En Dinamarca existen coronas reales, pero no se utilizan en relación con el cambio de reinado: la tradición de coronar a los reyes cayó en desuso en Europa, con excepción de la monarquía británica, por lo que el príncipe Federico solo será proclamado como rey cuando su madre, la reina Margarita II, abdique al trono el 14 de enero.
A lo largo de 900 años, desde Knud VI, los reyes daneses fueron ungidos y coronados, pero el país abolió este tipo de ceremonias y las joyas de corona solo cumplen un rol simbólico desde la introducción de la Constitución y la monarquía constitucional en 1849.

De esta forma, la corona del rey Christian V de 1671, no reposa sobre la cabeza de ningún monarca desde hace más de 180 años y solo es utilizada en una ocasión muy especial.
La corona real de Dinamarca fue utilizada por última vez en la coronación de Christian VIII en 1840
Actualmente, las coronas del rey y la reina, el cetro, el orbe, el cáliz de coronación, la espada, el recipiente para el aceite de la unción y los tronos se exhiben en el Castillo de Rosenborg.

La corona de los reyes soberanos (Enevældige Kongers Krone) fue construida por Paul Kurtz en Copenhague, entre 1670 y 1671, y tiene un peso total de 2,080 kg.
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En la corona hay dos zafiros y granates, en la cruz un corindón (un zafiro con una franja de rubí). Las piedras preciosas probablemente provienen de joyas más antiguas, por lo que el zafiro en el frente de la corona se remonta a Federico I y probablemente fue un regalo a su padre, Christian I, del duque de Milán en 1474. En la palmeta de arriba, se puede ver un bloque de piedra, debajo del cual se encuentra el monograma de Christian V en hilo de oro.

La corona de Christian V de 1671, la más conocida de las coronas reales danesas y hoy en día uno de los símbolos más importantes del poder real, hoy en día sólo se utiliza en una situación especial: cuando muere el monarca.
Tradicionalmente, ataúd de monarca es expuesto en la iglesia del castillo de Christiansborg en el llamado “Castrum doloris” (del latín: lecho de dolor), donde la corona real se coloca sobre el ataúd, al igual que el manto de la coronación, mientras las demás insignias se alinean al frente.
Los reyes de Dinamarca no son coronados, sino proclamados

Precursora de la abolición de las coronaciones en Europa, la monarquía danesa se conforma con una breve proclamación a los súbditos en Copenhague, como sucedió por última vez con Margarita II el 15 de enero de 1972.
El rey Christian VIII fue el último rey coronado de Dinamarca y la ceremonia se celebró el 28 de julio de 1840 en la capilla del Castillo de Frederiksborg, el escenario habitual de todas las coronaciones realizadas durante el absolutismo hasta ese momento.
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Después del cambio al parlamentarismo, la única ceremonia formal que se conserva consiste en una breve proclamación del primer ministro desde el balcón del Castillo de Christiansborg, después de haber anunciado la muerte del monarca anterior.
En el siglo XX, se celebraron cuatro ceremonias de proclamación en Dinamarca, todas con el Castillo de Christiansborg como escenario: la de Federico VIII, en 1906; la de Christian X, en 1912, la de Federico IX en 1947 y por último, la de Margarita II en 1972.
El próximo “Tronskifte” (“cambio de trono”) tendrá lugar el 14 de enero de 2024 cuando Margarita II – primera monarca que abdica al trono danés en 900 años- firme una declaración de abdicación en una sesión extraordinaria del Consejo de Estado.
A continuación, el rey Federico X saldrá al balcón de Christiansborg, donde la primera ministra Mette Frederiksen anunciará el cambio de reinado.

Las coronaciones de los reyes de Dinamarca fueron abolidas hace 175 años
“La primera coronación en la historia danesa fue la de Knud VI Ringsted en 1170”, explica el historiador y experto real danés Jon Bloch Skipper, que recordó que hasta Federico III, en 1648, los monarcas eran coronados, pero desde la instauración de la autocracia, en 1660, el nuevo rey solo era ungido.
La abolición oficial de las unciones y coronaciones de los reyes de Dinamarca ocurrió hace 175 años, en 1848, tras la muerte de Christian VIII y el final de la autocracia. De esta forma, las Regalías de la Corona danesa dejaron de ser utilizadas para siempre.