Ex asesor de Alberto II de Mónaco reveló los pagos secretos del príncipe a exnovias e hijos

El ex administrador de los bienes de la familia real de Mónaco, Claude Palmero, que fue despedido por Alberto II a mediados del año pasado, reveló los pagos secretos que el príncipe destina a sus exnovias y a sus hijos ilegítimos a espaldas de su esposa, Charlene.

Considerado el hombre que conoce todos los secretos de la familia reinante del principado, Claude Palmero entregó al diario francés Le Monde unas bitácoras que contienen los secretos dinásticos y financieros de la dinastía Grimaldi.

Claude Palmero reveló pagos secretos de Alberto II a hijos y exnovias a espaldas de la princesa Charlene

Jazmin Grimaldi
Jazmin Grimaldi es la hija de Alberto II y su expareja, Tamara Rotolo.

Según Palmero, Jazmin Grace Grimaldi, de 31 años, la hija que Alberto II tuvo con una ex camarera estadounidense tras un breve romance, recibe 86.000 dólares cada tres meses, a pesar de no formar parte de la familia real

Le Monde agregó que Palmero señaló que Jazmin, que quiere trabajar como actriz en Estados Unidos, recibió 5.000 dólares como regalo por su cumpleaños número 18 y un apartamento en Nueva York valorado en 3 millones de dólares siete años después.

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Palmero también señaló que el palacio paga un seguro por secuestro y rescate para Alexandre Coste, de 20 años, el hijo de Alberto con Nicole Coste, una ex azafata franco-togolesa. Nacido fuera del matrimonio, Coste tampoco está en la línea sucesoria. 

En 2015, la madre de Coste convenció a Alberto II para que respaldara su negocio de moda, que estaba dirigido por una tienda en el barrio londinense de Knightsbridge. Palmero señaló que estaba “en camino [de costar] un millón [de euros] al año”, según Le Monde.

Alexandre Coste
Alexandre Coste es el hijo que Alberto II de Mónaco tuvo con su expareja Nicole Coste, una azafata de origen togoleño.

Otro periódico francés que habló con Palmero, Libération, publicó que el príncipe tenía una cuenta en el banco BNP bajo el nombre “AG” (Alberto Grimaldi), que se utilizó para pagar a las antiguas amantes del príncipe y a sus hijos sin que su esposa lo supiera.

En sus cuadernos, Palmero relató que en 2012 recurrió a uno de esos fondos clandestinos de Alberto II -que él mismo era el encargado de administrar- para recuperar fotografías comprometedoras con una mujer anónima a la que se le pagaba a través de un intermediario. 

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Según Palmero, la princesa Charlene recibió un total de 7,5 millones de euros en años posteriores a su matrimonio con Alberto II, pero que gastó alrededor de 15 millones de euros durante ese tiempo. En abril de 2016, Charlene había pedido 77.000 euros. 

Entre los gastos de la princesa consorte, dijo Palmero, se encuentran 1 millón de euros para redecorar su oficina y 300 euros al día para su chef personal. Otras grandes sumas se destinaban a niñeras y personal doméstico que habían llegado a Mónaco como inmigrantes ilegales, especialmente desde Filipinas.

Alberto II y Charlene de Mónaco
Alberto II y Charlene de Mónaco

Sobre las hermanas de Albero II, la princesa Carolina, de 67 años, y la princesa Estefanía, de 58, Palmero dice que usan las joyas de la corona, patrimonio de la monarquía, como accesorios de moda personales. 

Entre otras cosas, los cuadernos de Palmero dicen que el príncipe Rainiero III (fallecido en abril de 2005) no tenía buena relación con el príncipe heredero a Alberto y estaba decidido a no dejarle, sino pasarla a su nieto Andrea Casiraghi, el hijo mayor de la princesa Carolina.

Claude Palmero, el hombre que conoce todos los secretos del Principado

Claude Palmero
Claude Palmero, ex administrador de los bienes de la familia real de Mónaco

Claude Palmero se convirtió en el administrador del patrimonio real en 2001, tras la muerte de su padre, quien ocupó el cargo durante el reinado de Rainiero III (1923-2005). Al morir este último, su hijo Alberto II ocupó el trono, y Palmero, permaneció en su puesto. 

A cargo de los bienes de la corona, Palmero era conocido como una eminencia gris, a quien se le encomendaban cuestiones estratégicas, incluida la adquisición de una participación en el aeropuerto de Niza y la compra de propiedades, además de ser guardián de los secretos palaciegos.

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Durante dos décadas, Palmero “fue el intermediario indispensable para cualquiera que quisiera acercarse a Alberto II”, dijo Le Monde. Era el “depositario exclusivo de secretos embarazosos para la familia principesca monegasca”.

“Antes de ser despedido en junio de 2023, era el indispensable asesor en la sombra del soberano, responsable no sólo de los presupuestos ocultos sino también de expedientes sensibles e incluso de una forma de espionaje”, escribieron los periodistas.

“Gestionó sus numerosos activos, a menudo discretamente alojados en Suiza a través de empresas panameñas; vehículos financieros creados; y dio su opinión sobre numerosos proyectos en curso. También hubo muchas misiones secretas”.

Casi 20 años después, unos documentos llamados “Dossiers du Rocher” acusaron a Palmero de malversación de fondos principescos junto con otros ex altos funcionarios del palacio. Palmero considera que la acusación es falsa y que su despido fue injusto. 

Entre el material publicado por el sitio Dossiers du Rocher se encuentran intercambios de correos electrónicos entre cuatro personas cercanas a Alberto II, entre ellas Palmero, acusándolos de connivencia en una supuesta estafa financiera.

A los cuatro señalados se los llamó “G4”: Thierry Lacoste, abogado y amigo de infancia del soberano, Laurent Anselmi, alto funcionario del gobierno, Didier Linotte, presidente del Tribunal Supremo de Mónaco, y Palmero.

Nunca he aceptado un centavo”, dijo Palmero a Le Monde. “No soy ni un corrupto ni un ladrón, cosas todas inverosímiles de las que me acusa ahora injustamente la familia real, a la que me he dedicado durante dos décadas”. 

Dispuesto a hacer cualquier cosa para “restaurar el honor”, a mediados de noviembre del año pasado, el ex cortesano presentó un recurso contra su despido ante el Tribunal Constitucional de Mónaco, en un proceso judicial sin precedentes y potencialmente perjudicial.

“Todas las insinuaciones maliciosas y las incesantes acusaciones contra mí son el resultado de un acoso constante y del deseo de hacer daño”, dijo ante el tribunal.

Palmero también pidió la condena del príncipe para reparar “el inmenso daño moral, el perjuicio y la alteración de las condiciones de vida”, reclamando el millón de euros y su reinstalación en el cargo palaciego.

Según Le Monde, Palmero señala reiteradamente que “nació rico, gracias a la herencia de su padre, y que ha sabido sacar el máximo partido a su patrimonio”. 

“En pocas palabras, es cómodamente millonario”, escribieron los periodistas. “Y gasta muy poco. Pero este hombre frugal se ha encontrado, durante los últimos seis meses, en el centro de un thriller político que podría convertirse en un escándalo estatal”.