Las joyas de los reyes de Escocia recuperaron su esplendor original tras meses de restauración

Los Honores de Escocia, la colección de joyas de la corona más antiguas de Europa, volvieron a exhibirse en el histórico Castillo de Edimburgo después de someterse al trabajo de conservación más importante de su historia. Se trata de la Corona, el Cetro y la Espada que en julio cumplieron un rol protagónico en la “coronación escocesa” del rey Carlos III.

La renovación, que demandó de varios meses de intenso trabajo e incluyó radiografías y escáneres digitales, fue realizada por la Historic Environment Scotland (HES) “para garantizar que los Honores puedan seguir desempeñando un papel activo en los eventos ceremoniales escoceses durante muchos años” y ahora ser exhibidas al público.

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Los expertos limpiaron las joyas para devolverles el brillo original y eliminar la acumulación de polvo y grasa. Aunque los Honores están hechos de materiales duraderos, su antigüedad y uso histórico los hicieron muy frágiles, y gran parte del proceso de limpieza se realizó bajo un microscopio para monitorear cualquier cambio potencial en su condición, informó la HES.

El equipo también realizó análisis mediante una variedad de técnicas, incluida la radiografía X, la fluorescencia de rayos X portátil y la microscopía óptica, un análisis que reveló algunos detalles nuevos e intrigantes sobre la Corona, mostrando que varias engastes de gemas en la corona fueron fijadas con diferentes tipos de alfileres a lo largo de su historia.

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“Los Honores de Escocia son únicos entre las colecciones de HES y queremos asegurarnos de que siempre luzcan lo mejor posible cuando los visitantes vengan de cerca y de lejos para verlos”, explicó Reed Hudson, que dirigió el trabajo de conservación. Realizamos una limpieza periódica y comprobamos el estado de los Honores, pero este proyecto marca la primera vez que se someten a un trabajo de conservación tan importante en su larga historia”. 

“Es muy raro que los conservadores puedan concentrarse en un solo proyecto de esta manera y poder pasar tanto tiempo con los Honores ha sido una experiencia única en la vida”, agregó. “Me ha permitido disfrutar mucho de pequeños detalles que de otro modo me habría perdido, como las figuras de los santos grabadas en la hoja de la espada, o los preciosos motivos florales incorporados en los diseños del cetro y la vaina”. 

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Los Honores de Escocia, el conjunto de emblemas de la monarquía escocesa, constituyen hoy la regalía más antigua del Reino Unido. Se usaron juntos por primera vez en la coronación del bebé de nueve meses María Estuardo, la hija de Jacobo V, coronada reina de Escocia en 1543, y posteriormente en las coronaciones de su hijo pequeño Jacobo VI (que en 1603 se convirtió en Jacobo I de Inglaterra) en Stirling en 1567 y su nieto Carlos I en 1633 en el Palacio de Holyroodhouse.

Juntos, los Honores protagonizaron por última vez la coronación de un monarca escocés en 1651, con Carlos II como protagonista, en una ceremonia celebrada en Scone. Desde entonces, los Honores sufrieron los avatares de la historia y en la actualidad solo son presentados a los monarcas británicos después de que fueron coronados en Londres.

La restauración de los Honores de Escocia se realizó después de que fueran presentados al rey Carlos III como símbolos de su autoridad en Escocia en la última de las ceremonias oficiales de su ascenso al trono. Las tres joyas fueron presentadas al monarca en el Servicio Nacional de Acción de Gracias el pasado 5 de julio en la Catedral de St. Giles. 

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Monarquias.com / Fotos: Historic Environment Scotland