Categoría: SUECIA

  • Désirée de Suecia está muy enferma y alquila un apartamento de bajo costo con la ayuda del rey

    La princesa Désirée de Suecia, una de las cuatro hermanas mayores del rey Carlos XVI Gustavo, está viviendo en un apartamento modesto y de bajo costo, propiedad de la monarquía sueca, al que accedió gracias a la intercesión de su hermano.

    El rey consiguió un apartamento cercano al Palacio Real de Estocolmo para poder estar cerca de su hermana, que está delicada desde que enfermó de meningitis y pasó un largo período internada en el hospital Sahlgrenska de Gotemburgo.

    La princesa Désirée, de 85 años, vivió en el Castillo de Koberg en las afueras de Sollebrunn, en la provincia de Västergötland, durante su vida adulta. Dedicada a la vida en el campo, ha mantenido un perfil muy bajo, alejada de las obligaciones oficiales.

    La princesa Désirée de Suecia
    La princesa Désirée de Suecia

    Su delicado estado, que le obligó a volver a Estocolmo, le impidió participar de las celebraciones del jubileo de oro del rey el año pasado. “Desirée tenía meningitis, por lo que probablemente debería estar feliz de estar viva”, dijo su hermana, la princesa Birgitta.

    Ahora revela que el rey designó un apartamento para ella para poder tener a su hermana más cerca. “El rey ama mucho a sus hermanas y se preocupa por todas ellas”, explicó el medio Allt Om Kungligt.

    La princesa Désirée, hermana del rey Carlos XVI Gustavo de Suecia, enfermó de meningitis

    La princesa Désirée de Suecia
    La princesa Désirée de Suecia vive ahora en un pequeño apartamento de 95 metros cuadrados, propiedad de la Corona, en Hovstallet, en el centro de Estocolmo.

    Según el periódico Hem & Hyra, la princesa Désirée vive ahora en un pequeño apartamento de 95 metros cuadrados en Hovstallet, en el centro de Estocolmo, por el que paga solo 9.940 coronas suecas, poco más de 900 dólares, un precio mucho más bajo que otros en la zona.

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    Según Hem & Hyra, desde 1809 el rey de Suecia tiene derecho a distribuir alrededor de 350 apartamentos y casas de la Agencia de Propiedades del Estado a quien quiera, a precios mucho más bajos que el valor promedio de un alquiler. 

    “Nosotros somos los que tenemos los contratos de alquiler. Cuando hay una residencia disponible, notificamos a la Oficina del Gobernador de la Corte. Después, la Oficina de Gestión de Propiedades del Estado nos informará por teléfono o correo electrónico de quién se quedará con el apartamento”, explicó Peter Wallin, director de la Agencia de Propiedades del Estado.

    La princesa Désirée de Suecia
    La princesa Désirée y sus tres hermanas, Margarita, Birgitta y Christina, fueron apodadas popularmente las “Princesas de Haga”, por el nombre del castillo donde vivieron. Fueron muy populares en los años 50 y 60 por su belleza y muy queridas por su hermano menor.

    La mayoría de las casas de la Corona están alquiladas a familiares del rey (como sus hijos Madeleine y Carlos Felipe, o su sobrino, Viktor Magnusson, quien paga 19.980 coronas al mes) así como al personal de la Corte Real, tanto en activo como retirados. 

    “Los miembros de la llamada casa real no pagan alquiler por las casas de las que disponen dentro del derecho real de disposición”, afirma Peter Wallin.

    Pero entre los inquilinos “también hay condes y condesas, expertos en impuestos, administradores de patrimonio, un productor de cine, médicos, empresarios, figuras culturales, amigos y familiares de la familia real”, informó Hem & Hyra.

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    Quién es la princesa Désirée de Suecia

    La princesa Désirée de Suecia
    La princesa Désirée es la segunda hija del príncipe Gustavo Adolfo de Suecia, fallecido en un accidente de aviación en 1947, y de su esposa germano-británica, la princesa Sibila de Sajonia-Coburgo. Tiene tres hermanas -las princesas Margarita, Birgitta y Christina- y un hermano, el rey Carlos Gustavo.

    La princesa Désirée nació el 2 de junio de 1938 en Estocolmo y fue bautizada con ese nombre en honor a Désirée Clary, consorte francesa del rey Carlos XIV Juan, el primer monarca de la dinastía Bernadotte.

    En 1964 se casó con el barón Nils August Silfverschiöld, un noble de Estonia con el que tuvo tres hijos: el barón Carl Otto, la baronesa Christina Louise y la baronesa Hélène Ingeborg Sibylla.

    La princesa Désirée de Suecia
    La princesa Désirée perdió su estatus de miembro de la casa real en 1964, al casarse con un noble sin sangre real, el barón Nils August Silfverschiöld. Enviudó en 2017 y desde entonces la propiedad familiar del castillo de Koberg es administrada por el hijo mayor de la princesa, el barón Carl Silfverschiöld.

    La princesa Désirée es conocida por su patrocinio de diversas organizaciones benéficas y causas, incluida la Cruz Roja Sueca, la Sociedad Sueca contra el Cáncer y la Real Academia Sueca de Agricultura y Silvicultura.

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    La princesa Désirée -que en su juventud fue una apasionada ecuestre y representó a Suecia en el Campeonato Europeo de Doma Clásica- quedó viuda en 2017. Su hijo Carl Silfverschiöld, de 59 años, dirige actualmente las operaciones del Castillo de Koberg.

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  • La sucesión al trono de Suecia: dos futuras reinas y una larga lista de herederos “de repuesto”

    El pasado septiembre, el rey Carlos XVI Gustavo de Suecia celebró su medio siglo de reinado con la sucesión al trono asegurada. 

    El rey, de 77 años, es el hombre que más tiempo ha permanecido en el milenario trono sueco, en una de las monarquías más antiguas de Europa, y llegó al trono en 1973 cuando la dinastía Bernadotte tenía solo un heredero presunto, el príncipe Bertil. 

    Pero actualmente, el monarca tiene una enorme familia, dos herederas que serán reinas a su turno y nueve príncipes de “repuesto”.

    Carlos XVI Gustavo de Suecia
    El rey Carlos XVI Gustavo es el monarca de de Suecia desde septiembre de 1973.

    La monarquía de Suecia fue el primer país europeo que rompió con las antiguas leyes que daban prioridad a los hombres sobre las mujeres en cuanto a la sucesión al trono. Sin embargo, el debate fue acalorado y todavía hay quienes están en contra de que la princesa Victoria sea la heredera cuando tiene un hermano varón. 

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    La disputa comenzó en 1977, cuando la reina Silvia fue madre de Victoria y los médicos se apresuraron a decir que existían grandes chances de que la madre no pudiera tener más hijos.

    Carlos XVI Gustavo de Suecia
    Carlos XVI Gustavo de Suecia a los 27 años, el día de su ascenso al trono, en 1973.

    El Parlamento se apuró en nombrar heredera a la recién nacida y desde entonces la sucesión al trono se da de padres a hijos, indistintamente de su género. 

    En 2012, la princesa heredera fue madre por primera vez: la princesa Estelle, duquesa de Östergötland y ubicada en el segundo lugar en la sucesión al trono. Cuatro años más tarde nació el príncipe Óscar, duque de Skane, que se ubicó en el tercer lugar en la sucesión.

    Los herederos “de repuesto”: quién es quién en la sucesión al trono de Suecia

    La familia real de Suecia
    Retrato oficial de la familia real de Suecia en 2023.

    Para gran sorpresa de todos, la reina Silvia quedó embarazada y en mayo de 1978 tuvo un hijo, el príncipe Carlos Felipe, duque de Värmland. El rey, defendiendo que la corona debía pasar de hombre a hombre, intentó retrotraer la decisión del parlamento y el niño quedó en segundo lugar. Actualmente ocupa el cuarto lugar en la sucesión.

    En 2013, el príncipe Carlos Felipe se casó con Sofía Hellqvist, que recibió los títulos de princesa y duquesa de Värmland. Tuvieron tres hijos: el príncipe Alejandro, duque de Södermanland (2016); el príncipe Gabriel, duque de Dalarna (2017) y el príncipe Julian, duque de Halland (2021).

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    En 1982, los reyes fueron padres por tercera vez: la princesa Madeleine, duquesa de Hälsingland y Gästrikland. En 2013 la princesa se casó con el financista estadounidense Chris O’Donnell y tuvieron juntos dos hijos:  la princesa Leonor, duquesa de Gotland (2014); el príncipe Nicolás, duque de Ångermanland (2015); y la princesa Adriane, duquesa de Blekinge (2017).

    Según la Ley de Sucesión, el trono sueco sólo puede ser heredado por una persona perteneciente a la Casa Real de Bernadotte. De esta forma, los hijos de las princesas Victoria y Madeleine tienen legalmente el apellido Bernadotte y no el de sus padres.

    La familia real de Suecia
    La princesa heredera Victoria con su esposo, el príncipe Daniel, y sus hijos Estelle y Oscar.

    En 2019, el rey Carlos Gustavo sorprendió al anunciar que todos los hijos de sus dos hijos menores -Carlos Felipe y Madeleine- dejarían de ser “altezas reales”, aunque conservarían sus títulos de príncipes y princesas y los ducados que se les concedieron a su nacimiento.

    Los hijos menores del rey recibieron la decisión con satisfacción. Carlos Felipe dijo que el cambio permitiría a sus hijos tomar “elecciones más libres en la vida”. Su hermana dijo que el cambio brinda a sus hijos una “mayor oportunidad de moldear sus propias vidas como individuos privados”.

    Los seis niños seguirán ostentando sus títulos de príncipes/princesas hasta que lo decidan y conservan su derecho al trono, pero no estarán obligados a realizar tareas oficiales, como sí sucederá con sus primos Estelle y Oscar, que quedaron excluidos de la medida.

    La línea de sucesión al trono de Suecia

    La familia real de Suecia
    La familia real de Suecia en las celebraciones del Jubileo de Oro del rey Carlos XVI Gustavo.

    1) La Princesa Heredera Victoria

    2) La princesa Estelle, duquesa de Östergötland

    3) El príncipe Oscar, duque de Skane

    4) El príncipe Carlos Felipe, duque de Värmland

    5) El príncipe Gabriel, duque de Dalarna

    6) El príncipe Julian, duque de Halland

    7) La princesa Madeleine, duquesa de Hälsingland y Gästrikland

    8) La princesa Leonor, duquesa de Gotland

    9) El príncipe Nicolás, duque de Ångermanland

    10) La princesa Adriane, duquesa de Blekinge

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  • La reina Silvia fue un golpe de suerte para el rey y salvó a la monarquía sueca

    A principios de la década de 1970, la familia real sueca llevaba una existencia menguante. El rey Gustavo VI Adolfo era viejo y frágil y cuando murió en 1973 fue reemplazado por su nieto, el joven e inseguro rey Carlos XVI Gustavo. Por entonces, solo la línea sucesoria contaba con solo un príncipe mayor de setenta años.

    En aquellos tiempos, los republicanos esperaban que la monarquía sueca pronto desapareciera y fuera reemplazada por una república. Pero en marzo de 1976 el viento cambió: la alemana Silvia Sommerlath, una joven tímida pero bonita, fue presentada por primera vez al pueblo sueco como la prometida del rey Carlos XVI Gustavo.

    En las siguientes cinco décadas, la reina Silvia, de orígenes alemanes y brasileños, profesionalizó y modernizó la monarquía, la acercó al pueblo y la convirtió en un activo útil que hace retroceder incluso a los republicanos. Además, fundó una gran familia y los matrimonios de sus hijos acercaron la realeza a la gente común.

    En su cumpleaños 80, la reina Silvia de Suecia es única en muchos sentidos

    Reina Silvia de Suecia
    La reina Silvia, esposa del rey Carlos XVI Gustavo, fue la primera reina “plebeya” de Europa y se le reconoce el mérito de haber modernizado y popularizado a la monarquía.

    Ninguna de las reinas de Suecia, desde la Edad Media, ha vivido tantos años y sido reina durante tanto tiempo como Silvia: de sus 80 años de vida, ha sido reina consorte durante 47.

    Además, es casi la primera “mujer del pueblo que se casó con un rey sueco: antes que ella, en 1567, Erik XIV se casó con Karin Mansdotter, que no pertenecía ni a la nobleza, y la nombró reina de Suecia.

    Muy consciente de la debilidad de una monarquía en el siglo XXI, la reina Silvia supo comunicarse con la gente, y aprovechó los nuevos medios de comunicación para mostrar a los suecos la utilidad de la familia real. 

    Desde su boda en 1976, se han escrito más entrevistas y artículos sobre ella que sobre cualquier otra reina sueca, mientras que compite con la histórica reina Cristina en cuanto a la cantidad de libros de historia que la tienen como protagonista. 

    Por otro lado, ninguna otra de las anteriores reinas ha viajado tanto y tan lejos como Silvia, a más de 80 países de todos los continentes. Tampoco nadie pudo cultivar sus intereses en el extranjero como lo hace la esposa del rey Carlos XVI Gustavo, con su fundación para niños y otras actividades.

    Reina Silvia de Suecia
    Nacida en la ciudad alemana de Heidelberg, Silvia se casó con el rey en 1976 y ha sido la reina durante los últimos 47 años.

    Pero la mayor aportación de la reina Silvia es que salvó la monarquía sueca

    “Puede que no todo el mundo lo vea como un esfuerzo positivo, pero todos aquellos que quieran custodiar nuestra monarquía milenaria pueden agradecer a Silvia que todavía exista”, dijo uno de los periódicos más importantes de Suecia.

    A los 80 años, la reina Silvia ha manifestado que todavía siente deseos de seguir trabajando en bien de Suecia, y su currículum en el sitio web de la casa real da cuenta de su incansable labor.

    La agenda de la reina incluye visitas periódicas a organizaciones públicas, privadas y sin fines de lucro, inauguraciones de congresos, simposios y eventos oficiales, muchas veces relacionados con su compromiso personal con cuestiones sociales.

    Silvia es patrona de muchas organizaciones y también es presidenta honoraria y miembro honoraria de decenas de organizaciones y asociaciones sociales y humanitarias, una labor por la que la reina ha recibido numerosos premios y reconocimientos.

    Quién es Silvia, la reina que salvó a la monarquía de Suecia

    Reina Silvia de Suecia
    De orígenes alemanes y brasileños, antes de su matrimonio la reina Silvia trabajó como traductora y más tarde como encargada de entrenamiento de las azafatas olímpicas en los Juegos Olímpicos de Múnich en 1972.

    Silvia Renate Sommerlath nació en Heidelberg (Alemania) el 23 de diciembre de 1933, como hija del comerciante alemán Walther Sommerlath y su esposa brasileña, Alice Soares de Toledo.

    En 1963, se graduó en la Luisenschule de Düsseldorf y entre 1965 y 1969 se formó como intérprete en el Sprachen-und-Dolmetscher-Institut de Munich, con títulos de español. Luego trabajó en el consulado argentino en Múnich.

    En los años 1971-73, Silvia fue contratada como encargada de entrenamiento de las azafatas olímpicas en los Juegos Olímpicos de Múnich en 1972 y más tarde fue nombrada jefa adjunta de protocolo en el Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de Innsbruck, Austria. 

    Fue precisamente durante la inauguración de los Juegos de Múnich que conoció al entonces príncipe heredero de Suecia, un despreocupado soltero de 26 años. Por entonces, reinaba en Suecia el abuelo del joven, el nonagenario rey Gustavo VI Adolfo.

    En Suecia soplaban fuertes vientos de izquierda y el primer ministro Olof Palme dijo entonces que el país estaba “a un paso de la República”. Y cuando el anciano y generalmente respetado rey Gustavo VI Adolfo murió en septiembre de 1973, la izquierda vio su oportunidad.

    Reina Silvia de Suecia
    La boda del rey de Suecia con una ciudadana común fue el reflejo de un cambio de costumbres en la época.

    El nuevo rey, Carlos XVI Gustavo, era joven e inexperto y muchos temían que se arrojara a los brazos de una esposa inadecuada después de haberse liberado del juicio de su conservador abuelo, para quien los matrimonios desiguales eran inapropiados.

    Dos de los hijos del rey (Carlos Juan y Sigvard) fueron despojados de sus títulos reales y sus derechos al trono después de casarse con plebeyas y el derecho de sucesión al trono. 

    Sólo el príncipe Bertil, aún soltero, quedó como reserva en los años 70, pero a sus 60 años vivía “en pecado” con la galesa Lilian Davies. El príncipe sacrificó la posibilidad de casarse y tener hijos para ejercer como heredero de repuesto en caso de que su sobrino Carlos Gustavo hiciera algo inapropiado. 

    Unos meses antes de su llegada al trono, Carlos Gustavo XVI apareció con el torso desnudo en las páginas de un semanario popular que lo consagró en un inesperado sex symbol de los años 70. “Yo no soy un viejo arqueólogo”, dijo para diferenciarse de su abuelo.

    Los primeros años de su reinado estuvieron marcados por su pasión por los autos deportivos y su gusto por las fiestas y más tarde se habló incluso de que tuvo supuestas relaciones extraconyugales.

    Roger Lundgren, especialista de la realeza y autor de una reciente biografía del rey, considera que el comportamiento del monarca cuando subió al trono fue el reflejo de un cambio de costumbres en la época.

    “Era un periodo particular en Europa a inicios de los años 70. Había que ser moderno y su consigna era que se debía vivir con su tiempo”, dijo.

    “Fue Silvia quien salvó a la casa real sueca cuando la monarquía pendía de un hilo muy frágil”

    Reina Silvia de Suecia
    La reina Silvia de Suecia

    Carlos Gustavo y la señorita Sommerlath salieron en secreto, y cuando el príncipe se convirtió en rey en 1973, pudo decidir por sí mismo con quién se casaría. Tuvo suerte, porque su bella y encantadora novia era totalmente apropiada para ser reina y los suecos quedaron encantados.

    El rey y Silvia se casaron en junio de 1976. Solo unos meses después, Carlos Gustavo cumplió la promesa que había hecho a su tío Bertil y le otorgó el permiso para casarse con su propia plebeya, a quien convirtió en la princesa Lilian. En los años siguientes, Silvia fue madre de tres niños y 

    Gracias a la popularidad de la reina Silvia, Olof Palme (asesinado en 1986) perdió la oportunidad de abrir el debate sobre la monarquía y se cree que pasará mucho tiempo antes de que se presente una nueva oportunidad. 

    En las siguientes décadas, a la vez que la reina Silvia consolidaba su posición y ejercía de relacionista pública en jefe de la monarquía, no hubo ningún político que quisiera ser reelegido y que se atreviera abiertamente a hablar de república.

    Fue Silvia quien salvó a la casa real sueca cuando la monarquía pendía de un hilo muy frágil”, opinó el historiador Herman Lindqvist. “Después de todo, ella controlaba la imagen de la corte. El rey fue un hombre feliz en su juventud y podría haberse asustado por completo”.

    En una reciente entrevista en la que se le preguntó al rey qué significó la reina como apoyo durante los 50 años en el trono, el monarca respondió: “Ayuda enormemente tener a alguien a tu lado, para que puedan apoyarse uno al otro… Somos un equipo o como quieras llamarlo. Cuando estamos en Suecia y viajamos, representamos a la familia, la monarquía, la historia y el futuro”, dijo el rey.

    El éxito de Silvia se traduce en las cifras de apoyo a la monarquía. Según un reciente sondeo del diario “Dagens Nyheter” y del instituto Ipsos, el 62% de las personas interrogadas afirman que apoyan a la monarquía, una tasa constante desde hace 20 años.

    La princesa Victoria, hija de Carlos XVI Gustavo y heredera del trono, goza de una popularidad récord. Según encuesta de “Dagens Nyheter”, la mayoría de las personas interrogadas desearían incluso que suceda desde ya a su padre.

    ¿Quién es quién en la familia real sueca?

    La famillia real de Suecia
    La familia real de Suecia: el rey Carlos Gustavo y la reina Silvia con sus hijos y nietos.

    El rey Carlos XVI Gustavo (nacido en 1946) es el séptimo monarca de la dinastía Bernadotte y se casó en 1976 con la reina Silvia (nacida en 1943).

    La princesa heredera Victoria, duquesa de Västergötland (nacida en 1977), es su hija mayor y heredera al trono. Está casada con el príncipe Daniel, duque de Västergötland, y tienen a la princesa Estelle, duquesa de Östergötland, nacida en 2012, y al príncipe Oscar, duque de Skåne, nacido en 2016.

    El único hijo varón de los reyes es el príncipe Carlos Felipe, duque de Värmland (nacido en 1979). Está casado con la princesa Sofía, duquesa de Värmland, y tienen tres hijos: los príncipes Alejandro, duque de Södermanland, nacido en 2016, Gabriel, duque de Dalarna, nacido en 2017, y Julian, duque de Halland, nacido en 2021.

    La hija menor de los reyes es la princesa Madeleine, duquesa de Hälsingland y Gästrikland, nacida en 1982, que está casada con Christopher O’Neill. Tienen tres hijos: la princesa Leonore, duquesa de Gotland, nacida en 2014; Nicolás, duque de Ångermanland, nacidos en 2015, y Adrienne, duquesa de Blekinge, nacida en 2018. 

    El rey Carlos Gustavo tiene cuatro hermanas mayores, de las cuales solo la segunda, la princesa Birgitta, es considerada miembro de la Casa Real porque contrajo un matrimonio real con el príncipe alemán Johann Georg de Hohenzollern, del que se divorció.

    Las otras tres hermanas del rey no tienen el estatus de Altezas Reales: Margaretha, divorciada del empresario británico John Ambler; Désirée, casada con el barón Niclas Silfverschiöld; y Christina, casada con Tord Magnuson, empresario sueco y cónsul general honorario de la República de Mauricio. 

  • Silvia de Suecia renovó su compromiso de ayudar a la infancia y pacientes con Alzheimer antes de cumplir 80 años

    La reina Silvia de Suecia, esposa del rey Carlos XVI Gustavo, cumplirá 80 años el próximo 23 de diciembre con un renovado compromiso seguir trabajando para ayudar a la infancia, especialmente a los niños víctimas de la guerra, y a los pacientes con Alzheimer, enfermedad que padeció su madre.

    Suecia me dio la oportunidad de trabajar en temas que creo que son importantes, cuestiones humanitarias. Me siento agradecida y honrada de haber podido ayudar, tanto a nuestros propios hijos como a otros niños a lo largo de los años”, dijo.

    “Debería estar agradecida por haber podido ayudar, no solo a Suecia en Suecia, sino también a Suecia en el extranjero”, agregó la reina en una entrevista con el diario “Kyrkans Tidning”.

    A días de cumplir 80 años, Silvia de Suecia reafirmó su deseo de ayudar a la infancia, especialmente a los niños de Ucrania

    La reina Silvia y el rey Carlos Gustavo de Suecia
    La reina Silvia fundó en 1999 “Childhood”, una organización que lucha por una infancia libre de abuso sexual, explotación y violencia.

    La reina Silvia de Suecia, de orígenes alemanes y brasileños y casada con el rey desde hace 47 años, habló en la entrevista sobre su vida al servicio de Suecia, de un trabajo con especial atención a los niños y a los vulnerables y también reveló qué consejo se habría dado a sí misma cuando era niña.

    “Depende de la edad que creas que tienes, pero creo que hubiera dicho: Solo sé tú misma. Se receptiva, abierta y observadora. Y trata de hacer lo mejor, independientemente de la situación”, dijo Silvia.

    En 1999, la reina Silvia fundó la organización “Childhood con la visión de que todos los niños tienen derecho a una infancia libre de abuso sexual, explotación y violencia. 

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    El deseo personas de la reina era poder cerrar pronto la organización porque no era necesaria, pero en la actualidad su objetivo está lejos de alcanzarse.

    La organización llevó a cabo desde entonces más de 1.300 proyectos en todo el mundo y la reina ahora quiere utilizarla para ayudar a los niños víctimas de la guerra en Ucrania. “Quiero hacer algo por estos niños”, aseguró. 

    Y explicó “Childhood tiene ocho proyectos en Ucrania y esperaba poder ver cómo les va allí mismo. Lamentablemente, eso no fue posible. Por eso organizamos en octubre una conferencia en Varsovia a la que pudieron viajar los responsables de los proyectos en Ucrania”.

    “La situación en Ucrania es desgarradora. Algunos dicen que han desaparecido 20.000 niños, unos 100.000, no se sabe cuántos”. explicó Silvia de Suecia. 

    “A los niños les dicen que sus padres han muerto y les dicen que los acompañen a Rusia y les dan nuevos nombres. Esos niños nunca más podrán ser encontrados. Pobres padres e hijos, entonces ¿qué hacemos? Es una gran tristeza, verdaderamente un desastre”.

    Para ayudar a los niños de Ucrania, como regalo de su 80 cumpleaños, desea contribuir a la colecta patrocinada por Radio Aid y World’s Children. Sería el mejor regalo. 

    Silvia de Suecia renovó su compromiso de ayudar a la infancia y pacientes con Alzheimer, enfermedad que padeció su madre Alice

    La reina Silvia de Suecia
    La reina Silvia de Suecia. En 1996, dos años después de la muerte de su madre, la reina fundó la organización “Silviahemmet”, para la ayuda de personas con Alzheimer.

    Junto a sus proyectos para la infancia en crisis, la situación de las personas con demencia es uno de los temas más importantes para la reina, cuya madre, la brasileña Alice de Toledo, padeció de la enfermedad de Alzheimer en sus últimos años de vida.

    Desde entonces el compromiso de la reina con la enfermedad creció y ella hizo los arreglos para que su madre se mudara a vivir al Palacio de Drottningolm en Suecia.

    La reina Silvia y su hermano acondicionaron su habitación como la casa que la familia había tenido en Heidelberg, Alemania. Esto ayudó a Alice a vivir con seguridad en los últimos años de su vida.

    En 1996, dos años después de la muerte de su madre, la reina fundó “Silviahemmet”, una fundación de atención y educación que ofrece cursos, programas de certificación, guarderías y alojamiento para personas que quieran ayudar a personas con Alzheimer.

    “Estoy muy feliz de que los conocimientos en estos temas hayan aumentado y de que ahora también los sacerdotes y diáconos se formen en Silviahemmet en conocimientos sobre la demencia”, dijo la reina. 

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    “Hay un gran corazón involucrado aquí, los sacerdotes y diáconos tienen una gran delicadeza para conocer a la gente. Tienen una gran comprensión de la situación”.

    El 2022, el hermano de la reina, Walther Sommerlath, murió después de haber padecido de Alzheimer durante varios años.

    Recientemente la reina inauguró un hospital en la ciudad alemana de Forst, cerca de la frontera con Polonia, que es una fuente de inspiración por la ambición de ser la ciudad más amigable con la demencia en Alemania.

    “Piensa por ti mismo, como alguien con demencia, en lo seguro que es entrar a un banco y que el personal de allí sepa cómo tratarte”, dijo. 

    “Algo tan simple como pagar en el banco resulta difícil para una persona con demencia. Y encontrar un hogar, sentirse seguro. Es muy importante que todos aprendamos más sobre la demencia para poder brindar el tratamiento adecuado”.

    “Obtener respuestas de una persona demente sin hacer preguntas es difícil. Necesitamos aprender eso. Puedes curiosear, contar un evento y luego ellos responden y entonces tienes la respuesta. Puedes usar tu imaginación y buenos consejos”, explicó.

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  • Madeleine de Suecia recibe críticas por su ausencia en la gala del Premio Nobel

    La princesa Madeleine, hija menor de los reyes de Suecia, está siendo criticada en su país tras haberse ausentado nuevamente de la ceremonia de entrega del Premio Nobel y el banquete posterior en Estocolmo, una de las citas más importantes del calendario real. En su lugar, la princesa de 41 años, que es un miembro trabajador de la casa real, se quedó en Estados Unidos, donde vive con su familia.

    “Hablemos del elefante en la habitación. ¿Dónde estaba la princesa Madeleine en el Nobel?”, se preguntó el experto de la realeza Johan T. Lindwall, redactor jefe del periódico “Svensk Damtidning”. “Sí, ella no estuvo en la fiesta. Ella no estaba en Estocolmo. No, ella todavía estaba en Estados Unidos. Si me preguntas ¿qué pienso? No está bien”.

    Por qué la princesa Madeleine de Suecia estuvo ausente en la gala del Premio Nobel

    La princesa Madeleine y el financista estadounidense Chris O’Neill se casaron en 2013 en una esplendorosa ceremonia en el Palacio de Estocolmo y desde 2018 viven en Miami, donde poseen una enorme casa de lujo de más de 600 metros cuadrados, con sus hijos la princesa Leonore, de 9 años y nacida en EEUU, el príncipe Nicolás, de 7, y la princesa Adrienne, de 4.

    Este año la casa real sueca anunció a principios de este año que Madeleine y Chris regresarán a Suecia “indefinidamente” a partir de agosto, pero la mudanza todavía no se ha concretado. 

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    “La familia ha estado planeando esto desde hace algún tiempo, están agradecidos y felices de que a todos los miembros de la familia les conviene mudarse ahora mismo”, dijo la vocera de la corte, Margareta Thorgren. “El motivo principal es que es una buena época para la familia ya que los niños aún son pequeños”.

    Según Lindwall, Chris O’Neill no quiere mudarse a Suecia, lo que desató rumores de una crisis matrimonial en la pareja. “Me resulta muy difícil ver cómo se aclimatará Chris a Suecia y Estocolmo. Sé que en el pasado solía quejarse de la atención que su persona generaba cuando estaba en lugares públicos”.

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    Experto de la monarquía sueca reclama: “Madeleine debe intervenir y asumir un papel mucho más activo”,

    Aunque durante muchos años ha vivido una vida mucho más tranquila, la princesa Madeleine sigue siendo patrocinadora de muchas organizaciones benéficas en su país de origen. mientras sus tres hijos perdieron su estatus de “Alteza Real” después de que su abuelo, Carlos XVI Gustavo, los eliminara de la membresía en la Casa Real en 2019 para permitirles más libertad a medida que crecieran.

    “Sé que el rey rehizo esto con quién pertenece a la familia real y su alteza y demás. Pero aún así, la princesa Madeleine sigue siendo parte de la línea sucesoria y luego tiene obligaciones. Una de esas obligaciones es volver a casa en la festividad real más importante del año, el Nobel”, agregó Lindwall sobre la princesa, que en septiembre voló a Estocolmo para participar de las festividades del jubileo de oro del rey Carlos Gustavo.

    Y lamentó: “Creo que se cruza un poco la línea cuando Madeleine no viene. Bien podría haber regresado a casa, haber participado en el Nobel y haber regresado a Estados Unidos. Todo lo había pagado la corte y la casa real porque era una misión real”. “Ahora ella optó por quedarse en Florida. No es bueno. Esto tiene que cambiar y creo que cambiará en el futuro. Madeleine debe intervenir y asumir un papel mucho más activo en la casa real sueca y en su representación. Ella debió estar en el Nobel”.

  • Christina de Suecia escribió un libro sobre su antepasada Josefina de Leuchtenberg

    La princesa Christina, hermana del rey Carlos XVI Gustavo de Suecia, sigue explorando su amor por la historia y acaba de publicar un libro sobre su antepasada Josefina de Leuchtenberg, a la que define como una “mujer testaruda e íntegra que luchó por su fe en una Suecia protestante intolerante”. 

    Para trazar la historia de la reina Josefina (1807-1876), esposa del rey Oscar I de Suecia, en el libro “Josefina. Lejana en el tiempo, pero cercana a mí”, la princesa Christina dijo haber utilizado su propia experiencia de la vida en la corte para acercarse a ella. 

    La princesa recordó que ella conoció a su bisabuelo Gustavo V, quien  a su vez conoció a su abuela la reina Josefina. “Si ella no hubiera existido, yo tampoco habría existido. La sensación final para mí es que no está tan lejos, las generaciones fluyen juntas en términos de tiempo”, dijo Christina, que escribió el libro junto al historiador Carl Otto Werkelid.

    Christina de Suecia escribió el libro sobre su antepasada Josefina. Lejana en el tiempo, pero cercana a mí

    “La idea nos acompaña desde hace bastante tiempo. Josefina ha aparecido desde que empezamos con el primer libro”, dijo Christina, que ya ha publicado libros sobre el palacio real de Drottningholm y sobre su abuela, la princesa británica Margarita de Connaught, a la que no conoció.

    “Incluso entonces pensamos que era una persona interesante, pero otras cosas se interpusieron en el camino. Cuando el editor nos preguntó sobre otro libro, al menos tenía una idea bastante clara de sobre quién quería escribir”.

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    Nacida en 1807 en Milán, Joséphine era hija del hijastro del emperador Napoleón, Eugène, duque de Leuchtenberg, y de la princesa Augusta Amalia de Baviera. El matrimonio de sus padres fue algo tan inusual como un feliz matrimonio de conveniencia, y Josefina finalmente tuvo seis hermanos menores.

    En 1822, el príncipe heredero Oscar de Noruega y Suecia (los países estaban unidos en ese momento) conoció a Josefina cuando visitó Baviera y le pidió la mano pocos días después. El 19 de junio del año siguiente se celebró la boda en Estocolmo y se firmó un contrato matrimonial que permitió a Josefina seguir siendo católica.

    Después de que su esposo se convirtió en rey, la influencia de Josefina se profundizó en el gobierno de Suecia y Noruega y comenzó a hacer grandes contribuciones a las mujeres, los niños y los pobres.

    También fue una de las impulsoras de la primera iglesia católica posterior a la reforma en Estocolmo, así como de las parroquias católicas de Gotemburgo y Kristiania (Oslo).

    “La fe es la regla en la vida de Joséphine y el motor de todo lo que emprende en la vida”, dijo la princesa Christina en una entrevista.

    La preocupación de la reina Josefina por los débiles de la sociedad fue muy grande y solía recibir a los pobres en el Palacio de Estocolmo, donde se asegura de que recibieran comida, vestimenta y dinero.

    Además, fundó varias organizaciones, como la Sociedad para el Fomento del Cuidado Materno Suave y Moral y la Sociedad para el Cultivo Doméstico de Seda, que producía hilos de seda que las mujeres pudieran tejer y ganar dinero. Carl Otto Werkelid contó que Josefina no sólo fue cuestionada por la Iglesia luterana, sino también por la corte y la prensa, que a menudo la criticaban por su influencia sobre el rey.

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    La princesa Cristina cree que la fuerte fe de la reina la ayudó a superar muchas de las dificultades que experimentó, incluso las múltiples y públicas infidelidades del rey, mientras Werkelid también destacó su infancia feliz y alegre como una base estable que la preparó para lo que vendría en Suecia. Muchos de sus parientes más cercanos, tanto hermanos como hijos, se vieron afectados por enfermedades y murieron demasiado pronto.

    La princesa Christina y Werkelid definen a Josefina como una mujer con múltiples talentos, socialmente consciente, tenaz y testaruda que fue engañada. La princesa habló, además, de los muchos vínculos puramente físicos que existen entre ella y su antepasada: “Hemos vivido en la misma casa, en el mismo piso del Palacio de Estocolmo, hemos vivido en Haga, he ido a la escuela que ella ayudó a montar. Los hilos se tejen entre generaciones”. 

  • A los 80 años, la princesa Christina de Suecia está lejos de jubilarse

    La princesa Christina, una de las cuatro hermanas mayores del rey Carlos XVI Gustavo de Suecia, tiene 80 años pero sigue demostrando que está muy lejos de abandonar las actividades de la realeza. La princesa, que en años recientes fue diagnosticada dos veces con cáncer, continúa siendo un gran apoyo para el rey.

    Christina, señora Magnusson, que cumplió 80 años el pasado 3 de agosto, acompañó este fin de semana a su hermano a la gala de la entrega de los Premios Nobel en la Konserthuset de Estocolmo y al posterior banquete en el Ayuntamiento de la capital sueca, al que también asistieron la reina Silvia, la princesa heredera Victoria y los príncipes Daniel, Carlos Felipe y Sofía.

    La princesa Christina lució para la ocasión la “Tiara de capullos de rosa”, cuyos seis rosetones de diamantes se remontan a más de 200 años de historia: proceden de la corona utilizada en la coronación del rey Carlos XIV Juan de Suecia, primer rey de la dinastía Bernadotte, en 1818.

    Nacida en 1943, Christina (apodada “Titti” por sus hermanos) fue una especie de “primera dama” de Suecia cuando su hermano menor se convirtió en rey en septiembre de 1973. A los treinta años, ella ocupó el lugar vacante de la reina en las actividades oficiales y, como agradecimiento por su servicio, Carlos XVI Gustavo le permitió seguir gozando de su estatus real y cumplir obligaciones de la realeza después de casarse con un plebeyo. 

    “Éramos pocos a principios de los años 70, cuando fallecieron mi madre y mi abuelo [el rey Gustavo VI Adolfo]. Entonces éramos solo mi hermano y yo. Así que no había mucho más que hacer excepto intervenir y encargarse de lo que había que hacer”, relató sobre su experiencia como primera dama temporal. Por entonces, sus tres hermanas mayores, Margarita, Birgitta y Désirée, ya estaban casadas y fuera de escena.

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    Entre otras cosas, heredó las tareas de su madre, la princesa Sibylla (1908-1972), y tuvo que asumir muchas tareas que quizás ella misma no hubiera elegido. Pero muchos de ellos los asumió con alegría, como la presidencia del Fondo en Memoria de la Princesa Heredera Margarit, entre otras. Todo ello le dio “una visión fantástica de toda la sociedad civil y de todo lo que se hace con las fuerzas sin fines de lucro”. “Es extremadamente fuerte y emocionante de entender y realizar”, dijo.

    Cuando le diagnosticaron cáncer de mama en 2010 y leucemia en 2016, la princesa fue abierta sobre lo que estaba atravesando y contó que vivió como una contribución a la difusión del conocimiento y la concienciación, tanto sobre las enfermedades como sobre cuánto ha mejorado el pronóstico para los enfermos en nuestra parte del mundo. “La posibilidad de sobrevivir y seguir adelante incluso con cáncer se ha vuelto infinitamente mayor. Estoy sentado aquí hoy. Probablemente no habría hecho eso hace diez años”, dijo.

    Quién es Christina de Suecia, la princesa que a los 80 años está lejos de jubilarse

    Bautizada como Christina Louise Helena, la princesa es la cuarta hija de príncipe Gustavo Adolfo, fallecido en un accidente de aviación cuando ella tenía cuatro años, y de la princesa de orígenes germano-británicos Sibylla de Sajonia-Coburgo-Gotha. Junto con sus tres hermanas mayores y su hermano pequeño Carlos Gustavo, Christina vivió en el Palacio Real de Estocolmo durante la mayor parte de su infancia. 

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    Christina terminó sus estudios en la Escuela Francesa en 1963 y continuó estudiando música y arte en el Radcliffe College de Cambridge (que ahora forma parte de la prestigiosa Harvard) y en la Universidad de Estocolmo. Ahora la princesa reconoce que le hubiera gustado dedicarse al arte, pero que las obligaciones reales se lo imposibilitaron: “En parte porque generalmente soy una persona muy amable y amigable que no sabe decir que no”, dijo.

    Cuando las hermanas mayores se casaron y se mudaron al extranjero, la princesa Christina se quedó sola para convertirse en el principal apoyo para el futuro rey. También apoyó el matrimonio de su hermano con una plebeya, la reina Silvia: “Nos conocimos por primera vez cuando Silvia estaba de visita en Solliden. Ella era tan tímida como yo. El encuentro fue fácil y agradable”, contó.

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    “Probablemente siempre he presionado para que haya cambios. Cuando mi hermano se convirtió en rey, también era importante para mí que demostráramos que estábamos en sintonía con los tiempos. No teníamos que ser pioneros, pero seríamos sensibles a lo nuevo y no siempre nos apegaríamos a las viejas tradiciones. El rey abolió a los cortesanos. Muchos de los empleados eran mayores y nos daba vergüenza que nos negaran”, dijo.

    Después, la princesa Christina trabajó en la oficina de información del Ministerio de Asuntos Exteriores durante un año y medio antes de casarse con el director Tord Magnuson en 1974. La pareja tiene tres hijos: Gustaf (nacido en 1975), Oskar (1977) y Viktor (1980). Hoy, Christina Magnuson goza de buena salud y en los últimos años se ha dedicado a escribir libros. A los 80 años, la princesa todavía no piensa retirarse de la escena pública, pero cree que, cuando lo haga, tendrá más tiempo para su interés por el arte y la música y disfrutar con sus cinco nietos.

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  • Dos impresionantes tiaras de la realeza sueca recuperaron protagonismo en la entrega de los Premios Nobel

    La familia real de Suecia asistió este 10 de diciembre a la entrega de los Premios Nobel en Estocolmo. La cita anual, en la que el rey Carlos XVI Gustavo entrega las medallas a los ganadores de los premios científicos, de Economía y de Literatura, es una ocasión majestuosa en la que las mujeres de la dinastía sueca lucen sus mejores joyas.

    Los Nobel se anuncian cada año a principios de octubre, pero se entregan en Estocolmo y Oslo el 10 de diciembre, día del fallecimiento de Gustav Nobel. En Estocolmo, la ceremonia concluye con un banquete que reúne a cerca de 1.300 personas en el Ayuntamiento, en presencia de la familia real al completo. 

    La “Tiara de las Nueve Puntas” de la reina Sofía: más de 160 años en el joyero real sueco

    La reina Silvia acudió a la gala en la Sala de Conciertos de Estocolmo luciendo la Tiara de la Reina Sofía, también conocida como la Tiara de las Nueve Puntas, que fue creada en 1860 para la princesa Sofía de Nassau con motivo de su boda con el futuro rey de Suecia, Oscar II.

    La tiara presenta rayos que parecen rayos de sol, creando el efecto de un sol saliendo del agua, con grandes puntas de diamantes. Desde su boda con el rey Carlos Gustavo, en 1876, la tiara de Sofía es uso exclusivo de la reina Silvia, quien la ha lucido con bastante frecuencia en los banquetes de los Premios Nobel.

    La Tiara Napoleónica de Amatistas: antes era un collar de la emperatriz Josefina

    La princesa heredera Victoria acudió a la gala de los Nobel luciendo la Tiara Napoleónica de amatista, que fue originalmente propiedad de la emperatriz Josefina, primera esposa del emperador Napoleón Bonaparte, aunque en aquel entonces no se trataba de una tiara, sino de un collar.

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    La emperatriz Josefina le dio la joya de amatista a su nuera, la princesa Augusta de Baviera, que se había casado con Eugène de Beauharnais en 1806. A su vez, Augusta heredó la joya a su propia hija, Josefina de Leuchtenberg, cuando ella se casó con el futuro rey Oscar I de Suecia y Noruega en 1823.

    La reina Silvia consideró que el collar napoleónico era muy pesado y transformó en una tiara después de su matrimonio con el rey en 1976. Actualmente, la joya presenta grandes amatistas de color púrpura rodeadas de racimos de diamantes engastados en oro y plata. 

    El parure, que ha sido utilizado por la mayoría de las mujeres de la familia real desde los años 70, tiene pendientes y un broche a juego y, si se desea, se puede desmontar para convertirlo en su forma de collar original.

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  • Cuánto cuesta la monarquía sueca: la familia real deberá ajustarse el cinturón en 2024 

    La casa real de Suecia se verá obligada a ahorrar en 2024 entre 20 y 25 millones de coronas suecas (alrededor de 1,9 y 2,3 millones de dólares), un ajuste que se materializará, sobre todo, en el cierre de varios castillos reales que suelen ser atractivos turísticos, la reducción de visitas guiadas y la cancelación de algunas obras de restauración y cuidado del patrimonio de la monarquía sueca.

    “Al igual que muchas otras oficinas gubernamentales, no disponemos de los fondos necesarios para la cobertura de los costos”, admitió el mariscal de la corte, Fredrik Wersäll.

    Según el diario Svenska Dagbladet, “la familia real sueca se verá obligada a hacer grandes ahorros el próximo año”. En tanto, Sveriges Radio informó que el ajuste significará, entre otras cosas, que atractivos turísticos como el castillo Roserberg, en Sigtuna, y el castillo Rosendal en Djurgården, Estocolmo, cerrarán al público el próximo verano (marzo a junio de 2025). Lo mismo se aplica al pabellón de Gustav III, Hovstallet, Slottskyrkan y el museo de antigüedades del palacio real de Estocolmo.

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    En total la casa real debe realizar un ahorro de entre 20 y 25 millones de coronas suecas para poder sostener actividades estatales y oficiales de los miembros de la familia real y el mantenimiento del personal. “Es mucho para una subvención de 170 millones de coronas” (unos 162 millones de dólares), admitió Wersäll. “Para ello, debemos cerrar algunos castillos que anteriormente estaban abiertos al público”, explicó. 

    “Los ahorros también pueden significar posponer restauraciones planificadas o el mantenimiento de objetos del patrimonio cultural que no sean urgentes”, dijo Wersäll. El mariscal agregó: “Es posible que tengamos que reducir el mantenimiento de algunos de los bienes del patrimonio cultural. También se sentirá en los asuntos reales. Pensaremos en viajar y cosas así como nunca antes lo habíamos hecho”.

    La familia real y la corte de Suecia están acostumbradas a encontrar soluciones económicas a los frecuentes desafíos financieros. “Está en nuestro ADN en toda nuestra organización”, dijo al diario “Aftonbladet” el gobernador de la corte, Staffan Larsson. Mencionó, como ejemplo de la austeridad real, que hace unos años el Palacio Real de Estocolmo instaló paneles solares para reducir los costes de electricidad. 

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    Larsson explicó que, durante la pandemia, la monarquía perdió gran parte de los ingresos debido a la ausencia de turistas en los palacios reales. La solución de la corte fue un llamado general entre los empleados a cambiar de tareas durante los confinamientos y de esta forma pudieron ahorrar casi 3 millones de dólares, en parte gracias a que la corte no tuvo que contratar personal de verano. “Cuando hay una crisis, te sientes solidario. Yo mismo estuve cortando césped en el castillo de Gripsholm”, contó Staffan Larsson.

    La familia real y la casa real reciben anualmente una subvención estatal llamada “apanage”, que en 2024 será de 162 millones de coronas suecas, unos 15,5 millones de dólares, y consta de dos partes: una está destinada a la Corte y la otra a las residencias reales. El dinero de la corte se destina, entre otras cosas, a salarios, representación, la compra de cosas necesarias para el cargo, pero también a determinadas viviendas y seguridad, así como a determinados gastos de manutención. 

    La otra parte de la subvención estatal es destinada al funcionamiento y mantenimiento de los castillos reales y las actividades que los acompañan, pero también a colecciones de arte y otras cosas que pertenecen al patrimonio cultural sueco.

  • El historiador que anticipa el fin de la monarquía en Suecia: “La princesa Estelle será la última reina”

    La princesa Estelle será la última monarca de Suecia y es cuestión de tiempo para que su país pase a ser una República, aseguró el periodista Herman Lindqvist. “Los días de la familia real están contados”, afirma el historiador, que en los últimos años ha estado advirtiendo sobre el declive de la dinastía Bernadotte, especialmente, por haber permitido los matrimonios con personas que no son de la realeza. 

    El jubileo de oro del rey, en septiembre de este año, llevó a miles de suecos a las calles a celebrar a la monarquía. Sin embargo, el historiador y experto real Herman Lindqvist lleva varios años diciendo que es dudoso que Estelle sea realmente reina algún día porque cree que la monarquía en Suecia no sobrevivirá mucho más: “No creo que Estelle se convierta en reina de Suecia. La monarquía no existirá para cuando llegue el momento de suceder a Victoria”, anticipó.

    Herman Lindqvist anticipa que la monarquía sueca no sobrevivirá más de 40 años y que Estelle, hija de la princesa heredera Victoria y nieta del rey Carlos XVI Gustavo, no llegará a ocupar el trono

    El experto calcula que la monarquía sueca no sobrevivirá más de 40 años y que Estelle, hija de la princesa heredera Victoria y nieta del rey Carlos XVI Gustavo, no llegará a ocupar el trono. “Ya casi la mitad de la población y la mayoría de los representantes en el Riksdag están en contra de la monarquía. Nuevos escándalos sólo acelerarán el proceso de liquidación”, había dicho anteriormente en una entrevista de 2012.

    Lindqvist, que se describe como “monárquico pero también realista”, fue el mentor y profesor de historia de la princesa Victoria durante varios años, ha escrito discursos para Carlos XVI Gustavo y es autor de varios libros sobre la familia real sueca. En los últimos años, saltó a la fama por anticipar que el apoyo popular hacia la dinastía Bernadotte desaparecerá a largo plazo. 

    Según Lindqvist, la monarquía existe aún cuando la mayoría de los partidos suecos, incluidos los moderados, apoyan la idea de una república. “Hoy en día ningún partido está dispuesto a abordar el tema, porque la mayoría de los suecos apoya a los realistas. Pero la opinión pública pronto cambiará y entonces comenzará la demolición de la realeza”, afirmó.

    Herman Lindqvist cree que la creciente “dilución” del ADN real llevará a Suecia a abolir la monarquía

    Carlos XVI Gustavo fue el primer rey de Europa que se casó con una plebeya, Silvia Sommerlath

    Carlos XVI Gustavo fue el primer rey de Europa que se casó con una plebeya, Silvia Sommerlath, y la convirtió en reina consorte, mientras la princesa Victoria se casó con su instructor físico, Daniel Westling. Según el historiador, el hecho de que las personas de la familia real se casen con ciudadanos comunes es una razón de peso para la desaparición de la monarquía. 

    La monarquía se ha diluido tanto que no quedan suficientes miembros de la realeza”, dijo Lindqvist, quien causó controversia cuando salió en la portada del mayor periódico sensacionalista lamentando la creciente “dilución” del ADN real. “Desafortunadamente, cuanto más gente se casa con alguien que no pertenece a la realeza y cuantos más hijos nacen, menos sentido tiene continuar”, dijo Lindqvist.

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    En otra entrevista, el escritor abundó: “La gente corriente se casa con gente corriente. Todo el glamour, todo lo extraordinario ha desaparecido. La monarquía queda tan arrasada que deja de ser interesante”.

    Si la princesa Estelle llega al trono y se convierte en reina, Lindqvist cree firmemente que será la última monarca del país escandinavo. La princesa “probablemente sería la última, lamentablemente. Lo siento, pero hay una tendencia en esta dirección”, afirmó. “Después de numerosos estudios, referendos y decisiones constitucionales, la república es un hecho y la princesa Estelle debería estar preparada para ello”.

    Consultado sobre qué pasará con los miembros de la realeza sueca cuando se instaure la república, Lindqvist dice que no sabe: “¿Deberían darles algún tipo de “salvavidas”? ¿Pensión? Supongo que querrán conservar sus cuadros, sus muebles y quedarse en el castillo. Pasarán muchos, muchos años antes de que este proceso se complete”, analizó.

    La futura reina, la princesa Victoria, se casó con su instructor físico, Daniel Westling

    Los suecos todavía sienten aprecio por su monarquía

    Con 50 años de reinado, Carlos XVI Gustavo es el monarca que más tiempo permaneció en el trono en más de 1.000 años de historia. Nació el 30 de abril de 1946 y es descendiente de Jean-Baptiste Bernadotte, un militar francés que llegó al trono de Suecia en 1818. Asumió como rey el 15 de septiembre de 1973 a los 27 años. 

    Pese a varios escándalos, entre ellos la publicación de un libro en 2010 que lo retrató como un mujeriego que frecuenta clubes de alterne, los suecos tienen gran aprecio por su monarquía constitucional. Según un reciente sondeo del diario Dagens Nyheter y del instituto Ipsos, 62% de las personas interrogadas afirman que apoyan a la monarquía, una cifra que se mantiene constante desde hace 20 años.

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    La princesa Victoria, nacida el 14 de julio de 1977, sucederá al rey Carlos XVI Gustavo y se convertirá en la primera reina de Suecia en casi 300 años. Tiene un hermano, Carlos Felipe, que fue proclamado heredero al nacer en 1979, pero una ley adoptada en Suecia en 1980 estableció la primogenitura absoluta y su carácter retroactivo, por lo que la heredera pasó a ser Victoria.

    Victoria se beneficia de una alta popularidad en su país, donde una mayoría de la población quisiera que sucediera de inmediato a su padre. Su matrimonio en 2010 con su antiguo entrenador en un gimnasio, un plebeyo, concitó una enorme atención popular. La pareja tiene dos hijos: la princesa Estelle, de 11 años, y el príncipe Óscar, de 7.

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