Parte de la fortuna de la familia real de Mónaco fue depositada en paraísos fiscales, según una investigación publicada por el diario francés Le Monde en base a los cuadernos de Claude Palmero, administrador de bienes del príncipe Alberto II durante décadas, que fue despedido bajo acusaciones de corrupción.
Palmero fue una figura poderosa en el corazón de la familia real de Mónaco durante más de 20 años hasta el año pasado, cuando fue despedido sin contemplaciones por Alberto II tras acusaciones de irregularidades financieras relacionadas con el palacio.
Decidido a “defender su honor”, el ex administrador del patrimonio real entregó a Le Monde cinco cuadernos en los que anotó detalladamente los trabajos que hacía para Alberto II, además de las finanzas de la familia real del Principado y otras internas del palacio.

La familia real de Mónaco envió fondos a “paraísos fiscales” en Panamá, afirmó el ex asesor financiero Claude Palmero
Le Monde indica que según los cuadernos de Palmero, que se llevó con él, algunos fondos de la monarquía han estado durante años en Panamá y las Islas Vírgenes Británicas, dos paraísos fiscales.
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No están claras las motivaciones de la familia real para colocar fondos en el extranjero ya que Mónaco no aplica impuestos sobre la renta o sobre el patrimonio. Pero fuentes cercanas a la familia real apuntan que objetivo habría sido evitar que la prensa o cualquier otra persona estuviera al corriente de sus finanzas.

Jean-Michel Darrois, el abogado del príncipe Alberto, confirmó que “efectivamente se crearon sociedades offshore en Panamá en 1984 en tiempos de Rainiero III”. Pero según el letrado, Alberto II había pedido “varias veces” a su administrador que resolviera la situación, “lo que no hizo”.
“Desde el relevo de Palmero, todo esto se está liquidando”, aseguró Darrois, que también indica que en 2002, antes de la llegada al trono de Alberto, se crearon empresas en las Islas Vírgenes Británicas.
La abogada del exadministrador, Marie-Alix Canu-Bernard, asegura por su parte que “nunca hizo nada sin el conocimiento de quienes lo contrataron”. “Todo lo contrario, todo siempre se hizo en perfecto acuerdo con ellos y en su más estricto interés”, afirmó.