Etiqueta: Alemania

  • Redescubren en Berlín la tumba perdida de la esposa plebeya de un rey de Prusia

    Un hallazgo arqueológico reciente ha capturado la atención de historiadores y público por igual: la tumba perdida de Julie von Voss, la esposa morganática del rey Federico Guillermo II de Prusia, fue redescubierta en la Schlosskirche Buch de Berlín durante trabajos de renovación el 8 de julio de 2025. Este descubrimiento, anunciado por la Oficina Estatal para la Preservación de Monumentos de Berlín, ofrece una ventana única a la historia de la realeza prusiana del siglo XVIII y a la vida de una mujer cuya breve pero extraordinaria existencia dejó una marca en la corte real.

    Julie von Voss
    El hallazgo ocurrió durante renovaciones en la iglesia, cuando los arqueólogos encontraron una cripta rectangular revestida de ladrillo cerca del altar, que contenía un ataúd de madera bien conservado, decorado con molduras doradas y medallones neoclásicos. (Foto: Archaeology News)

    Julie von Voss nació el 24 de julio de 1766 en el castillo de Buch, en las afueras de Berlín, en el seno de una familia noble. A los 17 años, en 1783, se convirtió en dama de compañía, sirviendo, según algunas fuentes, a la reina Elisabeth Christine, esposa de Federico el Grande, aunque otros informes la asocian con la reina Frederika Louisa de Hesse-Darmstadt, esposa de Federico Guillermo II. Fue en la corte donde Julie conoció al entonces príncipe heredero Federico Guillermo, quien ya estaba casado con Frederika Louisa. A pesar de su matrimonio, el príncipe se sintió atraído por Julie, y en un hecho poco común para la época, contrajeron matrimonio el 7 de abril de 1787, con el consentimiento formal de la reina. Este tipo de unión, que no otorgaba a Julie el título ni los derechos de sucesión reales, fue un arreglo excepcional que reflejaba las complejas dinámicas de la corte prusiana. En noviembre de ese mismo año, Julie recibió el título de condesa de Ingenheim.

    La vida de Julie, aunque breve, estuvo marcada por eventos significativos y tragedias. En 1788, dio a luz a un hijo que nació muerto, un golpe devastador. Al año siguiente, el 2 de enero de 1789, nació su segundo hijo, Gustav Adolf Wilhelm, pero la alegría fue efímera. Apenas dos meses después, el 25 de marzo de 1789, Julie falleció de tuberculosis pulmonar a los 22 años. Según registros históricos, había expresado su deseo de ser enterrada sola en la Schlosskirche Buch, el lugar de su nacimiento. Sin embargo, la ubicación exacta de su tumba se perdió con el tiempo, hasta este reciente redescubrimiento.

    Julie von Voss
    A pesar de que ya estaba casado, Federico Guillermo se casó con Julie von Voss (quien trabajaba como dama de la reina) el 7 de abril de 1787.

    El hallazgo ocurrió durante renovaciones en la iglesia, cuando los arqueólogos encontraron una cripta rectangular revestida de ladrillo cerca del altar, que contenía un ataúd de madera bien conservado, decorado con molduras doradas y medallones neoclásicos, indicativos del alto estatus social de su ocupante. Aunque no se encontró lápida ni inscripción, la ubicación y las características del ataúd coinciden con los registros históricos sobre los deseos de entierro de Julie. “El hallazgo es excepcional: el lugar de entierro nos proporciona valiosa información sobre el entierro de una mujer extraordinaria a finales del siglo XVIII”, afirmó el Dr. Sebastian Heber, jefe del Departamento de Preservación del Patrimonio Arqueológico, en un comunicado a Archaeological News. Por respeto a la santidad del sitio y para preservar los restos delicados, las autoridades han decidido no realizar pruebas invasivas como análisis de ADN, dejando la identificación como “altamente probable” pero no definitiva.

    Artículo original de Monarquias.com

  • La horrible muerte de Sofía de Baviera en el Bazar de la Caridad de París: la hermana de Sissi y la novia despreciada del “Rey Loco”

    El rey Maximiliano I de Baviera autorizó el matrimonio de su hija, la princesa Ludovica, con el duque Maximiliano, miembro de la misma dinastía. De esta unión nacieron ocho hijos, de los cuales cuatro fueron mujeres: Helena (“Nené”), Isabel (la futura emperatriz “Sissi” de Austria), María Sofía, Matilde (“Spatz”) y Sofía Carlota. Lejos de imaginarse las desgracias que deberían atravesar en su adultez, las niñas crecieron en el campo, con costumbres sencillas, en los bosques que rodeaban el castillo de Possenhoffen, y usualmente lejos de la fulgurosa corte real de Múnich. Pese a la diferencia de edad que la separaba, las cinco hijas de Max y Ludovica crecieron muy unidas, pero su felicidad fue corta.

    Sophie pasó sus primeros años en el castillo de Possenhofen, un refugio campestre junto al lago Starnberg, donde los Wittelsbach vivían con una libertad inusual para la realeza. “Éramos una familia alegre, casi bohemia, corriendo por los prados y trepando árboles”, escribió una de sus hermanas, María, en una carta personal. Junto a sus hermanos, incluida Sissi, Sophie se deleitaba en paseos a caballo, juegos al aire libre y noches de poesía bajo la guía de su excéntrico padre, Maximiliano, un noble que prefería la música folclórica y las bromas a las ceremonias de la corte. Su madre, Ludovika, recordada por un contemporáneo como “una mujer práctica que enseñó a sus hijos a amar la naturaleza antes que los títulos”, fomentó en Sophie un amor por la música y la literatura que la acompañaría toda su vida.

    El 27 de enero de 1867, se celebró en Múnich el compromiso de la hija menor de Ludovica y Maximiliano, la duquesa Sofía Carlota (1847-1897), nada más y nada menos que con su primo, el rey Luis II de Baviera. El anuncio de compromiso, largamente esperado, fue celebrado por toda la población ya que el monarca era muy popular. La boda se planeó para el 12 de octubre del mismo año, pero para cuando ya estaba casi todo preparado para la gran ceremonia (entre ellos, la construcción de un carruaje real y la acuñación de monedas conmemorativas) de repente, sorprendentemente, Luis II canceló los planes apenas dos días antes. Ante el estupor general, el desencanto de Sofía y la indignación de la familia de Max y Ludovica, Luis II jamás volvió a pensar en casarse y nadie supo bien por qué.

    A los 20 años, el idilio de Possenhofen dio paso a las exigencias de la realeza. En 1867, Sofía fue comprometida con Fernando Felipe María, duque de Alençon, de la casa de Orleans, una familia que había perdido el trono francés pero conservaba su prestigio. “Era una unión de conveniencia, pero Sofía llevó consigo una chispa de calidez que conquistó a la corte francesa”, escribió el historiador Andrew Wheatcroft en The Habsburgs: Embodying Empire (1995). La boda, celebrada el 28 de septiembre de 1868, marcó el inicio de una nueva vida para Sophie en Francia, donde se convirtió en duquesa de Alençon. La pareja tuvo dos hijos, Luisa (1869) y Felipe Emmanuel (1872), y aunque el matrimonio no fue apasionado, un amigo cercano de la familia Orleans comentó: “Sofía era el alma de la casa; su risa llenaba los salones, aunque a veces parecía añorar los bosques de su infancia”.

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    Sofía Carlota de Baviera (1847-1897) fue la hermana menor de la emperatriz Sissi de Austria

    La vida en Francia no fue sencilla. La caída de Napoleón III en 1870 y la agitación política colocaron a los Orleans en una posición vulnerable. Sophie, sin embargo, se dedicó a causas benéficas, organizando eventos para los necesitados y apoyando las artes. “Tenía una sensibilidad que la hacía distinta; no buscaba gloria, sino aliviar el sufrimiento”, escribió la condesa Marie Larisch, una amiga cercana, en sus memorias. Su empatía, similar a la de Sissi, la convirtió en una figura querida, aunque siempre en segundo plano frente al carisma de su hermana.

    El de Sofía y el duque de Alençon no era un matrimonio por amor. Por el contrario, el compromiso fue acelerado por los padres de la duquesa, según se cuenta, porque ella había iniciado un romance con un fotógrafo llamado Edgar Hansftaengl. Los recién casados se instalaron en Londres, donde la familia real francesa vivía bajo la protección de la reina Victoria de Inglaterra. La flamante duquesa de Alençon comenzó a ser víctima de frecuentes períodos depresivos que se fueron agravando con el pasar de los años. Tuvo dos hijos, la princesa Luisa Victoria y el príncipe Emanuel, duque de Vendôme.

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    Las llamas consumieron todo a su paso.

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    La zona donde estuvo emplazado el Bazar tras su incendio.

    En busca de calmar el espíritu de su esposa, el duque de Alençon decidió mudarse a Palermo, a orillas del Mediterráneo, y luego en Merano. En esta última ciudad, Sofía Carlota se enamoró de su médico, Hans Glaser, con tanta pasión que quiso abandonar a su familia y fugarse con este hombre que le aliviaba sus dolores físicos y espirituales. Cuando el plan fue descubierto, a Alençon no le quedó más remedio que internar a su esposa en un hospital psiquiátrico. Sofía Carlota no salió de allí sino hasta dos años después. Sintiéndose recuperada, se dedicó a las obras de caridad y vivió casi todo el tiempo en un convento de París.

    Sissi: “Perder a Sophie fue como perder una parte de mi alma; ella era mi refugio”

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    Búsqueda de restos y objetos de valor en las ruinas del bazar.

    El 4 de mayo de 1897, la vida de Sofía se apagó en una tragedia que conmocionó al mundo. En París, participaba en el Bazar de la Charité, una feria benéfica organizada por la aristocracia para recaudar fondos para los pobres. El evento, instalado en una estructura temporal en la rue Jean-Goujon, estaba decorado con telas y madera, un escenario propicio para la catástrofe. Alrededor de las cuatro de la tarde, un proyector de cine, alimentado por éter inflamable, desató un incendio que devoró el lugar en minutos.

    Vi a la duquesa de Alençon, serena en medio del caos, empujando a las mujeres hacia las salidas mientras el humo la envolvía”, relató un superviviente, el barón de Mackau, en una crónica publicada en el periódico Le Figaro el 5 de mayo de 1897. Sofía, fiel a su carácter, se negó a huir de inmediato, ayudando a otros a escapar. “No me iré hasta que todos estén a salvo”, se le oyó decir, según el testimonio de una monja presente en el bazar (recogido en Simply Munich, 2024). Las llamas, sin embargo, no dieron tregua. Sofía, de 50 años, murió asfixiada y quemada, junto a más de 120 personas, en su mayoría mujeres. Su cuerpo, irreconocible, fue identificado por un anillo y restos de su vestido, un detalle que partió el corazón de quienes la conocían.

    La muerte de Sophie devastó a su familia, especialmente a Sissi, que ya cargaba con el peso de otras tragedias, como la muerte de su hija en 1857 y el suicidio de su hijo Rodolfo en 1889. “Perder a Sophie fue como perder una parte de mi alma; ella era mi refugio”, escribió Sissi en una carta privada a su hija Valeria (citada en History Extra, 2022). La emperatriz, sumida en un luto perpetuo, se alejó aún más de la corte vienesa, consumida por el dolor.

    El incendio del Bazar de la Charité no solo segó la vida de Sophie, sino que también marcó un punto de inflexión en la historia de la seguridad pública. “La tragedia expuso la fragilidad de las normas de seguridad de la época y obligó a Francia a reformar sus regulaciones”, señaló la historiadora Nancy Mitford en The Pursuit of Love (1945, citado en History.com, 2018). Sophie, con su sacrificio, se convirtió en un símbolo de abnegación. “Su muerte no fue en vano; su valentía inspiró cambios que salvaron vidas en el futuro”, escribió el historiador Jean des Cars en Sissi, Empress of Austria (2000).

    Sofía de Baviera no tuvo el brillo de Sissi, pero su vida fue un testimonio de bondad y coraje. Mientras su hermana se convirtió en un mito, Sophie permaneció como una figura más humana, definida por su amor a la familia, su dedicación a los demás y su trágico final. “Sofía no buscaba ser recordada, pero su sacrificio la hizo inolvidable”, afirmó el historiador Greg King en The Assassination of the Archduke (2013). En los anales de la realeza, su nombre brilla como un recordatorio de que incluso en las sombras de los grandes, hay historias de heroísmo que merecen ser contadas.

  • La guía “Lonely Planet” destaca a la princesa alemana que convirtió a Bayreuth en una metrópolis cultural

    La popular guía de viajes “Lonely Planet” lanzó un nuevo libro titulado “In Her Footsteps – Journeys to Extraordinary Women, con el fin de descubrir sitios que se hicieron significativos a través de los logros de mujeres, en el que se incluyen los pasos de varias pioneras alemanas.

    Entre ellas, en la ciudad de Bayreuth se pueden seguir las huellas de la princesa Guillermina de Prusia (1709-1758), que aparece mencionada en el libro junto a personalidades como Malala Yousafzai, Greta Thunberg, la Nobel de Literatura Gabriela Mistral, la pintora australiana Emily Kame Kngwarreye y la arquitecta iraquí-británica Zaha Hadid.

    “La joven y culta princesa, hermana mayor de Federico el Grande, se desanimó en la provincia de la Alta Franconia y quiso convertir a la pequeña y dormida ciudad en un centro de la Ilustración”, dice el libro.

    Lea además: El príncipe de Prusia amenaza con retirar los tesoros artísticos de la dinastía de los museos públicos

    “Afortunadamente, su esposo Federico heredó a su padre como margrave en 1735. A partir de entonces, ambos abordaron magníficos proyectos de construcción”, agrega la guía, que destaca que la visión de la princesa Guillermina convirtió a Bayreuth en una metrópolis cultural, por ejemplo, con la barroca Ópera del Margrave.

    Bautizada como Federica Sofía Guillermina, fue uno de los catorce hijos del rey Federico Guillermo I de Prusia y de la princesa Sofía Dorotea de Hannover. Durante su infancia mostró un enorme interés por el arte y la literatura, y aprendió a tocar el laúd de la mano de Sylvius Leopold Weiss.

    A los 22 años, Guillermina de Prusia se casó con el margrave Federico III de Brandeburgo-Bayreuth, pero fue un matrimonio desgraciado, marcado por la presencia en la corte de la amante del príncipe.

    Lea además: La tumba de la reina Elisabeth Christine de Prusia sigue vacía 75 años después de su destrucción

    Despreciada por su marido, Guillermina se entregó al mundo artístico y literario, y convirtió Bayreuth en un importante centro intelectual y referente del arte rococó gracias a la fundación de la Universidad de Erlange, la construcción de un teatro de la ópera y la restauración de otros centros artísticos y teatrales.

    Según la autora del blog Mujeres en la Historia, “Guillermina se rodeó de intelectuales y artistas, como Voltaire, Bernhard Joachim Hagen, Hasse y Bernasconi. Ella misma compuso música de cámara y una ópera, Argenore, estrenada en 1740 para celebrar el cumpleaños de su marido”.

    “Nada me da más placer que una bella ópera. Los dulces sonidos de la voz humana entran en mi corazón”, escribió la princesa.

    En una carta a su hermano Federico II, Guillermina se describió a sí misma como una pionera y dijo que espera que los músicos trataran su composición con amabilidad, ya que “las mujeres aún no se han ocupado de esas cosas”. Murió en Bayreuth el 14 de octubre de 1758.

  • Dinastía Hohenzollern ganó caso legal contra un historiador que los asocia con el nazismo

    En el marco de la disputa por la restitución de tesoros dinásticos, el príncipe Jorge Federico de Prusia, descendiente del káiser Guillermo II, ha emprendido acciones legales contra decenas de historiadores y periodistas por acusaciones “demostrablemente falsas”.

    Un tribunal de Berlín falló a favor de la familia real prusiana en una disputa con un historiador, el último giro en una batalla legal por una compensación por los tesoros históricos arrebatados a la dinastía Hohenzollern después de la Segunda Guerra Mundial.

    La familia real, que gobernó Alemania hasta que el emperador Guillermo II abdicó en 1918, exigía la devolución de miles de pinturas, esculturas y libros del estado alemán, así como una compensación por la expropiación de propiedades por parte de la Unión Soviética cuyas fuerzas ocuparon el este de Alemania.

    La cuestión de la relación de los Hohenzollern con Adolfo Hitler es fundamental para las afirmaciones de la familia. Según la ley alemana, la indemnización solo es posible si el demandante no ayudó significativamente a que los nazis llegaran al poder.

    Algunos historiadores sostienen que el papel de la dinastía Hohenzollern durante el nazismo fue insignificante. Otros, sin embargo, aseguran que aparecer con Hitler y sus secuaces, incluida una famosa foto de Hitler con el príncipe heredero Guillermo, hijo mayor de Guillermo II, en Potsdam en 1933, fue útil y simbólico.

    La familia real prusiana, hoy dirigida por el príncipe Jorge Guillermo (bisnieto de Guillermo II) dice en su sitio web que dos informes que encargó concluyeron que sus antepasados no brindaron ayuda significativa al régimen nazi. La familia real dice que esto respaldaría su reclamo de compensación, pero también reconoce que otros informes llegan a una conclusión diferente.

    Disputa contra el historiador Winfried Suess

    Como parte de una disputa de aproximadamente 7 años con los estados de Berlín y Brandeburgo y el gobierno federal, Jorge Federico de Prusia emprendió acciones legales contra decenas de historiadores y periodistas por acusaciones “demostrablemente falsas”.

    El tribunal regional de Berlín confirmó una orden judicial preliminar en una disputa sobre una declaración hecha por el historiador Winfried Suess en 2019 como parte de un debate sobre los posibles planes para un museo Hohenzollern en el que se exhibirían los artefactos devueltos y si la familia tendría voz en su presentación.

    “El acusado todavía tiene prohibido hacer la declaración de que el demandante, como jefe de una antigua familia noble alemana, había exigido tener voz en la representación histórica de la familia en las instituciones públicas”, dijo el tribunal.

    “No es un buen día para la libertad de ciencia y la libertad de expresión”, dijo Suess al diario Tagesspiegel. “Estoy muy seguro, y mi abogado también, de que esto puede corregirse en segunda instancia”.

    Suess agregó después de la decisión: “Si prevalece esta opinión legal, los investigadores tendrán dificultades para hablar sobre su trabajo sin asistencia legal en el futuro”.

    La asociación de historiadores VHD de Alemania condenó el fallo: “Este fallo podría ser trascendental para la libertad académica si las declaraciones de los historiadores sobre la disputa de compensación de Hohenzollern sobre hechos obvios ya no se pueden discutir públicamente sin una acción legal”, dijo su directora Eva Schlotheuber.

  • El príncipe de Prusia amenaza con retirar los tesoros artísticos de la dinastía de los museos públicos

    En medio de la disputa judicial con el Estado alemán, los descendientes del último káiser amenazan con retirar préstamos de los museos públicos de Berlín y Brandeburgo.

    En medio de una batalla por la restitución de bienes dinásticos cada vez más intensa, el príncipe Jorge Guillermo de Prusia ha amenazado a los gobierno de Berlín y Brandeburgo con la retirada de obras artísticas y culturales pertenecientes a la Casa de Hohenzollern que están expuestas en los museos locales.

    Ya desde 2013, Jorge Federico de Prusia (43), el gobierno federal y los Estados de Berlín y Brandeburgo negocian sobre la pertenencia y el paradero de decenas de miles de valiosas obras de arte y el derecho de alojamiento gratuito en el histórico castillo de Cecilienhof, entre otras cosas.

    Ahora, según reveló el diario alemán Der Spiegel, el pasado 29 de enero el historiador de arte Jürgen Aretz en nombre de la Casa de Hohenzollern, envió una cartas a la ministra de Finanzas de Brandeburgo, Katrin Lange y a la de Ciencia, Investigación y Cultura Manja Schüle.

    Jorge Federico de Prusia, bisnieto del káiser Guillermo II, es el actual jefe de la Casa de Hohenzollern.

    En ellas, Aretz escribe que la historia de Prusia se extiende “no solo a las fronteras de los estados actuales de Brandeburgo y Berlín” y que “no hay duda” de que los artículos prestados “también se pueden exhibir fuera de estos países en un marco adecuado”.

    Más de una docena de museos, archivos y bibliotecas temen perder parte de sus propiedades, en caso de que el Estado pierda los procesos judiciales. “Las instituciones públicas de otros países ya han manifestado su voluntad de hacerlo”, aclaró Artez, quien vinculó la posible retirada a los reclamos de la casa real prusiana sobre obras de arte y propiedades dinásticas.

    “En el peor de los casos desde un punto de vista federal, miles de objetos tendrían que ser entregados a la familia Hohenzollern, pero según la información es menos del 0,1 por ciento de las colecciones de los castillos y museos en cuestión”, informó Der Spiegel.

    La ministra de Estado de Cultura, Monika Grütters, describió las negociaciones con la casa real como “increíblemente difíciles”: “Todo lo que se ha escuchado de los Hohenzollern en las últimas semanas y meses no ha contribuido a generar confianza, ni ha contribuido a la voluntad de un público amplio para una unión amistosa”, dijo.

    Quiénes son los Hohenzollern

    Guillermo II de Hohenzollern, último rey de Prusia y káiser de Alemania

    Las raíces dinásticas de los Hohenzollerns se remontan al siglo XI, y la primera referencia oficial tuvo lugar en 1061. La residencia imperial de la familia estaba en la cima de una montaña en el estado de Baden-Württemberg, en el suroeste de Alemania, hoy hogar del neogótico castillo de Hohenzollern.

    Después de la unificación de Alemania en un imperio en 1871, Guillermo I de Hohenzollern, entonces Rey de Prusia, fue proclamado káiser alemán. A su muerte en 1888, su hijo Federico III tomó el trono, pero solo durante 99 días antes de que él mismo muriera de cáncer de garganta. El hijo de Federico, Guillermo II, de solo 29 años, se convirtió en el siguiente emperador de Alemania y, finalmente, en el último.

    El bisnieto de Guillermo II actualmente exige el derecho a residir sin pagar alquiler en la antigua residencia real de Cecilienhof y exige que cientos de obras de arte regresen a la propiedad de su familia. Las personas tienen derecho a una indemnización por los bienes tomados por las fuerzas soviéticas, pero los funcionarios argumentan que este derecho se pierde si ellos mismos apoyaron al régimen nazi.

    Unos 100 años después de la abdicación del último emperador alemán, el historiador Stephan Malinowski dijo a la cadena DW que cree que “la dinastía Hohenzollern debiera dejar de querer controlar la interpretación de la Historia porque esta es una tarea de las instituciones democráticas financiadas con dineros públicos”.

  • El rey de Tailandia habría evadido impuestos por su lujosa mansión de Alemania durante años

    La Asociación de Ciudadanos de Tutzing, Alemania, denunció que el rey Maha Vajirlaongkorn de Tailandia (Rama X) no ha pagado impuestos durante años por la lujosa propiedad que posee allí, Villa Starnberg, y donde pasa la mayor parte del año.

    “El rey tailandés Rama X, que se queda una y otra vez en su villa de Tutzing, obviamente no ha pagado ningún impuesto sobre la segunda vivienda en los últimos años. Esto ha sido probado de manera concluyente por la Asociación de Ciudadanos”, aseguró el diario local Starnberger Merkur.

    Vajiralongkorn es una de las 76 personas que tienen una segunda casa en la comunidad del lago Starnberg, y que tienen que pagar el impuesto sobre la segunda vivienda por ello, según el estatuto del impuesto sobre la segunda vivienda de Tutzing.

    El mismo periódico sostiene que el monarca está obligado a pagar un impuesto del 12 por ciento de la renta neta anual local, pero no lo ha hecho desde 2016, el año en que ascendió al trono de Tailandia.

    El rey, de 68 años, es dueño de la espléndida Villa Starnberg, su mansión favorita, donde pasada la mayor parte de su tiempo lejos de sus responsabilidades.

    En los últimos cinco años, Tutzing recaudó un promedio de unos 124.000 euros en concepto de impuesto a la segunda vivienda. Las autoridades locales dicen que el volumen de recaudación de este impuesto es “demasiado bajo”, con lo que concluyen que el rey no ha estado pagando sus impuestos.

    La lujosa Villa Stolberg, con acceso al lago y su propio embarcadero, tiene una superficie habitable útil de alrededor de 1.400 metros cuadrados. “A una tasa impositiva del 12% actual, el rey le debe a la comunidad alrededor de 100.800 euros anuales desde 2018. Incluso si cuenta con un precio de metro cuadrado de 33 euros, todavía tendría que pagar alrededor de 66.500 euros en impuestos”, asegura el Merkur.

    Pero, ¿el rey tailandés está incluso sujeto a impuestos en Alemania? No hay excepciones para los jefes de estado extranjeros en los estatutos de Tutzing, asegura el periódico Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ). “Según nuestra revisión, no existe una exención para este cargo por gastos locales debido a la ley internacional de alto nivel”, enfatiza la asesora fiscal de Tutzing, Lucie Vorlickova.

  • La historia de Kronberg, el castillo que servirá de escenario para la película “Spencer”

    El castillo de Kronberg fue construido en las últimas décadas del siglo XIX por la emperatriz Victoria de Alemania y convertido por sus descendientes de la casa de Hesse en un hotel de lujo desde 1954.

    El castillo-hotel de Kronberg, de la ciudad de Frankfurt, está íntimamente ligado a la realeza alemana y pronto será el escenario de la película “Spencer” en la que la actriz Kristen Stewart interpretará a la fallecida Diana, princesa de Gales.

    Considerado patrimonio cultural por la Unesco, el Schloss Kronberg en un esplendoroso hotel-spa de lujo de la región montañosa de Taunus, llena de bosques que se extiende hacia el norte desde Frankfurt.

    Kronberg fue construido siguiendo las instrucciones de Vicky, la hija mayor de la reina Victoria de Inglaterra y del príncipe consorte Alberto. La princesa se casó en 1859 con el hombre que brevemente sería el emperador Federico III de Alemania y la magnífica mansión que ahora es el Schlosshotel se construyó en honor a su memoria con el nombre de Friedrichshof.

    La emperatriz Victoria, viuda de Federico III de Alemania, recibió a su hijo, Guillermo II, y parte de su familia en Kronberg, por entonces llamado Friedrichshof.

    Federico III reinó durante 99 días hasta que el cáncer lo mató en 1888. Su viuda, que deseaba ser conocida como la emperatriz Federico, se retiró a Kronberg para pasar el resto de su vida lejos de la corte de su hijo mayor, Guillermo II, con quien mantuvo una relación terriblemente tormentosa.

    Aunque no había amor entre madre e hijo, Guillermo II solía ir a visitar a la emperatriz viuda de vez en cuando a finales de la década de 1890 y la Royal Suite del hotel todavía se conserva como cuando el káiser estaba en la residencia. Otros distinguidos personajes que han aparecido en sus pasillos incluyen, por supuesto, a la reina Victoria y Eduardo VII (hermano de la emperatriz), junto con miembros de casi todas las familias reales.

    Fridrichshof fue convertido en el schloshotel Kronberg por la familia principesca de Hesse en 1954.

    A su muerte, en 1901, la emperatriz dejó el castillo a su hija menor, Margarita de Prusia, quien se había casado con el príncipe Federico de Hesse. El príncipe Wolfgang, hijo de Margarita, tomó posesión del castillo y fundó el “Golf und Land Club Kronberg” con otros amigos de los deportes de césped y se creó un campo de 9 hoyos, aunque los visitantes ingleses de Kronberg llegaban con palos y pelotas de golf desde 1914.

    Los miembros de esta familia todavía son sueños del castillo pero en 1954, tras la muerte de Margarita, lo convirtieron en un hotel de lujo y lo administran a través de una Fundación. Como los Hohenzollern, los Hannover y los Wittlesbach, los príncipes de Hesse se encuentran entre las casas aristocráticas más importantes de Alemania. En 2003, el Landgrave Donatus, jefe de la dinastía, se casó con la condesa Floria von Faber-Castell, cuya familia dirige la célebre fábrica de lápices en Stein, cerca de Nuremberg.

  • El castillo de un príncipe alemán, sobrino de Isabel II, será uno de los escenarios de “Spencer”

    Antigua residencia real y actualmente un hotel de lujo, fue ofrecido por Donatus de Hesse para el rodaje de la película “Spencer”, protagonizada por Kristen Stewart.

    El Castillo Kronberg, en Frankfurt, residencia donde murió la emperatriz alemana Frederick, será Sandringham House en “Spencer”, una próxima película sobre la vida de la fallecida Diana, Princesa de Gales, que será protagonizada por la actriz estadounidense Kristen Stewart.

    Schloss Kronberg, cuyo interior es utilizado como Sandringham, la residencia de la reina Isabel II en Norfolk, es actualmente propiedad del Landgrave Donatus de Hesse, de 54 años, sobrino de la monarca y del príncipe Felipe.

    El castillo ha sido un hotel de lujo, centro de conferencias y lugar para visitantes de alto rango desde 1954, albergando a personalidades de la talla del Dalai Lama. Pero eso no es todo: la emperatriz alemana Victoria, madre del último káiser e hija de la reina Victoria de Inglaterra, vivió en este magnífico edificio desde 1888.

    Descendiente de la reina Victoria

    El príncipe Donatus, descendiente de Alicia (1843-1878), una de las hijas de la reina Victoria, estuvo entre el grupo de parientes alemanes que le dieron la bienvenida a Isabel II y Felipe en Frankfurt en 2015. “Tuvimos una buena mesa y la conozco, por supuesto, como un familiar”, dijo Donatus después del almuerzo.

    El príncipe es sobrino nieto del príncipe Christoph de Hesse un oficial de las SS que murió en un accidente aéreo en 1943 y que estuvo casado con la princesa Sofía de Grecia, hermana del duque de Edimburgo. Es por eso que Donatus considera a Isabel y Felipe como sus tíos: “La veo de vez en cuando, normalmente los encuentro en Inglaterra, en Windsor”, dijo el príncipe alemán a la prensa.

    El príncipe Donatus necesita dinero

    Los conocedores reales dicen que un miembro de la familia real que ayudea un programa de entretenimiento de este tipo no le caerá bien a Su Majestad”, dijo el periodista Richard Kay. “Pero sus compatriotas enfatizan que, a pesar de toda la aparente riqueza de la dinastía Hesse, Donatus puede estar en apuros económicos”.

    “Schloss Kronberg ahora se utiliza como hotel y recientemente tuvo que cerrar su otro Grand Hotel de cinco estrellas en Frankfurt. Covid está golpeando duramente a la industria”, dijo una persona cercana al príncipe.

    “La familia tiene muchas propiedades, incluida una gran propiedad, Panker, pero quizás no tanto dinero en efectivo. Se les pagará bien por permitir la filmación”, dijo otra.

  • Ernesto de Hannover, marido de Carolina de Mónaco, se enfrenta a una pena de prisión por mala conducta

    El bisnieto del último káiser de Alemania será juzgado en las próximas semanas por presuntos actos de violencia y amenazas cometidos a mediados de 2020.

    El príncipe Ernesto Augusto de Hannover, bisnieto del último káiser de Alemania, pronto tendrá que responder ante el tribunal después de varios ataques de pánico durante el verano en Austria. La fiscalía de la localidad de Wels acusa al noble, de 66 años, de haber cometido un acto punible en estado de ebriedad y podría enfrentar una pena de hasta tres años de prisión.

    Ernesto Augusto, jefe de la Casa Real de Hannover, es el tercer esposo de la princesa Carolina de Mónaco, aunque están separados sin haberse divorciado. Según informes, no estaba en sus cabales en el momento del crimen, y ya que se supone que llegó a ese estado por efectos del alcohol y medicamentos, la justicia austriaca lo acusa de haber cometido un “acto punible en estado de ebriedad”, basada en el artículo 287 del Código Penal.

    “Si hubiera estado cuerdo, sería acusado de intento de resistencia contra la autoridad estatal, lesiones corporales graves, amenazas peligrosas e intento de coacción. En lo que respecta a la amenaza de castigo, difícilmente debería influir en los delitos subyacentes”, informó el diario austriaco Salzburger Nachrichten.

    El descendiente del rey Jorge III de Inglaterra peleó violentamente en julio de 2020 contra agentes de la policía e hirió a un agente en Gmunden, donde posee una residencia. Ernesto Augusto tuvo que ser ingresado en el hospital regional de Vöcklabruck después de que se enfrentara a la policía, que había acudido a una residencia ante la denuncia de que el príncipe amenazaba a sus vecinos, que le resultaban molestos.

    Según informó la prensa en julio, el propio Ernesto Augusto de Hannover, de 66 años, llamó a la policía porque se sentía amenazado por una pareja de vecinos. Posteriormente, el príncipe comportó de manera muy agresiva, y los policías tuvieron que detenerlo por la fuerza. El príncipe, a su vez, afirmó a la prensa que había sido golpeado por agentes de policía.

    Unos días después, se encontró con dos mujeres policías que realizaban controles de tráfico que, según la oficina de prensa de la jefatura de policía estatal, fueron amenazadas verbalmente por el príncipe Ernesto y presumiblemente quiso golpear a una de ellas con un bate de beisbol. Semanas despuñes, el príncipe habría amenazado a una pareja en un edificio residencial que pertenece a la Fundación Duque de Cumberland, que administra los bienes privados de la Casa de Hannover.

  • El rey de Tailandia podría ser expulsado si gobierna desde Alemania

    Sus largas estancias en Europa han sido motivo de amplias críticas en medio de protestas por la democracia.

    El rey de Tailandia, Maha Vajiralongkorn, goza de inmunidad diplomática durante sus estancias prolongadas en su villa bávara, pero el Estado alemán tiene el poder de expulsarlo del país si emite decretos desde su residencia bávara, dijo el Bundestag, el parlamento alemán. Sus largas estancias en Europa han sido motivo de amplias críticas en medio de protestas por la democracia.

    Según una evaluación de los servicios académicos del Bundestag, y encargada por el partido de izquierda socialista, el estado alemán tiene muy poco poder para procesar a Maha Vajiralongkorn, a pesar de las recientes amenazas del ministro de Relaciones Exteriores, Heiko Maas, informó la cadena alemana Deutsche Welle. Maas había advertido a Vajiralongkorn que no gobierne su país desde Alemania mientras en su país se suceden protestas cada vez más masivas y violentas contra lo que los críticos dicen es el gobierno antidemocrático del rey en Tailandia.

    “Hemos dejado claro que las políticas que afectan al país Tailandia no se llevarán a cabo desde suelo alemán”, dijo Maas a principios de octubre. Pero salvo expulsar al rey de Alemania como una “persona non grata”, la policía no tiene forma de procesar al rey, que representa a Tailandia incluso cuando está de vacaciones, según descubrió el Parlamento. Eso significa que, bajo inmunidad diplomática, no puede ser castigado por delitos cometidos en Alemania ni estar bajo vigilancia.

    Confinamiento de lujo

    Vajiralongkorn pasa largas temporadas en su villa junto al lago Starnberg, al sur de Múnich, y en primavera se hospeda con frecuencia en un hotel de lujo en la estación de esquí de Garmisch-Partenkirchen, desafiando la prohibición de estadías en hoteles en el estado, en ese momento una de las medidas de bloqueo del coronavirus de Bavaria. Más de 50 personas resultaron gravemente heridas en las manifestaciones a causa de la represión policial.

    El rey regresó a Tailandia en octubre, pero el partido de Izquierda pidió al gobierno alemán que le prohíba volver a entrar en el país. “Cualquiera que, como el rey, reprima brutalmente un movimiento democrático con una junta militar, no debería ser recompensado con una visa para estadías prolongadas de lujo en Alemania”, dijeron los parlamentarios del partido de izquierda.

    A principios de noviembre, el Ministerio de Relaciones Exteriores alemán dijo que no había encontrado evidencia de que el rey estuviera emitiendo decretos de Baviera que violaran los derechos humanos, aunque los políticos de la oposición encontraron esto menos que creíble, considerando la duración de las estadías del rey en Alemania. “La pregunta de qué estaba haciendo el gobierno para contrarrestar tales acciones ilegales sigue sin respuesta”, criticó el Partido Verde alemán.