos de almirante en la Armada y general en los cuerpos de Aire y Tierra, al tiempo que desempeñó un papel notable en las Fuerzas Armadas durante años antes de asumir, tras el retiro, unas funciones más ceremoniales. Su vocación por los aviones y sus más de 1.000 horas de vuelo en distintos tipos de aeronaves le valieron en título en las prensa tailandesa de “príncipe piloto”. En 1987, ganó el concurso anual de operaciones aéreas que se celebró en la provincia de Lopburi. En 1994, se convirtió en instructor de pilotos de aviones F-5 E/F, un prototipo de la familia de cazas de combate supersónicos ligeros diseñados y fabricados por Northrop en Estados Unidos.

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    El príncipe siguió los pasos de su padre en los programas sociales y desde su juventud le acompañó en las visitas a comunidades rurales para inaugurar o seguir proyectos reales destinados a mejorar la sanidad y el uso de los recursos naturales. Bajo el patrocinio del heredero al trono se han abierto seis escuelas en áreas necesitadas y 21 hospitales denominados “Somdej Phra Yupparat”. En 2007, Vajiralongkorn pilotó un avión comercial, un Boeing 737-400, de Bangkok a la norteña Chiang Mai con el propósito de recaudar donaciones para dotar de equipos médicos hospitales en las sureñas provincias de Pattani, Yala y Narathiwat.

    La vida privada del príncipe, aunque jamás criticada públicamente en Tailandia, siempre fue motivo de decepción y preocupación. En 1977 Vajiralongkorn contrajo matrimonio en una espléndida y multitudinaria ceremonia con una prima hermana, la princesa Soamsawali Kitiyakara (nacida en 1957), hija de Adulkit Kitiyakara, un hermano de la reina Sirikit. En 1981 los príncipes tuvieron una hija, la princesa Bajrakitiyabha. En virtud de una Proclamación Real de 1991, la princesa Soamsawali recibió el título de “Phravararajatinuddamatu”, lo que se traduce como “la madre del primer nieto del rey”. Vajiralongkorn y Soamsawali se divorciaron años más tarde, y el príncipe contrajo matrimonio con la joven Yuvadhida Polpraserth, que le dio cuatro hijos y una hija que no tienen derecho a sucesión. La falta de un heredero varón legítimo fue la razón para que se aprobara una legislación que permite el ascenso al trono de una mujer, y la romántica e ilegítima relación de Vajiralongkorn con Yuvadhida quedó concluida en 1996. Una vergüenza para su padre, que dio muestras de gran respeto a la familia y el matrimonio al ser el primer rey monógamo de Tailandia.

    El último matrimonio del heredero terminó estrepitosamente. En febrero del 2001 el príncipe se casó con Srirasmi Mahidol, joven proveniente de una familia modesta que, años más tarde, fue nombrada Princesa Consorte. El 29 de abril del 2005 fue madre de un varón legítimo, el príncipe Dipangkorn Rasmichoti, hoy segundo en línea sucesoria. En diciembre de 2014 estalló un escándalo que acabó con su matrimonio y con su estatus de princesa real luego de que siete miembros de su familia, entre ellos su tío, y algunos de sus hermanos, fueron detenidos y acusados de “difamar a la monarquía con sus acciones” al utilizar con intenciones codiciosas su relación con la familia real para abrir y dirigir casinos ilegales y entregarse al contrabando de petróleo, el rapto y a la extorsión a cambio de grandes sumas de dinero. Obligada por el rey, la princesa renunció a todos sus títulos y privilegios reales a cambio de una indemnización de 200 millones de bahts tailandeses (uno 5 millones de euros) a cargo de las arcas públicas. El propio príncipe hizo oficial la vergüenza al ordenar a la familia de su esposa que dejara de usar el nombre “Akrapongpreecha”, otorgado después de que se celebrara el matrimonio, que les confiere estatus de caballeros de la corte. El título significa “El que prospera con honestidad”, toda una ironía, dadas las circunstancias.

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    En 2002 la revista The Economist escribió: “Vajiralongkorn es mucho menos querido que el rey. En Bangkok se intercambian chismes sobre su sensacional vida privada. Una de sus hermanas, y posible heredera del trono, es más popular pero Tailandia nunca ha estado gobernada por una mujer. En todo caso, independientemente de cuán meritorio y calificado, ningún sucesor puede aspirar a igualar la estatura que el rey Bhumibol ha alcanzado”. Más recientemente, tres personalidades relevantes de la política tailandesa, miembros del poderoso Consejo de la Corona y asesores del rey expresaron sus reservas sobre la capacidad del príncipe heredero para asumir sus funciones, según unos cables diplomáticos difundidos por el portal de internet WikiLeaks. En un documento fechado en enero de 2010, el general Prem Tinsulanonda, ex primer ministro, Sidhi Savetsila, oficial del ejército retirado, y Anand Panyarachun, antiguo jefe de gobierno, hicieron “comentarios bastante negativos sobre el príncipe”. En el mismo cable se hace alusión a que el príncipe prefiere pasar tiempo en Alemania con su amante en lugar de estar en Tailandia con su familia.

    El embajador estadounidense agregaba que el mariscal de la Fuerza Aérea tailandesa “comentó que el príncipe heredero solía salir de Tailandia y que en la web hay todo tipo de informaciones sobre sus azafatas amantes”. El mariscal se lamentó de que un ayudante suyo, ahora embajador tailandés en Berlín, se viese obligado a volar de Berlín a Múnich con frecuencia para recibir allí a Vajiralongkorn. Con respecto a la sucesión al trono, los funcionarios manifestaban su preferencia por la princesa Maha Sirindhorn, quien goza de un alto índice de popularidad, sin dudas superior al de su hermano. Tanto es así que el pueblo la llama “Phra Thep”, la “Princesa ángel”. Los pesimistas hoy auguran que Tailandia puede sumirse en un caos semejante al del otro reino budista asiático, Nepal, el día en que falte la autoridad de Bhumibol. “La situación de la monarquía tailandesa no permanecerá así durante muchos años más”, afirma Somsak Jeamteerasakul, uno de los principales expertos en la monarquía tai. “Hay dos opciones para el futuro. O bien transformarse en una monarquía moderna, como en Europa o Japón, o no cambiar y ser definitivamente abolida. No hay una tercera opción”.

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  • Obituario | Bhumibol Adulyadej, el “Padre de la Nación” de Tailandia (1927-2016)

    Bhumibol Adulyadej, rey de Tailandia fallecido a los 88 años, tuvo muchos títulos. Algunos están incluidos en los epítetos que preceden a su nombre: Majestad, Supremo y Divino Señor, Gran Fuerza del País, Poder Incomparable, el Más Grande del Reino, Jefe del Pueblo Soberano, Soberano de Siam, Supremo Protector, etc. Otros de sus títulos tienen que ver con su vida: el primer rey nacido en los Estados Unidos de América, uno de los monarcas con el reinado más largo de la historia mundial, compartiendo el podio con el faraón Pepy Neferkare de Egipto (94 años de gobierno), Sobhuza II de Suazilandia (82 años), Luis XIV de Francia (71 años) o Francisco José de Austria (68 años), y único monarca que, hasta hoy, ha escrito la música de una canción digna de ser incorporada a una obra de Broadway.

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    Es una de las muchas compuestas por el rey Bhumibol, que tocaba el saxofon, el trombón y el clarinete en una orquesta de jazz que décadas atrás se hacía oír semanalmente por la radio tailandesa. Entre las muchas melodías reales compuestas por Bhumibol se encuentran el himno de la Universidad Chulalongkorn de Bangkok (llamada así en memoria de su abuelo), una marcha naval y un vals que compuso en los años 70 para la princesa inglesa Alejandra de Kent. Sin embargo, el rey logró realizar obras de mayor trascendencia en su carácter de monarca constitucional. Su personalidad polifacética lo ha llevado, además, a traducir obras extranjeras al idioma tailandés, entre ellas una biografía del Mariscal Tito.

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    Menor de los tres hijos del príncipe Mahidol de Songkla (1892-1927) y de la princesa Sri Sangwalya, Bhumibol Adulyajed nació el 5 de diciembre de 1927 en el Hospital Mount Auburn, en Cambridge (Massachusetts), donde su padre realizaba un curso de salud pública. Según la ley, los hijos de padres extranjeros que nazan en los Estados Unidos tiene derecho a la ciudadanía norteamericana, mientras no sean elegidos o nombrados para ocupar puestos oficiales en otros países. Y como Bhumibol no estaba en ninguna de estas categorías, siguió siendo, de hecho, ciudadano norteamericano. Fue educado en selectos centros privados en Lausana (Suiza) y Bangkok.

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    Su padre, sexagésimo hijo del rey Chulalongkorn, era un hombre que se preocupaba por el bienestar de su pueblo, estudió en el colegio Harrow, en Inglaterra, recibió el grado de teniente en el Colegio Naval alemán antes de la Primera Guerra Mundial y, finalmente, se graduó de médico en la Universidad de Harvard. Llegó a ser considerado el primer médico diplomado de Tailandia y el fundador de la medicina moderna y la salud pública de su país. De su matrimonio con la princesa Sangwalya nacieron tres hijos antes de que la muerte se llevara prematuramente al príncipe médico: Ananda Mahidol, Bhumibol Adulyadej y la princesa Savang Vatthana. La viuda se instaló en una modesta casa de Lausana, Suiza, donde los tres niños asistieron a la escuela y luego a la universidad, rodeados de gente común.

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    El ascenso al trono de su hermano mayor no alteró la rutina de estudios de Bhumibol, pero sí su intempestiva muerte, en 1946, cuando se encontraba estudiando Ciencias en la Universidad de Lausana. Fue la noche del 9 de junio de 1946 cuando Bhumibol se convirtió en el rey de forma tempestiva: su hermano, el rey Ananda Mahidol, tenía veinte años cuando fue hallado con un disparo en la cabeza en los aposentos del palacio real. La verdad sobre la muerte lleva casi 70 años como un secreto de Estado y tres personas, probablemente inocente, fueron juzgadas y ejecutadas. Poco después de su proclamación real, Bhumibol (titulado Rama IX) volvió a Suiza para terminar sus estudios y seguir el consejo del primer ministro, Pibul Songgram, quien le dijo que también estudiara Ciencias Políticas y Derecho, con el objeto de prepararse para sus nuevas responsabilidades. En Lausana, donde vivía, se enamoró de la fascinante Sirikit Kitiyakara, de cuna noble, a quien un astrólogo predijo que sería reina.

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    La joven vivía en París, donde su padre ejercía de embajador en Francia y fue, antes que prometida oficial, la mejor amiga del joven y taciturno rey. Así quedó demostrado cuando, después de que, el 4 de octubre de 1948, Bhumibol sufriera un horrible accidente de coche y ella lo dejara todo para estar a su lado durante la larga recuperación y convalecencia en un hospital suizo. El rey se lesionó la espalda y los cortes en su cara le costaron la vista en su ojo derecho. Antes de ser operado, la princesa Sangwalya le habría preguntado a su hijo si deseaba algo por última vez, y él, pensando en el peligro de no recuperar la vista, pidió ver a la joven Sirikit. La amistad se convirtió, entonces, en una historia de amor que convirtió a Sirikit en reina en 1950.

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    De origen real, Sirikit Kitiyakara nació en 1932 como la primera hija del coronel Mom Chao Nakkhatra Mangkala Kitiyakara (quien recibió el título de Príncipe Chandhaburi Suranath luego de la boda de su hija), hombre leal a la dinastía Chakri. El título de nacimiento de Sirikit, “Mom Rajawongse”, indica que es la hija de un “Mom Chao” (el nivel menor entre los títulos de los príncipes tailandeses) y que en consecuencia es descendiente del rey Chulalorgkorn. Su nombre, el cual le fue otorgado por gracia del rey Prajadhipok, significa “Gloria y Esplendor de la familia Kitiyakara”. Durante su infancia, mientras su padre ejerció funciones diplomáticas en los Estados Unidos, la princesa Sirikit vivió con sus abuelos en Bangkok. Más tarde cuando siguió a su padre en su etapa como embajador de Siam en Francia, Dinamarca y el Reino Unido, para terminar en Suiza, donde asistió a la universidad.

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    Para alegría de la población tailandesa, el compromiso fue anunciado el 19 de julio de 1949 y se fijó su matrimonio para el 28 de abril de 1950, una fecha de magníficos augurios. La pareja real contrajo matrimonio con toda la pompa y ceremonial de la tradición real tailandesa. La reina Savang Watthana, abuela paterna del rey, ofició el matrimonio de sus majestades en el palacio Sra Pathum de Bangkok, y la nación disfrutó muchísimo. Pocos días después, el 5 de mayo, Bhumibol y Sirikir fueron coronados, en medio de elaboradísimas ceremonias budistas. Tras la ceremonia el rey volvió a Suiza para seguir estudiando, pero la llamada urgente de su país y de su pueblo le devolvió a Tailandia en 1951, esta vez para quedarse. La pareja tuvo cuatro hijos: la princesa Ubbolratana Rajakanya (nacida en 1951), el príncipe heredero Maha Vajiralongkorn (1952), la princesa Maha Chakri Sirindhorn (1955), la princesa Chulabhorn Walailak (1957).

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  • Fotos | La vida de Akihito, el primer emperador no divino en 2.600 años de historia

    Akihito es el primer Emperador del Japón desprovisto de trato divino, y de algunas de sus atribuciones, salvo las estrictamente ceremoniales y simbólicas que le otorga la Constitución democrática de la posguerra. Definido como una persona reservada y afable, desde su ascenso al trono en 1989 combinó expresiones de apertura al pueblo y gestos internacionales ante los crímenes cometidos por el Ejército Imperial japonés durante la Segunda Guerra Mundial.

    Apasionado de la investigación biológica marina, Akihito fue en los últimos años testigo silente de un debate público sobre la conveniencia de permitir legalmente a las mujeres ser emperatrices, cuestión que afecta a la continuidad de su linaje y particularmente a los derechos dinásticos de sus nietos príncipes.

    Hijo de un “dios viviente”, Akihito fue criado como tal. Quinto de los siete hijos de Hirohito (1901-1989), y de Kuni-no-miya Nagako, la hija del príncipe Kuni Kuniyoshi (1903-2000), Akihito fue una especie de “milagro” para los emperadores. Se habían casado en 1924. Cuando en 1925, un año después de su boda, Nagako dio a luz a la princesa Teru (“pequeño brillo del Sol”), los japoneses se sintieron realmente angustiados, porque la niña no podía heredar el trono.

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    Después de dar a luz a otras cuatro mujeres, incluyendo a una que murió al poco tiempo de nacer, la princesa Nagako se enfrentó a una antigua tradición imperial que aconsejaba que el emperador procreara al heredero manteniendo relación carnal con concubinas. Nagako se opuso firmemente a que su marido recurriera a alguna sokushitsu y finalmente, el 23 de diciembre de 1933, dio a luz al príncipe Tsugu-no-miya, el actual emperador.

    “Su nacimiento fue el acontecimiento más importante de mi vida”, declaró la emperatriz tiempo después. El niño fue bautizado con el nombre de Akihito, que significa “Claridad y benevolencia” y el título de Tsugu-no-Miya. Siguiendo la tradición imperial, el niño fue dejado a cargo de un cortesano quien lo acogió y educó en su propia casa antes de devolverlo a la Casa Imperial. Sin embargo, a diferencia de su padre, Akihito mezcló en sus estudios las materias tradicionales orientales con los sistemas y asignaturas propios de una educación occidental y moderna. A los siete años ingresó en el Colegio de Nobles donde había estudiado su padre y allí cursó su primera enseñanza.

    Formado en un ambiente totalmente distinto al que vivió su padre a primeros de siglo XX, Akihito mostró su inclinación por modernizar la rígida estructura imperial al no renunciar a sus sentimientos, que, en contra de la tradición, se inclinaron por el amor a una plebeya, Michiko Shoda, hija de un millonario fabricante de harinas y salsas de soja, a quien conoció jugando al tenis en Kuraizawa, en los denominados “Alpes japoneses”.

    La ceremonia nupcial sintoísta se celebró el 10 de abril de 1959 en el “Kashiko dokoro”, el templo más importante de los tres que hay en el Palacio Imperial. Michiko se convirtió en la primera plebeya que se casaba con un príncipe imperial. El matrimonio tuvo tres hijos: Naruhito (nacido en 1960), segundo en la línea de sucesión; Fumihito (1965) y la princesa Sayako (1969), que adquirieron los títulos, a modo de tratamientos alternativos en la edad infantil, de príncipe Hiro, príncipe Aya y princesa Hiro.

    Los niños fueron criados sin intermediarios por Michiko, quien los amamantó y, cuando crecieron, preparaba la comida para su familia en una cocina que hizo instalar en el palacio Togu. Esta sencillez le valió pronto la oposición de la corte y de su suegra, la emperatriz Nagako.

    En septiembre de 1988 Akihito asumió la regencia de hecho por la grave enfermedad de su padre y el 7 de enero de 1989, a la muerte de aquel, Japón inició el año 1 de su nueva era histórica, definida para su nuevo emperador como Heisei, la era de la “Paz Exitosa”, que sustituyó a la que rigió durante los 63 años del reinado de Hirohito, denominada Showa (la de la “Paz Ilustrada”).

    El linaje más ancestral del mundo, continuado por la misma familia desde el siglo VIII y, según la leyenda, desde el siglo VI a.C., pasó automáticamente a Akihito cuando recibió solemnemente los símbolos del poder imperial -una Espada, un Espejo y una Joya- que fueron legadas a través de las generaciones por Amateraru, la diosa (“O-Mikami”) del Sol, la ascendiente mística de la dinastía imperial. Se convirtió entonces en el 125 soberano del Trono del Crisantemo.

     

  • En un discurso histórico, el emperador de Japón anunció su deseo de abdicar al Trono

    La Agencia de la Casa Imperial de Japón emitió este lunes un mensaje pregrabado del emperador Akihito al en relación a los rumores sobre su intención de abdicar en favor del príncipe heredero Naruhito. En este discurso, el 125º emperador de Japón compartió sus pensamientos respecto al cumplimiento de su función constitucional de “símbolo de la unidad del pueblo japonés”.

    En un mensaje de apenas unos diez minutos de duración, Akihito señaló que “como Emperador he llevado a cabo mis funciones en cuestiones de Estado y he pasado mis días reflexionando al mismo tiempo sobre qué es lo que se espera de mi cargo, designado como símbolo del Estado por la Constitución de Japón”, tras lo que afirmó haber “alcanzado ya los 80 años de edad, y afortunadamente tengo buena salud. No obstante, cuando pienso que mi condición física se encuentra en un declive paulatino, me preocupa que esto pueda dificultarme llevar a cabo mis tareas como símbolo del Estado con todo mi ser tal como he hecho hasta ahora”.

    En cuanto a mi avanzada edad, creo que no es posible continuar limitando perpetuamente los actos nacionales y mis tareas como símbolo del Estado”, expresó el emperador, sugiriendo su firme voluntad de optar por la abdicación en caso de verse incapaz de llevar a cabo sus funciones en el futuro.

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    Por otra parte hizo referencia a la conmoción social que se extendió durante la larga enfermedad y tras el fallecimiento del emperador Showa, su padre, en 1989: “Me preocupa, como hemos visto en el pasado, que la sociedad quede paralizada y la vida de la gente se vea afectada de diversas formas si el Emperador cae enfermo y se encuentra en estado grave. A menudo me pregunto si es posible prevenir este tipo de situaciones”.

    En un discurso histórico, el emperador de Japón anunció su deseo de abdicar al Trono

    En la actualidad la ley por la se rige el sistema imperial de Japón no contempla la posibilidad de la abdicación, por lo que es necesaria una legislación especial o una reforma de la Ley de la Casa Imperial aprobada en la Dieta (Parlamento) para permitir al actual emperador renunciar a su posición en vida. No obstante, el Artículo IV de la Constitución expresa que el Emperador “no tendrá facultades en relacion con la política nacional”, lo que le impide hacer declaraciones de carácter político como solicitar una nueva legislación. De esta forma, en su mensaje evitó expresar directamente su voluntad de abdicar.

    Tras el mensaje, el primer ministro Abe Shinzo se dirigió a los medios de comunicación para afirmar que tiene en cuenta “la importancia del hecho de que el emperador se dirija al pueblo”. “Debemos reflexionar sobre qué pasos hemos de dar de aquí en adelante”, afirmó el primer ministro señalando posibles medidas encaminadas a una reforma del sistema que permita al Emperador renunciar a su cargo.

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    El pasado 13 de julio los principales medios japoneses informaron sobre la voluntad de abdicar del Emperador citando fuentes de la Agencia de la Casa Imperial y otros comentarios de figuras políticas que aseguraban que el Emperador se había planteado la posibilidad de renunciar en favor del Príncipe heredero. La emisión de este mensaje fue decisión del propio emperador, que quiso compartir directamente sus pensamientos con el pueblo tras la publicación de dichas informaciones en los medios.

    En un discurso histórico, el emperador de Japón anunció su deseo de abdicar al Trono

    La mayoría de los japoneses apoyan al emperador en su voluntad de abdicar. Según una encuesta realizada por la agencia Kyodo los días 3 y 4 de agosto, un 85,7 % opina que “deben permitirle abdicar”. Por otra parte, un 89,5 % reconoce que el Emperador tiene que hacer frente a demasiadas responsabilidades.

    Es inusual que el emperador de Japón exprese sus pensamientos en público, salvo por las ruedas de prensa que tienen lugar con motivo de la celebración de su cumpleaños. En esta ocasión Akihito quiso dirigirse tanto a los japoneses como a las personas de otros países, y por ello la Agencia de la Casa Imperial compartió el vídeo y el texto de este mensaje en japonés con una traducción al inglés. Es la segunda vez que se emite un mensaje en vídeo de este tipo. La anterior ocasión fue el 16 de marzo de 2011, días después del Gran Terremoto del Este de Japón, en la que el Emperador compartió un mensaje para su pueblo de unos cinco minutos y medio de duración.

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  • #Japon: El último emperador que abdicó fue Kokaku, hace 199 años

    Akihito de Japón es el primer emperador que abdica al trono en 199 años. El anterior monarca fue Kokaku (1771-1840), antepasado directo de la actual dinastía. Todos pensaban que Kokaku, antes llamado príncipe Morohito, se entregaría al sacerdocio, pero el destino tenía otros planes.

    Había nacido en el Palacio Imperial y era miembro de uno de los clanes ligados al Trono del Crisantemo, pero no estaba destinado a reinar. En 1779, cuando apenas tenía 8 años, fue adoptado como hijo por el moribundo emperador Go-Momozono, que era un primo suyo. Pocos días después, al morir el emperador, Morohito fue entronizado como el 119º “tenno” de Japón.

    La historia oficial cuenta que el emperador Kokako, apasionado por el arte y la cultura, trabajó para restablecer olvidadas ceremonias imperiales y religiosas. En 1817 abdicó en favor de su hijo, el emperador Ninkō. Antes de su reinado, la mayoría de los emperadores murieron jóvenes (en muchos casos, siendo todavía niños), por lo que Kokaku fue el primero en varios siglos en reinar más allá de los 40 años desde la abdicación de Ogimachi en 1586.

  • Expectación en Japón ante el próximo discurso del emperador Akihito

    La Agencia Imperial de Japón organiza el segundo mensaje televisivo del emperador Akihito en 27 años de reinado. Se cree que durante el discurso, que será emitido el próximo lunes 8 de agosto, el monarca anunciará su abdicación al trono imperial. El emperador nipón leerá el mensaje cuyo contenido se prepara junto con funcionarios de alto nivel, dijeron fuentes de la entidad citadas por la agencia de noticias Kyodo.

    El primer discurso televisado del emperador Akihito fue el 16 de marzo de 2011, días después del devastador terremoto en el oeste del país con un tsunami. La agencia citada de noticias asegura que con la más estricta discreción un equipo gubernamental especial estudia el tema de la abdicación, ya que la ley que norma a la Casa Imperial carece de una previsión al respecto. El diario Mainichi Shimbun asegura que “el Gobierno respeta la voluntad del Emperador y el primer ministro y su gabinete han comenzado las conversaciones sobre la preparación de los requerimientos legales“.

    Por otra parte, el diario Asahi Shimbun se hizo eco de comentarios de miembros de la Agencia de la Casa Imperial que exponen que: “La agencia no ha hablado sobre ningunos preparativos específicos. La voluntad del Emperador es una cosa, pero llevarla a cabo es algo completamente distinto”. La prensa japonesa insiste en que algunas personas relacionadas con la Casa Imperial se están tomando seriamente la posibilidad de una abdicación, pero que hay grandes obstáculos para la aprobación de una reforma que lo permita.

    Según la agencia Kyodo, el 85,7 por ciento de los japoneses aceptaría la jubilación de Akihito.

    Las fuentes consultadas indicaron que es improbable que el emperador se refiera siquiera a la “abdicación” propiamente dicha, pero sí podría abodar la manera en que desarrollará sus deberes oficiales en el futuro. La posibilidad de que Akihito abdique surgió a mediados de julio ante los problemas de salud que enfrenta para atender sus deberes oficiales.

    Según la cadena NHK, “el emperador Akihito cree que ‘el emperador debe ser alguien capaz de realizar plenamente tareas simbólicas tal como lo define la Constitución’ y que no es deseable mantener a un emperador que reduce sus funciones oficiales o que es representado por un sustituto debido a su avanzada edad”. Para Akihito, quien llegó el trono tras la muerte de su padre Hirohito en 1989, el cumplimiento de esos deberes es inseparable de su posición como símbolo del Estado japonés, papel estipulado en la Constitución de 1947.

    Entre otros deberes, el emperador nombra al primer ministro que sea designado por la cámara baja del Parlamento (Dieta), así como al titular de la Suprema Corte designado por el gabinete de gobierno. El 125º emperador también hace entrega de la Orden del Mérito, recibe las credenciales de los Embajadores extranjeros y tiene a su cargo el Saludo de Año Nuevo, entre otras actividades ceremoniales.

    Nacido en 1933, Akihito fue el primer hijo varón del emperador Showa y la emperatriz Nagako, y actualmente tiene 82 años. En 2012 fue sometido a una cirugía de bypass de la arteria coronaria, pero aún se encarga de muchas tareas oficiales incluyendo sus funciones constitucionales y visitas nacionales e internacionales. En los últimos años la Agencia de la Casa Imperial aligeró esta carga al no requerir discursos en algunas ceremonias y al reducir el número de audiencias con invitados internacionales.

    Bajo la Constitución y la Ley de la Casa Imperial, si el emperador no es capaz de llevar a cabo sus funciones debido a problemas de salud, el Príncipe heredero, la emperatriz u otros miembros de la familia imperial pueden convertirse en regentes y encargarse de estas labores. Cuando el Emperador Taisho (1879-1926) cayó enfermo en sus últimos años de vida, el príncipe heredero y futuro emperador Showa (1901-1989) se convirtió en regente. Como la Constitución no permite a las mujeres de la familia imperial ascender al trono, el emperador Akihito tiene muy pocos herederos.

    El último soberano que renunció al trono fue el Emperador Kokaku en 1817.

  • El futuro del Trono del Crisantemo y el desafío de la sucesión

    Por Darío Silva D’Andrea / Coronas Reales

    La sucesión al trono ha sido un tema espinoso y preocupante en Japón en las últimas décadas y puede convertirse en un gran tema de debate ahora que el emperador Akihito anunció su intención de abdicar en los próximos años. El príncipe heredero del trono, Naruhito, no tiene descendencia masculina. El nacimiento en 2001 de su única hija, la princesa Aiko suscitó en la opinión pública un debate sobre la necesidad de promover una reforma legal que aboliera la ley sálica, permitiendo así a las mujeres sentarse en el Trono. Akihito, atribulado por la falta de herederos varones, mantuvo una cautelosa reserva ante una cuestión que adquirió máxima relevancia en 2004, cuando el Gobierno que encabezaba el primer ministro Junichiro Koizumi anunció su intención de abordar una revisión de la Ley de la Casa Imperial con el objeto de equiparar los derechos sucesorios y dinásticos de los príncipes y las princesas. Para Koizumi, la pronta promulgación de la nueva ley permitiría que Aiko fuera educada para ser la primera emperatriz reinante desde el siglo XVIII, algo que contaba con el apoyo de más del 70% de los japoneses.

    En enero de 2006, Koizumi, luego de nombrar un panel de expertos que lo aconsejó, confirmó la intención de enviar a la Dieta un proyecto de reforma de la Ley de la Casa Imperial, que también se encaminaría a permitir a las mujeres mantener su estatus si contraían matrimonio morganático, como ocurría con los miembros masculinos: las dos nueras del emperador, las princesas Masako y Kiko, son plebeyas. En ese momento, los japoneses seguían con vivo interés el hervidero de informaciones y rumores a que estaba dando pie la, en otros tiempos, silenciosa familia imperial. Por un lado, el príncipe Akishino y el príncipe Tomohito (primo del emperador) criticaron abiertamente a los príncipes herederos por no cumplir sus responsabilidades.

    Por otro lado, la nonagenaria princesa Takamatsu, tía de Akihito, viuda del príncipe Takamatsu y nuera del emperador Taisho, se convirtió en una de las grandes defensoras de Masako y especialmente de la sucesión de Aiko. Considerada una gran defensora de la igualdad femenina, la princesa -descendiente del último shogún Tukugawa-, expresó su deseo de que Aiko fuera emperatriz apelando a la historia japonesa. “Me siento realmente emocionada con la llegada de la pequeña Aiko al mundo”, dijo. “Pero, ahora, el tema que nos ocupa es que aquellos responsables de la legislación deberían cautelosamente considerar lo que hacer con esa primera cláusula de la Ley de la Casa Imperial. Dada la historia imperial de Japón, no creo que sea antinatural que un miembro femenino de la Familia Imperial pueda convertirse en la 127ª monarca del país”.

    El 7 de febrero de 2006 el plan de reforma de la Ley de la Casa Imperial que otorgaría a Aiko derechos sucesorios quedó frenado en seco al anunciar la Casa Imperial que la princesa Kiko (esposa del príncipe Akishino), a los 39 años, estaba embarazada de su tercer hijo. Se habían casado en 1990 y hasta entonces tenían dos hijas, las princesas Mako y Kako. No hubo ningún pronunciamiento oficial hasta el día del parto, el 6 de septiembre de 2006, cuando se supo que, en efecto, el emperador era por primera vez abuelo de un príncipe; el príncipe recibió el nombre de Hisahito y como primer nieto varón del emperador está destinado a sucederlo en el trono imperial. Era el primer varón nacido en la familia después de 41 años.

    Más allá de la persona del príncipe Hisahito, sin embargo, la situación puede parecer igualmente preocupante, ya que una dinastía hereditaria se sustenta de herederos, que escasean en el linaje nipón. Siguiendo la tradición, las princesas de la familia pierden su estatus real, su título y todo tipo de privilegios cuando contraen matrimonio, convirtiéndose legalmente en plebeyas y súbditas del emperador. Esto sucedió en 2005, cuando la princesa Sayako, hija de los emperadores, se casó con un funcionario del gobierno de Tokio.

    En 2014 la princesa Noriko, sobrina del emperador, contrajo matrimonio con el hijo del sacerdote sintoísta de Izumo Taisha, y dejó de ser miembro de la familia imperial. Tiempo antes, había fallecido el príncipe Katsura, primo del emperador, y años antes había fallecido el príncipe Tomohito. De este modo, la Casa Imperial japonesa, en la que solo los descendientes masculinos por línea masculina cuyo padre o abuelo paterno haya sido emperador pueden ocupar el trono, está viendo amenazada su supervivencia por el previsible fallecimiento de sus miembros masculinos y la salida de los femeninos que contraen matrimonio.

    Hoy la familia imperial está conformada por 20 miembros, incluyendo al emperador y a su tío, el príncipe Mikasa, que tiene 100 años. En la línea sucesoria hay cinco hombres: Naruhito, el príncipe Akishino, su hijo Hisahito; el príncipe Hitachi, hermano menor del actual emperador; y el príncipe Mikasa, hermano menor de Hirohito. Ateniéndonos a la realidad, es previsible que los príncipes Hitachi y Mikasa sean los primeros en fallecer, por ser los más longevos.

    Por otra parte, en vista de las edades que tienen tanto el príncipe heredero como su hermano y sus respectivas consortes, no hay esperanzas de que tengan más descendencia. Así, dentro de una o dos décadas, la familia imperial podría quedar reducida a cinco miembros: el actual príncipe heredero, su hermano el príncipe de Akishino, sus respectivas consortes y el príncipe Hisahito. El aislamiento del niño heredero, al no tener otros miembros masculinos en su misma generación, hace augurar una situación crítica cuando llegue al trono, ya que lo haría como “emperador solitario”.

    EL NIÑO QUE SALVÓ A LA DINASTÍA

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    Hisahito nació el 6 de septiembre de 2006 como el primer nieto varón del emperador. El nombre de quien ocupa desde entonces el tercer lugar en la línea de sucesión nipona se compone de los ideogramas “Hisa”, -que significa “lejano” o “sosegado”- y “Hito” -que significa “persona virtuosa” y es un sufijo que se añade al nombre de pila de los príncipes imperiales desde el Período Heian (794-1185). Sus padres le llaman afectuosamente “Yu-yu” o “Yu-chan”, apelativos cariñosos para los niños nipones.

    Dentro de los muros palaciegos, el curioso príncipe Hisahito hoy lleva una vida casi monástica y con escaso contacto con gente común. Juega en los jardines, lee libros sobre peces y observa insectos, despreocupado por el futuro que le espera como 127 emperador y poco -o quizás nada- consciente de que su nacimiento liberó al sistema monárquico de su país de grandes dolores de cabeza. Su vida transcurre por ahora lejos de la agitación mediática, al igual que el resto de la familia imperial, cuyos actos, gestos y mensajes son revisados y tratados con impecable meticulosidad por la Kunaicho, confiriendo a sus miembros un aura de intocable y misteriosa divinidad.

    La educación del heredero está planificada al milímetro por la familia imperial y la corte. “El joven príncipe debe recibir una educación mediante la cual puede llegar a afrontar sus responsabilidades”, dijo el profesor de la Universidad de Kyoto Sangyo Isao Tokoro, un experto en asuntos imperiales. “Él tiene que adquirir un marco intelectual y espiritual considerado indispensable para un emperador, como la cortesía, la estoicidad, la disciplina y el respeto hacia los demás. Clásicos de la literatura japonesa, historia imperial, poemas y otros temas como la caligrafía tradicional son las asignaturas consideradas necesarias para un miembro de la familia Imperial”.

    Para cuando llegó al trono, el joven emperador Hirohito había asistido a una escuela instalada exclusivamente para él y otros cinco compañeros de clase (hijos de nobles y sacerdotes) en el palacio imperial. Fue el primer príncipe imperial educado de esta forma. Allí se le instruyó en un amplia abanico de temas, como la historia nipona, la ética, las matemáticas, clásicos chinos, y reconocidos expertos y funcionarios militares le enseñaron a montar a caballo.

    Debido a la guerra, no se pudo crear ninguna escuela especial el futuro emperador Akihito, pero desde la primaria hasta la universidad asistió a Gakushuin, una institución educativa privada de Tokio establecida originalmente para miembros de la familia imperial y los hijos de la nobleza. Allí también asistieron sus hijos, los príncipes Naruhito y Akishino. Pero Hisahito no es heredero directo del trono. El niño es, de momento, sólo un príncipe de una de las varias ramas colaterales de la familia imperial, por lo que su educación se deja en manos de sus padres para que ellos tomen las decisiones, lo que ofrece a Hisahito una gran libertad.

    No creo que el príncipe Hisahito juegue a los videojuegos al igual que otros niños de su edad, pero parece llevar una infancia sin grandes restricciones”, opina el cronista Shinji Yamashita al «Japan Times». La “serenidad” de su nombre se traslada a su vida diaria. Según los voceros imperiales, el príncipe se muestra muy interesado en el aprendizaje de los complejos “kanji”, ideogramas de origen chino utilizados en la escritura japonesa y que forman uno de sus tres alfabetos, y cuando no se encuentra en el colegio, le gusta regar las plantas de arroz de su jardín. Si el mecanismo dinástico transcurre la misma serenidad, Hisahito ascenderá al trono tras su abuelo, su tío Naruhito y su padre, a mediados del siglo XXI.

  • El emperador Akihito de Japón planea abdicar en los próximos años

    El emperador Akihito de Japón manifestó su intención de abdicar a favor de su hijo, el príncipe heredero Naruhito, y su deseo de que este reemplazo se produzca “en vida”. “El emperador Akihito de Japón ha expresado su intención de abdicar”, afirmó una fuente del gobierno nipón, en declaraciones a la agencia oficial de noticias Kyodo. Akihito, 125º emperador de Japón, de 82 años de edad, planea ceder el Trono de Crisantemo a su hijo Naruhito, de 56 años, pero no de manera inmediata, sino en los próximos años.

    El emperador no tiene un problema de salud que requiera terminar su reinado inmediatamente”, dijo la fuente gubernamental, reiterando que Akihito ha conversado el tema personas de su entorno. La cadena de televisión NHK informó hoy que el monarca, único del mundo que lleva el título imperial, desea que el reemplazo a la corona se produzca “en vida”, a diferencia de su caso, que accedió al trono en 1989, tras el fallecimiento de su padre, el emperador Hirohito.

    La última abdicación de un emperador fue la de Kokaku, en 1817, por lo que la sucesión del trono mientras Akihito esté vivo requiere una revisión a la Ley Imperial. Dicha legislación, promulgada en 1947 y que establece normas para los asuntos imperiales, incluyendo la línea de sucesión imperial, no tiene ninguna disposición para la abdicación de un emperador reinante. Según la televisora japonesa, Akihito dijo a funcionarios de la Casa Imperial que no desea aferrarse a su título y que no quisiera seguir siendo emperador si tuviera que reducir sus deberes oficiales.

    La Agencia de Casa Imperial -llamada “Kunaicho”- no quiso comentar sobre las intenciones de Akihito de renunciar a su título y negó cualquier especulación sobre su estado de salud, que podría ser la causa de su decisión. La salud del emperador japonés se ha deteriorado en los últimos años, lo que lo llevó a ser sometido a una operación coronaria de “bypass” en 2012 y por el cáncer de próstata en 2003, y la osteoporosis que sufre debido a la terapia hormonal que se le recetó entonces.

    El emperador admitió que cometió pequeños errores en las ceremonias oficiales de los últimos años, por su edad avanzada, lo que llevó a la Casa de Imperial ha sugerir una reducción de sus funciones, dando más responsabilidad al príncipe Naruhito. En un esfuerzo de aliviar la carga al emperador y a su esposa la emperatriz Michiko, de 81 años, la Agencia de Casa Imperial pidió reducir sus funciones oficiales, como el número de sus encuentros con jefes de agencias administrativas y otros invitados en el Palacio Imperial.

    A lo largo de su reinado que abarca más de 27 años, el emperador, junto con su esposa, cumplió con sus deberes oficiales, alentando a la nación ante los múltiples desastres que ha sufrido y realizado numerosos viajes a antiguos campos de batalla en el país y en el extranjero, donde ha llorado por los muertos en guerra. Tras la muerte de su padre, el emperador Hirohito, a los 87 años de edad, el 7 de enero de 1989, el entonces príncipe heredero a la corona Akihito subió al trono a los 55 años.

    Akihito fue el primer emperador en asumir el trono como el “símbolo del Estado y de la unidad del pueblo”, un nuevo estatuto dado al mundo por la más antigua monarquía hereditaria en la Constitución actual, tras la Segunda Guerra Mundial. Además, Akihito se convirtió en el primer emperador nipón en visitar China en 1992 y un año después la isla de Okinawa, escenario del desembarco estadunidense a finales de la Segunda Guerra Mundial y donde murieron miles de soldados y de civiles japoneses.

  • El rey Bhumibol cumple 70 años en el Trono de Tailandia

    Presentado como un semidiós y benefactor de la nación desde hace décadas, el rey Bhumibol Adulyadej conmemora este jueves 9 de junio sus 70 años en el trono. El monarca, sin embargo, es uno de los más longevos del mundo y lleva meses sin aparecer en público a causa de sus problemas de salud. Esta semana, a sus 88 años y hospitalizado desde hace meses, fue operado por problemas cardíacos y según un comunicado oficial del Palacio Real, “mejora de manera satisfactoria”.

    Las informaciones acerca de la salud del monarca tailandés están estrechamente controladas por las autoridades debido a la ansiedad que crea en la sociedad la futura sucesión en un periodo de inestabilidad política que ha registrado dos golpes de Estados en los últimos diez años. Desde mediados de mayo, el monarca fue atendido por hidrocefalia y por una infección pulmonar.

    Bhumibol Adulyadej tiene muchos títulos. Algunos están incluidos en los epítetos que preceden a su nombre: “Majestad, Supremo y Divino Señor, Gran Fuerza del País, Poder Incomparable, el Más Grande del Reino, Jefe del Pueblo Soberano, Soberano de Siam, Supremo Protector, etc”. Otros de sus títulos tienen que ver con su vida: como por ejemplo ser el primer rey nacido en los Estados Unidos de América, en 1927.

    Thailand's King Bhumibol Adulyadej leaves the Siriraj Hospital for a ceremony at the Grand Palace in Bangkok

    Además, es uno de los monarcas con el reinado más largo de la historia mundial, compartiendo el podio con el faraón Pepy Neferkare de Egipto (94 años de gobierno), Sobhuza II de Suazilandia (82 años), Luis XIV de Francia (71 años) o Francisco José de Austria (68 años), y es el único monarca que, hasta hoy, ha escrito la música de una canción digna de ser incorporada a una obra de Broadway.

    Noveno monarca de la dinastía Chakri, Bhumibol Adulyadej es el único monarca nacido en Estados Unidos, en el Hospital Mount Auburn, en Cambridge (Massachusetts), donde su padre realizaba un curso de salud pública. Es hijo del príncipe Mahidol de Tailandia (1892-1929), príncipe de Sonkgla, uno de los 77 hijos del rey Chulalongkorn y considerado el padre de la medicina moderna en Tailandia. Su madre fue Sri Srinagarindra (1900-1995), proclamada “Princesa Madre”.

    Su hermano, Ananda Mahidol, ascendió al trono en 1935, al abdicar su tío, y murió en circunstancias extrañas el 9 de junio de 1946, a los 18 años de edad. Ananda fue hallado en su habitación con un disparo en la cabeza. La verdad sobre la muerte lleva casi 70 años como un secreto de Estado y tres personas, probablemente inocente, fueron juzgadas y ejecutadas.

    También conocido con el nombre de Rama IX, Bhumibol es el único rey que ha conocido la mayoría de los tailandeses, que lo tiene como un ser semidivino, símbolo unidad y guía de la nación. Si bien ascendió al trono en 1946, no fue coronado hasta el 5 de mayo de 1950, una semana después de contraer matrimonio con la actual reina, Sirikit Kitiyakara, prima segunda suya.

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    La influencia estabilizadora de Bhumibol no sólo salvó a su país, sino que la hizo prosperar durante una era de extrema tirantez política, tanto interna como externa. Durante su largo reinado, ha superado 17 golpes de Estado, 20 primeros ministros y 15 constituciones, y sus incesantes viajes a lo largo y a lo ancho de la geografía tailandesa, y su interés personal por alentar el desarrollo rural, profundizaron el afecto de sus súbditos.

    En en ocaso de la vida del adorado rey, los tailandeses se preocupan. La vida privada del príncipe heredero, Vajiralongkorn, aunque jamás criticada públicamente en Tailandia, es motivo de decepción y preocupación. En 1977 contrajo matrimonio con una prima hermana, Soamsawali Kitiyakara, de quien se divorció años después. Luego el príncipe se casó con la joven Yuvadhida Polpraserth, que le dio cuatro hijos y una hija que no tienen derecho a sucesión.

    La falta de un heredero varón legítimo fue la razón para que se aprobara una legislación que permite el ascenso al trono de una mujer. La princesa Maha Sirindhorn, quien goza de un alto índice de popularidad, sin dudas superior al de su hermano. Tanto es así que el pueblo la llama “Phra Thep”, la “Princesa ángel”.

    Bhumibol Adulyadej, Somsavali, Ubolratana, Chulabhorn, Siribhachudabhorn, Srirasm, Dipangkorn Rasmijoti, Vajiralongkorn, Sirindhorn

    El último matrimonio del eterno heredero terminó estrepitosamente. En febrero del 2001 el príncipe se casó con Srirasmi Mahidol, joven proveniente de una familia modesta que, años más tarde, fue nombrada Princesa Consorte. El 29 de abril del 2005 fue madre de un varón legítimo, el príncipe Dipangkorn Rasmichoti, hoy segundo en línea sucesoria.

    En diciembre de 2014 estalló un escándalo que acabó con su matrimonio y con su estatus de princesa real luego de que siete miembros de su familia, entre ellos su tío, y algunos de sus hermanos, fueron detenidos y acusados de “difamar a la monarquía con sus acciones” al utilizar con intenciones codiciosas su relación con la familia real para abrir y dirigir casinos ilegales y entregarse al contrabando de petróleo, el rapto y a la extorsión a cambio de grandes sumas de dinero. Obligada por el rey, la princesa renunció a todos sus títulos y privilegios reales.

    En 2002 la revista The Economist escribió: “Vajiralongkorn es mucho menos querido que el rey. En Bangkok se intercambian chismes sobre su sensacional vida privada. Una de sus hermanas, y posible heredera del trono, es más popular pero Tailandia nunca ha estado gobernada por una mujer. En todo caso, independientemente de cuán meritorio y calificado, ningún sucesor puede aspirar a igualar la estatura que el rey Bhumibol ha alcanzado”. Los pesimistas hoy auguran que Tailandia puede sumirse en un caos semejante al del otro reino budista asiático, Nepal, el día en que falte la autoridad de Bhumibol.

  • El Trono del Crisantemo se queda sin herederos

    Por Darío Silva D’Andrea

    En octubre de 2014 la princesa Noriko de Takamado (25 años) contrajo matrimonio con el hijo del sacerdote sintoísta de Izumo Taisha. Noriko es hija del difunto Norihito, príncipe Takamado y primo del actual emperador Akihito y dejó de ser miembro de la familia imperial, como es ley, tras su boda.

    Tiempo antes, había fallecido el hermano mayor de Norihito, elpríncipe Katsura. El hermano mayor de ambos, el príncipe Tomohito de Mikasa, había fallecido dos años antes. La Casa Imperial japonesa, en la que solo los descendientes masculinos por línea masculina cuyo padre o abuelo paterno haya sido emperador pueden ocupar el trono, está viendo amenazada su supervivencia por el previsible fallecimiento de sus miembros masculinos y la salida de los femeninos que contraen matrimonio.

    Tras la boda de Noriko, la familia imperial pasó a estar conformada por 20 miembros, incluyendo a Akihito, actual emperador, cuya hija (Sayako) ya perdió su estatus imperial al contraer matrimonio. En la línea sucesoria hay cinco hombres: Naruhito, príncipe heredero, hijo mayor del emperador, el príncipe Akishino, su hijo Hisahito; el príncipe Hitachi, hermano menor del actual emperador; y el príncipe Mikasa, hermano menor del emperador Hirohito.

    Ateniéndonos a la realidad, es previsible que los príncipes Hitachi y Mikasa sean los primeros en fallecer, por ser los más longevos. Por otra parte, en vista de las edades que tienen tanto el príncipe heredero como su hermano y sus respectivas consortes, no hay esperanzas de que tengan más descendencia.

    Entre las 14 mujeres de la familia imperial hay siete que, o bien son menores de edad, o todavía permanecen solteras, así que lo más probable es que algún día se casen y abandonen la familia. La única vía para asegurar la sucesión es que el pequeño príncipe Hisahito -que ahora tiene 6 años- un día se case y tenga descendencia masculina.

    Así, dentro de una, dos o tres décadas, la familia imperial podría quedar reducida a cinco miembros: el actual príncipe heredero, su hermano el príncipe de Akishino, sus respectivas consortes y el príncipe Hisahito.

    UN EMPERADOR ATRIBULADO

    La Familia Imperial Japonesa, un futuro menguante

    El emperador se mostraba siempre muy afligido y había noches que no podía conciliar el sueño”, declaró Watanabe Makoto, que ocupó el cargo de Gran Chambelán de la Casa Imperial durante algo más de 10 años, hasta 2007. El exfuncionario de la “Kunaicho” (Corte Imperial) reconoce que el tema de la sucesión ha sido desde hace muchos años un tema preocupante para el emperador.

    La Constitución de Japón establece que el Emperador no tiene atribuciones políticas y, lógicamente, no puede cambiar a su gusto las leyes relativas a la Casa Imperial. “Es una crisis que afecta a su propia casa, pero a él solo se le permite seguir atormentándose sin poder hacer nada“, dice el diario “Nippon”.

    El emperador Akihito representa la sexta generación por línea directa masculina del emperador Kōkaku, que reinó entre 1780 y 1817. Sucedió a Kōkaku el emperador Ninkō (1817-1846), quien no era hijo de la esposa principal, sino de una de“lassokushitsu” -que literalmente significa, “persona que ocupa la habitación contigua”, una forma de concubinato legalmente instituida-.

    Lo mismo puede decirse de sus tres siguientes sucesores, los emperadores de las eras Kōmei (1846-1867), Meiji (1867-1912), y Taishō (1912-1926), hijos igualmente de una “sokushitsu”. La esposa principal del emperador Meiji no le dio hijos . Según la Agencia de la Casa Imperial, aproximadamente la mitad de los 125 emperadores que se han sucedido en el Trono del Crisantemo son hijos de “sokushitsu”.

    De los 15 hijos (cinco varones y diez mujeres) que dieron sus cinco “sokushitsu” al emperador Meiji, un hombre con fama de tener una gran fortaleza, dos nacieron muertos y otros ocho murieron durante sus primeros meses de vida. De esos cinco varones solo uno llegó a adulto, el futuro emperador Taishō. La sucesión pudo asegurarse a duras penas.

    Si el emperador Meiji no hubiera tenido descendencia masculina, es de suponer que para asegurar la sucesión se habría recurrido a la descendencia de alguno de sus parientes (incluso parientes muy lejanos), para lo cual ya existían precedentes históricos. Así pues, hasta la era Meiji, estacompleja trama de “sokushitsu” y ramas colateralesformaba una sólida red de seguridad que prevenía crisis sucesorias.

    El emperador Taishō, un hombre cultivado de refinados gustos, renunció voluntariamente a tener concubinas. Desde niño fue de constitución delicada y solo se mantuvo 15 años en el trono, pero de su unión con la emperatriz nacieron cuatro hijos varones (el futuro emperador Hirohito -Shōwa- y los príncipes Chichibu, Takamatsu y Mikasa), aportando estabilidad al árbol dinástico.

    Hirohito fue también un defensor de los valores familiaresy tuvo concubinas. Su querida emperatriz Nagako, a la que siempre quiso mucho, le dio cuatro hijas y tras ellas el esperado hijo varón, Akihito, nacido en 1933, que es quien actualmente ocupa el trono. Después nació Masahito, príncipe de Hitachi.

    UNA LEY ESTANCADA EN EL TIEMPO

    La Ley de la Casa Imperial de la posguerra, que entró en vigor en 1947, tuvo en cuenta las normas sociales imperantes y no otorgó reconocimiento como miembros de la familia imperial a los posibles hijos del emperador habidos fuera del matrimonio, con lo que quedaron fuera también de la línea sucesoria.

    Al mismo tiempo, la nueva ley recogió el principio ya vigente desde la era Meiji de que la sucesión al trono se limitaría a los varones descendientes por línea masculina. En aquel momento nadie se preocupaba por la sucesión al trono, ya que el emperador Hirohito tenía dos hijos varones y dos hermanos menores.

    Pero la Constitución de Japón se limita a señalar que el trono se transmitirá por sucesión hereditaria, sin especificar nada sobre el sexo de los sucesores del emperador. Sólo basta con reformar la Ley de la Casa Imperial, que limita la sucesión a varones por línea masculina, para un modelo de sucesión que garantizase la estabilidad y acorde a los tiempos

    Aunque Japón tuvo 8 emperatrices reinantes o regentes -dos de ellas reinaron en dos ocasiones- y en todos los casos, eran hijas de emperadores, pero no hay precedentes de emperadores que hayan llegado al Trono del Crisantemo por línea femenina.

    Hace una década, tras el nacimiento del príncipe Hisahito, las encuestas demostraban que un 80 por ciento de los japoneses apoyaban la reforma para que una mujer (en este caso, la princesa Aiko) pudiera heredar el trono. Pero en Japón está muy arraigada la idea de que la sucesión debe ser por línea masculina y recaer además en un hombre.

    Quienes defienden la exclusividad de la línea masculina señalan que las 8 emperatrices que hubo en la historia accedieron al trono en situaciones de grandes disturbios políticos o de minoría de edad de los varones en la línea de sucesión, circunstancias que llevaron a tomar esta medida de carácter excepcional e interino. Todas ellas se mantuvieron solteras y sus hijos no accedieron al trono, por lo que no hay un solo emperador por línea femenina.