“Espero que los estragos de la guerra nunca más se repitan”, dijo el emperador Naruhito de Japón al participar junto a la emperatriz Masako de una ceremonia organizada por el Gobierno este domingo (15 de agosto) para recordar los 76 años de la rendición nipona que puso fin a la Segunda Guerra Mundial
El ceremonial, al que suelen acudir cada año unas 6.000 personas, contó apenas con unos 200 participantes debido a la pandemia de Covid-19. Cuando el reloj marcó el mediodía, tanto los asistentes como grupos de personas en diversos puntos del país guardaron un minuto de silencio en memoria de los más de 3 millones de personas que perdieron la vida en el escenario asiático del conflicto.
“Analizando el largo período de paz de la posguerra, reflexionando sobre nuestro pasado y teniendo en cuenta los sentimientos de profundo remordimiento, espero sinceramente que los estragos de la guerra nunca más se repitan”, expresó el emperador Naruhito durante su discurso pronunciado en el acto.
“Junto a nuestro pueblo, rindo ahora mi más sincero homenaje a todos aquellos que perdieron la vida en la guerra, tanto en los campos de batalla como en otros lugares, y rezo por la paz mundial y por el continuo desarrollo de nuestro país”, agregó el monarca, el primero nacido después de la guerra.
La ceremonia se llevó a cabo en el Nippon Budokan, con la asistencia de alrededor de 185 personas, la más baja registrada desde que el gobierno comenzó a realizar el evento en 1963. Allí, los emperadores Naruhito y Masako observaron un momento de silencio para los aproximadamente 2,3 millones de militares y 800.000 civiles que murieron en la guerra, incluidos los muertos en los bombardeos atómicos estadounidenses de Hiroshima y Nagasaki.
En los días finales de la guerra, el 14 de agosto de 1945, en medio de la consternación por el primer bombardeo atómico de la historia, el emperador Hirohito (abuelo de Naruhito) anunció en la radio que Japón aceptaba las exigencias de la Conferencia de Potsdam y se rendía sin condiciones. Meses después, el emperador Hirohito renunció a su legendaria divinidad y reinó hasta su muerte en 1989.
“Los asesores del gobierno que trabajan en una forma de resolver la crisis de sucesión que se avecina ni siquiera considerarán la opción”, escribió el londinense The Times. “El panel parece estar sometiéndose a la voluntad de quienes lo designaron: los políticos nacionalistas conservadores del gobierno de Yoshihide Suga, el primer ministro”.
Los tradicionalistas creen que solo los hombres pueden ascender al trono, pese a que a lo largo de los últimos 2.600 años (desde la fecha en que se cree que se fundó Japón) siete mujeres reinaron en nombre de emperadores que estaban incapacitados o eran menores de edad. La actual Ley de la Casa Imperial fue establecida en 1947, prohibiendo la sucesión femenina.
El panel de asesores, conformado por el ex presidente de la Universidad de Keio, Atsushi Seike, Tetsuro Tomita, presidente de East Japan Railway Co., y Mayumi Ohashi, profesora de derecho en la Universidad de Sophia, entre otros, decidió reanudar las discusiones centrándose en dos propuestas:
Una propuesta es permitir que las mujeres miembros de la Familia Imperial permanezcan en la familia después de casarse con plebeyos, ya que actualmente deben dejar a la familia después de tales matrimonios, según la Ley de 1947. Ello permitiría que la familia real no disminuyera en número y pueda continuar cumpliendo con las actividades oficiales que le solicita el Gobierno.
La segunda propuesta es permitir que la Familia Imperial “adopte” a los descendientes masculinos de antiguos miembros del Linaje Imperial, que perdieron sus títulos nobiliarios y estatus en la corte imperial también debido a la Ley de 1947. Esta idea fue apoyada públicamente por el anterior primer ministro, Abe Shinzo.
Algunos conservadores proponen incluso la concertación de matrimonios de las princesas solteras (entre ellas Aiko, hija del emperador Naruhito y la emperatriz Masako) con los hombres de las familias Kuni, Kitashirakawa, Kaya, Asaka, Higashikuniy Takeda y otras seis familias descendientes de antiguos emperadores, para volver a incluirlos en el Linaje Imperial.
El panel reiniciará sus discusiones sobre cómo garantizar una sucesión imperial estable después de que los funcionarios de la secretaría completen la investigación y los estudios, además de entrevistas con expertos en el sistema imperial y la historia de Japón. Sin embargo, ya desterró la idea de permitir la sucesión femenina, diciendo que esto debería discutirse cuando el príncipe Hisahito -el único sobrino varón del emperador, de 14 años- ascienda al trono.
Con 13 mujeres entre los 18 miembros de la familia imperial actual, las restricciones truncan severamente la línea de sucesión. En 2019, el emperador Akihito abdicó alegando cansancio. Cuando su hijo, Naruhito, ascendió al trono, dejó al hermano del nuevo emperador, el príncipe heredero Akishino, y a Hisahito como los únicos dos herederos viables en el plan de sucesión. El otro candidato elegible, el príncipe Hitachi, tío del emperador Naruhito, tiene 85 años.
El 23 de junio de 1991, hace exactamente 30 años, el rey Harald V de Noruega fue consagrado como el nuevo monarca de su país en una ceremonia solemne y sagrada. El acontecimientos fue el cierre de un período de luto que había comenzado el 17 de enero de 1991, tras el fallecimiento de su padre, el rey Olav V (1903-1991).
La Catedral de Nidaros (Nidarosdomen), antigua ciudad medieval que desde 1931 adoptó el nombre de Trondheim, fue el escenario de aquella magnífica ceremonia de consagración y bendición. Allí, el 22 de junio de 1906, tuvo lugar la última coronación de un rey noruego, la de Haakon VII (1868-1957), fundador de la actual dinastía. Su hijo y sucesor, Olav V, fue bendecido y no coronado. La ceremonia de bendición de Harald V fue una réplica de la de Olav V.
Durante el oficio, los obispos Finn Wagle y Andreas Aarflot, en presencia de unos 2.000 asistentes, bendijeron al rey, lo invistieron por voluntad de Dios y le pidieron que le ilumine en el ejercicio de su cargo. El recorrido hasta Trondheim para la ceremonia de la bendición se inició en Oslo el 20 de junio, en un viaje que la tradición impone que se realice en tren. El regreso hacia la capital se realizó en barco a lo largo de la costa, y el nuevo rey recibió en cada ciudad el saludo del pueblo en los distintos puntos de su itinerario. Se espera que este mismo protocolo se aplique cuando el futuro rey, el príncipe Haakon, ascienda al trono.
La coronación de Haakon VII (1906)
La “Ceremonia de Bendición” remonta sus raíces a un milenio atrás y testimonia la profunda identificación entre la corona, el Gobierno y la Iglesia de Noruega. Antiguamente, las aclamaciones de los reyes de Noruega se llevaban a cabo en la asamblea del Oyrating, en Trondheim, y su origen se halla en el siglo X. La Ley de Sucesión al Trono del año 1163 establecía el Oyrating como asamblea nacional investida de la potestad de aclamar al rey noruego, y esta ceremonia se llevó a la práctica durante la proclamación del rey Sverre Sigurdsson, en 1177.
La nueva costumbre de consagración del rey, es decir, la coronación en el transcurso de una ceremonia religiosa, fue introducida en Noruega en esa época. El rey Magnus Erlingsson fue coronado y ungido en la ciudad de Bergen, arraigando de esta manera en su país una costumbre propia a los pueblos germanos. Por entonces, la costumbre de la coronación real iniciada en Europa por los emperadores romanos de Oriente y Occidente, ya formaba parte de los rituales cortesanos de la Europa cristiana.
El último rey proclamado en el Oyrating según las antiguas leyes fue Haakon V Magnusson, en 1299. Terminada la ceremonia en el lugar de la asamblea, los altos dignatarios eclesiásticos y temporales se dirigieron a Nidarosdomen, donde se ofició una misa solemne y el obispo bendijo al rey. Los sucesivos reyes fueron bendecidos en la catedral siguiendo esta pauta.
La consagración de Olav V (1957)
La última coronación de un rey noruego fue la de Haakon VII y la reina Maud, en 1906. Las insignias de la corona fueron colocadas en el altar mayor antes de la llegada del rey y, por primera vez desde 1531, se utilizó la catedral en toda su amplitud. Dos mil trescientas personas asistieron a la solemne ceremonia. Dos años más tarde, se anuló el Artículo 10 de la Constitución, con solo dos votos en contra, que establecía que un rey debía ser coronado para iniciar su reinado oficialmente.
Al ascender al trono el rey Olav V, en 1957, solicitó una ceremonia de bendición para comenzar su reinado, lo cual todos creyeron lógico ya que el rey es la cabeza visible de la Iglesia de Noruega. El 23 de junio d 1991, el rey Harald V y la reina Sonia continuaron con esta tradición que generaciones enteras de reyes noruegos siguieron durante 1.000 años de historia. Las insignias de la corona (corona, cetro, orbe y espada reales) fueron colocadas en el altar frente al cual los reyes, arrodillados, fueron bendecidos por el obispo de Nidaros.
Silvia Renata Sommerlath, quien se convirtió en reina consorte de Suecia hace 45 años, el 19 de junio de 1976, nació en Heildelberg, Alemania en 1943 en plena Segunda Guerra Mundial. De padre alemán y madre brasileña, su familia optó por emigrar a Brasil en 1945 e instalarse en Sao Paulo, donde permaneció hasta 1957.
De regreso en Alemania Occidental, Silvia inició sus estudios de idiomas en Dusseldorf cuando tenía quince años hasta graduarse con una especialización en español con tan sólo 20 años.
Dado su notable talento para los idiomas (además del alemán y el portugués, habla sueco, inglés, español y lenguaje de señas) ocupó puestos importantes en torno a las relaciones internacionales. A principios de los 70, ocupó un cargo en el Consulado argentino de Munich y de ahí pasó al comité de organización de los juegos olímpicos de verano en esa ciudad en 1972.
En 1973 asumió como suplente en la Jefatura de Protocolo de la Comisión para los Juegos Olímpicos de Invierno a realizarse en 1976 en Innsbruck, Austria. Como su cargo en los JJOO de Munich la vinculaba al cuerpo de azafatas protocolares, le tocó estar cerca de los visitantes más ilustres en los Juegos. Uno de esos visitantes extraordinarios, fue el por entonces príncipe Carlos Gustavo de Suecia. El joven rubio, esbelto y de ojos azules, tenía fama de enamoradizo y mujeriego, pero al ver a Silvia por primera vez se deslumbró -él siempre dijo que al verla, hizo un “click”- y ese mismo día la invitó a cenar.
Todo parecía en orden: Silvia era culta, hermosa, de mirada dulce y eterna sonrisa. El pequeño detalle es que, el por entonces rey Gustavo VI, no estaba convencido de que su nieto y heredero, Carlos Gustavo, se casara con una plebeya que además era tres años mayor que él. Recordemos que Carlos Gustavo perdió a su padre en un accidente de avión cuando sólo tenía un año, de modo que a la muerte de su abuelo, indefectiblemente se convertiría en rey.
Los enamorados continuaron viéndose en secreto hasta el fallecimiento del anciano rey, cuando Carlos Gustavo se comprometió siendo ya rey de los suecos y contrajo matrimonio pocos meses después, el 19 de junio de 1976 con Silvia.
La joven nunca fue princesa ya que desde el mismo momento de su boda fue reina de Suecia y ese día de verano llevó un vestido de corte sencillo de la Casa Cristian Dior, bien de los años setenta, que dejaba todo el protagonismo a la enorme tiara que llevaba en su cabeza, rodeada de camafeos y que había pertenecido a Josefina, la esposa de Napoleón.
En la gran fiesta con más de mil invitados, el grupo sueco Abba -como no podía ser de otro modo- estrenó en vivo el tema Dancing Queen, dedicado especialmente a la nueva reina (ver video). Como en toda familia real, pronto llegaron los hijos: la princesa Victoria (1977), quien fue nombrada heredera cuando los médicos dijeron que la reina no podría tener más hijos; el príncipe Carlos Felipe, quien constituyó una sorpresa para la familia (1979) y la princesa Magdalena (1982). Actualmente los reyes tienen siete nietos.
Silvia es hoy abuela de siete nietos y preside numerosas asociaciones benéficas, como por ejemplo La Casa Silvia dedicada al cuidado e investigación de la demencia y de los adultos mayores; el Fondo del Matrimonio de la Pareja Real que apoya la investigación deportiva para jóvenes discapacitados; la Fundación Mundial de la Infancia (tarea que comparte con su hija Magdalena) y colabora, patrocina o preside otras treinta organizaciones, por lo cual ya ha recibido varios Doctorados Honoris Causa.
Pero si algo caracteriza a Silvia es justamente su discreción, que junto a su sonrisa, se mantienen intactas en el tiempo pese a las acusaciones de simpatías hacia el nazismo por parte de su padre o las infidelidades del pasado de su esposo. Silvia perdona siempre, y siempre sonríe.
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La vida dentro de la realeza es “exigente” y no todo lo que reluce es oro, admitió la gran duquesa María Teresa de Luxemburgo en una entrevista para el programa “Good Morning America” de la cadena estadounidense ABC.
Entrevistada en el Castillo de Berg, la esposa del gran duque Enrique habló sobre la “responsabilidad particular” de pertenecer a una familia real, y agregó: “Es una vida de renunciar a su libertad, es una vida de compromiso con tu país, y especialmente de servicio”.
Consultada sobre la renuncia del príncipe Harry y la duquesa de Sussex a la familia real británica, María Teresa no dudó en hacer saber sus pensamientos: “Tienen que entender lo que tienes que renunciar y lo que tienes que ofrecer. Uno podría estar tentado a pensar que ser parte de una familia real se reduce a alfombras rojas, tiaras y cosas hermosas. Pero puedo decirte eso cuando usar una tiara durante cinco horas en una cena de estado, te da un gran dolor de cabeza. Ese es el otro lado de la realidad”.
La existencia de los miembros de la realeza “es una vida exigente, que requiere más dedicación y hacer las cosas sin quejarse”, reflexionó la gran duquesa. “Eres un símbolo. Estás ahí para todos. Estás siempre al servicio de todos y disponible para todos”, recordó la sobernaa.
María Teresa Mestre, de 65 años, nació en La Habana, hija de banqueros cubanos que tuvieron que exiliarse al inicio de la revolución castrista. En 1980 se comprometió con el príncipe Enrique, al que había conocido en la Universidad de Ginebra, y con quien tuvo cinco hijos. En 2000, ambos se convirtieron en los monarcas.
Durante la entrevista, la gran duquesa también habló de que su familia cubana era su “columna vertebral” y recordó su primer encuentro con Enrique: “Me dije a mí misma, lo peor que puedes hacer es enamorarte de un príncipe heredero. Es un problema”, dijo riendo.
“En el momento en que lo vi, eso fue todo”, agregó María Teresa, quien admitió que fue un desafío enorme pasar de “una persona privada a convertirse en una persona pública. Cuando ingresas a una familia real, también te casas con la institución y te casas con el país”, reconoció.
El príncipe Felipe de Inglaterra, quien murió el viernes a los 99 años, será sepultado por un reducido grupo de dolientes en el Castillo de Windsor el próximo sábado 17 de abril a las 3 de la tarde en una ceremonia que está guiada por los deseos personales del fallecido y las restricciones por el coronavirus.
En lugar de la tradición real de ser exhibido al público, el príncipe Felipe optó por un servicio religioso en la Capilla de San Jorge rodeado de sus seres queridos. Además, el funeral será más pequeño de lo que imaginó al planificar su despedida, ya que la familia real respetará las restricciones nacionales de distanciamiento impuestas por el gobierno.
El palacio ha confirmado que no habrá procesiones públicas, que no se invitará al público a presenciar el cortejo fúnebre y que el funeral al completo se llevará a cabo en los terrenos del Castillo de Windsor, donde falleció. El evento, sin embargo, será televisado para que los ciudadanos del Reino Unido sean partícipes del adiós al consorte real más longevo que tuvo la monarquía.
Carlos, Guillermo y Harry acompañarán a Isabel II
La reina Isabel II aprobó la recomendación de duelo nacional del primer ministro Boris Johnson, que comenzó el viernes 9 de abril y se extiende hasta el día del funeral inclusive. El Palacio de Buckingham confirmó que asistirán 30 personas como invitadas y, bajo las pautas vigentes, la reina y la familia real deberán usar máscaras faciales y distanciamiento social.
La lista completa de dolientes aún no se ha confirmado oficialmente, pero el Palacio ha dicho que el príncipe Carlos, estará entre los que encabezarán la procesión de dolientes a pie, y se espera que también asistan el heredero, el príncipe Guillermo y la duquesa de Cambridge. El príncipe Harry regresará de Estados Unidos para reunirse con su familia en el funeral.
El plan funerario del príncipe Felipe
El funeral real ceremonial del Duque de Edimburgo tendrá lugar el sábado 17 de abril a las 3 pm en la Capilla de San Jorge, en el Castillo de Windsor. El gobierno británico organizó un minuto de silencio nacional a esa hora en homenaje al duque.
El día del funeral, el ataúd del duque de Edimburgo, acompañado por el Decano de Windsor y el Lord Chambelán, será trasladado a la Entrada Estatal del Castillo de Windsor por un grupo de portadores de la Compañía de la Reina, 1er Batallón de Granaderos. El ataúd estará cubierto con su estandarte personal y decorado con una corona de flores y su gorro y espada naval.
En el patio interno llamado Cuadrángulo, estarán presentes destacamentos representativos extraídos de las relaciones militares especiales del príncipe Felipe. Además, habrá soldados de la Guardia Montada y la Guardia de Granaderos. La Banda de Granaderos, de la que Felipe fue coronel durante 42 años, encabezará la procesión hasta la Capilla de San Jorge.
Un cortejo fúnebre de 8 minutos de duración
No habrá un carruaje fúnebre tirado por caballos, como es tradicional en los funerales de monarcas. El ataúd del duque será transportado desde el castillo a la capilla en un Land Rover especialmente modificado que ayudó a diseñar, y será escoltado a pie por el Príncipe de Gales y los miembros senior de la familia real.
El ataúd estará flanqueado por portadores del féretro designados por los Royal Marines, los regimientos, cuerpos y estaciones aéreas con los que el duque de Edimburgo se ha relacionado a lo largo de toda su carrera militar. Esta procesión desde la Entrada Estatal hasta la escalinata oeste de la Capilla de San Jorge tendrá una duración de ocho minutos.
El recorrido de la procesión estará custodiado por representantes de la Royal Navy, los Royal Marines, los Highlanders, el 4º Batallón del Royal Regiment of Scotland y la Royal Air Force. Durante todo el tiempo que dure el trayecto, serán disparados cañones de artillería desde el jardín del Castillo de Windsor y sonarán a muerte las campanas de la capilla de San Jorge.
Tras el servicio fúnebre en la capilla, el féretro del duque de Edimburgo descenderá mediante un ascensor desde el altar hasta la cripta real donde se encuentran sepultados varios miembros de la realeza. De acuerdo con las pautas sanitarias, la mayor parte de la procesión no ingresará a la capilla, excepto los miembros de la familia real y el secretario privado del duque, Archie Miller Bakewell.
La familia real de Luxemburgo anunció este martes el compromiso matrimonial del príncipe Luis, tercer hijo de los grandes duques, con la abogada parisina Scarlett-Lauren Sirgue.
La cuenta oficial de Instagram de la Familia Real compartió tres nuevas fotografías de la pareja en compañía de los padres del príncipe, el gran duque Enrique y la gran duquesa María Teresa.
En un comunicado publicado por la corte gran ducal, los monarcas dieron: “Nos complace anunciar el compromiso de nuestro hijo, el príncipe Luis, con la señorita Scarlett-Lauren Sirgue”.
“Los príncipes Gabriel y Noah se unen a nosotros para rodear a la nueva pareja con todo nuestro afecto. Les deseamos una inmensa felicidad”, agregaba el comunicado de los grandes duques.
Nacida en Burdeos el 8 de agosto de 1991, Scarlett-Lauren es la hija menor de los abogados Pierre Sirgue y Scarlett Sigrue. Al comienzo de su carrera, trabajó junto a su madre en Derecho de Familia, antes de decidirse a centrarse más específicamente en Derecho de Víctimas.
Scarlett-Lauren trabaja para la empresa fundada por sus padres, “Sibe Avocats”, donde el príncipe Luis trabaja como mediador. Si el matrimonio recibe el consentimiento real del gran duque, la abogada será titulada Princesa de Luxemburgo mientras sus hijos serán Príncipes de Nassau.
Su familia sólo se enteró de su historia de amor cuando Tessy quedó embarazada y dio a luz a los 19 años, y se casó, en septiembre de 2005, proporcionando al gran duque Enrique su primer nieto. Lo ocurrido enfureció a la familia real, conocida por su conservadurismo, y el príncipe debió renunciar a su derecho al trono para sí mismo y sus hijos.
Cuando Tessy se casó con el príncipe Luis en septiembre de 2006, seis meses después de dar a luz, el gran duque la despojó de cualquier derecho a reclamar su título, pero años después se revocó esta decisión, que reconoció tanto a la madre como a sus hijos con títulos principescos. El matrimonio se rompió en 2016 y se les concedió un decreto nisi en febrero del año pasado.
“Rezo para que la verdad y la justicia prevalezcan para todas las víctimas inocentes de esta malvada calumnia. Dios bendiga y los preserve”, escribió la reina viuda en Twitter.
En un comunicado, el jefe del Estado Mayor, el general Youssef Huneiti, dijo que el príncipe Hamzah, hermanastro del rey Abdallah II, había sido “llamado a detener las actividades que podrían ser utilizadas para socavar la estabilidad y la seguridad del reino”.
También negó haber sido parte de cualquier conspiración o “agenda extrema”, aseguró que varios de sus amigos fueron detenidos y criticó “los fallos del Gobierno, la corrupción y la incompetencia”. Entre los detenidos del sábado están Sharif Hasan bin Zaid, miembro de la familia real, y Bassem Awadallah, exministro y ex asesor de Abdallah II.
Nacido en 1980, el príncipe Hamzah es el hijo mayor del rey Hussein y de la reina Noor, con quien el difunto monarca se casó en 1978 tras haberse divorciado de dos anteriores esposas (la princesas Dina y Muna) y enviudado de una tercera (la reina Alia).
Cuando Abdallah II fue declarado rey a la muerte de Hussein, en febrero de 1999, Hamzah fue nombrado príncipe heredero. Sin embargo, cinco años más tarde, ya establecido firmemente en el trono el lo relevó del cargo y nombró en su lugar a su propio hijo, el príncipe Al Hussein.
Nuevas acusaciones contra el príncipe Hamzah
Hamzah, hijo del fallecido rey Hussein, fue acusado por las Fuerzas Armadas de realizar actividades que amenazan “la estabilidad y seguridad de Jordania”.
“Los servicios de seguridad monitorearon a una persona con vínculos con servicios de seguridad extranjeros que se comunicaban con la esposa del príncipe Hamzah”, dijo el viceprimer ministro jordano, Ayman Al Safadi.
El viceprimer ministro objetó los videos publicados por el príncipe Hamzah, acusándolo de haber “distorsionado los hechos, invocando la simpatía local y extranjera” y dijo que “inmediatemente le ofrecieron un avión para salir de Jordania hacia el extranjero”.
“La gente que rodea al príncipe Hamzah se comunicaba con entidades que se definían a sí mismas como ‘oposición externa’”, indicó luego. “Las investigaciones han sacado a la luz contactos con entidades extranjeras” y agregó que “todas las acciones, los movimientos contenidos, han sido cortados de raíz”.
El viceprimer ministro jordano, Ayman al Safadi, denunció la existencia de “comunicaciones” entre personas del entorno del principe Hamzah con “organismos exteriores, entre ellos la llamada oposición extranjera”, para “incitar (acciones) contra la seguridad nacional”.
“Los servicios de seguridad monitorearon a una persona con vínculos con servicios de seguridad extranjeros que se comunicaban con la esposa del príncipe Hamzah”, dijo el viceprimer ministro jordano, Ayman Al Safadi.
El viceprimer ministro objetó los videos publicados por el príncipe Hamzah, acusándolo de haber “distorsionado los hechos, invocando la simpatía local y extranjera” y dijo que “inmediatemente le ofrecieron un avión para salir de Jordania hacia el extranjero”.
Estas declaraciones tuvieron un día después de una gran operación de seguridad que se saldó con la detención de 16 personas próximas en algún momento al poder jordano, como por ejemplo el antiguo asesor real Basem Awadalá, viejo confidente del rey y antiguo ministro de Finanzas.
Awadalá era considerado como un impulsor de las reformas económicas en el país, que durante muchos años se ha enfrentado a la resistencia de una vieja guardia que dominaba la corte, de acuerdo con el diario ‘Washington Post‘, cuyas fuentes entienden que esta investigación estaría relacionado con un presunto intento de golpe de Estado en el país.
En medio de un cruce de informaciones, el antiguo príncipe heredero publicó un vídeo en el que aseguraba que se encontraba bajo arresto domiciliario. “Yo no soy el responsable del colapso de la gobernabilidad, la corrupción y la incompetencia que ha prevalecido en nuestra estructura de gobierno durante los últimos 15 a 20 años y que ha ido empeorando”, dijo.
“Y no soy responsable de la falta de fe que la gente tiene en sus instituciones”, hizo saber Hamzah, de 41 años, en un vídeo enviado a través de su abogado a la cadena BBC. “Ha llegado a un punto en el que nadie puede hablar o expresar su opinión sobre nada sin ser intimidado, arrestado, acosado y amenazado”, lamentó el príncipe.
En respuesta, el viceprimer ministro jordano criticó los “mensajes distorsionados” enviados por el antiguo príncipe heredero, emitidos sin más motivo que el de despertar simpatías entre la población local y extranjera, y coincidentes con “sus actividades para incitar a actividades destinadas a socavar la seguridad nacional”.
En este sentido, el rey Abdallah II ya habló directamente con su hermanastro para “disuadirle de estas actividades” y solucionar toda esta crisis, “que constituye una desviación de las tradiciones y valores hachemitas”, dentro del entorno de la familia real.
El príncipe Hamzah de Jordania afirmó en un video publicado por la BBC estar bajo “arresto domiciliario” después de haber sido acusado de participar en un golpe palaciego contra su hermano, el rey Abdallah II.
Hamzah afirmó que el jefe del Estado Mayor del ejército fue a su casa y le dijo que “no estaba autorizado a salir de ella”.
“Tuve una visita del jefe de estado mayor de las fuerzas armadas jordanas esta mañana en la que me informó que no se me permitía salir, comunicarme con la gente o reunirme con ellos porque en las reuniones en las que había estado presente, o en las redes sociales relacionadas con las visitas que había hecho, había habido críticas al gobierno o al rey”, dijo.
El ex príncipe heredero aseguró, además, que no participó en ninguna conspiración y que “no es responsable de la degradación de la gobernanza, la corrupción y la incompetencia” de las autoridades de su país.
“Yo no soy el responsable del colapso de la gobernabilidad, la corrupción y la incompetencia que ha prevalecido en nuestra estructura de gobierno durante los últimos 15 a 20 años y que ha ido empeorando… Y no soy responsable de la falta de fe que la gente tiene en sus instituciones”, agregó el príncipe. “Ha llegado a un punto en el que nadie puede hablar o expresar su opinión sobre nada sin ser intimidado, arrestado, acosado y amenazado”.
Horas antes, las fuerzas armadas jordanas advirtieron al príncipe Hamzah bin Hussein, de 40 años, que cese cualquier actividad que pueda perjudicar a la monarquía del reino hachemita, según informó este sábado la agencia oficial de noticias jordana Petra.
“Se le solicitó al príncipe que cese algunas actividades que podrían ser usadas para amenazar la estabilidad y seguridad de Jordania”, explicó el ejército en el comunicado.
Hamzah bin Hussein es el hijo mayor de la reina Noor, cuarta esposa del difunto rey Hussein. Nombrado heredero del trono por deseo de Hussein en sus últimas semanas de vida, ocupó ese cargo hasta que Abdullah II -hijo de la segunda esposa de Hussein- lo desplazó del cargo.
Un exfuncionario estadounidense con conocimiento de los eventos en Jordania dijo que el complot no involucró un “golpe físico”, pero dijo que los involucrados estaban planeando impulsar protestas que parecerían ser un “levantamiento popular con masas en la calle” con apoyo de las tribus.
El príncipe Hamzah no es visto como una gran amenaza para la monarquía de Jordania y ha sido marginado durante años. Pero las autoridades se han preocupado cada vez más por sus esfuerzos por construir lazos con figuras descontentas dentro de tribus poderosas, que dominan la seguridad y el ejército forman la base del apoyo a la monarquía hachemita del reino.
Hamzah, quien había sido preparado por su madre estadounidense, la reina Noor, para ocupar el trono, fue empujado al desierto político desde que fue despedido como príncipe heredero. Las figuras de la oposición, sin embargo, se unieron a su alrededor, una medida que ha sido vista con disgusto por el rey Abdallah II, dijeron funcionarios familiarizados con la situación.
El Washington Post dijo que las autoridades jordanas arrestaron a una veintena de personas, entre ellos el exasesor del rey Abdallah II Basem Awadalá, viejo confidente del monarca y antiguo ministro de Finanzas, y un miembro de la Familia Real identificado como Sharif Hassan Ben Zaid.
Awadalá era considerado como un impulsor de las reformas económicas en el país, que durante muchos años se ha enfrentado a la resistencia de una vieja guardia que dominaba la corte.