La profesora de física espacial británica Michele Dougherty ha sido aprobada por el rey Carlos III para ser la nueva “Royal Astronomer”, y será la primera mujer en ocupar este puesto desde que se creó el cargo por primera vez el 22 de junio de 1675.
Fue Carlos II quien, consciente de la importancia de la astronomía para la navegación marítima, fundó el Observatorio Real de Greenwich y nombró a John Flamsteed como su primer “Observador Astronómico”, un título que evolucionaría al de “Astrónomo Real”. Este cargo, uno de los más prestigiosos en la corte británica, ha sido testigo de avances científicos que han moldeado no solo la astronomía, sino también la navegación, la cartografía y la ingeniería.
Navegación y estrellas: los objetivos originales del Astrónomo Real

El establecimiento del cargo de Astrónomo Real respondió a una necesidad urgente: determinar la longitud en alta mar, un desafío que ponía en riesgo la supremacía marítima de Gran Bretaña. Carlos II encargó a Flamsteed “rectificar las tablas de los movimientos de los cielos y las posiciones de las estrellas fijas” para perfeccionar la navegación. Desde su base en Greenwich, Flamsteed, un autodidacta de Derbyshire, trabajó incansablemente para mapear el cielo. A pesar de los cuervos que anidaban en sus telescopios en la Torre de Londres, su labor culminó en la Historia Coelestis Britannica (1725), un catálogo estelar de 2.935 estrellas que consolidó la reputación de Greenwich como un centro de observación preciso.
Flamsteed, quien ocupó el cargo hasta su muerte en 1719, enfrentó desafíos personales y profesionales. Su rivalidad con Edmund Halley, segundo Astrónomo Real, marcó un capítulo turbulento. Halley, junto con Isaac Newton, publicó sin permiso parte del trabajo de Flamsteed, lo que llevó al primero a quemar las copias en un acto de furia frente al Observatorio. Halley, nombrado en 1720, dejó su propia huella al predecir el regreso del cometa que lleva su nombre, según el sitio web de los Royal Museums Greenwich. Su trabajo en las órbitas cometarias y la magnetización terrestre amplió el alcance del cargo, aunque sus tablas lunares fueron menos precisas de lo esperado.
El cargo de Astrónomo Real se consolidó en el siglo XVIII como un pilar de la ciencia británica. James Bradley, tercer Astrónomo Real (1742-1762), realizó descubrimientos fundamentales, como la aberración de la luz y la nutación del eje terrestre, considerados por el historiador Jean Baptiste Delambre como “los más brillantes y útiles del siglo”. Estos avances mejoraron la precisión de las observaciones astronómicas y reforzaron el prestigio del Observatorio de Greenwich.
Nevil Maskelyne, quien asumió el cargo en 1765, transformó el rol al institucionalizar la publicación del Nautical Almanac en 1767, un recurso esencial para la navegación, según Royal Museums Greenwich. Maskelyne también supervisó observaciones del tránsito de Venus en 1769, incluyendo la expedición del capitán Cook a Tahití, y amplió las instalaciones del Observatorio. Su enfoque práctico contrastó con la creciente profesionalización del cargo, que comenzó a incluir asistentes, muchos de ellos mujeres que realizaban cálculos matemáticos, aunque a menudo fueron ignoradas en los registros históricos.
El Astrónomo Real en el siglo XIX: asesoría gubernamental y controversias

En el siglo XIX, el Astrónomo Real se convirtió en un consejero científico del gobierno, extendiendo su influencia más allá de la astronomía. George Biddell Airy, quien ocupó el cargo de 1835 a 1881, epitomizó esta transición. Airy asesoró sobre temas tan diversos como ferrocarriles, puentes y el diseño de brújulas para barcos de hierro. Estableció el meridiano principal en Greenwich, que se convirtió en el estándar internacional de 1884 a 1984. Sin embargo, Airy también enfrentó críticas. En 1846, no actuó con rapidez ante los cálculos de John Couch Adams sobre la ubicación de un octavo planeta, lo que permitió a astrónomos alemanes descubrir Neptuno, según Astronomy.com, generando una controversia mediática.
Frank Dyson, Astrónomo Real desde 1910 hasta 1933, marcó otro hito al diseñar, junto con Arthur Eddington, el experimento de 1919 que confirmó la teoría de la relatividad de Einstein durante un eclipse solar. Este logro consolidó la relevancia del cargo en la ciencia moderna, aunque su enfoque seguía siendo práctico, con énfasis en la precisión de los instrumentos y la cartografía.
Hasta 1972, el Astrónomo Real también fue director del Observatorio de Greenwich, pero las crecientes demandas administrativas llevaron a la separación de ambos cargos. Según Royal Museums Greenwich, el Consejo de Investigación Científica decidió en 1965 que el Observatorio necesitaba un director independiente, y en 1972 el título de Astrónomo Real se convirtió en honorífico, con un estipendio simbólico de 100 libras anuales. Desde entonces, el cargo ha sido otorgado a astrónomos destacados como reconocimiento a sus contribuciones, sin responsabilidades ejecutivas.
Martin Ryle, Astrónomo Real de 1972 a 1982, recibió el Premio Nobel de Física en 1974 por sus avances en radioastronomía. Martin Rees, quien ocupó el cargo de 1995 a 2025, amplió el alcance del rol al asesorar sobre temas como el cambio climático y la geoingeniería. Rees, un cosmólogo de renombre, también presidió la Royal Society y fue elevado a la nobleza como Barón Rees de Ludlow.
El 29 de julio de 2025, Michele Dougherty hizo historia al convertirse en la primera mujer Astrónoma Real en 350 años.
Profesora de física espacial en el Imperial College de Londres, ha liderado misiones espaciales a Saturno y Júpiter, incluyendo el proyecto Cassini de la NASA. En una entrevista con BBC News, expresó su deseo de inspirar a mujeres y niñas en la ciencia y destacar la importancia de la astronomía para la economía británica. Su nombramiento, junto con el de Catherine Heymans como Astrónoma Real para Escocia en 2021, marca un cambio hacia la diversidad en un campo históricamente dominado por hombres.
Dougherty, quien no estudió ciencias en la escuela secundaria en Sudáfrica pero destacó en matemáticas, representa la evolución del cargo hacia un rol inclusivo y divulgativo. “Quiero abrir los ojos de la gente a las maravillas del espacio”, afirmó, según The Global Herald. Su trabajo en la exploración de las lunas de Júpiter refleja la continuidad de la misión original del Astrónomo Real: avanzar en el conocimiento científico para el beneficio de la humanidad.
Artículo original de Monarquias.com
Encuentre más noticias sobre el rey Carlos III.