Categoría: MÓNACO | DINASTÍA GRIMALDI

  • Jacques de Mónaco, el heredero más joven de Europa, encantó a todos en la Fiesta Nacional

    El príncipe Jacques de Mónaco, el heredero más joven de las monarquías de Europa, encantó a todos con su pequeño uniforme en la Fiesta Nacional celebrada este 19 de noviembre para marcar el aniversario de reinado de su padre, Alberto II.

    Nacido el 10 de diciembre de 2014 y hermano gemelo de la princesa Gabriella, Jacques de Mónaco a sus 8 años, el heredero más joven de la realeza europea, dentro de un dispar grupo que incluye a Victoria de Suecia (44 años), Guillermo de Inglaterra (41) y Leonor de España (18).

    Los dos hijos Alberto II y la princesa Charlene no asistieron con sus padres a la misa en la Catedral de Mónaco, pero hicieron una adorable aparición más tarde en el balcón del palacio. Jacques lució para la ocasión un uniforme militar en miniatura y se cuadró durante una presentación militar.

    Jacques, nieto de los legendarios Rainiero III y Grace Kelly, está llamado a ser el próximo príncipe de Mónaco, gobernado por la dinastía Grimaldi desde 1397, pese a tener dos hermanos mayores nacidos de relaciones de Alberto II previas a su matrimonio con Charlene Wittstock.

    Aunque el príncipe y su hermana suelen aparecer en las ocasiones más importantes del Principado, como parte de su preparación para la vida pública, sus padres aseguraron en una entrevista que no desempeñarán mayores obligaciones debido a su corta edad.

    Los niños “ya hicieron hecho numerosas apariciones oficiales junto a nosotros. No hay una edad concreta para empezar, veremos cuando se presenten las oportunidades”, dijo Alberto II. “Tenemos especial cuidado en llevarlos a estas obligaciones poco a poco, para no exponerlos demasiado cuando son demasiado jóvenes”.

    Cuando sean mayores, por supuesto, se involucrarán más en diferentes actividades, eventos y ceremonias. Es importante hacer las cosas poco a poco, sin forzar”, dijo el príncipe. Su esposa, su parte, dijo que como padres están tratando de “hacerles entender por qué contamos con una protección constante, que nos permite sentirnos seguros dondequiera que estemos”.

    No sé si muchos niños de su edad han visitado alguna vez tantos países. Pero es parte de su educación”, dijo el soberano sobre gemelos. “También iremos a finales de año a la Antártida, en un viaje organizado por el Museo Oceanográfico y Robert Calcagno, que creo que será una maravillosa aventura para todos nosotros, pero para ellos en particular”, agregó.

    La princesa consorte relató: “Tuvimos la oportunidad de llevarlos a Sudáfrica varias veces y disfrutaron inmensamente de estos viajes. Cada vez fue un momento especial para mí mostrarles este entorno en el que crecí. Y muchas veces me dicen que quieren volver allí para ver animales, visitar granjas. También los llevamos a diferentes países del mundo. Es un privilegio poder hacerlo, mostrarles una diversidad de culturas, religiones, diferencias…”

    El soberano agregó que sus hijos son “conscientes de lo que pasa en el mundo” porque “a veces ven las noticias y hablan de ello en la escuela”. “Pero sólo tienen nueve años y no creo que lo entiendan todo”, dijo. “Les hemos estado exponiendo desde que eran muy pequeños a la importancia de la conservación y la preservación de la naturaleza. Ya hicimos jardinería juntos, aprendieron a bucear en la escuela de Pierre Frolla para conocer el fondo marino. Y los llevo cada año al Día Mundial de la Limpieza, para limpiar las calles del Principado”.

    Los príncipes, que ocupan el primer y segundo lugar en la sucesión al trono, “están abiertos a la forma en que está cambiando el medio ambiente y a las formas de preservarlo”, explicó Charlene. “Se vuelve natural para ellos. Cuando ven una botella de plástico, tienen el reflejo de saber qué hacer para reciclarla”.

    En los últimos años, la pareja real enfrentó rumores sobre su matrimonio en ruinas. Este verano se informó de que la pareja vivía vidas separadas y Charlene pasaba gran parte de su tiempo en Suiza, mientras el periódico alemán “Voici” informó que los príncipes estaban criando juntos a sus gemelos pero que su matrimonio en sí era “sólo para las apariencias” y que eran una “pareja ceremonial”.

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  • Charlotte Casiraghi fue premiada por sus aportes a la moda y su compromiso humanitario

    Charlotte Casiraghi, hija de la princesa Carolina de Mónaco, viajó a España para recibir el premio “Personaje del Año” de la revista Vanity Fair por su destacada contribución a la moda y su compromiso con cuestiones humanitarias. La ceremonia de entrega del premio tuvo lugar en el Alcázar de Sevilla, en presencia de personalidades del mundo de la moda, la cultura, la realeza y la alta sociedad.

    El premio “Personaje del Año” de Vanity Fair es un reconocimiento anual a individuos influyentes que dejaron una huella significativa en la sociedad. El galardón reconoció a la socialité, de 37 años y sobrina del príncipe soberano Alberto II de Mónaco, por su sensibilidad hacia temas como la educación, la cultura y la conservación del patrimonio histórico.

    Charlotte Casiraghi es la segunda hija de la princesa Carolina y del empresario italiano Stefano Casiraghi, fallecido trágicamente durante una competición de off shore en 1990. Es la undécima en la línea de sucesión al trono monegasco, ocupado por los Grimaldi desde el siglo XIII. Su abuela fue Grace Kelly, una ex actriz de Hollywood convertida en princesa.

    Charlotte Casiraghi es la segunda hija de la princesa Carolina y del empresario italiano Stefano Casiraghi.

    Al explicar el premio que otorgó a Charlotte, Vanity Fair dijo: “Pese a ser conocida como una amazona excepcional —con varios premios internacionales a sus espaldas— y como periodista —fue becaria en The Independent antes de lanzar la revista ambientalista-ecologista de lujo Ever Manifesto—, la principal pasión de Charlotte es la filosofía. Licenciada en la Sorbona, fue coautora, junto a Robert Maggiori, su profesor de instituto y crítico literario del periódico Libération, del ensayo Archipiélago de pasiones, publicado en Francia en 2018 y un año después en España. Maggiori dijo de ella que había sido su mejor estudiante en 30 años dedicado a la docencia”.

    Y continúa: “Su labor como promotora del estudio de la Literatura y Filosofía habla de una mente inquieta y versátil, con una inevitable pata en lo social —por la mitología que se asocia a los Mónaco desde que su abuela Grace Kelly desembarcara en el principado — y otra en las letras. La hija de Carolina de Mónaco y el empresario Stefano Casiraghi ha mutado paulatinamente su perfil de lo deportivo y social a lo intelectual hasta hacer de lo segundo una bandera en la última década”.

    Entrevistada por la misma publicación, Charlotte explicó: “No es que lo decidiera de manera muy consciente, y tampoco fue una epifanía. He leído mucho desde siempre, pero puedes tener una pasión y perseguirla sin necesidad de dedicarte a ello profesionalmente. Dicho lo cual, me siento muy privilegiada por haber tenido tiempo de estudiar, leer y sacar provecho de un excepcional acceso a la cultura, así que siento que tengo la responsabilidad de devolver lo recibido comprometiéndome a inspirar a otros a leer y aprender”.

    Charlotte, de 37 años, tiene un hijo de 10 años, Raphaël Elmaleh, nacido de su relación con el comediante marroquí-francés Gad Elmaleh. Posteriormente, Charlotte se relacionó con el cineasta italiano Lamberto Sanfelice, antes de separarse en 2016.

    Poco después conoció a su actual esposo, Dimitri Rassam, un productor de cine francés de 37 años y descendiente de una influyente familia cinematográfica. Dimitri es hijo de la actriz Carole Bouquet, amiga de la madre de Charlotte, la princesa Carolina de Hannover, y del francés Jean-Pierre Rassam, un productor de cine francés libanés fallecido por una sobredosis de drogas cuando Dimitri tenía sólo cuatro años.

    Los rumores de una relación entre Charlotte Casiraghi y Dimitri Rassam (que tiene una hija con su ex esposa, la modelo rusa Masha Novoselova, de quien se divorció en 2016) comenzaron a circular a principios de 2017, después de que se conocieron en París. Se los vio juntos en distintos eventos familiares y en 2018 tuvieron un hijo, Balthazar Rassam. La boda finalmente se celebró en 2019 en la abadía de Sainte-Marie de Pierredon.

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  • Alberto II y Estefanía recordaron al “Príncipe constructor” Rainiero III:  era “exigente y justo” y “no soportaba el término Principado de opereta”

    El príncipe Alberto II de Mónaco y su hermana menor, la princesa Estefanía, recordaron en una entrevista a su padre Rainiero III después de que el Principado conmemorara este año el centenario de su nacimiento. El príncipe destacó a su antecesor como un “príncipe constructor” y su hermana elogió el trabajo de su padre diciendo que “no soportaba” que su país fuera calificado como un “principado de opereta”.

    La dinastía Grimaldi organizó varios eventos este año para celebrar el centenario de Rainiero III, nacido en mayo de 1923. “Cada evento desencadenó muchas emociones a través de los recuerdos y anécdotas que nos regresaron. Queríamos organizar estas conmemoraciones para reflejar lo que amaba nuestro padre y poder agradecerle (…)  Queríamos demostrar que quería dar legitimidad y credibilidad a Mónaco. No soportaba el término ‘Principado de opereta’”, comenzó la princesa.

    Rainiero III, quien murió en 2005 después de 57 años de reinado “fue el ‘príncipe constructor’ de proyectos concretos como los equipamientos y las infraestructuras, pero también el “príncipe constructor” de la Constitución de 1962 y de muchas otras iniciativas”, recordó el príncipe soberano a la revista francesa Point de Vue.

    Recordando distintas etapas de su vida, Alberto y Estefanía hablaron también de su asistencia temprana a los grandes acontecimientos del Principado, como los bailes de la Rosa y de la Cruz Roja. “¡Cuando era adolescente, no quería ir! A cierta edad, no es muy divertido encontrarse vestida, vestida de domingo, sentada en una mesa durante cuatro horas y siendo examinada por todos. Pero íbamos a menudo en familia y se convirtió en nuestro propio momento”, afirmó la princesa. “Es cierto que cuando tienes 16 o 17 años quizás quieras hacer otra cosa. Y estos acontecimientos pueden ser muy desalentadores e intimidantes”, confirmó Alberto.

    Alberto II también recordó su iniciación en el papel de Príncipe Soberano “a pequeños pasos”. “Fue un aprendizaje gradual. Asistí a consejos de gobierno y reuniones de gabinete [al lado de mi padre] (…) Luego, si me permiten la expresión, me tocó a mí ensuciarme las manos”, dijo.

    Estefanía, de 58 años, reconoció que recibió especial atención por su condición de hija pequeña. “Era mimada”, agregó su hermano. “Ser siete y ocho años menor que mi hermano y mi hermana marcó la diferencia. Mi hermano era adorable, siempre me soportó, siempre quise jugar con él. Fue muy paciente conmigo y se lo agradezco. No tenía un hermano ni una hermana de mi edad, así que siempre recurría a él y a sus amigos”, dice la princesa.

    La princesa también recordó el tiempo que pasó con su padre cuando era niña: “Quería estar con él siempre que fuera posible. Recuerdo que hacia el mediodía iba al zoológico. Terminé la escuela a las once y media y corría para poder pasar tiempo con él. (…) Quizás al ser más joven me mimaron más, o me salí con la mía en más cosas. Pero no creo que me haya aprovechado demasiado. Y debo admitir que mi hermano fue muy paciente conmigo, especialmente porque yo era un poco hiperactiva cuando era niña…”

    Meses atrás, en otra entrevista, Alberto II había contado: “Además de acompañarlo a varios eventos, sí recuerdo momentos de relax en familia, esos de verdadera intimidad. Entre ellos se encuentran los viajes a Suiza para practicar deportes de invierno. Éramos una familia de esquiadores. Luego, en verano, todos hacíamos cruceros cortos a bordo de un yate. Mi padre era el capitán. Tenía un marinero, pero todos lo ayudábamos con las tareas diarias. Yo era quien lavaba la terraza. ¿Crees que éramos adictos a la televisión? ¡De ninguna manera!”

    Príncipe Alberto II: “Mi padre era más exigente que duro”

    Alberto y Estefanía dijeron al entrevistador que Rainiero III fue “un padre muy cariñoso y siempre de buen humor”, que “dejaba sus preocupaciones en la oficina” y que tenía “un  increíble sentido del humor”. Definido como “exigente y justo”, Rainiero III y su esposa, la princesa Grace les “enseñaron a ser honestos y rectos. Saber mantenernos firmes y permanecer abiertos al mundo”, dijo Estefanía. Con sus nietos, se mostró como un abuelo “orgulloso y feliz”.

    Hijo de la princesa Carlota, Rainiero III nació en 1923, tres años después de su hermana mayor, Antonieta. Su madre, hija de una relación extramatrimonial del príncipe Luis II con una lavandera llamada Juliette Louvet, fue adoptada oficialmente por el soberano y convertida en princesa. En 1944 Carlota renunció a su derecho al trono para permitir la sucesión de Rainiero.

    Rainiero III se convirtió en soberano el 9 de mayo de 1949, al fallecer su abuelo Luis II, cuando Mónaco era más conocido por el casino en el que se fundó su prosperidad en el siglo XIX. Como último autócrata constitucional de Europa, condujo a Mónaco a una era de rascacielos, banca y negocios internacionales.

    Alberto II habló este año sobre el legado de su padre y cómo influyó en su propio reinado: “Cuando sucedió a su abuelo, el príncipe Luis II, el Principado salía de la Segunda Guerra Mundial. Mónaco estaba, si no empobrecido, definitivamente enfrentado a una falta de infraestructura… era un país pequeño que necesitaba perspectivas para el futuro. Mi padre fue el principal artífice del desarrollo, crecimiento y diversificación económica del Principado. Naturalmente, el matrimonio de mis padres también contribuyó a la apertura de Mónaco al mundo. Sin embargo, no fue un viaje nada fácil. Estaba en marcha una crisis francesa y, además, la relacionada con la gobernanza de la SBM… Mi padre entonces dotó a nuestro país de una nueva constitución. Contribuyó a nuestra entrada en las Naciones Unidas en 1993 y en el Consejo de Europa en 2004, que ratifiqué personalmente en 2005, poco después de su fallecimiento”.

    En la década de 1990, el juego representaba menos del cinco por ciento de los ingresos anuales de Mónaco, y la mayor parte de los ingresos procedía del impuesto al valor agregado, el turismo, el comercio y la industria. Multimillonarios y millonarios llegaron atraídos por la ausencia de impuestos sobre la renta y la protección que ofrecía la presencia de policías y cámaras de seguridad en casi todas las calles.

    Rainiero III llevó el glamour de Hollywood a Mónaco al casarse con la bella actriz estadounidense Grace Kelly en 1956. Junto a ella, transformó el estado más pequeño del mundo, después del Vaticano, de un descolorido centro de juego a un paraíso para multimillonarios.

    Rainiero III fortaleció la soberanía de Mónaco, pero se convirtió en una figura dramática en su vida adulta cuando los medios se centraron en los problemas románticos sexuales de sus hijos y en las acusaciones de que Mónaco se había convertido en un refugio de la mafia para el lavado de dinero sucio.

    El reinado de Rainiero III también se sumó a la legendaria “maldición” de la dinastía Grimaldi que ha perseguido a su familia durante sus siete siglos de gobierno sobre Mónaco. La princesa Grace murió en un accidente automovilístico en 1982 y Rainiero nunca dio señales de querer volver a casarse. “Todavía siento su ausencia. Fue un matrimonio por amor”, dijo en 1999. Sus hijas Estefanía y Carolina tuvieron una sucesión de relaciones desastrosas que llamaron la atención de los medios internacionales.

    “Mis padres siempre estuvieron ahí [para nosotros]. Se tomaron el tiempo para escucharnos”, recordó Alberto II. “Es cierto que acudiría más espontáneamente a mi madre. Mi padre era un poco intimidante, más exigente que duro. Quienes lo conocieron bien dicen que a veces no fue fácil. De hecho era impulsivo, en otros momentos casi exhibía una especie de timidez… Sí lo veía incómodo con gente que no conocía realmente, por ejemplo”.

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  • Sin títulos ni herencia, pero con glamour: el “príncipe ilegítimo” de Alberto II se siente parte de la familia

    Como hijo de un romance fugaz entre un príncipe y una empleada, el destino de Alexandre Grimaldi hubiera sido el ostracismo eterno. Pero en el siglo XXI, la dinastía real de Mónaco quiere demostrar que se puede ser una familia ensamblada.

    El hijo del príncipe Alberto II ahora vive prácticamente con la familia Grimaldi y dice que mantiene una “muy buena” relación con su padre. En una entrevista con la revista Tatler, ahondó sobre sus relaciones con los miembros de la familia y dijo lo que siente cuando hablan de él como un “bastardo”.

    Alexandre, actualmente un joven de 20 años que estudia en el Royal Holloway de Londres, es hijo de Nicole Coste, una ex azafata de Air France procedente de Togo que mantuvo una fugaz relación con Alberto cuando él era todavía el príncipe heredero de Mónaco.

    Aunque es el hijo mayor de Alberto, Alexandre no está en la línea de sucesión al trono monegasco ni tiene el título de príncipe, ya que sus padres no estaban casados ​​cuando él nació. Alberto reconoció su paternidad cuando era un bebé y, a pesar de haber crecido fuera del centro de atención, es cada vez más cercano a la familia real.

    Alexandre contó a Tatler que pasa mucho tiempo con su media hermana, Jasmin Grimaldi, de 31 años, cuya madre es la camarera estadounidense Tamara Rotolo con la que Alberto también tuvo un romance. Contó que ven juntos las películas de su abuela, la legendaria actriz hollywoodiense Grace Kelly que se convirtió en princesa de Mónaco por su matrimonio con el príncipe Rainiero III, padre de Alberto II.

    “Hablamos mucho de ella, debido a las cosas que estamos haciendo actualmente, especialmente Jasmin, ya que ella está siguiendo los pasos de nuestra abuela en Hollywood. Siempre hablamos de eso y de cómo quiere continuar con su legado”, relató Alexandre.

    Alexandre y Jasmin, como hijos nacidos fuera del matrimonio, no tienen derechos sucesorios a la corona de Mónaco, lo que sí ocurre con sus hermanos, el príncipe Jacques y la princesa Gabriella, de ocho años, los hijos de la princesa Charlene y Alberto II. “Somos todos muy unidos” a pesar de sus dispares orígenes, reconoce Alexandre.

    El joven se refirió también a su tía y madrina, la princesa Estefanía, la ex “niña rebelde” del Principado. “Ella es muy divertida, tiene los pies en la tierra”, dijo. “Soy bastante cercano a ella. En los últimos años hemos cenado y almorzado juntos para celebrar mi cumpleaños con mis primos”.

    Alexandre también afirmó que estar en el centro de atención le ha brindado ciertas oportunidades, incluida la de codearse con supermodelos como Naomi Campbell, que fue novia de Alberto II a principios de los años 90.

    “Fue genial conocerla. Ella fue muy abierta y me abrazó como si fuera… un sobrino”, dijo. “Ella me dio un pequeño consejo: que tenga cuidado con cualquiera que me cuide, especialmente porque estoy ‘saliendo del armario’ ante el público”.

    La cada vez más frecuente exposición de Alexandre y su hermana Jasmin en los círculos de la alta sociedad europea llegó en momentos donde los rumores sobre la separación de Alberto II y su esposa, Charlene, son cada vez más fuertes.

    La existencia de los dos niños había amargado el romance de Alberto con esta ex nadadora olímpica sudafricana, a quien conoció en 2002. Hubo informes de que Charlene ya había intentado escapar de Mónaco en no menos de tres ocasiones distintas, una de ellas apenas dos días antes de casarse.

    Se dice que Charlene había intentado irse a Sudáfrica, donde vivía antes del compromiso, después de enterarse de que el príncipe Alberto no solo tenía dos, sino tres hijos ilegítimos, y que los funcionarios de Mónaco la habían convencido de regresar al país negociando un acuerdo.

    El supuesto “pacto” decía que ella sería libre de irse por su propia voluntad una vez que le hubiera proporcionado un heredero legítimo y que ninguno de los hijos anteriores al matrimonio pudiera ser heredero al trono porque habían nacido fuera del matrimonio.

    Alexandre Grimaldi busca ser “embajador global de Mónaco”

    Nacido en 2003, dos años antes de que Alberto II heredara la corona de Mónaco, Alexandre ha dicho no sentirse un bastardo, y en una entrevista anterior explicó su postura: “Ninguno de mis padres estaba comprometido ni en otro matrimonio y no han cometido adulterio”.

    Aunque en el pasado varios hijos ilegítimos de la dinastía Grimaldi ocuparon puestos importantes en el palacio (la madre de Rainiero III era hija de una lavandera que fue adoptada y convertida en princesa), Alexandre Grimaldi no tiene ningún rol oficial en la monarquía.

    Sin embargo, el joven estudiante de negocios dice que quiere convertirse en un “embajador global de Mónaco”: “Dado que soy parte de este establishment, existe una presión natural que conlleva. ¿Pero alguna presión adicional? No en realidad no”.

    “Creo que sólo tengo que hacer mi trabajo y honrar mi herencia y mi familia de una manera respetable. Pero me considero muy respetable y muy amable, así que creo que haré justicia a mi nombre”, dijo a Tatler.

    Después de crecer en Knightsbridge (Londres), el aristócrata está a punto de mudarse a Nueva York para realizar estudios de posgrado. Planea estudiar en la Universidad de Nueva York o Fordham y contó que actualmente no tiene un domicilio fijo: vive en el Hotel Four Seasons mientras busca su primer departamento.

    En agosto, Alexandre concedió una entrevista a la revista francesa Point de Vue en la que describió a su padre como un hombre “benevolente” y dijo que se considera “afortunado” por la relación que tiene con él. Por esto, decidió llevar el apellido de la familia real: “El nombre de mi padre es Grimaldi. Tiene sentido que lleve su nombre”.

    Se lleva el nombre del padre cuando se le reconoce desde el nacimiento. Tuve el reconocimiento voluntario de mi padre cuando era un bebé. Ni de un juez ni de la prensa que le han obligado a hacerlo”, agregó.

    A pesar de su atractivo, que lo hicieron un objetivo codiciado de las revistas, Alexandre dijo que no tiene planes de dedicarse al modelaje ni al cine: “Mi padre es un príncipe y jefe de Estado; personalmente, no me imagino subiendo a una pasarela. En cambio, si una marca de prestigio me pide que sea su embajador y su imagen me conviene, ¿por qué no?”

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  • Alberto II de Mónaco dijo que la princesa Charlene “sufrió mucho” por su salud y los “rumores maliciosos”

    La princesa Charlene de Mónaco “sufrió mucho” por sus problemas de salud y los rumores “maliciosos” difundidos en torno a ella, confesó su esposo el príncipe Alberto II al referirse a la ausencia de un año de la consorte.

    En declaraciones a Journal de Dimanche, el monarca describió el reciente regreso de su esposa al principado como “lo más hermoso que podría haber sucedido”.

    Extrañamos mucho a la princesa, y obviamente estábamos heridos por los rumores maliciosos que se difundieron. Pero pudimos mantenernos unidos a pesar de la distancia, nos hablamos a menudo”, dijo Alberto II. Y agregó que la recuperación fue un “alivio” y “una alegría” para su familia.

    Charlene, que regresó a Mónaco en marzo después de una larga ausencia por problemas de salud, dijo recientemente en una entrevista con el diario francés Nice Matin que se siente “más tranquila” pero reconoció que su estado todavía era “frágil”.

    “Mi salud sigue siendo frágil y no quiero ir demasiado rápido. El camino fue largo, difícil y doloroso. Hoy me siento más tranquila”, explicó la princesa.

    En el marco de un desplazamiento a Sudáfrica, país en el que creció y del que posee la nacionalidad, la esposa del príncipe Alberto II, de 44 años, fue sometida a una operación quirúrgica en agosto pasado.

    En septiembre, la princesa fue hospitalizada de urgencia después de sufrir un malestar debido a complicaciones relacionadas con una grave infección en el oído, la nariz y la garganta que había contraído en mayo, explicó su fundación. 

    A principios de octubre, fue sometida a una intervención con anestesia general relacionada con la infección. El 23 de noviembre, una fuente cercana al Palacio informó que la antigua nadadora olímpica había sido admitida “en un establecimiento especializado debido a un gran cansancio“.

    Cuando se le preguntó por los rumores que habían circulado durante su larga ausencia, la princesa respondió: “Usted quiere hablar de los rumores de divorcio o de mi nueva residencia en Suiza. Me parece lamentable que algunos medios de comunicación difundan tales rumores sobre mi vida o mi relación”, lamentó.

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  • Charlene de Mónaco dijo estar “más tranquila” pero con una salud “todavía frágil”

    La princesa Charlene, esposa del príncipe Alberto II de Mónaco, dijo que se siente “más tranquila” aunque su estado de salud “todavía es frágil”.

    Así lo aseguró la princesa consorte, que volvió a Mónaco en marzo después de una larga ausencia por problemas de salud, en una entrevista el miércoles en el diario francés Nice Matin.

    “Mi salud sigue siendo frágil y no quiero ir demasiado rápido. El camino fue largo, difícil y doloroso. Hoy me siento más tranquila”, explicó la princesa.

    Cuando se le preguntó por los rumores que habían circulado durante su larga ausencia, la princesa respondió: “Usted quiere hablar de los rumores de divorcio o de mi nueva residencia en Suiza. Me parece lamentable que algunos medios de comunicación difundan tales rumores sobre mi vida o mi relación”, lamentó.

    Charlenne, una ex nadadora olímpica de 44 años, asistió a la Semana de la Moda de Montecarlo el martes por la noche en compañía de su hija la princesa Gabriela.

    En agosto de 2021, Charlene fue sometida a una operación quirúrgica en Sudáfrica.

    En septiembre, fue hospitalizada de urgencia después de sufrir un malestar debido a complicaciones relacionadas con una grave infección en el oído, la nariz y la garganta que había contraído en mayo, explicó su fundación. 

    A principios de octubre, fue necesaria una intervención con anestesia general relacionada con la infección y en noviembre una fuente cercana al Palacio informó que la princesa había sido admitida “en un establecimiento especializado debido a un gran cansancio”.

    El 12 de marzo, el Palacio anunció que la princesa había regresado a Mónaco.

  • Tras un año de altibajos, Charlene de Mónaco continúa su recuperación lejos del Principado

    La princesa Charlene, esposa del príncipe Alberto II de Mónaco, todavía tiene un largo camino por recorrer para recuperarse de las secuelas de las operaciones que sufrió el año pasado.

    Así lo indicó esta semana el palacio del príncipe, que dijo que la ausencia de Charlene, dedicada a recuperarse en una institución fuera de Mónaco, durará problablemente semanas o meses.

    Por ese motivo la princesa no pudo participar en las tradicionales festividades de Santa Devota, mártir cristiana corsa del siglo IV y patrona de Mónaco, de la familia principesca y de la archidiócesis del Principado.

    La recuperación de la princesa Charlene, de 44 años, “continua de forma satisfactoria y muy alentadora”, dijo el Palacio en un comunicado.

    El comunicado del Palacio señaló que, en cuanto su salud se lo permita, la princesa Charlene volverá a participar en los actos oficiales de la familia Grimaldi: “En este periodo, la pareja principesca pide que se siga respetando su vida privada y la de sus hijos”, concluyó esa nota.

    El 23 de noviembre, una fuente cercana al palacio informó a la AFP que la antigua nadadora olímpica había sido admitida “en un establecimiento especializado a raíz de un gran cansancio”, confirmando la información que el príncipe Alberto dio a la revista estadounidense People.

    Un mes más tarde, un comunicado del palacio principesco había precisado que la restauración de la princesa “tomaría algunos meses”. 

    La princesa Charlene volvió a Mónaco el 8 de noviembre tras una larga estancia en Sudáfrica, país en el que creció y del que tiene la nacionalidad. La esposa del príncipe Alberto de Mónaco, de 43 años, sufrió una operación bajo anestesia general a principios de octubre, la última de una serie de intervenciones decididas tras una infección otorrinolaringológica.

    El palacio reveló a mediados de noviembre que se encontraba siguiendo un tratamiento médico en el extranjero, después de su ausencia en dos actos donde estaba previsto que asistiera.

    “Es necesario un período de calma y descanso para la recuperación de la salud de la princesa”, para que se reponga de “un período de cansancio general profundo” tras un “tratamiento médico (…) muy complejo en los últimos meses”, señaló el palacio en un comunicado de prensa el 16 de noviembre. 

    Exnadadora de alto nivel, Charlene Lynette Wittstock, nacida en 1978 en Rhodesia (ahora Zimbabue), se casó con el príncipe Alberto II, hijo y sucesor del príncipe Rainiero III y la estrella estadounidense Grace Kelly, en 2011. Los diez años de este matrimonio no pudieron celebrarse en julio en el principado debido a la ausencia de Charlene.

    Qué dijo el Palacio de Mónaco sobre la salud de la princesa Charlene

    “La convalecencia de la princesa Charlene continúa de manera satisfactoria y alentadora, aunque su recuperación aún debería tardar unos meses”, explica este comunicado de prensa, especificando que su esposo, el príncipe Alberto II, y sus hijos la visitarán con motivo de Navidad.

    “Tan pronto como recupere su salud, será un gran placer que la princesa vuelva a compartir momentos de convivencia con los monegascos”, agregó el palacio, pidiendo que durante este período la vida privada de la pareja y sus hijos sea respetada.

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  • La familia real de Mónaco prepara homenajes al príncipe Rainiero III por su centenario en 2023

    La familia real del Principado de Mónaco comenzó a organizar eventos que celebrarán el centenario del fallecido príncipe Rainiero III, nacido en 1923.

    El Comité de Conmemoración será el responsable de planificar y organizar todos los eventos que se programen en su honor”, informó el periódico local Monaco-Tribune.

    El citado periódico recordó a Rainiero III como “el príncipe constructor” por ser “el impulsor de muchos proyectos de desarrollo en el Principado, en particular la creación de los distritos de Fontvieille y Larvotto, construidos sobre el mar”.

    El “Comité de Conmemoración del Príncipe Rainiero III” estará presidido por la princesa Estefanía, hija menor del soberano, e incluirá a muchos miembros de la familia principesca.

    La princesa Carolina, sus hijos (Andrea Casiraghi, Charlotte Casiraghi, Pierre Casiraghi y la princesa Alexandra de Hannover), además de los hijos de Estefanía (Louis Ducruet, Pauline Ducruet y Camille Gottlieb) participarán en las actividades del Comité.

    Por orden del príncipe Alberto II, el comité incluirá la participación de distintos altos funcionarios del Estado, las fuerzas armadas monegascas y de la corte real.

    Nacido el 31 de mayo de 1923, Rainiero III era el jefe de Estado con más antigüedad en el cargo en Europa al momento de su muerte en 2005. Su reinado al frente de la más pequeña monarquía del mundo se extendió durante 56 años.

    Rainiero era hijo de la princesa Carlota (hija legitimada de Luis II) y el conde Pierre-Xavier de Polignac, de la más rancia nobleza francesa, que asumió la ciudadanía monegasca, el apellido Grimaldi y el título de duque de Valentinois.

    Cuando el príncipe Rainiero III ascendió en 1949 al trono como sucesor de su abuelo (Luis II), Mónaco era considerada una monarquía de opereta, que vivía del brillo nostálgico del pasado.

    La autonomía de Mónaco bajo la casa Grimaldi, ex piratas genoveses, fue reconocida por el rey francés Luis XII en 1512. Cien años más tarde, Mónaco fue elevado al rango de Principado.

    Rainiero III saltó a la fama mundial cuando, el 18 de abril de 1956, se casó con la estrella de Hollywood Grace Kelly, una boda que marcó el meteórico ascenso del Principado como paraíso del “jetset” y oasis impositivo.

    Después de la muerte de su esposa en un accidente en septiembre de 1982, Rainiero III se dedicó cada vez más a los asuntos de gobierno.

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  • Emotivo regreso de la princesa Charlene a Mónaco después de pasar meses en Sudáfrica

    La princesa Charlene, esposa del príncipe Alberto II de Mónaco, regresó al Principado este lunes (8/11) después de varios meses en Sudáfrica donde sufrió problemas de salud que la obligaron a someterse a una operación, informaron este lunes fuentes cercanas a la familia real.

    El Palacio del Príncipe publicó en Instagram diversas fotografías del reencuentro con el príncipe Alberto II y con sus dos hijos, los mellizos Jacques (príncipe heredero) y la princesa Gabriella, que según ese mensaje estuvo lleno de “alegría y emoción”.

    La princesa, de nacionalidad sudafricana y que se sometió a una operación el 13 de agosto de la que fueron comunicados pocos detalles, llegó al aeropuerto de Niza procedente de Durban, en un avión del palacio, dijeron estas fuentes citadas por el diario Nice Matin.

    La princesa llegó de Sudáfrica con un nuevo perro, un Rhodesian Ridgeback, que aparece en una de esas imágenes. Nice Matin apuntó que se llama Khan y destacó que lo recibió como regalo después de la muerte de su chihuahua en octubre.

    A principios de septiembre, Charlene, de 43 años, fue hospitalizada de urgencia tras sentirse mal debido a complicaciones sufridas a raíz de una grave infección de oído, nariz y garganta que contrajo en mayo, explicó su fundación en un comunicado.

    La princesa fue internada con un nombre falso en un hospital en Durban (este) tras desmayarse en el hotel en el que se hospeda desde hace meses. Su esposo, Alberto, y sus hijos la visitaron durante su convalecencia.

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  • Alberto II dijo que la princesa Charlene regresará “muy pronto” a Mónaco

    El príncipe Alberto II de Mónaco dijo que su esposa, la princesa Charlene, regresará a Mónaco “muy pronto”, tras una ausencia de más de seis meses en el Principado, y anticipó que los médicos autorizarán a su esposa a viajar en unos días.

    El príncipe soberano de 63 años, dijo a la revista estadounidense People que los planes actuales implican que Charlene regrese al principado en unas semanas, posiblemente antes de la Fiesta Nacional del Mónaco, el 19 de noviembre. Agregó que Charlene “está en buena forma y mucho mejor de ánimo”.

    Exnadadora olímpica, Charlene Lynette Wittstock, nacida en 1978, contrajo matrimonio con el príncipe Alberto en 2011. Sus diez años de unión no pudieron celebrarse este año debido a la ausencia de la princesa, que lleva varios meses en Sudáfrica, su país de origen, desde que una infección de los senos nasales le impidió volar.

    El 13 de agosto fue sometida a una operación de la que no fueron comunicados detalles y el príncipe Alberto y sus hijos, Jacques y Gabriella, fueron a visitarla durante su convalecencia. A principios de septiembre, fue hospitalizada de urgencia tras sentirse mal debido a complicaciones sufridas a raíz de esta grave infección de oído, nariz y garganta que contrajo en mayo.

    El príncipe Alberto dijo a People que toda la familia extraña a la princesa Charlene y “obviamente ella extraña a los niños”, de 6 años. Señaló que todo lo que se necesita para permitirle regresar al palacio que comparte con sus hijos y su esposo es recibir el alta de parte de su equipo médico.

    Recientemente, la prensa rosa internacional (¡Hola! en España; pero también Bunte, en Alemania; o Paris Match, en Francia) había lanzado especulaciones sobre un posible divorcio o separación de la pareja, rumores animados por la ausencia prolongada de la princesa Charlène.

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