El príncipe Víctor Manuel de Saboya, último príncipe heredero de Italia, que murió el 3 de febrero en Ginebra a los 86 años, protagonizó uno de los matrimonios más escandalosos de su tiempo para la realeza europea. Él y su esposa, Marina Doria, desafiaron los mandatos dinásticos y estuvieron juntos más de 53 años.
Nacido el 12 de febrero de 1937 en Nápoles, Víctor Manuel fue el príncipe heredero de la casa de Saboya de mayo a junio de 1946. Abandonó Italia a los 9 años, desterrado igual que todos los descendientes varones de la casa real, como sanción por la colaboración de su abuelo, Víctor Manuel III, con el régimen fascista y la firma de leyes raciales.
En la década de 1960, Víctor Manuel, el hijo del último rey italiano Umberto II, se enamoró perdidamente de la hermosa burguesaMarina Rocolfi Doria, una rica heredera y campeona olímpica de esquí, un partido totalmente inadecuado para el heredero de los Saboya.
Víctor Manuel de Saboya (1937-2024) fue el último príncipe heredero de Italia. Único hijo varón del rey Umberto II de Italia y María José de Bélgica, vivió en el exilio desde los 9 años.
La boda de Víctor Manuel de Saboya y Marina Doria escandalizó al último rey de Italia
Se dice que su padre incluso amenazó con desheredar y nombrar su sucesor a su sobrino Amadeo de Saboya-Aosta. “Corres el riesgo de ser excluido de cualquier derecho de sucesión como jefe de la Casa de Saboya y reclamar el Reino de Italia”, le advirtió en una carta.
El rey Umberto II estaba tan en contra del matrimonio de su hijo que, para hacerle olvidar de la burguesa Marina Doria, intentó comprometerlo con varios descendientes de la nobleza italiana y la realeza europea.
Pero el rey, desde su exilio en Portugal, finalmente tuvo que aceptar que la batalla estaba perdida, debido a la terquedad de su heredero. En 1967, los periódicos anunciaron el compromiso de Víctor Manuel conMaría Antonieta de Württemberg; ese mismo año, la noticia era la misma pero la prometida era otra: la princesa Isabel de Saboya-Génova.
Pero Víctor Manuel estaba decidido a casarse únicamente con Marina Doria, dos años mayor. Para vivir su amor con ella hizo comprender a su padre que no le importaba su derecho al trono y que incluso él también estaba dispuesto a renunciar a su herencia.
La boda del príncipe Víctor Manuel de Saboya con la esquiadora Marina Rocolfi Doria lo enemistó con el rey Umberto II, quien como respuesta expulsó a su hijo de la línea sucesoria.
Al final, el príncipe heredero prevaleció y se casó con la novia que él mismo había elegido. El matrimonio civil con Marina tuvo lugar el 11 de enero de 1970 en Las Vegas y la ceremonia religiosa se celebró el 7 de octubre de 1971 en Teherán. Tuvieron un hijo: el príncipe Manuel Filiberto de Saboya, que nació en Ginebra el 22 de junio de 1972.
Nacida en Ginebra el 12 de febrero de 1935 (Víctor Manuel también nació el mismo día y mes pero en 1937), Marina Doria era hija de René Italo Ricolfi Doria, un industrial suizo de origen italiano, de ascendencia genovesa, indirectamente vinculado a la antigua familia noble Doria que hizo la historia de la república marinera de Génova, y de Iris Amalia Benvenuti.
Marina Doria no tenía linaje real y por eso Umberto II estaba ferozmente en contra: para el rey no era posible que un príncipe heredero de Europa se casara con una mujer burguesa. Pero pocos años después Harald de Noruega y Carlos Gustavo de Suecia contrajeron matrimonio con jóvenes plebeyas sin sangre real.
Cuando Víctor Manuel y Marina se encontraron por primera vez en 1954, ella era campeona de esquí acuático: había ganado el primer campeonato del mundo en 1953, repitió la hazaña en 1955 y de nuevo en 1957. Fue la primera suiza en ganar un título de campeonato mundial en este deporte. Juntos empezaron a frecuentar la jet-set, a viajar a destinos de lujo, a ser fotografiados en estaciones de montaña, en las pistas de esquí de los Alpes suizos.
El 15 de diciembre de 1969 Víctor Manuel emitió un “real decreto” en el que se proclamaba rey Vittorio Emanuele IV de Italia (aunque sin trono ni nación que gobernar) y concedió a Marina el título de Duquesa de Sant’Anna di Valdieri.
Su vínculo duró exactamente 70 años y juntos siempre se enfrentaron a todo, empezando por la enérgica aversión de la familia real. Con gran paciencia, Marina nunca dejó solo a su errático marido en los distintos procesos judiciales en los que se vio involucrado y lo visitó en la prisión las dos veces que fue detenido.
Víctor Manuel y Marina de Saboya vivieron en Ginebra hasta 2002, cuando fue abolida la norma constitucional que obligaba a los herederos varones de la Casa de Saboya a permanecer en el exilio. Ese mismo año, regresaron juntos a Italia: el príncipe se distanció de las leyes raciales fascistas y aceptó oficialmente el fin de la monarquía en Italia.
Víctor Manuel de Saboya, el único hijo del último rey de Italia, que vivió exiliado en la vecina Suiza durante la mayor parte de su vida, murió a los 86 años en su casa de Ginebra este 3 de febrero.
El controvertido príncipe, que fue acusado de asesinato de un joven, tenía nueve años cuando partió al exilio, viviendo entre Suiza, Francia y Córcega hasta finales de 2002, cuando finalmente se le permitió volver a su país natal.
En una entrevista con el diario italiano Il Corriere della Sera, Víctor Manuel de Saboya fue consultado sobre si lamentaba no haber sido rey: “No, simplemente lamento no haber crecido en Italia”.
El último Príncipe Heredero de Italia era hijo de Umberto II y María José, los “Reyes de Mayo”
El príncipe Víctor Manuel de Saboya (1937-2024) era el único hijo varón del rey Umberto II y la reina María José, princesa de Bélgica.
Nacido en 1937 en la ciudad de Nápoles, en el sur de Italia, el único hijo varón del rey Umberto II fue bautizado Vittorio Emanuele Alberto Carlo Teodoro Umberto Bonifacio Amedeo Damiano Bernardino Gennaro Maria, pero también aclamado como “el príncipe del Imperio” recientemente proclamado por el régimen fascista.
Su madre era la princesa María José, la hermosa hija de los reyes Alberto I y Elisabeth de Bélgica. Era conocida como la “reina rebelde” por su actitud contraria al régimen de Benito Mussolini, lo que la distanció de su familia política.
Mujer de gran cultura, enamorada de la música y apasionada del deporte, María José había intentado distanciar a los Saboya del régimen fascista, lo que llevó a su suegro Víctor Manuel III a ordenar su prisión en el Palacio Real de Milán en 1943.
El niño pasó su infancia en Roma y un mes antes del armisticio del 8 de septiembre de 1943 fue obligado por el rey, su abuelo Víctor Manuel III, a exiliarse con su madre y sus tres hermanas en un pueblo de la provincia de Cuneo.
Víctor Manuel tenía nueve años cuando fue testigo de la caída de la Casa de Saboya. El 9 de mayo de 1946, el rey Victor Manuel III abdicó al trono luego de 46 años de reinado en un intento final e inútil de salvar la monarquía.
El monarca había mantenido una cuestionable connivencia con el régimen fascista de Benito Mussolini durante la última década de su reinado y firmó y promulgó las leyes raciales que provocaron la deportación de casi 8.000 judíos italianos a partir de 1943.
Tras su abdicación, Víctor Manuel III, considerado un traidor de la constitución, partió al exilio con el título de Conde de Pollenzo y murió un año después en Egipto.
Subió al trono su hijo, Humberto II (1904-1983), hasta entonces Príncipe de Piamonte, de quien los Saboya esperaban que pudiera levantar la imagen de la Casa Real, pero para entonces el prestigio real había caído estrepitosamente.
Víctor Manuel de Saboya tenía tres hermanas, las princesas María Gabriela, María Pía y María Beatriz.
Humberto II fue rey durante apenas un mes, desde el 9 de mayo hasta el 2 de junio de 1946, fecha en que los italianos abolieron en referéndum la monarquía, y optaron por la actual república.
Los italianos asociaban al rey con el régimen fascista y recordaba claramente la cobardía de la familia real, que huiría en septiembre de 1943 de Roma ante el ataque de los alemanes, dejando el gobierno desorganizado y al ejército sin órdenes claras.
Fue el final de la Casa de Saboya, que reinaba la Italia unificada desde 1861. El rey Umberto II, la reina María José, el príncipe Víctor Manuel y sus hijas emprendieron entonces un largo exilio.
Como sanción por la colaboración de Víctor Manuel III con el régimen de Mussolini y la firma de las leyes raciales, un artículo de la Constitución de la nueva República Italiana impidió a los reyes anteriores de la Casa de Saboya, a sus esposas y a los descendientes varones de la familia entrar en suelo italiano.
Tras conocerse la muerte de Víctor Manuel, el líder del Partido Verde italiano, Angelo Bonelli, lamentó que al príncipe le haya tomado “más de 60 años distanciarse” de las leyes raciales italianas de 1938.
“Durante una entrevista televisiva en 1997, se negó a pedir disculpas por la implicación de un miembro de la familia Savoy en la firma de las leyes raciales”, afirmó Bonelli.
“No fue hasta 2002, en una declaración emitida desde Ginebra, que tomó oficialmente una posición contra las leyes raciales, siendo la primera vez en la historia de la Casa de Saboya”, agregó.
Víctor Manuel de Saboya, una vida en el exilio
Como único hijo varón del rey Umberto II, el príncipe Víctor Manuel de Saboya fue el heredero oficial del trono de Italia solo durante un mes, en mayo de 1946, hasta el fin de la monarquía.
En exilio del Umberto II transcurrió en Cascais, cerca de Lisboa, donde también vivían su hermana Juana, reina madre de Bulgaria, de los condes de Barcelona y de los condes de París, entre otras regias personalidades.
Mientras tanto, la reina María José, partió con el príncipe Víctor Manuel, a Merlinge, en Suiza. Desde hacía mucho tiempo que el matrimonio no se llevaba bien y el exilio fue la excusa perfecta para separarse.
Joven de carácter controvertido y autoritario, Víctor Manuel estuvo en constante discusión con su padre Umberto II, entre otras cosas, por su matrimonio.
Víctor Manuel de Saboya se casó con la campeona suiza de esquí acuático y heredera Marina Ricolfi Doria en 1971 y vivieron durante muchos años en una lujosa villa a orillas del lago Lemán.
La boda del príncipe Víctor Manuel de Saboya con la esquiadora Marina Rocolfi Doria lo enemistó con el rey Umberto II, quien como respuesta expulsó a su hijo de la línea sucesoria.
En su juventud trabajó como vendedor para la empresa italiana de helicópteros Agusta y forjó una amistad con el Sha de Irán a través de sus negocios. Su boda se celebró en Teherán.
La mala relación con Umberto II, que al parecer pasó el resto de su vida rechazando el matrimonio de Víctor Manuel con Marina Donia, abrió una disputa interna en la casa Saboya sobre quién era el heredero legítimo del último rey.
Según los expertos, Víctor Manuel perdió su derecho sucesorio tras su matrimonio con Marina Doria, hasta el punto de que, según el “Annuario della Nobiltà italiana”, él ni su hijo Manue Filiberto, nacido en 1972, parecen haber perdido todos los títulos reales.
La muerte de Dirk Hamer
La propia reputación del príncipe se vio dañada cuando fue acusado en 1978 de disparar y matar accidentalmenteal turista alemán Dirk Hamer, de 19 años, en Cavallo, un puerto de la Isla de Córcega.
Hamer estaba durmiendo bajo la cubierta de un barco cuando el arma de Víctor Manuel se disparó durante un altercado con unos turistas. Hamer nunca se recuperó y murió unos meses después a causa de sus heridas.
Detenido por la policía, el hijo del último rey italiano apareció en TV rodeado de policías y esposado ante un tribunal, pero solo fue condenado por el delito de posesión de armas de fuego y recibió en 1991 una sentencia de prisión en suspenso de seis meses.
La familia de Hamer había impugnado durante mucho tiempo el veredicto y el caso ganó una atención renovada cuando formó la pieza central de un reciente documental de Netflix “El rey que nunca fue”.
En 1978, Víctor Manuel de Saboya fue acusado de matar a tiros a un joven turista alemán, Dirk Hamer, en el sur de Córcega. Tras un largo proceso, el príncipe, que clamó su inocencia, fue absuelto en 1991.
En un video de seis minutos grabado en secreto en la cárcel de Potenza en 2006 y publicado en el periódico Il Fatto Quotidiano en 2016, se escucha al príncipe decir “Me equivoqué… me equivoqué”, al referirse al hecho.
“Tengo que decir que los tomé a pasear… el fiscal había pedido cinco años y seis meses. Estaba seguro de ganar. Me dieron seis meses de sentencia suspendida [por posesión de armas]; A los seis meses hubo una amnistía, ni siquiera registraron [la sentencia]. ¡Voy a salir!”.
Más tarde, Víctor Manuel negó que la grabación pudiera interpretarse como la confesión del asesinato de Hamer: “Las frases están desconectadas entre sí, con largas partes de palabras incomprensibles o de pausas que hacen imposible la relación de las varias partes con las que se pretende acreditar la tesis de la admisión de la culpa.
“El vídeo divulgado por Il Fatto Quotidiano ha sido artificialmente manipulado, montando hasta siete partes distintas para tratar de dar sentido a las frases pronunciadas”, aseguró.
El caso estuvo en el centro de una larga y amarga batalla legal en Francia entre los Saboya y la familia Hamer, en particular su hermana Birgit.
En 2017 el Tribunal Supremo de Casación de Italia dictaminó que la absolución de Víctor Manuel del cargo de asesinato “no significa que esté exento de responsabilidad”, ya que participó en el tiroteo “más allá de cualquier presunción de legítima defensa”.
El retorno de la Casa de Saboya a Italia
Gracias al apoyo de la masonería y de piezas dispersas del Partido Monárquico, Víctor Manuel se había declarado Rey Vittorio Emanuele IV tras la muerte de su padre, en 1983, y luchó durante mucho tiempo para regresar al país.
Víctor Manuel finalmente regresó a suelo italiano en noviembre de 2002, después de que el parlamento levantara la prohibición, viajó a Roma para una breve visita justo antes de Navidad y obtuvo una audiencia con el Papa Juan Pablo II.
El príncipe de Nápoles vivió en el exilio hasta marzo de 2003, cuando se anuló la disposición XIII que prohibía el regreso de sus descendientes varones a Italia y pudo regresar con su hijo y su esposa.
Pero a su regreso encontró una fría recepción, ya que la imagen de la Casa de Saboya se vio mancillada por su asociación de la época de la Segunda Guerra Mundial con el dictador fascista Benito Mussolini.
La enmienda sólo se aprobó después de décadas de cabildeo por parte de Víctor Manuel de Saboya y tras la promesa de deshacerse de cualquier reclamo al ahora desaparecido trono italiano.
Para conseguir el levantamiento del exilio votado por el Parlamento, Víctor Manuel y su hijo, Manuel Filiberto, tuvieron que jurar lealtad a la República, gesto que habían rechazado durante mucho tiempo.
Renunció solemnemente al derecho al trono y a las joyas de la corona de Italia en una declaración pública, diciendo que las propiedades de la corona “ya no son nuestras”. Y agregó: “Por lo demás, no tenemos ningún derecho sobre las joyas de la Corona. No tenemos nada en Italia y no pedimos nada”.
Los dos hombres renunciaron más tarde a reclamar una indemnización de 260 millones de euros por el exilio de su familia y la devolución de los bienes confiscados tras una masiva protesta pública en Italia.
En 2005, en una carta publicada por el diario italiano Il Corriere della Sera, Víctor Manuel emitió una disculpa oficial a la población judía de Italia, declarando que fue un error por parte de la familia real de Saboya haber firmado las leyes raciales en 1938.
Más allá de estas solemnidades, el príncipe Víctor Manuel no hizo muchos esfuerzos en caer bien a los italianos desde que se levantó la prohibición.
El príncipe enfrentó más problemas legales cuando fue arrestado en 2006 por asociarse con la mafia siciliana para delinquir con fines de corrupción y de falsificación de certificados de vídeojuegos y de otros aparatos electrónicos usados en los juegos de azar. También fue acusado de la captación de prostitutas para los clientes del casino Campione de Italia.
El príncipe declaró ante un juez: “Esas señoritas eran para mi consumo personal”. En declaraciones grabadas por la policía, el que hubiera sido rey de Italia dijo: “Ojo, que yo me he convertido en un tipo muy poderoso en Italia, mucho más de lo que esperaba. Ahora rompo el culo a quien me toca los huevos. O se hacen las cosas como yo digo, o el que falla va fuera, ¿entendido?”
A Víctor Manuel le sobreviven su esposa y su hijo, Manuel Filiberto, príncipe de Venecia, que nació en Suiza en 1972, pero que no puso un pie en la tierra natal de su familia hasta los 30 años.
En 2023, Filiberto dijo que renunciaría a su derecho al trono italiano en favor de su hija, Victoria, princesa de Carignano, cuando sintiera que ella estaba lista para el desafío.
Víctor Manuel de Saboya nació el 12 de febrero de 1937 en Nápoles y murió el 3 de febrero de 2024 en Ginebra.
El príncipe Víctor Manuel de Saboya, hijo del último rey de Italia, fallecido a los 86 años este 3 de febrero en Ginebra, Suiza, será sepultado en las tumbas reales de la Basílica de Superga, en las afueras de la ciudad italiana de Turín.
Víctor Manuel, duque de Saboya y príncipe de Nápoles, era el único hijo varón del rey Umberto II, derrocado en junio de 1946 y enviado al exilio con su esposa, María José de Bélgica, y sus hijos. La familia no pudo retornar a Italia hasta 2002.
El príncipe Víctor Manuel de Saboya, hijo del último rey de Italia, falleció este sábado en Ginebra, Suiza, a los 86 años tras un largo exilio.El príncipe Víctor Manuel de Saboya (1937-2024) era el único hijo varón del rey Umberto II y la reina María José, princesa de Bélgica.Como único hijo varón del rey Umberto II, el príncipe Víctor Manuel de Saboya fue el heredero oficial del trono de Italia solo durante un mes, en mayo de 1946, hasta el fin de la monarquía.
Los funerales se celebrarán el próximo 10 de febrero en la basílica barroca de Superga, construida por su antepasado Víctor Amadeo II, rey de Sicilia y Cerdeña, a principios del siglo XVIII. Fue diseñada por el arquitecto Filippo Juvarra y terminada en 1731.
La impresionante cripta alberga las Reali Tombe di Casa Savoia, con 61 sepulcros príncipes, duques y reyes de la dinastía Saboya desde Víctor Amadeo II y su esposa, la reina María Adelaida.
Entre los enterramientos se encuentran el de Amadeo de Saboya y su esposa Vittoria dal Pozzo della Cisterna, reyes de España, y los de los únicos monarcas de Croacia, Aimón de Saboya, duque de Aosta, y su esposa la princesa Irene de Grecia.
Superga también alberga los restos de cinco reyes de Cerdeña, que reinaron de los siglos XVI a XIX, antes de la unificación de Italia. El último Saboya sepultado en la cripta real fue el príncipe Amadeo, duque de Aosta, primo e histórico rival de Víctor Manuel.
La boda del príncipe Víctor Manuel de Saboya con la esquiadora Marina Rocolfi Doria lo enemistó con el rey Umberto II, quien como respuesta expulsó a su hijo de la línea sucesoria.En 1978, Víctor Manuel de Saboya fue acusado de matar a tiros a un joven turista alemán, Dirk Hamer, en el sur de Córcega. Tras un largo proceso, el príncipe, que clamó su inocencia, fue absuelto en 1991.
El propio príncipe había manifestado su deseo de ser sepultado allí: “Estuve en Superga, en la hermosa colina de Turín, para una celebración de la Casa de Saboya, es un lugar maravilloso y trae consigo la historia de la casa. Y así como el Panteón es el lugar designado para albergar los restos de antiguos reyes, en Turín descansan los Saboya que nunca reinaron. Así que yo también estoy destinado allí”.
Nacido en 1937 en Nápoles, el fallecido Víctor Manuel fue príncipe heredero hasta que Italia se transformóen una república. La familia fue desterrada como sanción por la colaboración de su abuelo, Víctor Manuel III, con el régimen fascista y la firma de las leyes raciales.
Víctor Manuel regresó al país en diciembre de 2002, tras el levantamiento del exilio votado por el Parlamento italiano. Para obtenerlo, tuvo que jurar lealtad a la República, gesto que había rechazado durante mucho tiempo.
El príncipe contrajo matrimonio en 1970, en un enlace civil, con la heredera de una rica familia de industriales suizos de origen italiano, Marina Recolfi-Doria, campeona de esquí náutico. Debido a que Umberto II se oponía al enlace, amenazó con desheredarlo.
En 1978 fue acusado de matar a tiros a un joven turista alemán, Dirk Hamer, en el sur de Córcega. Tras un largo proceso, el príncipe, que clamó su inocencia, fue absuelto en 1991. En 2006 se vio envuelto en un caso de proxenetismo y de máquinas tragamonedas que le valió una semana de prisión y un mes de arresto domiciliario.
La muerte a los 86 años del príncipe Víctor Manuel de Saboya, hijo del último rey de Italia, promete reavivar la disputa por la sucesión de la jefatura de la casa real, dividida en dos ramas enemistadas desde hace décadas y sin chances de reconciliación.
Por un lado se encuentra la familia del fallecido príncipe Víctor Manuel: su único hijo Manuel Filiberto, que pretende convertirse en el nuevo jefe de la casa, y la hija mayor de este, la princesa Victoria, incluida por su abuelo como segunda en la sucesión.
Del otro lado de la grieta se encuentra el príncipe Aimone de Saboya, duque de Aosta, descendiente del rey Umberto I -asesinado en 1900- que trabaja para la empresa de neumáticos Pirelli en Moscú. Es hijo del fallecido duque Amadeo de Aosta, máximo rival de Víctor Manuel y Manuel Filiberto.
“Desafortunadamente en todas las familias, y principalmente en las familias importantes, siempre hay una rama que quiere tomar el lugar de la otra. La otra rama, la Aosta, siempre quiso ocupar nuestro lugar. Ahora están diciendo que serían la familia heredera de, bueno, no hay trono, sino la familia”, resumió Manuel Filiberto.
La Casa Real de Saboya, una familia dividida que se disputa el trono de Italia
El príncipe Víctor Manuel de Saboya (1937-2024) era el único hijo varón del rey Umberto II y la reina María José, princesa de Bélgica.Como único hijo varón del rey fue el heredero oficial del trono de Italia solo durante un mes, en mayo de 1946, hasta el fin de la monarquía.
El último monarca, el rey Umberto II, ocupó el trono brevemente entre el 2 de mayo y el 9 de junio de 1946, cuando Italia se transformó en República. En un referéndum los italianos optaron por derrocar a la monarquía y exiliar a los hombres de la Casa de Saboya.
La prohibición de que los miembros de la Casa Real pisaran Italia se extendió hasta 2002, cuando se permitió el retorno del hijo de Umberto II, el príncipe Víctor Manuel. Junto a su hijo Manuel Filiberto, juraron lealtad a la Constitución republicana.
Desde entonces, Víctor Manuel y su hijo reforzaron su enemistad con la familia Saboya-Aosta, que nunca fue castigada con el exilio y tiene índices de popularidad más altos. La muerte del príncipe a los 86 promete ahora reavivar la disputa por la corona.
La boda de Víctor Manuel de Saboya y Marina Doria, el origen de la disputa
La boda del príncipe Víctor Manuel de Saboya con la esquiadora Marina Rocolfi Doria lo enemistó con el rey Umberto II, quien como respuesta expulsó a su hijo de la línea sucesoria.La decisión del rey hoy es rechazada por sus descendientes.
El príncipe Víctor Manuel contrajo matrimonio civil en 1970 con la heredera de una rica familia de industriales suizos de origen italiano, Marina Ricolfi Doria, una campeona de esquí náutico. Su padre, el exiliado rey Umberto II, se oponía al enlace y se negó a asistir.
En las cartas, en 1963 Umberto II presuntamente le instó a su hijo a que abandonara la relación con una mujer a la que consideraba inapropiada como esposa del heredero de la dinastía. “Corres el riesgo de ser excluido de cualquier derecho de sucesión como jefe de la Casa de Saboya y reclamar el Reino de Italia”, le advirtió.
El rey agregó en esa carta: “Tu título quedará reducido a la situación de ciudadano particular y todos los derechos pasarían inexorablemente a mi sobrino Amadeo, duque de Aosta”. Amadeo, casado con la princesa francesa Clauda, era el segundo en la sucesión.
El príncipe Manuel Filiberto niega que Umberto II se haya opuesto al matrimonio de sus padres
El príncipe Manuel Filiberto de Saboya, único hijo de Víctor Manuel y Marina, es el actual pretendiente a la jefatura de la dinastía.
El favoritismo del rey Umberto II creó una palpable enemistad entre Víctor Manuel y su primo, el duque de Aosta, que se extendió durante décadas e incluyó un enfrentamiento físico durante la recepción de la boda de los príncipes de Asturias en 2004.
El príncipe Manuel Filiberto intervino en 2020 para defender la herencia de su padre: “Todo el mundo sabe perfectamente que el rey Umberto II escribió esa carta en 1960 mucho antes de que mi padre conociera a mi madre… nunca dio seguimiento a lo que había escrito”.
“El rey mi abuelo reconoció, inequívocamente, en mi padre al futuro Jefe de la Casa Real de Saboya, con mi madre a su lado durante su último encuentro con los italianos en Francia”, aseguró Manuel Filiberto.
“Mi abuelo quería a mi padre y a mi madre a su lado, frente a todos, como un gesto fuerte y decisivo de pacificación, como un sello indeleble de su elección para la continuidad dinástica”, sostuvo.
Para demostrar que Umberto II aprobaba el matrimonio de sus padres, el príncipe publicó una carta de 1983, hasta ahora nunca vista, en la que los albaceas del fallecido rey -Charles-Guibert d’Udekem, el rey Simeon II de Bulgaria y el landgrave Moritz de Hesse- indican que los herederos del rey “reconocen al príncipe Víctor Manuel, jefe de la Casa Real de Saboya”. La carta lleva la firma de la viuda del rey, María José de Bélgica, y sus hijas María Gabriela y María Beatriz.
“El dolor se agudiza en el recuerdo de aquellas divisiones que lamentablemente han marcado estos últimos años, pero que desaparecen ante el duelo y el recuerdo de tantos buenos recuerdos que han acompañado la nuestra vida y en particular la juventud”, lamentó.
Actualmente, una parte de los monárquicos italianos afirman que el duque Aimón de Aosta es el jefe de la Casa Real de Saboya. Otros, creen que el nuevo jefe de la dinastía es el príncipe Manuel Filiberto, que trabaja como empresario culinario, showman de TV, diseñador, mecenas, jurado de concursos televisivos, concursante y cantante.
La hija mayor de Manuel Filiberto, la princesa Victoria de Carignano, fue incluida en la línea sucesoria en 2023, una última jugada del fallecido Víctor Manuel que solo sirvió para prolongar las divisiones familiares. La rama Aosta rechazó la medida, diciendo que la ley de sucesión real no puede modificarse hasta que se restaure la monarquía.