Categoría: NOTICIAS

  • “Otra vida, por fin”: los planes de Enrique de Luxemburgo tras su abdicación

    Luxemburgo se prepara para un relevo histórico el 3 de octubre de 2025. A las puertas de su abdicación, el gran duque Enrique ha explicado cómo será su “capítulo” posterior: más familia, continuidad en causas cívicas y alguna aventura largamente aplazada. “Octubre llega muy pronto y estamos extremadamente aliviados de poder llevar otra vida”, declaró en un podcast difundido por la Casa Gran Ducal.

    En conversación con la revista Paris Match, Enrique reconoció que se siente “cada vez mejor” a medida que se acerca la libertad completa y que confía plenamente en su hijo Guillermo, quien asumirá como jefe de Estado el mismo 3 de octubre. Allí también deslizó sus planes más personales: viajes por carretera por Europa junto a la gran duquesa María Teresa y, en su caso, rutas en moto por el Himalaya. “Esperamos con ilusión nuestra nueva libertad”, resumió.

    Esa búsqueda de libertad tiene un trasfondo emocional. Según recogieron medios luxemburgueses a propósito de la entrevista, Enrique comparó la vida del monarca con “una jaula dorada”, expresión que permite entender por qué el retiro supone una descompresión: “Vivir bajo un escrutinio constante no siempre ha sido fácil”, admitió.

    Gran Duque Enrique y la Gran Duquesa María Teresa de Luxemburgo
    Gran Duque Enrique y la Gran Duquesa María Teresa de Luxemburgo (Foto: Corte Gran Ducal)

    La familia ocupará el centro. En su intervención ante estudiantes de la Escuela Europea de Mamer, Enrique fue explícito: “Nos sentimos extremadamente aliviados de poder llevar otra vida. Y esa vida estará centrada en nuestra familia… también están los nietos, que necesitan de sus abuelos”. Añadió: “Nos alegra mucho tener una cierta libertad y poder hacer otras cosas… tenemos muchos planes”.

    La gran duquesa María Teresa, por su parte, afirmó que ambos mantendrán sus compromisos sociales, especialmente en la protección del medioambiente y en el movimiento olímpico, además de soñar con viajes en carretera por Europa. Son líneas de continuidad respecto de su agenda como soberanos, pero con otro ritmo y un foco más familiar.

    Más allá de lo íntimo, Enrique no pierde de vista el contexto europeo. En sus respuestas públicas recientes, el gran duque subrayó los cambios demográficos y económicos del país durante su reinado y animó a los jóvenes a buscar su propia felicidad: “¡Encuentren el camino en el que puedan ser felices!”. También defendió el anclaje de Luxemburgo en la Unión Europea ante un entorno geopolítico “complicado”.

    El reinado de Enrique de Luxemburgo terminará el 3 de octubre

    Siguiendo el ejemplo de su madre Carlota, el gran duque Juan de Luxemburgo abdicó en 2000 tras 36 años de reinado. Fue sucedido por su hijo Enrique.
    Siguiendo el ejemplo de su madre Carlota, el gran duque Juan de Luxemburgo abdicó en 2000 tras 36 años de reinado. Fue sucedido por su hijo Enrique.

    Nacido el 16 de abril de 1955 en el Castillo de Betzdorf, Enrique es el hijo mayor de los cinco hijos del Gran Duque Juan y la Princesa Josefina Carlota de Bélgica. Completó su educación secundaria en Luxemburgo y Francia, obteniendo su bachillerato en 1974, y posteriormente se formó en la Academia Militar Real de Sandhurst en Gran Bretaña, donde alcanzó el rango de oficial en 1975. 

    Enrique se casó el 14 de febrero de 1981 con María Teresa Mestre en la Catedral de Notre-Dame de Luxemburgo, con quien tiene cinco hijos: Guillermo (heredero al trono), Félix, Luis, Alexandra y Sebastián. Ascendió al trono el 7 de octubre de 2000, tras la abdicación de su padre después de un reinado de 36 años, jurando defender la Constitución y promover valores como la solidaridad, la justicia y la tolerancia en su discurso inaugural. Durante su juventud, Enrique presidió misiones económicas internacionales desde 1978 hasta 2000, promoviendo la imagen del Gran Ducado y atrayendo inversiones.

    En su reinado, que ha durado más de dos décadas, el Gran Duque Enrique ha enfatizado la sostenibilidad ambiental y social, realizando visitas regulares a instituciones, empresas y eventos culturales para mantenerse informado sobre la sociedad luxemburguesa. Ha llevado a cabo visitas de estado clave, como a Francia y Alemania inmediatamente después de su ascenso, fortaleciendo los lazos con países vecinos. 

    Sin embargo, su reinado incluyó controversias, notablemente en 2008 cuando rechazó firmar una ley que legalizaba la eutanasia, lo que resultó en una enmienda constitucional que eliminó la necesidad de su aprobación formal en las leyes, reduciendo sus poderes legislativos. Además, la familia ha enfrentado escándalos, como el divorcio complicado de su hijo Luis en 2017 y tensiones públicas con su suegra en 2002, lo que generó comentarios mediáticos sobre la gestión de la publicidad de la corte.

    Recientemente, el Gran Duque Enrique ha iniciado el proceso de transición, anunciando en junio de 2024 su intención de abdicar en favor de su hijo Guillermo, delegando poderes como Representante Teniente en octubre de 2024, con la abdicación formal programada para el 3 de octubre de 2025.

    En una entrevista en abril de 2024, con motivo de su 69 cumpleaños, expresó planes familiares para su retiro, destacando la importancia de dar perspectivas a las generaciones más jóvenes. Su reinado ha coincidido con un período de prosperidad económica para Luxemburgo, y ha sido elogiado por su enfoque en la cohesión social y la sostenibilidad, aunque ha rechazado rumores previos de abdicación en 2020, al marcar el vigésimo aniversario de su ascenso.

    Tras la ceremonia de abdicación y la proclamación del gran duque Guillermo, el matrimonio se instalará en el castillo de Fischbach, donde crecieron sus hijos. Desde allí, planean combinar vida privada, nietos y proyectos personales con una presencia pública selectiva, sin la presión del día a día institucional. “La libertad completa está en el horizonte”, resumió Enrique.

    (Artículo original de Monarquias.com)

  • A los 75 años la princesa Ana aún no piensa en jubilarse: “No voy a ninguna parte”

    A sus 75 años, la princesa Ana, conocida como la royal más trabajadora de la monarquía británica, no muestra signos de ralentizar su ritmo. Según un artículo publicado en The Sunday Times el 19 de julio de 2025, titulado “Princess Anne at 75: ‘I’m not going anywhere’”, la princesa real mantiene su compromiso con el deber, a pesar de un reciente susto de salud. Este artículo explora cómo Ana planea enfrentar el futuro, basándonos exclusivamente en esta fuente, destacando su resiliencia, su papel en una monarquía en transición y su legado como una figura indispensable de la familia real.

    El 24 de junio de 2025, la princesa Ana sufrió un accidente que marcó un raro momento de pausa en su incansable agenda. Mientras paseaba por su finca de Gatcombe Park, fue golpeada por un caballo, lo que resultó en una conmoción cerebral y lesiones menores en la cabeza. Según el Times, “fue trasladada en ambulancia al Hospital Southmead en Bristol”, donde permaneció cinco noches antes de regresar a casa para recuperarse. A pesar de este incidente, que la obligó a cancelar nueve compromisos oficiales, Ana demostró su característica determinación. 

    La princesa Ana de Gran Bretaña
    La princesa Ana de Gran Bretaña

    Menos de tres semanas después, el 12 de julio, estaba de vuelta en público, asistiendo a un evento de equitación en Hartpury, Gloucestershire. “No voy a ninguna parte”, habría dicho, según fuentes cercanas citadas en el artículo, dejando claro que ni la edad ni el accidente frenarán su compromiso. Aunque el accidente de junio fue un recordatorio de su mortalidad, su recuperación rápida y su regreso al trabajo refuerzan su reputación como una figura incansable. Como señala el Times, “la princesa Ana ha capeado muchas tormentas, pero su popularidad y respeto solo han crecido”. 

    La princesa Ana, la más trabajadora de la familia real británica

    La princesa Ana, hija de la reina Isabel II, ha sido durante mucho tiempo un pilar de la monarquía británica. En 2023, llevó a cabo 457 compromisos oficiales, superando a cualquier otro miembro de la familia real, y en 2024, realizó 197 compromisos antes de su accidente, según el artículo. Su dedicación es aún más notable en el contexto de una monarquía reducida, con el rey Carlos III y la princesa de Gales enfrentando tratamientos contra el cáncer, y el príncipe Harry y Meghan Markle retirados de sus roles. Como señala The Times, Ana es vista como “el epítome del deber y la lealtad”, una figura que llena los vacíos dejados por otros royals mientras mantiene un perfil discreto.

    La princesa Ana de Gran Bretaña
    La princesa Ana de Gran Bretaña y su esposo Sir Timothy Laurence (Foto: The Royal Family / X)

    A pesar de su carga de trabajo, Ana no busca los reflectores. Su enfoque pragmático se refleja en su rutina: “Se levanta a las 6:30 a.m. para revisar documentos, asiste a eventos, regresa a casa, cena con su esposo, ve las noticias y se acuesta a las 10:30 p.m.”, describe el artículo. Esta disciplina, combinada con su franqueza —“puede ser brusca, pero es muy respetada por su ética de trabajo”— la ha convertido en una de las royals más admiradas, con una aprobación pública del 71% según una encuesta de YouGov de abril de 2025.

    La princesa Ana, una “asesora confiable” para Carlos III y el príncipe Guillermo

    La princesa Ana de Gran Bretaña
    La princesa Ana de Gran Bretaña y su hermano el rey Carlos III (Foto: The Royal Family / X)

    Cerca de 75 años el 15 de agosto próximo, la princesa Ana no tiene planes de retirarse. “No tengo ninguna intención de reducir el ritmo, a menos que mi cuerpo me lo exija”, habría dicho, según una fuente citada en el Times. Su agenda sigue siendo intensa, con compromisos que incluyen desde la reapertura de la Torre de Londres hasta la presidencia de organizaciones como Save the Children y el Royal Yachting Association. Su pasión por los caballos, que la llevó a competir en los Juegos Olímpicos de Montreal 1976, sigue siendo una parte central de su vida. Como presidenta de la Federación Ecuestre Internacional y miembro del Comité Olímpico Internacional, Ana mantiene un vínculo activo con el deporte ecuestre, asistiendo a eventos como los Juegos Olímpicos de París 2024.

    El artículo también destaca su papel como una figura estabilizadora en una monarquía en transición. Con el rey Carlos III, de 76 años, y el príncipe Guillermo preparando su futuro reinado, Ana es vista como una “asesora confiable” para ambos. Su experiencia y su enfoque sin complicaciones la convierten en un recurso invaluable, especialmente en un momento en que la institución enfrenta preguntas sobre su relevancia y tamaño. “La princesa real es una de las pocas que puede hablarle al rey de igual a igual”, señala una fuente, subrayando su influencia detrás de escena.

    La princesa Ana de Gran Bretaña
    La princesa Ana de Gran Bretaña y su hermano Carlos (Foto: The Royal Family / X)

    Fuera de sus deberes reales, Ana lleva una vida relativamente sencilla en Gatcombe Park, donde vive con su esposo, el vicealmirante Sir Timothy Laurence, y donde sus hijos, Peter Phillips y Zara Tindall, han establecido sus propias familias. El artículo describe su relación con sus nietos —cinco en total, incluyendo a Mia, Lena y Lucas Tindall— como cercana pero práctica. “Ella es una abuela que está allí para sus nietos, pero no los mima con regalos caros”, dice una fuente. Esta simplicidad se extiende a su estilo de vida: Ana es conocida por su frugalidad, reutilizando su vestimenta de hace décadas y manteniendo un guardarropa que refleja su desdén por las modas pasajeras.

    Artículo original de Monarquias.com. Fuente: “Princess Anne at 75: ‘I’m not going anywhere’”, The Sunday Times, 19 de julio de 2025.

  • Ingrid Alejandra sigue su educación como futura reina de Noruega en Australia

    La princesa Ingrid Alejandra de Noruega, de 21 años, ha iniciado un nuevo capítulo en su formación como futura reina. Segunda en la línea de sucesión al trono tras su padre, el príncipe heredero Haakon, Ingrid Alejandra llegó a Australia en julio de 2025 para comenzar un programa de Bachelor of Arts en la Universidad de Sydney, con un enfoque en relaciones internacionales y economía política. 

    “Estoy deseando comenzar mis estudios en la Universidad de Sydney. Será emocionante ser estudiante y espero obtener nuevas perspectivas sobre política europea e internacional”, declaró en un comunicado compartido en Instagram, acompañado de imágenes que la muestran en el icónico campus de arenisca de la universidad. Su decisión de estudiar en el extranjero marca un hito en su formación, reflejando una tradición real de educación global y un compromiso con prepararse para su futuro papel como la primera reina de Noruega en más de 600 años.

    Una educación cosmopolita para Ingrid Alejandra de Noruega

    La princesa Ingrid Alejandra de Noruega en la Universidad de Sydney, Australia. (Foto: Raquel Pires Photography / Corte Real de Noruega)
    La princesa Ingrid Alejandra de Noruega en la Universidad de Sydney, Australia. (Foto: Raquel Pires Photography / Corte Real de Noruega)

    Nacida el 21 de enero de 2004 en Oslo, Ingrid Alejandra es la hija mayor del príncipe heredero Haakon y la princesa heredera Mette-Marit, y nieta del rey Harald V y la reina Sonja. Su educación comenzó en escuelas locales, asistiendo primero a la Escuela Internacional de Oslo, de habla inglesa, para mejorar su dominio del idioma. Posteriormente, se trasladó a la Escuela Uranienborg para completar su educación secundaria inferior, donde fue miembro del consejo estudiantil, demostrando liderazgo temprano. 

    En 2020, la princesa ingresó a la Escuela Secundaria Superior Elvebakken en Oslo, graduándose en abril de 2023. Tras su graduación, trabajó como asistente escolar y trabajadora ambiental en Uranienborg, mostrando su compromiso con la comunidad.

    Antes de embarcarse en su aventura académica en Australia, Ingrid Alejandra completó 15 meses de servicio militar obligatorio en el Batallón de Ingenieros de la Brigada Norte, comenzando en enero de 2024. Entrenada como soldado de ingeniería y fusilera, manejó vehículos de combate CV90 y recibió la medalla de competencia de las Fuerzas Armadas Noruegas al finalizar en abril de 2025. Esta experiencia, que incluyó entrenamiento en armas, operaciones de campo y supervivencia en condiciones extremas, fortaleció su disciplina y preparación para los desafíos futuros, según el palacio real.

    De Oslo a Sydney, un nuevo horizonte para la futura reina de Noruega

    La princesa Ingrid Alejandra de Noruega en la Universidad de Sydney, Australia. (Foto: Raquel Pires Photography / Corte Real de Noruega)
    La princesa Ingrid Alejandra de Noruega en la Universidad de Sydney, Australia. (Foto: Raquel Pires Photography / Corte Real de Noruega)

    El 25 de mayo de 2025, el Palacio Real de Noruega anunció que Ingrid Alexandra comenzaría sus estudios en la Universidad de Sydney en agosto, matriculándose en un programa de tres años de Bachelor of Arts con especialización en relaciones internacionales y economía política. La elección de esta universidad, una de las más prestigiosas de Australia, refleja su interés en temas globales, particularmente en la protección ambiental y el cambio climático, según su biografía oficial. La princesa vivirá en St Andrew’s College, una residencia estudiantil conocida por su red de exalumnos y tradiciones, donde, según el director Daniel Tyler, “está deseando integrarse en la vida universitaria”.

    Fotos publicadas el 25 de julio de 2025 muestran a Ingrid Alejandra en el campus de la Universidad de Sydney y frente a la Ópera de Sydney, vestida de manera casual con jeans, zapatillas y un suéter azul, proyectando la imagen de una estudiante común. Su declaración en Instagram destacó su entusiasmo: “Estoy segura de que aprenderé mucho”. Este traslado a Australia sigue la tradición familiar de estudiar en el extranjero: su abuelo, el rey Harald, estudió historia, economía y política en Balliol College, Oxford, mientras que su padre, Haakon, estudió en la Universidad de California, Berkeley, y en la London School of Economics.

    La decisión de Ingrid Alejandra de estudiar en Australia llega en un momento complicado para la familia real noruega, tras las acusaciones de violación y agresión sexual contra su medio hermano, Marius Borg Høiby, quien ha negado los cargos. A pesar de este escándalo, la princesa mantuvo un perfil bajo y positivo, enfocándose en su educación. Su madre, la princesa heredera Mette-Marit, también tiene un vínculo con Australia, habiendo estudiado un año en la Escuela Secundaria Wangaratta en Victoria en 1992. Este precedente puede haber influido en la elección de Ingrid Alejandra, quien también es una surfista apasionada, habiendo ganado un título nacional en su categoría.

    La princesa Ingrid Alejandra de Noruega en la Universidad de Sydney, Australia. (Foto: Raquel Pires Photography / Corte Real de Noruega)
    La princesa Ingrid Alejandra de Noruega en la Universidad de Sydney, Australia. (Foto: Raquel Pires Photography / Corte Real de Noruega)

    El rey Harald, de 88 años, apoyó públicamente la decisión de su nieta, declarando al periódico noruego VG que “obtienes esto de vuelta con intereses compuestos cuando regrese, así que creo que es solo una ventaja. Debe permitírsele estudiar y obtener una educación antes de comenzar a representar”. Sin embargo, la decisión no estuvo exenta de controversia en Noruega, donde algunos críticos expresaron preocupación por su ausencia de los deberes reales durante tres años, con comentarios despectivos que hacían referencia a la historia de Australia como colonia penal.

    Como segunda en la línea de sucesión, Ingrid Alejandra está destinada a convertirse en la primera reina reinante de Noruega desde Margarita I, quien gobernó Noruega, Dinamarca y Suecia desde 1387 hasta 1412. Su educación en relaciones internacionales y economía política está diseñada para prepararla para este papel, alineándose con sus intereses en asuntos globales y ambientales. Ya ha participado en eventos oficiales, como la boda de la princesa heredera Victoria de Suecia en 2010, una entrevista para una organización ambiental infantil en 2012, y su primera participación en una visita de estado en abril de 2025, durante la visita de la presidenta islandesa Halla Tómasdóttir.

    Durante su tiempo en Sydney, Ingrid Alejandra planea reducir sus actividades oficiales para centrarse en sus estudios, viviendo como una estudiante más en el campus de Camperdown. Su elección de Australia sigue una tendencia entre los jóvenes reales europeos, como el conde Nikolai de Monpezat, sobrino del rey de Dinamarca, quien estudió en la Universidad de Tecnología de Sydney en 2023 y ahora divide su tiempo entre Sydney y Copenhague.

    Artículo original de Monarquias.com. Fuentes: The Daily Mail, People, ABC News, BBC, 7News, Tatler, Sydney Morning Herald, Life in Norway, New Idea, The Royal House of Norway

  • La excéntrica última princesa de Hawai legó US$ 40 millones a su viuda y 100 millones a causas benéficas

    La última princesa de Hawai, Abigail Kawananakoa, legó 40 millones de dólares a su esposa y 100 millones de dólares para apoyar causas nativas hawaianas, según se reveló en documentos judiciales dos años después de su muerte.

    Fallecida en 2022 a los 96 años, Abigail Kawananakoa era descendiente de los reyes de Hawai y bisnieta de un magnate del azúcar y heredó una gran riqueza gracias a las plantaciones industriales en el archipiélago. 

    La última princesa de Hawai, Abigail Kawananakoa, legó 40 millones de dólares a su esposa

    Los documentos muestran que después de repartir decenas de millones a varias personas -entre ellas ex amas de casa, otros empleados de larga data y su esposa- quedarán al menos 100 millones de dólares para apoyar las causas de los nativos hawaianos.

    Mientras tanto, otros 40 millones de dólares irán a manos de su esposa, Veronica Gail Worth, su pareja durante 20 años, quien cambió su nombre a Veronica Gail Kawananakoa.

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    Abigail Kawananakoa, que también recibía el sobrenombre de Kekau, era considerada por los hawaianos un símbolo de su pasado monárquico como nación insular independiente

    Su tatarabuelo, David Kalakaua, fue el último rey. Su sucesora, la reina Liliʻuokalani, fue derrocada en 1893 en un golpe de estado apoyado por los barones del azúcar estadounidenses, lo que condujo a la anexión de Hawái por parte de EEUU en 1898.

    La última princesa de Hawai, Abigail Kawananakoa
    La princesa Abigail Kawananakoa, era bisnieta del último rey de Hawai, David Kalakaua. Era ampliamente considerada la encarnación del histórico linaje real.

    Aunque no era la única pretendiente al trono (una prima, Owana Ka’okhelelani, insiste en que ella es la siguiente en la línea de sucesión), Abigail Kawananakoa era ampliamente considerada la encarnación del histórico linaje real.

    Como heredera de una parte de 250 millones de dólares del patrimonio de su bisabuelo, James Campbell, un magnate del azúcar, vivió una vida de lujo digna de una reina. Además, destinó su dinero a diversas causas, incluidas becas, facturas médicas y funerales de nativos hawaianos. 

    Abigail Kinoiki Kekaulike Kawananakoa nació el 23 de abril de 1926 en Honolulu, hija de William Jeremiah Ellerbrock, médico, y de Lydia Liliuokalani Kawananakoa, cuyo padre, David Kawananakoa, era heredero del trono hawaiano.

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    Tras el divorcio de sus padres, Abigail fue adoptada por su abuela, la princesa Abigail Campbell Kawananakoa, para fortalecer el eventual reclamo de la niña al trono.

    Siendo joven fue educada en internados en China y California. Crió caballos de campeonato en sus granjas en Hawái y en el continente, y fue incluida en el Salón de la Fama del Caballo Cuarto de Milla Americano en 2018.

    Preocupada por el patrimonio histórico y natural del país, la princesa financió becas, luchó contra un plan para colocar un gran telescopio en Mauna Kea y, en su testamento, dejó 100 millones de dólares para ayudar a causas hawaianas.

    La última princesa de Hawai, Abigail Kawananakoa
    La última princesa de Hawai, Abigail Kawananakoa

    Su fundación, la ‘Abigail K.K. Kawananakoa Foundation’ buscaba “mantener, apoyar, preservar y fomentar la cultura tradicional hawaiana que existía antes de 1778”, el año en que el primer explorador europeo, el capitán James Cook, llegó a las islas. Eso incluía la música, la religión, el idioma y el arte hawaiano.

    Durante casi 30 años dirigió los ‘Amigos del Palacio Iolani’, un grupo de preservación de la que fuera la residencia de los sucesivos reyes hawaianos. Para ello, viajó por el mundo para recomprar muebles y artefactos que habían sido vendidos por el gobierno estatal.

    En 2017, poco antes de casarse con Veronica Gail, sufrió un derrame cerebral. El abogado de la princesa afirmó que Verónica había abusado físicamente de ella, tras lo cual Kawananakoa lo despidió. 

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    La princesa también intentó cambiar su testamento para incluir a su esposa, una medida que muchos temían que pondría en peligro la gran parte que se dejaba a la caridad.

    Eso llevó a una prolongada lucha legal que enfrentó a los Kawananakoa contra abogado y su propia organización benéfica. En 2020, un tribunal falló en contra de la princesa, manteniendo intacto su testamento.

    A lo largo de los años, algunos insistieron en que Abigail Kawananakoa era considerada miembro de la realeza sólo por su enorme riqueza, y su pretensión al trono fue debatida, alegándose que si la monarquía hubiera sobrevivido, un primo sería el candidato para ser el monarca, no ella.

    Su funeral se celebró en el Palacio ‘Iolani, la única residencia real de Estados Unidos, donde vivió la monarquía hawaiana y que ahora sirve principalmente como museo.

  • Hace 50 años murió Lady Ramsay: la princesa inglesa que abandonó su título y fue amada en Canadá

    Más de un siglo antes de que el príncipe Enrique de Inglaterra anunciara su deseo de abandonar la casa real para tener una vida independiente y sin obligaciones reales, la princesa Patricia de Connaught (1886-1974), nieta de la reina Victoria, hizo lo mismo desatando una gran controversia.

    Rompiendo con siglos de tradición e incluso burlando las órdenes de su familia, se mudó a Canadá, donde fue muy popular, y sorprendió a la corte al renunciar a sus títulos reales. Completamente moderna, al igual que el príncipe Harry la princesa defendió organizaciones benéficas e hizo campaña por los cambio social que se reclamaban a principios del siglo XX.

    La princesa Patricia de Connaught fue considerada una de las princesas más elegibles de Europa en los albores del siglo XX. Patricia tenía un gran linaje real, pero su enfoque moderno de la vida de la monarquía la enlaza profundamente con el duque y la duquesa de Sussex, quienes ahora luchan por crear una “nueva vida”, más privada, para sí mismos en Canadá. Cortejada por reyes y príncipes de toda Europa, la bella Patricia viajaba a todas partes con su amado loro (a menudo parado sobre uno de sus hombros) y se casó con un plebeyo por amor, pero después de renunciar a sus títulos reales hizo una confesión conmovedora en una rara entrevista: “Las cosas nunca vuelven a ser lo mismo”.

    Bautizada con los nombres de Victoria Patricia Helena Elizabeth, nació en el Palacio de Buckingham en 1886. Hija del tercer hijo de la reina Victoria, el príncipe Arturo, y su esposa, la princesa Luisa Margarita de Prusia, creció hasta convertirse en una belleza sorprendente, como si hubiera salido de una obra maestra de John Cantante Sargent, quien la capturó en aceites. Su padre, cuyos títulos eran Duque de Connaught y Conde de Sussex, fue un oficial y diplomático del ejército británico de toda la vida que viajó con su familia, llevando a Patricia y sus hermanos a la India, el Mediterráneo, el norte de África, Irlanda y Canadá, donde el duque ocupó el cargo de gobernador general (representante de la corona).

    La princesa de 17 años deslumbró a la sociedad canadiense al abrazar su hogar adoptivo, donde fue apodada “Princesa Pat”. Le encantaba el aire libre en la naturaleza del lugar, rompiendo las tradiciones reales. Montaba caballos en las Montañas Rocosas (a horcajadas en su silla de montar, en lugar de la posición de silla de montar lateral adoptada por las recatadas damas de la nobleza), hacía trekking en las colinas, jugaba al golf, nadaba y se destacaba en el hockey sobre césped. Para mostrarse canadiense, se convirtió en una apasionada patinadora sobre hielo, organizando fiestas de patinaje en la pista al aire libre en la residencia oficial del gobernador general en Ottawa. Canadá quiso a la princesa que puso su cara en el billete de un dólar y el ejército nombró un nuevo regimiento en su honor.

    Al igual que Meghan Markle hoy, todos los movimientos de Patricia eran difundidos, retratados y deconstruidos por los medios de comunicación de su época, para quienes la princesa era toda una celebridad. Sin embargo, aunque la mayoría de las princesas de su tiempo permanecían dentro en sus palacios (que la realeza apoyara causas benéficas aún era mal visto), Patricia era una “princesa del pueblo” y apoyó a numerosas organizaciones benéficas y organizaciones, rebelándose contra la etiqueta formal de la Familia Real. “Ella era una princesa trabajadora”, dice Alexandra Kim, ex curadora de Palacios Reales Históricos en el Palacio de Kensington. “Fue un papel que asumió con seiredad e hizo bien”.

    La princesa manifestó su apoyó al derecho de sufragio de las mujeres e hizo una declaración contundente al nombrar a una sufragista prominente como su dama de honor. La esposa del rey Jorge V, la reina María, llegó a prohibir a Patricia llevar a la polémica sufragista con ella a una fiesta en en 1913. “La princesa Patricia se niega a obedecer la orden de la Reina”, decía el titular en el diario Toronto “Daily Star”. Por otra parte, Patricia fue una artista consumada, influenciada por las obras de vanguardia de Van Gogh y Gaugin, y su prima, la princesa Marie Louise, la definió como una artista “muy moderna” y “brillantemente inteligente”.

    Patricia de Connaught era, según escribió el “New York Times” en 1918, “una joven atractiva con gran espíritu y un gran sentido del humor”. Fue cortejada por numerosas cabezas coronadas y los rumores de su inminente matrimonio con el rey Alfonso XIII de España y el rey Manuel II de Portugal, el conde de Turín (de la familia real italiana) y el gran duque Miguel Alejandrovich de Rusia colmaron las tapas de los períodicos. Sin embargo, para entonces Patricia guardaba un secreto: mientras la corte británica confeccionaba una lista de novios perfectos para ella, había entregado su corazón a un plebeyo, ayudante de campo de su padre y oficial de carrera de la Marina Real, Alexander Ramsay, un héroe de guerra que sobrevivió al desafortunado ataque a Gallipoli (Turquía).

    El romance de una princesa con el hijo menor de un conde fue una noticia que sacudió a la alta sociedad inglesa y resultó intolerable para la familia real. Se conocieron en 1908 cuando Patricia tenía 22 años, y mantuvieron un romance secreto durante iez años. No fue hasta 1918 cuando el Palacio finalmente cedió, después de la Gran Guerra, y acordó dejar que Patricia se casara con Ramsay. Su anuncio de compromiso de la princesa con el tercer hijo del conde de Dalhousie, en diciembre de 1918, apareció en la primera plana de un nuevo periódico británico, el “Sunday Express”. El “New York Times” aclamó la noticia y definió a la novia como “una gran favorita en Canadá e Inglaterra”.

    Pero el matrimonio desigual tuvo un precio. El rey Jorge V firmó una orden real que le otorgó a su prima “su licencia y autoridad real” para “renunciar al tratamiento de Alteza Real y el título de Princesa de Gran Bretaña e Irlanda” a partir del día de su boda. Sin embargo, Jorge V no toleraría que su sobrina se convirtiera en plebeya, por lo que permitió que desde entonces se conociera a la princesa como “Lady Connaught”, un título otorgado para mantener la dignidad real de una persona que era nieta de la reina Victoria y aún ocupaba un lugar en la sucesión al trono. Fue una ruptura impactante con la tradición real y un precedente que podría tener implicaciones para Harry y Meghan.

    Hasta la Primera Guerra Mundial, las bodas reales eran asuntos tradicionalmente privados llevados a cabo en una capilla real lejos de la multitud de curiosos, pero Patricia rompió con la costumbre y quiso celebrar una boda pública, la primera de la historia. Eligió casarse en la Abadía de Westminster, que no veía una boda real desde que el rey Ricardo II se casó con Ana de Bohemia en 1382. Patricia llegó al templo en un carruaje abierto tirado por caballos que dirigía una procesión de carruajes reales mientras decenas de miles abarrotaban la ruta, y recitó sus votos ante una congregación de 3.000. Fue la primera boda real mediática de la historia.

    Los recién casados ​​viajaron por el mundo y según las revistas en 1921 bailaron “algunos de los pasos más nuevos de Broadway” en un club de París. Alexander Ramsay continuó su carrera hasta convertirse en Almirante de la Marina británica, y Lady Patricia Ramsay, que en 1953 asistió a la coronación de su sobrina nieta, Isabel II, se dedicó al arte y se convirtió en miembro de la prestigiosa Royal Society of Painters of Water Colors. Murió en su casa en Windlesham, Surrey, en 1974, a los 87 años, cuando era una de las últimas nietas sobrevivientes de la reina Victoria. Aunque mayormente olvidada en Gran Bretaña, la princesa Patricia todavía es recordada con amor por los canadienses y sólo el paso del tiempo dirá si Meghan, duquesa de Sussex, será recordada con tanto cariño dentro de un siglo.

  • Un célebre arqueólogo explica la razón científica detrás de la “maldición de los faraones” de Egipto

    Un destacado arqueólogo explicó recientemente que la llamada “maldición de los faraones”, que supuestamente había causado la muerte trágica de quienes se atrevieron a perturbar las tumbas de los reyes, se trata en realidad de un caso de acumulación de gérmenes.

    Durante mucho tiempo se ha creído que la maldición afecta a cualquiera que perturbe los restos momificados de un antiguo egipcio, incluidos los hombres que abrieron la tumba de Tutankamón. Entre ellos estaba Lord Carnarvon, el patrocinador financiero de la búsqueda de Tutankamón, que murió cinco meses después de abrir la tumba en 1923 a causa de la picadura de un mosquito infectado que cortó mientras se afeitaba.

    Zahi Hawass, ex ministro egipcio de Estado de Asuntos de Antigüedades, dijo recientemente al periódico US Sun que la mítica “maldición” popularizada a mediados del siglo XX no existe y, a la vez, ofreció consejos a los arqueólogos modernos sobre cómo evitar un destino fatal.

    En 1907, el conde Carnarvon le pidió al arqueólogo y egiptólogo inglés Howard Carter que supervisara las excavaciones en el Valle de los Reyes.

    “Cuando tienes una momia dentro de una tumba, esta momia tiene gérmenes que no puedes ver”, dijo Hawass. “Los arqueólogos en el pasado tenían prisa y entraban a las tumbas y eran atacados por gérmenes y morían”. Explicó que él ha evitado un destino similar al salir de la habitación de una tumba recién abierta durante 30 minutos para limpiar los gérmenes, citando una expedición reciente.

    “Hace sólo dos semanas encontré un sarcófago sellado, de 25 toneladas de peso, a unos 60 pies bajo tierra”, explicó. “La tapa del sarcófago pesaba unas seis toneladas. Dos obreros empezaron a abrirla para mí, a levantar la tapa, entonces puedo asomar la cabeza y ver qué hay dentro. Cuando la abrieron la dejé abierta media hora hasta que salía el aire malo y entraba el aire fresco y metí la cabeza y nada. Esa es la maldición de los faraones”.

    Cuando se le preguntó si la maldición se reducía a gérmenes antiguos, Hawass respondió: “Exactamente”. Luego explicó que cuando se hizo el descubrimiento de la tumba del rey Tutankamón, en 1922, los derechos exclusivos fueron otorgados al “London Times”, dejando que otros reporteros dejaran que la especulación corriera desenfrenadamente.

    Tutankamón fue un faraón egipcio de la dinastía XVIII y gobernó entre 1332 a.C. y 1323 a.C. Era hijo de Akhenaton y subió al trono a la edad de nueve o diez años.

    “Entonces el resto de los periodistas no podrán escribir nada”, afirmó. “Pero cuando Lord Carnarvon murió cinco meses después del descubrimiento, crearon muchas historias sobre la maldición que no eran ciertas”. Entonces hubo verdadera conmoción ante la posibilidad de que los exploradores hubieran enojado a los dioses y decenas de supersticiosos desconocidos enviaron cartas diciéndoles que no debieron haber profanado la tumba real.

    El arqueólogo británico Howard Carter murió 17 años después del descubrimiento de la enfermedad de Hodgkin. Carter se mostró escéptico ante los malos augurios, pero informó en su diario un relato “extraño” de que en mayo de 1926 vio chacales del mismo tipo que el Anubis, el guardián de la tumba, por primera vez en más de treinta y cinco años de trabajo en el desierto. También dijo que una cobra, el símbolo de la monarquía egipcia, irrumpió en su jaula de pájaros y su canario murió en sus fauces.

    Lord Carnarvon murió al año siguiente en El Cairo a causa de una neumonía y envenenamiento de la sangre causado por la picadura de un mosquito infectado en el rostro. Se cortó la picadura cuando se afeitaba y se le infectó. Curiosamente, la autopsia de Tutankamón encontró una lesión en la mejilla izquierda del faraón, en el lugar exacto donde el mosquito había picado a Carnarvon.

    Otras víctimas de la “maldición” fueron el financiero estadounidense George Jay Gould, que murió de neumonía después de ver la tumba en 1923; Sir Archibald Douglass Reid, que murió en 1924 después de tomar una radiografía de la momia en Londres; y el arqueólogo estadounidense James Henry Breasted, que murió en 1935 a causa de una infección después de su viaje final a Egipto en 1935.

    Un año después, Hugh Evelyn White, un egiptólogo que había asistido a la apertura de la tumba, se quitó la vida y dejó una nota que decía que había “sucumbido a una maldición”. En 1926, Aaron Ember, un egiptólogo estadounidense que estuvo presente cuando se abrió la tumba, murió en un incendio en su casa. Arthur Cruttenden Mace, miembro del equipo de excavación de Carter, murió en abril de 1928, después de haber sufrido pleuresía y neumonía en sus últimos años.

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  • La princesa “Lissie” Selassie, la hermosa tataranieta del último emperador etíope, en el Baile de Debutantes de París

    La princesa Lisan “Lissie” Selassie, belleza africana y bisnieta del último emperador de Etiopía, se presentó en sociedad en el Baile de Debutantes de París, al que asisten anualmente las jóvenes más bellas de la alta sociedad, incluidas hijas de los ricos, de los famosos y de la realeza.

    Graduada en Biología Molecular, Celular y del Desarrollo por la Universidad de California, la princesa es tataranieta del emperador Haile Selassie, el último monarca de la dinastía salomónica que reinó en Etiopía hasta la revolución de 1975. Su padre, el príncipe Yisehak Fikre-Sellassie, es el nieto del último príncipe heredero del país africano, Ahma Selassie. 

    El evento, que se celebró en el lujoso hotel Shangri-La en el distrito 16, es organizado cada año la publicista francesa Ophelie Renouard, quien ideó la fiesta a principios de los años 90. “La idea original de los primeros bailes de debutantes era reunir a jóvenes del mismo origen social para que pudieran casarse”, explicó Renouard. 

    Las jóvenes debutantes suelen asistir al baile con sus padres y son escoltados por jóvenes de la alta sociedad, a quienes se les llama “cavaliers”. Según The Royal Watcher, el nieto del actor Gregory Peck, Harper, fue el caballero acompañante de la princesa de Etiopía.

    Este año, junto a la princesa etíope debutaron la archiduquesa Ildiko, bisnieta del último emperador de Austria y la condesa Lara-Cosima Henckel von Donnersmarck, descendiente de la familia real danesa, entre muchas otras jóvenes de la alta sociedad.

    El baile, que recauda dinero para organizaciones benéficas, es conocido por atraer a descendientes de celebridades, y en los últimos años ha incluido a la hija de Reese Witherspoon y Ryan Phillippe, Ava Phillippe, a la hija de Sylvester Stallone, Sophia Rose Stallone, a la hija de Andie MacDowell, Margaret Qualley, y a la hija de Bruce Willis y Demi Moore, Tallulah Willis. 

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  • Nuevo libro del biógrafo de Harry y Meghan da detalles del drama que rodeó la muerte de Isabel II

    Un nuevo y explosivo libro del biógrafo real Omid Scobie pretende revelar la lucha de la Casa de Windsor por la supervivencia, así como la salida del príncipe Harry y Meghan Markle de la vida real, con nuevas afirmaciones explosivas sobre los duques de Sussex y detalles íntimos sobre la muerte de la reina Isabel II.

    El príncipe Harry fue mantenido “en la oscuridad” sobre la salud de Isabel II

    Una de las afirmaciones más explosivas del nuevo libro es que el príncipe Harry, hijo de Carlos III, fue “mantenido en la oscuridad” sobre el deterioro de la salud de su abuela, la reina Isabel II en septiembre de 2022.

    El libro alega que al duque de Sussex no se le informó sobre el empeoramiento de su salud en las horas previas a su muerte y que tanto él como su esposa Meghan Markle “no tenían idea” de que la Familia Real se estaba preparando para las últimas horas de la Reina.

    En un extracto del libro de Scobie, publicado por la revista “People”, el autor escribe: “Los Sussex no tenían idea de que el Palacio de Buckingham ya estaba planeando las últimas horas de la reina y los primeros días de la nueva era de la monarquía, hasta que el teléfono del duque comenzó a sonar. Era un número desconocido. Por lo general, los ignoraba”.

    La duquesa de Sussex instó a su marido a contestar el teléfono y él aceptó la llamada “justo antes de que terminara”.

    Scobie escribió: “Harry no había hablado mucho con su padre ese año, pero este no era el momento para tensiones entre padre e hijo. Carlos le dijo que él y Camilla estaban a punto de dejar Dumfries House para ir a Balmoral, donde estaba la princesa Ana al lado de la reina. Le dijo a Harry que se dirigiera a Escocia de inmediato”.

    El duque de Sussex fue “obligado a rogar” al palacio

    Finalmente, el príncipe Harry fue informado del estado de salud de su abuela y logró abordar un vuelo a Escocia. La muerte de la reina Isabel, a los 96 años, se anunció al mundo poco después de las 18:30, minutos antes de que el avión de Harry aterrizara.

    El equipo de Harry tuvo que “rogar” a los funcionarios Palacio de Buckingham que no anunciaran la noticia antes de su llegada al Castillo de Balmora.

    “Su equipo literalmente tuvo que rogarles que esperaran a que aterrizara su avión y aceptaron a regañadientes retrasar la declaración por un tiempo”, confirmó una fuente familiar cercana.

    Cuando el clima tormentoso sobre Aberdeen International obligó al avión de Harry Para dar la vuelta al aeropuerto numerosas veces antes de aterrizar, la paciencia en la oficina de prensa del Palacio de Buckingham se agotó: no pudieron esperar más y el anuncio se publicó.

    “Cuando el avión de Harry finalmente tocó la pista veinte minutos después, recibió un mensaje de texto de Meghan instándolo a llamar lo antes posible, seguido de una alerta de noticias de última hora a través de la aplicación BBC News con el anuncio de la muerte de la reina”.

    La “traición” de Carlos III, el nuevo rey

    Otra afirmación explosiva del libro asegura que Harry quedó “aplastado” porque no se enteró de la muerte de su abuela sino después de que se la noticia se anunció al mundo, y que la aparente decisión de Carlos III, el nuevo rey, de mantenerlo alejado de lo ocurrido no es lo que su abuela habría querido.

    El extracto del libro dice que Isabel II “habría querido que Harry supiera que ella había muerto antes que los demás”. Anteriormente, en sus memorias, el príncipe contó que se enteró de su muerte leyendo sobre ello en el sitio web de BBC News una vez que aterrizó en Aberdeen.

     “’Harry estaba destrozado’, dijo un amigo del duque. ‘Su relación con la reina lo era todo para él. Ella habría querido que él lo supiera antes de que saliera al mundo. Podrían haber esperado un poco’. Por más tiempo, no habría sido nada en el gran esquema de las cosas, pero nadie lo respetó en absoluto”.

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  • De sangre noble y sangre real: quién es Victoria de Hohenlohe-Langenburg, duquesa de Medinaceli

    La duquesa de Medinaceli, una de las duquesas más famosas de la nobleza española, se casó este 14 de octubre en la iglesia de San Miguel, en Jerez de la Frontera, con Maxime Corneille. La novia es la heredera de una de las familias nobles más prestigiosas de España y, como descendiente directa de los reyes de Castilla, su rango de nobleza es superior al de otras familias, como la Casa de Alba y la Casa de Medina Sidonia.

    La aristócrata española, cuyo ancestral linaje cuenta tres santos y dos papas, tiene 26 años y es descendiente, por vía paterna, de los príncipes de Hohenlohe-Langenburg, un pequeño y desaparecido principado alemán. Por vía materna, heredó en 2016 el Ducado de Medinaceli, uno de los más antiguos de España, había sido creado en 1479 por los Reyes Católicos Fernando e Isabel para Luis de la Cerda y de la Vega, Conde de Medinaceli.

    Uno de los personajes más célebres de su estirpe fue su bisabuela, Victoria Eugenia Fernández de Córdoba y Fernández de Henestrosa, XVIII duquesa de Medinaceli (1917-2013), hija de don Luis Jesús Fernández de Córdoba y Salabert, XVII duque de Medinaceli, y de doña Ana María Fernández de Henestrosa y Gayoso de los Cobos.

    Catorce veces Grande de España, la aristócrata ostentaba nueve ducados, 18 marquesados, 19 condados, cuatro de vizcondados, la duquesa fue una de las nobles españolas más notorias del siglo XX y fue amadrinada por el rey Alfonso XIII y la reina Victoria Eugenia (de quien tomó el nombre). Calculaba que tenía cerca de 100 castillos, palacios o fincas.

    El título fue heredado en 2013 por su nieto mayor, Marco de Hohenlohe y Medina (príncipe Marco de Hohenlohe-Langenburg), ya que su madre Ana de Medina y Fernández de Córdoba, IX condesa de Ofalia y XIII marquesa de Navahermosa, había fallecido un año antes. Se había casado en 1961 con el príncipe Maximiliano de Hohenlohe-Langerburg.

    La actual duquesa de Medinaceli nació en 1997 en Málaga (España) pero creció en Múnich (Alemania), donde vivió con su madre, Sandra Schmidt-Polex, después de que esta se divorció del duque. Victoria de Hohenlohe reside actualmente en Madrid donde también estudió Relaciones Internacionales en el Instituto de Empresa. En la actualidad trabaja en el departamento de ESG y Sostenibilidad de MJ Hudson, una consultora estadounidense.

    Los 43 títulos de la Duquesa de Medinaceli

    Victoria de Hohenlohe tiene 43 títulos nobiliarios, de los cuales los 10 primeros son acompañados por una Grandeza de España: XX Duquesa de Medinaceli, XVII Duquesa de Alalá de los Gazules, XV Duquesa de Camiña, V Duquesa de Dénia, V Duquesa de Tarfia, XV Marquesa de Aytona, XVIII Marquesa de Camarasa, XII Marquesa de la Torrecilla, XVIII Marquesa de Priego, XIX Condesa de Santa Gadea, XX Marquesa de Tarfia, XVII Marquesa de Montalbán, XV Marquesa de Malagón, XVIII Marquesa de las Navas, XX Marquesa de Denia, XVII Marquesa de Comares, XV Marquesa de Alcalá de la Alameda, XV Marquesa de Cilleruelo, X Marquesa de San Miguel das Penas y la Mota, XVI Marquesa de Villafranca, XIII Marquesa de Villa Real, XI Condesa de Ofalia, V Condesa de San Martín de Hoyos, XX Condesa de Risco, XXIV Condesa de Prades, XXIII Condesa de Ossona, XIII Condesa de Castrogeriz, XVI Condesa de Amarante, XX Condesa de Alcoutim, XIV Condesa de Aramayona, XXIV Condesa de Buendía, XXI Condesa de Cocentaina, XX Condesa de Medellín, XXI Condesa de los Molares, XII Condesa de Moriana del Río, XVIII Condesa de Valenza y Valladares, XV Condesa de Villalonso, 47° Vizcondesa de Bas, 45° Vizcondesa de Cabrera, XVIII Vizcondesa de Linares y 43° Víctora de Villamur.

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  • La tumba del rey que inspiró la tecnología Bluetooth podría estar en Polonia

    Más de 1.000 años después de su muerte en lo que actualmente es Polonia, historiadores y arqueólogos creen estar cerca de encontrar la tumba del rey Harald Gormsson de Dinamarca, el monarca cuyo apodo “Diente Azul” (Bluetooth, en inglés) perdura gracias a la tecnología inalámbrica.

    Las crónicas de la Edad Media dicen que el rey Harald adquirió su apodo gracias al color de uno de sus dientes.

    La empresa sueca de telecomunicaciones Ericsson nombró a su tecnología de enlace inalámbrico Bluetooth en honor al rey, lo que refleja cómo unió gran parte de Escandinavia durante su vida. El logotipo de la tecnología está diseñado a partir de las letras rúnicas escandinavas de las iniciales del rey, HB.

    Las historias también dicen que el rey vikingo fue enterrado en Roskilde, una localidd cercana a Copenhague, en Dinamarca, cuando murió a finales del siglo X.

    Sin embargo, un arqueólogo sueco y un investigador polaco afirmaron ahora en publicaciones diferentes que identificaron el sitio de su entierro en el pueblo de Wiejkowo, noroeste de Polonia, una zona que tenía vínculos con los vikingos en la época de Harald.

    Marek Kryda, autor del libro “Polonia vikinga“, dijo que un “montículo pagano” que afirma haber ubicado debajo de la iglesia católica romana del siglo XIX de Wiejkowo probablemente contiene los restos del rey. Kryda dijo que las imágenes de satélite geológico disponibles en un portal del gobierno polaco revelaron una forma redonda que parecía un túmulo funerario vikingo.

    El arqueólogo sueco Sven Rosborn dice que Kryda está equivocado porque Harald, quien se convirtió del paganismo al cristianismo y fundó iglesias en el área, debe haber recibido una tumba apropiada en algún lugar del cementerio.

    Según detalló Rosborn en el libro de 2021 “El tesoro dorado del rey vikingo“, los huesos del rey podrían estar en Iglesia de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María de Wiejkowo, que se encuentra en lo alto de una pequeña loma redonda.

    Rosborn, el exdirector del Museo de la Ciudad de Malmo de Suecia, se vio impulsado en su búsqueda en 2014 cuando una niña de 11 años pidió su opinión sobre un objeto pequeño, sucio, parecido a una moneda, con un texto de aspecto antiguo que había estado en posesión de su familia. por décadas.

    Los expertos han determinado que el disco de oro fundido que despertó la curiosidad de Maja Sielski data del siglo X. La inscripción en latín en lo que ahora se conoce como el “disco de Curmsun” dice: “Harald Gormsson (Curmsun en latín) rey de los daneses, Scania, Jomsborg, ciudad de Aldinburg”.

    La familia de Sielski, que se mudó a Suecia desde Polonia en 1986, dijo que el disco provenía de un tesoro encontrado en 1841 en una tumba debajo de la iglesia de Wiejkowo, que reemplazó a una capilla medieval.

    La familia Sielski entró en posesión del disco, junto con los archivos parroquiales de Wiejkowo que contenían crónicas medievales en pergamino en latín, en 1945, cuando la antigua zona alemana se estaba convirtiendo en parte de Polonia como resultado de la Segunda Guerra Mundial.

    Un miembro de la familia que sabía latín entendió el valor de las crónicas, que se remontan al siglo X, y tradujo algunas de ellas al polaco. Mencionan a Harald, otro hecho que vincula a la iglesia de Wiejkowo con él.

    La cercana isla y ciudad del Mar Báltico de Wolin cultiva la historia vikinga de la región: tiene una piedra rúnica en honor a Harald Bluetooth y celebra festivales anuales de eslavos y vikingos.

    Kryda dice que el disco Curmsun es “fenomenal” con su inscripción significativa e insiste en que valdría la pena examinar Wiejkowo como lugar de enterramiento de Harald, pero no hay planes actuales para ninguna excavación.

    Los historiadores del Museo Nacional Danés en Copenhague dicen que desde hace mucho tiempo conocen la hipótesis de que Harald está sepultado en Wiejkowo.

    Harald murió en 985, probablemente en Jomsborg (que se cree que ahora es la ciudad polaca de Wolin), y fue uno de los últimos reyes vikingos en gobernar lo que ahora es Dinamarca, el norte de Alemania y partes de Suecia y Noruega. Difundió el cristianismo en su reino.

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