Etiqueta: Ana de Inglaterra

  • “La mejor reina que nunca tuvimos”: secretos revelados de la princesa Ana en su 75 cumpleaños

    La princesa Ana, hija de la difunta reina Isabel II y hermana del rey Carlos III, se acerca a su 75 cumpleaños este viernes con una vitalidad que muchos envidiarían. Según un detallado artículo de Rebecca English publicado en The Daily Mail, la princesa real, considerada por algunos británicos como “la mejor reina que nunca tuvimos”, mantiene una serie de secretos y rutinas que definen su carácter pragmático, disciplinado y alejado de los focos innecesarios.

    Su ética laboral es legendaria: Ana es la royal más trabajadora de la familia, con 474 compromisos públicos el año pasado. Rebecca English destaca que se niega a permitir periodistas en sus eventos a menos que haya una buena razón, lo que explica su bajo perfil mediático. Recientemente, organizó un evento en el Palacio de Buckingham para sus organizaciones benéficas, representando a 400 entidades con las que ha colaborado durante décadas. 

    Aunque hay indicios de que podría reducir su carga en los próximos cinco a diez años, English cita a un cortesano que asegura: “Ella no cree en la jubilación total para los royals“. La princesa Ana viaja incansablemente desde Gatcombe Park, realizando hasta cinco o más compromisos al día, y aún cabe en uniformes militares de hace 40 años, un detalle del que se enorgullece discretamente.

    Una aversión a la vanidad y un peinado “a prueba de bombas”

    La Princesa Real Ana de Inglaterra y su esposo, Sir Timothy Laurence
    La Princesa Real Ana de Inglaterra y su esposo, Sir Timothy Laurence

    Uno de los detalles más curiosos que revela English es la estricta disciplina de la princesa respecto a su apariencia. Contraria a la tendencia popular, la princesa Ana nunca se broncea. Según la periodista, su aversión a tomar el sol se debe a una preocupación práctica por el envejecimiento de la piel, prefiriendo la palidez natural a los posibles daños del sol.

    Otro rasgo distintivo de su imagen es su peinado inalterable. El artículo de The Daily Mail desmiente la idea de que su peinado es sencillo; en realidad, se trata de una compleja estructura meticulosamente montada por un estilista de confianza. La princesa, famosa por su pragmatismo, utiliza un método para “armar y desarmar” el peinado que le permite mantenerlo impecable durante sus incesantes viajes y compromisos, asegurando que su aspecto permanezca constante sin importar las circunstancias.

    Sus hábitos cotidianos son igual de reveladores. La princesa peina sola su característico moño para eventos oficiales, sin necesidad de espejo, y solo usa maquillaje mínimo: un toque de lápiz labial y, ocasionalmente, sombra de ojos para banquetes estatales. Es la “reina del reciclaje” en moda, evita estilistas y prefiere prendas británicas; es improbable que compre un traje nuevo para la próxima boda de su hijo Peter Phillips. 

    La ética de trabajo más incansable de la monarquía

    La princesa Ana de Gran Bretaña
    La princesa Ana de Gran Bretaña

    El artículo de English dedica un espacio considerable a la implacable ética de trabajo de la Princesa Real. A diferencia de otros miembros de la realeza, la princesa Ana se ha ganado la reputación de ser una de las más trabajadoras, si no la que más. Su agenda está repleta de cientos de compromisos anuales, dedicando una atención minuciosa a cada organización benéfica y evento que apoya. No hay lugar para la frivolidad en su calendario; cada aparición tiene un propósito claro y está ligada a sus responsabilidades.

    Este compromiso se extiende a su vida personal. El artículo la describe como una mujer de gustos sencillos y sin pretensiones. A pesar de su estatus, evita los lujos excesivos y prefiere la funcionalidad. English sugiere que esta practicidad es un reflejo de su carácter, una persona que prefiere centrarse en el trabajo y el servicio público.

    Rebecca English revela que Ana prefiere actividades intensas como montar a caballo o navegar en su yate. Para celebrar su cumpleaños 75, planea navegar con su esposo, el vicealmirante Sir Tim Laurence, en su yate Ballochbuie de 42 pies, sin asistentes ni seguridad, reflejando su amor por la privacidad.

    La princesa real no sigue regímenes de belleza estrictos ni dietas de moda, sino que controla su peso de forma instintiva gracias a su pasado como atleta profesional y amazona. “Ella nunca para a almorzar, al igual que el rey Carlos”, detalla English, subrayando un estilo de vida que prioriza la acción sobre la vanidad.

    En cuanto a su salud, la princesa sufrió un grave accidente en junio del año pasado en su finca de Gatcombe Park, donde una caída y un golpe de caballo le provocaron lesiones en la cabeza y una conmoción cerebral. Sin recuerdos del incidente, fue hospitalizada en cuidados intensivos, lo que preocupó profundamente a su hermano, el rey Carlos. A pesar de ello, Ana ha prometido “tomar cada día como venga”, aunque su ritmo diario no ha disminuido notablemente.

    Princesa Ana de Inglaterra
    La princesa Ana de Inglaterra.

    En el ámbito familiar, Ana ha reunido a su clan en Gatcombe Park, incluyendo a sus hijos Peter Phillips y Zara Tindall, y a sus nietos, formando lo que English describe como una “Brady Bunch aristocrática”. Es una abuela práctica y cariñosa, mostrando un lado inesperado. Su matrimonio con Sir Tim, contraído en 1992 tras divorciarse de su primer esposo, el capitán Mark Phillips, surgió de un encuentro en 1986 cuando él era escudero de la reina Isabel II. 

    English lo pinta como un hombre calmado y divertido, ideal para ella. A pesar de ser la “hermana en la sombra” (no heredera principal), Ana no muestra simpatía por su sobrino, el príncipe Harry, aunque fue la única familiar que lo saludó en Balmoral tras la muerte de la reina en septiembre de 2022.

    El artículo de Rebecca English concluye sugiriendo que la princesa Ana ha sido una figura fundamental en la modernización de la monarquía, demostrando que el servicio puede ser más valioso que la popularidad efímera. Al profundizar en los “secretos” de su vida, el texto nos presenta a una mujer de principios sólidos, una trabajadora incansable y una persona que, con su pragmatismo y dedicación, ha consolidado su lugar como una de las figuras más respetadas y queridas de la familia real británica.

    Artículo original de Monarquias.com 

  • El hombre que intentó secuestrar a la princesa Ana está en libertad y “obsesionado” con ella

    El hombre que intentó secuestrar a la princesa Ana de Inglaterra en 1974 quedó en libertad y continúa aparentemente “obsesionado” con ella. Ian Ball, que tenía entonces 26 años, acechó a la hija de la reina Isabel II antes de emboscar su limusina y disparar a cuatro hombres que acudieron en su ayuda. Ball fue detenido “sin límite de tiempo” bajo la Ley de Salud Mental británica después de admitir un intento de secuestro y dos intentos de asesinato, pero la prensa informó que el hombre está libre desde 2019, que reside en un albergue psiquiátrico de Broadmoor y que está haciendo campaña para limpiar su nombre.

    En una entrevista con The Daily Mail, Ball, que ahora tiene 77 años, dijo: “Soy un hombre inocente y cuerdo porque tenía buenas razones para creer que la pólvora había sido sacada de las balas y que otra chica había sido sustituida por la princesa Ana”. En la entrevista afirmó que fue encarcelado injustamente por las “clases altas”, especulando que la fallecida reina Isabel II era la “cabecilla” y diciendo que habían mantenido a “un hombre inocente y cuerdo en un manicomio criminal porque es un disidente de clase trabajadora muy peligroso y una grave amenaza para su lujosa forma de vida”. Un pariente de Ball dijo: “Parece que realmente no está muy bien y la obsesión con todo esto lo ha superado nuevamente. Sabía que estaba fuera de Broadmoor, pero algunos miembros de la familia no, y será un shock para ellos”.

    El audaz intento de secuestro de la princesa Ana el 20 de marzo de 1974 conmocionó al Reino Unido. La hija de la reina y el duque de Edimburgo fue atacada mientras regresaba al Palacio de Buckingham tras asistir a un evento benéfico. A sus 23 años, la princesa Ana, conocida por su carácter resuelto, se convirtió en el centro de un drama que destacó tanto su valentía como las deficiencias en la seguridad real de la época. Este incidente, ocurrido en The Mall, una avenida céntrica de Londres, marcó un antes y un después en los protocolos de protección de la familia real británica.

    “Not bloody likely”: el día que la princesa Ana se resistió ferozmente a un secuestro

    Secuestro de la Princesa Ana
    El audaz intento de secuestro de la princesa Ana el 20 de marzo de 1974 conmocionó al Reino Unido. La hija de la reina y el duque de Edimburgo fue atacada mientras regresaba al Palacio de Buckingham tras asistir a un evento benéfico.

    Ian Ball, descrito como un “solitario” con antecedentes de problemas psiquiátricos, había planeado meticulosamente el secuestro durante años, inspirado por la novela El día del chacal. Ball, armado con dos pistolas adquiridas en España, bloqueó el paso del vehículo de la princesa, un Austin Princess, con un Ford Escort alquilado bajo un alias. En el coche viajaban Ana, su entonces esposo, el capitán Mark Phillips, su dama de compañía, Rowena Brassey, y su guardaespaldas, el inspector James Beaton. Cuando Beaton salió a investigar, Ball le disparó en el hombro, iniciando un violento enfrentamiento que dejó heridos a cuatro hombres, incluido el chófer Alexander Callender, un periodista del tabloide The Sun, Brian McConnell, y un policía, Michael Hills, que patrullaba cerca.

    Ball intentó forzar a la princesa a salir del vehículo, con la intención de secuestrarla y exigir un rescate de entre 2 y 3 millones de libras, según diferentes fuentes, para donarlo al Servicio Nacional de Salud. Sin embargo, Ana respondió con una frase que se volvió icónica: “Not bloody likely” (“Ni de broma”). En una entrevista con Michael Parkinson en 1980, la princesa relató que mantuvo una actitud “escrupulosamente educada” al principio, discutiendo con Ball sobre su negativa a salir del coche, pero “perdió los estribos” cuando él rasgó su vestido en el forcejeo. Su compostura y temple, atribuidos a su experiencia como amazona y su preparación para lo inesperado, mantuvieron la situación bajo control.

    El punto de inflexión llegó con la intervención de transeúntes. Ronald Russell, un exboxeador que pasaba por el lugar, golpeó a Ball en la cabeza, desestabilizándolo. “Vi a un policía herido y pensé: ‘Esto es demasiado’, así que fui por él”, relató Russell años después al Eastern Daily Press. La policía llegó poco después y arrestó a Ball, quien fue encontrado con una carta de rescate, esposas y tranquilizantes en su vehículo. En el juicio en el Old Bailey, Ball se declaró culpable de intento de asesinato y secuestro, y fue internado en el hospital psiquiátrico de Broadmoor tras ser diagnosticado con esquizofrenia, según informó The Guardian en 2019.

    El incidente dejó una marca indeleble en la seguridad real. Jim Beaton, quien recibió tres disparos protegiendo a Ana, fue condecorado con la Cruz de Jorge, la máxima distinción civil por valentía en el Reino Unido. Russell y el policía Hills recibieron la Medalla de Jorge, mientras que Callender, McConnell y otro agente, Edmonds, fueron galardonados con la Medalla al Valor de la Reina. La reina Isabel II expresó su gratitud personalmente, e incluso pagó la hipoteca de Russell como gesto de agradecimiento, según The Mirror. “La medalla es de la reina, pero quiero agradecerte como madre de Ana”, dijo la monarca durante la ceremonia de condecoración en 1974.

    El suceso también expuso las vulnerabilidades de la seguridad real. Beaton, en una entrevista con el Hull Daily Mail en 2020, señaló que no había vehículos de apoyo ni entrenamiento adecuado en ese momento: “No teníamos nada… el entrenamiento era inexistente”. Como resultado, se implementaron cambios drásticos, incluyendo el aumento de escoltas, mejores armas y entrenamientos especializados, según relató a la BBC en 2024. Apenas 48 horas después del ataque, Ana retomó sus compromisos públicos, demostrando su resiliencia y ganándose el respeto del público británico, que la empezó a ver como una figura de carácter inquebrantable, según comentó la periodista Camilla Tominey en el Telegraph.

    Artículo original de Monarquias.com 

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  • La princesa Ana de Inglaterra viajó 7.000 kms para representar a Carlos III en un evento de alto nivel

    La princesa Ana de Inglaterra viajó a la capital de Namibia para representar a su hermano, el rey Carlos III, en los funerales del presidente Hage Geingob, al que asistieron líderes de 27 naciones de África y Europa. 

    La princesa Ana, de 73 años, apareció vestida totalmente de negro al llegar a Casa Rosalía, la residencia privada del difunto presidente, donde ofreció sus condolencias a la viuda, la ex primera dama Monica Geingos y firmó un libro pésame.

    Posteriormente, la princesa asistió al masivo funeral en el cementerio Acre de los Héroes Nacionales, a las afueras de Windhoek, capital del país, junto a otras personalidades internacionales, como el presidente de Alemania o el emir Tamim de Qatar.

    El presidente Geoigob, murió de cáncer el 2 de febrero a los 82 años en un hospital de Windhoek, se dedicó al activismo contra el régimen sudafricano del apartheid. Fue electo presidente en 2014, después de doce años como primer ministro. 

    Princesa Ana de Inglaterra
    La princesa Ana de Inglaterra viajó a la capital de Namibia para representar a su hermano, el rey Carlos III, en los funerales del presidente Hage Geingob, fallecido el 2 de enero a los 82 años.

    País semidesértico en la costa sudoccidental de África, Namibia fue uno de los últimos Estados del continente en lograr la independencia, en 1990, aunque sigue formando parte de la Commonwealth, cuya cabeza es el rey Carlos III.

    En 2022, Geoigob asistió en la abadía de Westminster, en Londres, al funeral de la reina Isabel II, la madre de la princesa Ana, y recordó en esa ocasión el “sentido del humor y compromiso infatigable de servicio” de la fallecida monarca.

    La princesa Ana dio un paso al frente tras la baja por enfermedad del rey Carlos III

    El viaje de la princesa Ana, que semanas atrás visitó oficialmente Sri Lanka en representación de la corona, llega mientras Carlos III es sometido a tratamiento ambulatorio por un cáncer diagnosticado a principios de febrero.

    La princesa real es la persona más trabajadora de la familia real británica en 2023, llevando a cabo 457 compromisos, cerca de 13 actividades oficiales por semana. Los expertos coinciden en que Carlos III puede encontrar en la princesa, de 73 años, un respaldo firme cuando la familia real se reduce.

    El rey, de 75 años, pospuso todas sus apariciones públicas pero continúa trabajando en los documentos estatales, reuniéndose con el Consejo Privado y el primer ministro, entre otras obligaciones. 

    La princesa real es uno de los pocos miembros trabajadores con los que Carlos III cuenta para reemplazarlo durante su tratamiento. Además, puede oficiar como Consejera de Estado en caso de que la enfermedad del monarca se agrave.

    El príncipe Guillermo, heredero al trono, está regresando a la vida pública después de semanas de ausencia por la cirugía a la que fue sometida su esposa, la princesa Catalina de Gales.

    Monarquias.com

  • Quién es quién en la realeza: Sir Timothy Laurence, el discreto consorte de la princesa Ana

    El vicealmirante Timothy Laurence, de 67 años, sí necesita presentación. Su figura pasó inadvertida incluso para las multitudes que lo vieron pasar en un carruaje durante el jubileo de platino de Isabel II.

    Casi nadie sabe quién es este caballero discreto y silencioso que conduce su propio automóvil, no tiene un cuerpo de seguridad y viste sencillamente. Y eso a pesar de ser el yerno de la reina de Inglaterra.

    Alto, de espalda recta y con cierto aire de autoridad, producto de su larga carrera en la Marina Británica, Tim es el segundo esposo de la princesa Ana de Inglaterra. Conoció a su futura esposa estando al servicio de su futura suegra, Isabel II, y hoy su matrimonio dura veinticinco años. La pareja superó muchísimos titulares de la prensa que indicaban que ya no se amaban, que se llevaban mal y que Ana lo despreciaba.

    Cuando Tim conoció a Ana, ella era una mujer casada con el padre de sus dos hijos, el capitán Mark Phillips. Al parecer fue un flechazo instantáneo. Ana ya estaba cansada de lo que se consideraba “un matrimonio falso y de ficción” con el engreído y mujeriego Phillips, sobre quien los tabloides esparcían rumores -bastante creíbles- sobre aventuras amorosas extramatrimoniales.

    La tormenta llegó en 1989, justo cuando también llovían los rumores sobre el matrimonio de pesadilla formado por Carlos -hermano mayor de Ana- y la princesa Diana de Gales. La prensa amarillista británica contó y retrató el romance que Mark Phillips mantuvo con una mujer neozelandesa llamada Heather Tonkin. Aseguraban que el capitán le pagó 80.000 dólares anuales, durante cinco años, para que callara la existencia de una hija suya.

    Los rumores resultaron ser la verdad absoluta, aunque jamás se comprobó la versión de que el policía Peter Cross fuera el amante de la desdichada princesa Ana. Lo que sí pudo comprobarse es que la princesa mantenía un fogoso, muy fogoso, romance con el comandante Laurence, uno de los ayudantes más cercanos, fieles y queridos de la reina.

    La bomba estalló ese mismo año de 1989, cuando la prensa publicó una serie de cartas de amor que se intercambiaban Tim y la princesa, cinco años mayor que su amigo secreto. Las misivas, que abundaban en frases románticas, habían aparecido en una redacción de prensa después de haber desaparecido misteriosamente de las habitaciones de la princesa en el palacio de Buckingham.

    La princesa Ana era todo un personaje en la monarquía británica: no era bonita ni era amable, como era de esperarse en una princesa. Todo lo contrario: según su padre, solo le interesaban los caballos, el gran amor de su vida. Tenía un lado humano, ya que era una gran activista por los derechos de los niños, pero detestaba la publicidad y odiaba a la prensa, cosa que no ayudaba en nada a mejorar su imagen.

    Pero Tim amaba a Ana como era. Tras la sentencia de divorcio, el comandante de la Marina, que comandó cuatro buques de guerra, llevó a cabo la misión más importante de su vida: pedirle a la reina la mano de su hija. Todos felices, excepto una persona: la abuela de Ana, la implacable reina madre, para la cual la palabra “divorcio” era un tabú, una mancha imperdonable.

    El 12 de diciembre de 1992, cuando todavía no se apagaba el estruendo mundial provocado por la separación de los príncipes de Gales, la princesa Ana se casó en Escocia. Eligió las Highlands escocesas porque la Iglesia de Escocia, a diferencia de la de Inglaterra, no bendecía el matrimonio de personas divorciadas. Al igual que la reina madre, que amenazó con no ir a la boda…

    Mientras millones de personas de todo el mundo vieron su primera boda a través de la televisión, en 1973, la segunda boda de Ana no llamó la atención de nadie. Apenas unos fotógrafos retrataron a la princesa con un vestido usado y unos zapatos viejos conduciendo su propio automóvil al salir de la capilla donde se casó con Tim. No había carruajes, desfiles, ni multitudes ni protocolo alguno.

    Aunque casado con la hija de la reina, la vida de Tim Laurence, que no recibió ningún título de nobleza, no cambió mucho. La princesa Ana y el discreto consorte alquilaron un departamento en el Dolphin Square de Londres, más tarde se mudaron a Gatcombe Park y finalmente se acomodaron en un apartamento del palacio real de St James. No tuvieron hijos, y apenas se ha escuchado hablar de Tim en los últimos 25 años.

    Tim Laurence siguió yendo a pie a su oficina en el Ministerio de Defensa o a veces en su propio automóvil, aunque se comenta que su entrada a la familia no fue fácil, especialmente a causa del trato de la reina madre y de otros miembros de la Casa de Windsor, donde muchos años después todavía no era aceptado. Incluso por los hijos de Ana, Peter y Zara Phillips, y la prensa, que lo tachaba de “mantenido real”.

    Brian Hoey, escritor y periodista británico, afirma en su libro sobre la Casa de Windsor que el almirante Laurence tampoco muy querido por parte del personal del Palacio de Buckingham: “Es considerado como un hombre con ideas previamente formadas y con actitudes que no se encuentran entre los nacidos en la realeza”, escribe.

    Por esos años, la prensa volvía a acechar a la princesa Ana con especulaciones sobre su matrimonio: que no vivían juntos, que no se hablan, que apenas se ven en compromisos oficiales. “La verdad es que raramente se ven. Ya no están enamorados y depositan sus energías en el trabajo”, publicó el sensacionalista “Daily Express”.

    En privado, pese a los comentarios, la vida de Ana y Tim sigue tranquila y sin cambios. En diciembre alcanzaron los 29 años de matrimonio, un récord bastante notable entre las turbulentas generaciones jóvenes de la Casa de Windsor. La pareja sigue llevando un estilo de vida simple y quizás su mayor lujo es el yate que tienen atracado en Loch Craignish, Escocia, donde pueden hacer lo que más les gusta: escapar del mundo.

  • 5 hechos que muestran por qué la princesa Ana la persona más interesante de la familia real británica

    La única hija mujer de la reina Isabel II, la princesa Ana, ha sido una figura interesante en la monarquía británica. Criticad durante mucho tiempo por su carácter antipático y su falta de elegancia, la Princesa Real -ahora de 71 años- es reconocida por los británicos por su pasión por el trabajo arduo y silencioso, por su estilo de vida austero y su personalidad franca. Estos son algunos de los hechos que han hecho que la princesa Ana se ganara la simpatía de muchos:

    1. La princesa Ana escapó de un intento de secuestro

    El 21 de marzo de 1974, Ana regresaba de un evento benéfico. Mientras conducía por The Mall hacia el Palacio de Buckingham, el chofer de Ana detuvo el automóvil porque otro vehículo estaba bloqueando la calle. Un hombre llamado Ian Ball salió de ese vehículo, le disparó al chofer y exigió a Ana que saliera de su coche en un intento de secuestrarla.

    Ella se negó y dijo: “No es muy probable”. En cambio, se quedó en el coche y se mantuvo firme. “Tuvimos una especie de discusión sobre dónde íbamos a ir”, dijo Ana en una entrevista televisiva en 1980. “Fui escrupulosamente educada porque pensé que era una tontería ser demasiado grosera en ese momento”.

    Al final, Ball disparó a cuatro hombres durante el encuentro, pero la princesa Ana escapó ilesa. El agresor fue arrestado y acusado de intento de asesinato y secuestro y más tarde fue sentenciado a 41 años en un hospital psiquiátrico de alta seguridad.

    2. Ana fue el primer miembro de su familia en convertirse en atleta olímpica

    En 1976, Ana participó en los Juegos Olímpicos de Montreal como jinete ecuestre. En los juegos, eligió montar el caballo de la reina, Goodwill, y aunque no ganó una medalla, fue la primera vez que un miembro de la realeza británica participó en los Juegos Olímpicos. Unas décadas más tarde, su hija, Zara Phillips, compitió en los Juegos Olímpicos de 2012 y Ana le entregó su medalla de plata.

    3. La princesa rompió con la tradición cuando decidió no aceptar títulos para sus hijos

    La princesa Ana tiene dos hijos: Peter, nacido en 1977, y Zara, nacida en 1981. Cuando nacieron, su abuela la reina Isabel II les ofreció títulos reales dignos de un nieto real, pero Ana rechazó ambos ofrecimientos.

    “Creo que probablemente fue más fácil para ellos, y creo que la mayoría de la gente argumentaría que tener títulos tiene desventajas”, dijo a Vanity Fair en 2020. “Así que creo que probablemente fue lo correcto”.

    4. Llegó ser uno de los miembros más trabajadores de la familia real

    En 2019, Ana asistió a más de 500 compromisos reales, la mayoría de los cuales no aparece en los medios de comunicación. “Hago la vida de los asistentes más difícil en términos de logística, me temo, pero si voy a estar en Londres, no quiero estar dando vueltas”, dijo a Vanity Fair en 2020.

    “Aquí pasan muchas cosas, así que hay que completar el tiempo. Tengo la suerte de que el programa que creo es el resultado directo de que me pidan que haga estas cosas. Sería una lástima que no lo hiciera o no intente hacerlas”.

    5. Ha sido considerada un ícono de la moda británica y creadora de tendencias

    “La princesa Ana es un verdadero ícono de estilo y apoyaba la moda sostenible antes de que el resto de nosotros supiéramos realmente lo que eso significaba”, dijo el editor de Vogue británico Edward Enninful en 2020. “Es atemporal en su estilo, y usa un traje a medida mejor que cualquier otra persona que se me ocurra”, agregó.

    La actriz Erin Doherty, que interpretó a la princesa en “The Crown” de Netflix, dijo que al equipo de peluquería y maquillaje le toma alrededor de dos horas lograr que su cabello se parezca al de Ana. En un documental de 2020, Ana dijo que eso no tenía mucho sentido para ella: “De hecho, leí un artículo el otro día sobre el, no veo Netflix y ‘The Crown’, pero la actriz estaba hablando de cuánto tiempo les tomó peinarse como lo hacía yo”, dijo. “Y estoy pensando, ‘¿Cómo es posible que te tardes tanto?’ Quiero decir, me toma 10 o 15 minutos”.

  • La princesa Ana, apuntada como la persona que preguntó sobre el tono de piel de Archie Windsor

    Lady Colin Campbell, una socialité británica de 71 años que ha escrito varios libros sobre la familia real, ha alegado que la persona que preguntó sobre “cuán oscura” sería la piel del hijo del príncipe Harry no era otra que la princesa Ana.

    La biógrafa real alegó en el último episodio de su podcast “Chatting With Lady C” que la única hija de la reina Isabel II y el príncipe Felipe había estado en la raíz de una revelación explosiva que Meghan Markle, duquesa de Sussex, hijo en la entrevista con Oprah Winfrey.

    Sin embargo, Campbell luego calificó los comentarios como el resultado de un “malentendido” con respecto a las diferencias entre el público británico y el estadounidense. “No hubo preocupaciones sobre el color de Meghan”, afirmó la autora.

    A la princesa Ana le preocupaba con razón que si el matrimonio continuaba y había niños habría grandes problemas, no por el color de Meghan, sino por la incapacidad y determinación de Meghan de seguir sin poder apreciar las diferencias culturales”, afirmó la socialité.

    Lea además: Oprah Winfrey aclaró que ni Isabel II ni Felipe se preocuparon por el color de piel del hijo de Meghan

    “Nadie es la parte culpable en términos de racismo, pero la princesa Ana fue la campeona en términos de ‘no te cases con esa chica, no es adecuada, no es adecuada para el país, no es para el trabajo‘. Bueno, resultó ser cierto”, agregó Campbell.

    La princesa Ana es uno de los miembros más trabajadores y respetados de la familia real. Campbell dijo durante el podcast que la princesa, de 71 años, estaba cada vez más preocupada sobre si la actriz estadounidense Meghan Markle tenía o no “respeto por la institución en la que se casaba y la familia en la que se casaba”.

    Además, Campbell declaró que la princesa Ana habría sido una de las primeras en objetar la unión de Harry y Meghan por motivos de “conducta y carácter”. Posteriormente afirmó que tres fuentes le confirmaron que las preocupaciones de Ana eran “retorcidas”.

    La escritora, que también es conocida simplemente como Lady C, indicó además que si bien ella “no es amiga” de la princesa Ana, ambas se habían encontrado “algunas veces”.

    Lea además: “No somos racistas”, clama el príncipe Guillermo tras acusaciones de los duques de Sussex

    Aunque Harry y Meghan revelaron que un miembro de la familia real preguntó sobre el cutis de la piel de su hijo por nacer, la pareja no dejó escapar quién pronunció los comentarios. Después de la entrevista, Harry le informó a Winfrey que la persona en cuestión no era ni la reina Isabel ni el príncipe Felipe.

    A raíz de la entrevista, el Palacio de Buckingham emitió un comunicado y declaró que “toda la familia está entristecida al conocer el alcance de lo desafiantes que han sido los últimos años para Harry y Meghan”. Además, señalaron que abordarían los problemas raciales planteados en la entrevista “en privado”.

    Monarquias.com

  • Royal Family: la princesa Ana siempre pensó que el documental fue “una mala idea”

    El documental Royal Family de 1969, que esta semana pudo ser visto durante unas horas en YouTube, fue “una mala idea”, según dijo una de sus protagonistas, la princesa Ana de Inglaterra, quien tenía 19 años cuando fue filmado.

    Según el libro “Queen Elizabeth II and the Royal Family”, la princesa Ana dijo: “Nunca me gustó la idea de ‘Royal Family’, pensé que era una idea mala. La atención que se le había prestado a uno desde que era niño, simplemente no necesitaba más”.

    La princesa real, hija de la reina Isabel II, siempre tuvo una relación especialmente fría con la prensa, que la acusó de ser “malhumorada” y “de mal genio” cuando era joven. A la princesa tampoco le gustó cómo los periodistas le hacían preguntas personales y cuando la fotografiaban cayendo de su caballo durante sus ejercicios ecuestres.

    El documental de las cadenas ITV y BBC, realizado a pedido del príncipe Felipe, fue el primero de su tipo, permitiendo al público dentro de las puertas del palacio ver cómo vivían los miembros de la realeza su vida cotidiana. La idea era modernizar la monarquía y hacerla parecer menos distante, pero algunos temían que fuera en otra dirección.

    Existía la preocupación de que si el público sintiera que los miembros de la realeza eran personas comunes, comenzarían a cuestionarse por qué se les coloca en un pedestal así. Incluso Sir David Attenborough advirtió que el documental “mataría a la monarquía”.

    Lord Brabourne, el yerno del conde Mountbatten, sugirió la idea de un documental sobre la familia real pensando que la televisión podría usarse para llegar a las masas. El jefe de prensa del palacio, William Heseltine, estaba interesado en la idea, convencido de que ofrecer una visión humanizada de la familia real fortalecería la monarquía. El príncipe Felipe estuvo de acuerdo y la reina dio su consentimiento con cautela, aunque la princesa Ana se mantuvo firme en su contra.

  • La dura conducta de la princesa Ana “intimidó” a Camilla durante años, afirma biógrafa real

    La princesa Ana de Gran Bretaña, hija de la reina Isabel II, es conocida por su franqueza, y algunos la acusan de ser bastante “malhumorada y difícil”. Según la autora real Penny Junor, la personalidad de Ana dejó a su cuñada Camilla, duquesa de Cornualles , sintiéndose bastante “intimidada” durante años.

    Junor sugirió que las luchas entre la pareja han sido en parte el resultado de la aventura románica que la Princesa Real tuvo con Andrew Parker Bowles, el primer marido de la duquesa.

    En declaraciones a Channel 5, la conocedora de la realeza dijo: “La aventura entre Andrew y Ana se redujo a nada, pero creo que se querían muchísimo. Y siguen queriendo muchísimo el uno al otro. Y creo que Camilla siempre ha tenido un pequeño problema con eso”.

    “Pero la princesa Ana es un personaje bastante complicado y puede ser bastante abrasiva”, afirmó Junor. A lo largo de los años, Camilla se ha sentido un poco intimidada por ella”. Pero la biógrafa recordó también que la relación de la princesa con Andrew Parker Bowles finalmente llevó a Camilla a conocer a su futuro segundo esposo, el príncipe Carlos, en los años 70.

    “Fue mientras él tenía una relación con la princesa Ana, cuando Camilla conoció al príncipe Carlos y tuvo una pequeña aventura con él. Supongo que hubo un elemento de ojo por ojo en la relación de Camilla con Carlos”, afirmó Junor.

    El príncipe de Gales y Camilla finalmente se separaron cuando ella se casó con Andrew Parker Bowles en 1973. La pareja se mantuvo en contacto y Camilla incluso asistió a la boda del Príncipe de Gales con la Princesa Diana en julio de 1981.

    Su estrecha relación resultó ser un importante punto de discordia entre el príncipe y la princesa Diana, y el matrimonio colapsó después de varios intentos de reconciliación y dos hijos en 1992. A mediados de la década de 1990, se reveló que Carlos había reanudado su relación con Camilla, quien también se divorció de su esposo en 1995.

  • ¿Es la princesa Ana realmente la hija favorita de Felipe de Inglaterra?

    Trabajadora, franca, discreta y activa, la princesa de 70 años siempre fue vista como la preferida entre los hijos del duque de Edimburgo.

    La temporada 4 de la exitosa serie de Netflix “The Crown” insinúa en uno de sus capítulos que la princesa Ana es la favorita entre los cuatro hijos de Felipe, el esposo de la reina Isabel II de Gran Bretaña. La serie muestra que mientras la soberana parece tener preferencia por el príncipe Andrés, el duque de Edimburgo prefiere la compañía de su única hija mujer, nacida en 1950.

    La experta de la realeza Marlene Koenig dijo en declaraciones al diario británico Express que no peude confirmar si la princesa Ana, ahora de 70 años, es realmente la hija favorita del príncipe Felipe en la vida real, pero sí señaló sorprendentes similitudes entre padre e hija que bien podrían hacerlos compatibles el uno al otro. “Ella comparte su actitud sensata hacia la vida”, dijo la experta.

    El duque de Edimburgo, de 99 años, y la princesa Ana comparten el amor por los caballos, los deportes y la vida al aire libre. Ambos son francos, directos, con un sentido del humor picante y ambos odian a la prensa. De todos los hijos de la reina Isabel II, la Princesa Real es vista como la que más duro y discretamente ha trabajado, especialmente en el área de la beneficencia y los deportes.

    Marlene Koenig explicó: “Ana fue miembro del equipo ecuestre de Gran Bretaña en 1976 en Montreal. En 1975 ganó dos medallas de plata en el Campeonato de Europa de Concurso en 1975. Cuatro años antes, ganó una medalla de oro en el mismo evento”. Además, es miembro del COI y es la presidenta de la asociación olímpica, agregó.

    Al igual que su padre, quien se retiró de la vida pública a los 96 años, la princesa Ana demuestra no querer ceder un ápice de su labor silenciosa como miembro de la familia real y considera que es fundamental para mantener la monarquía a flote. “Mira a los miembros de mi familia que son considerablemente mayores que yo y dime si han dado un ejemplo que sugiera que yo podría dejar todo”, dijo en 2010 al cumplir 60 años.

    La experta en lenguaje corporal Judi James explicó cómo sus similitudes pueden haberlos ayudado a mantenerse unidos: “Históricamente, Ana siempre ha sido conocida por ser la más cercana al príncipe Felipe. Como su padre, ella parece ser alguien estoica y confiable, pero también sencilla y optimista como compañera”.

    La experta revela que padre e hija parecen haber adoptado un enfoque similar sobre cómo trabajaban como parte de la Familia Real.

    Su lenguaje corporal arroja muchas más similitudes, lo que sugiere un enfoque de la vida muy similar. “Como su padre, Ana parece hacer reír a la reina”, comentó la experta.

    “La mayoría de las poses entre las dos mujeres sugieren un sentido del humor compartido, resaltando un lado de la reina que rara vez podemos vislumbrar. Al igual que Felipe, Ana a menudo parece estar al borde de una sonrisa irónica y un poco cínica. Este enfoque más realista e incluso irreverente debería ser exactamente lo que la reina necesita para mantenerla feliz y con los pies en la tierra”, agregó.

  • Nacimientos de bisnietos de Isabel II modificarán la línea sucesoria al trono británico

    El bebé que espera Zara Phillips será el noveno bisnieto de la reina y modificará en 2021 la línea sucesoria al trono de Gran Bretaña. También la princesa Eugenia espera un hijo.

    Zara Phillips, hija de la princesa Ana de Gran Bretaña, y su marido la ex estrella de rugby Mike Tindall, anunciaron que esperan el nacimiento de su tercer hijo para el año que viene. El exdeportista dijo que su esposa está siendo cuidadosa después de haber sufrido dos abortos espontáneos en años anteriores.

    Para principios de 2021 también está previsto el nacimiento del primer hijo de la princesa Eugenia de York, quien se ubicaría en el puesto 11 de la sucesión, desplazando al príncipe Eduardo.

    El niño o niña de Zara tendrá derechos de sucesión al trono británico por ser descendiente del rey Jorge V y bisnieto de la actual reina, Isabel II. En la línea sucesoria, el bebé ocupará al nacer el puesto 22 después de sus hermanas, Lena y Mia, desplazando un lugar a los descendientes de la princesa Margarita, hermana de Isabel II. Zara Phillips ocupa actualmente el puesto 18.

    En tanto, un portavoz del Palacio de Buckingham dijo que la reina Isabel y el duque de Edimburgo estaban “encantados” con el embarazo de su nieta y el niño por nacer será el noveno bisnieto de la pareja real. La pareja ya tiene dos hijas, Mia, de 6 años, y Lena de 2 años.

    La reina y el duque de Edimburgo tienen ya ocho bisnietos: los príncipes Jorge, Carlota y Luis de Cambridge (hijos del príncipe Guillermo), Archie Mountbatten-Windsor (hijo del príncipe Harry), Isla y Savannah Phillips (nietos de la princesa Ana), además de Mia y Lena Tindall.

    Isabel II con dos de sus nietos y cinco bisnietos en 2016.

    Me gustaría un niño esta vez”

    “Ha sido una buena semana para mí, tuve un pequeño escaneo la semana pasada, el tercer Tindall en camino”, dijo Tindall. Una fuente cercana a la pareja agregó: “Zara está embarazada de cuatro meses y están absolutamente encantadas de poder compartir esta noticia”.

    “Me gustaría un niño esta vez, tengo dos niñas, me gustaría un niño. Me encantaría si un niño o una niña, pero por favor sea un niño”, dijo Tindall, quien en un podcast bromeó acerca de bautizar a su hijo Covi o Covina, en referencia a la enfermedad que marcó el año, Covid-19.

    Zara, de 39 años, habló sobre sus abortos espontáneos en una entrevista en julio de 2018, revelando que había sufrido una segunda pérdida antes del nacimiento de su hija menor, Lena. Ella dijo en ese momento: “Creo que debes pasar por un período en el que no hablas de eso porque es demasiado crudo. Pero, como con todo, el tiempo es un gran sanador”.