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  • El futuro Hassan III: así se prepara el príncipe heredero de Marruecos para ser rey

    El 8 de mayo de 2003 nació Moulay Hassan, el príncipe heredero de Marruecos, destinado a continuar el legado de la dinastía alauí, una de las monarquías más antiguas del mundo. Hijo mayor del rey Mohammed VI y la princesa Lalla Salma, Moulay Hassan, ahora de 22 años, ha sido preparado desde niño para asumir el trono de un reino que equilibra tradición, modernidad y desafíos geopolíticos. Como señala The New York Times en un análisis de 2023, “Moulay Hassan representa la esperanza de una generación joven que ve en él un símbolo de estabilidad y progreso en un país en rápida evolución”. 

    Moulay Hassan, nombrado en honor a su abuelo, el rey Hassan II, creció en un entorno que combinaba la opulencia del palacio con la disciplina de la responsabilidad real. Desde los tres años, acompañaba a su padre en eventos oficiales, como el Salón Internacional de Agricultura de Marruecos, donde, según Jeune Afrique, mostró una curiosidad infantil que rompió con el rígido protocolo: “Cuando vio vacas y ovejas, quiso acercarse, y Mohammed VI, encantado, abandonó la alfombra roja para seguirlo”. 

    Su infancia estuvo marcada por una educación estricta pero diversa. Asistió al Royal College en Rabat, una institución fundada en 1942 por su bisabuelo, Mohammed V, para educar a la élite real. Allí, Moulay Hassan se convirtió en políglota, dominando árabe, tamazight, inglés, francés y español. Su interés por los deportes, especialmente el fútbol y el baloncesto, lo llevó a entrenar en el centro de las Fuerzas Armadas Reales en Maamoura, jugando junto a hijos de soldados. Además, su pasión por la equitación fue supervisada personalmente por su padre, según The Economist.

    Una educación para un rey moderno

    Mulay Hassan de Marruecos
    A los 21 años, Moulay Hassan estudia Gobernanza y Ciencias Económicas en la Universidad Politécnica Mohamed VI, mientras asume crecientes responsabilidades institucionales, incluyendo ceremonias internacionales.

    A los 16 años, Moulay Hassan tomó una decisión que sorprendió a muchos: quiso formarse como piloto. Cambió el Royal College por el Colegio Preparatorio de Técnicas Aeronáuticas en Marrakech, donde combinó estudios académicos con entrenamiento de vuelo. Su padre apoyó esta elección, siempre que no descuidara su preparación para el trono, que incluía lecciones de protocolo, oratoria y diplomacia. En 2020, aprobó su bachillerato internacional en economía y ciencias sociales con honores, un logro que destacó su capacidad para equilibrar sus ambiciones personales con las expectativas reales.

    Posteriormente, se inscribió en la Facultad de Gobernanza, Economía y Ciencias Sociales de la Universidad Politécnica Mohammed VI (UM6P), una institución de élite que selecciona a sus estudiantes por méritos académicos y habilidades interpersonales. Acompañado por mentores como Mostafa Terrab y Karim Al-Aynaoui, Moulay Hassan ha profundizado en temas de gobernanza y sostenibilidad, áreas clave para el futuro de Marruecos. Según The Guardian, su educación refleja “un esfuerzo por preparar a un monarca que pueda abordar los desafíos del cambio climático, la desigualdad económica y la globalización”.

    Desde los 10 años, Moulay Hassan ha asumido un rol público cada vez más prominente. En 2013, acompañó a su padre en eventos oficiales, y a los 14, fue el participante más joven en la Cumbre One Planet en París, ganándose la admiración internacional. En 2019, recibió al príncipe Harry y Meghan Markle durante su visita a Marruecos y participó en ceremonias con el Papa Francisco, demostrando una madurez precoz. También ha representado a Mohammed VI en eventos internacionales, como el funeral de Henri d’Orléans en Francia en 2019, y ha presidido actos nacionales, como la ceremonia de graduación de oficiales militares en Kenitra en 2023.

    Mulay Hassan de Marruecos
    Moulay Hassan, nacido el 8 de mayo de 2003, es el príncipe heredero de Marruecos, hijo del rey Mohamed VI y Lalla Salma, y nieto del rey Hassan II.

    Su presencia en el ámbito militar es particularmente significativa. Con el rango de coronel en la Guardia Real, el Ejército y la Fuerza Aérea desde su adolescencia, Moulay Hassan ha recibido entrenamiento en armas ligeras y protocolos de seguridad. En 2023, presidió un almuerzo en Tetuán por el 24º aniversario de la ascensión de su padre, recibiendo la lealtad de las Fuerzas Armadas Reales. Este papel subraya su futura posición como Comandante en Jefe, un título constitucional que refuerza la autoridad del rey sobre el ejército.

    Sin embargo, no todo ha sido fácil. El medio Middle East Eye reportó en 20202 rumores sobre un temperamento volátil, como cuando, en 2019, se dice que expresó frustración por el estado de una carretera en Skhirat, desencadenando obras públicas inmediatas. Aunque estas historias son difíciles de verificar, sugieren una personalidad decidida, comparada por la propaganda oficial con la de su abuelo, Hassan II, conocido por su firmeza.

    Como heredero de una monarquía constitucional, Moulay Hassan está destinado a ser el jefe de Estado, símbolo de la unidad nacional y Amir Al Mouminim (Príncipe de los Creyentes), un título que otorga autoridad religiosa. La constitución marroquí de 2011, aprobada tras las protestas de la Primavera Árabe, limita los poderes del rey, pero le otorga control sobre el ejército, la judicatura y la política exterior. Moulay Hassan heredará un reino que enfrenta desigualdades económicas, tensiones sociales y la presión de mantener la estabilidad en una región volátil.

    Mulay Hassan de Marruecos
    Apasionado por el fútbol, la equitación y la aviación, Moulay Hassan habla árabe, inglés, francés y español, y rechaza tradiciones como el besamanos, mostrando una personalidad moderna.

    Su interés en proyectos ambientales, como las iniciativas de energía renovable de Marruecos, sugiere un enfoque progresista. La prenaa destaca que “su compromiso con la sostenibilidad refleja la visión de su padre de posicionar a Marruecos como líder en energías verdes”. Además, su exposición a cumbres internacionales y su dominio de múltiples idiomas lo preparan para fortalecer los lazos diplomáticos con África, Europa y Estados Unidos.

    La sucesión, según la constitución, seguirá la primogenitura agnática, asegurando que Moulay Hassan sea el próximo rey, salvo una designación excepcional por parte de Mohammed VI. Con la salud de su padre en el foco debido a recientes cirugías cardíacas, la preparación de Moulay Hassan se ha intensificado. A los 22 años, ya no requeriría un consejo de regencia en caso de ascender al trono, un hito que refuerza su madurez institucional.

    Moulay Hassan encarna la dualidad de Marruecos: un país arraigado en siglos de tradición alauí, pero con la mirada puesta en la modernidad. Como señala The Economist, “su educación y experiencias públicas lo posicionan como un puente entre el pasado y el futuro”. Desde su infancia en el palacio hasta sus apariciones en cumbres globales, el príncipe heredero ha demostrado una mezcla de disciplina, curiosidad y ambición. Los marroquíes, según The Guardian, lo ven como “un símbolo de esperanza y continuidad”, capaz de llevar al reino hacia un futuro de innovación y estabilidad. Cuando llegue el momento de su coronación, Moulay Hassan, el futuro Hassan III, estará listo para liderar con la misma determinación que sus antepasados, pero con una visión propia para el siglo XXI.

    Artículo original de Monarquias.com

  • La monarquía de Carlos III resiste la prueba del tiempo, según las encuestas

    Una reciente encuesta de YouGov, publicada el 8 de agosto de 2025, ofrece un panorama detallado de la percepción pública hacia la familia real británica y el apoyo a la continuidad de la monarquía en el Reino Unido. Realizada entre el 5 y el 6 de agosto, los resultados reflejan tanto la fortaleza de figuras clave como las tensiones alrededor de miembros menos favorecidos. El rey Carlos III, pese a un 59% de aprobación, enfrenta un 31% de opiniones negativas, lo que sugiere una percepción mixta. 

    Guillermo, príncipe de Gales y heredero del trono, encabeza la lista con un 74% de opiniones positivas, consolidándose como la figura más admirada, seguido de cerca por su esposa Catalina, con un 71%. La princesa Ana, con un 70%, y el concepto general de la familia real, con un 62%, también gozan de un respaldo significativo. Otros miembros como el príncipe Eduardo (52%) y Sophie, duquesa de Edimburgo (50%), mantienen niveles sólidos de apoyo, al igual que las princesas Eugenia y Beatriz, ambas con un 39%.

    Sin embargo, la encuesta revela divisiones marcadas. La reina Camilla obtiene un 43% de aprobación, pero un 44% la ve negativamente, reflejando su polarizante presencia. Más abajo, el Príncipe Harry y Meghan, Duquesa de Sussex, registran sólo un 28% y 20% de favorabilidad respectivamente, con un 62% y 67% de opiniones negativas, evidenciando el impacto de su salida de la realeza activa. El príncipe Andrés, envuelto en las controversias del caso Epstein, cae al 5%, con un abrumador 87% de rechazo, marcando su aislamiento público.

    En cuanto a la institución de la monarquía en sí, el 58% de los encuestados la ve de manera positiva, frente a un 32% negativo. Este respaldo se traduce en un claro apoyo a su continuidad: dos tercios de los británicos (65%) prefieren mantener la monarquía, sin cambios respecto a agosto de 2024, mientras que solo el 23% aboga por un jefe de Estado electo, una cifra que ha disminuido ligeramente. Además, el 59% considera que la monarquía es buena para Gran Bretaña, con un 23% viéndola como neutral y un 13% como perjudicial. En términos de orgullo nacional, el 47% se siente orgulloso de la institución, en contraste con un 17% que la encuentra embarazosa y un 32% que se mantiene indiferente.

    Un aspecto notable de la encuesta es la brecha generacional. Los mayores de 65 años muestran el mayor entusiasmo, con un 81% a favor de preservar la monarquía, seguido por los de 50-64 años (71%). En cambio, entre los 25-49 años, el apoyo baja al 58%, y entre los jóvenes de 18-24 años, solo el 41% lo respalda. YouGov también destaca que los británicos de mayor edad tienden a tener opiniones más positivas sobre la mayoría de los miembros reales, con excepciones notables en el caso de los duques de Sussex, donde el rechazo cruza generaciones.

    Para los observadores, estos datos subrayan la necesidad de que la familia real adapte su rol para mantener su relevancia, especialmente entre las generaciones más jóvenes, donde las opiniones podrían ser menos favorables. Mientras tanto, la monarquía británica sigue siendo un símbolo de tradición con un respaldo que, aunque sólido, no está exento de fisuras. Figuras como los Príncipes de Gales parecen ser pilares de esta estabilidad, mientras que Harry, Meghan y Andrés representan un desafío para la imagen colectiva. 

    Artículo original de Monarquias.com

  • La crisis constitucional de Tonga: el rey Tupou y el parlamento chocan otra vez por el poder

    La tranquila monarquía de Tonga se ha visto sacudida por una crisis constitucional sin precedentes, en la que el rey Tupou VI, reinante desde 2012, y el parlamento se encuentran en un enfrentamiento directo por la atribución de poderes gubernamentales. Esta disputa, que ha escalado en las últimas semanas, amenaza con desestabilizar el frágil equilibrio de la democracia del Pacífico.

    El conflicto se desató tras una serie de acciones por parte del monarca, quien en un movimiento sin precedentes, despojó al primer ministro de sus responsabilidades sobre las fuerzas armadas. A esto le siguió la disolución de un importante ministerio y el despido de dos ministros clave. Estas decisiones, tomadas de manera unilateral por el rey, han sido interpretadas por el parlamento como una clara extralimitación de sus poderes constitucionales.

    El rey Tupou VI busca reafirmar su autoridad: los opositores advierten sobre una crisis para la democracia

    El rey Tupou VI de Tonga
    El rey Tupou VI de Tonga

    Medios periodísticos como Radio New Zealand (RNZ) y The Guardian han reportado que la raíz del conflicto se encuentra en una disputa de larga data sobre la interpretación de la constitución de 2010. Esta reforma constitucional, que en su momento fue considerada un paso hacia una mayor democratización, limitó significativamente los poderes del rey, transfiriendo gran parte de la autoridad ejecutiva al parlamento y al primer ministro. Sin embargo, los recientes acontecimientos sugieren que el rey Tupou busca reafirmar su autoridad y revertir algunas de estas reformas.

    Los críticos del rey argumentan que sus acciones son una afrenta directa a los principios democráticos y a la voluntad popular. El ex primer ministro y líder de la oposición, ‘Akilisi Pohiva, ha sido una de las voces más fuertes en esta disputa, acusando al monarca de interferir en el gobierno y de revertir los avances democráticos logrados en la última década. Según un reporte de RNZ, Pohiva ha calificado la situación como una “crisis constitucional” y ha pedido a la comunidad internacional que preste atención a la situación de Tonga.

    Por su parte, los defensores del rey argumentan que este está actuando en el mejor interés del país y que sus acciones son necesarias para garantizar la estabilidad y el orden. Señalan que la corrupción y la mala gestión han plagado al gobierno en los últimos años, y que el rey, como jefe de Estado, tiene el deber de intervenir para proteger a la nación.

    La crisis ha puesto de manifiesto la tensión entre la tradición monárquica de Tonga y las aspiraciones democráticas de su población. Aunque el país ha logrado una transición pacífica a un sistema de monarquía constitucional, la disputa actual demuestra que el camino hacia una democracia plena no está exento de obstáculos. La situación es de suma incertidumbre, y el futuro de la gobernabilidad de Tonga pende de un hilo, mientras el rey y el parlamento se niegan a ceder en esta batalla por el poder.

    Nacido como el príncipe ‘Aho’eitu ‘Unuaki’otonga Tuku’aho el 12 de julio de 1959, Tupou VI es el hijo menor del rey Tāufaʻāhau Tupou IV y hermano del difunto rey Tupou V, a quien sucedió en el trono el 18 de marzo de 2012. Antes de convertirse en rey, tuvo una distinguida carrera militar y política. Sirvió en la Marina de los Servicios de Defensa de Tonga y ocupó importantes cargos gubernamentales, incluido el de primer ministro de 2000 a 2006. Su coronación formal, que tuvo lugar en 2015, lo estableció como el soberano de la única monarquía indígena y constitucional que queda en la Polinesia.

    Artículo original de Monarquias.com

  • La opinión pública británica contra el príncipe Andrés: ¿Adiós a sus títulos reales?

    Una reciente encuesta de YouGov ha puesto de manifiesto la clara voluntad del público británico sobre el futuro del príncipe Andrés. Según los datos de la investigación, un abrumador 67% de los británicos apoya que se despoje al duque de York de sus títulos reales restantes, con un 46% que lo respalda “firmemente”. La desaprobación de la ciudadanía es generalizada, con solo un 13% de los encuestados que se opone a esta medida. Este sentimiento público refleja un profundo y constante descontento con la posición del príncipe en la familia real, especialmente tras las últimas revelaciones vinculadas a su relación con el delincuente sexual Jeffrey Epstein.

    La posición del príncipe Andrés en la monarquía británica ha sido objeto de un intenso escrutinio público desde que salieron a la luz los detalles de su relación con el difunto financiero y delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein. A raíz de un desastroso comunicado y de una polémica entrevista con la BBC en 2019, el duque de York se vio obligado a dimitir de sus funciones públicas, perdiendo posteriormente sus títulos militares y patrocinios reales, además del tratamiento de “Alteza Real”, que le corresponde como hijo de un soberano. Sin embargo, el debate sobre si debería conservar títulos nobiliarios como el de duque de York, continúa siendo un tema de gran interés para el público británico.

    Nuevas revelaciones sobre los vínculos del príncipe con Epstein, junto con la publicación de documentos judiciales relacionados con el caso, han reavivado el debate y han puesto de manifiesto la preocupación por el posible daño a la reputación de la monarquía. Medios como The Guardian y The Daily Mail han calificado las últimas noticias como “el clavo final en el ataúd” para la reputación de Andrés. Al mismo tiempo, se ha especulado en medios como The Telegraph que el príncipe Guillermo, en su futuro como rey, podría considerar la remoción de los títulos de su tío para proteger la imagen de la corona.

    Artículo original de Monarquias.com

  • La vida de la reina madre Norodom Monineath, testigo de la historia trágica de Camboya

    La vida de la reina Norodom Monineath refleja la turbulenta historia de Camboya. Desde una joven ganadora de un concurso de belleza hasta matriarca real, ha enfrentado guerras, exilios y restauraciones con gracia. Su labor benéfica y diplomacia discreta la han convertido en un símbolo de esperanza, especialmente para los pobres. Julio Jeldres, exasesor de Sihanouk, la describió como “testigo de la historia” cuya humildad inspira. A los 89 años, sigue siendo un pilar para el rey Sihamoni y una figura unificadora para Camboya.

    Monineath nació como Paule-Monique Izzi el 18 de junio de 1936 en Saigón, Indochina francesa (actual Ciudad Ho Chi Minh, Vietnam). Su padre, Jean-François Izzi, banquero francés de origen corso, murió durante la Segunda Guerra Mundial. Su madre, Pomme Peang, era de ascendencia jemer y china, originaria de Phnom Penh. Monineath se educó en la Escuela Primaria Norodom, el Liceo Sisowath y el Lycée René Descartes en Phnom Penh, dominando el jemer, francés e inglés, lo que forjó su carácter elegante y cosmopolita.

    La reina madre Norodom Monineath de Camboya
    Norodom Monineath Sihanouk, nacida Paule Monique Izzi en 1936, es la reina madre de Camboya, casada con el rey Norodom Sihanouk en 1952, y madre del actual rey Sihamoni. Durante el régimen de los Jemeres Rojos, Norodom Monineath y su familia enfrentaron arresto domiciliario, pero fueron evacuados en 1979 gracias a la intervención de China y Corea del Norte.

    En 1951, con 15 años, Monineath participó en un concurso de belleza en Phnom Penh, donde captó la atención del rey Norodom Sihanouk, quien le otorgó el primer premio. Su relación floreció, culminando en un matrimonio privado el 12 de abril de 1952 y una ceremonia oficial el 5 de marzo de 1955, como sexta esposa de Sihanouk. Adoptando el budismo, recibió el nombre Monineath, que significa “la gema tan preciosa como el corazón”. Sihanouk, enamorado, le dedicó canciones como “Monica” y “Rosa de Phnom Penh” y la incluyó en sus películas. Tuvieron dos hijos: Norodom Sihamoni (1953), el actual rey, y el príncipe Norodom Narindrapong (1954–2003).

    La vida de Monineath como reina consorte de Camboya

    La vida privada de Monineath estuvo marcada por su cercanía con Sihanouk, siendo su confidente principal. Como esposa oficial tras el divorcio de Sihanouk de Norodom Thavet Norleak en 1968, enfrentó los desafíos de la poligamia real con discreción. Sihanouk la describió como el amor de su vida, un vínculo reforzado por su apoyo mutuo. A pesar de críticas, como las del régimen de la República Jemer que la acusaron de tensiones con la reina madre Sisowath Kossamak, Monineath mantuvo su compostura. Su fortaleza fue crucial durante los años de exilio y pérdida familiar.

    Monineath fue reina consorte en dos períodos: 1952-1955 y 1993-2004. Durante el primero, apoyó la campaña de Sihanouk por la independencia de Camboya, lograda en 1953, combinando su rol de madre con apariciones públicas. Tras el golpe de 1970, acompañó a Sihanouk en el exilio en Pekín y Corea del Norte, residiendo en un palacio de 60 habitaciones proporcionado por Kim Il-sung. Su regreso a Camboya en 1991 marcó un nuevo comienzo, con Sihanouk restaurado como rey en 1993. Elevada a títulos como Samdech Preah Reach Akka Mohèsey en 1996, representó a Camboya con elegancia, recibiendo dignatarios y promoviendo la cultura.

    La reina madre Norodom Monineath de Camboya
    Como presidenta honoraria de la Cruz Roja Camboyana, Norodom Monineath ha promovido la amistad con China, recibiendo la Medalla de la Amistad en 2020 por sus contribuciones bilaterales.

    Sobreviviendo al régimen del Khmer Rojo, que bañó de sangre a Camboya

    El régimen del Khmer Rojo (1975–1979) fue un período devastador. Tras la caída de Phnom Penh, Monineath, Sihanouk y sus hijos fueron puestos bajo arresto domiciliario en el Palacio Real, sometidos a reeducación política. Dieciocho miembros de la familia real fueron asesinados, pero Monineath sostuvo a su familia con valentía. La intervención de China y Corea del Norte permitió su evacuación en 1979. Su papel discreto en las negociaciones de paz entre Sihanouk y Hun Sen (1987–1988) contribuyó a la reconciliación nacional.

    Tras la abdicación de Sihanouk en 2004, Monineath se convirtió en reina madre con la ascensión de su hijo Norodom Sihamoni. Su rol ceremonial incluye acompañar a Sihamoni en eventos oficiales, como recepciones diplomáticas y la exposición fotográfica de la ASEAN en 2022. Su 89º cumpleaños en 2025, declarado feriado nacional, se celebró con fuegos artificiales en Phnom Penh y oraciones en templos, reflejando su popularidad. Monineath refuerza la unidad simbólica de la monarquía en una nación en recuperación.

    El trabajo humanitario de Monineath es su mayor legado. Como presidenta honoraria de la Cruz Roja Camboyana (1967–1970, y en curso), ha promovido la educación, la salud y los derechos de las mujeres. El Equipo Samdech Euv, fundado por Sihanouk, refleja su compromiso con la construcción de hospitales, escuelas y viviendas para los desfavorecidos. Ha apoyado el Hospital Kantha Bopha y el Centro de Esperanza del Hospital Sihanouk, y en 2023 donó víveres a huérfanos en Kampong Speu junto a Sihamoni. Youk Chhang la nominó para Persona del Año de Time en 2010, llamándola “encarnación de la resiliencia”.

    Artículo original de Monarquias.com – Fuentes: The Phnom Penh Post, Bangkok Post, South China Morning Post, Asia Times, Khmer Times

  • “La mejor reina que nunca tuvimos”: secretos revelados de la princesa Ana en su 75 cumpleaños

    La princesa Ana, hija de la difunta reina Isabel II y hermana del rey Carlos III, se acerca a su 75 cumpleaños este viernes con una vitalidad que muchos envidiarían. Según un detallado artículo de Rebecca English publicado en The Daily Mail, la princesa real, considerada por algunos británicos como “la mejor reina que nunca tuvimos”, mantiene una serie de secretos y rutinas que definen su carácter pragmático, disciplinado y alejado de los focos innecesarios.

    Su ética laboral es legendaria: Ana es la royal más trabajadora de la familia, con 474 compromisos públicos el año pasado. Rebecca English destaca que se niega a permitir periodistas en sus eventos a menos que haya una buena razón, lo que explica su bajo perfil mediático. Recientemente, organizó un evento en el Palacio de Buckingham para sus organizaciones benéficas, representando a 400 entidades con las que ha colaborado durante décadas. 

    Aunque hay indicios de que podría reducir su carga en los próximos cinco a diez años, English cita a un cortesano que asegura: “Ella no cree en la jubilación total para los royals“. La princesa Ana viaja incansablemente desde Gatcombe Park, realizando hasta cinco o más compromisos al día, y aún cabe en uniformes militares de hace 40 años, un detalle del que se enorgullece discretamente.

    Una aversión a la vanidad y un peinado “a prueba de bombas”

    La Princesa Real Ana de Inglaterra y su esposo, Sir Timothy Laurence
    La Princesa Real Ana de Inglaterra y su esposo, Sir Timothy Laurence

    Uno de los detalles más curiosos que revela English es la estricta disciplina de la princesa respecto a su apariencia. Contraria a la tendencia popular, la princesa Ana nunca se broncea. Según la periodista, su aversión a tomar el sol se debe a una preocupación práctica por el envejecimiento de la piel, prefiriendo la palidez natural a los posibles daños del sol.

    Otro rasgo distintivo de su imagen es su peinado inalterable. El artículo de The Daily Mail desmiente la idea de que su peinado es sencillo; en realidad, se trata de una compleja estructura meticulosamente montada por un estilista de confianza. La princesa, famosa por su pragmatismo, utiliza un método para “armar y desarmar” el peinado que le permite mantenerlo impecable durante sus incesantes viajes y compromisos, asegurando que su aspecto permanezca constante sin importar las circunstancias.

    Sus hábitos cotidianos son igual de reveladores. La princesa peina sola su característico moño para eventos oficiales, sin necesidad de espejo, y solo usa maquillaje mínimo: un toque de lápiz labial y, ocasionalmente, sombra de ojos para banquetes estatales. Es la “reina del reciclaje” en moda, evita estilistas y prefiere prendas británicas; es improbable que compre un traje nuevo para la próxima boda de su hijo Peter Phillips. 

    La ética de trabajo más incansable de la monarquía

    La princesa Ana de Gran Bretaña
    La princesa Ana de Gran Bretaña

    El artículo de English dedica un espacio considerable a la implacable ética de trabajo de la Princesa Real. A diferencia de otros miembros de la realeza, la princesa Ana se ha ganado la reputación de ser una de las más trabajadoras, si no la que más. Su agenda está repleta de cientos de compromisos anuales, dedicando una atención minuciosa a cada organización benéfica y evento que apoya. No hay lugar para la frivolidad en su calendario; cada aparición tiene un propósito claro y está ligada a sus responsabilidades.

    Este compromiso se extiende a su vida personal. El artículo la describe como una mujer de gustos sencillos y sin pretensiones. A pesar de su estatus, evita los lujos excesivos y prefiere la funcionalidad. English sugiere que esta practicidad es un reflejo de su carácter, una persona que prefiere centrarse en el trabajo y el servicio público.

    Rebecca English revela que Ana prefiere actividades intensas como montar a caballo o navegar en su yate. Para celebrar su cumpleaños 75, planea navegar con su esposo, el vicealmirante Sir Tim Laurence, en su yate Ballochbuie de 42 pies, sin asistentes ni seguridad, reflejando su amor por la privacidad.

    La princesa real no sigue regímenes de belleza estrictos ni dietas de moda, sino que controla su peso de forma instintiva gracias a su pasado como atleta profesional y amazona. “Ella nunca para a almorzar, al igual que el rey Carlos”, detalla English, subrayando un estilo de vida que prioriza la acción sobre la vanidad.

    En cuanto a su salud, la princesa sufrió un grave accidente en junio del año pasado en su finca de Gatcombe Park, donde una caída y un golpe de caballo le provocaron lesiones en la cabeza y una conmoción cerebral. Sin recuerdos del incidente, fue hospitalizada en cuidados intensivos, lo que preocupó profundamente a su hermano, el rey Carlos. A pesar de ello, Ana ha prometido “tomar cada día como venga”, aunque su ritmo diario no ha disminuido notablemente.

    Princesa Ana de Inglaterra
    La princesa Ana de Inglaterra.

    En el ámbito familiar, Ana ha reunido a su clan en Gatcombe Park, incluyendo a sus hijos Peter Phillips y Zara Tindall, y a sus nietos, formando lo que English describe como una “Brady Bunch aristocrática”. Es una abuela práctica y cariñosa, mostrando un lado inesperado. Su matrimonio con Sir Tim, contraído en 1992 tras divorciarse de su primer esposo, el capitán Mark Phillips, surgió de un encuentro en 1986 cuando él era escudero de la reina Isabel II. 

    English lo pinta como un hombre calmado y divertido, ideal para ella. A pesar de ser la “hermana en la sombra” (no heredera principal), Ana no muestra simpatía por su sobrino, el príncipe Harry, aunque fue la única familiar que lo saludó en Balmoral tras la muerte de la reina en septiembre de 2022.

    El artículo de Rebecca English concluye sugiriendo que la princesa Ana ha sido una figura fundamental en la modernización de la monarquía, demostrando que el servicio puede ser más valioso que la popularidad efímera. Al profundizar en los “secretos” de su vida, el texto nos presenta a una mujer de principios sólidos, una trabajadora incansable y una persona que, con su pragmatismo y dedicación, ha consolidado su lugar como una de las figuras más respetadas y queridas de la familia real británica.

    Artículo original de Monarquias.com 

  • La infanta Paz de Borbón: una vida de escritos, pacifismo y amor

    En el Palacio Real de Madrid, el 23 de junio de 1862, nació María de la Paz de Borbón y Borbón, una infanta de España cuya vida estaría marcada por el exilio, el amor y un compromiso inquebrantable con la paz y la cultura. Hija de la reina Isabel II y, según rumores, del político Miguel Tenorio de Castilla, Paz creció en un mundo de intrigas palaciegas y convulsiones políticas. Su historia, tejida con hilos de resiliencia y creatividad, se narra a través de sus propias memorias y crónicas de la época, como las publicadas en ABC y Hola.

    Apenas un día después de su nacimiento, Paz fue bautizada con urgencia por el arzobispo de Toledo, un reflejo de la fragilidad de la vida en la realeza del siglo XIX, donde varios de sus hermanos no sobrevivieron la infancia. A los seis años, la Revolución Gloriosa de 1868 destronó a su madre, forzando a la familia a huir a Francia. En su diario, Paz recordaría aquellos días en San Sebastián: “Nos llevaron al exilio con prisas, cruzando la frontera como si fuéramos sombras“. En París, se educó en el colegio del Sagrado Corazón, donde desarrolló su amor por la pintura, la música y la literatura, intereses que la acompañarían toda su vida.

    Paz de Borbón: “He visto caer imperios y nacer esperanzas, pero siempre creí en la bondad humana”

    La infanta Paz de Borbón
    La infanta Paz de Borbón, nacida en 1862, hija de Isabel II, vivió dedicada a la familia, el arte y la caridad, destacándose por su sensibilidad y compromiso social.

    De regreso a España tras la restauración de su hermano Alfonso XII en 1876, Paz enfrentó la pérdida de su hermana Pilar en 1879, un golpe que marcó su juventud. “Pilar era mi confidente, mi refugio”, escribió en De mi vida. Impresiones (1909). Decidida a no aceptar un matrimonio de conveniencia, como el de su hermana Isabel, Paz encontró en su primo Luis Fernando de Baviera un alma gemela. En 1883, se casaron en Madrid, un matrimonio por amor, algo raro en su círculo. “Prometí hacer feliz a mi esposo, y él a mí, sin importar los títulos“, anotó Paz en sus memorias.

    La pareja se instaló en el palacio de Nymphenburg, en Múnich, donde Paz se convirtió en princesa de Baviera. Allí, su vida se llenó de proyectos culturales y caritativos. Fundó el Pedagogium, una escuela para niños españoles desfavorecidos, y promovió a artistas como Richard Strauss, quien le dedicó su poema sinfónico Don Quijote de la Mancha. Su pasión por la escritura la llevó a publicar en el diario madrileño ABC desde 1914, con artículos como De mi vida. Impresiones, y libros como Roma Eterna (1922) y Cuatro revoluciones e intermedios (1935). En este último, reflexionó: “He visto caer imperios y nacer esperanzas, pero siempre creí en la bondad humana”.

    La infanta Paz de Borbón
    Casada con Luis Fernando de Baviera, Paz de Borbón residió en Múnich, donde fomentó la cultura, apoyó obras benéficas y mantuvo fuertes lazos con España hasta su muerte en 1946.

    Paz de Borbón: “La verdadera nobleza está en el corazón, no en la corona”

    Paz no solo fue una escritora prolífica, sino también una ferviente pacifista. Junto a su hija Pilar, participó en congresos internacionales por la paz, como los de París (1921) y Londres (1924). Konstanze Hallgarten, en sus memorias de 1954, la describió como “una princesa de pura sangre española, pero con un corazón universal, una auténtica pacifista“. Su activismo la puso en la mira de la Gestapo durante el auge del nazismo, que restringió su correspondencia con España, salvo con su sobrino Alfonso XIII. En 1945, tras la ocupación de Múnich por los estadounidenses, Paz enfrentó un robo a mano armada en su hogar. Con calma, relató su nieto Constantino: “Entregó sus joyas y dijo en inglés: ‘Qué curioso, siempre creí que las de mi madre eran auténticas’“.

    A pesar de las turbulencias, Paz mantuvo su serenidad. Coleccionista de monedas antiguas y aficionada a la arqueología, dejó un álbum de dibujos en la Biblioteca Nacional de España. Su vida terminó trágicamente en 1946, tras una caída en las escaleras de Nymphenburg. Murió a los 84 años, rodeada del cariño de los republicanos exiliados en Múnich, quienes llevaron su féretro a hombros, desafiando a las autoridades. La infanta hoy es recordada como puente entre España y Baviera, una defensora de la paz y una narradora de su tiempo. Su legado, como escribió en Cuatro revoluciones, es un testimonio de que “la verdadera nobleza está en el corazón, no en la corona”.

    La infanta Paz de Borbón
    Como autora de memorias y poesías, Paz de Borbón reflejó su vida cortesana y exilio, dejando un legado de fortaleza, devoción familiar y amor por la literatura española.

    Artículo original de Monarquias.com

  • Ena de Battenberg: la reina que luchó por ser feliz en España inspira una serie de TV

    Victoria Eugenia de Battenberg (1887-1969), conocida cariñosamente como Ena, fue reina consorte de España desde su matrimonio con Alfonso XIII en 1906 hasta la proclamación de la Segunda República en 1931. Su vida, marcada por desafíos personales y políticos, es el eje de la nueva serie de la cadena pública española TVE, “Ena”, que se estrenó mundialmente el 21 de octubre de 2024 en MIPCOM Cannes y pronto llegará a las pantallas españolas. Basada en la novela homónima de la historiadora Pilar Eyre, la serie, creada por Javier Olivares y dirigida por Anaïs Pareto y Estel Díaz, retrata a una mujer moderna en un entorno tradicional, navegando entre el amor, la tragedia y la lucha por la supervivencia de la monarquía.

    Nacida el 24 de octubre de 1887 en el Castillo de Balmoral, Escocia, Victoria Eugenia era hija de Enrique de Battenberg y Beatriz, hija menor de la reina Victoria del Reino Unido. Creció en un ambiente victoriano estricto, en residencias reales como Windsor y Osborne. Su infancia estuvo marcada por la muerte de su padre en 1896 y una conmoción cerebral severa a los seis años, que dejó secuelas físicas. En 1905, durante una fiesta en Biarritz organizada por su tío Eduardo VII, conoció a Alfonso XIII, quien, a pesar de la oposición de su madre, María Cristina, la cortejó. La reina madre desaprobaba la unión debido al linaje menor de los Battenberg y al riesgo de hemofilia en la familia. Sin embargo, Victoria Eugenia se convirtió al catolicismo y fue elevada a Alteza Real, allanando el camino para su boda el 31 de mayo de 1906 en Madrid.

    Victoria Eugenia de Battenberg
    La serie Ena de TVE retrata su vida moderna y progresista, destacando su labor filantrópica y su lucha en una corte tradicional.
    Victoria Eugenia de Battenberg
    La serie Ena, rodada en palacios históricos, combina rigor histórico y narrativa emocional, posicionando a Victoria Eugenia como símbolo de resiliencia y modernidad.

    El día de su boda, Victoria Eugenia enfrentó un atentado perpetrado por el anarquista Mateo Morral, quien lanzó una bomba contra el carruaje real, causando decenas de víctimas. Aunque ilesa, la reina apareció ante los invitados con su vestido ensangrentado, un presagio de las dificultades que marcarían su vida. Su matrimonio con Alfonso XIII, inicialmente idílico, se deterioró por las infidelidades del rey y la tragedia de la hemofilia, que afectó a dos de sus hijos, Alfonso y Gonzalo. La serie Ena explora cómo estas tensiones personales se entrelazaron con la inestabilidad política de España, desde la dictadura de Primo de Rivera hasta la Guerra Civil. Según Kimberley Tell, quien interpreta a Ena, “los baches y las traiciones del matrimonio influyeron en el destino del país”.

    Victoria Eugenia destacó por su mentalidad progresista, siendo un icono de moda y defensora de la liberación femenina. Fumaba, practicaba deportes como el golf y se interesaba por la política, actitudes que le valieron críticas por ser “demasiado moderna”. Pilar Eyre, autora de la novela que inspira la serie, la describe como “culta, solidaria, de mentalidad liberal, moderna y muy leal”. Su labor filantrópica, especialmente en la regeneración de la Cruz Roja, marcó su legado. Sin embargo, nunca se sintió plenamente aceptada en la corte española, en parte por su origen extranjero y su dificultad con el idioma. Tell, de ascendencia anglo-danesa, conecta con este aspecto: “Al marcharte a otro país, nunca te sientes del todo integrado”.

    Victoria Eugenia de Battenberg
    Victoria Eugenia de Battenberg, reina de España, enfrentó un matrimonio trágico con Alfonso XIII, marcado por infidelidades y la hemofilia de sus hijos.
    Victoria Eugenia de Battenberg
    Exiliada tras la Segunda República, preservó la dinastía borbónica, regresando a España en 1968 para el bautizo de Felipe VI.

    Tras la proclamación de la Segunda República en 1931, Victoria Eugenia y Alfonso XIII se exiliaron. La reina se dedicó a preservar la educación monárquica de sus hijos y nietos, asegurando la continuidad de la dinastía borbónica. Vivió en Lausana, Suiza, donde falleció el 15 de abril de 1969. Su regreso a España en 1968, para el bautizo de Felipe VI, fue un momento simbólico. La serie, rodada en escenarios como el Palacio Real de Madrid y el Palacio de la Magdalena, refleja esta trayectoria desde 1905 hasta 1945, destacando su resiliencia en una época convulsa. Javier Olivares subraya que Ena “luchó por ser feliz en una época amarga” marcada por dos guerras mundiales y la Guerra Civil.

    Ena ha generado gran expectación. Con un reparto liderado por Kimberley Tell como Victoria Eugenia y Joan Amargós como Alfonso XIII, la serie combina rigor histórico con una narrativa emocional. Rodada en palacios históricos, su vestuario utiliza materiales de época, y la música de la cabecera, compuesta por Tell, refuerza su autenticidad. Presentada en Cannes como parte del programa España País de Honor, Ena destaca el auge del audiovisual español.

    Artículo original de Monarquias.com

  • Deudas, despilfarro y escándalo: la vida de la Duquesa de York al desnudo

    Sarah Ferguson, Duquesa de York, ha vivido una vida marcada por excesos financieros y controversias que han opacado su imagen pública. Desde su matrimonio con el príncipe Andrés en 1986 hasta su divorcio en 1996, su trayectoria refleja una combinación de ambición y temeridad económica. Según el biógrafo británico Andrew Lownie, autor de Entitled, su historia es “una montaña rusa de excesos y redenciones”, donde su explotación del estatus real para obtener ingresos la convirtió en una figura disminuida, al igual que su exesposo.

    Durante su matrimonio, Ferguson disfrutó de un estilo de vida opulento, pero su despilfarro la llevó a acumular deudas significativas. Gastos como £25.000 en una hora en Bloomingdales y £14.000 mensuales en un comerciante de vinos reflejan su extravagancia. Lownie escribe que “gastaba dinero en una escala épica y a menudo sin sentido, dinero que con frecuencia no tenía”. Tras su separación en 1992, sus deudas alcanzaron los £4 millones, debiendo a 200 acreedores, incluyendo facturas impagas a pequeños comerciantes como un carnicero y una tintorería.

    Sus intentos por estabilizarse económicamente a menudo generaron más controversias. Proyectos como las residencias de ancianos “Duchess of York” prometían ingresos caritativos, pero Lownie señala que “recibía £1 por cama por noche”, generando hasta £200.000 anuales. Sin embargo, se retiró antes de que el fundador, Clive Garrad, fuera encarcelado por fraude. Sus esfuerzos caritativos, como una visita a Kenia en 1994, combinaban actos benéficos con lujos, como estadías en suites presidenciales de £300 por noche, lo que desdibujaba la línea entre filantropía y beneficio personal.

    Ferguson también buscó ingresos a través de proyectos comerciales, como sus libros infantiles Budgie, que generaron £2.8 millones en merchandising, aunque las promesas de donaciones caritativas no siempre se cumplieron. En 1997, se convirtió en la primera royal en anunciar un producto en televisión, promocionando Ocean Spray por $500.000. Sin embargo, su estilo de vida no cambió: empleaba un séquito de personal, incluyendo un mayordomo que enfriaba su berro a las 4:30 de la mañana, y continuaba gastando en lujos como un retrato de £7.000 para el cumpleaños de Andrés.

    Sus deudas persistieron, con acreedores que incluían desde un guía espiritual en Malibú hasta un entrenador personal al que debía £65,000. La reina intervino varias veces, pagando sumas de seis cifras, pero en 1996 declaró que los asuntos financieros de Ferguson ya no eran su responsabilidad. Lownie destaca que “encontraba formas de eludir sus restricciones financieras”, como no saldar cuentas en Harrods gracias a Mohamed Al-Fayed. Incluso amigos que le prestaron dinero, como £100.000 para unas vacaciones, amenazaron con demandarla.

    A pesar de las controversias, Ferguson mostró resiliencia al intentar reconstruir su vida. Su relación con sus hijas, Beatriz y Eugenia, y sus esfuerzos por pagar deudas mediante contratos como el de WeightWatchers (£500.000 por tres años) reflejan su lucha por la redención. Sin embargo, Lownie concluye que “sigue siendo una figura polarizante, amada por algunos y criticada por otros, pero nunca ignorada”, cuya vida combina excesos, escándalos y un esfuerzo constante por mantener su relevancia bajo un escrutinio implacable.

    Artículo original de Monarquias.com

  • Antes de Camilla vivió Adelaida, la última Reina de Inglaterra que no fue madre de un rey

    En los anales de la realeza británica, la reina Adelaida de Sajonia-Meiningen destaca como una figura de resiliencia silenciosa, cuya vida estuvo marcada por el deber, la tragedia y una calidez inesperada que la hizo querida por quienes la conocieron mejor. Nacida el 13 de agosto de 1792 en el pequeño y liberal ducado de Sajonia-Meiningen, Adelaida Amelia Luisa Teresa Carolina fue la hija mayor de Jorge I, duque de Sajonia-Meiningen, y Luisa Eleonora de Hohenlohe-Langenburg. Sus primeros años estuvieron marcados por un entorno progresista, ya que Sajonia-Meiningen permitía una prensa libre y críticas a sus gobernantes, algo raro entre los estados alemanes. Poco se documenta sobre su infancia, pero su educación fue completa para una princesa de su tiempo, incluyendo instrucción religiosa y exposición a los clásicos, preparándola para una vida que la llevaría inesperadamente al trono británico.

    Adelaida de Sajonia-Meiningen y el duque de Clarence: un matrimonio nacido de la necesidad

    La vida de Adelaida cambió drásticamente en 1818 tras la muerte de la princesa Carlota, la única nieta legítima del rey Jorge III, en el parto en 1817. Esta tragedia dejó a la monarquía británica sin un heredero claro, lo que llevó a los hijos solteros de Jorge III a buscar esposas adecuadas. A los 25 años, Adelaida recibió una propuesta del príncipe Guillermo, duque de Clarence, un hombre 27 años mayor que ella, con diez hijos ilegítimos de su relación con la actriz Dorothea Jordan. Aunque no fue la primera opción de Guillermo, la naturaleza amable de Adelaida y su disposición a aceptar a sus hijos la convirtieron en una candidata ideal. “Está condenada, pobre e inocente criatura, a ser mi esposa,” escribió Guillermo a su hijo mayor, reflejando su inicial reticencia, mitigada por promesas parlamentarias de saldar sus deudas.

    El 11 de julio de 1818, Adelaida se casó con Guillermo en una boda doble en el Palacio de Kew, junto al príncipe Eduardo, duque de Kent, y Victoria, princesa viuda de Leiningen. La ceremonia fue modesta, eclipsada por la urgencia de asegurar la sucesión. A pesar de la diferencia de edad y el comportamiento rudo de Guillermo, el temperamento tranquilo de Adelaida obró maravillas. “La famosa calma de la nueva duquesa de Clarence tuvo un efecto increíblemente positivo en el rudo Guillermo,” señala la historiadora Catherine Curzon. Ella moderó sus excesos, mejoró sus modales y acogió a sus hijos FitzClarence, creando un hogar estable en Clarence House y Bushy House.

    La duquesa de Clarence, una vida de pérdidas

    La reina Adelaida (1792-1849), esposa del rey Guillermo IV de Inglaterra
    La reina Adelaida (1792-1849), esposa del rey Guillermo IV de Inglaterra

    Como duquesa de Clarence, Adelaida enfrentó la inmensa presión de producir un heredero. Su primer embarazo en 1819 terminó en tragedia cuando su hija, Carlota Augusta Luisa, nació prematuramente y murió horas después. Le siguió un aborto espontáneo, y en 1820 dio a luz a Isabel Georgiana Adelaida, quien parecía robusta pero falleció de inflamación intestinal a los tres meses. En 1822, nacieron gemelos varones muertos, y otro posible embarazo ese año no prosperó. “Los siguientes años de la vida de Adelaida estuvieron llenos de tragedia,” escribe Factinate, destacando el impacto emocional de estas pérdidas. A pesar de su dolor, Adelaida permaneció dedicada a sus hijastros y mostró interés por su sobrina, la princesa Victoria, hija de la duquesa de Kent.

    La relación de Adelaida con la duquesa de Kent fue tensa. La duquesa, ambiciosa por el futuro de su hija, se negó a reconocer la precedencia de Adelaida, ignoró sus cartas y monopolizó los espacios reales. Esta disputa se intensificó cuando Guillermo, que se convirtió en heredero presunto tras la muerte de su hermano Federico en 1827, llegó a detestar a su cuñada. Sin embargo, Adelaida mantuvo una actitud amable hacia Victoria, fomentando un vínculo que perduraría.

    Adelaida, reina consorte: dignidad, serenidad y gracia

    Cuando Jorge IV murió en 1830, Guillermo ascendió como rey Guillermo IV, y Adelaida se convirtió en reina consorte. Coronada el 8 de septiembre de 1831, fue elogiada por su dignidad, serenidad y gracia. Su piedad y modestia ganaron el afecto del público, aunque sus opiniones conservadoras tories y los rumores de interferencia política durante los debates de la Ley de Reforma generaron críticas. “La supuesta interferencia de la reina Adelaida en política la hizo impopular con el público británico,” observa el National Portrait Gallery, pero su labor caritativa —donando gran parte de los ingresos de su casa a causas que apoyaban a mujeres y huérfanos— redimió su reputación.

    La corte de Adelaida reflejaba sus valores. Se negaba a permitir la asistencia de mujeres de dudosa virtud, lo que le valió el apodo de “puritana” de Charles Greville, secretario del Consejo Privado, quien señaló: “La reina es una puritana y se niega a que las damas asistan a sus fiestas con escotes”. Su devoción por Guillermo fue inquebrantable, especialmente cuando su salud decayó. En abril de 1837, Adelaida cayó gravemente enferma mientras asistía al lecho de muerte de su madre en Meiningen, pero se recuperó para cuidar a Guillermo en sus últimos días. Cuando él murió de insuficiencia cardíaca el 20 de junio de 1837, ella permaneció a su lado durante diez días y noches sin dormir, un testimonio de su lealtad.

    Un retiro silencioso y un fuerte vínculo con su sobrina, la reina Victoria

    Como reina viuda, la primera en más de un siglo, Adelaida sobrevivió a Guillermo por doce años. Se retiró de la vida pública, trasladándose a Marlborough House y más tarde a Bentley Priory, donde falleció el 2 de diciembre de 1849. Su salud, siempre frágil, la llevó a viajar a climas más cálidos como Malta e Italia. “La reina viuda, que seguía sufriendo de mala salud, pasó la mayor parte de su tiempo viajando de un clima cálido a otro”. observa Factinate. Mantuvo su labor caritativa, ganándose admiración por su generosidad. Su funeral, según sus deseos, fue sencillo: “Muero en toda humildad… libre de las vanidades y pompas de este mundo,” escribió en 1841.

    La relación de Adelaida con su sobrina, la reina Victoria, fue un pilar de su vida. A pesar de la brecha con la duquesa de Kent, Adelaida trató a Victoria con amabilidad, escribiendo con afecto tras la muerte de su hija Isabel: “Mis hijos han muerto, pero tu hija vive, y ella también es mía.” Victoria correspondió a este cariño, nombrando a su primera hija, Victoria Adelaida María Luisa, en su honor y eligiendo a Adelaida como madrina. “Hemos perdido a la más amable y querida de las amigas,” escribió Victoria al rey de Bélgica el 11 de diciembre de 1849, llorando la muerte de Adelaida. Su vínculo perduró, con Adelaida asistiendo a la boda de Victoria y haciendo apariciones públicas, como la colocación de la primera piedra de una iglesia en 1849.

    El legado de Adelaida perdura en la ciudad de Adelaida, Australia del Sur, nombrada en su honor en 1836, y en la fuerza silenciosa que aportó a una era real tumultuosa. Su vida, marcada por pérdidas personales y un deber público, sigue siendo un testimonio de resiliencia y compasión, como señala la historiadora Joanna Richardson: “El sentimiento universal de tristeza, de pesar y de verdadera apreciación por su carácter es muy conmovedor y gratificante

    Artículo original de Monarquias.com. Fuentes: Factinate, National Portrait Gallery, History Today, WikiTree, Royal Central, Britain Express, City of Adelaide, History of Royal Women, Madame Gilflurt, European Royal History, Stanmore Tourist Board