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  • Drama en la realeza noruega: cómo el caso Marius Borg erosionó la imagen de la monarquía

    El caso judicial contra Marius Borg Høiby, hijo mayor de la princesa heredera Mette-Marit de Noruega, ha desencadenado una de las mayores crisis de reputación para la Casa Real noruega en su historia moderna. Desde las primeras denuncias en agosto de 2024 hasta la conclusión de la investigación policial en junio de 2025, el caso ha generado un impacto significativo en la percepción pública de la monarquía, según fuentes periodísticas noruegas y encuestas publicadas recientemente en medios locales. 

    El escándalo comenzó el 4 de agosto de 2024, cuando Marius Borg, de 28 años, fue detenido en Oslo tras una denuncia de su entonces novia, Juliane Snekkestad, por agresión física y verbal. Según la revista Se og Hør, el incidente dejó a Snekkestad con una conmoción cerebral, y la policía encontró daños en el apartamento, incluyendo un cuchillo clavado en una pared. Borg admitió públicamente el incidente, citando problemas de salud mental y adicciones al alcohol y la cocaína, informó el diario VG. Sin embargo, lo que inicialmente parecía un caso aislado se complicó rápidamente.

    A lo largo de los meses siguientes, nuevas acusaciones emergieron. La prensa noruega informó el 13 de agosto de 2024 que dos exnovias, incluida Nora Haukland, denunciaron a Borg por comportamientos violentos. Para diciembre de 2024, el diario Aftenposten reveló que la policía investigaba una cuarta agresión sexual, presuntamente ocurrida en la residencia real de Skaugum. En total, la investigación policial, concluida el 27 de junio de 2025, identificó 23 cargos contra Borg, incluyendo un cargo por violación con coito, dos por violación sin coito, abusos en relaciones cercanas, lesiones, amenazas, violaciones de órdenes de alejamiento y otras infracciones menores. 

    Al menos diez mujeres fueron reconocidas como víctimas, y el caso se remitió a la fiscalía de Oslo, que decidirá sobre los cargos formales a mediados de agosto de 2025. Ante todo esto, la  Casa Real adoptó una postura de silencio, con un comunicado oficial citado por la cadena NRK el 27 de junio de 2025: “El caso está siguiendo el sistema legal y los procedimientos normales. No tenemos nada que añadir”. El príncipe Haakon, en declaraciones a VG, calificó los cargos como “graves” pero confió en el sistema judicial. Mette-Marit expresó que 2024 fue “un año duro” para la familia, sin abordar directamente las acusaciones.

    El impacto del caso Marius Borg en la reputación de la realeza de Noruega

    Marius Borg Høiby, hijo de la princesa heredera Mette-Marit de Noruega
    Marius Borg Høiby, hijo de la princesa heredera Mette-Marit de Noruega (Foto: Casa Real de Noruega)

    El caso ha generado un impacto profundo en la percepción pública de la monarquía noruega, según encuestas publicadas en julio de 2025. Una encuesta de Norstat para NRK reveló que el 45% de los noruegos tienen una visión más negativa de la Casa Real, una caída de diez puntos respecto al año anterior, marcando un mínimo histórico para una institución tradicionalmente respetada desde su instauración en 1905. Nettavisen reportó que solo el 27,5% de los encuestados confían en Mette-Marit como futura reina consorte, un dato alarmante para la princesa heredera. En contraste, la princesa Ingrid Alejandra, goza de un 67,2% de aprobación, posicionándola como una esperanza para la restauración de la confianza.

    El diario Dagbladet destacó que el apoyo a la monarquía cayó al 62% en 2025, frente al 81% en 2017. Cuatro de cada diez noruegos atribuyen esta percepción negativa al caso de Marius Borg, aunque otros escándalos, como el controvertido matrimonio de la princesa Marta Luisa con Durek Verrett, también han contribuido. Eva Grinde, comentarista de Dagens Næringsliv, expresó sorpresa ante el nivel de apoyo restante, afirmando: “Pensé que la caída sería mayor. El 62% sigue siendo un apoyo sólido, a pesar del drama”. Sin embargo, la experta en realeza Caroline Vagle señaló que “la sucesión de polémicas ha ensombrecido el trabajo de la Casa Real”, y cuestionó si esta percepción negativa persistirá.

    Varios elementos han amplificado el daño a la imagen monárquica. Primero, la conexión de Borg con la familia real, aunque no tenga título oficial, ha complicado la narrativa institucional. Su presencia en eventos familiares y su residencia en Skaugum, la finca real, refuerzan la percepción de que gozaba de privilegios. Un audio filtrado por Se og Hør, grabado antes del incidente inicial, reveló que Borg admitía que sus padres sabían de sus “amistades problemáticas”, algunas investigadas por narcotráfico, lo que alimentó críticas sobre una posible impunidad.

    Haakon y Mette Marit de Noruega
    Marius Borg es el hijo de la princesa Mette-Marit de Noruega, nacido de una relación con el narcotraficante convicto Morten Borg antes de su boda con el príncipe heredero Haakon.

    Segundo, las acciones de Mette-Marit han generado controversia. Se informó que la futura reina contactó a una víctima en agosto de 2024, un acto interpretado por algunos como un intento de influir en el caso, aunque no se presentaron cargos contra ella. Esta acción, junto con el viaje de Haakon y Mette-Marit para acompañar a Borg a un centro de desintoxicación en Londres, fue vista como un intento de suavizar su imagen, pero no logró mitigar el impacto mediático. Finalmente, la cobertura mediática ha sido implacable. Se og Hør y Dagbladet han publicado audios, imágenes y testimonios que retratan a Borg como alguien que abusó de su cercanía a la realeza. 

    El caso de Marius Borg ha expuesto vulnerabilidades en la monarquía noruega, erosionando su popularidad y confianza pública, según encuestas de *NRK* y *Nettavisen* de julio de 2025. Aunque el apoyo a la institución permanece en un 62%, la caída desde el 81% en 2017 refleja un daño significativo. La Casa Real enfrenta el desafío de reconstruir su imagen mientras la fiscalía decide el destino judicial de Borg. El futuro de la monarquía dependerá de su capacidad para manejar esta crisis sin comprometer la credibilidad de los herederos, con Ingrid Alexandra emergiendo como una figura clave para la recuperación.

    Artículo original de Monarquias.com con información de NRF, Dagbladet, Aftenposten, Se og Hør, Nettavisen y Dagens Næringsliv.

  • La Reina Madre de Inglaterra durante la guerra: la mujer más peligrosa de Europa

    En la tarde del 3 de septiembre de 1939, mientras las sirenas de guerra comenzaban a sonar en Londres, el rey Jorge VI se enfrentaba a uno de los momentos más sombríos de su reinado. Desde los micrófonos de la BBC, con su voz marcada por un tartamudeo que había luchado por superar, anunció al pueblo británico y al Imperio que el Reino Unido estaba, por segunda vez en una generación, en guerra. A su lado, invisible pero omnipresente, estaba su esposa, Elizabeth Bowes-Lyon (1900-2002), quien pronto sería conocida como la Reina Madre. Su papel durante la Segunda Guerra Mundial no fue solo el de una figura decorativa: se convirtió en un símbolo de resistencia, un faro de esperanza para un pueblo asediado por los bombardeos nazis. Como lo expresó el historiador británico William Shawcross en su biografía oficial, Queen Elizabeth the Queen Mother: The Official Biography, “ella encarnó el espíritu del Blitz, esa mezcla de coraje, resiliencia y solidaridad que definió a Gran Bretaña en su hora más oscura”

    Cuando estalló el conflicto, la posibilidad de que la familia real fuera evacuada a Canadá fue planteada por asesores y políticos. La mera idea de que las bombas de la Luftwaffe pudieran alcanzar a los monarcas era aterradora. Sin embargo, Isabel, entonces de 39 años, respondió con una determinación que resonaría en la historia. Ella declaró a quienes intentaron convencerla de escapar: “Las niñas no se irán sin mi. Yo no me iré sin el rey, y el rey nunca se irá”. Esta postura no solo mantuvo a la familia real en Londres, sino que también envió un mensaje poderoso: los monarcas compartirían el destino de su pueblo. El editor del Sunday Graphic, Reginald Simpson, escribió en 1940: “Cuando termine esta guerra, el que el rey Jorge y la reina Isabel hayan compartido el riesgo con su pueblo será un recuerdo preciado y una inspiración por años”.

    La Reina Madre: su negativa a abandonar Londres durante el Blitz, un claro desafío a Hitler

    Isabel, reina madre de Inglaterra
    Isabel, reina madre de Inglaterra

    El 13 de septiembre de 1940, el Palacio de Buckingham fue alcanzado por cinco bombas alemanas. El ataque, lejos de doblegar a la Reina, fortaleció su conexión con los londinenses, especialmente con los del East End, el área más castigada por el Blitz. La reina Isabel afirmó: “Me alegro de que nos hayan bombardeado. Ahora puedo mirar al East End a los ojos”. Esta frase, repetida en numerosos titulares de la época, capturó su empatía y su capacidad para transformar una tragedia personal en un símbolo de unidad. El historiador británico Robert Lacey, en su libro Monarch: The Life and Reign of Elizabeth II, destaca que “Isabel entendió instintivamente el poder de la empatía. Su presencia en hospitales, refugios y zonas bombardeadas no era solo protocolaria; era un acto de liderazgo moral”.

    La reina no se limitó a permanecer en Londres. Recorrió incansablemente el país, visitando tropas, hospitales y fábricas. Según un reportaje de The Daily Telegraph publicado en 1941, ella y Jorge VI viajaron miles de kilómetros para apoyar a las comunidades afectadas, desde Coventry hasta Plymouth. En una ocasión, mientras visitaba un hospital en el East End, una mujer herida le dijo: “Usted nos da fuerza, señora”. Isabel, con su característica calidez, respondió: “No, son ustedes quienes me dan fuerza a mí”. Esta anécdota, relatada por el periodista británica Vera Brittain en su libro England’s Hour, ilustra cómo la reina se convirtió en un pilar emocional para la nación.

    Isabel, reina madre de Inglaterra
    Isabel, reina madre de Inglaterra

    Su papel no pasó desapercibido para el enemigo. Adolf Hitler, según documentos citados por la prensa en años recientes, la describió como “la mujer más peligrosa de Europa” debido a su capacidad para mantener alta la moral británica. Esta percepción no era exagerada. Como señala el historiador Philip Ziegler “Isabel fue una maestra de la propaganda positiva. Su negativa a abandonar Londres y su disposición a compartir los peligros del Blitz galvanizaron a la población”. Su presencia en los medios, ya fuera en fotos sonriendo junto a soldados o en discursos radiales, reforzó la narrativa de un Reino Unido unido y resistente. Un editorial de The Observer de 1940 lo resumió así: “La Reina no solo representa a la Corona; ella es el corazón de la nación en guerra”.

    Además de su labor pública, Isabel desempeñó un papel crucial en la esfera privada, apoyando a su esposo, cuya salud y confianza se veían constantemente puestas a prueba. Shawcross relata cómo ella ayudó a Jorge VI a superar su tartamudez para sus discursos radiales, un esfuerzo inmortalizado en la película The King’s Speech. “Sin el apoyo de Isabel, Jorge VI no habría sido el rey que fue durante la guerra”, escribe Shawcross, citando cartas personales de la reina que revelan su dedicación a fortalecer la moral de su esposo.

    Isabel, reina madre de Inglaterra
    Isabel, reina madre de Inglaterra

    El Día de la Victoria, el 8 de mayo de 1945, marcó el clímax de su esfuerzo. Desde el balcón del Palacio de Buckingham, junto al rey, las princesas Isabel y Margarita, y Winston Churchill, saludó a las multitudes que abarrotaban Londres. The Times describió la escena como “un momento de comunión entre la Corona y el pueblo, forjado en los años de sacrificio compartido”. La reina simbolizó la resistencia que había llevado a Gran Bretaña a la victoria. Como afirma el historiador británico Andrew Roberts en The Storm of War, “su valentía y empatía no solo sostuvieron a la monarquía en un momento de crisis, sino que redefinieron su papel como un símbolo de unidad nacional”. Para los británicos, ella fue más que una reina consorte: fue la encarnación de su espíritu indomable, una mujer que, en palabras del Daily Mail, “se mantuvo firme cuando el mundo parecía desmoronarse”.

    Artículo original de Monarquias.com. Fuentes utilizadas: BBC News, The Guardian, The Daily Mail, the Times, The Daily Telegraph, William Shawcross (Queen Elizabeth the Queen Mother: The Official Biography); Robert Lacey (Monarch: The Life and Reign of Elizabeth II), Philip Ziegler (King George VI), Andrew Roberts (The Storm of War), Vera Brittain (England’s Hour)

  • ¿Dónde están las coronas del shah y la emperatriz Farah Diba?

    El 26 de octubre de 1967, el Palacio de Golestán en Teherán fue testigo de un espectáculo que resonó en todo el mundo: la coronación de Mohammad Reza Pahlavi, el último shah de Irán, y su esposa, Farah Diba, como emperatriz. Este evento, de una opulencia sin precedentes, marcó el uso de dos coronas emblemáticas: la Corona Pahlavi, usada por el Shah, y una corona única diseñada para Farah por Van Cleef & Arpels. Estas piezas, cargadas de simbolismo y valor histórico, representan un capítulo fascinante de la historia iraní. Pero, ¿dónde están estas coronas hoy, y cuál es su historia de creación y valor? 

    La creación de las coronas del último Shah de Irán y su esposa

    Las coronas del último Shah de Irán y su esposa
    La Corona Pahlevi

    La Corona Pahlavi, usada por Mohammad Reza Pahlavi, fue creada en 1926 para la coronación de su padre, Reza Shah, fundador de la dinastía Pahlavi. Shah encargó a un equipo de joyeros iraníes, liderados por Haj Serajeddin Javaheri, diseñar una corona que rompiera con la tradición de la dinastía Qajar y evocara el esplendor de la era sasánida (224-651 d.C.). Inspirada en motivos preislámicos, la corona incorpora cuatro almenas escalonadas, reminiscentes de los diseños aqueménidas, y está adornada con 3,380 diamantes, según detalla The Royal Watcher. Este diseño buscaba proyectar una identidad nacionalista, alejándose de las conexiones tribales o religiosas de las dinastías previas, y posicionando a los Pahlavi como custodios de la herencia imperial persa.

    Las coronas del último Shah de Irán y su esposa
    La Corona Pahlevi

    Por su parte, la corona de la emperatriz Farah fue una innovación sin precedentes. Como señala Foreign Policy, no existía en Irán un precedente para coronar a una reina, por lo que se requirió un diseño completamente nuevo. La casa joyera francesa Van Cleef & Arpels, seleccionada entre 50 propuestas de los mejores joyeros del mundo, creó una pieza única para la ocasión. La corona estaba engastada con esmeraldas, diamantes y otras gemas, y se complementaba con una túnica de terciopelo verde diseñada por Dior, que resaltaba su papel como símbolo de la modernización femenina en Irán. Este acto de coronar a Farah como Shahbanu, la primera emperatriz en 2.500 años de historia persa, fue un gesto político que buscaba proyectar al régimen Pahlavi como progresista y alineado con valores occidentales, inspirándose en ceremonias como la coronación de Isabel II en 1953.

    El valor de las coronas imperiales de Irán y su destino tras la caída de la monarquía

    La Corona de la Shabanou
    La Corona de la Shabanou

    El valor económico de las coronas es difícil de precisar, pero su importancia trasciende lo material. La Corona Pahlavi, parte de las Joyas Nacionales de Irán, incluye gemas de incalculable valor histórico. Estas joyas, que también comprenden el Trono del Pavo Real y gemas como los diamantes Koh-i-Noor y Darya-ye Noor, fueron acumuladas desde la dinastía Safávida (1502-1736) y representan una reserva financiera para la economía iraní. Según Politico, las joyas, incluida la Corona Pahlavi, fueron transferidas al estado en 1937 por Reza Shah y utilizadas como respaldo para la moneda nacional, un rol que mantienen hasta hoy bajo la República Islámica.

    Las coronas del último Shah de Irán y su esposa
    Las coronación del último Shah de Irán y la emperatriz Farah, en octubre de 1967.

    La corona de Farah, aunque menos documentada en términos de composición exacta, es igualmente valiosa.Su creación por Van Cleef & Arpels fue un encargo de alto costo, reflejo del glamour que el régimen buscaba proyectar. El valor de ambas coronas no solo radica en sus gemas, sino en su simbolismo: para los Pahlavi, eran emblemas de una monarquía que aspiraba a ser vista como moderna y conectada con la élite global.

    Tras la Revolución Islámica de 1979, que derrocó a Mohammad Reza Pahlavi y forzó a la familia imperial al exilio, el destino de las coronas fue motivo de especulación. Se temió que las joyas nacionales, incluidas las coronas, fueran robadas o vendidas durante el caos revolucionario. Sin embargo, la Corona Pahlavi permaneció intacta y hoy se encuentra en exhibición en el Tesoro de las Joyas Nacionales, ubicado en el Banco Central de Irán en Teherán. Este museo, reabierto al público en la década de 1990 bajo el gobierno de Hashemi Rafsanjani, alberga la colección completa de joyas imperiales, que siguen siendo un respaldo económico para el estado iraní.

    El destino de la corona de Farah es menos explícito en las fuentes, pero se supone que, como parte de las Joyas Nacionales, también está resguardada en el Tesoro. A diferencia de otras monarquías derrocadas, donde las joyas reales fueron dispersadas o subastadas, las coronas Pahlavi permanecen en Irán como reliquias de un pasado monárquico que la República Islámica conserva, paradójicamente, por su valor económico y cultural. A pesar de la narrativa anti-Pahlavi del régimen actual, estas joyas son vistas como un símbolo de la continuidad histórica de Irán, incluso bajo un gobierno teocrático.Su creación reflejó un esfuerzo deliberado por legitimar a los Pahlavi como herederos de un imperio milenario, mientras que su valor económico las convirtió en activos nacionales. 

    Artículo original de Monarquias.com 

    Fuentes:

    – The Royal Watcher (2017). “Coronation of the Shah of Iran, 1967.”

    – The Lion and The Sun Podcast (2025). “The Pahlavi Crown: Where is It Now?”

    – Cambridge University Press (2021). “Crowning the ‘Sun of the Aryans’: Mohammad Reza Shah’s Coronation and Monarchical Spectacle in Pahlavi Iran.”

    – Foreign Policy (2025). “Empress Farah Pahlavi and the Myth of the Secular Shah.”

    – Politico (2025). “The Son of the Last Shah Wants to Be the Next Leader of Iran.”

    – USA Today (2025). “Iran’s ‘crown prince’ calls for supreme leader to ‘face justice’.”

  • El hombre que intentó secuestrar a la princesa Ana está en libertad y “obsesionado” con ella

    El hombre que intentó secuestrar a la princesa Ana de Inglaterra en 1974 quedó en libertad y continúa aparentemente “obsesionado” con ella. Ian Ball, que tenía entonces 26 años, acechó a la hija de la reina Isabel II antes de emboscar su limusina y disparar a cuatro hombres que acudieron en su ayuda. Ball fue detenido “sin límite de tiempo” bajo la Ley de Salud Mental británica después de admitir un intento de secuestro y dos intentos de asesinato, pero la prensa informó que el hombre está libre desde 2019, que reside en un albergue psiquiátrico de Broadmoor y que está haciendo campaña para limpiar su nombre.

    En una entrevista con The Daily Mail, Ball, que ahora tiene 77 años, dijo: “Soy un hombre inocente y cuerdo porque tenía buenas razones para creer que la pólvora había sido sacada de las balas y que otra chica había sido sustituida por la princesa Ana”. En la entrevista afirmó que fue encarcelado injustamente por las “clases altas”, especulando que la fallecida reina Isabel II era la “cabecilla” y diciendo que habían mantenido a “un hombre inocente y cuerdo en un manicomio criminal porque es un disidente de clase trabajadora muy peligroso y una grave amenaza para su lujosa forma de vida”. Un pariente de Ball dijo: “Parece que realmente no está muy bien y la obsesión con todo esto lo ha superado nuevamente. Sabía que estaba fuera de Broadmoor, pero algunos miembros de la familia no, y será un shock para ellos”.

    El audaz intento de secuestro de la princesa Ana el 20 de marzo de 1974 conmocionó al Reino Unido. La hija de la reina y el duque de Edimburgo fue atacada mientras regresaba al Palacio de Buckingham tras asistir a un evento benéfico. A sus 23 años, la princesa Ana, conocida por su carácter resuelto, se convirtió en el centro de un drama que destacó tanto su valentía como las deficiencias en la seguridad real de la época. Este incidente, ocurrido en The Mall, una avenida céntrica de Londres, marcó un antes y un después en los protocolos de protección de la familia real británica.

    “Not bloody likely”: el día que la princesa Ana se resistió ferozmente a un secuestro

    Secuestro de la Princesa Ana
    El audaz intento de secuestro de la princesa Ana el 20 de marzo de 1974 conmocionó al Reino Unido. La hija de la reina y el duque de Edimburgo fue atacada mientras regresaba al Palacio de Buckingham tras asistir a un evento benéfico.

    Ian Ball, descrito como un “solitario” con antecedentes de problemas psiquiátricos, había planeado meticulosamente el secuestro durante años, inspirado por la novela El día del chacal. Ball, armado con dos pistolas adquiridas en España, bloqueó el paso del vehículo de la princesa, un Austin Princess, con un Ford Escort alquilado bajo un alias. En el coche viajaban Ana, su entonces esposo, el capitán Mark Phillips, su dama de compañía, Rowena Brassey, y su guardaespaldas, el inspector James Beaton. Cuando Beaton salió a investigar, Ball le disparó en el hombro, iniciando un violento enfrentamiento que dejó heridos a cuatro hombres, incluido el chófer Alexander Callender, un periodista del tabloide The Sun, Brian McConnell, y un policía, Michael Hills, que patrullaba cerca.

    Ball intentó forzar a la princesa a salir del vehículo, con la intención de secuestrarla y exigir un rescate de entre 2 y 3 millones de libras, según diferentes fuentes, para donarlo al Servicio Nacional de Salud. Sin embargo, Ana respondió con una frase que se volvió icónica: “Not bloody likely” (“Ni de broma”). En una entrevista con Michael Parkinson en 1980, la princesa relató que mantuvo una actitud “escrupulosamente educada” al principio, discutiendo con Ball sobre su negativa a salir del coche, pero “perdió los estribos” cuando él rasgó su vestido en el forcejeo. Su compostura y temple, atribuidos a su experiencia como amazona y su preparación para lo inesperado, mantuvieron la situación bajo control.

    El punto de inflexión llegó con la intervención de transeúntes. Ronald Russell, un exboxeador que pasaba por el lugar, golpeó a Ball en la cabeza, desestabilizándolo. “Vi a un policía herido y pensé: ‘Esto es demasiado’, así que fui por él”, relató Russell años después al Eastern Daily Press. La policía llegó poco después y arrestó a Ball, quien fue encontrado con una carta de rescate, esposas y tranquilizantes en su vehículo. En el juicio en el Old Bailey, Ball se declaró culpable de intento de asesinato y secuestro, y fue internado en el hospital psiquiátrico de Broadmoor tras ser diagnosticado con esquizofrenia, según informó The Guardian en 2019.

    El incidente dejó una marca indeleble en la seguridad real. Jim Beaton, quien recibió tres disparos protegiendo a Ana, fue condecorado con la Cruz de Jorge, la máxima distinción civil por valentía en el Reino Unido. Russell y el policía Hills recibieron la Medalla de Jorge, mientras que Callender, McConnell y otro agente, Edmonds, fueron galardonados con la Medalla al Valor de la Reina. La reina Isabel II expresó su gratitud personalmente, e incluso pagó la hipoteca de Russell como gesto de agradecimiento, según The Mirror. “La medalla es de la reina, pero quiero agradecerte como madre de Ana”, dijo la monarca durante la ceremonia de condecoración en 1974.

    El suceso también expuso las vulnerabilidades de la seguridad real. Beaton, en una entrevista con el Hull Daily Mail en 2020, señaló que no había vehículos de apoyo ni entrenamiento adecuado en ese momento: “No teníamos nada… el entrenamiento era inexistente”. Como resultado, se implementaron cambios drásticos, incluyendo el aumento de escoltas, mejores armas y entrenamientos especializados, según relató a la BBC en 2024. Apenas 48 horas después del ataque, Ana retomó sus compromisos públicos, demostrando su resiliencia y ganándose el respeto del público británico, que la empezó a ver como una figura de carácter inquebrantable, según comentó la periodista Camilla Tominey en el Telegraph.

    Artículo original de Monarquias.com 

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  • El exilio del rey Juan Carlos I: cinco años en Abu Dhabi y un nuevo capítulo en Portugal

    El 3 de agosto de 2020, Juan Carlos I, rey emérito de España, abandonó su país en medio de un torbellino de controversias financieras y escándalos personales, iniciando un exilio que lo llevó a Abu Dhabi, la capital de los Emiratos Árabes Unidos (EAU). 

    Su marcha, descrita como una decisión “meditada” en una carta dirigida a su hijo, el rey Felipe VI, buscaba “facilitar el ejercicio” de las funciones del monarca reinante frente a las investigaciones judiciales que amenazaban la imagen de la Corona. 

    Cinco años después, el exilio de Juan Carlos de Borbón, de 87 años, se ha transformado en un capítulo definitorio de su vida, marcado por un lujo discreto, añoranza por España y visitas esporádicas al país que lo vio reinar durante casi cuatro décadas. 

    Juan Carlos I en Abu Dhabi: una salida bajo presión

    La partida de Juan Carlos I a Abu Dhabi no fue un capricho, sino una respuesta a una crisis que amenazaba con desestabilizar la monarquía española. En los años previos a 2020, su imagen se deterioró por escándalos como el caso Nóos, que implicó a su hija, la infanta Cristina, y su yerno, Iñaki Urdangarín, y el viaje de caza a Botsuana en 2012, donde se disculpó públicamente con un “Lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir”. Sin embargo, las investigaciones fiscales fueron el detonante final. 

    La Fiscalía del Tribunal Supremo investigaba el supuesto cobro de una comisión de 65 millones de euros por la construcción del AVE a La Meca, así como el uso de tarjetas de crédito opacas y una cuenta en Jersey con 10 millones de euros. Estas acusaciones, sumadas a la presión del Gobierno de Pedro Sánchez y la necesidad de proteger la Corona, llevaron a su salida, que el diario El País (2020) describió como una operación marcada por el secretismo, con especulaciones iniciales sobre destinos como República Dominicana o Portugal antes de confirmarse su llegada a los EAU.

    En Abu Dhabi, Juan Carlos fue recibido como huésped de honor por Mohammed bin Zayed al Nahyan, gobernante del emirato. Inicialmente se instaló en el lujoso Emirates Palace, pero en 2021 se trasladó a una mansión en la isla de Zaya Nurai como un enclave de 43 hectáreas con playa privada, sauna, sala de cine y piscina climatizada. Esta “exilio dorado” le proporcionó privacidad, pero también aislamiento, con una rutina que, según La Razón, incluía leer prensa española, conversar con abogados y añorar la comida y la vida social de España.

    Los viajes a España: regatas, familia y controversias

    Juan Carlos de Borbón, ex rey de España
    Juan Carlos de Borbón en 2022, en uno de sus doce viajes de regreso a España desde que se mudó a Abu Dhabi.

    Desde su partida, Juan Carlos de Borbón ha regresado a España en 12 ocasiones, principalmente para participar en regatas en Sanxenxo (Galicia) y cumplir con citas médicas en Vitoria. Su primera visita, en mayo de 2022, fue un evento mediático de gran magnitud. El ex rey aterrizó en Vigo en un avión privado desde Abu Dhabi, pasó cuatro días en Sanxenxo navegando en el Bribón y luego visitó el Palacio de la Zarzuela durante 11 horas para reunirse con Felipe VI y la reina Sofía, a quienes no veía desde 2020. 

    La expectación fue enorme, pero su negativa a ofrecer explicaciones públicas, limitándose a un “¿Explicaciones de qué?” ante los periodistas, generó críticas.

    Sus visitas posteriores se normalizaron, aunque no exentas de controversia. En abril de 2023, regresó a Sanxenxo para otra regata, y en junio de ese año viajó a Ginebra para la graduación de su nieta Irene, acompañado por Sofía y sus hijas. También asistió a eventos familiares en Madrid, como la mayoría de edad de la princesa Leonor, y a un funeral en septiembre de 2024. 

    Sus desplazamientos a Sanxenxo, donde se hospeda en la casa de su amigo Pedro Campos, presidente del Club Náutico, se han convertido en una rutina, con el Bribón como protagonista. Sin embargo, el Gobierno de Sánchez mantuvo presión para que estas visitas sean discretas, y Felipe VI ha preferido que su padre no resida permanentemente en España para evitar tensiones institucionales.

    En 2023, Juan Carlos también viajó a Londres para un partido del Real Madrid y a la isla de Wight para el campeonato mundial de vela,, mostrando su interés por mantener su pasión por la náutica. Sus viajes a España, aunque frecuentes, no han incluido un retorno definitivo. Según la prensa española, la casa real le cerró las puertas de La Zarzuela como residencia permanente, lo que lo ha llevado a buscar alternativas más cercanas, como Ginebra, donde alquiló temporalmente un apartamento en 2024 para facilitar visitas de amigos y familiares.

    El traslado del rey Juan Carlos a Portugal y un futuro incierto

    El 9 de junio de 2025, se anunció que Juan Carlos I decidió abandonar Abu Dhabi para establecerse en Portugal, específicamente en Cascais o Estoril, zonas que evocan el exilio de su padre, Juan de Borbón, entre 1946 y 1982. Esta decisión, según El Confidencial Digital, responde a su deseo de estar más cerca de España, facilitar viajes a Sanxenxo y citas médicas en Vitoria, y mitigar la soledad y las limitaciones físicas que enfrenta a sus 88 años. Fuentes cercanas al monarca, citadas por el mismo medio, indican que su salud se ha deteriorado, con una pierna izquierda prácticamente inmóvil, y que teme terminar en silla de ruedas, una imagen que asocia con su madre. Ha explorado tratamientos como fisioterapia robótica, pero su edad limita las opciones.

    El traslado a Portugal no está exento de controversias. Se informó que Felipe VI impuso condiciones, como la retirada de una demanda contra Miguel Ángel Revilla, para no oponerse al cambio. Además, al establecerse en un país de la Unión Europea, Juan Carlos podría enfrentar un mayor escrutinio fiscal sobre su fortuna, un tema que sigue generando debate. El exmonarca está trabajando en sus memorias, tituladas Réconciliation, que abordarán su papel en la Transición democrática y los errores de su reinado.

    Un exilio que redefine un legado

    • Los cinco años de exilio de Juan Carlos I fueron un ejercicio de equilibrio entre la preservación de su legado y la gestión de su controvertida salida.
    • Su decisión de partir en 2020 fue un intento de proteger la Corona, pero también una respuesta a las presiones del Gobierno y la opinión pública.
    • Sus visitas a España, aunque marcadas por su pasión por la vela y el reencuentro familiar, han reavivado el debate sobre su papel en la historia.
    • A sus 88 años, Juan Carlos es visto por algunos como el arquitecto de la democracia española, clave en el 23-F, pero para otros, su figura está manchada por escándalos financieros y personales.

    Artículo original de Monarquias.com

  • ¿Reina Madre o Reina Viuda? El futuro título de Camilla tras la muerte del rey Carlos III

    La reciente atención sobre la salud del rey Carlos III, tras su diagnóstico de cáncer en febrero de 2024, ha generado interés en el futuro de la monarquía británica, incluyendo el papel y título que ostentará su esposa, la reina Camilla, en caso de que ella le sobreviva. Según fuentes periodísticas británicas, el título que Camilla llevará tras la muerte del monarca será el de “Reina Viuda” (Queen Dowager), un término que refleja su condición de viuda de un rey.

    El diario The Independent señala que, en el caso de que Camilla sobreviva a Carlos III, su título cambiará automáticamente siguiendo una tradición histórica en la monarquía británica. Este título fue utilizado por última vez en 1837 por la reina Adelaida, viuda del rey Guillermo IV, y distingue a la viuda de un monarca reinante sin hijos que hereden el trono directamente de ella. Dado que Camilla no es la madre biológica del príncipe Guillermo, el heredero al trono, no podrá adoptar el título de “Reina Madre”, como lo hizo Elizabeth Bowes-Lyon tras la muerte del rey Jorge VI en 1952. 

    Servicio conmemorativo por el rey Constantino II de Grecia (1940-2023)
    La reina Camilla de Inglaterra en la Capilla de San Jorge (Windsor) en febrero de 2024.

    Aunque el título de “Reina Viuda” es el más probable, la decisión final sobre cómo se referirán oficialmente a Camilla recaerá en el nuevo monarca, el príncipe Guillermo. Sin embargo, expertos reales consultados por The Standard afirman que es poco probable que se opte por un título alternativo, ya que “Reina Viuda” es una designación automática y protocolaria. Además, el mismo medio subraya que Camilla continuaría siendo conocida como “Queen Camilla” (Reina Camilla), aunque ya no será “The Queen” (La Reina) en funciones, un título que pasará a la esposa de Guillermo, la princesa Catalina.

    El cambio en el título de Camilla también refleja la evolución de su posición dentro de la monarquía. La prensa británica recuerda que, tras su matrimonio con Carlos en 2005, inicialmente se anunció que Camilla sería conocida como “Princesa Consorte” para evitar controversias relacionadas con su relación previa con el entonces príncipe de Gales y la memoria de la princesa Diana. Sin embargo, en 2022, la reina Isabel II expresó su deseo de que Camilla fuera nombrada “Reina Consorte” al ascender Carlos al trono, un título que se simplificó a “Reina Camilla” durante la coronación de mayo de 2023. Este respaldo real y la aceptación gradual del público han consolidado su posición, pero su rol tras la muerte de Carlos III será más simbólico que activo.

    Artículo original de Monarquias.com

  • Las memorias de la princesa Isabel de Yugoslavia: su turbulento romance con Richard Burton

    La princesa Isabel Karadjorgevich, descendiente de los reyes de Yugoslavia, rompió a sus 89 años el silencio sobre su tumultuoso romance con el actor hollywoodiense Richard Burton hace cinco décadas, según revela en su nuevo libro de memorias publicado en Serbia.

    La relación, que comenzó tras un encuentro fascinante en una cena y culminó en un compromiso poco después del divorcio de Burton con Elizabeth Taylor, estuvo marcada por el alcoholismo del actor. A pesar de los esfuerzos de la princesa por ayudarlo, incluyendo un ingreso en una clínica suiza, Burton no pudo superar su adicción, lo que llevó a la ruptura durante la filmación de la película inacabada Jackpot. Ahora, a los 89 años, Isabel reflexiona con humor sobre aquellos años y planea llevar su historia al cine.

    El turbulento romance de Isabel de Yugoslavia con Richard Burton

    La princesa Isabel de Yugoslavia y Richard Burton
    La princesa Isabel de Yugoslavia y Richard Burton

    La princesa Isabel, nacida en un palacio y con fluidez en cinco idiomas, tiene un pasado que incluye tres matrimonios, uno de ellos con un ex primer ministro británico. Es madre de Catherine Oxenberg, protagonista de la serie de los años 80 “Dinastía”, y mantiene una estrecha relación con su primo, el rey Carlos III, con quien suele compartir té durante sus visitas a Inglaterra. Sin embargo, fue su tumultuosa vida sentimental lo que catapultó a la princesa a la fama mundial. En una entrevista realizada en Belgrado, donde reside desde 2002, la princesa reflexiona sobre ese período con cierta ironía. No obstante, las revelaciones de su libro ofrecen un retrato inquietante de un hombre cuya vida y carrera quedaron devastadas por el alcoholismo.

    Isabel de Yugoslavia recuerda la primera vez que vio a Burton en el escenario: “Estaba interpretando a Hamlet. Vestido de negro, estaba sentado en el escenario. Sus ojos azules brillaban y su voz era hipnótica. Era absolutamente extraordinario”. Este encuentro ocurrió antes de conocerse en persona. La oportunidad de interactuar con Burton surgió durante una cena ofrecida por David Ormsby-Gore, quinto Lord Harlech, donde Burton estuvo presente acompañado por Elizabeth Taylor. “Richard se emborrachó muchísimo y vomitó en la cubeta de champán“, recuerda Elizabeth, quien por entonces estaba casada con el financiero británico Neil Balfour. 

    Tras su separación de Taylor, anunciaron su compromiso. Sin embargo, la princesa pronto se dio cuenta de que la exesposa de Burton aún no había abandonado por completo al actor. “Solía llamarme Elisheva, la versión hebrea de mi nombre”, comenta la princesa. La lucha de Burton contra el alcoholismo fue intensa y desafiante. “Tuve que ingresarlo en una clínica en Suiza. Estaba tan borracho que temí por su vida. Llamé a una ambulancia para que se lo llevaran”, revela la princesa. A pesar de sus esfuerzos por rehabilitarse e incluso de haber escrito un papel para Isabel en una película llamada Jackpot, su adicción al alcohol afectó su actuación: “Tuvimos que hacer catorce tomas para que dijera bien sus diálogos; solo eran cinco palabras”.

    Isabel decidió entonces romper el compromiso y regresar a Londres; la película Jackpot nunca se terminó. Ahora, con 89 años, imagina un nuevo proyecto: una adaptación cinematográfica basada en sus memorias. “Escribieron un guion inspirado en mi autobiografía”, dice la princesa, mientras busca una editorial inglesa que la publique. 

    Artículo original de Monarquias.com, con información de The Daily Mail

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  • Ecos de una corona sin rey: ¿regresará la monarquía a Nepal?

    Bajo el cielo despejado de Katmandu, el sonido de cánticos resuena una vez más, evocando un pasado que muchos daban por enterrado. El 9 de marzo de 2025, miles de personas se reunieron en el Aeropuerto Internacional Tribhuvan para recibir al ex rey Gyanendra Shah, cuya figura despierta tanto nostalgia como división. Con banderas ondeando y gritos de “¡Dejen el palacio real para el rey!”, más de 10.000 manifestantes transformaron su llegada en un símbolo de esperanza para quienes ven en él una salida a los males de una república inestable. A sus 77 años, Gyanendra, derrocado en 2008 tras siglos de dominio dinástico, ha regresado al centro del debate: ¿podría la monarquía renacer en las montañas del Himalaya?

    La trayectoria del rey Gyanendra es un reflejo de los altibajos de Nepal. Ascendió al trono en 2001 tras la trágica masacre que acabó con la vida de su hermano, el rey Birendra, y gran parte de la familia real, un evento aún envuelto en misterio. Durante sus primeros años, gobernó como monarca constitucional, pero en 2005 asumió el poder absoluto, disolviendo el gobierno para enfrentar a los rebeldes maoístas. Su reinado autoritario desató protestas masivas que lo forzaron a ceder en 2006, y dos años después, un Parlamento dominado por ex insurgentes abolió la monarquía de 240 años, convirtiendo a Nepal en una república secular. Desde entonces, ha vivido como ciudadano privado, pero su reciente reaparición ha reavivado el fervor monárquico. “La democracia que buscábamos debía traer prosperidad, pero quienes prometieron cambio han fallado”, afirmó Gyanendra en un discurso en febrero de 2025, dejando entrever su interés por influir en el futuro del país.

    El ex rey Gyanendra de Nepal
    El ex rey Gyanendra de Nepal

    El descontento que impulsa este movimiento es evidente. Nepal, con 13 gobiernos en 17 años, lucha contra la corrupción, la inestabilidad política y una economía debilitada por desastres naturales y la pandemia. En las calles, voces como la de Thir Bahadur Bhandari, un manifestante de 72 años, resuenan con fervor: “Estamos aquí para darle al rey nuestro apoyo total y llevarlo de vuelta al trono”. Incluso Kulraj Shrestha, un carpintero de 50 años que participó en las protestas de 2006 contra Gyanendra, ha cambiado de postura. “Estuve en las marchas que quitaron la monarquía esperando un mejor futuro, pero me equivoqué; el país ha empeorado”, confesó a un reportero en marzo de 2025. Este malestar ha avivado un movimiento que mezcla nostalgia por una era estable con un anhelo de reafirmar la identidad hindú, históricamente ligada a la corona.

    El rey Birendra, la reina Aishwarya y su familia fueron asesinados en circunstancias todavía sin esclarecer en junio de 2001.
    El rey Birendra, la reina Aishwarya y su familia fueron asesinados en circunstancias todavía sin esclarecer en junio de 2001.

    Sin embargo, el camino de regreso al trono está lleno de barreras. Los analistas dudan de que Gyanendra recupere el poder pronto. La constitución republicana, apoyada por los principales partidos, sigue siendo un obstáculo sólido, y las fuerzas políticas dominantes, como el Partido Comunista de Nepal, rechazan la idea. “La monarquía es un concepto obsoleto”, afirmó un líder del partido en abril de 2025, reflejando el consenso entre las élites. Además, la violencia de las protestas de marzo, que dejó dos muertos y decenas de heridos, ha generado críticas incluso entre algunos simpatizantes. “Con tanta violencia, los monárquicos han debilitado su causa”, señaló una estudiante universitaria en un análisis reciente.

    El apoyo a Gyanendra no es unánime. Mientras miles lo recibieron con entusiasmo, muchos nepalíes, especialmente los jóvenes que no vivieron su reinado, lo miran con escepticismo. Las redes sociales muestran videos que glorifican a los reyes como guardianes de la soberanía, pero también comentarios que recuerdan su gobierno autoritario. Algunos sugieren un rol ceremonial, como en Japón, pero Gyanendra, que en 2012 expresó su deseo de volver como monarca constitucional, no ha detallado sus planes. Su silencio tras los disturbios de marzo ha alimentado especulaciones, mientras el primer ministro KP Sharma Oli advierte que cualquier intento de frenar el progreso no será tolerado.

    Gyanendra de Nepal
    Gyanendra Shah, el último rey de Nepal, fue depuesto en 2008 al final de una guerra civil que duró una década y que dejó más de 16.000 en esta nación de mayoría hindú.

    Aun así, el simbolismo perdura. La visita de Gyanendra a sitios religiosos y su recepción en Bhutan e India sugieren un esfuerzo por fortalecer lazos culturales y políticos. Para algunos, como Rajendra Lingden, líder de un partido monárquico, el rey es “un custodio de los intereses nacionales”. Pero otros, como un ex embajador indio, argumentan que resucitar la monarquía no beneficiaría a nadie y que Nepal debe avanzar como república. En las calles de Kathmandu, el debate sigue vivo, entre el eco de los cánticos y la incertidumbre de un futuro que aún no se define. ¿Podrá Gyanendra, el último rey, liderar una restauración, o su corona seguirá siendo un eco del pasado? 

    Las claves de esta historia

    • Gyanendra Shah, el último rey de Nepal, fue depuesto en 2008 al final de una guerra civil que duró una década y que dejó más de 16.000 en esta nación de mayoría hindú.
    • Shah fue coronado en 2001, después de que su hermano mayor, el rey Birendra Bir Bikram Shah, y su familia murieran en una masacre en palacio.
    • El apoyo público a la restauración de la monarquía creció en el último año, a la par que el descontento por la inestabilidad política, la corrupción y el lento desarrollo económico de este país de 30 millones de habitantes.
    • Hasta ahora, Gyanendra Shah se abstuvo en gran medida de hacer comentarios sobre la tensa política nepalí, pero recientemente hizo varias apariciones públicas con simpatizantes.

    Artículo original de Monarquias.com. Fuentes utilizadas: The New York Times (28 de marzo de 2025), Al Jazeera (9 de marzo de 2025), Reuters (29 de mayo de 2025), Le Monde (16 de abril de 2025).

  • Japón revive antiguos rituales para la mayoría de edad del príncipe Hisahito

    La Agencia de la Casa Imperial de Japón anunció esta semana los detalles de la ceremonia que marcará la mayoría de edad del príncipe Hisahito, hijo del príncipe heredero Akishino y la princesa Kiko, programada para el 6 de septiembre, coincidiendo con su 19 cumpleaños. Este evento, el primero de su tipo para un varón de la familia imperial en 40 años, marca un hito para la monarquía japonesa, en un contexto de crecientes preocupaciones por la sucesión al trono del Crisantemo. 

    “Kakan-no-Gi” y “Choken-no-Gi”: rituales para la mayoría de edad del príncipe Hisahito

    La ceremonia, que seguirá los precedentes establecidos por las de su padre, el príncipe heredero Akishino, y el emperador Naruhito, comenzará a las 8:45 de la mañana en la residencia del príncipe heredero en el Akasaka Estate de Tokio. Un mensajero del emperador Naruhito entregará una corona al príncipe Hisahito, simbolizando su transición a la adultez. Posteriormente, a las 10:00, el príncipe participará en el ritual “Kakan-no-Gi” en el Palacio Imperial, vistiendo atuendos tradicionales de un miembro menor de la familia imperial. Luego, cambiará a vestimenta de adulto y se trasladará en un carruaje ceremonial hacia los tres santuarios del palacio, donde ofrecerá oraciones. En la tarde, está programada una audiencia con el emperador Naruhito y la emperatriz Masako en el ritual conocido como “Choken-no-Gi”.

    El príncipe Hisahito es el único hijo varón del príncipe heredero Akishino y la princesa Kiko (Foto: Kunaicho)
    El príncipe Hisahito es el único hijo varón del príncipe heredero Akishino y la princesa Kiko (Foto: Kunaicho)

    El 8 de septiembre, el príncipe visitará el santuario de Ise Jingu en la prefectura de Mie y el mausoleo del emperador Jimmu en Kashihara, Nara, continuando con las tradiciones imperiales. El 10 de septiembre, un almuerzo de celebración en Tokio contará con la asistencia del primer ministro y otras figuras prominentes. Además, el príncipe recibirá la Gran Cinta de la Suprema Orden del Crisantemo, otorgada por el emperador, un reconocimiento formal de su nuevo estatus.

    El príncipe Hisahito, segundo en la línea de sucesión tras su padre, es considerado una figura clave para la continuidad de la familia imperial, que enfrenta una crisis de sucesión debido a la escasez de herederos varones. La Ley de la Casa Imperial de 1947 permite solo la sucesión masculina, excluyendo a las mujeres, como la princesa Aiko, hija del emperador Naruhito, de ascender al trono. Con solo 17 miembros en la familia imperial, de los cuales solo cuatro son hombres, Hisahito es visto como el “último heredero” viable de su generación, lo que ha reavivado debates sobre la necesidad de reformar las leyes de sucesión. Algunos proponen permitir que las mujeres mantengan su estatus imperial tras casarse con comunes, aunque el gobierno conservador sigue resistiendo cambios significativos.

    Un futuro emperador estudiante de Biología

    La princesa Kiko de Japón
    Retrato de Año Nuevo publicado por la casa imperial: la princesa Kiko junto a su marido, el príncipe heredero Akishino, y sus hijos menores Kako e Hisahito.

    El príncipe Hisahito se ha destacado por su educación no convencional dentro de la familia imperial. A diferencia de la tradición de asistir a las escuelas afiliadas a la Universidad Gakushuin, Hisahito estudió en la Escuela Primaria y Secundaria de la Universidad Ochanomizu y, desde 2022, en la Escuela Secundaria de la Universidad de Tsukuba en Otsuka, Tokio. En abril de 2025, ingresó a la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Tsukuba, donde estudia biología con un enfoque en la conservación de insectos, particularmente libélulas, un interés que ha cultivado desde la infancia. En 2024, coautoró un artículo académico sobre libélulas en la finca Akasaka, publicado en el Boletín del Museo Nacional de Naturaleza y Ciencia.

    En su primera conferencia de prensa en marzo de 2025, tras alcanzar la mayoría de edad a los 18 años en septiembre de 2024 (debido a la revisión del Código Civil japonés que bajó la edad de adultez de 20 a 18), Hisahito expresó su compromiso con sus deberes imperiales. “Es importante prestar atención a la vida de las personas y al estado de la sociedad”, afirmó, destacando su interés en temas como el cambio climático y los desastres naturales, como el terremoto de la península de Noto. Su visita a Hiroshima en 2018 y al Museo Conmemorativo de la Repatriación en Maizuru en 2025 reflejan su interés por la paz y la historia de la posguerra, temas que ha estudiado profundamente.

    A pesar de la presión pública sobre su futuro matrimonio y la necesidad de asegurar la continuidad de la dinastía, Hisahito ha mantenido un enfoque reservado, declarando que aún no ha pensado profundamente en el momento o la pareja ideal. Este tema, sin embargo, seguirá siendo un punto de interés nacional, dado el reducido número de miembros imperiales y la urgencia de garantizar herederos varones.

    Artículo original de Monarquias.com

  • La corte de Carlos III tiene nuevo Astrónomo Real y por primera vez es una mujer

    La profesora de física espacial británica Michele Dougherty ha sido aprobada por el rey Carlos III para ser la nueva “Royal Astronomer”, y será la primera mujer en ocupar este puesto desde que se creó el cargo por primera vez el 22 de junio de 1675. 

    Fue Carlos II quien, consciente de la importancia de la astronomía para la navegación marítima, fundó el Observatorio Real de Greenwich y nombró a John Flamsteed como su primer “Observador Astronómico”, un título que evolucionaría al de “Astrónomo Real”. Este cargo, uno de los más prestigiosos en la corte británica, ha sido testigo de avances científicos que han moldeado no solo la astronomía, sino también la navegación, la cartografía y la ingeniería. 

    Navegación y estrellas: los objetivos originales del Astrónomo Real

    La corte de Carlos III tiene nuevo Astrónomo Real y por primera vez es una mujer
    El Observatorio Real de Greenwich fue fundado por el rey Carlos II en 1675.

    El establecimiento del cargo de Astrónomo Real respondió a una necesidad urgente: determinar la longitud en alta mar, un desafío que ponía en riesgo la supremacía marítima de Gran Bretaña. Carlos II encargó a Flamsteed “rectificar las tablas de los movimientos de los cielos y las posiciones de las estrellas fijas” para perfeccionar la navegación. Desde su base en Greenwich, Flamsteed, un autodidacta de Derbyshire, trabajó incansablemente para mapear el cielo. A pesar de los cuervos que anidaban en sus telescopios en la Torre de Londres, su labor culminó en la Historia Coelestis Britannica (1725), un catálogo estelar de 2.935 estrellas que consolidó la reputación de Greenwich como un centro de observación preciso.

    Flamsteed, quien ocupó el cargo hasta su muerte en 1719, enfrentó desafíos personales y profesionales. Su rivalidad con Edmund Halley, segundo Astrónomo Real, marcó un capítulo turbulento. Halley, junto con Isaac Newton, publicó sin permiso parte del trabajo de Flamsteed, lo que llevó al primero a quemar las copias en un acto de furia frente al Observatorio. Halley, nombrado en 1720, dejó su propia huella al predecir el regreso del cometa que lleva su nombre, según el sitio web de los Royal Museums Greenwich. Su trabajo en las órbitas cometarias y la magnetización terrestre amplió el alcance del cargo, aunque sus tablas lunares fueron menos precisas de lo esperado.

    El cargo de Astrónomo Real se consolidó en el siglo XVIII como un pilar de la ciencia británica. James Bradley, tercer Astrónomo Real (1742-1762), realizó descubrimientos fundamentales, como la aberración de la luz y la nutación del eje terrestre, considerados por el historiador Jean Baptiste Delambre como “los más brillantes y útiles del siglo”. Estos avances mejoraron la precisión de las observaciones astronómicas y reforzaron el prestigio del Observatorio de Greenwich.

    Nevil Maskelyne, quien asumió el cargo en 1765, transformó el rol al institucionalizar la publicación del Nautical Almanac en 1767, un recurso esencial para la navegación, según Royal Museums Greenwich. Maskelyne también supervisó observaciones del tránsito de Venus en 1769, incluyendo la expedición del capitán Cook a Tahití, y amplió las instalaciones del Observatorio. Su enfoque práctico contrastó con la creciente profesionalización del cargo, que comenzó a incluir asistentes, muchos de ellos mujeres que realizaban cálculos matemáticos, aunque a menudo fueron ignoradas en los registros históricos.

    El Astrónomo Real en el siglo XIX: asesoría gubernamental y controversias

    La corte de Carlos III tiene nuevo Astrónomo Real y por primera vez es una mujer
    El cargo de Astrónomo Real se consolidó en el siglo XVIII como un pilar de la ciencia británica.

    En el siglo XIX, el Astrónomo Real se convirtió en un consejero científico del gobierno, extendiendo su influencia más allá de la astronomía. George Biddell Airy, quien ocupó el cargo de 1835 a 1881, epitomizó esta transición. Airy asesoró sobre temas tan diversos como ferrocarriles, puentes y el diseño de brújulas para barcos de hierro. Estableció el meridiano principal en Greenwich, que se convirtió en el estándar internacional de 1884 a 1984. Sin embargo, Airy también enfrentó críticas. En 1846, no actuó con rapidez ante los cálculos de John Couch Adams sobre la ubicación de un octavo planeta, lo que permitió a astrónomos alemanes descubrir Neptuno, según Astronomy.com, generando una controversia mediática.

    Frank Dyson, Astrónomo Real desde 1910 hasta 1933, marcó otro hito al diseñar, junto con Arthur Eddington, el experimento de 1919 que confirmó la teoría de la relatividad de Einstein durante un eclipse solar. Este logro consolidó la relevancia del cargo en la ciencia moderna, aunque su enfoque seguía siendo práctico, con énfasis en la precisión de los instrumentos y la cartografía.

    Hasta 1972, el Astrónomo Real también fue director del Observatorio de Greenwich, pero las crecientes demandas administrativas llevaron a la separación de ambos cargos. Según Royal Museums Greenwich, el Consejo de Investigación Científica decidió en 1965 que el Observatorio necesitaba un director independiente, y en 1972 el título de Astrónomo Real se convirtió en honorífico, con un estipendio simbólico de 100 libras anuales. Desde entonces, el cargo ha sido otorgado a astrónomos destacados como reconocimiento a sus contribuciones, sin responsabilidades ejecutivas.

    Martin Ryle, Astrónomo Real de 1972 a 1982, recibió el Premio Nobel de Física en 1974 por sus avances en radioastronomía. Martin Rees, quien ocupó el cargo de 1995 a 2025, amplió el alcance del rol al asesorar sobre temas como el cambio climático y la geoingeniería. Rees, un cosmólogo de renombre, también presidió la Royal Society y fue elevado a la nobleza como Barón Rees de Ludlow.

    El 29 de julio de 2025, Michele Dougherty hizo historia al convertirse en la primera mujer Astrónoma Real en 350 años.

    Profesora de física espacial en el Imperial College de Londres, ha liderado misiones espaciales a Saturno y Júpiter, incluyendo el proyecto Cassini de la NASA. En una entrevista con BBC News, expresó su deseo de inspirar a mujeres y niñas en la ciencia y destacar la importancia de la astronomía para la economía británica. Su nombramiento, junto con el de Catherine Heymans como Astrónoma Real para Escocia en 2021, marca un cambio hacia la diversidad en un campo históricamente dominado por hombres.

    Dougherty, quien no estudió ciencias en la escuela secundaria en Sudáfrica pero destacó en matemáticas, representa la evolución del cargo hacia un rol inclusivo y divulgativo. “Quiero abrir los ojos de la gente a las maravillas del espacio”, afirmó, según The Global Herald. Su trabajo en la exploración de las lunas de Júpiter refleja la continuidad de la misión original del Astrónomo Real: avanzar en el conocimiento científico para el beneficio de la humanidad.

    Artículo original de Monarquias.com

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