En un elaborado ritual budista celebrado en el monasterio budista de Tashichhodzong, en Timbu, los reyes de Bután bautizaron a su hija con el nombre de Sonam Yangden Wangchuck: “Sonam es un nombre butanés que denota mérito, longevidad y buena fortuna. El nombre Yangden, que significa joya preciosa, significa prosperidad y bienestar”, explicó la corte butanesa.
La ceremonia de nombramiento se llevó a cabo en el aniversario de la coronación del rey y estuvo presidida por el Je Khenpo, el abad principal y líder espiritual de la nación mayoritariamente budista. Al ritual asistieron el rey, la reina, el rey padre y sus esposas, y otros miembros de la familia real, enormemente popular en el reino himalayo.


El nacimiento de la princesa, el pasado 9 de septiembre, estuvo marcado por las tradiciones sagradas de Bután. La princesa Sonam, que ostenta el título de “Gyalsem”, que tradicionalmente se otorga a las hijas de los reyes de la dinastía Wangchuck, es la tercera hija del rey Jigme Namgyal y la reina Jetsun.
El rey Jigme Khesar Namgyal Wangchuck y la reina Jetsun Pema, que se casaron en 2011 en una elaborada ceremonia nupcial de cuento de hadas que fue el mayor evento mediático en la historia de Bután, tienen dos hijos mayores, el príncipe heredero (Gyalsey) Jigme Namgyel Wangchuck, de 7 años, y el príncipe Jigme Ugyen, de 3 años.


El actual rey, Jigme Khesar Namgyal, de 42 años, es el quinto “Druk Gyalpo”, o “Rey Dragón”, de una línea de gobernantes hereditarios, los Wangchuck, que han reinado en Bután durante los últimos 100 años.
El monarca estudió en Gran Bretaña y Estados Unidos y fue coronado oficialmente rey en 2008 después de que su padre abdicara dos años antes. Se trata del primer rey monógamo del país: su padre, el ex rey Jigme Singye Wangchuck, tiene cuatro esposas.