Una cuenta bancaria en Suiza y donaciones millonarias a su amante: el rey Juan Carlos, a sus 82 años, podría verse envuelto nuevamente en la controversia.
Suiza investiga una supuesta donación de 100 millones de dólares que el rey de Arabia Saudita habría hecho a Juan Carlos, cuando este ejercía como rey de España, según informó el diario Tribuna de Ginebra. El monarca habría regalado parte de ese dinero donado por el rey Abdallah bin Abdulaziz Al Saud a su amiga Corinna Larsen. Dicho dinero habría estado depositado en una cuenta del banco Mirabaud a nombre de la fundación “Lucum”, cuyo único beneficiario sería don Juan Carlos de Borbón, según los investigadores suizos.
Según la investigación, el monarca fue retirando durante varios años dinero de esa cuenta y en 2012 regaló los 65 millones de euros que quedaban a Corinna Larsen, a través de otro banco suizo con sede en las Bahamas. La fiscalía suiza abrió la investigación a raíz de unas grabaciones de Larsen publicadas por los medios españoles OkDiario y El Español en las que la empresaria afirmaba que el Juan Carlos intentó cobrar una comisión millonaria en el marco de la licitación del proyecto del tren de alta velocidad (AVE) a La Meca. “También se habría entregado otro millón de euros a otra antigua amante del monarca español, cuyo nombre todavía se desconoce, cuya residencia se establece en Ginebra”, indica El Español.
Juan Carlos I fue rey de España desde el 22 de noviembre de 1975 hasta el 19 de junio de 2014, fecha de su abdicación y del acceso a la Jefatura del Estado de su hijo Felipe VI, actual monarca. Según fuentes de la fiscalía suiza citadas por el periódico, Corinna Larsen justificó el origen del dinero con documentación en la que acreditaría que dicha fortuna provienen de una “donación de la fundación panameña” que le transfirió el dinero en 2012. Según los abogados de la antigua amiga íntima del rey Juan Carlos “Corinna recibió un regalo no solicitado del rey emérito” descrita como “donación para ella y para su hijo” con los cuales se había encariñado, ya que durante varios años habrían cuidado del monarca debido a su mala salud.
La empresaria afirma que su vida estuvo en peligro varias veces, sus propiedades fueron allanadas y que se la amenazó con una muerte como la de Diana de Gales.
El servicio de inteligencia español (CNI), gastó millones en una campaña de acoso en la aparente creencia de que la princesa Corinna zu Sayn-Wittgenstein tiene en su poder secretos de estado, denunció la afectada, amiga íntima del rey Juan Carlos de España. La princesa y empresaria afirma estar bajo vigilancia hostil constante de agentes españoles en el Reino Unido, ya sea en el campo, en su casa en Londres, o en el extranjero, y dice que sus teléfonos y computadoras fueron hackeados y desactivados junto con otros equipos electrónicos, incluido el botón de pánico en su habitación.
Corinna Larsen, a quien durante años se relacionó sentimentalmente con el monarca emérito español, afirmó en una entrevista al periódico británico The Daily Mail que los agentes españoles “realizaron un intento sostenido de lavarle el cerebro a sus hijos para que crean que ella es corrupta”. “Ella ha sufrido una campaña de difamatoria cobertura de ‘noticias falsas’ en Internet y dice que este extraordinario catálogo de eventos comenzó con la exposición pública de su relación de cinco años con Juan Carlos, quien viajó a Londres para una visita secreta el año pasado”, afirma el citado periódico.
A pesar de que su exposición al público y a la prensa es casi nula, con el “abuso intensificado” y el “sufrimiento de su negocio”, Corinna dice que está “desesperada por detener la intimidación que dice que se dirigió hacia ella”, afirma el diario. Sus abogados se dirigieron al Ministro del Interior británico, Priti Patel, y al Secretario de Relaciones Exteriores, Dominic Raab, para advertirles de una posible disputa diplomática. “La discreción ha sido una consigna a lo largo de mi vida con mi familia y mi negocio”, dijo Corinna a The Mail el 1 de marzo. “Después de ocho años de abuso, que también se ha dirigido a mis hijos, y dado que no hay un final a la vista, a regañadientes no me queda otra opción que emprender acciones legales”.
Dos veces divorciada a los 56 años, Corinna se convirtió en princesa a través de su segundo matrimonio, con el aristócrata alemán príncipe Casimir zu Sayn-Wittgenstein-Sayn, quien le permitió conservar el título principesco después de su separación. Actualmente reside en el Reino Unido, donde posee varias casas, incluida una finca millonaria y un departamento en el barrio de Belgravia, y en el Principado de Mónaco. Su presencia ha sido habitual en eventos filantrópicas del príncipe Carlos de Inglaterra y fue honrada en el Palacio de Buckingham por sus esfuerzos en apoyo de la Fundación de Premios Duque de Edimburgo.
“Decir que ella está bien conectada es una subestimación”, afirma el periódico. “En el mundo de las finanzas internacionales, Corinna es conocida por negociar acuerdos entre grandes corporaciones y se dice que incluye a varios jefes de estado en su libreta de contactos. “Pero esta forma de vida glamorosa se detuvo después de que surgió que había llevado a cabo una relación de cinco años con el rey de España, Juan Carlos. Y a partir de ese momento, dice ella, el servicio secreto español la miró”.
El asunto salió a la luz en 2012 cuando, con la relación ya terminada, se reveló que Corinna y el rey habían estado en un safari a Botsuana junto con su hijo. El viaje de caza (durante el cual el monarca de 74 años se cayó y se fracturó la cadera) escandalizó a España, que en ese momento atravesaba una recesión, más aún cuando se informó que el rey había disparado y matado a un elefante. Esta situación derivaría en la abdicación del rey, dos años más tarde, a favor de su hijo Felipe VI, y su retiro de la vida pública.
La primera señal de que algo andaba mal llegó en 2012, cuando Corinna descubrió que un equipo de hombres de habla hispana ocupó su casa en Mónaco. Los servicios de inteligencia españoles le informaron que, empleados a través de una compañía de seguridad del principado, estaban allí para su protección, pero la mujer le dijo a la Justicia que cree que el objetivo real era eliminar documentos. “Estaba en peligro constante”, dijo The Mail. “Al principio, pensé que estos hombres me iban a tirar por el balcón. El hecho de que los mercenarios puedan ocupar un apartamento en Mónaco durante más de un mes y que los agentes españoles puedan ingresar y robar documentos, con impunidad, plantea preguntas muy serias sobre el principado”.
En junio de ese mismo año, Corinna dice que fue confrontada en su habitación en el hotel The Connaught en Londres por el CNI que, al menos en su interpretación, amenazó su vida. “Tras la intrusión del servicio de inteligencia en la habitación de mi hotel, me aterroricé, particularmente cuando amenazaron mi vida y la de mis hijos al decir que no podían garantizar nuestra seguridad física”, dijo la princesa. “Ellos insistieron en que me quedara en silencio. Me enviaron un e-mail con un seudónimo que explicaba que si hablara con los medios, sería devastador para mi ‘imagen’. Supuse que esto significaba que si no cooperaba completamente, mi reputación sería destruida. De hecho, esta amenaza se llevó a cabo con mucho éxito”, denunció.
Corinna informó al Tribunal Superior británico que cuando viajó a Suiza para visitar a su hijo en el internado, descubrió que alguien había colocado un libro sobre la muerte de la princesa Diana sobre su mesa. Al día siguiente, recibió una llamada telefónica de un número desconocido y una voz dijo en español: “Hay muchos túneles entre Mónaco y Niza”. Al mismo tiempo aparecieron “cientos de artículos de noticias falsas” en Internet que la acusaban falsamente, entre otras cosas, de aprovechar su relación con el rey para robar dinero de empresas españolas y españolas y de vender 250 tanques españoles a Arabia Saudita, denuncias que ella describe como “ridículas”.
Situado en Apeldoorn, es un palacio de 300 años de antigüedad y fue habitado por príncipes y reyes de la dinastía holandesa hasta 1962.
El palacio de Het Loo, antigua residencia de la Casa de Orange, reabrirá en 2021 después de una intensa renovación para convertirse en un museo completamente nuevo sobre la familia real de los Países Bajos. El palacio tiene la esperanza de recibir a 500.000 visitantes en el año inaugural, que podrán disfrutar de una exposición permanente sobre la historia de los residentes del palacio, titulada “El secreto de Orange”, que recorre las vidas de los príncipes y reyes de la dinastía desde el siglo XVI hasta el presente.
“Creamos espacio de exhibición adicional para que podamos mostrar más de nuestra colección. En una nueva presentación de El secreto de Orange, hablamos sobre la relación entre los Países Bajos y las naranjas, pasado y presente, desde Guillermo de Orangehasta el rey Guillermo Alejandro y la reina Máxima. El Palacio Het Loo pronto será el único museo que contará la historia completa”, dijo Michel van Maarseveen, director general en del museo.
Desde 1984, Het Loo ha estado abierto al público como un museo y sus exposiciones y eventos atraen a más de 360.000 visitantes al año. La expectativa es que en 2021, el año de apertura después de la renovación, ese número aumentará a medio millón de visitantes, invitados por la atracción que genera la actual familia real neerlandesa.
Van Maarseveen dijo que el palacio contará con “un ala completa donde los niños en contextos familiares y escolares con todo tipo de actividades podrán experimentar lo que es vivir en un palacio”. “En el palacio real, las rutas públicas se vuelven más lógicas y se restauran las habitaciones privadas reales. Con ascensores adicionales, el palacio será más accesible, para que todos puedan disfrutar de los interiores del siglo XVII y la espectacular vista desde el techo del palacio”, explicó el director.
Pabellón de caza
Los miembros de la Casa de Orange vivieron y se recrearon en el Palacio Het Loo durante más de 300 años. Lo que comenzó en 1684 como un pabellón de caza para un campeón, el estatúder Guillermo III de Orange, se convirtió en un palacio para un rey. Al igual que otros monarcas europeos, el estatúder quería impresionar a invitados con su nueva residencia y mostrar lo rico y distinguido que era. Guillermo y su esposa María Estuardo, hija del rey de Inglaterra, eran amantes de la arquitectura y la jardinería artística y recibieron allí a sus invitados por entretenimiento o negocios. Cuando María ascendió al trono británico en 1689, ordenaron que se construyeran los hermosos jardines con pabellones, muy adecuados con su nuevo estatus.
La exquisita arquitectura barroca del Palacio Het Loo y su importante herencia histórica son lo que hacen de él una joya de la cultura holandesa y es considerado como el “Versalles de Holanda”. Después de la muerte de Guillermo III, el palacio fue utilizado por los consecutivos gobernantes de la Casa de Orange como destino de caza y residencia de verano. En 1795 tras la huida del último estatúder de la dinastía a Inglaterra, el palacio y sus preciosos jardines empezaron a deteriorarse, y no fue sino hasta 1806 cuando Luis Napoleón, nombrado rey de Holanda, decidió cambiar su fachada radicalmente con un tono blanco grisáceo.
El destino real del palacio llegó a su fin tras la muerte de la Reina Guillermina, quien decidió en 1960 que, tras su muerte, el edificio pasaría a manos del Estado. Los últimos miembros de la familia real holandsa en habitar el Palacio Het Loo, fueron la princesa Margarita (hermana de la exreina Beatriz) y el profesor Pieter van Vollenhoven. Las restauraciones que sucedieron al deceso devolvieron a los jardines y al interior de la construcción su antiguo esplendor. Abrió al público en 1984, al cumplirse 300 años de su fundación.
La gran duquesa es acusada de abuso de poder en el funcionamiento de la corte y los palacios. El periodista la defiende y afirma que no habrá abdicación.