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  • Isabel II de Inglaterra, la persona más viajera del mundo que no tiene pasaporte

    Isabel II de Inglaterra, que el 21 de abril celebrará su 90 cumpleaños, se ha convertido en la reina (y tal vez la persona) más viajera de la historia, aunque curiosamente no tiene pasaporte. Estos datos fueron aportados por la historiadora experta en realeza Kate Williams que ha abierto el cuaderno de viajes de su majestad para Lastminute.com desvelando algunos de sus secretos mejor guardados.

    Desde que ascendió al trono, la reina Isabel ha recorrido tantos kilómetros como el equivalente a 42 vueltas completas alrededor del mundoSólo doce meses después de ocupar el trono, la reina, de 25 años, ya había recorrido más de 60.000 kilómetros y visitado 12 destinos, en un viaje de seis meses por los países de la Commonwealth (de noviembre de 1953 a mayo de 1954).

    La mayor parte de los viajes que realizó entre 1953 y 1997 fueron a bordo del Yate Real «Britannia», la residencia flotante de la reina, con el que navegó más de un millón de millas, visitando destinos como el Caribe o Sudáfrica. A lo largo de sus travesías mundiales, la reina ha recibido regalos de lo más variopinto y extravagantes. En su visita a Alemania el año pasado, por ejemplo, recibió una versión en miniatura de la puerta de Brandenburgo hecha de mazapán.

    Otro regalo curioso fue el que recibió en su visita a Canadá en 1973: una pipa de la paz con plumas rojas y rosas que hoy en día forma parte de la Colección Real. En ocasiones Isabel II regresó a Londres con un tripulante más, como en su viaje a Camerún, en el que le obsequiaron un bebé elefante llamado “Jumbo”. Como norma general, los animales ofrecidos a la reina suelen ir directamente al zoo de Londres, incluso antes de embarcar con ella en su viaje de vuelta.

    Desde su coronación en 1953, Isabel II ha visitado una un promedio de 2 países por año, lo que supone un 60% de todos los países del mundo (120 destinos sobre un total de 196 países). Canadá es el país en el que más veces visitó: 25 veces en total. En cuanto a los destinos europeos, Isabel II viajó en innumerables ocasiones a Francia y Alemania, pero solamente una vez visitó España.

    Su viaje más largo fue un tour por países de la Commonwealth en el mismo año de su coronación. Duró seis meses y visitó 12 países diferentes. Los años 70 y 80 fueron décadas especialmente movidas para la reina: en 1979 visitó seis países en sólo dos meses, como parte de su recorrido por Oriente Medio. Durante sus 64 años de reinado, Isabel conoció a 11 presidentes de Estados Unidos y 9 de de Francia, así como a 5 papas: Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco.

    El ya jubilado “Royal Train” llevaba a bordo chefs, almohadas con encaje y una norma estricta de “no molestar” durante el baño de la reina, que se celebraba puntualmente cada día a las 7.30 de la mañana. Cuando se trata de viajar en avión, la reina prefiere alquilar un jet privado en lugar de desplazarse en vuelos comerciales.

    Con respecto a los hoteles, la reina los elige de cinco estrellas. Entre los hoteles más famosos en los que se ha alojado están el Raffles Hotel Singapore (2006); el Ahwahnee Hotel de Yosemite (1983), en el que reservó el hotel completo; el Fairmont Royal de Toronto, el Phoenicia en Malta, el St. Regis de Washington o el Waldorf Astoria de Nueva York en 1957, también frecuentado por su madre.

    Una larga lista de hoteles de lujo, que sin embargo no impide que la reina también se haya alojado en sitios más humildes tipo ‘Bed and Breakfast’ como una británica más cuando sus hoteles favoritos estaban completos. Por ejemplo, en 1981, la reina se vio atrapada en una tormenta cerca de Bristol y tuvo que llamar a la puerta de un hostel. El dueño del hostel le cedió su propio piso.

    Mientras que durante los 70 y los 80 la reina Isabel no paró de moverse de país en país, en la actualidad prefiere quedarse en casa y no salir del Reino Unido, enviando en su representación al príncipe Carlos. Así, los veranos se suceden en Balmoral, en Escocia, durante dos meses; las Semanas Santas en el Castillo de Windsor y las vacaciones de Navidad con su familia en la residencia oficial de Sandringham.

  • Austria conmemora los 100 años de la muerte de Francisco José de Habsburgo

    En los 68 años de reinado (1848-1916) de Francisco José I de Austria se inauguró la Ópera de Viena, Freud desarrolló en su consulta vienesa el psicoanálisis, un anarquista asesinó a la emperatriz “Sissi” y estalló la I Guerra Mundial que acabó con seis siglos de dominio de la dinastía Habsburgo. Tantos acontecimientos importantes pasaron en sus 86 años de vida que Austria está dedicando al aniversario de su muerte una especial atención, con una serie de exposiciones que analizan la vida y la política de un monarca que evolucionó desde el absolutismo de origen divino a un constitucionalismo aceptado de mala gana.

    Entre las exposiciones alrededor de la muerte de Francisco José, que se cumple el 21 de noviembre, destaca la del Palacio de Schönbrunn, la residencia de verano de los Habsburgo a las afueras de Viena donde nació y murió el penúltimo emperador Habsburgo. “Hombre y Monarca” es el nombre de esta muestra, que estará abierta hasta el 27 de noviembre, y que analiza mediante cientos de cuadros, documentos y objetos personales quién fue y qué hizo Francisco José I, emperador de Austria, rey de Hungría y Bohemia, Dalmacia, Croacia o Galitzia, entre otros muchos títulos.

    En la muestra se exhiben las caricaturas que el futuro emperador realizaba de sus profesores o los dibujos de desfiles y motivos bélicos que muestran su temprana fascinación por lo militar, algo que le acompañó toda la vida pese a que nunca fue un buen estratega y bajo su reinado Austria sufrió una derrota tras otra.

    Lea además | Museos y palacios de Austria recordarán al emperador Francisco José

    La abdicación de Fernando I tras la revolución de 1848 y la renuncia al trono de Francisco Carlos permitieron la coronación de un joven de 18 años como emperador. Convencido absolutista, sólo las presiones internas y las derrotas ante Piamonte en 1859 y en 1866 contra Prusia le forzaron a aceptar cambios constitucionales y limitar el centralismo austriaco en favor de una mayor autonomía para Hungría.

    Otro capítulo de su vida al que la exposición dedica especial atención es al matrimonio con Elizabeth, la popular “Sissi”. Entre los objetos que se exponen está el certificado de defunción de Sisi, asesinada en 1898 por un anarquista cuando se encontraba en Ginebra, en uno de los muchos viajes con los que huía de la Corte. Aunque hay constancia de que el emperador tuvo al menos dos amantes, no está confirmado si Sissi también tuvo alguno, el asesinato de su esposa fue un duro golpe, uno de los muchos que Francisco José tuvo que soportar y que le fraguaron la imagen de estoico y resignado monarca.

    Su primera hija, Sofía Federica, murió a los dos años durante un viaje a Hungría. En 1867 su hermano Maximiliano, emperador de México, había sido fusilado por las tropas de Benito Juárez. Su hijo y heredero, el príncipe Rodolfo, se suicidó en 1889. La fría relación con Rodolfo, el cariño hacia sus nietos, su catolicismo y conservadurismo o su sentido del honor y el deber son otros de los rasgos de su carácter que se explican en la muestra.

    Un carácter que influyó en su decisión de declarar la guerra a Serbia, tras el asesinato en 1914 en Sarajevo de su sobrino y nuevo heredero, Francisco Fernando. Por primera vez en la historia, se usó un telegrama para iniciar un conflicto, un documento que puede verse también en la muestra. La muerte del veterano emperador, en plena Gran Guerra, fue la señal del fin de una época. El cortejo fúnebre representado en un cuadro y la carroza negra en la que fue transportado el cadáver del emperador (que puede verse en otra de las exposiciones) simbolizan ese cambio de era.

    La muestra de Schönbrunn forma parte de una gran exposición conjunta que tiene otras tres sedes. En el Museo de Carruajes se exhibe la muestra “Representación y humildad”, que se mueve entre la pomposidad de la corte y los propios gustos sencillos del emperador. “Festividad y vida diaria”, en el Museo del Mueble, se centra en la vida cotidiana y los grandes eventos palaciegos e incluye documentos sonoros y fílmicos que muestran que Francisco José, pese a su escepticismo ante cualquier atisbo de modernidad, fue el primer emperador que fue registrado con esas tecnologías. En el Palacio Niederweinen, en la región de Baja Austria, la muestra “Caza y tiempo libre” ahonda en la gran pasión del monarca.

  • 10 cosas que la reina Isabel puede hacer y nosotros no

    A punto de cumplir 90 años, Isabel II lleva la corona británica desde hace 64 años. Lo hizo en la era de Winston Churchill, de la Guerra Fría, de la llegada a la Luna, de la Guerra de Vietnam, del extremismo islámico, de la Primavera Árabe, y ya superó a su tatarabuela, la reina Victoria, como la monarca más longeva y con el reinado más extenso de la historia de su país.

    Tener un puesto tan importante no es cosa fácil, y “tener grandes poderes conlleva grandes responsabilidades”, pero la reina Isabel II también tiene, además, una serie de privilegios que pueden parecernos anticuados y hasta estrafalarios.

    A continuación, 10 cosas que Isabel II puede hacer y nosotros no:

    1. Todos aquellos cisnes que, no estén marcados o identificados por algún dueño en particular y que naden en el Río Támesis le pertenecen a la reina por medio de la Corona desde el siglo XVI. Anualmente se realiza un censo de cisnes en el que se les coloca un distintivo para contarlos, y así se recuerda esta tradición.

    2. Un decreto que data del año 1324, dado a conocer durante el gobierno del rey Eduardo II, indica que a la reina le pertenecen todas las ballenas, delfines y esturiones que habitan en las aguas británicas. A estos animales se les reconoce como “peces reales”, y si son capturados dentro de 5 kilómetros de las costas del Reino Unido, entonces pueden ser reclamados por la Corona.

    3. Resulta que todas las licencias para manejar que se otorgan en el Reino Unido se emiten a nombre de la reina, así que, de acuerdo con esta regla, técnicamente no es necesario que ella emita su propia licencia para conducir. Es la única persona que no necesita este documento para conducir cualquiera de sus autos. Tampoco necesita pasaporte, por la misma razón.

    4. Isabel II es la única persona del mundo que dispone de cajero automático en su propia casa. Se encuentra en los subsuelos del Palacio de Buckingham, el cual sirve a la reina y a la familia real en caso de que alguno de sus miembros necesite dinero en efectivo. El cajero es administrado por Coutts, uno de los más prestigiosos y exclusivos bancos británicos.

    5. La reina tiene ciertos poderes sobre el Gobierno de Australia. Por ejemplo, en 1975 el representante de la Reina en aquél país despidió al Primer Ministro en turno. Además, la Reina, como Jefa de Estado, también tiene influencia en Las Bahamas, Barbados, Belize, Jamaica, Nueva Zelanda, Papúa Nueva Guinea, y todos aquellos países que pertenecen al Commonwealth.

    6. Puede reinar, pero no puede votar. Todo el poder es ejercido por el primer ministro y el parlamento, aunque siempre “en nombre de Su Majestad”. Todos los documentos oficiales y leyes necesitan su firma. Y de hecho, si el primer ministro le solicitara a Isabel II que firmara su propia sentencia de muerte, ella debería hacerlo. Tampoco puede votar, porque se considera “altamente inconstitucional” que la monarca utilice ese derecho.

    7. La reina no se equivoca nunca, por lo que es considerada la suprema autoridad de la Justicia. En el Reino Unido, los delincuentes no son condenados por sus crímenes, sino por haber turbado con ellos la paz de la soberana.

    8. La tradición designa a la reina con el sobre nombre de “fuente de honor”. Ella distribuye condecoraciones y medallas, las dignidades y los títulos

    9. Isabel II la única que tiene el derecho de imprimir o mandar que se imprima la Biblia.

    10. Todos los sellos postales del Reino Unido llevan la efigie de Isabel II desde 1952, siguiendo la tradición nacida en 1840. De hecho, el Correo británico es el Correo Real (Royal Mail), que funciona por la gracia de Su Majestad. ¡Hasta las cartas que hay dentro de los buzones del reino son de su propiedad!

  • La princesa que se tragó un piano y otras locuras de la realeza

    Por Darío Silva D’Andrea

    De la dinastía Wittlesbach, linaje real bávaro, siempre se dijo que fue muy propenso a los desórdenes psicológicos, y el más claro ejemplo fue Luis II, rey del romanticismo, la música clásica y los castillos de cuentos.

    Pero uno de los personajes menos conocidos de su familia fue la princesa Amalia Alejandra (1826-1875), una bellísima mujer de ojos azules que, a pesar de sus logros literarios y musicales, sufrió desde la niñez una serie de desvaríos psicológicos, incluyendo una rara obsesión por la limpieza.

    Se cuenta que cuando tenía 23 años, sus padres la vieron caminar de forma extraña por los pasillos y ella explicó que, siendo una niña, se había tragado un enorme piano de cristal, explicando así que su voz fuera tan hermosa y melodiosa.

    Desde entonces, Amalia vivió con el temor a que el cristal se quebrara, por lo que su figura, siempre vestida de blanco, atravesaba de lado las puertas para que pudiera pasar el piano, caminando aterrorizada por el miedo a romperlo.

    Pero en el largo historial de locos y locuras de la realeza tenemos otros muchos personajes que vivieron atormentados por la esquizofrenia y otros que la disfrutaron…

    Luis Víctor de Habsburgo, hermano del emperador Francisco José de Austria, fue un hombre religioso hasta la locura, que se jactaba de haber peregrinado de rodillas desde Viena hasta Roma, aunque esas peregrinaciones sólo estaban en su imaginación.

    La peregrinación, en realidad, se desarrollaba -entre el sonido de las risas de sus sirvientes, amigos y hasta su esposa- a lo largo de las enormes salas y largos corredores del palacio y cada día apuntaba en un diario el recorrido efectuado.

    Años atrás, Otto de Baviera -hermano de Luis II, “el Rey Loco”- había vivido recluido más de treinta años convencido de que era un perro.

    Cuando caía la noche, sufría terribles alucinaciones y acabó padeciendo de ataques francos de demencia que, al principio, se procuró disimular, pero que crecieron hasta la furia, obligando a su desolada madre a recluirlo con vanos pretextos en Fustenried.

    Una prima, Amalia de Baviera, huyó despavorida del castillo, aterrada, después de no poder dormir por muchas noches, pues el rey se echaba junto a su puerta como un perro, ladrando, arañando la madera y tratando de entrar. Su hermano Luis II escribió:

    ¡Es muy doloroso y desconsolador ver sufrir así al pobre Otto! cada día, su estado se agrava. A veces se queda dos días sin acostarse. No puede dormir. Durante ocho semanas no se ha quitado ni un momento su calzado o su ropa. Diríamos que ya es un loco. Hace gestos espantosos, ladra como un perro y llega a veces a decir las peores groserías. Se queda así varios días hasta que, agotado, vuelve a la normalidad”.

    En la realeza española, la reina Luisa Isabel de Orleáns (1709-1742), se lleva el primer premio, aunque tal vez no haya superado la locura de amor de otra reina, Juana la Loca. Isabel Carlota de Baviera definió así a su nieta: “Tiene los ojos bonitos, la piel blanca y fina, la nariz bien formada, la boca muy pequeña…, sin embargo es la persona más desagradable que he visto en mi vida”.

    Sus locuras fueron patentes poco antes de convertirse en rey su marido, Luis I, en 1724. Para entonces se negaba a comer para luego esconderse y comer de modo compulsivo todo lo que encontraba a mano, fuera o no fuera comestible. “Se come hasta come el lacre de los sobres”, dijo un marqués al rey Felipe V.

    Cuando Luisa Isabel visitaba a su suegro, se dedicaba a eructar en público o corretear por los jardines o trepar árboles en camisón, buscando que el viento lo levantara y mostrara sus partes íntimas a quien fuera. Además, solía presentarse sucia y maloliente, negándose a bañarse o utilizar ropa interior.

    A su pasión por el exhibicionismo sumó la extraña obsesión por la limpieza: pasaba horas lavando pañuelos, cristales, baldosas, azulejos y tejidos de toda índole, frotando manchas inexistentes. El rey Luis, destrozado, escribió a su padre: “No veo otro remedio que encerrarla lo más pronto posible, pues su desarreglo va en aumento”.

    Lejos, en la otra punta de Europa, estuvo Mustafá, sultán turco (1592-1639) a quien no se puede culpar por haber perdido la cordura: estar encerrado en una habitación durante 10 años a petición de su propio hermano podría daños mentales a cualquiera

    Pero era algo muy común en la corte de los sultanes otomanos: estaba entonces vigente la Ley de Fratricidio por la cual cada nuevo sultán turco, al subir al trono, mandaba matar a todos sus hermanos para evitar peleas por el trono.

    Mehmet I hacía estrangular con cordones de seda a sus pequeños hermanastros para que éstos no pudiesen un día conspirar para arrebatarle el trono, pero el caso más famoso fue la masacre ordenada por Mehmet III cuando en 1595 ejecutó a 19 de sus hermanos y varias favoritas embarazadas, por las dudas.

    Mustafá, nieto de aquel sangriento Mehmet III, padeció una mejor suerte, pero el encierro lo trastornó. En 1617, al morir su hermano, fue liberado de su Altin kafa (“Jaula dorada”), pero fue enviado de nuevo después de unos pocos meses cuando un sobrino tomó el poder en un golpe.

    Cuando su sobrino fue asesinado, cuatro años después, Mustafá fue arrastrado de nuevo desde su jaula para ser coronado, esta vez hasta su muerte. Durante ese tiempo, el sultán era visto dando gritos sin sentido, profiriendo maldiciones y clamando por su sobrino muerto para que volviera y gobernara de nuevo. Fue finalmente depuesto y, por orden de otro sobrino, Murad IV, fue encerrado durante dieciséis años hasta su muerte.

  • Isabel II encenderá una cadena de 1.000 faroles por su 90 cumpleaños

    La reina Isabel II encenderá el primero de los 1.000 faroles que iluminarán el Reino Unido el próximo 21 de abril con motivo de su 90 cumpleaños, como parte de las celebraciones por este aniversario. Junto a ella estarán su marido Felipe, duque de Edimburgo, y su hijo Carlos, príncipe de Gales, quien asistirá acompañado por su esposa Camila, duquesa de Cornualles.

    Tras encender el primer farol en el Castillo de Windsor, las autoridades de diversas localidades del país harán lo propio para crear así una cadena de luces. Desde los cuatro puntos más altos del Reino Unido se encenderá un farolillo en honor de la monarca: el monte Ben Nevis en Escocia, Snowdon en Gales, Scafell Pike en Inglaterra y Slieve Donard en Irlanda del Norte.

    Para el día de su aniversario está previsto que la reina ofrezca un paseo guiado por los 63 lugares más representativos de Windsor y que descubra una placa a los pies de la colina del Castillo que marque el inicio del recorrido llamado “The Queen’s Walkway”. Para celebrar los 90 años que cumple el próximo 21 de abril, en junio el país se vestirá de fiesta durante todo un fin de semana.

    Isabel II es la monarca más longeva de la historia del Reino Unido, pues su tatarabuela Victoria (1819-1901) vivió hasta los 81 años, título del que también puede presumir en el mundo entero tras la muerte en enero de 2015 del rey saudí Abdalá bin Abdulaziz, cuando tenía 90 años. El pasado 9 de septiembre se convirtió en la monarca que más años ha gobernado en el Reino Unido, 64, al batir el récord que ostentaba la reina Victoria, 63.

  • Cómo celebrará la reina Isabel II sus 90 años

    El 90 aniversario de la reina Isabel II de Gran Bretaña se marcará con un fin de semana de celebraciones nacionales en junio -fecha de su cumpleaños “oficial”, cuando hace mejor tiempo en el Reino Unido- y con otros eventos el mismo día de su aniversario, el 21 de abril.

    El día 21 de abril no habrá festejos, pero los fanáticos incondicionales de la reina podrán verla y saludarla el día de su cumpleaños en el Castillo de Windsor, donde participará en varios compromisos oficiales, según el diario The Telegraph.

    Por esas fechas, las cadenas televisivas inglesas ITV y BBC emitirán un reportaje con entrevistas a diferentes miembros de la familia real que hablarán sobre Isabel II. Uno de los participantes será Catalina, duquesa de Cambridge, casada con el nieto de la reina. Será la primera entrevista que concede la duquesa a la televisión desde su compromiso con el príncipe Guillermo, en 2010.

    “Ahora que cumple 90 años, este espacio aspira a ofrecer una nueva visión de la vida y trabajo de nuestra Reina”, declaró la encargada de programas de ITV, Jo Clinton-Davis. Nick Kent, productor ejecutivo de Oxford Film and Television, que realizó el documental, destacó que la de Isabel II “es una historia extraordinaria que de muchas maneras refleja los cambios que ha experimentado la nación“.

    Del 12 al 15 de mayo tendrán lugar las celebraciones más grandes por el cumpleaños de la monarca y tendrá lugar en el Windsor Great Park, que pertenece al Castillo de Windsor.

    Durante cuatro noches, se llevarán a cabo espectáculos de 90 minutos de duración en la que participarán 900 caballos y más de 1.500 artistas y jinetes. La proyección de vídeo y la iluminación teatral jugarán un papel importante. La reina y su familia estarán presentes en la noche final del festejo.

    Las 25.000 entradas para este espectáculo se agotaron poco después de que salieran a la venta en noviembre pasado, pero todavía hay una posibilidad de participar que será anunciada en febrero.

    El 10 junio tendrá lugar un Servicio de Acción de Gracias en la Catedral de San Pablo, para agradecer por los 90 años de la reina. El servicio será televisado por la BBC.

    Un día más tarde, el 11 junio, se realizará la celebración oficial del cumpleaños de la reina, un imponente desfile militar denominado Trooping The Colour, televisado en directo por la BBC a partir de las 10 de la mañana.

    La reina y otros miembros de la familia real viajarán desde el Palacio de Buckingham hasta la Horse Guards en carruajes, lo que significa una gran oportunidad de verla para cualquier que se acerque al Parque de St. James, el Mall y la plaza que se encuentra frente al Palacio de Buckingham. A la 1 de la tarde, la reina y su familia aparecerán en el balcón del palacio.

    El 12 junio se llevará a cabo el “Patron’s Lunch”, un gran almuerzo callejero en el que predominará una “atmósfera carnavalesca”. Tendrá lugar en la avenida The Mall, que conduce desde el palacio de Buckingham hasta el Arco del Almirantazgo.

    Hasta 10.000 personas (que pagarán 197 euros) disfrutarán de una gran comida en mesas colocadas a lo largo de la famosa alameda y de un desfile para entretener a los visitantes. Por su parte, la reina y el duque de Edimburgo subirán a un escenario para escuchar los discursos previstos para la ocasión, antes de sentarse en un palco real con el príncipe Guillermo y el príncipe Enrique.

    La mayoría de entradas se han asignado a los cientos de organizaciones benéficas relacionadas con la soberana, que podrán recaudar dinero con el 40 % de sus enradas. Cualquier excedente se destinará a la fundación recientemente creada Patron’s Fund, que dará apoyo a iniciativas y proyectos dirigidos por las más de 600 organizaciones vinculadas a la reina.

    https://www.facebook.com/CoronasReales/photos/a.1702502146649685.1073741829.1702478356652064/1774616759438223/?type=3&permPage=1

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  • El Trono del Crisantemo se queda sin herederos

    Por Darío Silva D’Andrea

    En octubre de 2014 la princesa Noriko de Takamado (25 años) contrajo matrimonio con el hijo del sacerdote sintoísta de Izumo Taisha. Noriko es hija del difunto Norihito, príncipe Takamado y primo del actual emperador Akihito y dejó de ser miembro de la familia imperial, como es ley, tras su boda.

    Tiempo antes, había fallecido el hermano mayor de Norihito, elpríncipe Katsura. El hermano mayor de ambos, el príncipe Tomohito de Mikasa, había fallecido dos años antes. La Casa Imperial japonesa, en la que solo los descendientes masculinos por línea masculina cuyo padre o abuelo paterno haya sido emperador pueden ocupar el trono, está viendo amenazada su supervivencia por el previsible fallecimiento de sus miembros masculinos y la salida de los femeninos que contraen matrimonio.

    Tras la boda de Noriko, la familia imperial pasó a estar conformada por 20 miembros, incluyendo a Akihito, actual emperador, cuya hija (Sayako) ya perdió su estatus imperial al contraer matrimonio. En la línea sucesoria hay cinco hombres: Naruhito, príncipe heredero, hijo mayor del emperador, el príncipe Akishino, su hijo Hisahito; el príncipe Hitachi, hermano menor del actual emperador; y el príncipe Mikasa, hermano menor del emperador Hirohito.

    Ateniéndonos a la realidad, es previsible que los príncipes Hitachi y Mikasa sean los primeros en fallecer, por ser los más longevos. Por otra parte, en vista de las edades que tienen tanto el príncipe heredero como su hermano y sus respectivas consortes, no hay esperanzas de que tengan más descendencia.

    Entre las 14 mujeres de la familia imperial hay siete que, o bien son menores de edad, o todavía permanecen solteras, así que lo más probable es que algún día se casen y abandonen la familia. La única vía para asegurar la sucesión es que el pequeño príncipe Hisahito -que ahora tiene 6 años- un día se case y tenga descendencia masculina.

    Así, dentro de una, dos o tres décadas, la familia imperial podría quedar reducida a cinco miembros: el actual príncipe heredero, su hermano el príncipe de Akishino, sus respectivas consortes y el príncipe Hisahito.

    UN EMPERADOR ATRIBULADO

    La Familia Imperial Japonesa, un futuro menguante

    El emperador se mostraba siempre muy afligido y había noches que no podía conciliar el sueño”, declaró Watanabe Makoto, que ocupó el cargo de Gran Chambelán de la Casa Imperial durante algo más de 10 años, hasta 2007. El exfuncionario de la “Kunaicho” (Corte Imperial) reconoce que el tema de la sucesión ha sido desde hace muchos años un tema preocupante para el emperador.

    La Constitución de Japón establece que el Emperador no tiene atribuciones políticas y, lógicamente, no puede cambiar a su gusto las leyes relativas a la Casa Imperial. “Es una crisis que afecta a su propia casa, pero a él solo se le permite seguir atormentándose sin poder hacer nada“, dice el diario “Nippon”.

    El emperador Akihito representa la sexta generación por línea directa masculina del emperador Kōkaku, que reinó entre 1780 y 1817. Sucedió a Kōkaku el emperador Ninkō (1817-1846), quien no era hijo de la esposa principal, sino de una de“lassokushitsu” -que literalmente significa, “persona que ocupa la habitación contigua”, una forma de concubinato legalmente instituida-.

    Lo mismo puede decirse de sus tres siguientes sucesores, los emperadores de las eras Kōmei (1846-1867), Meiji (1867-1912), y Taishō (1912-1926), hijos igualmente de una “sokushitsu”. La esposa principal del emperador Meiji no le dio hijos . Según la Agencia de la Casa Imperial, aproximadamente la mitad de los 125 emperadores que se han sucedido en el Trono del Crisantemo son hijos de “sokushitsu”.

    De los 15 hijos (cinco varones y diez mujeres) que dieron sus cinco “sokushitsu” al emperador Meiji, un hombre con fama de tener una gran fortaleza, dos nacieron muertos y otros ocho murieron durante sus primeros meses de vida. De esos cinco varones solo uno llegó a adulto, el futuro emperador Taishō. La sucesión pudo asegurarse a duras penas.

    Si el emperador Meiji no hubiera tenido descendencia masculina, es de suponer que para asegurar la sucesión se habría recurrido a la descendencia de alguno de sus parientes (incluso parientes muy lejanos), para lo cual ya existían precedentes históricos. Así pues, hasta la era Meiji, estacompleja trama de “sokushitsu” y ramas colateralesformaba una sólida red de seguridad que prevenía crisis sucesorias.

    El emperador Taishō, un hombre cultivado de refinados gustos, renunció voluntariamente a tener concubinas. Desde niño fue de constitución delicada y solo se mantuvo 15 años en el trono, pero de su unión con la emperatriz nacieron cuatro hijos varones (el futuro emperador Hirohito -Shōwa- y los príncipes Chichibu, Takamatsu y Mikasa), aportando estabilidad al árbol dinástico.

    Hirohito fue también un defensor de los valores familiaresy tuvo concubinas. Su querida emperatriz Nagako, a la que siempre quiso mucho, le dio cuatro hijas y tras ellas el esperado hijo varón, Akihito, nacido en 1933, que es quien actualmente ocupa el trono. Después nació Masahito, príncipe de Hitachi.

    UNA LEY ESTANCADA EN EL TIEMPO

    La Ley de la Casa Imperial de la posguerra, que entró en vigor en 1947, tuvo en cuenta las normas sociales imperantes y no otorgó reconocimiento como miembros de la familia imperial a los posibles hijos del emperador habidos fuera del matrimonio, con lo que quedaron fuera también de la línea sucesoria.

    Al mismo tiempo, la nueva ley recogió el principio ya vigente desde la era Meiji de que la sucesión al trono se limitaría a los varones descendientes por línea masculina. En aquel momento nadie se preocupaba por la sucesión al trono, ya que el emperador Hirohito tenía dos hijos varones y dos hermanos menores.

    Pero la Constitución de Japón se limita a señalar que el trono se transmitirá por sucesión hereditaria, sin especificar nada sobre el sexo de los sucesores del emperador. Sólo basta con reformar la Ley de la Casa Imperial, que limita la sucesión a varones por línea masculina, para un modelo de sucesión que garantizase la estabilidad y acorde a los tiempos

    Aunque Japón tuvo 8 emperatrices reinantes o regentes -dos de ellas reinaron en dos ocasiones- y en todos los casos, eran hijas de emperadores, pero no hay precedentes de emperadores que hayan llegado al Trono del Crisantemo por línea femenina.

    Hace una década, tras el nacimiento del príncipe Hisahito, las encuestas demostraban que un 80 por ciento de los japoneses apoyaban la reforma para que una mujer (en este caso, la princesa Aiko) pudiera heredar el trono. Pero en Japón está muy arraigada la idea de que la sucesión debe ser por línea masculina y recaer además en un hombre.

    Quienes defienden la exclusividad de la línea masculina señalan que las 8 emperatrices que hubo en la historia accedieron al trono en situaciones de grandes disturbios políticos o de minoría de edad de los varones en la línea de sucesión, circunstancias que llevaron a tomar esta medida de carácter excepcional e interino. Todas ellas se mantuvieron solteras y sus hijos no accedieron al trono, por lo que no hay un solo emperador por línea femenina.

  • La tumba de Tutankamón, una sepultura milenaria con muchos secretos

    La tumba del faraón Tutankamón revelará nuevos secretos luego del anuncio de la existencia probable de dos cámaras ocultas en el interior de la necrópolis, construida hace 3.300 años en Luxor, en Egipto.

    egipto

    UN TESORO INTACTO

    Descubierta en noviembre de 1922 por el arqueólogo británico Howard Carter en el Valle de los Reyes, en Luxor, en el Alto Egipto, la tumba de Tutankamón es el único mausoleo que hasta ahora ha entregado a sus descubridores el tesoro intacto de su propietario: más de 5.000 objetos, muchos de los cuales de oro.

    Las incontables otras tumbas faraónicas o de notables egipcios del Egipto antiguo encontradas hasta ahora habían sido saqueadas a lo largo de los milenios. Después de temporadas de excavaciones infructuosas, Howard Carter y su rico mecenas Lord Carnarvon descubrieron por fin el tesoro funerario.

    La cámara funeraria comprendía el sarcófago de cuarzo rojo, al interior del cual había tres cofres, unos dentro de otros, y el último de los cuales, de 110 kg de oro macizo, albergaba la momia de Tutankamón. La otra pieza clave del tesoro, la máscara funeraria, cubre el rostro momificado del rey, y es de oro macizo incrustado con lapizlázuli, cornalina y vidrios de color.

    Howard Carter requirió diez años para culminar las exacavaciones de la tumba y hacer el repertorio de los miles de objetos repartidos en las cinco piezas de la sepultura. Fue ayudado en su tarea por muchos científicos, entre ellos el fotógrafo Harry Burton.

    Más allá del interés estrictamente arqueológico de la tumba y de su contenido, Tutankamón se volvió famoso por la leyenda de una maldición del faraón, surgida poco después del descubrimiento de la tumba a raíz de la misteriosa muerte de lord Carnarvon en abril de 1923.

    EL “FARAÓN NIÑO”

    Gracias a este fabuloso descubrimiento, Tutankamón, quien tuvo un reino corto en el periodo conflictivo de la XVIII dinastía, bajo el Nuevo Imperio, se convirtió en uno de los más famosos faraones de Egipto antiguo.

    Su llegada al trono del Bajo y Alto Egipto habría ocurrido hacia 1333 antes de nuestra era, a la edad de nueve años, pero las edades y las fechas varían de un especialista a otro.

    El país salía entonces de un periodo conflictivo, llamado amarniano, caracterizado por la voluntad del faraón Akenatón (o Amenhotep IV) -padre de Tutankamón- de instaurar una forma de monoteísmo con el dios del sol Aton. La llegada al poder del joven príncipe posibilitó a quienes abogaban por el culto de Amon volver a primer plano y restablecer a las divinidades tradicionales.

    Tutankamón habría muerto unos diez años más tarde, cuando apenas salía de la adolescencia. La causa exacta de su muerte sigue siendo oscura, así como su filiación. Análisis de ADN revelaron en 2010 que era el hijo de Akenatón y se descartó que fuera el hijo de Nefertiti, la influyente esposa de Akenatón, famosa por su legendaria belleza.

    Tutankamón se habría casado con su media hermana, hija de Nefertiti y Akenatón, Ankhsenpamón. La pareja no tuvo hijos conocidos. Dos momias de niños muertos al nacer fueron descubiertos sin embargo en la tumba del joven rey.

    La probable existencia de cámaras secretas anuncia una batalla de expertos. Para el arqueólogo y egiptólogo británico Nicholas Reeves, se trataría de la sepultura de Nefertiti, pero según el ministro egipcio de antigüedades Mamdouh al-Damati, se trataría de la sepultura de la otra esposa o de una hija de Akenatón.

  • El gran baile de los Romanov que inspiró a “Star Wars” y a un juego de naipes

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    A finales de febrero de 1903 se celebró en el Ermitage un lujoso baile de disfraces que resultó ser el último de la Rusia zarista. Hoy en día podemos encontrar referencias a este evento en una baraja de cartas y hasta en Star Wars.
    Fue la mascarada más lujosa de todo el reinado del último zar ruso, Nicolás II. Estaba dedicada al 290º aniversario de la dinastía Románov y duró dos días. El primer día se ofreció un concierto con cena y bailes, y la mascarada se celebró el segundo día y pasó a la historia gracias a un álbum de fotografías en las que hasta el día de hoy siguen inspirándose muchos artistas.

    Gran duquesa Isabel Fiódorovna
    A los 390 invitados se les propuso que llevaran vestidos tradicionales rusos del siglo XVII. Los bailes, acompañados por los miembros de la orquesta del palacio vestidos de trompetistas rusos, duraron hasta la una de la madrugada.

    Gran duque Andréi Vladímirovich
    Además de los valses y mazurcas tradicionales, durante aquella velada se bailaron rondas y danzas rusas ideadas a propósito para la ocasión por el bailarín Feliks Kshesinski, padre de la legendaria bailarina rusa Matilda Kshesinska.
    Este grandioso acontecimiento fue recordado sobre todo por los lujosos vestidos de estilo ruso: las damas de la corte se pusieron prendas tradicionales rusas, sarafanes y kokoshniki bordados con piedras preciosas, y lucieron sus joyas familiares, mientras que los caballeros se exhibieron en exuberantes caftanes y sombreros de piel de boyardos, cetreros y militares.

    Zar Nicolás II
    Nicolás II hizo su aparición en un vestido del zar ruso del siglo XVII el zarívich Alexéi Mijáilovich de brocado de oro, y la emperatriz Alexandra Fiódorovna deslumbró a todo el mundo vestida como la primera esposa del mismo zar, la zarina María Ilínichna: en un vestido de brocado con un acabado satinado de plata y perlas y con brillantes y esmeraldas en la corona.
    Una esmeralda gigante decoraba el pecho de Alexandra Fiódorovna. Todas estas joyas las reunió para la emperatriz el joyero de la corte Carl Fabergé. Según los precios actuales, el atuendo habría costado un mínimo de 10 millones de euros. Más tarde, la bailarina Tamara Karsávina recordaría: “Con aquella corona tan pesada, la emperatriz parecía un icono bizantino”.

    Gran duque Borís Vladímirovich
    Las salas del Palacio de Invierno no volvieron a ver aquella grandeza, en sus espejos no volvió a reflejarse el brillo cegador de semejante cantidad de joyas. “Mientras nosotros bailábamos –recordaba más tarde el gran príncipe Alexander Mijáilovich- en San Petersburgo había huelgas de trabajadores y unos nubarrones cada vez más espesos se cernían sobre el Extremo Oriente”.

    Gran duquesa Xenia Alejandrovna
    Mientras tanto, el gran príncipe Alexander Mijáilovich escribía sobre los vestidos: “Xenia (su esposa) llevaba un vestido de boyarda suntuosamente decorado con joyas que le iba muy bien… Yo llevaba un traje de cetrero compuesto por un caftán blanco y dorado, decorado en el pecho y en la espalda por águilas doradas, una camisa de seda rosa, una bombacha azul y unas botas de tafilete amarillas. El resto de los invitados se dejaron llevar por sus fantasías y sus gustos, aunque siempre dentro de la época del siglo XVII”.

    Gran duque Alexánder Mijáilovich
    La guerra ruso-japonesa, que comenzó un año después, y más tarde también la Revolución Rusa de 1905, junto con la crisis económica mundial, fueron el principio del fin del Imperio ruso, y la corte de San Petersburgo dejó de preocuparse por los bailes.

    Gran Duque Miguel Alejandrovich
    Sin embargo, el recuerdo de este “baile ruso” de 1903 se quiso conservar también durante la época soviética. En 1913, para celebrar el 300º aniversario de la dinastía Romanov se editó una baraja de cartas llamada “Estilo ruso” que sigue reeditándose hoy en día. Las cartas “Estilo ruso” sobrevivieron al imperio y a los Romanov y se convirtieron en la baraja de cartas más popular de la URSS. Millones de ciudadanos soviéticos, jugando a las cartas en su dacha o en la playa, apostando en el famoso juego préferance, ni siquiera sospechaban que lo que sostenían en las manos era el recuerdo del último baile de disfraces del Imperio Ruso.
    Entre ellas vemos a la sota de tréboles vestida como el gran príncipe Miguel Alexandrovich, o a la de diamantes como el gran príncipe Andrés Vladimirovich. La dama de tréboles copia el vestido de la gran princesa Isabel Feodorovna y la dama de diamantes recuerda a la hermana del zar, Xenia Alexandrovna, vestida de boyarda. Curiosamente, en esos dos vestidos (los de boyardas rusas con el típico tocado ruso llamado “kokoshnik”) se inspiró la diseñadora del vestuario de “Star Wars” cuando creó el vestido de viaje dorado de la reina Amidala.
  • La historia de Julio I: el rey más pobre del mundo vive en Bolivia

    Julio Pinedo no tiene trono ni palacio, tan solo una capa roja con orlas doradas y una corona metálica. Sin embargo, es reconocido en la comunidad negra de Bolivia como un rey descendiente de un monarca africano traído como esclavo desde el Congo por colonizadores españoles.

    julio pinedo

    Julio I es tal vez el rey más pobre del mundo. Vive en un apacible poblado de Los Yungas, tórrida región agrícola de Bolivia, y trabaja ocho horas diarias bajo el sol implacable cortando hojas de coca, todos los días desde hace más de 50 años. Utiliza su capa y corona solo en festividades locales como recordatorio de sus ancestros reales y su origen africano.

    De 74 años, el “rey negro” de Bolivia tiene las manos callosas por las faenas agrícolas, que a diario cumple como cualquier otro campesino de Mururata, un poblado donde habitan unas 60 familias a unos 100 kilómetros al norte de La Paz. Allí fue coronado el 3 de diciembre de 2007 tras el reconocimiento de las autoridades de La Paz, aunque en la comunidad ya estaba reconocido como monarca desde 1992.

    “Yo nací en 1941, aquí en Mururata, como mis abuelos. Yo soy nieto de Bonifacio Pinedo, el rey negro”, se presenta amable y ceremonioso don Julio, quien recuerda que fue criado desde niño por sus abuelos, pues sus padres fallecieron en un accidente cuando él era pequeño.

    “Soy nieto de Bonifacio Pinedo, el rey negro”

    Simple y directo, reconoce que su rango es más simbólico y honorífico. En la granja “yo produzco cítricos, naranjas, mandarinas, coca y café también”, cuenta. Y explica que la historia de sus raíces le fue transmitida por su abuelo: “A mis ancestros los han traído aquí (a Los Yungas) cuando invadieron los españoles; los trajeron a las comunidades a trabajar la tierra”. En su casa, de forma muy discreta cuelga de una pared el certificado con el nombramiento de Pinedo como “rey de los afrobolivianos”.

    El “rey negro”, que es reconocido como tal por la comunidad negra de Bolivia, tiene un único hijo y heredero: el Príncipe Rolando, que trabaja en La Paz como oficinista en el Congreso. Su esposa, la “reina doña Angélica Larrea”, atiende un pequeño negocio de comestibles (“La Casa Real”) en el que lucen una veintena de botellas de soda, unas cuantas latas de sardinas, botellones de aceite y algunas unidades de pan, si es que la panadera de Mururata los ha horneado.

    En la puerta de la casa de Pinedo se lee: “Se vende helados”. La habitación sirve a la vez de negocio de la reina Angélica, su esposa. Una empinada escalera sube hasta el dormitorio donde en una vitrina de cristal se ve la corona del rey. Hay bananas por todas partes y tres paquetes de huevos junto a la vieja balanza, las paredes están descascarilladas en algunas partes. Además de helados se pueden comprar ajos, aceite de cocinar y “Cola Quinua”.

    Por la tarde la reina Angélica se sienta durante horas frente a su casa, y a las 5 de la tarde empieza a pelar papas para la cena mientras mira televisión. A las 7:30, tras un largo y extenuante día de trabajo, el rey don Julio regresa a su hogar y ambos apenas intercambian palabras.

    “NUESTRO REY SIMBÓLICO”

    Su abuelo fue Bonifacio I, coronado en 1932 en Bolivia y descendiente del príncipe congolés Uchicho. Pinedo lo sucedió en 1992, pero fue entronizado en 2007 en una ceremonia oficial en Mururata, un pequeño villorrio de estrechas calles de tierra, precariamente conectado por caminos escarpados con Coroico, una pujante localidad turística de Los Yungas.

    Según el relato familiar, hacia 1820 el príncipe Uchicho fue secuestrado y llevado a esa región agrícola y productora de coca y café en las postrimerías de la colonización española, que duró del siglo XV al XIX, para trabajar en los cocales. Hoy en día, la imagen de Pinedo otorga a la población afroboliviana, de unas 26.000 personas, “una fuerte identificación cultural y un fuerte sentido de pertenencia“, explica el primer diputado negro en la historia de Bolivia, Jorge Medina, elegido legislador por afrobolivianos e indígenas lugareños de Los Yungas.

    Los afrodescendientes que viven en Bolivia son reconocidos por el Estado como “nación originaria“, con una influencia muy fuerte en la música de aires andinos del país. Bailes como la ‘saya’ y ‘caporales’ están impregnados de tambores africanos. Pedro Andaveres, un investigador de la cultura afroboliviana, señala que no existen datos exactos de cuántos negros fueron traídos al nuevo Continente, aunque algunas cifras mencionan entre 50 a 60 millones, de los que una mitad murió en el trayecto.

    El experto asegura que toda la historia de los afrobolivianos ha sido borrada durante la colonia española y luego, en la república, por criollos mineros, latifundistas y terratenientes: “Nos han borrado nuestra historia, nos han borrado nuestros dialectos originales, nos han borrado nuestras religiones“. Sin embargo, queda el recuerdo de un monarca, estima el diputado Medina. Julio Pinedo “es nuestro rey simbólico, no le rendimos pleitesía como a un rey de España, pero hay respeto hacia él”, dice.-