Claude Palmero, un antiguo hombre de confianza y asesor financiero del príncipe Alberto II de Mónaco, que fue despedido del palacio bajo acusaciones de corrupción, comenzó a contar los secretos de la dinastía Grimaldi.
Considerado el hombre que conoce todos los secretos de la familia reinante del principado, Palmero entregó al diario francés Le Monde unas bitácoras que contienen oscuros detalles sobre la vida y las finanzas de la dinastía Grimaldi que conoció a los largo de sus veinte años de servicio en palacio.
Los libros, entre otras cosas, alegan que Alberto II gasta millones cada año de una cuenta secreta en un banco francés para pagar a sus antiguas amantes y a sus hijos ilegítimos: Jazmin Grimaldi y Alexandre Coste-Grimaldi reciben asignaciones de 344.000 dólares al año cada uno.

Además, aseguran que la princesa Charlene gasta millones de dólares más de lo que recibe por su papel como consorte y que suele contratar a bajo costo a inmigrantes ilegales. La princesa, incluso, puso a sus hijos al cuidado de niñera llegadas de Filipinas.
Además, Charlene le pagaba a su chef personal más de 300 euros diarios mientras que su familia sudafricana también recibía enormes cantidades. “¡Es una locura! No tengo control sobre los gastos de la princesa”, escribió el excortesano.
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Sobre las hermanas de Alberto II, la princesa Carolina, de 67 años, y la princesa Estefanía, de 58, Palmero dice que utilizan la colección de joyas de la corona, patrimonio del principado, como accesorios de moda personales.
Entre otras cosas, los cuadernos de Palmero dicen que el príncipe Rainiero III (fallecido en abril de 2005) no tenía buena relación con el príncipe heredero a Alberto y estaba decidido a no dejarle, sino pasarla a su nieto Andrea Casiraghi, el hijo mayor de Carolina.

Las explosivas afirmaciones sobre la princesa Charlene están contenidas en documentos publicados por el diario francés Le Monde y que arrojan nueva luz sobre el secreto paraíso fiscal del Mediterráneo y las finanzas privadas de la familia real, que gobierna el principado desde 1297.
“Figura influyente pero discreta en el principado durante dos décadas, este gerente experimentado es el alma de la discreción”, dijo Le Monde.
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“Desde noviembre de 2001 hasta junio de 2023, ocupó el delicado cargo de administrador de los bienes del príncipe de Mónaco y, como tal, fue el guardián de todos los secretos del principado, desde las cuentas personales del príncipe hasta las inversiones gubernamentales. Es el tipo de persona cuyo lado bueno normalmente tratas de mantener”.
El británico The Times, por su parte, describió: “Palmero ha sido el administrador de bienes reales de Mónaco desde 2005, cuando fue contratado por el padre de Alberto, el príncipe Rainiero, viudo de Grace Kelly”.

“No sólo ha supervisado los desarrollos inmobiliarios en un país donde los precios de las propiedades son en promedio cinco veces más altos que en París, sino que también se le describe regularmente como la éminence grise de Alberto”.
Quién es Claude Palmero, el hombre que conoce todos los secretos del Principado
Claude Palmero se convirtió en el administrador del patrimonio real en 2001, tras la muerte de su padre, quien ocupó el cargo durante el reinado del príncipe Rainiero III (1923-2005). Al morir este último, su hijo Alberto II ocupó el trono, y Palmero, permaneció en su puesto.
A cargo de los bienes de la corona, Palmero era conocido como una eminencia gris, a quien se le encomendaban cuestiones estratégicas, incluida la adquisición de una participación en el aeropuerto de Niza y la compra de propiedades, además de ser guardián de los secretos palaciegos.
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Durante dos décadas, Palmero “fue el intermediario indispensable para cualquiera que quisiera acercarse a Alberto II”, dijo Le Monde. Era el “depositario exclusivo de secretos embarazosos para la familia principesca monegasca”.
“Antes de ser despedido en junio de 2023, era el indispensable asesor en la sombra del soberano, responsable no sólo de los presupuestos ocultos sino también de expedientes sensibles e incluso de una forma de espionaje”, escribieron los periodistas.
“Gestionó sus numerosos activos, a menudo discretamente alojados en Suiza a través de empresas panameñas; vehículos financieros creados; y dio su opinión sobre numerosos proyectos en curso. También hubo muchas misiones secretas”.
Acusado de corrupción, Palmero fue despedido tras 20 años de servicio: ahora busca “restaurar su honor”
Casi 20 años después, unos documentos llamados “Dossiers du Rocher” acusaron a Palmero de malversación de fondos principescos junto con otros ex altos funcionarios del palacio. Palmero considera que la acusación es falsa y que su despido fue injusto.
Entre el material publicado por el sitio Dossiers du Rocher se encuentran intercambios de correos electrónicos entre cuatro personas cercanas a Alberto II, entre ellas Palmero, acusándolos de connivencia en una supuesta estafa financiera.
A los cuatro señalados se los llamó “G4”: Thierry Lacoste, abogado y amigo de infancia del soberano, Laurent Anselmi, alto funcionario del gobierno, Didier Linotte, presidente del Tribunal Supremo de Mónaco, y Palmero.
“Nunca he aceptado un centavo”, dijo Palmero a Le Monde. “No soy ni un corrupto ni un ladrón, cosas todas inverosímiles de las que me acusa ahora injustamente la familia real, a la que me he dedicado durante dos décadas”.
Dispuesto a hacer cualquier cosa para “restaurar el honor”, a mediados de noviembre del año pasado, el ex cortesano presentó un recurso contra su despido ante el Tribunal Constitucional de Mónaco, en un proceso judicial sin precedentes y potencialmente perjudicial.
“Todas las insinuaciones maliciosas y las incesantes acusaciones contra mí son el resultado de un acoso constante y del deseo de hacer daño”, dijo ante el tribunal.
Palmero también pidió la condena del príncipe para reparar “el inmenso daño moral, el perjuicio y la alteración de las condiciones de vida”, reclamando el millón de euros y su reinstalación en el cargo palaciego.
Según Le Monde, Palmero señala reiteradamente que “nació rico, gracias a la herencia de su padre, y que ha sabido sacar el máximo partido a su patrimonio”.
“En pocas palabras, es cómodamente millonario”, escribieron los periodistas. “Y gasta muy poco. Pero este hombre frugal se ha encontrado, durante los últimos seis meses, en el centro de un thriller político que podría convertirse en un escándalo estatal”.