La excéntrica última princesa de Hawai legó US$ 40 millones a su viuda y 100 millones a causas benéficas

La última princesa de Hawai, Abigail Kawananakoa, legó 40 millones de dólares a su esposa y 100 millones de dólares para apoyar causas nativas hawaianas, según se reveló en documentos judiciales dos años después de su muerte.

Fallecida en 2022 a los 96 años, Abigail Kawananakoa era descendiente de los reyes de Hawai y bisnieta de un magnate del azúcar y heredó una gran riqueza gracias a las plantaciones industriales en el archipiélago. 

La última princesa de Hawai, Abigail Kawananakoa, legó 40 millones de dólares a su esposa

Los documentos muestran que después de repartir decenas de millones a varias personas -entre ellas ex amas de casa, otros empleados de larga data y su esposa- quedarán al menos 100 millones de dólares para apoyar las causas de los nativos hawaianos.

Mientras tanto, otros 40 millones de dólares irán a manos de su esposa, Veronica Gail Worth, su pareja durante 20 años, quien cambió su nombre a Veronica Gail Kawananakoa.

Lea además: El sultán de Brunei, el monarca más antiguo del mundo, gobierna un reino bañado en oro

Abigail Kawananakoa, que también recibía el sobrenombre de Kekau, era considerada por los hawaianos un símbolo de su pasado monárquico como nación insular independiente

Su tatarabuelo, David Kalakaua, fue el último rey. Su sucesora, la reina Liliʻuokalani, fue derrocada en 1893 en un golpe de estado apoyado por los barones del azúcar estadounidenses, lo que condujo a la anexión de Hawái por parte de EEUU en 1898.

La última princesa de Hawai, Abigail Kawananakoa
La princesa Abigail Kawananakoa, era bisnieta del último rey de Hawai, David Kalakaua. Era ampliamente considerada la encarnación del histórico linaje real.

Aunque no era la única pretendiente al trono (una prima, Owana Ka’okhelelani, insiste en que ella es la siguiente en la línea de sucesión), Abigail Kawananakoa era ampliamente considerada la encarnación del histórico linaje real.

Como heredera de una parte de 250 millones de dólares del patrimonio de su bisabuelo, James Campbell, un magnate del azúcar, vivió una vida de lujo digna de una reina. Además, destinó su dinero a diversas causas, incluidas becas, facturas médicas y funerales de nativos hawaianos. 

Abigail Kinoiki Kekaulike Kawananakoa nació el 23 de abril de 1926 en Honolulu, hija de William Jeremiah Ellerbrock, médico, y de Lydia Liliuokalani Kawananakoa, cuyo padre, David Kawananakoa, era heredero del trono hawaiano.

Lea además: La historia de Soraya de Afganistán: una reina feminista adelantada a su tiempo

Tras el divorcio de sus padres, Abigail fue adoptada por su abuela, la princesa Abigail Campbell Kawananakoa, para fortalecer el eventual reclamo de la niña al trono.

Siendo joven fue educada en internados en China y California. Crió caballos de campeonato en sus granjas en Hawái y en el continente, y fue incluida en el Salón de la Fama del Caballo Cuarto de Milla Americano en 2018.

Preocupada por el patrimonio histórico y natural del país, la princesa financió becas, luchó contra un plan para colocar un gran telescopio en Mauna Kea y, en su testamento, dejó 100 millones de dólares para ayudar a causas hawaianas.

La última princesa de Hawai, Abigail Kawananakoa
La última princesa de Hawai, Abigail Kawananakoa

Su fundación, la ‘Abigail K.K. Kawananakoa Foundation’ buscaba “mantener, apoyar, preservar y fomentar la cultura tradicional hawaiana que existía antes de 1778”, el año en que el primer explorador europeo, el capitán James Cook, llegó a las islas. Eso incluía la música, la religión, el idioma y el arte hawaiano.

Durante casi 30 años dirigió los ‘Amigos del Palacio Iolani’, un grupo de preservación de la que fuera la residencia de los sucesivos reyes hawaianos. Para ello, viajó por el mundo para recomprar muebles y artefactos que habían sido vendidos por el gobierno estatal.

En 2017, poco antes de casarse con Veronica Gail, sufrió un derrame cerebral. El abogado de la princesa afirmó que Verónica había abusado físicamente de ella, tras lo cual Kawananakoa lo despidió. 

Lea además: El “soltero más codiciado” de la realeza asiática ya no está disponible: la boda del príncipe Abdul Mateen de Brunei

La princesa también intentó cambiar su testamento para incluir a su esposa, una medida que muchos temían que pondría en peligro la gran parte que se dejaba a la caridad.

Eso llevó a una prolongada lucha legal que enfrentó a los Kawananakoa contra abogado y su propia organización benéfica. En 2020, un tribunal falló en contra de la princesa, manteniendo intacto su testamento.

A lo largo de los años, algunos insistieron en que Abigail Kawananakoa era considerada miembro de la realeza sólo por su enorme riqueza, y su pretensión al trono fue debatida, alegándose que si la monarquía hubiera sobrevivido, un primo sería el candidato para ser el monarca, no ella.

Su funeral se celebró en el Palacio ‘Iolani, la única residencia real de Estados Unidos, donde vivió la monarquía hawaiana y que ahora sirve principalmente como museo.