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  • Las carreras de Ascot: cuando la realeza va al hipódromo con distinción

    Las tradicionales carreras de caballos de Royal Ascot, en Berkshire, Inglaterra, constituyen quizás el evento deportivo y social más importante de este país. Celebridades, millonarios extranjeros, nobles y políticos se visten con sus mejores galas para disfrutar de las carreras, pero entre sus más distinguidos asistentes se encuentra, sin falta, la reina Isabel II, una gran aficionada a los caballos y las carreras.

    El evento tiene lugar en la localidad de Ascot, a 10 kilómetros del castillo de Windsor, la emblemática fortaleza-residencia de Isabel II, y combina a la perfección la pasión inglesa por el deporte ecuestre, los picnics y los sombreros. Cinco días, 30 carreras (incluyendo 17 Class Group) y los mejores caballos del planeta integran el Royal Ascot.

    Fue la reina Ana de Inglaterra (1665-1714) quien vio en esa zona las ventajas para que “los caballos galopen al máximo de su capacidad”, y la primera carrera se corrió el 11 de agosto de 1711. En 1713, el Parlamento británico estableció el uso del recinto de Ascot como hipódromo, pese a ser una posesión de la Corona.

    En 1768, en el reinado de Jorge III, el evento adquirió el formato de tres días, como se lo conoce hoy en día, y en 1794 se construyó el primer espacio exclusivo para las carreras, con capacidad para 1650 personas, cifra que difiere notablemente de las aproximadamente 300.000 que asisten anualmente a las carreras que se celebran cada año a mediados de junio.

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    Cada día abre la jornada llegando en carroza al frente de la Royal Procession, desfile de caruajes al que solo acceden la reina y sus invitados personales. La procesión en calesa transportando a la familia real es una idea de Jorge IV y data de 1825, lo mismo que la institución de la Royal Enclosure, el recinto privado donde de la soberana invitaba a sus amigos.

    No importa quién pueda obtener el privilegio de penetrar en el royal box, siempre que haya presentado previamente una carta de presentación ante el Despacho de Ascot, que se encuentra en el Palacio de St. James. Corresponde al marqués de Abergavenny, después de una votación, decidir si la persona que se postula resulta digna de ver las carreras y beber champán con la reina.

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    La Royal Procession de las cinco calesas descapotables desde el Castillo de Windsor hasta Ascot constituye un espectáculo que los ingleses adoran. Cada uno es tirado por cuatro caballos. En el primero viajan la reina y el jefe de las Caballerizas Reales; en los otros cuatro, los miembros de la familia real y los invitados calificados. Los lacayos y conductores llevan libreas púrpura, oro y escarlata.

    La veterana reina Isabel, de 89 años, es dueña de una importante cuadra y ya ganó 22 veces las carreras de Ascot. Ella, sus familiares y sus invitados especiales presencian las carreras, apuestan y de vez en cuando, ganan algunas libras. Además, miembros de las familias más acaudaladas del país asisten a presenciar y apostar en las carreras, llevando sus propias canastas de picnic con caviar, sandwiches y champán.

    El sitio web del hipódromo emite una lista de reglas para la vestimenta de los asistentes. Los caballeros deben vestir una camisa y corbata con una chaqueta o traje. Los pantalones de jean, pantalones cortos, camisetas y ropa deportiva (incluyendo de fútbol y de rugby y zapatillas deportivas) son prendas terminantemente prohibidas. Entre el público femenino, son mal vistos los vestidos que dejan hombros, rodillas y espalda a la vista, pero para los sombreros no hay límites. En 2008 el protocolo de vestimenta se hizo más estricto cuando la reina supo que una joven dama se presentó sin ropa interior.

  • Guerra entre esposa y amante

    Coronado rey de Francia, Enrique II (1519-1559) fue un adúltero apasionado y llenó de diamantes y perlas a su amante favorita, Diana de Poitiers, una bella e influyente mujer que tenía edad para ser su madre. Paralelamente, Enrique despreciaba a su esposa, la reina Catalina de Médici, pero Diana intentaba mantener buenas relaciones con aquella e incluso persuadía al rey de pasar las noches con su es¬posa para que ambos pudieran tener hijos. De hecho, los reyes tuvieron once hijos.

    Catalina supo que Enrique amaba desesperadamente a Diana el mismo día de su boda, el 28 de octubre de 1533, y ambos procuraron mantener la paz en palacio, paz que, sin embargo, se rompía de vez en cuando, como aquella vez en que Catalina le dijo a la cortesana que comprendía perfectamente cuál era su papel en la Corte: “He leído la historia de este Reino y he averiguado que, siempre, en todas las épocas, ha habido alguna pu## que se ha metido en los asuntos reales”.

    Cuando Enrique II murió trágicamente, la excepcional Catalina, a la que los franceses llamaban “Madame Serpiente”, consolidó su poder y se convirtió en regente de sus tres hijos. Una vez que se libró de su marido, Catalina también se libró de Diana. La poderosa amante fue obligada a devolver todas las joyas que su suegro y su marido le había regalado y fue confinada para siempre en el campo, lejos de la corte. “He sido hospitalaria con ella”, dijo; “ella era para el rey; y aún así, le hice saber que eso me hacía sufrir, pues ninguna mujer aprecia a la pu## de su marido; y aunque ésta sea una palabra fea, no existe otro nombre que se le pueda dar”.

  • #QueenAt90: El cumpleaños 90 de la reina Isabel II en 90 fotos

    Una enorme fiesta callejera celebrada este domingo en Londres fue el broche de oro de las celebraciones por el cumpleaños 90 de la reina Isabel II de Inglaterra. El viernes, Isabel II asistió a un oficio de Acción de Gracias en la Catedral de San Pablo, Londres, acompañada de su esposo, Felipe de Edimburgo, de 95 años, y de medio centenar de familiares. Aunque la monarca nació el 21 de abril de 1926, el festejo oficial del cumpleaños se pasa cada año para el mes de junio, para asegurarse que haya buen clima. Hija del rey Jorge VI, Isabel II fue coronada en 1952 y es actualmente uno de los jefes de Estado con más años en el poder, solo superada por el rey de Tailandia, quien esta semana alcanzó los 70 años de reinado.

    El sábado tuvo lugar la celebración más solemne, el “Trooping The Colour”, una enorme desfile militar que conmemora el cumpleaños “oficial” de la reina. La ceremonia tiene su origen en los antiguos preparativos para la guerra, cuando se exhibían todas las banderas del ejército para que los soldados las reconocieran en el fragor de la batalla. Aparte de la curiosidad que suscita entre el público la presencia de la familia real, la parada militar constituye una espectacular puesta en escena de protocolo militar, color y música. De la misma participan 1.500 soldados y oficiales y varios cientos de caballos. El gran cierre de la ceremonia fue el sobrevuelo de 29 aeronaves de la Real Fuerza Aérea (RAF) sobre Londres.

    Este domingo, último día de los festejos, la avenida The Mall se celebró una gigantesca “street party” denominada The Patron’s Lunch, con la participación de 10.000 invitados. Los invitados pagaron cada uno 150 libras (190 euros, 210 dólares) que irán a parar a asociaciones caritativas. Se podía elegir hasta seis cestas diferentes con menús vegetarianos, veganos o sin gluten. En el menú: entradas, sándwiches y postres realizados con productos 100% británicos, como carne de Irlanda, berro del Hampshire, o queso cheddar del País de Gales, etc. Los adultos recibieron una lata de Pimm’s -una bebida alcohólica muy popular en verano- y los niños un jugo de manzana.

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  • #QueenAt90: Medio centenar de “royals” británicos en la Catedral de San Pablo

    Un servicio religioso en la catedral londinense de San Pablo fue el punto de arranque este viernes de un largo fin de semana de celebraciones por el 90º cumpleños de la reina Isabel II de Inglaterra. Nacida el 21 de abril de 1926, la reina de Inglaterra heredó la costumbre celebrar su cumpleaños dos veces: en privado, el día exacto, y oficialmente en el verano (boreal) para asegurarse de que el clima sea bueno. Isabel II asistió al oficio religioso con un vestido amarillo y acompañada de su esposo, Felipe de Edimburgo, que este viernes cumple 95 años, y de medio centenar de familiares.

    Exactamente 53 familiares de la reina asistieron a la ceremonia religiosa, entre los que se encontraban el príncipe Andrés y sus hijas Beatriz y Eugenia, la princesa Ana con su esposo el Vicealmirante Sir Timothy Laurence; el príncipe Eduardo con su esposa, Sophie, Condesa de Wessex, y sus hijos Lady Louise y James, Vizconde Severn; la princesa Alejandra; el duque de Kent; el duque y la duquesa de Gloucester con sus hijos, los príncipes Michael de Kent con sus hijos y los hijos y nietos de la fallecida princesa Margarita. En primera fila se encontraban, por supuesto, el príncipe heredero Carlos y su esposa Camilla, duquesa de Cornualles, el príncipe Guillermo con Catalina, duquesa de Cambridge, y el príncipe Harry. Entre los familiares de la reina también se encontraban un futbolista (yerno del duque de Gloucester), dos rugbiers (un yerno del duque de Gloucester y el yerno de la princesa Ana), una actriz de TV (nuera de los príncipes de Kent).

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  • El rey Bhumibol cumple 70 años en el Trono de Tailandia

    Presentado como un semidiós y benefactor de la nación desde hace décadas, el rey Bhumibol Adulyadej conmemora este jueves 9 de junio sus 70 años en el trono. El monarca, sin embargo, es uno de los más longevos del mundo y lleva meses sin aparecer en público a causa de sus problemas de salud. Esta semana, a sus 88 años y hospitalizado desde hace meses, fue operado por problemas cardíacos y según un comunicado oficial del Palacio Real, “mejora de manera satisfactoria”.

    Las informaciones acerca de la salud del monarca tailandés están estrechamente controladas por las autoridades debido a la ansiedad que crea en la sociedad la futura sucesión en un periodo de inestabilidad política que ha registrado dos golpes de Estados en los últimos diez años. Desde mediados de mayo, el monarca fue atendido por hidrocefalia y por una infección pulmonar.

    Bhumibol Adulyadej tiene muchos títulos. Algunos están incluidos en los epítetos que preceden a su nombre: “Majestad, Supremo y Divino Señor, Gran Fuerza del País, Poder Incomparable, el Más Grande del Reino, Jefe del Pueblo Soberano, Soberano de Siam, Supremo Protector, etc”. Otros de sus títulos tienen que ver con su vida: como por ejemplo ser el primer rey nacido en los Estados Unidos de América, en 1927.

    Thailand's King Bhumibol Adulyadej leaves the Siriraj Hospital for a ceremony at the Grand Palace in Bangkok

    Además, es uno de los monarcas con el reinado más largo de la historia mundial, compartiendo el podio con el faraón Pepy Neferkare de Egipto (94 años de gobierno), Sobhuza II de Suazilandia (82 años), Luis XIV de Francia (71 años) o Francisco José de Austria (68 años), y es el único monarca que, hasta hoy, ha escrito la música de una canción digna de ser incorporada a una obra de Broadway.

    Noveno monarca de la dinastía Chakri, Bhumibol Adulyadej es el único monarca nacido en Estados Unidos, en el Hospital Mount Auburn, en Cambridge (Massachusetts), donde su padre realizaba un curso de salud pública. Es hijo del príncipe Mahidol de Tailandia (1892-1929), príncipe de Sonkgla, uno de los 77 hijos del rey Chulalongkorn y considerado el padre de la medicina moderna en Tailandia. Su madre fue Sri Srinagarindra (1900-1995), proclamada “Princesa Madre”.

    Su hermano, Ananda Mahidol, ascendió al trono en 1935, al abdicar su tío, y murió en circunstancias extrañas el 9 de junio de 1946, a los 18 años de edad. Ananda fue hallado en su habitación con un disparo en la cabeza. La verdad sobre la muerte lleva casi 70 años como un secreto de Estado y tres personas, probablemente inocente, fueron juzgadas y ejecutadas.

    También conocido con el nombre de Rama IX, Bhumibol es el único rey que ha conocido la mayoría de los tailandeses, que lo tiene como un ser semidivino, símbolo unidad y guía de la nación. Si bien ascendió al trono en 1946, no fue coronado hasta el 5 de mayo de 1950, una semana después de contraer matrimonio con la actual reina, Sirikit Kitiyakara, prima segunda suya.

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    La influencia estabilizadora de Bhumibol no sólo salvó a su país, sino que la hizo prosperar durante una era de extrema tirantez política, tanto interna como externa. Durante su largo reinado, ha superado 17 golpes de Estado, 20 primeros ministros y 15 constituciones, y sus incesantes viajes a lo largo y a lo ancho de la geografía tailandesa, y su interés personal por alentar el desarrollo rural, profundizaron el afecto de sus súbditos.

    En en ocaso de la vida del adorado rey, los tailandeses se preocupan. La vida privada del príncipe heredero, Vajiralongkorn, aunque jamás criticada públicamente en Tailandia, es motivo de decepción y preocupación. En 1977 contrajo matrimonio con una prima hermana, Soamsawali Kitiyakara, de quien se divorció años después. Luego el príncipe se casó con la joven Yuvadhida Polpraserth, que le dio cuatro hijos y una hija que no tienen derecho a sucesión.

    La falta de un heredero varón legítimo fue la razón para que se aprobara una legislación que permite el ascenso al trono de una mujer. La princesa Maha Sirindhorn, quien goza de un alto índice de popularidad, sin dudas superior al de su hermano. Tanto es así que el pueblo la llama “Phra Thep”, la “Princesa ángel”.

    Bhumibol Adulyadej, Somsavali, Ubolratana, Chulabhorn, Siribhachudabhorn, Srirasm, Dipangkorn Rasmijoti, Vajiralongkorn, Sirindhorn

    El último matrimonio del eterno heredero terminó estrepitosamente. En febrero del 2001 el príncipe se casó con Srirasmi Mahidol, joven proveniente de una familia modesta que, años más tarde, fue nombrada Princesa Consorte. El 29 de abril del 2005 fue madre de un varón legítimo, el príncipe Dipangkorn Rasmichoti, hoy segundo en línea sucesoria.

    En diciembre de 2014 estalló un escándalo que acabó con su matrimonio y con su estatus de princesa real luego de que siete miembros de su familia, entre ellos su tío, y algunos de sus hermanos, fueron detenidos y acusados de “difamar a la monarquía con sus acciones” al utilizar con intenciones codiciosas su relación con la familia real para abrir y dirigir casinos ilegales y entregarse al contrabando de petróleo, el rapto y a la extorsión a cambio de grandes sumas de dinero. Obligada por el rey, la princesa renunció a todos sus títulos y privilegios reales.

    En 2002 la revista The Economist escribió: “Vajiralongkorn es mucho menos querido que el rey. En Bangkok se intercambian chismes sobre su sensacional vida privada. Una de sus hermanas, y posible heredera del trono, es más popular pero Tailandia nunca ha estado gobernada por una mujer. En todo caso, independientemente de cuán meritorio y calificado, ningún sucesor puede aspirar a igualar la estatura que el rey Bhumibol ha alcanzado”. Los pesimistas hoy auguran que Tailandia puede sumirse en un caos semejante al del otro reino budista asiático, Nepal, el día en que falte la autoridad de Bhumibol.

  • ¡Bienvenidos a la Corte más aburrida de Europa!

    Mientras el rey-niño Alfonso XIII de España crecía y se educaba, el poder estuvo en manos de su madre, María Cris­tina de Habsburgo (1858-1929). En el ámbito cortesano, las cosas habían cambiado bastante desde la muerte del rey Al­fonso XII. En Pala­cio, la reina viuda cambió la decoración y la servidumbre, otor­gándoles un aspecto prusiano. “En la Corte española de la regen­cia”, escribe la infanta doña Eula­lia en sus Memorias, “todo ter­minaba y empezaba con rezos y, fuera de orar, nada se hacía. Además de las numerosas fiestas del calendario católico -únicas fiestas que había en­tonces-, teníamos no menos de siete días al año de los con­ceptuados como ‘de gala’, con servicios religiosos, recepción palaciega, revista militar, besamanos y cuanto constituía tra­dición o costumbre (…) Por muchos años la Corte de Es­paña fue la más triste y cerrada de Europa”.

    Las damas que María Cris­tina conservó en su círculo eran mujeres recias, austeras y poco vistosas, y en cierta ocasión se oyó a un tes­tigo de la comitiva real exclamar con estupor “¡Vaya que son feas las damas de Su Majes­tad!”. Esto lo corroboró la infanta Eulalia: “Las damas de María Cristina eran todas señoras de edad, silenciosas y sin alegría. No tenían otro entreteni­miento que el rezo, las devociones y las obras de caridad (…). En torno a la regente, las damas tejían callada­mente, con una silenciosa evocación de perdida juventud. Cierta­mente el grupo no era muy vistoso…” En sus memorias Eulalia cuenta cuando un príncipe marroquí, después de entrevistarse con la regente, exclamó: “Muy bello todo, pero, en verdad, el harén de Su Majestad deja bastante que desear”.


    Este es un extracto de Secretos Cortesanos, un libro que reúne 140 historias curiosas de la realeza. Lea aquí las primeras páginas. ¿Desea adquirirlo? Ingrese a Bubok donde puede comprarlo impreso o digital, o consúltenos en nuestra página de Facebook 

  • La realeza británica, un negocio redondo para tiendas, carnicerías y sastres

    Un carnicero escocés o un sastre londinense figuran en la lista de proveedores oficiales de la familia real británica, un premio a la calidad y sobre todo una garantía de negocio y de exportación. Un sello que “abre puertas“, según reconoce Robert McFarlane, director de ventas de las carnicerías escocesas Donald Russel, que surten de carne desde hace treinta años a la reina Isabel II. “Pero tiene que haber calidad“, añade.

    No todo el mundo puede poner el escudo de armas real en el escaparate o en sus productos, sólo quienes simbolicen la excelencia y sean “responsables”, desde un punto de vista ambiental, además de ejemplares en el trato a sus empleados. La Garantía Real (Royal Warrant), concedida por la Reina, su esposo o su hijo, el príncipe Carlos, se obtiene después de haber abastecido en bienes o servicios a la monarquía de forma regular durante cinco años.

    Se puede perder en cualquier momento, ya que la atribución se revisa cada cinco años. Lo que explica “un cierto nerviosismo”, admite McFarlane. En cualquier caso vale la pena. El espaldarazo real es un argumento de marketing en el Reino Unido, donde en los últimos años la familia goza de una popularidad récord, como en el extranjero, especialmente en Asia. “La garantía real es reconocida en el mundo entero como prueba de calidad y de ‘lo británico‘”, asegura Edward Bodenham, director de la tienda de perfumes Floris, fundada en 1730 en el barrio londinense de Saint-James.

    Floris está presente en 26 países, sobre todo en Japón, donde la clientela se interesa por la familia real británica, explica su directora de exportaciones Sylvie Imbert. Existe un entusiasmo de los consumidores por todo lo que afecta a la familia real“, dice. “Es una garantía de calidad y también la prueba de que los productos son ingleses“, añadió.

    Sólo 800 empresas pueden colocar el escudo de armas real en sus productos y en las tarjetas de visita, por ejemplo Fulton, el fabricante de paraguas preferido de la reina, el marroquinero Ettinger o el sastre Henry Pool, que alardea de ser uno de los últimos en confeccionar “trajes hechos a mano”.

    La tradición de estas “garantías” se remonta a la Edad Media pero se desarrolló bajo el reinado de Victoria, la tatarabuela de Isabel II, afirma Russell Tanguay, director de la asociación que las concede, en el número 1 de Buckingham Place. El número de “Royal Warrants” aumentó exponencialmente -pasando de 200 al comienzo de su reinado a 2.000-, gracias al príncipe consorte Alberto, consciente de que promovían el comercio.

    La institución Fortnum and Mason, cita obligada para cualquier aficionado al té y a los dulces en Londres, también ha hecho fructificar el negocio, proponiendo mezclas de té con motivo de los grandes eventos de la realeza (bodas, jubileos o aniversarios). Esta tienda de productos de lujo, que goza de la confianza real desde hace más de 150 años, prefiere no revelar las recetas preferidas de la reina Isabel II. Se sabe que su marido, el príncipe Felipe, tiene una debilidad: los bombones rellenos de crema de jengibre.

  • Secretos Cortesanos | Así se comía en la Corte de los Reyes franceses

    Guillaume Tirel, conocido como “Taillevent”, (1310-1395), fue cocinero del rey francés Felipe VI y maestro cocinero y de guarnición de Carlos VI. En su libro Historia de la cocina y los cocineros, Edmond Neirick y Jean Pierre Poulain cuentan el chef llegó a tener bajo su mando alrededor de 150 personas en las cocinas palaciegas: 67 se ocupaban en tareas diversas de la cocina, 15 en la frutería, 21 en la panadería y 38 en la bodega, y algunos catadores de bebidas. La comida en las cortes de Felipe VI y Carlos VI se organizaba en cinco o seis servicios que se redujeron al llegar al Renacimiento.

    Pese a conocerse los cubiertos, se usaban los dedos para tomar los alimentos, y como la servilleta no existía, la mesa tenía un mantel doble y grueso de amplia caída, que permitía a quienes estaban sentados a su alrededor limpiarse las manos. Para cortar la carne se usaban armas como dagas o puñales, aunque era generalmente el rey quien la cortaba con su espada, como símbolo de su poder. Si se quería honrar a algún invitado, bastaba con dejarle cortar la carne. Mientras tanto, cantantes, artistas, malabaristas y bailarines amenizaban la comida.

    Jacques Levron, en su libro La Corte de Versalles, cuenta que para cada comida de Luis XIV (y nadie más) eran necesarios los servicios de 498 personas. Según las crónicas de la época, “dos guardias marchan los primeros. Los siguen, el ujier del salón, el maître d’hotel con su bastón, el gentilhombre panadero, el inspector general, el empleado inspector del oficio, los oficiales que llevan las viandas, el maestro de cocina y el guardavajilla. Detrás de ellos, otros dos guardias de Su Majestad cierran la marcha”.  Se trata de un cortejo de quince personas que marchan por pasillos y salones del suntuoso Versalles desde la habitación real hasta el comedor.

    Ya en la mesa, si el rey quería beber algo, el oficial sommelier gritaba a viva voz “¡Bebida para el rey!”. Después de una reverencia, se acercaba al mostrador donde se encontraba el sommelier jefe. Este le alcanzaba el plato de oro con la copa cubierta y dos jarras de cristal llenas, una de vino y otra de agua, porque Luis XIV nunca bebía vino puro. Precedido por el ayudante de vasijas del sommelier jefe, el oficial sommelier llegaba hasta la mesa del rey. Se inclinaban profundamente y procedían a catar el vino y el agua en tazas esmaltadas. El gentilhombre hacía una nueva reverencia, descubría la copa y presentaba las jarras. El rey vertía el vino y el agua en su copa mientras el gentilhombre, haciendo otra reverencia, devolvía el platillo de oro al sommelier jefe. De este modo, eran necesarias 3 personas y 8 minutos para servir al rey… ¡una copa de vino cortado con agua!

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  • Las 90 formas de celebrar los 90 años de Isabel II

    Una selfie en un mural de la reina Isabel II, un cóctel en una taza real y una decoloración capilar con la bandera británica son algunas de las 90 formas para celebrar en Londres cumpleaños 90 de la monarca. Durante las semanas estivales, el West End londinense espera que visitantes de todo el mundo se gasten en la capital británica hasta mil millones de libras (1.300 millones de euros) en eventos turísticos como festivales, comidas y cenas y compra de souvenirs.

    La guía «90 formas del West End para celebrar los 90 años de la reina» se presentó en Londres para ofrecer a los turistas un conjunto de actividades que tienen lugar a partir de la próxima semana y hasta el final del verano para festejar el cumpleaños de la soberana, que se celebra oficialmente los días 10, 11 y 12 de junio si bien Isabel II ya es nonagenaria desde el 21 de abril.

    La lista cuenta con actividades gratuitas como una ruta de selfis en la que los visitantes se pueden fotografiar delante de los cientos de banderas de la Union Jack que se expanden por el centro de la ciudad o en un mural de la monarca en St. Christopher’s Place, famoso por ser un centro de compras.

    Tras un fondo floral se encuentra un retrato de una joven Isabel II que el artista y diseñador de interiores Frederick Wimsett pintó en 150 horas y que después se subastará para recaudar dinero para los pacientes de un hospital infantil.

    Andy Hill, creador de la guía y editor de la revista “Time Out”, remarcó otras formas de brindar por la soberana como ir al salón de belleza Bleach London para cambiar de peinado con una decoloración con los colores azul, blanco y rojo de la bandera británica.

    El pub especializado en licores Cahoots conmemorará el día 11 el aniversario con el cóctel “Windsor is Coming (Llega Windsor)”, que se sirve en una taza con motivos reales en lugar de en un copa y cuyo nombre conforma un juego de palabras con una de las residencias de Isabel II y una de las frases más famosas de la serie “Juego de tronos”.

    Además, todas las personas que cumplan 90 años entre el sábado y el domingo de la próxima semana conseguirán un menú gratis en la hamburguesería Planet Hollywood.

    Como seguidora del Arsenal, el club de fútbol inglés invita a los apasionados del deporte y monárquicos a hacerse con uno de su diseños, mientras esperan el lanzamiento de una nueva camiseta.

    El arte también homenajea a Isabel II con la proyección en The Picturehouse el 9 de junio de la obra “The Audience”, en la que la actriz británica Helen Mirren se transforma en la reina y mantiene reuniones con primeros ministros como Winston Churchill, Margaret Thatcher, Tony Blair y David Cameron.

    En Picadilly Circus, lugar conocido por su famosas pantallas, la joyería De Beers expondrá durante todo el año la llamada corona Talisman Crown, que creó a base de diamantes en 2012 en honor a los 60 años de reinado de la persona que más tiempo ha estado en el trono del país.

    La tienda de regalos y souvenirs We Built This City, ubicada en una de las calles principales de Soho, se llenará de tartas de aniversario y los afortunados que tengan un corgi -la raza de perros favorita de Isabel II- se podrán retratar gratis con su mascota.

    Fortum & Mason, la tienda habitual en la que la reina realiza compras, espera que los turistas se hagan con teteras, vajillas y tés especiales que ponen a la venta por el 90 cumpleaños de la monarca.

    Otra parada imprescindible en esta ruta son las 768 miniaturas de la reina saludando, que recrean la bandera británica y que invaden el escaparate de la marca de ropa Jack Wills en Carnaby Street.

    El día 11 los Seven Dials de Covent Garden, el punto en el que se encuentran los principales teatros de Londres, se cerrarán al público para levantar un mercado temático sobre Isabel II, mientras que el 14 de julio se celebrará una tarde del té en Grosvenor Square, en el distrito de Mayfair.

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  • Secretos Cortesanos | ¡El rey esta hechizado!

    Carlos II de España (1661-1700), creció raquítico, enfer­mizo y con una corta inteligencia, además de estéril, lo que llevó a alguien a decir que “Carlos I fue guerrero y rey, Felipe II sólo rey, Felipe III y Felipe IV hombres nada más, y Carlos II ni hombre siquiera”. Su infancia fue tan larga como su lactancia, que duró exactamente tres años, diez me­ses y once días, pasando por las manos de catorce nodrizas que no con­siguieron fortalecer al in­fante. Cuando su padre, Felipe IV, murió en 1665, el nuevo rey aún tomaba el pecho. Para evi­tar la mala imagen de coronar como rey a un niño poco des­arrollado, los médicos reales aconsejaron suspender la lac­tancia. Le prescribieron papillas y, como no se podía mante­ner en pie, encargaron al sastre unos gruesos cordo­nes para sostenerlo mientras recibía a los embajadores extranje­ros.

    Cuando tenía cinco años todavía no sabía hablar. A los seis, en­fermó sarampión y varicela; a los diez años, ru­beola, y a los once, una viruela que estuvo muy cerca de matarlo; a los 32 años perdió todo el cabello y lo que que­daba fue disi­mu­lado debajo de la pe­luca. Y por sobre sus problemas físi­cos, estaban los mentales: aprendió a hablar a los 10 años y a los 15 apenas podía estampar su firma en un papel. Era de espe­rarse que no pudiera tener hijos. Desespe­rada, la Corte acu­dió a un astrólogo, que aconsejó al rey ex­humar cadáve­res de sus antepasados, abrazarlos y dormir con ellos.

    El rey siguió el consejo al pie de la letra, pensando que así rompería su mala suerte y tendría el deseado here­dero al trono: durmió con los cuerpos momificados de San Isidro y San Diego de Alcalá porque tiempo atrás habían curado a algunos miem­bros de la familia real, para que Car­los se liberase de los de­monios que lo poseían. Así, en la misma época en que Isaac Newton formu­laba su teoría de la gravedad y Christiaan Huygens escudriñaba el firmamento con su telescopio bus­cando las lunas de Saturno, el rey de España buscaba romper su hechizo acudiendo a sus ante­pasados muertos. Para los españoles, el rey simplemente estaba hechizado.

    “El rey está hechizado” es un capítulo de «Secretos Cortesanos», un libro que reúne 140 historias curiosas de la realeza. ¿Desea adquirirlo? Ingrese a Bubok donde puede comprarlo impreso o digital, o consúltenos en nuestra página de Facebook