Categoría: SUECIA

  • Gustavo Adolfo y Luisa de Suecia: la boda real del siglo XX que surgió de un tratado diplomático

    El rey Gustavo VI Adolfo y la reina Luisa de Suecia estaban definitivamente enamorados cuando se casaron el 3 de noviembre de 1923, hace 100 años. Su amor se extendió a lo largo de más de cuarenta años, hasta que ella falleció, cuando ya eran ancianos. Sin embargo, curiosamente, ese romance empezó de manera muy formal, mediante un tratado diplomático firmado en octubre de aquel año.

    Gustavo Adolfo, por entonces príncipe heredero, viajó a Londres en 1923 para visitar a los familiares de su difunta esposa, la princesa Margarita de Connaught. La princesa era nieta de la reina Victoria y prima del rey Jorge V y había muerto en 1920, tras haber tenido cuatro hijos. Era tan popular que el primer ministro anunció su muerte diciendo que sol se había puesto sobre el Palacio de Estocolmo.

    En aquel viaje Gustavo Adolfo, un hombre joven e intelectual, conoció a una prima de su esposa, lady Luisa Mountbatten y le pidió matrimonio. Luisa se había enamorado del príncipe Cristóbal de Grecia, pero sus padres se oponían a la idea porque era su familia era bastante “pobre”. Lord y Lady Mountbatten querían que su hija se casara con un rey, pero ella dijo que jamás haría tal cosa. De hecho, había la propuesta matrimonial del rey Manuel II de Portugal.

    Aunque era una “lady” de la nobleza británica, Luisa tenía sangre real: era hija de los príncipes de Battenberg (que adoptaron el apellido Mountbatten para ingresar en la nobleza británica en 1917), descendía de la casa real alemana de Württenberg y era de facto miembro de la familia real británica por ser bisnieta de la reina Victoria. Lady Luisa había nacido como la princesa Luise Alexandra Marie Irene de Battenberg en 1889 en Alemania, pero creció en Inglaterra, al cuidado de la reina Victoria.

    Los padres de Luisa gozaban de prestigio en el Reino Unido: el padre era el príncipe Luis de Battenberg que en 1917 renunció a sus títulos alemanes para convertirse, por gracia de su querido primo Jorge V, en un noble, con el título de primer marqués de Milford-Haven. Su madre, la princesa Victoria de Hesse-Darmstadt, ahora era conocida como la marquesa viuda.

    Pero aunque había nacido como la princesa Luisa de Battenberg en 1889, ya no era una “princesa real”. La “Ley de Sucesión” sueca estipulaba que si un príncipe sueco se casaba con o sin el conocimiento y consentimiento del rey con una plebeya sueca o la hija de un plebeyo extranjero perdía su derecho a la Corona.

    Al hacerse público el compromiso se inició en Suecia un debate público sobre si Lady Luisa Mountbatten era constitucionalmente elegible para convertirse en la futura reina de Suecia. El asunto escaló hasta que el Ministerio de Relaciones Exteriores sueco declaró que el padre de la novia “no pertenecía a una familia soberana o a una familia que, de acuerdo a la práctica internacional, no sería igual a la otra”.

    El gobierno sueco, confundido ante la situación de que Luisa había nacido princesa pero ya no lo era, el gobierno sueco reclamó oficialmente una explicación al gobierno británico sobre la “posición de Lady Luisa Mountbatten”. Posteriormente, el ministerio sueco anunció que tras investigaciones de determinó que el compromiso estaba en cumplimiento de las leyes de sucesión.

    El gobierno sueco tuvo la última palabra: “Con el apoyo de la respuesta del gobierno británico a esta petición y de la investigación del caso que se presentó, los miembros del Gobierno han determinado que la elección de su futuro cónyuge por parte de Su Alteza Real el Príncipe Heredero se ajusta al orden de sucesión. Con este anuncio se da por concluida la discusión sobre si el orden de sucesión plantea algún obstáculo al inminente compromiso del Príncipe Heredero”.

    Finalmente, el 27 de octubre de 1923 representantes diplomáticos británicos y suecos firmaron el denominado “Tratado entre Gran Bretaña y Suecia para el matrimonio de Lady Louise Mountbatten con Su Alteza Real el Príncipe Gustavo Adolfo, Príncipe Heredero de Suecia”, arreglando finalmente el matrimonio entre los dos enamorados.

    El tratado estipulaba que el matrimonio del príncipe heredero sueco se celebraría en Londres debidamente legalizado, que los arreglos financieros de la pareja se expresarían en un contrato matrimonial y que las ratificaciones de los dos países se intercambiarían en Estocolmo. La boda se celebró en el palacio real de St. James, con la familia real británica como invitada.

    Lady Luisa se convirtió en la princesa heredera de Suecia y tuvo el mérito de volver a hacer feliz a Gustavo Adolfo nuevamente. A la vez se convirtió en la madrastra de los cinco niños que su prima Margarita había dejado huérfanos: Gustavo Adolfo (padre del actual rey de Suecia), Sigvard, Ingrid, Bertil y Carlos Juan, que la llamaban “Tía Luisa” por pedido suyo. Ella nunca tuvo hijos propios: quedó embarazada en 1925, pero dio a luz a una niña que nació muerta.

    La reina Luisa participó activamente en las condiciones laborales de las enfermeras. Durante la Guerra de Invierno de Finlandia, abrió un orfanato para niños finlandeses de la guerra en el castillo de Ulriksdal. Se la describe como una demócrata convencida y una persona con orientación práctica. En 1950 se convirtió en reina y le molestaba la atención que recibía únicamente en función de ese cargo: “Me resulta difícil ser simplemente mecenas de varias instituciones, yo que antes de casarme estaba acostumbrada a mi propio trabajo práctico, como una persona común y corriente”.

    Por otro lado, Luisa detestaba el rígido ceremonial de la corte de la época, que en 1950 todavía seguía las reglas de principios del siglo. Pero se hizo muy popular entre los ciudadanos suecos por su carácter sencillo y su sentido del humor. Tenía ciertas costumbres excéntricas, como llevar a sus perros escondidos en su ropa cuando viajaba al extranjero, lo que provocaba problemas en el aeropuerto.

    Ella misma decía que era vivaz y que le faltaba paciencia y autocontrol, razón por la cual su paciente marido le decía a veces: “Ahora vamos a tranquilizarnos, Luisa”. Como muy nerviosa, y atravesaba las calles con descuido, una vez estuvo a punto de ser atropellada por un autobús en Londres. Ella misma decía que llevaba en su bolso de mano una tarjeta con la leyenda “Soy la reina de Suecia”, para que en el caso de tener un accidente supieran quién era.

    En 1964, la salud de la reina se deterioró y cayó enferma después de la gala del Premio Nobel en diciembre, que fue su última aparición pública. El 7 de marzo de 1965 murió en Estocolmo y fue sepultada en el cementerio real de Haga, junto a la tumba de la primera esposa de su marido. Fue la última reina de “sangre azul” que tuvo Suecia.

    Aunque nadie lo dijo públicamente que el sol se había vuelto a poner en el palacio de Estocolmo, la tristeza acompañó al viejo rey el resto de su vida. En una carta a una nieta, dos semanas después, escribió que su dolor por la pérdida de Luisa era “infinitamente profundo”.

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  • Margarita, la princesa más discreta de Suecia, cumple 89 años: su educación, sus amores y su vida en Inglaterra

    La princesa Margarita, la persona más longeva de la familia real de Suecia, cumple 89 años este 31 de octubre: retirada de la vista público a causa de varios problemas de salud, la hermana mayor del rey Carlos XVI Gustavo llevó una vida alejada de los escándalos, aunque en su juventud rompió los moldes de los matrimonios reales.

    Huérfano de padre desde su primer año de vida, el rey Carlos Gustavo contó durante su infancia de la compañía y los mimos de sus cuatro hermanas, de las cuales la princesa Margarita es la mayor. Actualmente el rey y sus cuatro hermanas viven bastante distanciados geográficamente, pero se dice que disfrutan de reunirse a veces en el verano.

    Criado por una madre alemana estricta y sobreprotectora a la que los suecos, que no le tenían simpatía, apodaron la “Madre Superiora”, se dice que el príncipe Carlos Gustavo solo encontró “normalidad” en compañía de Margarita y de sus otras hermanas, Birgitta, Désirée y Cristina, todas ellas ahora mayores de 80 años.

    Nació el 31 de octubre de 1934 en el Castillo de Haga, a las afueras de Estocolmo, donde vivían sus padres Gustavo Adolfo de Suecia y Sibylla de Sajonia-Coburgo. Recibió el nombre de Margarita en recuerdo de la abuela que conoció: Margarita de Connaught, una nieta de la reina Victoria de Inglaterra que fue la primera esposa del rey Gustavo VI Adolfo.

    Las cuatro fueron conocidas popularmente como las “Princesas de Haga” o las “Hermanas de Haga” (Hagassesorna, en sueco) por haber sido criadas en el castillo de Haga. Elogiadas en su juventud por su belleza, las cuatro princesas crecieron para ejercer funciones reales en una monarquía que, por entonces, les negaba su derecho al trono.

    Margarita, la última princesa sueca discriminada de la sucesión al trono a causa de su género (las leyes que permiten la sucesión femenina se reformaron en 1980), fue educada en el castillo durante su infancia. Como la mayor del grupo de niños, era la clásica hermana mayor: responsable, cautelosa, retraída y cariñosa, pero también con un alma artística sensible. Era “infinitamente sensible”, según su niñera, Ingrid Björnberg.

    Margarita describió su infancia en Haga como feliz, pero el domingo 26 de enero de 1947 la felicidad familiar se hizo añicos cuando su padre Gustavo Adolfo murió en un accidente aéreo en Kastrup (Dinamarca) a los 40 años. Margarita, que tenía doce años, rápidamente se dio cuenta de la magnitud del desastre, aunque la madre Sibylla no quiso hablar con sus hijos sobre lo sucedido y el silencio pasó a caracterizar a la familia de Haga.

    Educación de una princesa que amó el arte desde la infancia

    Víctima de una dislexia severa, pasó un tiempo en la corte de Dinamarca, bajo el cuidado de su tía la reina Ingrid, quien fomentó su carácter artístico y práctico, y le enseñó a coser, entre otras cosas. Posteriormente, asistió a un año de educación en Nyckelviksskolan, una escuela de arte en Lidingö, donde estudió textiles y cerámica. Más tarde se formó como terapeuta ocupacional en el Hospital Karolinska de Estocolmo. Su amor por las artes la acompañó durante toda su vida.

    En 1952, cuando tenía 18 años, Margarita debutó vestida con el traje tradicional de la corte en la ceremonia de inauguración del Riksdag y posteriormente se convirtió en una de las representantes reales más diligentes. Durante la década de 1950, las apariciones oficiales de la princesa Margarita comenzaron a aumentar, y brilló  en entregas de los Premios Nobel y eventos benéficos.

    Junto con sus primas, las princesas Margarita de Dinamarca y Astrid de Noruega, Margarita realizó durante el verano de 1960 un recordado viaje de buena voluntad a Estados Unidos, donde visitaron el recién inaugurado Disneylandia y conocieron a grandes como Dean Martin y Elvis Presley. Desde la muerte de la reina Luisa, en 1965, protagonizó más actividades oficiales en representación de su longevo abuelo.

    Conoció el amor dos veces en el Reino Unido

    La princesa desarrolló cariño por Inglaterra a temprana edad: tanto su abuela (Margarita de Connaught) como su abuelo materno (el duque de Sajonia-Coburgo) eran nietos de la reina Victoria. En una de varias visitas a Londres a mediados de la década de 1950, conoció al noble escocés Robin Douglas-Home, sobrino del primer ministro conservador Alec Douglas-Home. Los dos comenzaron una relación muy cautelosa que irritó a la princesa Sibylla. La madre hizo todo lo posible para que Margarita se separara de su primer amor.

    Robin era músico y tocaba el piano  en un bar de jazz, una ocupación que la princesa Sibylla consideraba totalmente inadecuada para el consorte de una princesa real. “Mi tío pudo haber sido el conde de Home, líder de los conservadores en la Cámara de los Lores, secretario de relaciones con la Commonwealth y Lord Council, pero la familia real sueca todavía me consideraba de muy baja posición”, escribió Douglas-Home a un amigo. Más tarde publicó una novela clave en la que retrata principalmente a la princesa Sibylla en términos muy negativos.

    Apoyada por su suegro, el rey Gustavo VI Adolfo, la princesa Sibylla logró convencer a Margarita de no casarse con Douglas-Home (según su niñera Ingrid Björnberg, Sibylla era inocente en el drama y dice en sus memorias que fue Margarita quien dudó). En 1968 Alec se suicidó a los 36 años. Muchos años después, un periodista de la revista Time se acercó a la princesa y le preguntó sobre Robin: ella le dedicó al periodista una sonrisa.

    En un cóctel celebrado en Londres en el otoño de 1963, la princesa conoció al empresario del transporte británico John Ambler, diez años mayor que ella. En febrero del año siguiente sorprendieron a todos al comprometerse. La boda tuvo lugar en pleno verano de 1964 pero ella no quería una pomposa boda en Estocolmo: eligió la pequeña y sencilla iglesia de Gärdslösa (Isla de Öland) y cosió ella misma su vestido de novia.

    La princesa Margarita y John Ambler tuvieron tres hijos -Sibylla (nacida en 1965), Edward (nacido en 1966) y James (nacido en 1969)-. Desde su boda, Margarita vivió en Londres, donde la familia fue retratada con interés por la prensa, pero durante la década de 1970 la familia se retiró por completo de la vista pública. La familia iba a Suecia de vez en cuando y a John Ambler le gustaba unirse a las cacerías de su cuñado, el rey. La princesa siguió representando a la familia real en algunas ocasiones especiales en Inglaterra, como las bodas de la princesa Ana (1973), del príncipe Carlos y la princesa Diana (1981) y de los duques de York.

    Retirada en Inglaterra, el país que considera su hogar

    El destino de la princesa Margarita no fue el de convertirse en el centro de atención, algo que ella tampoco parece haber buscado nunca. La familia Ambler vivió hasta 1994 en la mansión Chippinghurst Manor en Oxfordshire con cocina, casa y niñera. Según la mujer encargada de la limpieza, había que llamar “Su Alteza” a la princesa, pero Margarita también era feliz haciendo los quehaceres diarios de la casa, como cocinar o cuidar del jardín.

    En 1994, la empresa de transporte de John Ambler quebró y la pareja se vio obligada a mudarse de “The Manor”, dos años antes de separarse. Se decía que John se había mudado a un pub en el pueblo vecino de Woodstock para evitar verse involucrado en la mudanza y, por lo tanto, Margarita tuvo que encargarse de todo ella misma. Actualmente la princesa vive en un pequeño pueblo en las afueras de Chipping Norton, en Oxfordshire, donde se la ve saliendo a pasear o visitando la iglesia medieval del pueblo cuando se celebran conciertos.

    John Pritchard ha sido vecino de la princesa en Chipping Norton durante casi cuarenta años y relató a la prensa sueca: “Ella suele salir a caminar, por lo que normalmente nos encontramos. No la conozco muy bien, pero siempre es muy amable y comunicativa cuando nos encontramos”. Sabe que ella es la hermana mayor del rey sueco, pero cree que eso no afecta su relación con los demás habitantes del pequeño pueblo: “Parece ser una persona con los pies en la tierra”.  Otra vecina relató: “La veo a veces, pero ocurre muy raramente. Parece muy simpática, pero tengo la impresión de que ha optado por alejarse del foco de atención. Difícilmente vives en este pueblo si quieres estar en el centro”.

    En las últimas décadas, la princesa se centró en su familia y la filantropía. Es patrocinadora de varias organizaciones benéficas, incluida la Fundación Cultural Príncipe Bernhard, el Conservatorio de Música de Estocolmo y la Real Academia Sueca de Música. Y aunque no desempeña funciones oficiales en nombre de la monarquía, en las últimas décadas fue una figura presente en eventos reales y acontecimientos familiares. Actualmente, dispone de un apartamento privado en el castillo de Drottningholm, donde vive su hermano el rey.

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  • Gustav Badin, el esclavo africano que fue adoptado por una reina y vivió en la corte de Suecia

    En 1760, la reina Luisa Ulrica de Suecia recibió como regalo a un niño esclavo de diez años, Gustav Badin. Considerándose a sí misma una monarca ilustrada, Luisa Ulrica lo liberó de la esclavitud y lo crio con sus otros cuatro hijos, en una época en que los negros no formaban parte de la corte. Badin vivió una vida única para un afro-sueco en la Suecia del siglo XVIII, abrazando su fe y educación para encontrar el significado de la persona. Se enfrentó a la discriminación racial como persona de ascendencia africana, pero se creó una vida social e intelectualmente independiente.

    Nacido en 1750 en la isla caribeña de Saint Croix, una colonia danesa en las Indias Occidentales (que más tarde sería conocida como las Islas Vírgenes de los Estados Unidos). Llamado originalmente Couschi, Badin era hijo de unos esclavos africanos que murieron cuando se incendió la casa en la que vivían dentro de una plantación propiedad del gobernador general danés, el barón von Pröck.

    Cuando el noble dejó la isla en 1758 para regresar a Dinamarca, llevó a Badin a Copenhague. Se estima que alrededor de 200.000 africanos y afrodescendientes fueron llevados a Europa durante los siglos XVII y XVIII, como parte del comercio transatlántico de personas. La mayoría eran esclavos o sirvientes y solían ser utilizados como símbolos exóticos de estatus en la corte y entre familias de la alta nobleza.

    Badin estuvo al cuidado de la familia del comerciante danés Gustaf De Brunck antes de ser llevado a Estocolmo como “presente” para la reina. Se integró rápidamente a la familia real: los hijos del rey Adolfo Federico y la reina Luisa Ulrica eran el príncipe heredero Gustavo (de trece años), Carlos (de 11), Federico Adolfo (9) y Sofía Albertina (6). Gustav Badin creció en el palacio real, muy cerca de la familia real, y recibió una educación libre, inspirada en el libro ‘Émile’ (1762) del filósofo francés Rosseau, muy vigente en la época.

    Bajo la protección de la reina, a Badin lo instruyeron en la fe cristiana y lo bautizaron en la Capilla Real del Palacio de Drottningholm en diciembre de 1768, y los miembros de la familia real ejercieron como padrinos. De ellos recibió sus muchos nombres de pila: Adolf Ludvig Gustav Fredrik Albert. Badin llegó a referirse a Luisa Ulrica como su madre adoptiva.

    Cuando llegó a la adultez, Badin fue integrado a la corte: bailó ballet, actuó en el teatro, y trabajó como lacayo, secretario y asesor de la reina Luisa Ulrica y posteriormente, cuando ella murió en 1782, de la princesa Sofía Albertina. Los príncipes le confiaron a Badin la tarea de custodiar los documentos de la reina, editarlos y destruirlos, si era necesario.

    Tras la muerte de la reina Badin recibió un par de granjas de la corona cerca de Estocolmo pero, aunque se consideraba un granjero, pasaba la mayor parte de su tiempo en Estocolmo. En la capital sueca creó una extensa biblioteca privada y participó activamente en las órdenes fraternales seculares que florecieron a finales del siglo XVIII. También escribió un diario que hoy se conserva en la biblioteca de la Universidad de Uppsala. En el aspecto privado, se casó dos veces pero solo tuvo un hijo que murió siendo un bebé. Badin tenía más de setenta años cuando falleció como un hombre libre en marzo de 1822 y fue enterrado en el cementerio de la iglesia de Katarina en Estocolmo. Su tumba permaneció anónima durante dos siglos hasta que, este 2023, la ciudad decidió marcarla con su nombre.

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  • Así fue, hace 50 años, el grandioso funeral del rey Gustavo VI Adolfo de Suecia

    El 25 de septiembre de 1973, hace 50 años, Suecia celebró el último funeral de un rey: Gustavo VI Adolfo, quien a sus 90 años era el monarca más longevo del mundo, había muerto diez días antes en un hospital de Helsinborg por graves problemas estomacales, y dejó la corona a su nieto de 27 años, el rey Carlos XVI Gustavo, el soberano más joven de su tiempo.

    Tras la conmoción inicial, inició un profundo período de duelo que concluyó con un entierro en una modesta tumba a las afueras de Estocolmo y la puesta en marcha de un protocolo real que asombró a los ciudadanos suecos. La gente realmente lo lloró y elogió la sencillez y la dignidad del rey fallecido, por el que se sentía mucho respeto.

    Tras el anuncio oficial del fallecimiento del que había sido rey durante 23 años, el arzobispo Olof Sundby recomendó el repique general de campanas en señal de luto por la muerte de Gustavo VI Adolfo. Al día siguiente, entre las 13.00 y las 13.30 horas el 16 de septiembre, todas las iglesias de Suecia sonaron.

    La Oficina del Mariscal Nacional decidió mantener un duelo real de seis semanas. Esto significó, entre otras cosas, que los empleados varones de la Corte Real debían vestir traje negro y corbata blanca hasta el día del funeral y luego cambiar la corbata blanca por una negra, que se usaría hasta completar el período de duelo. La bandera sueca debía estar a media asta hasta el día del funeral.

    Procesión por Suecia

    El martes 18 de septiembre, el féretro del rey Gustavo Adolfo fue llevado desde el Hospital de Helsinborg en un cortejo que atravesó más de 500 kilómetros hacia Estocolmo por una autopista. El cortejo, compuesto por un coche fúnebre, una escolta policial y tres automóviles oficiales, partió a las 7:30 de Helsingborg, donde 20.000 ciudadanos se lanzaron a las calles para despedirse.

    La procesión mantuvo una velocidad de unos 70 kilómetros por hora para que el pueblo sueco tuviera la oportunidad de despedirse definitivamente. Fue un día largo, pero en comparación con el viaje fúnebre de Carlos X Gustavo, en 1660, desde Gotemburgo a Estocolmo, que duró 41 días, fue una velocidad récord. La primera parada del cortejo fue el Castillo de Sofiero, donde el personal pudo despedirse de su rey y patrón.

    A lo largo del camino, decenas de personas se presentaron para recibir un homenaje final: el tránsito se detuvo en las carreteras, cientos se amontonaron en los puentes e incluso los obreros paralizaban las obras para saludar el paso del rey.

    Alrededor de las 8:30 de la noche el cortejo real llegó al Pastillo de Estocolmo, en la isla de Gamla Stan, donde esperaban unas 25.000 personas y el nuevo rey del país con miembros de la familia real. Durante los tres días siguientes, el pueblo pudo despedirse del rey, cuyo ataúd fue colocado cerca del altar de la iglesia del Palacio y custodiado por una guardia de honor. Decenas de miles de personas hicieron fila diariamente para respetos sus respetos y firmar los libros de condolencias.

    Funeral en Estocolmo

    Temprano en la mañana del 25 de septiembre, los habitantes de Estocolmo comenzaron a ocupar sus lugares a lo largo de la ruta de la procesión. Alrededor de 250.000 personas afrontaron el frío y un cielo grisáceo. No hubo clases en las escuelas del país y los trabajadores y funcionarios del centro de Estocolmo dejaron de trabajar durante aproximadamente una hora. Las tiendas ubicadas en la ruta procesional cerraron.

    Fue un momento histórico. Muchos querían despedirse definitivamente de un rey al que sólo habían visto en la televisión o sobre el que habían leído en los periódicos. El estilo sencillo y discreto del viejo regente lo había convertido en el rey más querido de todos los tiempos. En la procesión también participó el nuevo monarca, Carlos XVI Gustavo.

    Pero el interés por el funeral no fue sólo un asunto nacional, ya que la ceremonia de tres horas de duración también se retransmitió en canales de televisión internacionales. En Suecia, los dos únicos canales nacionales transmitieron el funeral y fue la primera vez que una ceremonia de esta talla podía verse por TV. Las personalidades más famosas de la televisión tuvieron la responsabilidad de comentar a los espectadores todo el funeral.

    A las 10 de la mañana empezaron a repicar las campanas de la Gran Iglesia para marca el inicio del cortejo fúnebre de 400 metros, y 40 minutos de duración, desde el interior del Palacio Real hasta la Gran Iglesia. A la cabeza del cortejo fúnebre estaba la guardia real, que protegió el coche fúnebre con el ataúd del rey. El rey fallecido había decidido que el presbiterio, el catafalco y el ataúd fueran tapizados de terciopelo azul en lugar de negro, ya que quería que su funeral fuera brillante y esperanzador.

    El féretro estaba adornado con la corona funeraria de la reina Luisa Ulrica, confeccionada en 1782 por el rey Gustavo III para que reposara sobre la tumba de su madre. Desde entonces, la corona es colocada sobre los ataúdes de los monarcas suecos en sus funerales. Detrás del féretro caminaron más de 30 jefes de Estado extranjeros y representantes de los tres poderes nacionales de Suecia, entre ellos el primer ministro Olof Palme y los líderes de la oposición.

    El paso del cortejo fúnebre estuvo fuertemente custodiado por miles de oficiales de la policía y el ejército. Según los cronistas de la época, los trabajadores colmaron balcones y terrazas de los edificios, los ancianos que se encontraban a lo largo del camino se habían puesto sombreros de copa y las mujeres acudieron vestidas de negro. Otros llevaban brazaletes de color negro y, cuando el féretro pasaba frente a ellos, saludaban con sus pañuelos.

    Uno de los periodistas del periódico Expressen notó entre la multitud la presencia una anciana, “pequeña y encorvada de espaldas”, que arrojaba un ramo de margaritas al carruaje que pasaba frente a ella, y de otra anciana vestida de negro rompió a llorar mientras permanecía detrás de soldados altos y anchos, sin poder ver el paso de la procesión.

    El arzobispo Olof Sundby presidió el funeral en la Gran Iglesia. Había elegido dos pasajes de la Biblia: Mateo 5:8 (“Bienaventurados los de limpio corazón porque ellos verán a Dios”) y Mateo 7:12 (“Todo lo que queráis que los hombres os hagan, hacedlo también vosotros con ellos”). El rey había pedido que no se hablara de él sobre él durante el entierro.

    La Gran Iglesia se llenó de dolientes. Además de la familia real, presidida por el rey Carlos XVI Gustavo y sus hermanas, las princesas Margarita, Margaretha, Birgitta, Désirée y Christina, cerca del ataúd se ubicaron también los hijos del rey fallecido: la reina Ingrid de Dinamarca, el príncipe Bertil y los príncipes Sigvar y Carl Johan Bernadotte. Entre ellos estaban los jefes de estado reales extranjeros, el gobierno, el cuerpo diplomático y luego todos los demás dignatarios.

    Desde Dinamarca también llegaron las tres nietas del rey Gustavo VI Adolfo: la reina Margarita II (con su esposo, el príncipe Enrique), la princesa Benedicta y la reina Ana María de Grecia (con su esposo, el rey Constantino II). Desde Noruega viajaron el rey Olav V y el príncipe heredero Harald, mientras el príncipe Felipe de Inglaterra viajó a Estocolmo a bordo del destructor británico “Hampshire” en compañía de su tío Lord Louis Mountbatten, que era hermano de la difunta reina Luisa y, por lo tanto, cuñado de Gustavo VI Adolfo. La lista de asistentes reales se completaba con la reina Juliana de los Países Bajos, los reyes Balduino y Fabiola de Bélgica, los grandes duques Juan y Josefina Carlota de Luxemburgo y los príncipes Rainiero III y Grace de Mónaco.

    Entierro en el Cementerio Real de Haga

    Después del funeral, comenzó una segunda procesión desde la Gran Iglesia hasta el lugar de enterramiento en el Cementerio Real de Haga, elegido por el propio rey como su lugar de descanso final. Al hacerlo, se desvió de la tradición de que los reyes debían ser enterrados en la iglesia de Riddarholm que se remontaba a 1290, cuando Magnus Ladulås fue enterrado allí. El rey ya había planeado su funeral en 1956, decidiendo ser enterrado cerca de las tumbas de sus dos esposas, la princesa Margarita (fallecida en 1920) y la reina Luisa (muerta en 1965).

    Millones de personas podrían haber seguido la procesión en persona en las calles o por televisión, pero el momento del entierro en el Cementerio de Haga, solo pudo ser presenciado por la familia real y los familiares más cercanos. Cuando bajaron el ataúd al suelo, el rey Carlos XVI Gustavo saludó y dijo algunas palabras en recuerdo de su abuelo. Le agradeció abuelo por estar allí como apoyo y padre sustituto cuando su propio padre murió cuando él tenía sólo nueve meses.

    QUIÉN FUE EL REY GUSTAVO VI ADOLFO

    Gustavo VI Adolfo nació el 11 de noviembre de 1882 en el Palacio de Estocolmo, hijo de Gustavo V y de Victoria de Baden. Cuando nació, era príncipe de Suecia y Noruega y también recibió el título de duque de Scania. Recibió una educación que lo preparó para funciones futuras. Se trataba de estudios, entre otras cosas, de ciencias políticas y economía nacional. Pero fueron los estudios de arqueología e historia los que más le interesaban.

    En 1905 fue enviado a El Cairo para participar en excavaciones. Allí el príncipe conoció a su futura esposa británica Margarita, hija de los duques de Connaught y nieta de la reina Victoria. Se ha dicho que se había concertado un encuentro entre la princesa Patricia, la hermana menor de Margarita, y el príncipe y la idea era que ella se convirtiera en la consorte del futuro rey. Fue amor a primera vista y en junio del mismo año se casaron en el Castillo de Windsor. El abuelo Óscar II les regaló el Castillo Sofiero como regalo de bodas.

    La pareja tuvo cinco hijos en rápida sucesión: el primer hijo fue Gustavo Adolfo, que nació en 1906 (padre del actual rey). En 1920, la princesa Margarita murió rápidamente debido a una intoxicación sanguínea aguda y tres años más tarde, el príncipe se volvió a casar con Lady Louise Mountbatten. Nacida en Alemania pero educada en el Reino Unido, esta bisnieta de la reina Victoria sería su esposa durante 45 años.

    La muerte de su hijo mayor en 1947 fue un golpe muy duro para Gustavo Adolfo. En 1950, ascendió  al trono a la muerte de su padre y prestó juramento real, pero también continuó cultivando sus intereses humanistas mientras cumplía con sus deberes como regente. La reina Luisa murió en 1965 en el hospital de Saint Göran y Gustavo VI Adolfo murió en 1973 tras sufrir una úlcera de estómago.

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  • Los “reyes de cuentos de hadas” de Suecia: una larga lista de monarcas que nunca existieron

    El rey Carlos XVI Gustavo de Suecia celebró su jubileo de oro este fin de semana para conmemorar los 50 años desde que ascendió al trono el 15 de septiembre de 1973.

    Es el rey con el reinado más extenso en la historia de la monarquía sueca, que se remonta a más de 1.000 años. La primera persona de la que hay evidencia histórica de haber sido rey es Erik Segersäll, que reinó entre 970 y 995, pero normalmente es su hijo, Olof Skötkonung, a quien se considera el primer rey de Suecia.

    El actual rey, Carlos Gustavo, usa el número romano XVI para mostrar que es el decimosexto rey llamado Carlos que reina en Suecia. Excepto que no lo es: hace siglos, los reyes suecos basaban sus números de reinado en una lista de soberanos parcialmente inventada.

    Para que la historia del reino pareciera más larga e interesante, el célebre historiador sueco Johannes Magnus agregó reyes míticos a la lista de monarcas que plasmó en su libro Historia de omnibus Gothorum Sveonomque regibus (“Historia de todos los reyes de los godos y los suiones”), publicado en 1554.

    H.M. Konungen fotograferad med de nordiska statscheferna i samband med firandet av Konungens 50-årsjubileum på tronen.

    Magnus se encargó de mostrar que Suecia tenía una larga historia que se extendía hasta el año 88 después del fin del diluvio (año 2259 a.C.) y mencionó a Magog fue el primer rey sueco.

    En su lista también agregó otros reyes que nunca existieron como Sigge II, Hunding, Frode y cinco Björn diferentes, además de seis llamado Karl o Carl. Estos reyes son conocidos como los reyes de cuento de hadas.

    Cuando Erik, el hijo del rey Gustavo Vasa, asumió el cargo de rey, utilizó la lista de Johannes Magnus y se convirtió en Erik XIV cuando lo más correcto hubiera sido llamarse Erik VIII. Lo mismo le ocurrió a su hermano Carlos, que debería haberse llamado Carlos III pero dio crédito a la lista de Magnus y ascendió al trono con el nombre de Carlos IX.

    Contando sólo a las personas que realmente existieron, el rey actual sería el décimo (no el decimosexto) Carlos que ocupa el trono sueco.

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  • Retratos de familia: los primos reales de Escandinavia, reunidos en el jubileo de oro de Suecia

    Suecia celebró los 50 años en el trono del rey Carlos XVI Gustavo con un fin de semana de galas, fiestas callejeras y una procesión por Estocolmo y que contó dos dos invitados muy especiales: el monarca sueco logró reunir, una vez más, a sus primos la reina Margarita II de Dinamarca y el rey Harald V de Noruega.

    La casa real difundió unas imponente imágenes de los tres monarcas, tomadas en el Palacio Real de Estocolmo antes del banquete de gala ofrecido por el jubileo. Antes, habían asistido a un servicio religioso en la capilla real y a una especial ceremonia de cambio de guardia.

    En los retratos oficiales se puede ver a los reyes de Suecia, la reina de Dinamarca y el rey Harald y la reina Sonia de Noruega, junto a los presidentes de Finlandia e Islandia y sus primeras damas. Se también a los príncipes herederos de Dinamarca y al príncipe heredero de Noruega.

    El rey Carlos XVI Gustavo y la reina Margarita II tienen lazos familiares muy cercanos: son primos hermanos y nacieron con una diferencia de siete años. Ella se convirtió en reina en 1972, al morir su padre el rey Federico IX.

    Un año y 8 meses después, Carlos XVI Gustavo se convirtió en el monarca más joven del mundo tras la muerte de su abuelo Gustavo VI Adolfo. El fallecido rey, que era entonces el más longevo entre los reyes del mundo, era el padre de la reina Ingrid de Dinamarca, viuda de Federico IX y madre de Margarita II.

    La relación que une a Carlos XVI Gustavo de Suecia con Harald V de Noruega es menos cercana, pero más diversa: los dos son descendientes de la reina Victoria I de Inglaterra a través de sus abuelas paternas.

    Carlos XVI Gustavo de Suecia es nieto de la princesa británica Margarita de Connaught, hija de los duques de Connaught y nieta de Victoria I. Fue la primera esposa del rey sueco Gustavo VI Adolfo pero no llegó a ser reina de Suecia porque murió joven.

    Harald V, por su parte, es nieto de la princesa Maud de Inglaterra, hija del rey Eduardo VII y nieta de Victoria I. Se casó con el príncipe Carlos de Dinamarca, quien en 1905 fue electo el primer rey de Noruega con el nombre de Haakon VII.

    Por otra parte, Harald V desciende de la familia real de Suecia a través de su madre, la princesa Martha, nieta del rey sueco Oscar II. En 1929, Martha contrajo matrimonio con su primo hermano, el futuro rey Olaf V de Noruega, pero no llegó a ser reina porque murió joven.

    Los tres primos Margarita II, Carlos XVI Gustavo y Harald V son tataranietos de la reina Victoria de Inglaterra y del rey Christian IX de Dinamarca, y de esta forma emparentan, de forma más o menos cercana, con Felipe VI de España, Carlos III de Inglaterra, Felipe de Bélgica o Enrique de Luxemburgo

    Carlos XVI Gustavo nació el 30 de abril de 1946 y es descendiente de Jean-Baptiste Bernadotte, un militar francés que llegó al trono de Suecia en 1818. Asumió como rey el 15 de septiembre de 1973 a los 27 años.

    Pese a varios escándalos, entre ellos la publicación de un libro en 2010 que lo retrató como un mujeriego que frecuenta clubes de alterne, los suecos tienen gran aprecio por su monarquía constitucional.

    Según un reciente sondeo del diario Dagens Nyheter y del instituto Ipsos, 62% de las personas interrogadas afirman que apoyan a la monarquía, una cifra que se mantiene constante desde hace 20 años.

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  • La histórica Tiara Connaught reapareció en el jubileo de oro del rey de Suecia

    La princesa Cristina fue la única de las cuatro hermanas Carlos XVI Gustavo de Suecia que asistió a los festejos oficiales por el jubileo de oro del rey, y su retorno a la escena pública lo hizo utilizando la impresionante Tiara de Diamantes Connaught, muy apreciada en la familia real sueca y muy relacionado a la realeza británica.

    LA PRINCESA CRISTINA DE SUECIA

    Adornada con varias piedras en arreglos florales y aros con diamantes colgantes intercalados, la tiara Connaught es impresionantemente alta y majestuosa. Perteneció originalmente a la princesa heredera Margarita (1886-1920), una nieta de la reina Victoria de Inglaterra que fue la primera esposa del rey Gustavo VI Adolfo pero no llegó a ser reina consorte porque murió muy joven.

    MARGARITA DE CONNAUGHT

    La tiara, creada por los joyeros E. Wolff and Co, fue un regalo que el príncipe Arturo de Inglaterra, duque de Connaught y Strathearn, y su esposa Luisa Margarita de Prusia le regalaron a la princesa en 1904 con motivo de su boda con el príncipe sueco. La pareja tuvo varios hijos, entre ellos el príncipe Gustavo Adolfo (muerto en un accidente aéreo en 1947) y la futura reina consorte de Dinamarca Ingrid.

    LA PRINCESA SIBILA, MADRE DE CARLOS XVI GUSTAVO

    Desde que llegó a Suecia, la tiara fue utilizada por varios miembros femeninos de la familia real en importantes ocasiones estatales. La princesa Sibila de Sajonia-Coburgo-Gotha, viuda del príncipe Gustavo y madre del actual rey Carlos XVI Gustavo, lució la tiara con frecuencia.

    La princesa Cristina, hija menor de Sibila, rindió un homenaje a su abuela y a su madre llevando la tiara en su boda en 1974. En 1976 la reina Silvia utilizó la tiara Connaught en una celebración en vísperas de su boda con el rey Carlos XVI Gustavo. Lo mismo han hecho las princesas Victoria, la actual heredera al trono, y su hermana Madeleine.

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  • En fotos, el Jubileo de oro de Carlos XVI Gustavo: el rey de Suecia cumplió 50 años de reinado

    Adornada con banderas y con sus comercios repletos de platos, pósteres y otros recuerdos, Estocolmo celebra estos días el Jubileo de Oro del rey Carlos XVI Gustavo.

    El rey de Suecia era el monarca más joven del mundo cuando el 15 de septiembre de 1973, a los 27 años, sucedió a su abuelo de 91 años, el soberano más longevo.

    Desde entonces, el rey se apoyó en el lema de su reinado “Por Suecia, con el tiempo” para modernizar la monarquía.

    Considerado un monarca progresista, permitió, entre otras cosas, que los príncipes suecos puedan casarse con mujeres de la sociedad, y que las princesas asciendan al trono. Gracias a esto, Suecia hoy tiene dos futuras reinas: la princesa Victoria y la princesa Estelle.

    Pese a los poderes limitados, Carlos XVI Gustavo sabe utilizar su influencia, como lo atestigua su intervención tras el escándalo por la invitación del embajador de Rusia al próximo banquete de los Nobel. La Fundación Nobel renunció finalmente a convidar al diplomático ruso.

    Este respeto de los suecos por su monarca se traduce en cifras. Según un reciente sondeo del diario Dagens Nyheter y del instituto Ipsos, el 62% de las personas interrogadas afirman que apoyan a la monarquía, una tasa constante desde hace 20 años.

    La personalidad y el itinerario personal del rey hubieran podido provocar controversia.

    “No es un hombre de poder, sino un símbolo”, dijo Roger Lundgren, especialista de la familia real y autor de una reciente biografía del monarca. “Su padre murió cuando él tenía nueve meses. Cuando subió al trono en 1973, sucedió a su abuelo de 91 años. Se convirtió en rey a los 27 años”, recuerda.

    Unos meses antes de su llegada al trono, Carlos Gustavo XVI apareció con el torso desnudo en las páginas de un semanario popular y los primeros años de su reino estuvieron marcados por su pasión por los autos deportivos y su gusto por las fiestas y más tarde se habló incluso de que tuvo supuestas relaciones extraconyugales.

    Roger Lundgren considera que el comportamiento del rey cuando subió al trono fue el reflejo de un cambio de costumbres en la época. “Era un periodo particular en Europa a inicios de los años 70. Había que ser moderno y su consigna era que se debía vivir con su tiempo”, dice.  

    Entre los opositores a la monarquía hay quienes consideran que esa modernidad debería reflejarse en un cambio de régimen. Niclas Malmberg, presidente de la asociación de republicanos de Suecia, que afirma contar con 7.500 miembros, escribió al rey para que aproveche el jubileo para convertir a Suecia en una República.

    Pero muy apegados a su moderna monarquía, los suecos no opinan lo mismo: la princesa heredera Victoria, la futura reina, goza de una popularidad récord y según la encuesta de Dagens Nyheter, la mayoría de las personas desearían incluso que se produzca lo más pronto posible un cambio generacional.

    14 de septiembre: Noche de gala en el Teatro de Drottningholm

    15 de septiembre: Te Deum y cambio de Guardia en el Palacio Real

    Quién es el rey Carlos XVI Gustavo de Suecia

    Nacido el 30 de abril de 1946, el rey fue bautizado con los nombres de Carlos Gustavo Folke Hubertus y es el séptimo rey de la dinastía Bernadotte, que llegó desde Francia en 1810 para reemplazar a la vieja dinastía Vasa.

    Carlos Gustavo tenía sólo nueve meses cuando su padre, el príncipe Gustavo Adolfo, murió en un accidente aéreo en Dinamarca, y creció en el palacio de Haga junto a sus cuatro hermanas mayores y su madre Sibilla de Sajonia-Coburgo, bisnieta de la reina Victoria de Inglaterra.

    Tras la muerte de su bisabuelo Gustavo V en 1950, el príncipe se convirtió en el heredero del trono y asumió la corona en 1973 al morir su abuelo Gustavo VI Adolfo. En 1976, el rey se casó con la alemana Silvia Sommerlath, que se convirtió en la primera reina sin ascendencia real en Europa.

    La pareja real comparte tres hijos: Victoria, princesa heredera, de 45 años, el príncipe Carlos Felipe, duque de Värmland, de 43 años, y la princesa Madeleine, duquesa de Hälsingland y Gästrikland, de 40 años. Entre todos le dieron ocho nietos, todos príncipes y princesas.

    Desde su ascenso al trono, la monarquía sueca ha perdido amplias atribuciones, en un proceso que democratizó radicalmente el sistema. Pero el rey sigue siendo el principal representante de Suecia y es patrono y miembro honorario de un gran número de academias, organizaciones y asociaciones suecas.

    Como Jefe de Estado, Carlos XVI Gustavo tiene ante todo tareas ceremoniales y representativas, que están reguladas en la Constitución. Además, el rey realizó más de 80 visitas de estado al extranjero para promover Suecia y los intereses suecos.

    El retrato del jubileo de oro

    Antes de las celebraciones de su Jubileo de Oro, la Corte Real de Suecia compartió una nueva imagen del monarca, que fue tomada en el Salón de Estado del Palacio Real de Estocolmo.

    Vestido con su uniforme de almirante, el padre de tres hijos aparece fotografiado junto al trono plateado, que data de la coronación de la reina Kristina en 1650 y se utiliza en las inauguraciones estatales del parlamento.

    Sobre su uniforme, el Rey luce varias medallas, incluida la Orden de los Serafines. Esta medalla, también conocida como ‘Cinta Azul’, se considera el equivalente sueco de la Orden de la Jarretera del Reino Unido y es el más alto honor de caballería que se puede otorgar.

    Además, el monarca también porta la Orden Real de Vasa, la Orden de la Espada y la cadena de la Orden de Dannebrog de 1840, que sólo puede entregarse a la familia más cercana al monarca.

    El rey también parece llevar exactamente las mismas cadenas ceremoniales que usó para su ascenso al trono en 1973.

    El nuevo retrato del Rey, realizado por Thron Ullberg, aparecerá en los sellos que se emitirán en Suecia en 2023.

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  • El Cementerio Real de Haga: el sitio de descanso final de los reyes de Suecia

    No quiero ser enterrada en la iglesia de Riddarholmen, sino en la naturaleza en algún lugar donde incluso mi familia pueda tener su último lugar de descanso”. Estas palabras corresponden a la princesa heredera Margarita de Suecia y fueron escritas unos años antes de su muerte.

    La princesa heredera, abuela del actual rey de Suecia, tenía un gran interés en la vida al aire libre, era pintora de paisajes de jardines y su interés por la naturaleza armoniza con el deseo de una tumba al aire libre.

    La princesa Margarita murió en 1920, en un acontecimiento que conmocionó a Suecia: tenía apenas 38 años y dejaba huérfanos de madre a cinco pequeños, una niña y cuatro niños.

    Funeral de la princesa heredera Margarita en 1920.

    Si bien en principio su cuerpo fue sepultado en la Gran Iglesia (Storkyrkan) del casco histórico de Estocolmo, dos años después fue trasladado a su morada definitiva, siguiendo su deseo, en Haga, un amplio parque a las afueras de la capital donde, desde entonces, han sido sepultados varios monarcas y príncipes suecos.

    Pero este enterramiento no fue solo una respuesta a la última voluntad de la princesa heredera. De hecho, la Iglesia de Riddarholmen, el panteón histórico de la monarquía de Suecia, estaba colmado y ya no había espacio para más ataúdes.

    Gustavo VI Adolfo (viudo de la princesa Margarita) y su segunda esposa son, hasta hoy, los únicos reyes sepultados en el Cementerio Real de Haga.

    Para crear el Cementerio Real de Haga (Kungliga begravningsplatsen) se excavó un promontorio en la Bahía Brunnsviken para que se formara una isla. La entrada al cementerio con puente y puerta y una cruz para el punto más alto de la colina fue diseñada por el arquitecto Ferdinand Boberg.

    Algunos historiadores afirman que la ubicación fue elegida por la princesa en consulta con su esposo y también estuvo involucrada en la planificación del cementerio.

    Hoy en día hay seis sitios de entierro diferentes en la isla, de los cuales los cinco primeros consisten en cámaras funerarias construidas a diferentes profundidades bajo tierra según el terreno.

    El 15 de mayo de 1922, el féretro de Margarita fue retirado de la Gran Iglesia y en su lugar fue colocada una inscripción: Margaret 1882-1920 Princesa heredera de Suecia. Duquesa de Scania. Princesa de Gran Bretaña e Irlanda. Fue enterrada en esta iglesia el Día de la Ascensión 1920. Sus cenizas descansaron aquí hasta el 15 de mayo de 1922 y luego fueron enterradas en el lugar elegido por ella en Haga”.

    El príncipe Bertil, tío del rey Carlos XVI Gustavo, fue sepultado en Haga en 1997.

    Desde entonces, con algunas excepciones, todos los miembros masculinos de la Dinastía Bernadotte y sus respectivas esposas han sido enterrados en el Cementerio Real, siendo la última la princesa Lilian, duquesa de Halland, viuda de Bertil, uno de los hijos de la princesa Margarita.

    En distintos puntos del parque se encuentran las tumbas de los padres del actual rey, el príncipe Gustavo Adolfo (fallecido en u accidente de aviación en 1947) y la princesa Sibilla; cerca encontramos las tumbas del príncipe Carlos (1861-1951) y la princesa Ingeborg (1878-1958).

    Tumba del rey Gustavo VI Adolfo y la reina Luisa

    El rey Gustavo VI Adolfo (1882-1973), está sepultado en Haga cerca de la tumba de su primera esposa, la princesa Margarita, y de su segunda consorte, Lady Luisa Mountbatten (1889-1965). Los príncipes Bertil, Sigvard y Carlos Juan, hijos de Margarita, también descansan en Haga.

    Quiénes están sepultados en el Cementerio Real (Kungliga begravningsplatsen) de Haga

    Princesa heredera Margarita (1882–1920)

    Príncipe Gustavo Adolfo (1906–1947)

    Príncipe Carlos (1861–1951)

    Princesa Ingeborg (1878–1958)

    Reina Luisa (1889–1965)

    Princesa Sibylla (1908–1972)

    Rey Gustavo VI Adolfo (1882) – 1973)

    Príncipe Bertil (1912–1997)

    Conde Sigvard Bernadotte (1907–2002)

    Príncipe Carlos Bernadotte (1911–2003)

    Conde Carlos Juan Bernadotte (1916–2012)

    Princesa Lilian (1915–2013)

    Princesa Kristine Bernadotte (1932–2014)

    Condesa Gunnila Bernadotte (1923-2016)

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  • Tres notables ausencias en el jubileo del rey de Suecia porque “la edad les pasa factura”

    Tres de las hermanas del rey Carlos XVI Gustavo no podrán asistir esta semana a las celebraciones nacionales del Jubileo de Oro -los 50 años de reinado- de su hermano.

    Así lo confirmó una de ellas, la princesa Birgitta, de 87 años, quien señaló que distintos problemas de salud impedirán a ella y a sus hermanas Margarita (88) y Désirée (85) asistir a las festividades en Estocolmo.

    El tan esperado reencuentro del rey con las “Hagasessorna” (Hermanas de Haga), como son conocidas popularmente por haberse criado en el palacio de Haga, no se producirá porque Margarita y Désirée tienen serias dificultades para moverse libremente.

    “No pueden caminar y lamentablemente no mejorarán”, dijo la princesa Birgitta. “Desirée tenía meningitis, por lo que probablemente debería estar feliz de estar viva, pero Margarita es muy vieja y, por supuesto, también ha tenido algunas cosas y está pasando por momentos difíciles”.

    Es la edad la que pasa factura”, dice la princesa Bérgitta al diario sueco Expressen desde la ciudad turística española de Mallorca, donde vive desde hace muchos años. Allí confirmó que tampoco podrá asistir: “Lo había esperado tanto y quería ser parte de ello. Es una difícil decisión. Duele en el alma”, dijo la princesa.

    La princesa Christina, la más joven de las “Hagasessorna”, de 80 años, será única que se unirá al rey Carlos Gustavo, la reina Silvia y el resto de la familia real, así como a los reyes de Dinamarca y Noruega, en los eventos.

    Las hermanas del rey Carlos Gustavo viven en distintos lugares: Magarita en Inglaterra, Birgitta en Mallorca, Désirée en Koberg (Suecia) Christina en Estocolmo. Este año, según confirmó la casa real, las cuatro sin embargo pudieron reencontrarse con su hermano en unas vacaciones en la isla de Oland.

    Fue agradable que los hermanos pudieran estar juntos unos días en Öland”, dijo la vocera de la corte real sueca, Margareta Thorgren, al diario Svensk Dam.El rey y la reina se mostraron muy contentos por la visita” de sus hermanas al castillo de Solliden.

    Las “Princesas de Haga”: quiénes son las hermanas del rey Carlos XVI Gustavo

    Llamadas “Hagasessorna” (las hermanas de Haga) por haberse criado en el palacio de Haga, en las afueras de Estocolmo, son las cuatro hijas del malogrado príncipe Gustavo Adolfo, quien murió en un accidente de aviación en 1947.

    La madre de las princesas, que quedó viuda a los 39 años, era la princesa alemana Sibila de Sajonia-Coburgo, descendiente de la reina Victoria de Inglaterra. Tras la muerte de su esposo, la princesa y sus hijos abandonaron Haga y se mudaron a un apartamento del Palacio Real de Estocolmo.

    La princesa Margarita es la más longeva de la familia real sueca y nació el 31 de febrero de 1934. Al igual que sus hermanas, recibió su educación en casa. Mostró un gran interés por el arte y la literatura, y su amor por las artes continuó durante toda su vida.

    En 1964, la princesa perdió su estatus de “Alteza Real” después de casarse con el empresario británico John Ambler, con quien se estableció en el Reino Unido. Tuvieron tres hijos: Sibylla, Charles y James.

    Después de su matrimonio, la princesa se centró en su familia y la filantropía. Es patrocinadora de varias organizaciones benéficas, incluida la Fundación Cultural Príncipe Bernhard, el Conservatorio de Música de Estocolmo y la Real Academia Sueca de Música.

    La princesa no desempeña funciones oficiales en nombre de la monarquía desde que perdió su estatus real, pero en las últimas décadas fue una figura presente en eventos reales y acontecimientos familiares.

    La princesa Birgitta nació el 19 de enero de 1937 en Helsingborg y es la única de las hermanas de Carlos XVI Gustavo que conserva su título de “Alteza Real”.

    Esto se debe a que su matrimonio fue “real”, al casarse con el príncipe alemán Johann Georg de Hohenzollern, en 1961. Tuvieron tuvo tres hijos -el príncipe Carl Christian, la princesa Désirée y el príncipe Hubertus- antes de divorciarse en 1990.

    Birgitta es conocida por su pasión por los deportes ecuestres. Ha competido en concursos de doma e incluso ha representado a Suecia en eventos internacionales.

    Desde su divorcio, la princesa dividió su tiempo entre Suecia y España, donde posee una casa en la isla de Mallorca, que se convirtió en su residencia permanente.

    La princesa Désirée nació el 2 de junio de 1938 en Estocolmo y fue bautizada con ese nombre en honor a Désirée Clary, consorte francesa del rey Carlos XIV Juan, el primer monarca de la dinastía Bernadotte.

    En 1964 se casó con el barón Nils August Silfverschiöld, un noble de Estonia con el que tuvo tres hijos: el barón Carl Otto, la baronesa Christina Louise y la baronesa Hélène Ingeborg Sibylla.

    La princesa Désirée es conocida por su patrocinio de diversas organizaciones benéficas y causas, incluida la Cruz Roja Sueca, la Sociedad Sueca contra el Cáncer y la Real Academia Sueca de Agricultura y Silvicultura.

    También es una apasionada ecuestre y ha representado a Suecia en el Campeonato Europeo de Doma Clásica.

    La menor de las cuatro princesas es Christina, nacida el 18 de agosto de 1943. Fue bautizada con el nombre de la primera mujer que fue reina de Suecia, Cristina (1626-1689), quien abdicó al trono en 1654 y se convirtió al catolicismo.

    Es una pianista consumada y estudió piano en la Escuela de Música de Estocolmo y en la Escuela de Música de Manhattan en la ciudad de Nueva York. También trabajó como agregada cultural en la embajada de Suecia en Madrid y posteriormente como curadora de museo en Suecia.

    En 1974, la princesa Cristina se casó con Tord Magnuson, un plebeyo, en un nuevo matrimonio que rompía la tradición real. Sin embargo, a la princesa se le permitió seguir cumpliendo con sus deberes como miembro de la familia real.

    La princesa Cristina participó en muchas organizaciones caritativas y culturales y también fue presidenta honoraria de la Cruz Roja Sueca desde 1990 hasta 1999. En 2019 fue diagnosticada de leucemia.

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