El rey de Camboya, Norodom Sihamoni, viajó a Francia en un viaje oficial de cuatro días en el que fue recibido por el presidente Emmanuel Macron. El país europeo es un lugar conocido para el rey, de 70 años, que pasó prácticamente toda su vida en París dedicado al ballet.
Nacido en 1953, el “rey bailarín” de Camboya es hijo del legendario rey Norodom Sihanouk y tiene sangre francesa a través de su madre, Paule Monique Izzi, una camboyana de padre francés rebautizada como la reina Monineath.
El príncipe Sihamoni no estaba destinado a reinar, puesto que no fue nombrado heredero del trono hasta que su padre lo designó en 2004. Antes había mantenido una vida muy alejada de la política y centrada en la expresión artística.
Antes de ser rey, hizo carrera en artes escénicas en general y ballet en Francia

El príncipe Sihamoni acompañó a su padre en sus idas y venidas políticas entre Beijing, Pyongyang y la suntuosa villa que los Varman tenían en Mougins, cerca de Cannes, ya que en su biografía oficial se dice que le sirvió como secretario privado, por lo menos hasta 1980.
A diferencia de sus hermanos mayores, los príncipes Ranariddh y Chakrapong, entre otros varones de la familia real, Sihamoni se mostró totalmente desapegado por la política. No era un hombre de acción ni le interesaba lo más mínimo urdir intrigas, así que en 1981 se instaló en París con la intención de ganarse la vida en la que era su pasión: las artes escénicas en general y el ballet en particular.
Regresó de Europa a Camboya en los años 70, cuando vivió con sus padres dentro del palacio bajo arresto domiciliario ordenado por el brutal régimen de los Jemeres Rojos, que llegó al poder después de derrotar a un gobierno respaldado por Estados Unidos en 1975. El joven príncipe debió trabajar en los jardines del palacio y limpiar el salón del trono.
Norodom Sihamoni dio clases de ballet y pedagogía artística en conservatorios parisinos

En 1984 Sihamoni fue elegido presidente de la Asociación de Danza Khmer de Francia y pasó a dirigir el grupo de ballet Deva. La coreografía y la cinematografía se dieron de la mano en su siguiente proyecto, la productora Khemara, con la que filmó dos cortos sobre ballet.
El príncipe se dedicó a dar clases de ballet y pedagogía artística en los conservatorios parisinos Marius Petipa y Gabriel Faure, hasta que en 1993 fue llamado a Camboya para formar parte de los actos oficiales más importantes al lado de su padre, que había sido restituido en el trono.
En 1993, el gobierno nombró a Sihamoni embajador de Camboya ante la UNESCO, una función que le agradaba mucho por su vertiente cultural y porque tenía el despacho en París, pudiéndolo compatibilizar con su profesión de coreógrafo.
El rey Norodom Sihanouk abdicó al trono en 2004 y coronó personalmente a su hijo Sihamoni como nuevo monarca. El príncipe aceptó la corona bajo presión de sus padres que esperaban asegurar la supervivencia de la monarquía. Desde entonces, el monarca -que permanece soltero- prefirió continuar dedicándose a las tardes y dejó el poder en manos de los estadistas, especialmente del todopoderoso primer ministro Hun Sen, lo que le valió la acusación de ser un “rey títere”.
“El rey vive tranquilamente en su palacio como un loro en una jaula de oro”

Sam Rainsy, presidente interino del Partido de Rescate Nacional de Camboya (CNRP), un partido opositor a Hun Sen, se ganó la ira general cuando dijo hace dos años: “Todo el pueblo jemer sabe, como yo, que el actual rey nunca se ha ocupado del estado del país y que nunca ha intervenido para defender a la gente común que es víctima de las flagrantes injusticias cometidas bajo el régimen dictatorial de Hun Sen”.
Y continuó: “El rey actual vive tranquilamente en su palacio como un loro en una jaula de oro, alimentado regiamente por Hun Sen utilizando el presupuesto de la nación y sin mostrar interés en los sufrimientos de su pueblo”.
Unos años antes, informes de la prensa internacional, desmentidos en Camboya, aseguraron que el rey Sihamoni era prácticamente un “prisionero” de Hun Sen, que surgió de un entorno rural pobre para convertirse en un político brillante y astuto, algunos dicen que despiadado. Aunque la Constitución le otorga al rey poderes considerables, éstos nunca le fueron concedidos.
Hun Sen, que consolidó su poder con un golpe de estado en 1997, mientras Camboya emergía de la guerra civil, se caracterizó por encerrar a los críticos y asegurar continuamente su reelección en el poder y extendió su control sobre el palacio real. El rey quedó rodeado de un consejo de adeptos al primer ministro y es estrechamente vigilado en sus pocos viajes fuera de los muros del palacio. Los medios de comunicación se mantienen alejados.
“Creo que podemos usar las palabras ‘rey títere’. Su poder se ha reducido a nada”, afirmó años atrás Son Chhay, miembro de la oposición en el Parlamento. Aseguró que el rey debía “complacer” al entonces primer ministro “tanto como sea posible para poder sobrevivir”, una situación que él y muchos otros consideraban “verlo”.
“El rey sirve ahora como guardián del pasado, de la tradición“

“Triste, solitario y abandonado” son palabras que los camboyanos comprensivos suelen utilizar al describir al rey Sihamoni, que pasa gran parte del día firmando documentos enviados por el gobierno, recibiendo invitados o embajadores y sometiéndose a otros asuntos rutinarios.
En los momentos de descanso, el rey Sihamoni lee críticas de teatro europeo y se dedica a ver ballets y óperas. Regresa regularmente a Francia y también a la ex Checoslovaquia, país al que llegó a los 9 años y donde se graduó en la Academia de Arte Musical de Praga. Dice que el país es su “segunda patria” y que su estancia en Praga fue “la más feliz” de su vida.
Este año, el Partido Popular Camboyano (CPP) de Hun Sen ganó todos menos cinco de los 125 escaños de la cámara baja en unas elecciones de julio que fueron ampliamente criticadas como una farsa después de que se prohibiera al principal partido de la oposición presentarse como candidato.
Días después, Hun Sen, que era uno de los líderes políticos con más años de trayectoria en el mundo, anunció que renunciaría y entregaría el poder a su hijo mayor, Hun Manet, después de casi cuatro décadas de gobierno con mano de hierro, con lo que se espera que Norodom Sihamoni continúe sometido a la voluntad de esa dinastía política.
Los expertos creen que el el rey Sihamoni “intentara asumir un papel político”, se abriría una gran crisis para la monarquía: “Es fectivamente un prisionero en el palacio”, dijo Milton Osborne, un historiador australiano y autor de una biografía de Sihanouk. “Bien podría ser el último rey de Camboya”.
El príncipe Sisowath Thomico, asesor más cercano de Sihamoni, rechazó constantemente la animosidad entre el palacio y el gobierno, y aseguró que la monarquía de Camboya simplemente entró en una nueva etapa, despojándose de su papel político: “El rey sirve ahora como guardián del pasado, de la tradición, del carácter moral de Camboya y señala el camino a seguir para las generaciones futuras”, afirma. “Le dejamos el presente al gobierno”.
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