Después de un agitado año de alta polarización política en España, el rey don Felipe VI llamó a evitar “el germen de la discordia” y respetar la Constitución porque sin ella “no hay democracia ni convivencia”.
“Evitar que nunca el germen de la discordia se instale entre nosotros es un deber moral que tenemos todos, porque no nos lo podemos permitir”, dijo el rey Felipe VI en el noveno mensaje de Navidad de su reinado.
“Fuera del respeto a la Constitución no hay democracia ni convivencia posibles; no hay libertades sino imposición; no hay ley, sino arbitrariedad”, sostuvo el rey.

El rey Felipe VI advirtió en su mensaje de Navidad que fuera de la Constitución “no hay democracia ni convivencia”
El mensaje de Felipe VI se produjo en medio de una marcada tensión política, pocas semanas después de que el socialista Pedro Sánchez fuese reelegido presidente del Gobierno en noviembre gracias al apoyo de la izquierda radical y de varios partidos regionales, entre ellos los independentistas catalanes.
A cambio de los votos de estos últimos, Sánchez accedió a impulsar la tramitación de una polémica ley de amnistía para sus dirigentes y activistas procesados por su implicación en el intento de secesión de Cataluña en 2017.
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Esa medida generó una profunda fractura en el país y protestas multitudinarias en contra, varias de ellas convocadas por la oposición de derecha.
Para luchar contra esta división política, el monarca defendió la Constitución de 1978 como “el mayor éxito político de nuestra historia reciente”.
“Gracias a la Constitución conseguimos superar la división, que ha sido la causa de muchos errores en nuestra historia, que abrió heridas, fracturó afectos y distanció a las personas”, continuó.

“Superar esa división, por tanto, fue nuestro mayor acierto hace ya casi cinco décadas”, dijo Felipe de Borbón refiriéndose a la Constitución que España adoptó en 1978, tras el final de la dictadura de Francisco Franco y la transición a la democracia.
“Fuera de la Constitución no hay una España en paz y libertad”, advirtió el rey, defendiendo que es precisamente la Carta Magna de 1978 la que permite a los españoles “expresarse libremente, recibir una educación, tener un empleo, o protegerse de la enfermedad”.
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La Constitución también es garantía “para que la vida de los españoles pueda seguir discurriendo con confianza, con estabilidad, con certidumbre”, agregó Felipe VI.
En momentos de alta tensión política, en el que incluso el rol del rey en la formación del gobierno fue cuestionado, Felipe VI dejó claro que “todas las instituciones del Estado”tienen el “deber” de actuar “con la mayor responsabilidad y procurar siempre los intereses generales de todos los españoles con lealtad a la Constitución”.
“Cada institución, empezando por el rey, debe situarse en el lugar que constitucionalmente le corresponde, ejercer las funciones que le estén atribuidas y cumplir con las obligaciones y deberes que la Constitución le señala”, remarcó.