Etiqueta: ARABIA SAUDITA

  • Protocolo para la sucesión real en Arabia Saudita: una tumba sin nombre y un juramento de lealtad

    El rey Salman bin Abdulaziz de Arabia Saudita, de 88 años, es actualmente el monarca más longevo del mundo y se espera que, tras su fallecimiento, se active automáticamente el mecanismo de transición de la corona saudita, que establece una sucesión del trono tan rápida como los funerales del fallecido monarca.

    Durante los últimos 70 años, sólo los hijos del fundador de Arabia Saudita, el rey Abdulaziz bin Abdul Rahman al-Saud, han gobernado el país. El rey Salman, el último de los 44 hijos varones de Abdulaziz y su hijo y heredero, el príncipe Mohammed bin Salman, será el primero de su generación en acceder al trono.

    Desde 1964 todos los reyes han ascendido al trono saudita con más de sesenta años de edad. De hecho, Salman se convirtió en rey a los 79. Por eso se espera que el próximo reinado sea diferente: el príncipe Mohammed es un hombre joven de 38 años y se augura que protagonizará un largo reinado.

    Cuál es el protocolo para el funeral del rey de Arabia Saudita y la transmisión del poder a su sucesor

    El funeral del rey Abdullah en el Cementerio Al Oud en 2015.
    El funeral del rey Abdullah en el Cementerio Al Oud en 2015.

    El traspaso de la corona saudita de un rey fallecido a su heredero suele ser muy rápida, incluso si la muerte del rey fue repentina, porque la casa real tiene previsto un programa de acción bien detallado que se lleva a cabo casi sin alteraciones desde el fallecimiento de Abdulaziz en 1953.

    Primero, la agencia de prensa oficial saudí anuncia la muerte del rey además de la hora y el lugar del funeral. A continuación, los canales de televisión hacen lo mismo y suspenden su programación habitual para transmitir oraciones y dedicar una amplia cobertura a la noticia.

    La “Sharia” -la ley islámica, que forma parte de la fe surgida del Corán y los hadices, los dichos y acciones del profeta Mahoma establece que los entierros de los musulmanes deben realizarse lo antes posible después de la muerte y los reyes no son la excepción.

    La familia real saudita, como seguidores del estricto código wahabí del Islam, no glorifica la muerte. Cuando el rey Abdullah murió en Riad el 23 de enero de 2015, su cuerpo fue envuelto en una sencilla tela blanca, colocado en una camilla y llevado por su familia a la mezquita del Imam Turki bin Abdullah para el funeral ese mismo día.

    El rey Salman de Arabia Saudita
    El rey Salman de Arabia Saudita: a los 88 años, es actualmente el monarca más longevo del mundo.

    Por supuesto que los funerales de un rey no pueden asemejarse en todo a los de sus súbditos, esencialmente por razones de seguridad. Cuando el rey Fahd murió en 2005, las rutas alrededor de esa misma mezquita fueron cerradas y aseguradas por el ejército, y se apostaron francotiradores cerca del lugar del entierro.

    Los reyes sauditas –cuyo título formal es “Guardián de los dos Lugares Santos” y se consideran los líderes del mundo musulmán sunita– son sepultados tradicionalmente en el Cementerio Al-Oud de Riad.

    “A los no musulmanes no se les permite entrar y tampoco se les permite estar en la tumba”, explicó el profesor Bernard Haykel, experto en política saudí de la Universidad de Princeton. A las mujeres de la familia real tampoco se les permite asistir al funeral y al entierro.

    Al igual que sus súbditos, las tumbas de los reyes sauditas son sencillas y austeras, sin lápidas, nombres ni decoración alguna. Durante los días de luto nacional, las oficinas gubernamentales permanecen abiertas y no se colocan las banderas a media asta, como es tradición en la mayoría de los países.

    La “bay’ah”: la ceremonia en que la Casa Al-Saud jura lealtad al nuevo rey de Arabia Saudita

    Mohammed bin Salman de Arabia Saudita
    Mohammed bin Salman de Arabia Saudita. Nacido en 1985, se espera que sea el primer nieto del rey Abdulaziz (fundador del reino) que asciende al trono en la historia del país.

    De regreso en el palacio, se presentan las condolencias al nuevo rey y comienza la “bay’ah”, una ceremonia de manifestación de lealtad al nuevo monarca en la que los miembros de la familia real, del gobierno y otros ciudadanos lo saludan, a menudo besando su mano o su hombro derecho en señal de respeto.

    Según la Ley Básica de Gobernanza, parte del rito consiste en que el nuevo rey reciba una promesa de lealtad del Consejo de Lealtad, un grupo de 35 príncipes que representan a las familias de los hijos del rey Abdulaziz y que se ocupa de asuntos como la sucesión al trono.

    El siguiente acto formal de la sucesión será el anuncio del nombre del nuevo príncipe heredero, porque el trono saudita no pasa de padres a hijos: el sistema sucesorio indica que cada nuevo rey escoge a su Príncipe Heredero de entre los varones descendientes del rey Abdulaziz.

    El nombramiento del nuevo heredero se logra solo con el consenso de los príncipes del “Consejo de Lealtad”. Esto ocurrió por última vez en 2017, cuando el consejo apoyó la decisión del rey Salman de nombrar a su hijo, Mohammed, como su sucesor: obtuvo 31 de los 34 votos.

    La sucesión al trono de Arabia Saudita
    La sucesión al trono de Arabia Saudita

    El nuevo heredero al trono podría ser un hermano del rey (tiene seis, varios de los cuales ocupan cargos estratégicos en el gobierno) o algún aliado de otra rama de la inmensa familia real, que cuenta con entre 5.000 y 6.000 miembros, descendientes de Abdulaziz Al Saud. 

    El príncipe Mohammed tiene tres hijos pequeños, pero un cambio en la ley de sucesión emprendido por el rey Salman en 2017, que establece que el heredero es el príncipe “mejor calificado” de la familia, significa que no pueden automáticamente designados, según Simon Henderson, miembro del Instituto Washington para la Política de Oriente Próximo.

    “Mucha gente está contenta de que una generación más joven llegue al poder, pero los que están molestos son la generación mayor”, que no está acostumbrada a cambios tan dramáticos, dijo Joseph A. Kechichian, investigador principal del Centro Rey Faisal de Investigación y Estudios Islámicos, que tiene amplios contactos dentro de la familia. “Incluso si la gente se siente incómoda, al final del día se trata de una decisión monárquica, y la gente tendrá que aceptar el nuevo acuerdo o esencialmente tendrá que mantener la boca cerrada”.

    Salman de Arabia Saudita, uno de los monarcas más longevos del mundo

    • Rey Salman bin Abdulaziz Al Saud de Arabia Saudita (88 años)
    • Rey Harald V de Noruega (87 años)
    • Emir Mishal Al Ahmad Al Javer Al Sabah de Kuwait (83 años)
    • Príncipe Hans Adam II de Liechtenstein (79 años)
    • Sultán Hassanal Bolkiah de Brunei (77 años)
    • Rey Carlos XVI Gustavo de Suecia (77 años)
    • Rey Carlos III de Gran Bretaña (75 años)
    • Rey Hamad bin Isa Al Khalifa de Bahrein (74 años)
    • Emir Mohammed bin Rashid Al Maktoum de Dubai (74 años)
    • Rey Norodom Sihamoni de Camboya (70 años)
  • REVELACIÓN: Informe desclasificado afirma que el príncipe saudita “aprobó capturar o matar” al periodista Jamal Khashoggi

    Es “altamente improbable” que los ejecutores “llevaran a cabo una operación de esta naturaleza sin la autorización del príncipe”, dice un informe de Inteligencia publicado por la Casa Blanca.

    Estados Unidos desclasificó un informe de Estado en el que asegura que el príncipe heredero saudita, Mohammed bin Salman, aprobó la operación en Estambul para “la captura o el asesinato del periodista Jamal Khashoggi”.

    En el informe se afirma que Mohammed bin Salman Al Saud, de 35 años e hijo del rey Salman, tiene el control de las organizaciones de Seguridad e Inteligencia por lo que “es altamente improbable que los agentes saudíes llevaran a cabo una operación de esta naturaleza sin la autorización del príncipe”.

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    “El príncipe heredero ve a Khashoggi como una amenaza para el reino y en términos generales apoyó el uso de medidas violentas para silenciarlo”, indicó el reporte. 

    El informe publicado por la Casa Blanca este 26 de febrero se basa en inteligencia clasificada de la CIA y otras agencias de inteligencia después del asesinato de Khashoggi en octubre de 2018 dentro del consulado saudí en Estambul. Constata que siete guardias reales del príncipe, que “solo responden ante él”, participaron en el asesinato del periodista en octubre de 2018.

    El príncipe veía a Khashoggi como una amenaza para el reino y apoyó ampliamente medidas violentas para silenciarlo si era necesario”, dice el texto. Se agrega que del crimen participó uno de los asesores más cercanos del príncipe y que este se ha mostrado dispuesto a “usar medidas violentas para silenciar a los disidentes en el extranjero”.

    El príncipe heredero Mohammed bin Salman (35), hijo del rey Salman, gobierna de facto el país.

    Lea además: Ex funcionario saudita hizo graves acusaciones sobre el príncipe heredero Mohammed

    El príncipe Mohammed bin Salman, heredero del trono desde 2017 y hombre fuerte del gobierno saudita, ha estado negando cualquier participación en el crimen, pero aceptó su responsabilidad simbólica como gobernante de facto del país. Altos funcionarios de su país dijeron que el asesinato fue perpetrado por agentes corruptos que fueron procesados y condenados.

    Una hora después de la publicación del informe, los medios estadounidenses informaron que el secretario de Estado de Joe Biden, Antony Blinken publicó un comunicado en el que confirma sanciones a 76 saudíes involucrados con “amenazas a disidentes en el extranjero”, más allá del caso Khashoggi.

    El príncipe, heredero del rey Salmán y gobernante de facto del reino, “aprobó una operación en Estambul, Turquía, para capturar o matar al periodista saudí Jamal Khashoggi”, según el informe.

    Estos serán identificados y se les denegarán visados para ir a Estados Unidos tanto a ellos como a su familia cercana en una nueva doctrina que se conocerá oficialmente a partir de ahora como la “Prohibición Khashoggi”.

    “Como medida de seguridad para todos dentro de nuestras fronteras, los autores que atacan a disidentes identificados para un gobierno extranjero no deberían tener permitido llegar a suelo estadounidense”, dijo Blinken.

    Lea además: A las puertas del trono, el príncipe Mohammed consolida su dominio sobre la sucesión saudita

    Blinken aseguró en el segundo aniversario del asesinato de Jashogi, que residía en Estados Unidos, “no sería en vano” que se “debe a su memoria luchar por un mundo más justo”. “Las personas deberían poder ejercer sus Derechos Humanos y libertades fundamentales sin miedo al castigo, represión o daño del Gobierno. Khashoggi pagó con su vida expresar sus creencias”, dijo.

    Lea además: Documentos “top secret” señalan al príncipe saudita como instigador del crimen de Khashoggi

    EL CRIMEN DE KHASHOGGI. Khashoggi, era un periodista crítico con el reino que se afincó en Estados Unidos tras caer en desgracia con el príncipe heredero. Viajó el 2 de octubre de 2018 a gestionar unos documentos al consulado saudita en Estambul y nunca salió vivo, ya que fue asesinado y descuartizado por quince agentes saudíes tras sus críticas a la monarquía. Para llevar a cabo la operación, los agentes llegaron a Estambul bajo el mando de Saud al-Qathani, un asesor cercano del príncipe Mohammed, que incluso dijo en público a mediados de 2018 que él no realizaba acciones sin la aprobación del príncipe heredero.

  • Desclasificación de documentos secretos en EEUU podría inculpar por asesinato al príncipe heredero saudita

    Avril Haines, quien fue elegida directora de inteligencia nacional bajo la administración del presidente estadounidense Joe Biden, dijo que un archivo de Inteligencia sobre el asesinato en 2018 del periodista Jamal Khashoggi por parte del gobierno saudita será desclasificado pronto para uso del Congreso estadounidense y podría implicar al príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman.

    Durante su campaña para las elecciones presidenciales, el presidente de EEUU Joe Biden atacó al príncipe Mohammed, diciendo que su país debería ser considerado “un paria”. Ahora espera que la nueva administración reduzca la venta de armas a Arabia Saudita, pero también se pueden tomar medidas más específicas contra el heredero al trono, incluidas sanciones financieras.

    La declaración, hecha durante la audiencia del Congreso para el nombramiento de Haines el martes, es en respuesta a los llamados de la prometida de Khashoggi, Hatice Cengiz y otros activistas de derechos humanos, para que Biden publique el informe clasificado sobre el asesinato, diciendo que hacerlo sería el primer paso hacia buscando la responsabilidad de los culpables.

    Durante la audiencia, el senador Ron Wyden de Oregon dijo que si se esto aprueba Haines tendrá la capacidad de “inmediatamente” pasar página sobre el “secreto excesivo” y la “anarquía” de la administración Trump, y enviar un informe no clasificado sobre ” quien fue responsable “del asesinato de Khashoggi, según lo ordenado por una ley que la administración Trump bloqueó efectivamente en febrero de 2020.

    Según el periódico The Guardian , si los documentos de inteligencia fueran desclasificados, posiblemente significaría que la nueva administración estadounidense podría culpar públicamente al príncipe Mohammed, hijo y heredero del rey Salman, por el asesinato del periodista en Estambul.

    “Responsable” del crimen

    Khashoggi, que tenía 59 años en el momento de su muerte, era un residente estadounidense de origen saudí y un destacado crítico del príncipe heredero del reino, y escribía columnas para el Washington Post. En octubre de 2018, agentes saudíes dentro del consulado del reino en Turquía lo asesinaron cuando lo visitó para obtener los documentos que confirmaban su divorcio, lo que le permitiría casarse con Cengiz. Al principio, Riad negó tener conocimiento de su paradero, pero finalmente admitió que Khashoggi fue asesinado dentro de las instalaciones y posteriormente desmembrado.

    New York Times informó en noviembre de 2018 que la CIA había llegado a la conclusión, con un grado de confianza medio a alto, de que el propio bin Salman presuntamente ordenó el asesinato del destacado periodista. Sin embargo, la administración Trump se negó a proporcionar el informe legalmente obligatorio para la supervisión del Congreso. Según el Washington Post, Trump supuestamente les dijo a altos funcionarios de la Casa Blanca que quería que bin Salman permaneciera en el poder para continuar con las duras políticas hacia Irán.

    El príncipe heredero negó haber ordenado el asesinato, aunque dijo que él es responsable del asesinato por parte de operativos “porque ocurrió bajo mi mandato”.

    Tras el asesinato, el fiscal saudí declaró que un total de 31 personas fueron investigadas y 21 de ellas fueron arrestadas por el asesinato. Según los informes, la fiscalía investigó la participación de cinco funcionarios sauditas, incluido el subjefe de inteligencia Ahmad Asiri y Saud al-Qahtani, un importante asistente del príncipe Mohammed. Finalmente, se llevó a juicio a 11 personas .

    A finales de 2019, cinco personas, cuyos nombres se desconocen, fueron condenadas a muerte por el tribunal por “cometer y participar directamente en el asesinato de la víctima”, mientras que otras tres fueron condenadas a prisión por “encubrir este delito y violar la ley” por un total de 24 años, mientras que otros tres fueron declarados no culpables.

    En mayo de 2020, el hijo de Khashoggi, Salah, que reside en Arabia Saudita, emitió un comunicado en el que dijo que él y sus hermanos estaban “perdonando a los que mataron a nuestro padre, buscando la recompensa de Dios todopoderoso”. A principios de septiembre de 2020, un tribunal saudí anunció el fallo final sobre las sentencias de ocho personas declaradas culpables en el caso, sentenciando a cinco de ellas a 20 años de prisión, mientras que otras tres recibieron sentencias que van de 7 a 10 años.

  • El príncipe heredero, primera persona de Arabia Saudita que recibe la vacuna contra Covid-19

    El príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohamed bin Salman Al Saud, fue la primera persona en ser vacunada en el país árabe, tras recibir este viernes 25 de diciembre la primera dosis de la vacuna de Pfizer y BioNTech frente a las cámaras de televisión.

    Un video del príncipe de 38 años, hijo del rey Salman, fue publicado por la agencia estatal de noticias SPA a través de Twitter, marcando el inicio de la campaña masiva de vacunación del reino árabe, que garantizará vacunas gratuitas para los ciudadanos y residentes extranjeros.

    Tras la inoculación del príncipe, el ministro de Salud, Tawfiq bin Fawzan Al-Rabiah, agradeció al heredero de la dinastía Al-Saud “su entusiasmo y seguimiento continuo para proporcionar vacunas”, así como “sus directivas permanentes para brindarles los mejores servicios” a los ciudadanos del país.

    Según la estrategia del Ministerio de Salud del país, el 70 por ciento de la población será vacunada para finales de 2021. A mediados de diciembre, el reino de Arabia Saudita fue uno de los primeros países del mundo en aprobar el uso de la entonces candidata a vacuna de Pfizer-BioNTech.

    La vacuna desarrollado por la empresa alemana Biontech y el gigante farmacéutico estadounidense Pfizer ya fue autorizada, entre otros, en el Reino Unido, Estados Unidos y Canadá. Según sus fabricantes, tiene una efectividad del 95 por ciento y se recomienda para personas mayores de 16 años.

  • Ex heredero saudita detenido teme por su vida tras campaña difamatoria

    Un video falso en YouTube y una avalancha de publicaciones en Twitter acusaron al príncipe Mohammed bin Nayef de participar en un complot contra el actual heredero del trono.

    El príncipe Mohammed bin Nayef de Arabia Saudita, detenido desde que fue derrocado como heredero al trono hace tres años, ahora teme por su vida debido a versiones que están circulando en las redes sociales que indican que está conspirando para derrocar a su pariente y sucesor Mohammed bin Salman.

    Los abogados del príncipe Mohmmed bin Nayef suplicaron a YouTube que elimine uno de esos videos, diciendo que podría dar lugar a represalias contra el príncipe, informó The Guardian.

    Por otra parte, surgió un aumento aparentemente en el número de tuits antes de las elecciones estadounidenses que afirman que Mohammed bin Nayef era parte de un complot liderado por los demócratas para desestabilizar a la familia real de Arabia Saudita. Este ataque fue orquestado en gran parte a través de bots dirigidos partidarios del príncipe Bin Salman, muestra la investigación.

    Los dos hechos sirven para subrayar el peligroso estado de Bin Nayef, de 60 años, cercano a la administración Obama y al entonces vicepresidente Joe Biden”, afirmó el periodista especializado Patrick Wintour.

    El príncipe, exministro del Interior, considerado fundamental para controlar a Al Qaeda dentro de Arabia Saudita tras los ataques del 11 de septiembre en Nueva York, se encuentra bajo arresto domiciliario desde marzo. Fue derrocado como príncipe heredero en 2017, dos años después de su nombramiento, mientras la monarquía nunca ofreció una explicación de por qué fue detenido.

    Los partidarios del actual príncipe heredero y gobernante de facto del reino, han esgrimido una lista cambiante de acusaciones que van desde el intento de golpe de Estado, adicción, corrupción, traición y conspiración con ayuda del gobierno de Barack Obama.

    The Guardian informó que se rechazaron los pedidos para que un grupo de políticos británicos acceda al príncipe para presentar un informe sobre su bienestar personal.

    En la carta a YouTube, los abogados señalaron que todas las afirmaciones vertidas en el video, de que Bin Nayef está prófugo y de que se reunió con el presidente electo de EEUU, Joe Biden, son totalmente falsas, y forman parte de una elaborada teoría de la conspiración de que está trabajando para socavar a Mohammed bin Salman, informó The Daily Mail.

    Señalan que “la verdadera posición es que nuestro cliente se encuentra detenido contra su voluntad y sin cargos desde marzo de 2020 donde permanece hasta el día de hoy. Nuestro cliente tiene acceso limitado a su familia o abogados y se le ha impedido ver a un médico personal que ha sido responsable de su tratamiento durante muchos años”.

    La comunicación de la que disfruta nuestro cliente es sin duda monitoreada. Tanto nuestro cliente como la familia de nuestro cliente están preocupados por su seguridad, y no se sabe si la vida de nuestro cliente y la familia de nuestro cliente están en peligro”, afirmaron los abogados, que aclararon que “su lealtad al príncipe heredero nunca flaqueó y continúa apoyando la monarquía establecida”.

    Antes de su destitución, Mohammed bin Nayef era jefe de un ministerio del interior que vigilaba de cerca a los disidentes y críticos del reino. También fue considerado un gran aliado de la Inteligencia estadounidense, que le atribuyó el mérito de haber puesto a Al-Qaeda bajo control en Arabia Saudita en los años posteriores al 11 de septiembre.

    Pero Estados Unidos abandonó a Bin Nayef en 2017 para dar su apoyo a Mohammed bin Salman, conocido como “MBS”, que ha presentado planes ambiciosos para modernizar Arabia Saudita y poner fin a su dependencia del petróleo.

    La destitución de Bin Nayef fue apoyada por 31 de los 34 miembros del Consejo de Lealtad de Arabia Saudita, que decide sobre cuestiones de sucesión en el reino. En marzo de este año, lo detuvieron en un campamento privado en el desierto y lo pusieron bajo arresto domiciliario en lo que MBS consideró una consolidación de poder.

    Mohammed bin Nayef y otros fueron acusados ​​de “mantener contactos con potencias extranjeras, incluidos los estadounidenses y otros, para llevar a cabo un golpe de estado”, se afirmó.

  • La “noche de la golpiza”: decenas de príncipes fueron torturados por orden del heredero saudita

    Tres años después, algunos de los multimillonarios detenidos sauditas contaron lo que aparentemente sucedió en la “purga” de la familia real.

    Cientos de príncipes de la familia real de Arabia Saudita fueron torturados, extorsionados y obligados a entregar dinero de los depósitos de bancarios hace tres años cuando el príncipe heredero Mohammed bin Salman purgó a la élite saudita.

    La redada de noviembre de 2017 en el lujoso Hotel Ritz-Carlton en Riad se describió oficialmente como una ofensiva contra la corrupción institucional del reino, pero fue ampliamente considerada como un abuso de poder por parte de un príncipe heredero decidido a modernizar el reino.

    En declaraciones al diario británico The Guardian una fuente describió que esa noche “todo el mundo tenía los ojos vendados y casi todos sufrieron lo que la inteligencia egipcia llama la noche de la golpiza“, que vio a príncipes y magnates golpeados y atados a las paredes. Algunos de los presos fueron amenazados con la revelación de relaciones extramatrimoniales o negocios sospechosos, según los detenidos en la prisión de cinco estrellas.

    Las fuentes dijeron que la “noche de la golpiza” tenía la intención de “ablandar” a los detenidos antes de que llegaran los interrogadores. Decenas de príncipes reales, sobrinos y nietos de los reyes sauditas, fueron “atados a las paredes” en actos de tortura que “se prolongaron durante horas” en los lujosos salones del Ritz-Carlton, reveló The Guardian.

    El gobierno de Arabia Saudita dijo que “recuperó” hasta $ 107.000 millones en la purga, también apodada el “sheikhdown”, pero las fuentes afirmaron a The Guardian que la cifra fue en realidad de $ 28.000 millones. Según otra fuente, los torturadores “sabían muy poco y estaban improvisando”, y que estaban “desesperados” en lo que respecta a los activos de los multimillonarios parientes del rey Salman.

    “Esta es una monarquía absoluta, lo que significa que los líderes pueden hacer lo que quieran”, dijo la fuente citada por Guardian. “La gente ganaba favores a través de costumbres arraigadas. “No hubo un debido proceso. No existe tal cosa en el sistema de justicia saudí como un acuerdo de culpabilidad”, agregó.

    “A menudo no tenían ni idea de lo que buscaban. Se convirtió en un chantaje directo en algunos casos, porque algunos de los detenidos se negaban a firmar cualquier cosa”, dijeron. Si bien algunas de las solicitudes inusuales hicieron sonar las alarmas en el mundo bancario suizo, algunas de ellas, no obstante, “se aprobaron” y permitieron al príncipe Mohammed recuperar lo que, según dijo, era dinero del estado saudita.

    La Justicia saudita anunció posteriormente que el gobierno había confiscado una combinación de propiedades, valores en efectivo y entidades comerciales de los acusados. Sin embargo, algunos de los prisioneros les dijeron a personas cercanas que no sabían por qué estaba encarcelados, dado que los privilegios personales y el patrocinio de la corona se habían aceptado durante mucho tiempo como partes del sistema.

    Las 381 personas interrogadas incluyeron al multimillonario príncipe Al-Waleed bin Talal, considerado durante años uno de los hombres más ricos del mundo, quien estuvo detenido durante más de 80 días en la prisión improvisada. Otro prisionero de alto nivel, el exjefe de la Guardia Nacional, el príncipe Miteb bin Abdullah, fue puesto en libertad tras un “acuerdo” que supuestamente superó los 1.000 millones de dólares, informó The Daily Mail.

    Mohammed bin Salman, autor de la purga

    MOHAMMED BIN SALMAN

    El príncipe heredero, de 35 años, anunció planes ambiciosos para poner fin a la dependencia del reino del petróleo y la purga real fue vista como un esfuerzo por consolidar su poder. Su impulso reformista vio a las mujeres sauditas recibir permiso para conducir por primera vez en la historia de Arabia Saudita, desafiando a los clérigos ultraconservadores del reino.

    Sin embargo, su imagen internacional recibió un duro golpe un año después en medio de la sospecha mundial de que estuvo involucrado en el asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi. Crítico del príncipe, el periodista fue asesinado, descuartizado y disuelto en ácido en el consulado saudita en Estambul en octubre de 2018.

    La investigadora de la ONU, Agnes Callamard, escribió un informe en el que presentaba “pruebas creíbles” de la participación del príncipe, pero Riad siempre ha negado que el asesinato haya sido sancionado oficialmente. Aun así, el asesinato empañó la imagen del príncipe Mohammed en Occidente y llevó a algunos inversores a interrumpir sus relaciones con Arabia Saudita.

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